"No me mientas, Toris. Sé que no te gustan los juegos."
Lituania parpadeó. Recuerdos indeseados nublaban su mente mientras trataba de limpiar la (bastante grande) casa de Rusia. No podía evitar pensar en las ebrias- infernales- noches mientras recogía las botellas rotas de vodka en la habitación de Iván. Intentó no recordar los días y semanas sin comida que fue obligado a soportar. Intentó no vivir en aquellos fatídicos días en que su gente fue exiliada a Siberia.
Una y otra vez sus instintos le suplicaban que se mantuviese al margen, pero Toris se encontraba a sí mismo deambulando cerca de la sala de estar para comprobar que Iván estuviese sano y salvo.
Lo estaba.
Fue duro, pero Lituania se obligó a llamar a casa de nuevo para hacerle saber a Estonia que se quedaría a pasar la noche.
"¿Hola? ¿Eduard?"
"¡Toris!" Su voz era afilada y cortante, y Toris se estremeció ante su rudeza. No iba a ser fácil. "¡Toris, no me vas a colgar otra vez! ¿Qué está pasando?"
"Hay algo mal con Rusia…"
"…"
"Quiero decir, está diferente; y es desconcertante."
"No tienes mucho sentido, Toris."
"Simplemente es… Más tranquilo… Y no hablo de la calma antes de la tormenta ni nada de eso, pero es como si le hubiesen hecho una lobotomía."
"¿Una lobotomía?" Estonia sonaba escéptico—era exasperante para él, Lituania. "¿No habría sido mejor que le hubiesen hecho una antes?"
Lituania no estaba seguro de cómo responder a eso. "N-no digas eso," tartamudeó. Sentía que Estonia no tenía derecho a juzgarlo cuando él era el que siempre podía librarse de todo fácilmente. "Hablo en serio, Eduard. Estaré en casa mañana al mediodía."
"¿…Qué?"
Lituania suspiró. No era algo que quisiese repetir. "Me quedaré a pasar la noche."
"¡Toris-!" Estonia protestó inmediatamente.
"¡Escúchame!" Lituania lo cortó. No estaba de humor para discutir. Estaba harto de escuchar que era débil e irresponsable. Estaba harto de oír cómo los "maduros" debían intervenir y ocuparse de todo. Se estaba esforzando mucho, así que ¿por qué…? "¡No está bien!" El corazón de Toris se llenó de odio hacia sí mismo cuando su voz se volvió mucho más dura de lo que pretendía. "Si la condición de Iván se pone en conocimiento público, no cabe duda de que muchos países saldrán a por venganza. Se dividiría de nuevo."
"¿Le tienes lástima?" Demandó Estonia.
"No es lástima," dijo Lituania, más tranquilo esta vez. "Es ayuda."
Hubo una ligera pausa.
"¿Qué hay de tu trabajo? ¿Volverás?"
La imagen del montón de documentos de Ucrania aún en su escritorio se cernió sobre su mente. "Me ocuparé de eso mañana cuando llegue a casa."
Otra pausa.
"No puedes mantener esto en secreto para siempre. El mundo acabará enterándose, y cuando lo haga, nadie se alegrará de esto. Te acusarán de beneficiarte del estado de debilidad de Rusia."
Lituania cerró los ojos. Por supuesto—estaba destinado a ocurrir. "Lo sé…América está en mi lista." Para decírselo. "Yo me ocuparé de ello. Confía en mí."
"Muy bien."
"Oh, y también-"
"¿Hm?"
"Creo que sería mejor-" Lituania apretó los párpados como si esperase algún tipo de golpe físico. "-que Rusia se quedase con nosotros por un tiempo cuando se recupere. No puede ni siquiera andar."
"… Si eso es lo que quieres." Lituania notó que su voz parecía reprimida.
"Eso es todo. Gracias. ¿Se lo dirás a Letonia?"
