EL RITMO DE LA VIDA

Capitulo 6

"Cambio de Planes"

Apenas eran 4:48 de la tarde, y ya había jaleo en el edificio departamental Komatsu. Aún así, creo que para hacer justicia a los inquilinos que si respetan las reglas, es necesario aclarar que el jaleo provenía específicamente del #743… Claro está que no era difícil de adivinar.

Aunque en aquel departamento en particular, una sola persona bastaba para armar ruido.

El culpable era Tai, que corría de un lado a otro en busca de una camisa entre exclamaciones histéricas y lanzando improperios a cuanto utensilio, objeto o aparato electrónico se cruzaba en su camino.

-¿Dónde está ese maldito pedazo de tela? –Decía mientras revolvía una y otra vez un montón de ropa limpia que estaba sobre la cama - ¡Estoy seguro que debe estar por aquí!

-Pobre Yuuko, mira que tener que aguantar a un hijo tan descuidado –dijo Yamato, desde su cómodo sitio, frente al televisor encendido-, seguro que la olvidaste en casa de tus padres…

-¡Claro que no! –aseguró mientras pasaba de revolver el montón de ropa, a asomarse debajo de la cama… Si. En el #743 al final del pasillo del séptimo piso, buscar una camisa limpia debajo de la cama, no es raro- Mamá la acomodó entre mis cosas, estoy seguro…

-No sé por que te complicas tanto –bufó Yamato dándole un último sorbo a la lata de soda que tenía en la mano-, ponte otra y ya está

-No entiendes –se quejó Tai, que no dejaba de excavar entre sus pertenencias-, esa es mi camisa de la suerte. Me la pongo siempre que necesito ayuda extra

-Pero creí que habías dicho que este partido era pan comido –intervino Tk que acababa de sentarse a lado de su hermano

-¿Y quien dijo que necesito ayuda extra con el partido? –dijo Tai con una sonrisa pícara en la que se entreveían sus perversas intenciones

-¿Crees que una simple camisa te traerá suerte con Sora? –preguntó Tk escéptico, quien tenía en alta estima a la pelirroja, y se negaba a creer que cayera con los trucos de su amigo.

-Déjalo, Tk. Es un idiota supersticioso –y luego de decir eso, le lanzó la lata vacía a Tai, quien en ese momento estaba de espaldas y lo recibió con la cabeza, provocando la risa de los rubios.

La reacción del agredido no se hizo esperar, y después de insultar a gritos a su mejor amigo, le lanzó la lata de regreso, más sin el resultado esperado, pues su victima ya estaba prevenida.

-Pueden burlarse si quieren –les dijo Tai con una cara de pocos amigos que no convencía a nadie, mientras continuaba con su búsqueda- ya verán que la vecinita no tardará en caer rendida ante mis encantos –y al decir eso adoptó una pose de dandi de baja categoría

Yamato y Tk volvieron a reír. Pero Tai, en vez de reír con ellos como era su intención, soltó un grito de júbilo.

-¡La he encontrado! –exclamó alegremente mientras agitaba la camisa como si fuera una bandera

-¿Dónde estaba? –preguntó Tk

-Colgada en el armario –dijo algo extrañado- ¡Quien lo diría!

En un caso normal, Tk se habría preguntado por qué no se le había ocurrido buscarla allí desde el principio... Pero recordemos que este no es un caso normal. Es Tai. Quien como era de esperarse, ya estaba presto a ducharse.

Apenas el moreno hubo entrado al baño con su camisa al hombro, silbando de felicidad, Tk se volvió a su hermano con cara seria.

-Oye, Matt –empezó-, ayer me asustaste con el mensaje que me dejaste con Tai respecto a mi fuga, y como Taichi no supo darme detalles me quedé bastante consternado

-¿Qué pasa? ¿Temes que mamá se enoje contigo a estas alturas? –Preguntó Yamato incrédulo- Creo es un poco tarde para eso

- Ya lo sé –admitió Tk algo avergonzado-. Antes de escaparme medité sobre el problema en que me iba a meter, pero ya sabes, en ese momento no sentía que la hora de la reprimenda estuviera tan cerca.

