Hola a todos y todas pus aka les traigo el segundo capitulo de esta nueva historia que pus es realmente cortita y la hago por q en realidad no me deja pensar en mi otra historia asi q nesesitaba sacarla de mi cabeza para poder seguir con otros proyectos, espero y sea de seu agrado y sin más ahi se leen
Reflejo Nocturno
Al darse vuelta esa mirada la dejo sin aliento, salida de la nada, dos luces esmeralda le atravesaban el cuerpo, un estatua de marfil se acerco con una escabrosa lentitud, ella se quedo congelada, el aire apresado en sus pulmones y su mente en un completo blanco, la figura que se encontraba ya cinco insignificantes pasos de distancia fue entonces que al salir un poco más a la luz noto sus ropas, manchadas al igual que su pálido rostro, rojo, un rojo que había visto muy pocas veces y jamás en tales cantidades, un paso más, su mente trabajaba a mil por hora intentando hilando las imágenes tratando de hacer reaccionar los músculos, un paso más podía sentirle sobre ella, pudo percibir que el extraño aroma a oxidado venia de ese individuo y por fin su mente hilo las ideas obligándola a dar un paso hacia atrás tras otro, el pánico comenzó a hacer acto de presencia, pero el intruso pareció confuso pues dejo de acercarse pero Michiru no de retroceder esa mirada seguía sobre ella de manera tan avasalladora que el pánico aumentaba, continuo su andar a espaldas sintiendo como de repente el alfombrado se tornaba húmedo, bajo la vista pero solo encontró oscuridad, apenas hubo pasado menos de un parpadeo cuando levanto de nuevo el rostro y el extraño estaba a un palmo de distancia
Al dar un paso más hacia atrás sintió algo que colapso bajo de su pie, el objeto penetro la delicada piel, ante el daño Michiru perdió compostura y cayó pesadamente al suelo al chocar al suelo escucho un ruido a mojado, como primer instinto quiso ponerse en pie apoyo sus codos sobre el suelo y resbalo al querer incorporarse no fue hasta ese momento que se hizo presente el dolor de su pie.
-Ah-No hizo esfuerzo en apoyarlo pero sabía que debía levantarse y rápido, miro hacia arriba pero no pudo encontrar al sujeto, su cuerpo se puso en total alerta, temblaba y eso no le hacía más fácil la tarea de levantarse, miro hacia la izquierda inspeccionando cada rincón pero de nada le sirvió aquello todo aquel sitio se encontraba en una impenetrable penumbra, giro el rostro a la derecha pero no podía visualizar mucho pues había algo a su costado que le tapaba la vista, un bulto que nada tenía que hacer ahí, se apoyo su mano a la alfombra mojada intentando no resbalarse para tener una visión un tanto mejor del objeto que tapaba su vista.
Matizada levemente por la luz que lograba colarse a la habitación Michiru observo el desnudo, desangrado y descuartizado cuerpo de Yalei su compañera de cuarto, el horror se hizo presente entonces, sus ojos se abrieron como platos y un grito se atoro en su garganta, no podía respirar, se cubrió el rostro con la mano al hacerlo se percato que lo que pensó era agua en realidad era sangre y ella estaba manchada con la misma, el horror no podía ser mayor, las lagrimas fluían y un gorgoreo de terror era lo único que se escuchaba de su garganta, temblando como jamás en su vida se alejo a rastras del lugar sin percatarse a donde se dirigía, ahora su mano era la que se había herido con el cristal que antes había cortado su pie, estaba más aya del terror, respiraba demasiado aprisa, ya no le importo el dolor de su pie o el de su mano siguió arrastrándose medio a gatas, quería regresar a su habitación, debía regresar a su habitación, apenas y las lagrimas le dejaban ver, temblaba tanto que se resbalaba con demasiada frecuencia, jamás el trayecto se le había hecho tan largo, intentaba mirar en todas direcciones pero todo estaba demasiado oscuro y no lograba ver más allá de sus brazo, pero sabía que no estaba sola, podía escuchar aquel rugido desde algún lado sin saber precisar cual, estaba tan bloqueada que no lograba hilar sus ideas faltaba tan poco…
Era tormentoso ese latido era como golpes en sus iodos, tan fuertes y llenos de ansiedad, se había refugiado en las sombras mordiéndose el puño cerrando fuertemente los ojos tratando de apartar la imagen de cómo el cristal le cortaba aquella delicada piel y ver como comenzaba a emanar aquel delicado elixir d vida, aquello era más de lo que pudiese haber soportado, ella avanzaba a gatas en la oscuridad intentando huir pero no podía hacerlo, mientras el cuerpo entero de Haruka temblaba de ansiedad y el veneno quemaba todo su interior trataba de resistir con todas sus fuerzas intentaba serenar su cuerpo, escucho un nuevo corte, el cristal traspasaba la piel, se imagino que así debería de escucharse cuando ella desgarrara su piel y probara aquel excitante liquido rojizo que…
-¡Basta!-Se dijo así misma, debía concentrarse en lo que ya había decidido, uso todo el autocontrol que poseía pero entonces escucho un leve crujido, abrió los ojos la frágil figura humana intentaba entrar a la habitación de la cual había salido, la herida de su mano estaba expuesta era una imagen tan sublime que por un momento olvido la razón por la cual retenía el aliento y de manera inconsciente espiro un poco de aire.
