Hello again! esta vez actualizé mas pronto, pero no lo ideal. Quiero agradecerlo a cada un de uds... q me dejo un hermoso review a pesar de la tardanza

quiero aclarar algo: Prometí no abandonar, en el capi pasado solo dije que iba a cumplir mi promesa, no dejare este fic, a menos q magicamente desaparezca xD y no podria volverlo a subir xq no he respaldado los capis... espero q no pase xD

espero q disfruten este capi... pasan varias cosas xD pobre Hinata....


Perdidos En Ojos Blancos

Momentos Incómodos

No sabía cuánto tiempo llevaría caminando en círculos, y hubiera seguido así de no ser por haberse encontrado a Tsume. Hinata no pudo evitar sorprenderse al ver que se le acercaba con una sonrisa en el rostro y con los brazos abiertos, dispuesta a darle uno de esos abrazos de oso que le solía dar a sus hijos.

– ¡Hina-chan! Te salió hermoso… –dijo mientras la estrechaba contra su cuerpo.

La chica se quedó en silencio, disfrutando un poco el momento. No solían abrazarla, no así. Tal vez, si su madre aún estuviera viva, después del acto, le hubiese acariciado y rodeado con sus delgados brazos como lo hacía ahora la madre de su mejor amigo. Tal vez, ni si quiera tendría ahora que quedarse en la casa de alguien más, y menos aún habría tenido problemas con Hiashi. Soltó un suspiro al momento en que Tsume la soltó a ella. La mujer logró ver algo de tristeza en su rostro por lo que llevó su mano diestra a su rostro y acarició levemente su mejilla.

–Tranquila, querida, ya verás como todo va bien. No estás sola, nosotros somos tu familia ahora. –Siempre tan empática, supo de inmediato lo que rondaba por su mente.

Todo aquello se sentía tan bien… en ese instante se dio cuenta de la confianza y el cariño que comenzaba a sentir con ella, era prácticamente su madre también. Entonces decidió hablarle de lo que le acababa de suceder.

–Tsume-san… ¿puedo hablarle de algo un momento?

–Claro, dime querida.

Hinata le indicó con un movimiento de cabeza que se dirigieran a una de las bancas se encontraban por ahí. Luego de que se sentaran, Hinata tomó aire y luego lo espiró sonoramente.

–Es sobre un chico– Las comisuras de los labios de la mujer se ensancharon, mostrando una gran sonrisa, durante sólo medio segundo… luego trató de mostrarse seria. Asintió con la cabeza, indicándole que continuara.

– ¿Recuerdas a uno de los guitarristas del grupo? Aquel que tenía el cabello más largo.

–No estoy segura, no despegaba los ojos de ti –ante ese comentario, el rostro de la chica se tiñó de rojo. Tsume, bastante divertida, trató de que el momento se volviera menos incómodo y dijo: –pero eso no importa, sigue con la historia.

–Bueno, verá… es que creo que… se puso celoso

– ¿Por qué, por lo que hiciste en la canción con ese chico de pelo rojo? (N/A: eso suena raro 1313 xDD)

–Ehmm algo así. Lo que pasa es que Gaara, el de pelo rojo, y yo teníamos planeado todo lo que hicimos allí… todo menos el abrazo.

– ¿Ok…?

–Y a penas salimos del escenario, Sasuke, el guitarrista, lo retó. Era como si peleara solo, pues Gaara le respondía tranquilo. Y la "pelea" termino cuando Gaara le dijo: "¿acaso estás celoso, Uchiha?", entonces él salió hecho una furia, casi corriendo. Y yo me fui tras él, y traté de calmarlo, pero él sólo quiso estar solo, y bueno, heme aquí.

–Sip, por supuesto que está celoso.

Hinata, que hace un rato recién había vuelto a su color normal de piel, volvió a ruborizarse hasta las orejas, provocando que Tsume no pudiera evitar soltar una carcajada.

–Por lo menos me alegro que no te hayas involucrado amorosamente con mi hijo, sino ya no podríamos tenerte en la casa.

De rojo pasó a morado con esa frase. Ahora Tsume se doblaba de la risa.