-Si estabas preocupado por la noticia, debiste de haberme llamado en cuanto Tai te lo dijo

-No había forma, no tengo ni un quinto de saldo desde hace un par de días, y no quería pedirle más favores a Tai –se excusó Tk- Quizás eso sea lo que tenga más alarmada a mamá, lo de estar incomunicado…

-¿Y que piensas hacer? –preguntó Yamato

-Nada. Me entregaré a la justicia como es debido –Simplificó Tk-, no tengo otra opción.

-Si vas a romper las reglas deberías de hacerlo bien. De nada sirve que hagas una proeza de esa categoría si no piensas seguir con ello hasta las últimas consecuencias.

-Esto también lo sé –dijo Tk inquieto-. Pero es que luego de mucho pensarlo, creo que si me entrego y confieso mi culpa, se ablandaran. Y si tengo un poco de suerte hasta convenceré a mamá de dejarme quedar aquí lo que quedan de vacaciones.

-Valla descaro –rió Yamato- ¿De donde sacaste ese cinismo, hermanito?

Tk sonrió.

-Es de familia

-Si, tienes razón –Coincidió Matt y palmeó a Tk afectuosamente en el hombro- aunque no creo que nuestra madre piense que eso sea bueno… Y hablando de Natsuko, será mejor que la llames de una vez. Si vas a suplicar perdón solemnemente, mientras más pronto lo hagas, mejor.

Yamato se levantó lanzándole su celular, y después de que Tk lo recibiera en el aire con torpeza –seguía sin acostumbrarse a que Tai y Matt se lanzaran todo, en lugar de pasárselo como la gente civilizada-, lo abrió titubeante.

Marcó el número y esperó. El silencio expectante que envolvía a los dos hermanos era atravesado desvergonzadamente por el alto volumen la tv en un canal de acción y la distorsionada voz de Tai, que cantaba en la ducha con entusiasmo.

Después de sonar tres veces. Natsuko Takaishi respondió al otro lado de la línea.

-¿Hola? ¿Matt? –respondió pensando, erróneamente, que su hijo mayor se había dignado, aunque fuera una vez, a llamarla por su cuenta

Tk respiró hondo antes de sacar a Natsuko de su error.

-No mamá, habla Tk –dijo con signos de evidente nerviosismo en la voz.

Yamato no alcanzó a escuchar lo que su madre dijo a continuación por que en el canal de acción anunciaban una película de Silvester Stalone con estridentes explosiones, y justo al mismo tiempo Tai había alcanzado una nota particularmente alta en su viva imitación de Placido Domingo. Pero lo que estaba claro, por el rostro que puso su hermano, era que la reacción de su madre era tres veces más atemorizante que cualquier villano de película o que cuatro Tais cantando a voz de cuello un sábado por la mañana.

Tk hizo un gesto suplicante a su hermano, pidiéndole que bajara el volumen de la tv, pero Yamato se rehusó a hacerlo. No quería escuchar a su madre gritando como poseída por su hijito desobediente recién corrompido. Matt sabía que al final de cuentas, él sería el culpable de todo. Para eso le había prestado su celular a Tk, para darle la oportunidad de verse libre de un castigo.

El pobre insurrecto, tuvo que ir a pedir clemencia afuera del departamento. En el pasillo. Pues con tanto ruido no podía escuchar lo que una muy muy molesta Natsuko tenía para decir.

Tai no tardaría en salir del baño con la misma cara sonriente con la había entrado. Indiferente a los problemas de sus amigos y más fresco que una lechuga.

-Auguro que hoy va ser un gran día –dijo el moreno, pasando del baño a su habitación mientras con una toalla se secaba el revoltoso cabello.