Solo debía abrir la puerta y estaría segura, y de la nada el rugido se escucho más potente y mortal, por inercia volteo la mirada y como se arrepentiría de aúllelo, los muebles volaban por la habitación como si fuesen hojas de papel, golpeaban los muros y caían destrozados, el temor le hizo soltar la perilla de la puerta y se agazapo en la puerta gritando desde lo más profundo de ella, ya no se atrevió a mirar, quiso no existir, sabía que no podría soportar lo que se avecinaba, ella no quería eso, gritaba y gritaba, temblando de terror, las lagrimas corrían una tras otras estaba empapada en sudor frio que se confundía con sus sangre y la de su compañera muerta, ella también lo estaría, muerta, dolorosamente muerta, sola, aterrada, y sin nadie que escuchara esos gritos de auxilio tan desgarradores pero que no se compraban con ese endemoniado rugido, por entre sus brazos pudo ver lo último que su mente lograría ver, esos dos orbes esmeraldas que parecían flotar en medio de la oscuridad, tan hambrientos y llenos e furia que estallaban, y ya no soporto ni un instante más estar consciente, se desvaneció entre, sangre, lagrimas y terror…
-Ya habían pasado un par de horas desde que hubiesen llegado a casa pero no había ninguna señal de la rubia, Hotaru intentaba mostrarse desinteresada al hecho pero no podía ocultar su inquietud de ver de regreso a Haruka, Setsuna se acerco a Hotaru quien aparentemente hacia sus deberes, la toco por el hombro haciéndola sobre saltarse un poco.
-Hotaru me ayudas a preparar la mesa para comer-Dijo Setsuna con voz calmada, esta asintió en silencio, cerró los ojos y suspiro con fuerza, supe que realmente no le importaba no comer o cualquier otra cosa.
-Yo iré por ella-Dije de improviso, pude ver como un dejo de esperanza se encendía en sus ojos, sonreí ante el hecho
-Debe de estar preparando algo para ti, ya la conoces-Mentí, pero sé que ella cree en mis palabras, asintió con la cabeza, comenzó a levantar sus cosas y partió a su habitación a guardarlas
-¿Dónde crees que se encuentre?-Pregunto Setsuna a Seiya una vez que Hotaru se hubiese retirado
-No lo sé, pero es preciso encontrarla, esto no es bueno, e intentado hablarle al celular pero no me responde… comienza a preocuparme-
-¿Quieres que también vaya?-
-No, quédate con Hotaru y no le menciones nada a Darien y a Serena cuando lleguen-
-Pensé que regresaban hasta dentro de tres días-
-Sí, pero sabes que a Darien le gusta dar sorpresas innecesarias-Dijo con molestia
Seiya tomo las llaves del auto y salió de la casa, la noche era fresca con poco aire, un buen clima para poder seguirle el rastro a la rubia, respiro un profundamente apreciando su alrededor, arboles y flores y sin más ascendió a la camioneta y arranca, el último lugar donde había estado Haruka era el colegio de Hotaru así que ahí comenzaría a buscar.
Era desconcertante, le tomo muy poco tiempo dar con el aroma de Haruka, anquen era extraño, su aroma se mezclaba demasiado con el olor a veneno esa ponzoña tan mortal que muy pocos poseían, ese olor era muy penetrante y único, fue realmente ese aroma fue el que le indico que Haruka debía de haber pasado en ese lugar, era todo muy extraño, parecía que la rubia hubiese acechado algo o a alguien, extrañado siguió su camino, parando de tanto en tanto para rectificar su camino, a lo lejos pudo ver una valla policiaca y donde se a conglomeraban un puñado de mirones y reporteros al fio de esta, decenio de su auto y se acerco, el aroma de Haruka vagaba por toda la calle, se acerco acomodándose sus anteojos oscuros, olfateo, el aroma a Haruka estaba muy presente, al igual que el veneno y una muy fuerte cantidad de sangre.