–Por favor, no diga cosas así. –subió sus manos, algo heladas, y las puso en sus mejillas en un intento desesperado por bajarles la tonalidad. Esfuerzo en vano. –Tsume-san, ¿qué puedo hacer?

– ¿Por lo de Sasuke? Pues nada, sólo esperar a que él despeje su mente. Por mientras anda preparándote para una declaración –soltó una risita más leve al notar que Hinata se tensaba al decir esa última palabra–. Relájate, niña, que esta no creo que sea la primera, y menos aún la última.

Pasó una brisa helada, haciendo que la chica se estremeciera. Tsume enterneció la mirada y se sacó la chaqueta que traía puesta y se la puso sobre los hombros.

–Está comenzando a helar, mejor anda a cambiarte de ropa. Ese vestido no cubre mucho, y no quiero tener que cuidar a otro enfermo más.

Hinata se puso bien la chaqueta, asintió con la cabeza en señal de agradecimiento, y se levantó de la banca y caminó en dirección al edificio, específicamente a los casilleros de las clases deportivas. Una vez allí abrió el suyo y sacó el bolso en donde traía su ropa de civil. Entró a los camarines a cambiarse de ropa. Afuera, Naruto se dio cuenta de que la chica entraba a cambiarse de ropa, por lo que decidió esperarla allí apoyado a un lado de la pared, impaciente por verla. A los prácticamente cinco minutos, la chica de cabello oscuro amarrado en una moña, vestida de jeans oscuros y un sweater blanco con cuello de tortuga, salió del vestidor con el bolso al hombro. Al percatarse de la presencia de su amigo rubio, la chica de un pequeño salto.

– ¡Naruto-kun! Me asustaste…

–Gomen, Hinata, no quería hacerlo. – Le dedicó un sonrisa amistosa – ¡Estuviste genial-ttebayo! Me dejas impresionado, y creo que no fui el único.

– Arigatou, Naruto-kun… Por todo– agachó la cabeza, incómoda.

–De nada… ¿Eh? ¿Por qué?

–Por el apoyo, por sugerirme a los chicos… por darme el valor

– ¿Yo? Vaya, me siento halagado. Pero, ¿me puedes explicar mejor cómo te di el valor?

Hinata guardo un momento silencio, pensando si era necesario hablar de más o no. Recapacitó por un momento, y se dio cuenta que la única forma de dejar atrás el pasado, era enfrentándolo. Se quedó mirando aquellos alegres ojos celestes, que ahora mostraban intriga, y no pudo evitar sonreír internamente ante la imagen y el recuerdo de los sentimientos que esos ojos le traían antes.

–Es una larga historia.

–Estoy dispuesto a escucharla.

– ¿Sabes la razón por la que quise inscribirme en este instituto? –Esperó a que le diera una respuesta; el chico negó con la cabeza– Fue porque me enteré que tú querías inscribirte aquí.

La cara de asombro del rubio valía oro. Hinata cerró los ojos un momento, respirando hondo para infundirse valor. Se acercó a él un poco y volvió a mirarle a los ojos, que ahora estaban inspeccionando los suyos.

–Me gustabas, Naruto-kun. Sabía de ti hace mucho, y tu personalidad me encantaba… pero nunca tuve la valentía para acercarme a ti. Hasta que… Tenten… –Se impresionó de cuánto le costó decir el nombre de la que fue su amiga –me dijo que te vio por aquí, y me di cuenta que era mi oportunidad.

Esperó por alguna reacción por parte de su ahora amigo que no logró identificar, y dejó caer el bolso a un lado, ya que se dio cuenta que aún le quedaba harto por decir.

–Me impresionó tu bondad desde el primer día que te vi, tu miraba alegre, a pesar de tu soledad, de tus reacciones frente a los problemas… todas las tardes te veía después de clases, y la verdad es que cada día que pasaba te encontraba una virtud más… y ahora, que te conozco mejor, sé lo buen amigo que eres. Has sido mi ejemplo a seguir, y la verdad es que te admiro bastante.

–En realidad no fue una historia muy larga.