Matt sonrió, pues sabía, que sin importar que un meteorito amenazara con estrellarse en la tierra, el comentario de Tai después de bañarse, seguiría siendo el mismo. Se acomodó en el sofá y cambió de canal. Pasó los canales de historia, el de animales, dos de salud, dos más de cocina, el de "Descubre", cuatro de películas de drama, el de películas de suspenso, dos más de clásicos japoneses, el de "arte y gente", se detuvo un momento en el segundo canal de música pero no había nada bueno, y continuó pasando los canales hasta detenerse antes de los de deportes, en el canal de "Viajes". Siempre que no había nada bueno en la tv, miraba el canal de viajes. Cuando menos en ese no repetían los episodios tan a menudo y se entretenía conociendo países de nombres impronunciables y tan pequeños que rara vez se podían ver a simple vista en el mapa mundial. El de aquel día no era nada pequeño, pero igual era desconocido y todos allí lucían como salidos de una película de vaqueros con sombreros más amplios; la diferencia era que en lugar de ser todo a blanco y negro había colores por todas partes y en lugar de botas llevaban güaraches. El país del día tenía un nombre raro. Se pronunciaba Méjico.

Matt estaba bastante entretenido viendo al anfitrión del programa resistiéndose a comer la clásica comida mejicana (que aparentemente era un pedazo de carne picante envuelto en lo que llamaban "tortilla" -y es que el conductor del programa no toleraba los sabores fuertes-.), cuando un sonido a su derecha lo distrajo. Era el celular de Tai, que sonaba con la inconfundible canción de Last Alliance, "Shissou".

-¡Ya voy, ya voy! –dijo Tai, como si el bendito aparato le estuviera diciendo "Apresúrate o te van a colgar!"

Matt rió divertido. El conductor, acababa de tragarse el extraño rollo de carne y estaba vomitando en la acera. Increíble lo que podían engullir al otro lado del mundo.

Apenas Tai contestó, una mueca se dibujó en su cara. Era el entrenador Komamura.

-¿Otra vez usted, señor? –dijo Tai a modo de saludo. Un saludo no muy respetuoso tratándose de su violento entrenador-, ya le he dicho que voy a llegar a tiempo. En serio, seré un santo de la puntualidad. Créame. De hecho, ahora mismo estoy prácticamente listo.

-Me alegra escuchar eso, Yagami -dijo en un tono muy poco habitual en él, para después retomar su habitual voz imperiosa- ¡Por que quiero ver tu arrogante trasero en la cancha en 20 minutos! ¿Me has entendido? ¡Hay entrenamiento de última hora! –le comunicó a gritos

-¿¡Qué!? ¡Entrenador… usted no puede! ¿Por qué? –exclamó Tai sin poder creer que esto le pudiera esta pasando- ¡Pero si ayer fue el entrenamiento final! ¡Estamos más que preparados para vencer a la competencia!

-¡Y yo pensaba igual ayer, imbécil! ¡Pero el maldito de Okuda nos ha engañado! –Gritó irritado Komamura, refiriéndose al entrenador de equipo contrario- Dice que no tenía ni idea, pero yo no me trago ese cuento ¡Ahora resulta que Katsuhiro si va a jugar! ¡Y nosotros pensando que esa lesión lo iba a tener fuera toda la temporada!

-¡Entrenador, por Dios! Puedo ganarle a ese Katsuhiro con los ojos cerrados… ¡Estamos preparados! ¡Se lo aseguro! –insistió Tai, desesperado

-¡Nada de preparados! ¡Va haber entrenamiento final por que lo digo yo! –Vociferó Komamura- ¡Y la asistencia no es opcional, holgazán! ¡Estás advertido! ¡Si no te presentas, prepárate para sufrir las consecuencias! –le amenazó

-¡Entrenador… Entrenador! –imploró Tai quien debía que utilizar todos los recursos que estuvieran a su alcance… o arrastrarse y suplicar- Usted no comprende… yo no puedo… Tengo un compromiso que no me permite…

Obviamente, Komamura no estaba para escuchar suplicas.

