No sé si ya lo sabíais, pero creo que el formato se ve mejor si lo ponéis a ¾ de página en lugar de la página entera. Bueno, por lo menos para mi historia. Los ajustes para eso están arriba a la derecha, por si no lo sabéis.

Disfrutad~

Capítulo III

Ocurrió que Rusia estaba mirando fijamente fuera de esa ventana – esa ventana que estaba salpicada de sangre y nieve ese día.

Era una obsesión que él había adorado.

El líquido rojo goteando por los cristales congelados volviéndose hielo le fascinaba. Solía experimentar con su persona querida sólo para ver si crearía el mismo efecto.

Dios, amaba eso también – más, incluso. La enrojecida piel cubierta de lágrimas y sangre enviaba oleadas de arrollador placer por todo su cuerpo – era maravilloso, felicidad a su retorcida manera.

Y después, lo odió también.

A veces – no – todo el tiempo, solía estar confuso. El delicado tacto del sedoso pelo castaño entre sus dedos le atraía, y también lo hacía el sonido de sus gritos estrangulados cuando se ahogaba con su propia sangre. Sin embargo, no importaba por qué infierno le hiciese pasar Iván, él aún conservaba aquel brillante rescoldo. Despedía una adorable luz –lo único que él, Iván, podía alcanzar.

Eso fue hacía muchos años.

Lituania estaba justo a su lado con una mano en su regazo. Iván lo encontraba reconfortante. "El tiempo está agradable hoy. Las nubes de ayer se han ido." Lituania supuso que algo le molestaba cuando no reaccionó en absoluto.

"¿En qué piensas?"

"... Nadie me perdonará nunca." No era exactamente una respuesta a su pregunta, pero Iván sentía que necesitaba hacérselo saber a Toris. Parecía estar disgustado por su opinión, sin embargo. Lo sentía –no pretendía molestarlo.

Pero Toris sólo entrelazó sus dedos –eran suaves, como siempre– con sus propios dedos fríos, envolviéndolos de calidez. No pudo evitar que su mano libre se les uniese. "Todos estamos..." golpeó cada uno de sus dedos mientras hablaba en tonos suaves. "Buscando..." el pulgar del lituano se posó en el meñique del ruso. "...Perdón." Y entonces lo miró, sus orbes verdes medio ocultos por mechones oscuros. "Sólo podemos esperar cortesía."

"¿Y yo...?" Preguntó él. Liberarse de todo aquello sonaba demasiado bien para ser siquiera posible. No podía borrar el odio –el pasado. Él era odiado. Pero una vez más, Toris no le mentiría –ahora no. Iba a ser diferente ahora, así que quizá él podría ser...

"Estarás bien," murmuró Lituania depositando un pequeño beso en su frente, y haciendo que todo estuviese bien de nuevo.

Continuó, "si quieres, puedes quedarte conmigo. Sólo será por un tiempo –hasta que te mejores." Rusia notó el trasfondo ansioso. ¿Estaba asustado? ¿Por qué tendría que estarlo?

Rusia descansó la cabeza en el hombro del otro, cerrando los ojos. "Si es lo que quieres."

Toris le apretó la mano y él volvió a abrir los ojos. "Pero, ¿qué es lo que tú quieres?"

¿Qué quería él? Quería una forma de escapar. Quería estar en algún lugar luminoso, en algún lugar lejos del frío –en cualquier lugar con Toris. Rusia presionó su mano con la de él más fuerte. "Iré."

Quizá esto era dar un paso hacia esa luz.

-x-X-x-

Pasó una semana y Lituania se encontró en compañía de Inglaterra y América.

"Bueno... Entonces, ¿hemos alcanzado un acuerdo?"

Estaban sentados a una pequeña mesa redonda. Inglaterra se sobresaltó, parecía que estaba en una especie de sopor mientras removía su té, a pesar de que el azúcar se había disuelto hacía tiempo.

"Lo siento, ¿qué?"

América le lanzó una mirada mientras Lituania, indeciso, dio un sorbo a su propio té.

"Eres un hipócrita, ¿sabes? He estado diciendo que será bueno para Rusia recuperarse en casa de Lituania porque es más seguro. Oh, y que tiene nuestro completo apoyo, siempre que nos diga cómo le va cada poco tiempo."

Lituania murmuró un gracias, pero dudaba que alguno lo hubiese oído.

