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Tierra del Fuego

.Calafate;

La gente trata a Tierra del Fuego una especie de Dios o un enviado por un Dios por su tono de cabello para que los cuidaran como Selk'nam. Lo quieren.

Le ensaña a pescar a orillas del mar, pero no resulta. Ríe y Tierra del Fuego infla sus mejillas todo molesto. Le indica que es mejor que vaya a descansar teniendo un día agitado con aprender los ritos, la organización social y una que otra actividad.

El rubio hace caso regresando a su kawi*.

Le falta por aprender. Es muy pequeño para esto tipo de cosas comparando con los demás niños de la tribu, sin embargo es su deber como isla.

El rubio entra a la vivienda y se sienta, contemplando el frío paisaje. Reacciona sin brusquedad viendo unos pies frente a sus ojos. Esa persona baja a su altura y le sonríe, y se acomoda.

El menor ladea la cabeza sin comprender su llegada.

―Disculpe por entrar así Tierra del Fuego. ―dijo un poco avergonzado y arrepentido. Es únicamente un joven de cabello negro.

―No…está bien. ¿A qué has venido?

―Necesito que me ayude.

― ¿Yo? Pe-pero…

―Selk'nam no me va ayudar, eso lo sé. Por eso se lo pido.

―Bien. ¿Qué necesita? ―pregunta nervioso.

―Me enamoré ―menciona enseguida dejando a la isla sin habla, haciendo una pausa―, de una aonikenk*. Se llama Calafate. Tiene el cabello dorado como el suyo y unos bellos, profundos ojos negros. Nos enamoramos.

―Y…si están enamorados…no veo el problema.

―El problema es…nuestras tribus no se llevan bien ―agacha la mirada―. Somos enemigos. Queremos estar juntos sabiendo que nuestra unión es imposible.

La conversación sigue haciendo pensar al rubio la posibilidad de que ellos estén juntos. Lo ve difícil, más en hablar con su abuelo.

En la noche, dentro de la vivienda, Tierra del Fuego le pregunta sobre la joven pareja. Él se niega por la rivalidad de las dos tribus negando esa unión. El pequeño trata de convencerlo pero es callado enseguida. No pudo hacer nada.

Al día siguiente la isla le da la amarga noticia. El joven ona frunce el entrecejo y corre en dirección contraria. Minutos más tarde se sabe de la huida de la joven de cabellos dorados con su amado selk'nam para vivir juntos, donde las razones y amenazas de ambas tribus no impidieron su amor en ser el ganador.

Pero no es así…

Tierra del Fuego está preocupado y asustado por el rumor de que la joven Calafate se ha convertido en un arbusto por culpa del enojo del jefe de la tribu aonikenk recurriendo a un shamán para que ellos no se queden juntos.

Tierra del Fuego camina donde supuestamente está ese arbusto.

Se cubre de flores de tonalidad oro para que después cambie a negro. Eso no le agrada mucho.

Del joven enamorado no se supo nada. Nadie lo vio. Hasta que cierto día la noticia de su muerte por la buscada de la joven rubia murió…de pena.

Y ahora Selk'nam lleva a menor en sus brazos caminando al arbusto. Algo raro ocurre. Calafate en vez de dar frutos negros, da frutos purpuras. Solo el mayor entiende a que se debe esto.

―Ellos se querían…abuelo ―pronuncia mirando la belleza del arbusto. El nombrado no dice nada―. Debieron estar juntos.

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N/A: Por ahora voy a usar unas leyendas, como unas dos o tres para enseguida hacer las apariciones de Martín y Manuel, ya que en esta época eran unos pibes, donde Martín acosa a Manuel, y este le da trompadas para que lo deje tranquilo xD. Si se preguntan por qué no me demoré, es simplemente porque tengo libre hasta las 5. ¡Hoy hay eclipse de luna! Véanlo véanlo.

Por cierto, Carlitos no tiene el rizo, más adelante sabrán como nació ese rizo. No, no es lo que están pesando ¬¬

Gracias por sus reviews, me alegra mucho.

*Kawi: Viviendas de forma semicircular y en forma de cono. Las construían con palos enterrados en la tierra con los que formaban una estructura que cubrían con pieles de animales. Usada generalmente en el invierno.

*Aonikenk: Tehuelches.

Leyenda del Calafate: Un jefe aonikenk tenía una hermosa hija llamada Calafate, de la cual estaba orgulloso. Era poseedora de un cabello de color dorado y unos ojos negros grandes y bellos. Un día caminaba por un hermoso lugar cuando vio a un apuesto y varonil joven selk'nam. Al verse los jóvenes se enamoraron perdidamente aun sabiendo que sus respectivas familias no aceptarían esta unión.

El amor pudo más que la razón, como suele suceder en estos casos y decidieron fugarse para vivir juntos. Alguien descubrió sus planes y fueron denunciados al jefe aonikenk. Este supuso que el espíritu maligno de Gualicho (espíritu maligno que se caracteriza por provocar daños y enfermedades) se había apoderado de su hija, instándola a huir con un enemigo de su tribu.

Furioso, recurrió al shamán para frustrar la huida de Calafate, hechizándola, convirtiéndola en un arbusto, pero permitiendo, al mismo tiempo, que sus ojos contemplaran el lugar que la vio nacer. Así Calafate, convertida en arbusto, cada primavera se cubre de flores-oro, del color de su cabello, que en enero comienzan a madurar en un fruto como los ojos de la niña aonikenk. El joven selk'nam, jámas pudo encontrar a su amada calafate. Después de buscarla por mucho murió de pena.

El shamán, arrepentido del mal que había causado a la pareja de amantes, hizo que al comenzar la maduración del Calafate diera frutos de color purpura, recordando el corazón de la bella joven aonikenk.

Todos los que comen de su fruto caen bajo el hechizo del Calafate, lo mismo que el joven selk´nam. Aunque vivan lejos siempre regresaran a la región.

…Esop.

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