-¡Me importan un rábano tu compromisos! ¡Tienes 20 minutos para estar aquí, Yagami! ¡¡20 minutos!! ¡Y están corriendo desde ya!

No hace falta decir que le colgó ¿cierto?

Así como tampoco hace falta decir que Tai empezó a maldecir como un verdadero energúmeno. Y si realmente zumbaran los oídos cuando la gente habla mal de uno, pueden estar seguros de que al entrenador Komamura le hubiesen estallado…

-¡No puedo creerlo! ¡Es la segunda vez que me la hace! ¡¡Me las va a pagar!! ¡Ese maldito hijo de…!-¡Y valla que le hubiesen estallado!- ¡Se ha vuelto loco! ¡No puede llamarme cuando se le de la gana y obligarme a entrenar como si fuera su maldito esclavo!

-En realidad –intervino Yamato, a quien el espectáculo que daba su amigo le parecía mucho mejor que cualquier programa televisivo-, si puede. Es tu entrenador. Prácticamente es tu propietario.

Tai maldijo por última vez contra su muy estimado entrenador, y se desplomó a lado de su amigo.

-¡Demonios! ¿Qué voy a hacer? No puedo plantar a Sora… -se quejó cabizbajo

-Pues llévatela al entrenamiento –le aconsejó Yamato, quien ya tenía planes para encontrársela "por casualidad" en el partido-, dijiste que le gustaba el fútbol, ¿no? No creo que le moleste.

-¡Tienes razón! ¡Qué gran idea, amigo! –dijo nuevamente de buen humor, levantándose del sofá- Iré a avisarle que el entrenamiento se ha adelantado y que la veo en cinco minutos en el vestíbulo –y sin decir más salió del #743

En el pasillo se topó con un Tk bastante consternado. Pero como lucía demasiado ocupado con su charla por celular, ni le hizo un gesto de saludo.

Apenas llegó a la puerta del con el 707 en el centro, tocó. Tres firmes golpes con los nudillos.

Nada.

Volvió a tocar esta vez con más insistencia, pero tampoco hubo respuesta. Maldijo. Eso era lo único que le faltaba.

Volvió sobre sus pies y le arrebató deliberadamente el celular a Tk.

-¡Oye! –se quejó el rubio- ¡No sabes lo critica que es mi situación actual! ¡Regrésamelo!

-¿Has visto a Sora hoy? –preguntó Tai, evidenciando que no le interesaba para nada el lío que pudiera tener Tk en ese momento

-Si, la vi ¿contento? La vi salir hacer rato ¡Y ahora dame eso! –y le arrebató el celular a Tai - ¿Mamá?

-¡Genial! –Exclamó Tai con un sarcasmo virulento-, solo eso podría mejorar mi situación

Dicho lo cual, entró a su departamento de un humor espantoso.

-¿Y ahora que pasa? –Preguntó Yamato- ¿Te ha rechazado después de le pidieras que estuviera lista en cinco minutos?

-¡Ojala hubiese sido eso! ¡Ni siquiera estuvo allí para rechazarme! –Se lamentó Tai- Ahora parecerá que la deje plantada y como estúpidamente no le pedí su número no hay forma de comunicarme con ella y… ¡Dios! ¡Solo tengo diez minutos para llegar al campo de la universidad! ¡Diez minutos! ¿Qué hago? ¿Qué hago?

-A menos que aprendas a teletransportarte, o a partirte en dos, no sé como saldrás de esta –dijo Yamato secamente, aunque en realidad le molestara que sus planes se vinieran abajo. Esperar encuentros casuales era aburrido y se necesitaba paciencia. Y eso era algo que no tenía en gran medida.

-¡Ah, ya sé! ¡Se me ha ocurrido algo! –Festejó Tai. Salió al pasillo nuevamente, y luego de arrebatarle por segunda vez el aparatejo al pobre de Tk, dijo como quien recita un discurso - ¡Takeru Takaishi, necesito que me hagas un favor importantísimo!