"Genial," respondió Inglaterra, irritado. "Pero, ¿podrías dejar de hablar así? Es jodidamente irritante..."

América sonrió ante su éxito. "Suena bien entonces. Así que, Lituania, ¿hay algo más?"

El moreno sacudió la cabeza. "No, eso es todo de momento."

Inglaterra se inclinó tan súbitamente que Toris temió por un momento que iba a volcar su taza. "¿Cuánto tiempo crees que tardarán las cosas en volver a la normalidad?"

"¿N-normalidad?" Lituania parpadeó. Sabía que la pregunta surgiría tarde o temprano –pero eso no significaba que tuviese una respuesta sólida. "No estoy muy seguro. Ya han pasado dos semanas y ha mejorado un poco, pero su progreso aún es bastante lento... Y esto no es algo que podamos arreglar de un día para otro."

Inglaterra volvió a sentarse, suspirando y frotando sus sienes. "Será gilipollas... Sí, tienes razón. Tendremos que dejar que las cosas sigan su curso. Tienes mi apoyo también, entonces."

Lituania asintió y se levantó de su asiento. "Eso es todo entonces. Gracias por reuniros conmigo, es importante para mí." Inclinó la cabeza en su dirección y salió de la habitación, cerrando las grandes puertas tras él.

"Pobre tipo," comentó Arthur cuando se fue, "parece bastante agotado. ¿Estás seguro de que ha sido una decisión inteligente?"

Alfred se rascó el lado de la cabeza. "Ahora no estoy tan seguro, pero parece bastante decidido. ¿Recuerdas la última reunión? Estaba como... Uh... Apasionado, supongo."

Arthur le dirigió una mirada extrañada. "¿No pensarás...?"

América rió alegremente, moviendo la mano para negarlo. "Es bastante creíble, pero no nos comamos la cabeza."

Inglaterra puso los ojos en blanco, exasperado. El muy idiota nunca se tomaba las cosas en serio, ¿no?

"Pero ahora en serio, ¿piensas que Lituania podrá defender a Rusia y a sí mismo con su actual poder militar?"

América se encogió de hombros. "Es difícil de decir. Consiguió mantenerse fuera de la guerra durante mucho tiempo, no me sorprendería que estuviese algo oxidado desde entonces, pero yo tampoco me preocuparía por eso. ¿No dijimos que tenía nuestro apoyo?"

"Bueno, estoy reconsiderando eso."

Lo miró, interrogante. "¿Por qué? No lo hagas. Yo lo conozco, tú lo conoces. Es un buen tipo."

Inglaterra permaneció en silencio, reflexionando. No había duda de que al menos algún país intentaría obtener un trozo de Rusia para sí, tanto si era por la fuerza como si era por negociaciones "pacíficas". Sabía que el territorio ruso era uno de los pocos yacimientos de petróleo conocidos restantes, lo que le preocupaba aún más. Si no fuera por el hecho de que Rusia estaba escudado (aunque solo parcialmente) por sus actuales alianzas, Arthur no se sorprendería de que el país fuese dividido por completo en trozos por un tercer partido para entonces.

Pero una vez más, ¿qué pasaría si esos terceros partidos formasen una alianza o llevasen a cabo un ataque con sus alianzas existentes? Lituania estaría forzado a defender a su vecino, y entonces Inglaterra y América no tendrían otra opción que no fuese unirse a él como parte de su acuerdo.

Pero no había forma de que alguien fuese a empezar una tercera Guerra Mundial por el petróleo a solas.

Quizá se estaba preocupando demasiado. Un gran país como Rusia abrumado por aquella cantidad de daños de guerra era alarmante, pero quizá Toris lo tenía bajo control.

Toris es fuerte, meditó. Era cierto que no tenía misiles nucleares u otras armas de destrucción masiva de su propiedad, pero no las necesitaba para mantener a los bálticos unidos o para acoger a otro país bajo su techo.

Era un buen tipo.

-x-X-x-

"¿Qué tal fue?"

Lituania colgó su chaqueta en una de las sillas de la entrada. Letonia no estaba muy lejos de él con los brazos llenos de papeles para que los firmara luego.

"Genial, supongo. América confía en mí, y también Inglaterra, pero no tanto como él." Lituania suspiró. "Pero podía haber ido bastante peor, supongo. Los otros países deberían saberlo ya, así que..." Se encogió de hombros.

Letonia asintió. "Bien, entonces dejaré esto en tu despacho. No los he leído, así que no estoy seguro de qué son."

