ASSASSIN'S CREED 2
Capitulo 5: A SOLAS
Todos se alegraban de la muerte de Vieri ¿Quién no? Ello conllevaba libertad para la Toscana, uno menos de la Orden Templaria. Pero el estaba triste pero, aún así, debía continuar con su vida. Su tío le había mostrado más páginas del códice y él le había hablado acerca de su amigo Leonardo Da Vinci, quien con su brillante inteligencia podría descifrar todas las páginas restantes. Así que ahora su misión era regresar a Florencia y visitar viejos recuerdos y amistades…
— ¡Desmond! ¡Desmond!— no era la voz de Lucy la que lo llamaba. Era Shaun. Desmond no despertaba y la única opción que le quedó fue asestar una cachetada en la cara de Desmond. Y este despertó rapídamente.
— ¿Qué pasa, hombre?
— ¿Desmond, estas bien?- la voz y expresión de Shaun se mostraban preocupadas.
— Sí, ¿por qué?
— Es que estas llorando.
— ¿Eh?— inmediatamente Desmond llevó su mano a su mejilla. Notó las lágrimas que extrañamente salían de sus ojos. Sabía por qué, pero no lo diría— Ah vaya, que extraño. Y… creo que sigo llorando.
Aquellas nuevas lágrimas fueron secadas por la mano de Shaun. Desmond lo miró sorprendido, mientras el otro lo miraba con nostalgia. Desmond estaba sorprendido y un poco asustado, ¿Qué demonios hacia Shaun? Rápidamente aparto la mano del otro y preguntó por Lucy y Rebecca. Shaun le dijo que ambas habían salido por más provisiones, y mientras lo decía, ambos hombres se sonrojaron. Un gran silencio invadió el cuarto. Desmond le propuso continuar con su trabajo en el animus pero Shaun no podía hacer nada. Sólo Rebecca sabía cómo manejarlo. De nuevo el silencio, y esta vez la mente del rubio supo cómo manejarlo:
Se levantó de su silla y fue directo a Desmond, lo tomó de la cintura y lo beso apasionadamente, luego lo colocó sobre él, mientras se sentaba en el animus. Luego beso su cuello y empezó a acariciarlo, mientras oía a su rival gemir.
— ¡Shaun! ¡Shaun!...— sin duda la mente del rubio trabajaba rápido. Y tan rápido como ese pensamiento llegó, se fue, cuando Desmond le regresó la cachetada— ¡Despierta, hombre!
Shaun no dijo nada y mientras veía a la nada, se fue. Camino lento y un poco torpe, hasta llegar a su recamara. Desmond se sentó en la cama y su rostro empezó a volverse rojo. "¿Cómo demonios pude haber pensado eso?" El silencio invadió el cuarto de nuevo y Desmond decidió dormir otro poco, pero al poco tiempo despertó ya que aún le desconcertaba lo que anteriormente había pensando. No podía dormir y no sabía qué hacer, así que con todo su esfuerzo se dirigió a la habitación de Shaun. A dos puertas de ahí empezó a escuchar gemidos, pensó que era una especie de animal, pero mientras más se acercaba, más le parecía conocida esa voz. Era Shaun, estaba seguro pero, ¿por qué gemía? ¡Tal vez lo estaban atacando! Con ese pensamiento se apresuro, pero se dijo que tomaría por sorpresa al atacante. Shaun era torpe peleando así que tenía que ayudarlo. Miro por el cerrojo…
— ¿Qué demonios…?— aquella escena hizo presión en sus pantalones y acelero sus latidos— ¿Qué haces…?— Le hablaba al cerrojo, no tuvo el valor entrar.
Mientras tanto, desde el otro lado, Shaun no se percataba de nada, sudaba y jadeaba. Sus pantalones se encontraban en el suelo, tenía la camisa desabrochada. Una de sus manos acariciaba su pecho mientras la otra era la fuente de tanto alboroto. Desmond tuvo el impulso de tocarse, de acariciarse y hacer exactamente lo que Shaun hacia. Tomo la perilla con fuerza para no caer, hizo ruido pero Shaun no lo notó. Demasiado ocupado con sus asuntos. El moreno miraba fijamente al rubio y hubo un momento en el que Shaun nombró a Desmond varias veces antes de venirse. Los dos al mismo tiempo. El rubio se recostó y jadeó un poco antes de dormir. Desmond lo miro por última vez y después se fue. Se recostó y durmió sin problemas, sonriendo.
Un sueño acudió a él, o más bien un recuerdo. Justo antes de que conociera a Jake. Una mujer lo abordo casi con las mismas cosas que Jake le había dicho. Y el casi caía. Desmond se enamoró de aquella mujer al instante. Con cabello corto negro, labios rosas y ojos verdes. Era una autentica belleza, le dijo que ya se conocían, que era obvio que no lo recordará porque él no lo había vivido, pero lo haría. En ese instante Desmond creyó que estaba loca y por su bien dejo de atenderla, y afortunadamente aquella chica dejó de ir. Pero le dijo su nombre: Rosa.
Lucy llegó junto a Rebeca, ambas observaron a Desmond y se conmovieron, se veía tan lindo al dormir. Llegó también Shaun y al ver a Desmond, regresó rápidamente a su cuarto. Lo miraron extrañadas. Desmond despertó. Era hora de entrar al animus. Pero Lucy recibió una llamada.
— Claro, iremos de inmediato. Lo siento Desmond, pero Rebeca y yo tendremos que irnos.
— ¿Y qué pasa con el animus?
— No te preocupes. Shaun se quedará contigo. Rebeca le explicara qué hacer— Shuan llegaba en ese momento— Ah, Shaun, te quedarás con Desmond. Nosotras nos iremos, nos necesitan. Rebeca, explícale.
En unos minutos, le explicaron al rubio todo lo que debía saber. Y ambas mujeres se fueron, dejando a Desmond dentro del animus y a Shaun observándolo.
— ¿Quien te llamó, Lucy?— pregunto Rebeca, cuando ya estaban fuera de la guarida.
— Nadie— sonrió.
— ¿Eh? ¿Entonces a donde vamos?
— Por ahí. Lo más importante es que ellos se lleven bien.
— "Hay, Lucy, si supieras"— dijo Rebeca para sí.
Siento que el capitulo sea muuuy corto, como verán hace tiempo que no actualizo, uno de los factores es por falta de inspiración ^^! Lo siento. Pero creo que ya me he recuperado. Espero les hay gustado.