-¡Dame eso! –demandó Tk tratando de quitarle el celular a Tai, pero sin conseguirlo

-Lleva a Sora al campo de la universidad por mí –le pidió, aunque más que un favor, parecía una exigencia

-¿De qué hablas? ¡Dame el maldito celular! ¿Quieres que me maten?

-¡Jura que lo harás y te daré el estúpido aparato! –exigió Tai con una voz que instaba a obedecer.

-¡Ya, esta bien! ¡Lo haré! –Dijo Tk desesperado- ¡Ahora dame eso!

Tai se lo dio más que satisfecho.

Volvió a entrar al departamento por sus cosas, y a pesar de que salió hecho un torbellino, todavía tuvo tiempo de dedicarle unas palabras al aturdido Tk.

-¡Te debo una! ¡Vas por ella a las seis! ¡Te compensaré, lo prometo! -y luego de eso, se fue sin más, en dirección al campo de la universidad.

Tk todavía permaneció por unos minutos más hablando con su madre, quien parecía más que molesta de que su hijo la dejara hablando sola por jugar con Tai –su voz le era inconfundible-. Pero al final de cuentas, no le fue tan mal como esperaba. El alivio de saber que su retoño estaba sano y salvo era más poderoso que el disgusto que le había ocasionado su fuga, y su evidente satisfacción al haber roto las reglas.

Cuando Tk entró por fin al #743, se encontró con el televisor de plasma apagado y a su hermano acostado en el sofá, con los audífonos puestos. Tenía los ojos cerrados mientras escuchaba a 12012 con "Butterfly". Se acercó a él y le quitó un audífono.

-Listo. Lo he hecho –dijo sin mucho entusiasmo-, he pedido clemencia.

Matt se incorporó.

-¿Y que tal estuvo? –Preguntó con una medía sonrisa-, ¿Qué se siente convertirse en un quebrantador de las reglas que resguardan la estructura familiar establecida? –la pregunta era mera formalidad, pues Yamato sabía la respuesta de sobra.

-La verdad –empezó Tk con una mueca de incomodidad-, se siente genial. Pero no creo que vuelva a hacer algo como eso en mucho tiempo

Yamato rió

-¿Tan mal te ha ido? -preguntó ofreciéndole el audífono que le quitara momentos antes

–Voy a estar castigado hasta los veinte –respondió Tk sentándose en el suelo y recargando la espalda en el sofá, para después aceptar el audífono que le ofreciera su hermano.

"Cyclone" de 12012 estaba a mitad del estribillo…

Kimi no ibasho sae wakaranai
Kimi no egao sae wakaranai
Fuan no uzu ni nagasarete…

-…Lo peor de todo –continuó Tk-, es que papá y mamá quieren verme en casa más tardar a las seis, para el juicio final.

Matt se acomodó algo a disgusto en el sofá. Nunca le había parecido bien del todo que Tk llamara "Papá", al estúpido del señor Takaishi. La primera vez que lo escuchó dirigirse con ese termino al que él consideraba "El padrastro malvado", aún eran unos niños. Pero recordaba haberse molestado lo indecible. Lo había considerado una deslealtad hacía su verdadero padre. Pues por mucho que Yamato peleara con él, realmente no podía negar que lo quería horrores; por lo que verlo "sustituido" no le había caído para nada en gracia.

-Sin no quieres a un jurado que esté en tu contra –le aconsejó Yamato-, será mejor que llegues allí a tiempo.

-Estoy de acuerdo –coincidió- ¿Qué hora será? –se fijó en el celular de Yamato, que aún tenía entre las manos- ¡Valla, las 5:20! Si quiero llegar ha tiempo, será mejor que me valla a en diez minutos!

-Si quieres te llevo a la estación –se ofreció Yamato-, no tardaremos ni cinco minutos.

-No te preocupes, puedo ir solo –dijo Tk al tiempo que le entregaba el audífono y se levantaba-. Además así puedes llevar a Sora al partido de Tai.