"Gracias." Se volvió hacia la cocina. "Oh, por cierto, ¿dónde está Estonia?"

"Ah, me olvidé de decírtelo, se fue hace rato. Me dijo que tenía una reunión con alguien... Aunque he olvidado con quién. Hablando de reuniones, ¿qué hay de Ucrania?"

Lituania se sobresaltó. ¡Casi lo había olvidado! Ya había aceptado concederle una entrevista, así que su reunión estaba planeada para mañana al mediodía. "Eh... Gracias por recordármelo. Me reuniré con la señorita Ucrania mañana." Suspiró de nuevo. "Menos mal que me ocupé de todo. La casa se está ensuciando, debería limpiar..." La última parte no estaba dirigida a nadie en realidad, sino a sí mismo.

"Muy bien entonces," replicó Raivis antes de desaparecer tras las puertas del despacho.

Lituania sacó el detergente, el trapo y la escoba. Sin embargo, una ruidosa serie de golpes en la puerta delantera resonó en la casa, asustándolo y casi haciéndolo volcar la botella.

"Quién será ahora," se dijo Lituania, exasperado.

Abrió la puerta algo más fuerte de lo necesario y respondió a los golpes. "Uhm, ¿puedo ay-" Se detuvo a mitad de la frase. Su cara se había encontrado con un agujero metálico que estaba a menos de treinta centímetros de distancia.

"Hey, hace tiempo que no nos veíamos," dijo Alemania del Este, o Prusia, ladeando la mágnum que sostenía.

"Tú..." Lituania entrecerró los ojos. Sabía que un disparo de la pistola haría volar algo más que tan sólo su cabeza. "¿Qué estás haciendo?"

Prusia sonrió. "Estoy aquí para una pequeña negociación, eso es todo. Ahora, ¿no se supone que deberías invitarme a pasar? He oído que los lituanos eran anfitriones excelentes."

Toris no tuvo otra alternativa que echarse a un lado y mantener la puerta abierta. "No sé qué esperas ganar, pero no te saldrás con la tuya."

Él simplemente rió mientras entraba. "Creo que sabes lo que quiero –y relájate– ¿quién dijo que planeaba matarte?"

"¿Qué?"

La sonrisa de Prusia se ensanchó –Lituania la odiaba. "Digamos que disparo aquí-" Sacudió su pistola, que aún apuntaba a la cara de Lituania, "o aquí-" bajó la pistola para que apuntase a su corazón, "morirías, ¿verdad?" Entonces chasqueó los dedos con su otra mano. "Simplemente así. No sería divertido." Bajó la pistola hasta su costado, para desconcierto de Lituania. "Además, acabo de aparecer. No sería justo para ninguno de los dos si esto acabase demasiado pronto." Añadió, "y ni siquiera te plantees rendirte. Quiero que esto merezca el tiempo que le estoy dando." Escupió, y Lituania se contuvo para no retroceder.

Aún no entendía por qué Prusia había aparecido en su puerta tan de repente, armado. "¿Y qué estás planeando quitarme?"

Se encogió de hombros con simulada indecisión. "Algunas costas bálticas, y algo de tierras rusas suena bien también aunque son algo frías. Será beneficioso, sin embargo."

"Mi posición no es para que reparta tierras así como así," dijo Lituania, su voz destilando veneno, "especialmente cuando esas tierras no son mías para darlas, en primer lugar. Intenta otra cosa." Sabía que pisaba terreno peligroso, pero estaba demasiado enfadado para preocuparse.

Prusia sacudió la cabeza. "No es así como se supone que tiene que ir. No espero que mis peticiones sean atendidas al instante. Tampoco soy estúpido –¿acaso sabes por qué voy a por ti para esto?"

Lituania lo miró ferozmente.

"Porque si decidiese invadir Rusia –tan fácil como sería– todos los demás se meterían en medio y West nunca me perdería de vista. Sin embargo–" Levantó un dedo con su mano libre. "-Si te hago persuadir a los otros para que me cedan algo de su territorio, las cosas irán perfectamente bien. Todos te quieren, ¿no? Estoy seguro de que podrás hacerlo."

"No." Replicó Lituania fríamente. "No pienso atenerme a tus reglas o exigencias."

Gilbert suspiró. "Sí, sabía que dirías eso. Más o menos deseaba una respuesta así también."

Toris no se molestó en preguntar.