-Diablos-Dijo en voz baja -¿Qué hiciste Haruka?- camino hacia el lado menos curioseado y con rapidez sobre humana se coló dentro al edificio, aunque alguien supiera que deseaba entrar jamás lo hubiera descubierto, los ojos humanos eran demasiados lentos para el movimiento de ese hombre.
Subió por las escaleras sin el menor ruido, llego al piso donde el aroma a sangre era penetrarte, paso desapercibido entre los policías del aérea, una hojeada rápida, los cuerpos sin vida, la sangre vertida aquí haya, los muebles destrozados, y el aroma de Haruka presente en toda la habitación, agazapado en la poca oscuridad que aun quedaba miraba a los hombres que ya comenzaban a tomar muestras y buscar huellas.
-Maldición-Maldijo una vez más debía hacer desaparecer cualquier rastro que vinculara a Haruka con este acto sádico.
Escucho a un hombre dar la orden de sacaran los cuerpos del lugar y otro le respondía que aun no llegaban pero que estarían ahí en diez minutos, tiempo suficiente para limpiar el área.
Todos salían aprisa del edificio, el piso de abajo había comenzado a quemarse y el fuego se esparció con rapidez increíble en pocos minutos el piso del crimen estaba envuelto en llamas y aun los cuerpos permanecían ahí, mientras un hombre abordaba su camioneta y seguía el rastro aun fresco de Haruka y la sangre…
De todos los lugares en el que menos pensó encontrarla era este, la casa que estaba en las afueras de la cuidad se ocultaba entre las montañas, Haruka la había comenzado a construir ella misma hace ya algunos años, era el lugar que había elegido para estar con Hotaru cuando esta fuera parte de nuestra familia, hacia tres años que había terminado la construcción y no había venido desde entonces, pero ahora el rastro era claro.
Seiya se miraba entre las penumbras el espeso bosque que ocultaba la edificación, la camioneta no podía ingresar en ese lugar, asique la aparco lo más lejos d la vista a la carretera, olfateo una vez más el ambiente y ahí estaba, Haruka y la sangre humana.
-¿Qué estás haciendo Haruka?-Se pregunto, porque también percibió el aroma de otro humano y de sustancias que no pertenecían al ambiente, ya era más de media noche y no había luna todo era completa penumbra, se retiro las gafas y sus profundos ojos azules brillaron entre la oscuridad mientras se internaba en el bosque, su piel despedía cierto brillo, como un halo muy tenue de luz, quizás fuese por lo blanquecino de su tez, o por el hecho de que el bosque cedía toda mota de luz a este hombre, tal belleza era digna de mostrarse hasta en la más impenetrable oscuridad.
Avanzo sin hacer sonido alguno que advirtiese su presencia, como si flotara al principio su paso era lento, como tratando de ubicar mejor, cuando estuvo seguro de la ruta acelero el paso apenas visible, como una estrella fugaz en el cielo Seiya corría entre los árboles y plantas, alerta ante cualquier cosa, escuchaba y miraba todo cuanto le rodeaba, entonces un leve latir llamo su atención, acompasado y profundo se alzaba entre cualquier sonido del bosque, pasos después escucho el salpicar de un riachuelo, entonces como una bofetada el olor a sangre le golpeo el rostro, su cuerpo se encendió, reaccionando por instinto tenso sus músculos, y preparo a su cuerpo para recibir alimento estaba cerca y así era segundos después ente él se erguía imponente la edificación de dos pisos muros blancos y grandes ventanales, se detuvo a contemplar un poco el lugar, el olor a sangre provenía de ese lugar pero percibió un olor a sangre por demás conocido.
Su cuerpo quedo entumido ante el reconocimiento, era imposible que pudiera percibir ese aroma, su boca quedo seca, no pudo respirar y entonces comenzó a caminar lentamente, sus ojos tintineaban en la oscuridad, el halo de luz que cubría su cuerpo comenzaba a apagarse con lentitud, rodeo el exterior de la casa el riachuelo estaba muy cerca y el olor a esa sangre también.