–Es cierto…

Se miraron unos instantes, ambos algo cohibidos, y luego comenzaron a reír libremente.

–Me alegro de saber que me consideras tu amigo– dijo el chico luego de recuperar la respiración.

–Me alegro de haber podido decirte esto.

–Vamos, te invito una bebida, aún tenemos muchas cosas que conversar.

Hinata asintió y lo siguió hacia una máquina expendedora de bebidas, eligió una caja de jugo de durazno mientras Naruto eligió un té helado, y luego se fueron caminando juntos hacia los peldaños de la entrada del instituto y se sentaron a charlar. Naruto comenzó a hacerle preguntas sobre su antiguo colegio, cuándo lo vio por primera vez; Hinata le preguntó por qué era tan solitario, si se sintió incómodo con su confesión… Y luego el tema de conversación se desvió de tal modo que terminaron hablando de las películas más malas que habían visto en su vida, las cuales, las mayoría coincidían. Naruto se sintió reconfortado hablando con ella, y la sintió más cercana que antes.

Por lo menos ya no se sentía tan en conflicto… pero aún tenía que ver lo que sucedía con Sasuke.


Domingo… por fin llegó el día tan anhelado por cualquier estudiante, en especial después de un periodo intenso de actividades por el festival anual del instituto. Hinata despertó gracias a los rayos de sol que se filtraron por las pequeñas cortinas que cubrían las ventanas de la habitación de Hana. Un poco confundida, comenzó a observar el cuarto en donde se encontraba e intentó identificar el bulto que se encontraba envuelto en mantas sobre la cama que se encontraba varios centímetros sobre su pequeño futón. Se incorporó lentamente y se llevó el puño izquierdo a la cara para restregarse los ojos mientras que se apoyaba con la mano derecha para no perder el equilibrio. Liberó un suspiro que le ejercía presión en el pecho y recordó la sensación de estar sobre un escenario. Se desperezó de una vez, con cuidado se levantó, sacó sus útiles de aseo y su ropa, e ingresó al cuarto de baño.

Una vez lista (aseada, peinada y con ropa) se dirigió a la cocina, donde se encontraban madre e hijo. Tsume le dio una cálida sonrisa mientras le entregaba un vaso de jugo a Kiba.

–Ohayo, querida.

–Ohayo, Tsume-san, Kiba-kun

El aludido levantó la mano en señal de saludo y siguió comiendo.

–Ignóralo, a veces es un completo idiota –dijo la madre del Inuzuka. Él la miró con furia, mientras ella le devolvió una mirada peor.

Hinata rió al verlos. Eran tan parecidos…

La chica de ojos perlados tomó asiento frente a su amigo, quien ahora comía mirando con suma concentración. Tsume colocó el servicio, un vaso y luego puso frente sus ojos un plato con cereales y la caja de leche, en señal de que debía "prepararse" ella su desayuno. Hinata tomó la caja de leche y vertió un poco de su contenido en el recipiente mientras bostezaba. Al poco rato llegó Hana, aún en pijamas y frotándose con fuerza los ojos.

El desayuno se desarrolló como cualquier otro, todos sentados en aquella mesa cuadrada de madera, comentando las cosas más importantes de la semana, haciendo recordatorios para la que vendría, y en este día en particular, haciendo comentarios sobre el espectáculo del día anterior. Claro, a todos les gusta que les halaguen, pero sin duda a nadie le gusta que el tema principal de conversación sea algo que hiciste, y menos aún que se emocionen tanto por ello. Hinata trataba de ocultarse poco a poco, resbalándose disimuladamente por la silla… pero luego Kiba le pegó una patada suave bajo la mesa, para que se volviera a su posición original. "¡Por favor que acabe pronto este tormento!", gritaba Hinata mentalmente. Y como si su plegaria hubiese sido escuchada, sonó el teléfono móvil de la chica. (N/A: imagínense de ringtone: Love and Lust de Lovex)

Se paró en un segundo y corrió al encuentro con su salvador. Contestó animosamente.

– ¿Muchi-muchi?

¿Estará Hyuga Hinata?