"Muy bien, entonces escucha. Yo soy el que está armado aquí. Si no me escuchas, tendré que dispararte en la pierna o algo hasta que realmente lo hagas." Gesticuló con la pistola, y Lituania no pudo evitar retirar el pie un poco. "O," añadió, "puedo ser amable y darte una oportunidad de pelear. Si yo gano, harás lo que te digo sin quejas; y si tú ganas, te dejaré en paz. Así que, ¿qué va a ser?"

Lituania pensó en Letonia, que estaba probablemente en su habitación, lejos pero consciente de la escena. Estonia estaba fuera y probablemente seguiría así el resto del día. Rusia seguía descansando en una de las habitaciones libres de Lituania. Todos estaban a salvo –por ahora al menos. Si podía vencer a Prusia allí, las cosas se arreglarían y tendría un asunto menos del que preocuparse.

"Lo último," dijo Toris. No estaba seguro de a qué se refería con "pelear", pero esperaba que no fuese con armas de fuego.

Como si le leyese la mente, Prusia arrojó la mágnum, que patinó sobre las baldosas y cayó fuera de la puerta, lejos del alcance de ambos. Después, deslizó una mano dentro de su uniforme para sacar algo afilado.

Lituania tuvo un segundo para reaccionar cuando cogió el cuchillo que volaba hacia él por el mango. La hoja era curva y gruesa –estaba obviamente hecha para el combate. Probó la punta para ver si aguantaría –era fuerte.

Toris elevó la mirada y vio que Prusia sacaba un arma similar para él. La giró rápidamente entre sus dedos en la posición deseada. Sin decir nada más, embistió hacia delante, blandiendo su brazo hacia la cara de Lituania.

Toris dio un traspiés hacia atrás con torpeza para evitar el ataque. Apenas tuvo tiempo suficiente para enderezarse antes de lanzar su cuchillo hacia delante para desviar un golpe dirigido a su cintura.

"Eres muy lento. Supongo que seiscientos años no te han hecho justicia." Prusia lo provocó mientras enviaba una serie de fuertes golpes.

Toris sintió su peso y su fuerza en cada ataque. No había duda de que el otro tenía ventaja. Él no había luchado así en mucho tiempo.

Toris movió su brazo más rápido para tomar la ofensiva. Arriba- Izquierda- Derecha- Arriba- Abajo. Para su consternación, Prusia bloqueó cada golpe con facilidad. A la derecha, y luego a la izquierda. Lituania fue forzado a dar un paso hacia atrás.

Sus ojos verdes se sincronizaron con el movimiento de las espadas.

Vamos... Solía ser muy bueno en esto. Sólo bloquea todo lo demás. Su frente se frunció en profunda concentración, y después notó un retraso en los movimientos de Prusia. Sin malgastar ni un momento, Lituania lanzó una estocada hacia su pecho.

Prusia evitó el ataque –pero por poco. Los dientes de su cuchillo se habían enganchado en su uniforme, rasgándolo eficazmente. Chasqueó la lengua.

"Bien, ahí va un punto. Me ha gustado también, más o menos."

"Son todos iguales," replicó Lituania a través de sus dientes apretados. Ninguna distracción.

Prusia simplemente soltó una risita y lanzó una cuchillada al pecho de Lituania. Él giró bruscamente a un lado para evitar que lo cortase.

Sin embargo, la posición era demasiado incómoda para devolver el golpe. Prusia se aventajó de ello y apuntó a su cara. Lituania retorció los pies, uno sobre otro, para apartarse de su trayectoria. Demasiado lento, pensó con pánico.

Y, menos de una fracción de segundo después, algo cálido resbalaba por su mejilla.

Se mordió el labio y trató de ignorar la quemazón.

La comisura de los labios de Gilbert se alzó. "¿No tienes suerte? Un poco más tarde y habría sido capaz de cortarte la cara como es debido."

Lituania respondió con un ataque al pecho. Prusia lo bloqueó con su cuchillo y los dientes de las espadas se entrechocaron. Toris dejó recaer su peso en el arma para acercar la punta a su piel. Prusia respondió empujando su espada también.

Solo un error... Y ambos estamos muertos, pensó, temeroso. Sintió una débil vibración, no estando seguro de si provenía de él o de Prusia. Miró ferozmente a sus ojos rojos. No vas a ganar esta vez.

