ASSASSIN'S CREED 2
Capitulo 5: ¡¿…Quién?
Bueno, aunque no actualice frecuentemente, den por hecho de que terminaré el fic, sin importar cómo. ^^
— ¿Listo, Shaun?— preguntó Rebeca antes de colocar la jeringa.
— Siempre— y al contario de Desmond, Shaun no se quejó.
Entró en un estado de inconsciencia, que siguió después de un mareo. Era su primera vez así que no supo que debía esperar. Sintió que pasaron horas antes de oír la voz de Rebeca.
— Eh… ¿Shaun?
— ¿Qué sucede?
— Bueno, no creo que te guste saber quién eres.
— ¿Por qué?
— Por cierto, ¿Cuáles son las cosas que desprecias más?
— ¡¿Qué?... bueno, sería la suciedad y que me mientan.
— Mmm… pues lamento decirte que en una vida pasada solo eras una pobre pordiosero…
— ¿¡Eh? Estas mintiendo, ¿verdad?... Dime que sí.
— La verdad…— Rebeca empezó a reír— es que: no. Veras, según los informes, eras de un poblado, de Toscana y vaya, que te fuiste al morir tu madre. ¡Ah, claro¡ Eras un pintor.
— Un pintor, fracasado, será.
— Lo siento pero no, de hecho eras igual de famoso que Leonardo Da Vinci… ¡Oh! Al parecer no pintas mucho en la guerra de Ezio, pero sí en su vida.
— ¿Qué? ¿Cómo?
— Hay, Shaun, siempre fastidiando a los demás…
— Espera ¿De qué…?— Shaun ya no terminó la frase pues Receba lo transporto a su vida pasada.
Y así, en Toscana, Ezio cabalgaba rápidamente para entregar una carta. Era parte de su servicio: ayudar a los demás en todo lo que pudiera. Su destino no estuvo tan lejos.
— Buona notte, signor Buonarroti. Aquí hay una carta para usted— Ezio el entrego la carta y espero un momentos. El señor Buonarroti leyó la carta rápidamente. Su rostro se lleno de tristeza, pero también de alegría: ahora sabía que su hijo estaba bien.
— Grazie, signore. ¿Podría hacerme un favor?
— Con mucho gusto.
— Dele esto a mi hijo, y dígale por favor que siempre será bienvenido en casa.
— Capisco— no era que Ezio tuviera tiempo, sólo que esos temas era muy importantes para él. No entendía cómo era posible que los hijos abandonaran fácilmente a su familia.
Cabalgó de nuevo hacia el remitente. Y aunque no le había visto por ningún lado, sabía que estaría allí esperando, por si su padre contestaba. Ezio escaló hasta la azotea y ahí esperó. Se obscureció un poco más y el frio casi le hizo dormir pero un ruido extraño lo alertó. Era el remitente, que subía el techo por medio de una escalera. Subió pensando que no había nadie, pero aún así cauteloso. Abrió el palomar e inspeccionó a cada una de las palomas pero no encontró nada. Decepcionado cerró las puertas y se dejó caer al suelo. De pronto una mano extraña se extendió hacía él, y al abrirse dejó ver un dije. Ezio salió de su escondite. La luz de la luna le permitió ver a aquella persona: un joven de cabellos oscuro con toques claros, de ojos tristes y una cara tan hermosa como las que sus esculturas poseían. Un poco más joven que Ezio, quien en ese entonces tendría 20 años. El joven parecía tener 16.
— Tu padre te lo envía. También me dijo que siempre serás bienvenido en tu hogar— el traje de asesino no dejaba ver la cara de Ezio pero su voz demostraba su seriedad.
— Gracias, pero… — el joven extraño tomo el dije, luego miró extrañado a su ayudante — ¿Por qué se oye serió? ¿Es que acaso mi padre ha enviando malas noticias?
— No. En este momento quisiera golpearte por abandonar a tu familia. ¿Sabes? Yo tuve la familia perfecta, pero la perdí por un descuido…
— Lamento oír eso, pero no tienes que juzgarme por tus actos pasados. Si en este momento tuvieras familia, harías lo mismo que yo. Y si yo no la tuviera, haría lo mismo que tú, y en ese caso harías lo mismo que yo hago en estos momentos.
