ASSASSIN'S CREED 2

Capitulo 5: REGRESO A FLORENCIA

Gracias por seguir leyendo mi fic, a decir verdad, estaba a punto de cancelarlo, pero gracias a los recientes comentarios seguiré. ^^


Cada vez más, Ezio se acercaba a Florencia, ¿Qué debía hacer primero? ¿Hablar con Leonardo o visitar su casa?

En poco tiempo llego a las afueras de Florencia, entro con miedo y nerviosismo. Camino por las calle sin darle importancia a la gente. Mientras caminaba recordaba los tiempos felices junto a su familia. Se detuvo justo enfrente de su casa y vio a su familia. Vio a Federico entrar corriendo a la casa, a su hermano Petruccio pidiendo que le diera algunas plumas, vio a Cristina llorando primero y después sonriendo al verlo. Su madre y su padre al frente. Sonriendo como siempre lo hacían. Sonrió también. Cuanto deseaba abrazarlo de nuevo. A todos. De pronto su padre se acerco a él y se desvaneció, sin más. Así lo hicieron los otros. ¿Por qué su familia tuvo que pasar por eso? Todos eran buenas personas. ¿Por qué no eran los malos quienes eran castigados? ¡Maldita justicia! ¡Ahora él tomaría venganza!

Camino otro poco. Sus pensamientos lo detuvieron. Pensó en Leonardo. La verdad era que no le agradaba mucho. Lo detestaba por ser delicado. Por ser mimado. Por tener un gran ego. Si todo hubiera seguido igual, ellos dos nunca hubieran hablando de nuevo. Tal vez cruzarían caminos algunas veces. Tal vez tendría que salvarlo de nuevo. Pero ahora ya nada importaba. Si tenía que ser amigo del afeminado*, lo haría. Tocó primero. Rápidamente salió Leonardo en a su encuentro. Era como sí ya supiera que Ezio regresaría.

— ¡Ezio!— y de inmediato, Leonardo se abalanzo contra el Auditore y lo abrazo fuertemente— Estas…

— Sí— sonrió, algo sorprendido, pero correspondió el abrazo. — Hola.

— Pasa, por favor.

En sólo unos momentos, Ezio le dijo todo lo que había ocurrido después de irse. Le dijo también que necesitaba su ayuda y Leonardo acepto. Por Ezio haría lo que fuera. En cuanto los ojos de Leonardo se posaron sobre el códice, quedó hipnotizado, no había cabida para nada más. Le ordeno a Ezio que se mantuviera lejos. Tenía que trabajar. Al cabo de un rato, Ezio se quedó profundamente dormido.

— ¡Ezio! Lo tengo— Leonardo llamo a su compañero varias veces y al ver que no recibía respuesta, volteo a verlo. Lo encontró dormido. Un ángel había aterrizado en su estudio. Se acerco a él tanto como pudo, sin hacer que despertara. ¿Era posible que una persona, aún después de tantos sufrimientos, mostrara tanta inocencia y quietud? ¿Podría no amar a tan especial ser?

Desde que lo vio se enamoró de él. Al principio, como casi todos, se enamoro de su apariencia, y es que aquel joven parecía ser un semidiós, no había imperfección alguna en sus facciones; la cicatriz en sus labios lo hacía más atractivo. El hecho de ver su sufrimiento lo hizo conmoverse, le hizo querer saber más sobre ese hombre, y al final sintió que de tan sólo verlo, su mundo cambiaba para bien. Y cuando se fue, sintió que ese mundo se había derrumbado, pensó que tal vez estaría muerto, pensó que nunca podría descifrar lo que mostraban sus ojos. Sufrió durante años… Y ahora, él había regresado.

No quiso perder oportunidad, y acerco sus labios, los poso suavemente sobre los de Ezio. Los saboreó, a la par que acariciaba suavemente su cuerpo…

Shaun observaba a Desmond, lo veía dormir tan apaciblemente que pensó que era un ángel. Era una lástima que él no hubiera nacido dentro de la hermandad, porque de haber sido así, entonces haría todo lo posible para que Desmond lo encontrara dentro del aminus, pues él sentía que los dos estaba hechos el uno para el otro. Pero…Lucy le había dicho que él ya había estado enamorado. Entonces el nombre que Desmond susurró, Jake, ¿era el nombre de su antiguo enamorado? Pero él ya estaba muerto.