Prusia, sin embargo, torció su espada para forzar a Lituania a retirarse. Ambos dieron un paso atrás en anticipación. Lituania hizo el primer movimiento y lo dirigió al corazón de nuevo. Prusia evadió ésta estocada también y lanzó su brazo, fallando el costado de Lituania por un pelo.

Después lanzó el cuchillo en picado, Lituania se curvó para evadirlo. Prusia lo miró con malicia cuando tomó ventaja de su momentánea distracción y asió al lituano por el pelo.

"¡Ah –joder!" Siseó Toris. Su cabeza se dobló hacia atrás cuando fue forzado a darse la vuelta. No podía apuntar bien a su objetivo, así que blandió su espada a ciegas. Chocó contra algo duro, y lo siguiente que supo fue que el arma escapó fuera de su alcance.

El agarre en su cabeza se endureció. Fue arrastrado y después, por un momento, se sintió ingrávido.

Su frente chocó con la esquina de una mesa cercana, enviando estrellas a su visión. Después, su pelo fue agarrado de nuevo. Lituania forcejeó para devolverle el golpe, pero la sangre de su reciente herida se le metió profusamente en los ojos, cegándolo. Le fallaba la conciencia, y las estrellas seguían apareciendo bajo sus párpados. No podía ver, y no podía pensar con claridad –estaba a merced de Prusia.

¡M-maldita sea! ¡No puedo perder!

El agarre en su cabello desapareció sólo para volver alrededor de su garganta. Entonces fue alzado, forcejeando, en el aire.

La parte de atrás de su cabeza estalló en dolor, y todo se volvió negro.

-x-X-x-

Prusia se quedó de pie ante su derrotado oponente. Lituania se había desplomado contra la pared. Su cabeza había dejado un rastro de sangre en la pintura blanca y la ventana encima de él se había resquebrajado.

"Le golpeé bastante fuerte," reflexionó, "pero sigue sangrando. Seguro que sólo es una contusión. Una mala." Se encogió de hombros. "Bueno, no debería estar preocupándome."

Prusia limpió su cuchillo en la ropa del lituano. Después miró el otro cuchillo tirado en el suelo y frunció el ceño. Le había dejado tocar uno de sus preciados cuchillos para eso. Tendría que pensar más esas cosas en el futuro, ahora tenía un cuerpo inerte del que hacerse cargo.

"¿Toris?"

¡Esa voz-! Prusia se volvió con la espada aún en la mano, pero su pistola estaba fuera, lejos de su alcance. "Quédate atrás," le ordenó.

Rusia ladeó la cabeza, siguiendo las pequeñas salpicaduras de sangre hasta la figura inconsciente que yacía frente a él. Así que era persona...

"¿Qué le has hecho a Toris?" Preguntó Rusia, su voz terroríficamente calmada.

Prusia entrecerró los ojos. El hombre frente a él era igual de alto que la última vez que le había visto, pero parecía más frágil –más pequeño, y sabía que no era la ausencia de su abrigo lo que le hacía parecerlo.

Aún despedía un aura espantosa.

"Te he pregunTaDo qUé le has hecho A tOris..." Su voz se transformó en algo inestable –el tono cambiaba erráticamente. Prusia retrocedió un paso. Sabía perfectamente lo que aquello significaba. Los iris malvas enviaron dagas a través de su alma.

"PoR faVor, vEtE..." Se adelantó un paso. "Por favor, vete. QuIeRo hacerte daño. Toris nO Lo querría, pero me PeRdOnArÁ sólo por esta vez..."

La mirada de Prusia se dirigió a la puerta. Estaba a uno o dos metros, y se encontraba completamente abierta.

Joder, esto hería su orgullo; y peor aún, el miedo se manifestó en su estómago. Se suponía que no tenía que ir así –¿quién sabía cuándo tendría su próxima oportunidad? Su gente no podía esperar más.

Prusia se volvió hacia la puerta y salió con largas zancadas, sin pararse para recoger su pistola ni para mirar por encima de su hombro.

¡Joder, joder, joder!

Alemania nunca dejaría esto pasar.

-x-X-x-

Rusia dio unos lentos y cautelosos pasos hacia la figura caída. Su mirada bajó mientras estudiaba la sangre que se secaba en el rostro de Toris. La dolorosa herida semi cubierta por el flequillo brilló, pero había dejado de sangrar. Iván se arrodilló a su lado, sus rodillas temblando.