"Sí. Te veo luego, entonces."
"Adiós."
Click
Lituania devolvió el teléfono a su sitio en la pared de la cocina, en la cual se apoyó, enterrando la cara en las manos por incontable vez aquel día.
Esa noche, el mundo parecía un lugar mucho más distante.
-x-X-x-
"¿Cómo te sientes?" Toris apretaba su mano al principio, pero Iván dejó claro que prefería aferrarse a uno de sus brazos en su lugar. Le daba una sensación de poder, y en desesperación por justificarse, se dijo que era un tipo de poder paternal—o quizá era algo completamente diferente, algo en un nivel completamente diferente.
"Estoy mejor."
"Eso es bueno."
"¿Toris?"
Lituania le acarició el pelo. "¿Sí, Iván?"
"¿Piensas que voy a morir?"
El corazón del lituano dio un vuelco. ¿Por qué iba a preguntar Rusia sobre aquello? "¿I-Iván?" Estaba horrorizado al ver que él estaba sonriendo como si su pregunta fuese totalmente normal.
"Puedo sentir la muerte expandiéndose por mis huesos. Es un sentimiento extraño, Toris." Soltó una risita, y el pecho de Toris se encogió. "Estoy acostumbrado al frío, por supuesto, pero esto es algo nuevo—No estoy asustado, sin embargo. Siento como si él estuviese esperándome."
Toris se encontró a sí mismo envolviendo al rubio con sus brazos fuertemente. "No digas eso. No digas eso. No vas a morir, yo te salvaré."
Rusia no dijo nada a aquello, pero permaneció en los brazos de Lituania. Toris no estaba seguro de cuánto tiempo se quedaron así—pero deseó que el mediodía no llegase nunca.
-x-X-x-
Lituania nunca se imaginó que irse de la casa de Iván sería tan doloroso. Sentía su corazón resquebrajarse mientras avanzaba por la misma acera cubierta de maleza. La culpa palpitó en su pecho y se extendió a través de sus venas como una enfermedad. Su auto-convencimiento hizo poco para aliviar su tormento interior. Toris no se atrevió a mirar atrás porque sabía que Iván lo estaría mirando a través del empañado cristal con unos irises igualmente empañados.
Iván sabía que Toris volvería, se lo había prometido con un beso depositado en su frente. Él prometió que sería el que lo protegería esta vez, que estaría cálido y a salvo—que no necesitaba estar asustado.
Toris se envolvió con los brazos y enterró su nariz en el cuello de su camisa a pesar de que aquel día hacía bastante calor. La inquietud lo llenó como arena cuando alcanzó el umbral de su puerta. Sacó la llave del bolsillo del pecho—había dejado su chaqueta en la casa de Rusia como prueba o recordatorio de que volvería.
Se estremeció en el frío invisible, preparado para enfrentar a sus dos hermanos.
-x-X-x
Había dos hombres, y estaban sentados a una mesa rectangular en sitios opuestos. La habitación en la que se encontraban estaba débilmente iluminada.
"¿No puede haber un siglo en el que podamos vivir en paz, Gilbert? Te lo advierto, no deberías llevar a cabo tu plan," dijo el rubio, obviamente exasperado.
El hombre llamado Gilbert se burló mientras se reclinaba en su silla, posando los pies en la mesa, para desagrado del otro. "Relájate, West. Mi gente se está inquietando, ¿sabes? El país está muriendo, y lo saben. Necesitamos negociar un poco más de espacio vital."
El otro—Alemania—hizo una mueca. Espacio vital, era una terrible frase que le recordaba a uno de sus antiguos jefes más violentos. "No lo hagas," era todo lo que tenía que decir. "Inglaterra, Francia y América te pararán."
Prusia se encogió de hombros, impasible. "Lo tengo todo planeado. Estará bien. Pero la cuestión es-" hizo una pausa para bajar los pies y poder mirar a Alemania "¿-me pararás tú?"