Observo el animus, quería ver que es lo que en ese momento estaba recordando Desmond, tal vez encontraría algo relevante. Observo y vio que estaba junto a nada más y nada menos que Leonardo Da Vinci. A Shaun se le ocurrió susurrar el nombre y eso hizo que Desmond recordara. Y de nuevo, como había ocurrido con Altaïr, Ezio fue capaz de ver las memorias de su sucesor…

Ezio se vio a sí mismo en una especie de guerra, había mucho barullo, no sabía qué pasaba. Un extraño hombre se abalanzo contra él y lo tiró al suelo, cubriéndolo.

— Suéltame— Ezio trataba de combatir a aquel hombre, pero desistió al oírlo hablar. Le dijo que él lo protegería. Y que lo amaba—. Leonardo…— susurró y abrazó más a aquel hombre desconocido para él—. Yo también te amo… ¡¿Te amo?

Y Ezio despertó al ir a su amigo Leonardo llamándolo. Lo miraba con tanta alegría que confundió un poco a Auditore y le hizo recordar el extraño sueño que tuvo. — Ugh, dejaré de tomar vino…sólo por un tiempo… Y bueno ¿ya acabaste?

—Sí mira, es un mecanismo de hoja oculta, sólo activas este mecanismo por aquí y entonces la hoja saldrá. Es simple— Leonardo le entregó el artefacto.

—Muchas gracias, amigo. Ahora debo irme. Pero te vendré a buscar de vez en cuando, si es que encuentro más páginas de códice. ¿No te molesta, verdad?

-Claro que no. Regresa tantas veces quieras— le sonrió.

Ezio se sonrojó ante el acto de Leonardo, así que para evitar desastres salió de la caza pero antes de salir oyó a Leonardo gritar: "Vincenzo, ven aquí"

¿Vincenzo?— resopló— Espero que sólo este de paso— casi por inercia Ezio regreso al estudio. Puso por excusa que tenía que hacer algo pero sin ser detectado y que tal vez Leonardo pudiera saber algo. Leonardo, que estaba junto a su asistente, pudo percibir enojo en las palabras de su amigo. Estaba seguro de que eran celos y, para provocar más a Ezio, se acercó a Vincenzo y lo rodeo con las manos, luego con toda la calma de mundo le recomendó a Ezio que si a alguien tenía que ver, ese era sin dudar "La Volpe"

Ezio salió rápidamente ante esa provocación, además ya tenía a su objetivo y debía buscarlo…

Shaun oyó a Desmond susurrar el nombre de Leonardo— ¿Es que no hay alguien de quien no te hayas enamorado?— refunfuñó— Me pregunto quién fui en mi vida pasada. Tal vez sin saberlo me tope con Desmond, sería bueno echar un vistazo, lástima que sólo hay una animus… Bueno, dicen que aunque tú no recuerdes, tu cuerpo sí lo hace. Eso quiere decir que tal vez, si es que no encontramos anteriormente, pueda hacer que me recuerde— sin poder negar esa premisa y para confirmarla, Shaun se acercó a Desmond. Aprovecho el hecho de que se encontraba acostado: levanto las piernas del dormilón y las posiciono sobre él, quien ya estaba sentado en la camilla. Luego coloco ambas manos a los costados de Desmond. Se acerco más a él para besarlo. Empezó a moverse simulando una penetración. Leves embestidas para no despertar al dormilón…

Desmond seguía con su tarea: la de ser su antecesor y descubrir cosas importantes. Ya había avanzado mucho en la memoria, ahora estaba junto a Leonardo, en el carruaje de este último. Se la estaban pasando tan bien, los dos sólo, juntos, rozándose las manos, hasta que fueron emboscados por guardias. ¿Es que nunca podría tener un solo momento en paz?