– Con ella, ¿quién habla?

Disculpe, llamo de parte del señor Harada, jefe del restaurante Itadakimassu, hemos recibido más personas que quieren el puesto… – El corazón de la chica se aceleró con nerviosismo, caminó hacia la cocina mientras los demás miembros de la familia (ya se sentía parte de ella) la miraban con cara de pregunta– y creemos que usted es la más indicada para el puesto.

Silencio. Se le dibujó una sonrisa en el rostro al oír aquello, pero no supo que decir ni qué debía hacer. Escuchó como la chica carraspeaba a través del teléfono.

– ¡Ha-hai! Espero hacerlo lo mejor que pueda… ¿Cuándo comienzo?

El jefe Harada quiere hablar con usted lo antes posible. ¿Podría pasarse por el local hoy?

– Allá me verán.

Terminó la llamada y les dedicó una mirada alegre, mientras su sonrisa se ensanchaba, mostrando sus blancos dientes. Kiba levantó una ceja al ver aquel rostro, esperando alguna explicación por la repentina alegría de su amiga. Ella le respondió con un salto de victoria mientras decía:

– ¡TENGO TRABAJO!

De inmediato comenzó a contar los detalles de la conversación vía teléfono que tuvo con la chica del restaurante. Aunque claro, sólo Kiba se alegró de la noticia, ya que Tsume no estaba de acuerdo con que la chica trabajara y Hana no sabía cómo debía reaccionar. Los dos amigos planearon y decidieron ir a hablar con jefecito-san lo antes posible, por lo que Kiba terminó de arreglarse (Hinata ya estaba lista al terminar el desayuno) y se dirigieron al local en que ahora trabajaría la chica de cabellos azulinos.

Una vez allí, entraron en el recinto con lentitud, pero no por eso poco ansiosos. Se acercaron a la cajera, Hinata le habló sobre el trabajo y la señorita la guió hacia el fondo del edificio, dejando a Kiba esperando sentado en una de las mesas, como si fuese un cliente. Al verla llegar, el señor Harada, un caballero bajito y rellenito, se levantó de su asiento, invitándola a tomar asiento. Le habló sobre las reglas del trabajo, la paga y el horario: trabajaría de martes a domingo, de martes a sábado después de clases hasta las 20:00, mientras que el domingo sería de 10:00 a 17:00, con un receso de 45 minutos para el almuerzo. Pero la cosa se le complicó a Hinata cuando Harada le explicó que tenía que utilizar uniforme. Como el restaurante estaba falto de personal, y los meseros que había eran todos hombres, o por lo menos los que se encontraban en el primer piso; no se había percatado del pequeño y vultuoso vestido que tendría que utilizar. Éste constaba de una camisa de color crema, con mangas abultadas que tapaban sólo los hombros, pecho con blondas y con el sector del abdomen más ajustado; tenía una falda que llegaba a medio muslo, que se levantaba como las faldas de ballet, de color café oscuro y con tirantes que enmarcaban aún más la silueta; y el conjunto se completaba con calcetas largas del mismo color de la camisa y zapatos negros. El señor le mostró la tenida, dejando a Hinata impactada. Le obligó a probárselo.

La chica, luego de ponerse las prendas (en el baño, claro), fue al encuentro de su jefe, al cual, obviamente le agradó la vista que tenía. Y no es que fuese pedófilo o algo por el estilo, sino que simplemente las ropas le quedaban de maravilla, y los colores también, ya que el color crema se asemejaba bastante al color de sus ojos, y el contraste de su piel con el café de la falda. Luego del visto bueno, Hinata estaba lista para volver a casa.

El martes comenzaría a trabajar, lo que significaba la renuncia como representante del equipo de basquetbol.


Bien! lo q muchas esperaban, Hinata tiene trabajo! xD veamos como sigue esto.

Para el prox capitulo tendre una sorpresa... el POV de otro personaje ^^ jeje espero que les guste!

y repito... miles de gracias! no crei q iba a tener tantos reviews luego de los 4 meses de retraso xD ahora fue uno solo jajajjaja algo es algo!

besos! cuidense ^^