Esa imagen era inverosímil, el agua del riachuelo teñida de rojo el cuerpo de Haruka flotando cual vil hoja seca caída del árbol, su vista perdida en las estrellas y sus muñecas exprimiendo el elixir de vida mientras ella flotaba en el rio de su sangre que manchaba su ropa.
El cuerpo de Seiya tembló de pies a cabeza y retrocedió un paso, sintió por primera vez después de tantos y tantos siglos como su interior se retorcía de asco ante lo que había visto, respiro con irregularidad y mil ideas cruzaron en su mente, las dudas, acciones y respuestas, todo vagaba en su cerebro al mil por segundo, el viento mecía lentamente el follaje de los arboles que se inclinaron a la izquierda, en ese momento Seiya ingreso al agua y saco el desangrado cuerpo de Haruka, la cogió en brazos cuando ella se percato de la presencia de su compañero, salió del agua y camino a la casa, apunto estaba de abrir la puerta.
-No- Dijo la rubia mientras los el aire hacia mecer el follaje ahora hacia la derecha
-¿Qué dices?-Pregunto sin entenderle viendo como aun de sus muñecas manaba sangre –Cierra tus heridas-Le ordeno
-Aun no-Respondió la chica –Su aroma es muy fuerte-
-¿Cómo…?-Fue entonces que recordó el aroma que había estado acompañando a Haruka todo el trayecto hasta ese lugar
-Hay un humano dentro-No pregunto la rubia dejo caer su cabeza hacia atrás con pesadez –Haruka-Le zarandeo él, ella reacciono un poco y levanto la cabeza –Estas muy débil, cierra ya tus heridas-
-Tienes razón-Sonrió a medias y sus heridas ce cerraron como si jamás hubieran existido estas –El aroma de su sangre inflama mi pecho, si mi corazón latiese lo haría como el de cualquier colibrí que prueba su flor favorita en el mundo… Seiya la deseo pero no quiero consumirla, contradigo a mis deseos por esta humana y quebranto mis promesas por el falso espejismo de su sangre en mis labios… yo moriré si no la pruebo y moriré si la pruebo.
-Haruka-Llamo Seiya pues la rubia había aventado su cabeza hacia atrás y hablaba con voz queda, su mirada estaba perdida en el cielo oscuro de esa noche, Seiya la observo con detenimiento notando como su mirada que a momentos parecía perder ese brillo característico de su especie.
Una extraña presión se apodero de su pecho acompañada de esa ya casi desconocida sensación de escalofríos, todo eso no estaba bien, nada bien y Seiya lo sabía, el estado en el que Haruka se encontraba era crítico, lo que fuese que la hubiese orillado a tomar esa decisión era algo sumamente peligroso para ella.
-Te sacare de aquí-Sabía lo que debía hacer, por el bien del clan, camino con Haruka aun en brazos, la dejaría en la camioneta, después regresaría a la casa a limpiar todo rastro de la rubia en esta, pues cuando Hotaru viniese no debía percibir presencia más que la de la rubia.
-Un tormentoso deseo me acecha- Divagaba Haruka en el trayecto -¿Qué debo hacer?… no concibo realidades en este maldito sueño- Como en sonido lejano la voz de Haruka se hacía débil y difusa mientras avanzaban por el bosque, era extraño, pareciese que estuviera a punto de perder el conocimiento algo realmente ilógico, pero… era la primera vez que la veía tan débil tan… humana.
Ensangrentada y más pálida de lo normal cerró los ojos y al abrirlos estos eran completamente normales, opacos y débiles, una borrosa imagen volvió a su memoria una imagen casi tan similar, una visión de hace casi seiscientos años y una situación repetida, se quedo helado ante el recuerdo.
Los ojos de Haruka lo miraban fijamente y como si su cuerpo reaccionase como hacia tantos años, corrió aun más rápido perdiendo la noción de la realidad actual, sintió ansiedad e incertidumbre, temor, corría mirando sus espalda, podía sentir esos pasos demasiado cerca aunque no pudiera verle ni oírle, sabía que estaban a punto de ser asesinados, pero no tenía tiempo de sentir más pánico debía llevar a Haruka a un lugar seguro, lejos de su vista.
-Seiya-El viento soplo entre los arboles levantando las hojarascas del suelo ese viento llevo consigo esa voz que resonó en su cabeza haciéndolo tropezar tirando el desfallecido cuerpo de Haruka.
Una rama caída fue la culpable y una roca fue la agresora en su contra, su rodilla derecha se quebró después de ese golpe y se percato de ello cuando intento reincorporarse.