Con el máximo cuidado, se inclinó hacia delante para retirar el pelo castaño de su cara cubierta de sangre. "Toris, te dije que tuvieses cuidado," dijo suavemente. Cogió a Lituania, que cayó en sus brazos sin resistencia. La parte de atrás de su cabeza descansó en su clavícula y su bufanda se tiñó de color rojo, pero él no se dio cuenta.

No era justo. Él se estaba esforzando mucho, pero Toris siempre acababa herido. No era su culpa –se supone que no debería ser su culpa.

"¿R-Rusia?" Levantó la vista hacia la temerosa voz. Era Letonia, de pie al final de las escaleras. Su pequeño cuerpo temblaba –estaba asustado.

¿Asustado por Lituania, o asustado de él? La desolación se instaló en su estómago cuando buscó entre sus recuerdos. Letonia siempre temblaba en su presencia, ¿verdad?

"Lituania está..."

"N-necesitamos pedir ayuda..." dijo.

Rusia bajó la mirada hacia Toris con una expresión vacía. "¿Ayuda...?" Entonces, la conciencia de la gravedad de sus heridas encajó en su mente. Sus ojos se dilataron con horror.

Se oían gritos en la puerta principal aún abierta. Ambos centraron su atención para ver a Polonia entrar dando traspiés. Se dobló hacia delante mientras luchaba por recuperar el aliento.

"Ya estoy aquí... He intentado venir-" Se paró para tomar una bocanada de aire, "-tan pronto como he podido... Después de que me llamases. Oh Dios, Liet..." Se tambaleó hacia donde estaba Lituania, que seguía en brazos de Rusia. "O sea... Como que tendré que... Preguntar por esto más tarde."

Rusia alzó la mirada para estudiar el rostro del rubio. Sus mejillas estaban sonrojadas, pero el resto de su piel visible estaba pálida por el miedo. Sus ojos oliváceos estaban completamente abiertos y lo miraban con extrema urgencia. Polonia era... El amigo de Lituania. Es cierto. Él lo quería.

La cabeza empezó a darle vueltas cuando su visión se nubló. Polonia estaba diciendo algo, pero no podía escuchar sus palabras con claridad. La respuesta de Iván nunca abandonó sus labios –ya se había desmayado.

-x-X-x-

Eran Feliks e Iván los que estaban sentados junto a la cama de Toris. El moreno había sido llevado allí hacía una hora –aún estaba inconsciente. Iván lo miraba con una expresión sombría mientras Feliks comprobaba la línea intravenosa para asegurarse de que todo iba bien.

Blancos vendajes rodeaban la cabeza de Toris, y una simple tirita estaba pegada a su mejilla. Con la cara limpia de sangre parecía de alguna manera con más vida. Los médicos habían dicho que no habría daños físicos permanentes, pero tendrían que esperar a que despertase para asegurarse.

Sin embargo, sus heridas no eran el único problema. Si lo que Raivis había dicho era cierto, entonces Prusia habría llevado a cabo un acto de guerra. Polonia ya se había informado acerca de la respuesta de América, Inglaterra y Francia sobre el incidente. Tenían sentimientos contradictorios, pero era innecesario decirlo: seguían furiosos.

El mismo Polonia estaba enfurecido, pero seguía en contra de que Liet fuese a la guerra. De ninguna manera algo que involucrase a tal cantidad de países podía contenerse en un conflicto de dos partes (pensar en la última Guerra Mundial envió punzadas por la línea que descendía por su torso), y no deseaba acabar con la era de paz que todos habían conseguido mantener –A corto plazo, Polonia estaba preocupado por las reacciones de los otros. Tampoco podía decirles que se calmaran –lo que había hecho Prusia no tenía justificación.

Rusia, por otra parte, parecía impasible ante los pensamientos del resto de naciones. Lo último que había dicho había sido en casa de Liet. Feliks pensó que era raro en Iván que se mantuviese tan callado –normalmente, se involucraría en cualquier cosa que no le incumbiese y ofrecería su ayuda (aunque Polonia no estaba seguro de que siempre fuera considerada como tal).

No había pasado mucho tiempo desde que se había enterado de que Rusia se estaba recuperando en casa de Lituania. Se asustó y preocupó a la vez cuando recibió la noticia. Las relaciones entre ambos países no estaban claras ya que todos habían tenido poco o ningún contacto con la nación mayor durante su guerra civil, pero Feliks tenía la impresión de que a Liet siempre le había desagradado Rusia. Bueno, había demostrado que no era así.