-¿Cómo? –preguntó Yamato levantando la cejas- ¿Por qué yo haría algo así?

-Tai me pidió que la llevara en su nombre, pero debido a mis expedientes delictivos, esta claro que no voy a poder –dijo con sencillez-, sirve que te aclaras con ella. Que suerte la tuya, ¿no? –terminó burlonamente.

-Me rehúso –se negó Yamato-, no pienso cumplir con tus compromisos. En cualquier caso, ya sabes que ella no me agrada.

Tk lo miró sonriente.

-Vamos, hermano. No creerás que me he tragado esa actuación tuya ¿verdad? –dijo Tk evidenciando lo mucho que su hermano mayor, aún lo subestimaba-. Es obvio que Sora no te desagrada en absoluto. De ser así no tendrías por que haberla llevado a su departamento la otra noche. Es más, si realmente te hubiera desagradado tanto como te molestas en fingir, ni siquiera le hubieses dirigido la palabra. Pero está claro que no es así. Así que no te hagas el indiferente y aprovecha la oportunidad.

-Valla insolente –se quejó Yamato, reprimiendo una sonrisa-; deja de hacerte el listillo y vete antes de que se te haga tarde, y tenga que abogar por tu pellejo.

Tk le dedicó una última sonrisa a su hermano y le lanzó el celular –esas mañas se pegan-. Yamato lo atrapó sin dificultad en el aire.

-Debes ir por ella a las seis –dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.

La aclaración no era necesaria. Yamato lo sabía.

Apenas el #743 quedó silencioso, Yamato se frotó los ojos. Definitivamente no era lo que había planeado, pero tendría que hacer que funcionara ¿Qué podía hacer si no?

Quizás Tk sí tuviera razón y ese fuera su día de suerte… O tal vez fuera todo lo contrario. Tendría que esperar para saberlo.

Faltaba media hora para ir por Sora y la sola idea de esperar lo trastornaba. Estúpida filosofía relativista aplicada al tiempo… ¿Qué hacer? No se quería complicar y mucho menos parecer ansioso, así que puso uno de sus DVDs favoritos y prestó atención. "V de Venganza". Era de sus películas favoritas ¿Y como no serlo si lo tenía todo? Acción, drama, una pizca de romance, otro tanto de suspenso, la trama política y los ideales de un héroe acabado en busca del resurgimiento ajeno de lo perdido a través de la justicia. Una película magnifica, de esas que podía ver una y otra vez sin cansarse en absoluto y cuyos parlamentos empezaba a saberse de memoria.

De vez en cuando, en medio de las pausas que existían entre diálogos de los personajes, giraba la cabeza y observaba el pedazo de cielo que se entreveía por una abertura de las persianas de la ventana de la sala. Alcanzaba a ver nubes grises, y solo esperaba que no lloviera… Le consternaba pensar en qué diría Sora cuando lo viera a él en lugar de a Tai parado frente a su puerta. No quería ni pensarlo.

Natalie Portman charlaba con un clérigo pervertido vestida de "niña", cuando Yamato volvió a fijarse en la hora.

El reloj digital de su celular marcaba las 6:08pm

Apagó el DVD, el plasma, y se levantó. Salió del #743

Sus pasos resonaban en el pasillo mientras giraba las llaves entre sus dedos, haciendo el sonido inconfundible de tintineo cuando chocaban entre sí. Cuando estuvo frente al #707 el tintineo se detuvo. Se había metido las llaves en el bolsillo para tocar la puerta. Lo hizo y no hubo respuesta. Volvió a tocar y la voz de Sora respondió desde dentro.

-¡Pasa, esta abierto!

Yamato maldijo. Eso no hacía las cosas más fáciles. En todo caso, ¿Que hubiera ocurrido si en vez de él, fuera un asesino serial? Sora era demasiado confiada.