Ante esa lógica, Ezio no reprochó, pero le enojó bastante que aquel chaval no comprendiera. Antes de irse, Ezio le preguntó su nombre. "Michel Ángelo di Lodovico Buonarroti Simoni, aunque puedes llamarme sólo Michel Ángelo", le dijo, mientras le sonreía. *
Esa fue la primera vez que se encontraron. Las otras veces fueron provocadas por Michel Ángelo, quien sospechó que Ezio seguiría rondando para realizar cuánto envío le fuera posible. Al principio, Ezio no le tomó importancia pero empezó a preocuparse cuando pasaron cuatro días. Cada uno de ellos, lo vio sentado sobre el palomar y abría sus piernas cuando Ezio se acercaba, el pequeño Auditore no le daba importancia y abría las puertas del palomar, y con ello, las piernas del Michel. Hubo una vez en la que Ezio le preguntó si no tenía nada que hacer, a lo que el otro respondió: "No. En este momento no tengo encargos" No pudo hacer nada más para evitar encontrarlo por cada palomar y en cada caseta del techo de Toscana. Parecía que lo acechaba. Pasaron otros tres días, y al tercero, Ezio huía de los guardias, se escondió en una caseta, pero fue descubierto por uno gracias al grito ahogado que dio. El pobre guardia fue llevado dentro de la caseta. El objeto que provoco el grito fue Michel.
— ¿Qué demonios haces aquí?— pregunto Ezio mientras le tapaba la boca al guardia.
— ¿Yo? Mejor pregúntate qué haces tú aquí. Yo llegue primero.
— Tiene razón— intervino el guardia. Ezio lo cayó de un golpe en la nuca.
— No, no tienes razón. Y eso es porque siento que me has estado siguiendo.
— Claro que no… pero poniendo de lado tu paranoia…— entonces Michel Ángelo se acerco más a Ezio, hizo a un lado al inconsciente guardia, y se sentó sobre Ezio**
— ¿Qué haces?— dijo Ezio sin inmutarse
— Lo que he querido hacer…
Sin decir nada más, Michel besó a Ezio, se arrimo más a él y le rodeó el cuello. Por su parte Ezio no se dio a desear puesto que él deseaba al joven Michel Ángelo desde hace tiempo. Empezó a acariciar la espalda del joven, luego bajó a los glúteos, despojándolo completamente de su pantalón y empezó a masturbarlo. Dejaron el beso para poder respirar. Se miraron un poco acalorados. Michel le sonrió, le quito la capucha, y beso su cuello y luego siguió más abajo. Llegó hasta el miembro de Ezio y empezó a jugar con él, a lamerlo. Lo introdujo en su boca. Ante eso, el asesino no pudo resistirse. Abrazó rápidamente a Michel y lo besó. Lo tomó de los glúteos, los abrió un poco y con paciencia introdujo su miembro en su joven amante. El dolor invadió a Michel, pero ese dolor inmediatamente se transformó en placer. Las embestidas de Ezio eran fuertes pero tranquilas. Se notaba que el joven escultor era virgen pero que, sin embargo, había practicado toda la escena para que así el otro no se diera cuenta de su inexperiencia. Lo que no sabía era que eso a Ezio le fascinaba: ser el primero en la vida del pequeño Michel.
— Te amo, Ezio— le dijo el joven al asesino esperando respuesta.
— Yo…
Pero no pudo oír la respuesta...
— ¡Shaun!— Rebeca le hablaba, pero él no quería salir, no quería irse sin antes oír una respuesta. Forzó el animus para que lo regresara a la memoria.
— ¿Ya te vas? ¿No irás conmigo a Venecia?
— Sí y no. Ya me he quedado mucho tiempo en este pueblo. Además debo reportarme con mi tío.
— ¿Por qué no te quedas conmigo? Sé que tienes obligaciones, y también sé que las mujeres son tu otra pasión. Quédate conmigo, no de la manera que tú crees. Quiero que tu corazón sea sólo mío. Dime que yo soy a quien tú más a mas. Dime que nunca me abandonarás— Michel abrazó fuertemente a Ezio, este sólo contesto con un beso. Luego, la memoria se volvió obscura.
— ¡Shaun, ya tienes que salir!
Shaun salió del animus, no dijo nada, solo agradeció a Rebeca y de nuevo se dirigió a su cuarto pero en el camino se encontró con Lucy y Desmond que ya habían regresado. Desmond no se veía bien, se veía mareado y finalmente se desmayo. Lucy no pudo sostenerlo y ambos cayeron al suelo. Shaun fue en su ayuda y llevó a Desmond a su propia cama. Lucy explicó que tal vez era el efecto de la exposición al animus. Lucy y Rebeca tendría que salir de nuevo y Shaun tendría que cuidarlo.
Bueno, este es otro capítulo, espero les haya gustado ^^.
*Se supone que Miguel Ángel y Leonardo era de edades muy diferentes, que Miguel nació cuando Leonardo tenía 23, pero en el juego hay una referencia a él en una carta escrita hacía su padre, que Ezio tendría que entregar, y no parecía que apenas tuviese 7 años. Además del hecho de que eran rivales =F
** Tendré que hacer un dibujo de toda esa escena X/D