Él mismo no odiaba a la nación –tampoco le gustaba.

Pero la guerra, que había durado una década, también había cambiado a Iván claramente. Feliks ya no se sentía nervioso en su presencia. La idea de un Rusia más tranquilo le parecía muy extraña, pero ahora estaba en la misma habitación que él en completa armonía.

Por mucho que quisiese permanecer quieto, el aire calmado que había entre ellos hacía que la tensión se acumulase en su pecho.

"O sea, como que espero que se despierte pronto," dijo, incómodo. Rusia parpadeó y lo miró. Polonia empezó a desear haberse quedado callado.

"Hn," Iván descansó su barbilla en el dorso de sus manos entrelazadas. "Da. Lo hará."

"Oh, bien. Entonces... ¿Cómo te sientes acerca de esto?" No estaba seguro de que fuese lo más apropiado –sólo quería mantener la conversación.

Rusia se encogió de hombros. "Estoy... Enfadado porque alguien haga esto, pero luego me siento aliviado de que Toris vaya a estar bien." Bajó la mirada y su expresión cambió a una de remordimiento. "Ah... Pero yo no fui mucho mejor, ¿no?"

Feliks no estaba seguro de cómo responder a eso. "Todos hemos hecho algunas cosas como totalmente malas, ¿verdad?"

Iván desvió la mirada, sus ojos estaban medio cubiertos. "Quizá. ¿No te herí a ti también?"

Las manos de Polonia se dirigieron automáticamente hacia su pecho. La larga y hundida cicatriz se podía sentir a través de la tela de su camisa.

La permanente cicatriz era más que evidente, pero Polonia nunca pensaba en ella, en realidad. "Fue hace mucho tiempo. Como que no se nota con la mayoría de mi ropa, o sea que está totalmente bien, ¿sabes?"

Rusia asintió lentamente y no siguió con el tema, pero Polonia tenía la impresión de que el problema no había abandonado su mente.

-x-X-x-

La tarde se había desvanecido para dar paso a la noche, y las cortinas de la sala habían sido cerradas. Polonia estaba doblado en su silla, casi dormido; mientras Rusia se mantenía despierto.

Anteriormente, ambos habían dejado claro que querían estar allí cuando Lituania despertase.

Iván no se fiaba de quedarse dormido. Lo último que quería era despertarlos a los dos con sus episodios nocturnos. Ni siquiera se sentía cansado, lo que era inusual dado que aún era propenso a los desmayos.

"Nn..." resonó un quejido de Lituania, el primer sonido desde su hospitalización. Rusia se inclinó hacia delante, feliz de obtener por fin una reacción de él. "Nn-no... basta..." Se congeló –Lituania no anunciaba que había recobrado la consciencia, sino que hablaba en sueños.

El ceño del lituano se arrugó cuando sacudió la cabeza hacia el lado. "L-lo siento... Por favor, no..." Todo su cuerpo se convulsionaba ahora. Rusia no podía moverse para mantenerlo quieto. "Lo siento... A-alguien... Que alguien me ayude, por favor... Por favor..." Un sollozo ahogado escapó de sus labios. El histérico murmullo de Toris no despertó a Polonia, pero Rusia seguía allí para oírlo todo. No podía hacer nada que no fuese escuchar, petrificado, en su propio silencio.

"Yo no..." Sus palabras se rompieron en sonidos indescifrables.

Paró de murmurar por un momento. Rusia suplicó que aquel fuese el final.

Toris no había acabado, sin embargo. En un tono cascado, susurró, "te q-quiero..."

Y después todo quedó en silencio.

Iván se quedó a solas para llorar en la oscuridad.

-x-X-x-

Notas de la autora:

¡Siento mucho haber tardado! Estoy en Arizona como parte de mis vacaciones de primavera y no hay internet donde me estoy quedando Dx (Estoy subiendo esto desde la residencia de mi hermano, así que estoy paranoica por si he tenido muchos errores x-X) Hice este capítulo más largo de lo que había planeado para compensarlo. La parte del hospital se supone que estaba reservada para el capítulo 4.