Alemania abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar. En su lugar, lo miró ferozmente. no le gustaban las intenciones de Gilbert, pero de ninguna manera levantaría la mano contra su propio hermano. "Sabes que no lo haré."
Él sonrió, sus ojos rojos destellando. "Yo no soy el malo, así que no me mires como si lo fuese o algo."
Ludwig se preguntó para sus adentros por qué nadie lo escuchaba nunca.
-x-X-x-
"¡Tú-" golpe "idiota!" golpe, golpe. "¡Por última vez-" golpe "escúchame-" golpe "cuando te estoy hablando!"
Inglaterra estaba medio encima del escritorio de América con una de sus rodillas en la esquina mientras golpeaba al rubio en la cabeza repetidas veces.
América se estaba defendiendo de los ataques débilmente. "Ugh, para, ¡te estoy escuchando!"
Inglaterra respiró agitadamente mientras recobraba la compostura. "Entonces, bien. Sabes por qué estoy aquí. He recibido información de que Rusia se encuentra en un estado de total destrucción."
América se forzó a no suspirar. Lituania tenía razón, debió haberlo escuchado. "Bueno, eso lo esperábamos. Yo apenas sobreviví mis cinco años. Los de Rusia fueron diez años, por amor de Dios."
"¿Qué planeas, entonces?"
América se encogió de hombros. "Lo obvio, supongo. Enviaremos ayuda al gobierno actual. Espero que estés haciendo lo mismo, ¿Arthur?"
El teléfono del escritorio de América sonó antes de que Inglaterra tuviese la oportunidad de contestar. América levantó un dedo mientras respondía la llamada y él refunfuñó, fastidiado.
"¿Hola? ¿Lituania? Sí… Estoy con Inglaterra."
Hubo una pausa. Inglaterra aguzó el oído para oír lo que Lituania le estaba diciendo a América, que asintió. Era inútil.
"Así que…" Otra pequeña pausa. "¿Necesitarás ayuda?
Su expresión cambió a una de preocupación mientras Inglaterra jugueteaba impacientemente con la esquina de su escritorio.
"Entonces vale, hablaremos de esto después." América colgó y descansó la barbilla entre sus dedos entrelazados.
"¿Y bien?" Demandó Arthur.
"Lituania ya está enviando apoyo a Rusia. También me ha dicho que la información sobre la condición de Rusia no está muy divulgada-"
"Bueno, por supuesto-"
"-y que sería mejor que permaneciese confidencial."
Arthur parpadeó. "¿Qué? Es Rusia. La gente se enterará tanto si lo decimos como si no."
América asintió, mirándolo con dureza. "Otros irán a por sus recursos. Espero que no lo lleven hasta el punto en que tengamos que mandar tropas a Rusia."
"Él no los tendrá," negó Inglaterra.
"Según Toris, no sabemos lo que tendrá o no tendrá. El hombre está en un estado extremadamente frágil, dice él."
"Y bien, ¿se ha explicado mejor?" América sacudió la cabeza.
"No, dijo que lo explicaría en una reunión propiamente dicha."
Inglaterra se cruzó de brazos. "Bueno, ¿no es esto un desastre bestial?"
A su pesar, América se encontró a sí mismo sonriendo.
-x-X-x-
"¿Piensas que estoy haciendo lo correcto?"
"¿Hm?"
Lituania estaba tumbado en su cama, los ojos fijos en el techo, inmóvil. Letonia estaba de pie a su lado. Estaba preocupado por su hermano mayor y decidió comprobar cómo estaba después de que Toris se encerrase en su habitación durante horas.
"¿Piensas que estoy haciendo lo correcto? Después de todo lo que hemos pasado, ¿es esta la manera correcta de actuar?"