Fácilmente pudieron librarse de los estorbos. Aunque claro, Ezio tuvo que bajar del carruaje y ahora tendría que caminar hasta el puerto. En el camino saludo a varios de los pobladores de la pequeña villa donde había asesinado a los guardias, aquellos pobres pobladores no sabían si odiarle o agradecer el hecho de que los había puesto en la mira de la guardia por las recientes muertes. Caminó malhumorado. Cuando llegará al puerto ya hablaría con Leonardo acerca de ese Vincenzo. Tomó prestado un caballo, cabalgó lo más rápido que pudo y en un momento llego a su destino. Todo estaba asediado de guardias y Ezio no pudo evitar el impulso de empujar a uno de esos guardias con ayuda del caballo. Escapó con una velocidad más allá de los límites del pobre caballo. Terminó escondiéndose en un montón de paja mientras el caballo se tiraba en el agua para así poder beber.

Cuando se hubo recuperado camino de nuevo, con más ánimos que nunca.

De pronto a lo lejos oyó un grito de auxilio. Era una hermosa dama la que pedía ayuda, o más bien la exigía. Sin dudarlo, Ezio fue al rescate. Tomó un bote sin pedir permiso y llegó hasta ella. Al instante los dos congeniaron, pues ambos eran personas atractivas. Charlaron mientras llegaban a la orilla. Leonardo pudo verlos al aproximarse. ¿Es que Ezio estaba con una mujer, y peor aún, sonriéndole? Eso sí que puso furioso al artista. Ezio subió al barco, donde ya se encontraba su amigo.

— ¿Y qué ha pasado?

— Que he conocido a una hermosa mujer— contestó Ezio con total orgullo— Y parece ser la chica perfecta para mí.

— ¡¿Eh?... "Contrólate, Leonardo"- se dijo a sí mismo— Pero si ella es la Condesa de Forli. Es una mujer peligrosa, Ezio— al parecer, Leonardo trataba de hacerlo recapacitar.

— Ah, eso suena como que es más y más para mí— Ezio sonrió triunfante y Leonardo sólo meneó su cabeza en señal de resignación.

Ahora, ambos amigos viajaban hacia una nueva ciudad, Venecia, pero su viaje sería muy largo y podrían pasar muchas cosas…

Shaun seguía besando a Desmond tan apasionadamente que no se dio cuenta de que el dormilón ya había despertado, pero afortunadamente para él, no hizo nada, Desmond no lucho para quitárselo de encima, sino que se hizo el dormido. Shaun seguía intensificando las embestidas, al parecer su excitación creía tanto que no podía controlarse. Desmond sentía la erección de Shaun presionando, hasta ahí todo estaba bien, pero se alarmo cuando el rubio metió su mano en los pantalones del joven Miles. Este sintió su propia erección creciendo gracias a las maniobras de Shuan, pero no aguanto más la vergüenza y decidió parar.

— ¿Qué crees que haces?— Desmond puso manos contra el pecho de Shaun y este al darse cuenta de la situación, salió disparado hacía su cuarto—… Qué manía la tuya la de escapar así— tocó sus pantalones y se dio cuenta de que aún estaba excitado, no podía quedarse así y tampoco podía ir con Shaun y decirle "¡Hey, Shaun!, ¿me terminas el trabajo?" Así que opto por autosatisfacerse, pensando en Shaun y en el acto de hacer rato pero en ese momento, desgraciado momento, llegaron Lucy y Rebeca. Aunque claro, apenas y pudo esconderlo.

— Ah, Desmond—habló Lucy— Hay que ir a practicar.

— Eh… ¿ahora?

— Sí, no hay tiempo que perder— Desmond tuvo que resignarse e ir a probarse como asesino.

Por otra parte, Shaun se encontraba en su recamara, pensando en Desmond y ¿es que había otra cosa? Oyó a Lucy y a Desmond bajar al almacén. Esa era su oportunidad de ocupar el animus y probar si ellos habían estado juntos anteriormente. Salió corriendo de la habitación— Rebeca, tienes que ayudarme.

—Claro, Shaun ¿Qué puedo hacer por ti?

— Quiero usar el aminus


Hola, después de mucho tiempo, espero les haya gustado.

*Sin ánimos de ofender. Yo creo que un tipo como Ezio, bien "varonil y macho" (XD), no soportaría que un hombre fuera muy delicado y que no pudiera protegerse a sí mismo o a los demás. XD Pero todo macho termina como ya sabemos… como oí una vez en la tv "Soy tan macho que ni me gustan las mujeres" XD