Abrió la puerta sin titubear y al entrar se encontró con un departamento completamente diferente al de la noche que había recostado a Sora en el sofá, hacía ya un par de días. Aquel departamento de insípidas paredes blancas y tapizado por un montón de cajas apiladas sin orden por doquier, había desaparecido. En su lugar había una sala bastante colorida. Con cuadros y stencils en las paredes, tapetes en el suelo, cortinas en las ventanas, cojines en los sillones y flores sobre la mesa. La cocineta y el comedorcito, también lucían inmaculados. Yamato no sabía si echarse a reír o callar de la impresión. Las chicas le prestan demasiada atención a la apariencia ¡y ni que decir de los detalles! Comparado con lo que veía, el #743 era una pocilga. Aunque eso no era nada nuevo.

Se sentó en el sillón individual y se preguntó si aquellos cojines habían salido de la tela por la que empezara su discusión con Sora la noche antepasada... En aquella ocasión había actuado como un verdadero cretino. Esperaba poder darle solución, a pesar de lo difícil que sería darle marcha a tras a la tan importante primera impresión. Abrió su celular.

Marcaba las 6:12pm

Como no tenía nada que hacer mientras esperaba, fijó su atención en el único par de cajas que aún quedaban en un rincón la sala. Las tapas estaban entreabiertas y por lo que se veía, estaban repletas de libros. Se iba a levantar para verlos de cerca, cuando del interior de una de las tres puertas que había a un costado de la sala, salió la voz de Sora.

-¡Voy en seguida! –Se alcanzó a oír, a pesar de que la voz sonaba amortiguada- ¡Ya casi estoy lista, Tai!

Yamato hizo una mueca de malestar. Aunque esa sensación no sería más abrumadora que la impresión de Sora cuando por fin salió sonriente de una de las puertas… Y no encontró a quien esperaba.

Continuará…

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N/A:

Si, ya sé lo que deben de estar pensando, pero qué se le va a hacer… ¿Qué harían ustedes en lugar de Sora? Habrá que esperar antes de ver como reacciona.

Este capitulo fue enteramente dedicado a los chicos, de quienes me encanta escribir. Cada uno con sus problemas. Aunque en un futuro no muy lejano las chicas también tendrán su turno. No hay que desesperar. Sorato prometido para el próximo capi.

Respecto al chiste del canal de "Viajes", debo confesar que no he podido contenerme. Y es que es chistoso como en ocasiones nos vemos obligados, por falta de conocimiento, a quedamos con las impresiones erróneas que nos dejan los medios de comunicación respecto a las culturas extrajeras, y como imagino que no será cosa exclusiva de México, me es difícil no preguntarme qué tan distinto será el mundo a como lo imagino en mi cabeza, y es que estos estoy pensando en irme de intercambio y no sé qué es lo que me esperará si lo decido.

Pero en fin. Siempre que escribo no puedo evitar inmiscuir cosas personales, ya sea en las bromas, como la anterior, o como he hecho también en este capitulo, al imprimirle a Yamato el gusto por una de mis películas favoritas. El caso es que detalles como esos me son muy difíciles de suprimir, por lo que espero que no les molesten demasiado.

Respecto a los reviews, como siempre esplendidos, no me queda más que decir que los agradezco muchísimo y los ansió igual. De veras, GRACIAS! Y a cada agradecimiento se le estampa un beso imaginario en la mejilla, ya lo saben. Gracias a: nOcK-nOcK (muy divertido tu nuevo nick), sorato rck, Lime y NickkissLove53

Como siempre sus comentarios le dan sentido a esta historia.

Con aprecio,

Kuchiki Rukia-chan

P.D.: Hoy vuelve Last Alliance en el celular de Tai. No es nuevo, pero ya habrá más música sobre él. Y Matt con "Cyclone" de 12012, ending de RomeoxJuliet.

P.D2: A los lectores mexicanos les pido se cuiden mucho de esa gripe extraña que afecta nuestro país! Los días de no-clases son por prevención así que no se arriesguen sin razón. Cuidense!