Letonia jugueteó con sus manos, inquieto. Lituania ya estaba agotado y estresado—¿qué debería decirle? Entendía muy bien los motivos de Lituania y su punto de vista, pero también sentía que Lituania se estaba adentrando en terreno peligroso—eso, o en aguas infestadas de tiburones. La última parecía encajar mucho mejor.
Era verdad—Lituania estaba agotado y estresado—así que, ¿por qué se hacía eso a sí mismo?
Porque es el único ahí fuera que puede salvar a Rusia.
"Yo…" Empezó con nerviosismo, pero su voz sólo se desvaneció.
Toris ladeó la cabeza para encarar al nervioso Letonia y sonrió. La sonrisa, sin embargo, no alcanzó sus ojos verdes. Parecía cansado y famélico. "Está bien, no tienes por qué responder. Perdóname por ponerte en esa posición."
"No digas eso," consiguió decir Letonia. Sintió las lágrimas acumularse en sus ojos, pero su seguridad aumentaba. No iba a dejar a Lituania agobiarse con incontables cargas. "¡No digas eso, Toris! ¡Le dijiste a Feliks que estarías bien!"
Las lágrimas se estaban desbordando ahora, y Lituania lo estaba mirando totalmente conmocionado. "¡Le dijiste que no te matarías! Estaba fuera de tu puerta y-" Raivis sacudió la cabeza, tratando de librarse de su llanto, "-y todos los días, ¡trabajas más allá de tus límites! Nos dijiste que no volvería a ser como antes, pero…" Colocó su húmeda mirada sobre él.
"… ¿Qué es diferente?"
Era el turno de Lituania de quedarse sin palabras. "Letonia…"
Letonia se arrojó sobre el lituano, envolviéndolo en un estrecho abrazo. "Tan sólo no-" sollozó, "-¡no te preocupes por mí y Eduard! Es Iván el que te necesita. Estaremos bien." No pudo decir nada más, y lo único que fue capaz de hacer fue llorar el resto de sus lágrimas en el hombro de Lituania.
Lituania le devolvió el abrazo, descansando la mejilla en la rubia cabeza de su hermano pequeño. Los fervorosos sentimientos de Letonia acerca del problema ya le habían quedado claros.
Mientras limpiaba las lágrimas del otro, susurrando palabras de tranquilidad y promesa, sintió su corazón hacerse más ligero. Sus labios formaron una palabra.
"Gracias."
-x-X-x-
Lituania decidió incluir en su horario el visitar la casa de Rusia. Cada hora lejos de la debilitada nación hacía que su estómago pesase con la ansiedad.
Abrió con le llave y tocó la puerta antes de abrirla del todo. "¿Rusia? He vuelto."
Lituania no esperaba una respuesta verbal en realidad, pero de todas formas el silencio lo preocupó cuando entró.
No le llevó mucho encontrar a Iván, sin embargo. Estaba encogido en el mismo sofá en que había dormido el otro día, sus hombros elevándose y descendiendo en un lento pero regular ritmo.
Toris pensó que era mejor no molestar a Iván de momento, así que se dirigió a la cocina en su lugar.
Colocó la comida que había comprado en la encimera, con cuidado de no hacer mucho ruido.
Mientras se preparaba para cocinar los ingredientes frescos, Lituania se reprendió por dejar a Rusia solo durante todo un día. Dudaba que el otro se hubiese movido mucho desde que se había ido, ni siquiera para prepararse algo de comer. El tacto de sus costillas atormentó la punta de los dedos de Lituania. Se estremeció y apresuró.
-x-X-x-
Había llanto.
Sollozos y súplicas zumbaban en sus oídos.
Iván había desistido de intentar convencer a la presencia desconocida de que parase. Los erráticos aullidos y gemidos ahogaron su propia voz. Gritos agonizantes se escucharon sobre los llantos e Iván sintió un creciente dolor en la cabeza.