Su desgarrador grito acompañado de lagrimas por el dolor…
-Seiya-Una vez más esa voz, arrastras llego hasta donde Haruka quien parecía haber recuperado el sentido y tocia con fuerza, intentando darse la vuelta inútilmente pues no tenía las fuerzas suficientes.
-¿Niños, donde están?-Arrastrándose con desesperación Seiya llega donde Haruka e intenta sentarse, lográndolo finalmente verifico que tan mal estaba su rodilla, la sangre hecha lodo salía copiosamente de la herida, tomo a Haruka pegándola a su cuerpo - No temas Seiya, yo ayudare a Haruka-
-"¿Cómo lo hiciste con Serena?"-
-Ella aun no se adapta a su nueva vida…- La voz se escuchaba en todas las direcciones, aferrando aun más fuerte el cuerpo de la rubia que balbuceaba palabras que a oídos de Seiya eran indescifrables - Pero ustedes serán diferentes…- Miraba con desesperación el bosque que se mecía de manera escabrosa y esa voz que hablaba - No olvides que me pertenecen…- Y de un momento a otro sin darse cuenta el estaba frente a ellos, como siempre, tan pulcro, imponente siempre acompañado de ese gesto que Seiya nunca supo descifrar, no como Haruka lo hubiera hecho hacía mucho tiempo, ese gesto de voraz.
-Esclavos nacieron -Dio un paso al frente y Seiya intento retroceder sin soltar a Haruka –Y como esclavos, renacerán-
Tirados e mitad del bosque, bastante desviados de su ruta original Seiya despertó de su remembranza, con un sabor de antaño en la boca respiro con profundidad y miro el cuerpo que sostenía.
-El murió Seiya – LE dijo la rubio y se desvaneció
-¿Haruka?- Miro asombrado, aun no despejaba su mente –¡Haruka!-Zarandeo el débil cuerpo –Debo alimentarte-Acomodo a Haruka sobre la hierba, al ponerse en pie olisqueo el aire
-Esto no es bueno-Dijo y miro a Haruka quien respiraba con una lentitud y profundidad inquiétate –No animal cerca-Se había desviado de la ruta al auto, y su carrera impulsiva y la que con anterioridad Haruka hubiese hecho debió de haber alertado y ahuyentado a los animales de la zona –Humanos-Dijo recordando l olor de la sangre en la casa; Olisqueo una vez más el aire encontrando el rastro que buscaba, y fue hacia él.
El olor era bastante fuerte al entrar, completamente ensombrecido por la oscuridad, camino topándose con algunos muebles fuera de lugar en la entrada, camino más encontrando trozos aquí y allá, las huellas de sangre manchaban las paredes y el cuerpo inerte de un hombre estaba tirado a mitad de la sala, Seiya se inclino sobre este, n hombre tal vez con más de treinta años, algo obeso, el olor de su sangre no era la más desagradable, pero no encajaba con los gustos de Haruka, ella jamás se hubiese alimentado de el de no encontrar necesaria su muerte y aun así solo lo hubiera matado pero este sujeto, con el pie lo volteo boca arriba, claramente había muy poca sangre de él en su cuerpo, de su cintura colgaba una credencial…
-¿Doctor?-Se pregunto Seiya
Glup
Escucho, levanto la mirada y miro segundos después escucho de nuevo el sonido.
Glup
La puerta de la única habitación de la casa estaba entre abierta, el olor a sangre fresca provenía de ahí, acompañado de una débil palpitación y una amortigua respiración…
Glup
Se acerco con sigilo a la habitación, el aroma de la sangre caliente era bastante apetitoso, dulce, abrió la puerta y miro el interior casi intacto, con la diferencia de que había alguien recostado en la cama, su pecho asedia y decencia con una lentitud y armonía contagiosa, a su costado se encontraba el perchero que debería de encontrarse a un costado de la entrada principal, la pieza de caoba tallada por Haruka hacia casi ciento cincuenta y tres años sostenía una bolsa con suero, de ahí provenía el sonido a goteo, un pequeño conectaba el suero a la sangre de la joven de la cama, rodeo la cama observando el vendaje en la mano de la chica, se notaban algunos moretones sobre la blanquecina piel.
-¿Qué significa esto?-Dijo en voz alta, había un medico afuera de esa habitación y otros dos jóvenes asesinados violentamente, pero esa chica, estaba sobre esa cama, con vendas y suero, en un lugar muy especial para Haruka y Haruka misma, tirada en el bosque tan débil como esa chica.
-¿Qué está ocurriendo aquí?-