Este capítulo me hizo darme cuenta de que no soy muy buena con la personalidad de Polonia. Me va bien con el diálogo, pero no tengo ni idea de cómo piensa Polonia. Quiero decir, la gente no añade palabras como "totalmente", "un rollo", "o sea" y "al máximo" a sus pensamientos, ¿no? Dicho esto, creo que lo he hecho muy serio, así que se sale de su personalidad. Tampoco tenía otra elección D; -se golpea-

Oh, sé que hice que Prusia pareciera un completo capullo, lo siento Dx. Necesitaba un antagonista, y como Prusia no se llevaba bien con Lituania (?) y Rusia, supuse que sería el más apropiado. No me malinterpretéis, amo a Prusia. Es simplemente... Engañado en esta historia OTL

Espero no haberme retrasado con este capítulo tampoco owo' Necesito organizarme más~

De cualquier modo, por último y no menos importante, gracias por todos los reviews del último capítulo ;A; De verdad me encanta leeros~! –Os baña a todos con amor-

Eso es todo, Ciao~

Notas de la traductora:

Noooooeessssss! No me pegueis! No dejeis de leerme! No... No me odieis! ; A ; De verdad, lo siento mucho, muchísimo, por la tardanza... Pero por fin he acabado el bachiller y la selectividad, y hasta ahora no he tenido tiempo ; o ; A partir de ahora me espera un verano de ociosidad sin límites, así que prometo no tardar tanto _

Bueno~ Y aquí el capítulo III... Sólo puedo decir que ODIO traducir a Polonia. Es decir... Traducir el habla pija inglesa al habla pija española... Me estresa. Ni siquiera sé si me ha salido bien, y después de tres días pasando esto a ordenador mientras lo revisaba... Dios, yo misma me sueno igual que Google Translate, nada de lo que digo en español tiene sentido para mí. Dudo de que las palabras que uso existan... D:

Bueno, como me olvidé en el último capi, aquí van los agradecimientos y respuestas a reviews de los capis 1 y 2~

Zillah Vathek: eue Gracias mami~ Este cap me ha costado más, pero espero que siga a la altura de las expectativas ^_^

Papaveri: ¿Dios, Dios, Dios? ¡Yo soy la que dice eso cada vez que leo tus reviews! Madre mía, no sabes cómo me alegran el día... Adoro que alguien valore tanto lo que hago, me da las ganas que necesito para seguirlo Y sí, totalmente de acuerdo con lo de Polonia... Uu No se me da nada bien hablar pijamente xD Sugerencia aplicada~ Sobre lo de los guiones y comillas... Sí, sé que son más que nada anglosajones, pero... Preferí mantener todo lo que pude el estilo del original (maniática de mí xD) para que no se viese muy diferente... Pero al paso que voy puede que los cambie, al menos la mayoría de guiones por comas. Con Arthur más o menos tengo el problema de Polonia, solo que no tan a lo grande xD En fin... Desearé que no aparezcan tan a menudo xD Y... Y... Gracias otra vez por los dos reviews y por los pierogi *_* -Come mientras la achucha- (- Me ha salido la Biblia en pasta~)

Kiriahtan: Si lloras ahora... No quiero decir nada xD Y menos soltar spoilers, que son lo que más odio xD Pero bueno, gracias por seguirme y ánimo con ese inglés, que no hay nada como un original : D Y asgadgasdasd xièxiè por los pierogi con vodka... Forma muy inteligente de mejorar la receta, sí señor ; u ;

Por lo demás, gracias también a shadowleani, SAKURITA HIWATARI DISEL, nami, JuHahaMoutons y shuiri por tomarse el tiempo de dejarme un review~ Muchísimas gracias!

En fin... Algo más que quería añadir es que, si alguien quiere que siga traduciendo las notas de la autora que me lo diga, porque creo que dejaré de hacerlo xD Lo dejo a vuestra elección de todos modos

Y ya está. Los reviews me hacen muy muy muy muy feliz, por cierto... Aunque solo me digáis que está muy bien, me hace feliz xD Aunque, claro... Un review largo me hace saltar de alegría (en el sentido más literal que os podáis imaginar) y presumir de él delante de todo el mundo xD A partir de ahora creo que responderé los reviews uno por uno y personalmente para mayor comodidad y evitar que las notas de traductora me salgan tocho... Como esta xD

Si has leído hasta aquí... Enhorabuena, te admiro. Y te dejo pedirme un one-shot, pa que veas... Me siento generosa xD Cualquier pareja excepto RusiaxPrusia y viceversa, o cualquier cosa que contenga a Japón (aunque esto es mínimamente negociable)... También acepto prompts y temas.

Un beshito~ =*