Había muchas voces—muchas cosas estaban ocurriendo, no podía continuar con las súplicas. Ni siquiera podía formular las palabras. Las palabras eran silenciadas, pero no obstante, los gritos y sollozos eran más que audibles en sus oídos.
"No puedo ayudaros," intentó decir otra vez. Se dio cuenta de que no podía ver. Estaba totalmente negro. Sintió su rostro encogerse para fruncir el ceño. Obviamente no había nadie allí—así que, ¿de dónde venían todos los gritos?
Rusia se adelantó un paso—bueno, el sintió que se adelantaba, no había forma de decir en qué dirección se movía—con un brazo estirado hacia fuera como si pudiese sentir hacia dónde estaba yendo.
Los histéricos lamentos aumentaban el dolor de su cabeza—ansió que parara.
"Por favor, para; por favor, para. Me duele."
Los llantos se habían desvanecido, pero los torturados gritos se hicieron más fuertes, y más fuertes, y-
"Vanya."
Rusia se congeló. Esa voz… Sonaba muy dulce, algo sagrado, algo muy santificado.
Algo que él nunca podría tener.
"Vanya."
Pero esa voz lo estaba llamando. Necesitaba responderle.
De repente, había algo encima de él, alzó la mirada para ver la creciente luz—lo único a la vista. Intentó llegar a ella, sus dedos extendidos como una araña negra.
Se despertó en un mundo de luces y colores.
Lo primero que vio fueron unos ojos verdes radiantes—exceptuando que estaban vidriosos.
"¿Quién…?" Se encogió cuando un punzante dolor le atravesó la garganta—era áspero.
"Vanya… Soy yo, Toris." Parecía asustado. Rusia sintió su propio miedo disminuyendo al sonido de su nombre. "Estabas… Estabas… Gritando."
Rusia levantó la cabeza con confusión. "¿Yo…?" Se estremeció de nuevo ante el dolor de su garganta.
"Intenté despertarte," continuó, "pero tan sólo seguiste."
Cualquier resto de miedo que le quedase latió en su pecho cuando Rusia descansó su barbilla en el hombro de Lituania. Olía a algo familiar, era agradable. "Dilo, di mi nombre otra vez."
Toris obedeció, "Vanya."
Era bonito. Sintió la calidez aparecer en su corazón cuando presionó su cuerpo contra el otro. El lituano era muy cálido, como siempre.
Toris acarició los levemente coloridos mechones de pelo. Susurró palabras de afecto y consuelo en el oído del otro mientras acariciaba las puntas del cabello entre sus dedos.
El humeante pierogi abandonado en la mesa de la cocina permaneció sin tocar por un tiempo.
-x-X-x-
Notas de la Autora
Y continuará en el capítulo tres 8D Perdonad que este sea tan corto, prometo que mejorará en el siguiente capítulo.
Gracias chicos por todo el apoyo que recibí en el primer capítulo, fue más de lo que esperaba OwO –abraza a todos-. Amo vuestros reviews, me hacen seguir x3
Algunas notas:
Pierogi es una comida eslava. Parece la típica masa hervida, y puede rellenarse con casi cualquier cosa, desde carne a queso, champiñones y hasta frutas owo. Nunca lo he probado, pero parece bueno XD
Pierogi también parece ser lo favorito de Iván aparte del vodka. Oh Lituania, eres muy considerado.
Vanya es el diminutivo de "Iván", así que es un nombre cariñoso XD
Espero que os haya gustado, chicos~ x3 ciao.
Notas de la Traductora
SIENTO MUCHO el retraso ; _ ; De verdad, es que he estado de exámenes, y no he tenido tiempo de casi nada! Pero para que veáis, el día en que acabé los exámenes (ayer, 26 de marzo) me puse a pasar el fic al ordenador y mirad, aquí está! Ahora son las 00.45 y estoy muerta de cansancio, así que me perdonareis que no diga mucho más :3
Acepto de todo, principalmente vodka y pierogi :D
До свидания! ^o^
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