ASSASSIN'S CREED 2
Capitulo 8: Efecto de sangre. Ffc54
Este capítulo es demasiado extraño, entenderé si no les gusta del todo y perdón por la super tardanza, pero como compensación trataré de subir el siguiente capítulo la sema que bien.
— ¡Desmond, Desmond! ¿Estás bien?
Shaun se encargaba de cuidar a Desmond, quien se había desmayado recientemente. Lucy y Rebeca salieron para traer provisiones y unas cuantas medicinas.
Shaun había llevado a Desmond a la cama, donde lo arropó bien. Colocó una silla junto a la cama de Desmond y ahí se sentó para estar pendiente de todo. Estuvo ahí por dos horas, pero nada paso, en algunos momentos, Desmond sollozaba o hablaba en sueños. Y en algún momento, sin que el inglés lo notara, Desmond abrió los ojos sólo para mirar a Shaun dormir con su mano sosteniendo la suya, luego volvió a dormir.
Shaun, un poco cansado de estar sentado y dormido, se levantó, fue por algo de comida que quedaba, un jugo para ser más exactos. En el momento en que se llevaba a la boca el líquido sabor naranja, un ruido lo interrumpió: el grito de Desmond, acompañado de un "¿Dónde demonios estoy?"
— ¡Desmond! ¿Qué pasa? Ya has despertado— Shaun se acercaba corriendo a su adorado.
Desmond se levanto y llevó su mano derecha a su lado izquierdo, en un movimiento que insinuaba el desenvaine de una espada. "No te acerques. ¿Quién demonios eres?" advirtió Desmond, sosteniendo una espada invisible en el aire apuntando al cuello de Shaun. Miró a todas partes y tanta extrañes le causó shock. Se sentía como un gato asustado rodeado de perros. Miro de nuevo a Shaun y su rostro le pareció familiar. Poco a poco bajaba su espada— ¿Eres tú, Michel Ángelo?— Shaun no sabía qué pasaba. Su sarcasmo natural estaba a punto de salir, pero se contuvo. ¿Era esto un efecto de la exposición al animus? — Me alegra que seas tú, pero que son esas ropas. ¿Vas a una fiesta? ¿Eres una especie de mono?— ante ese comentario Shaun entrecerró los ojos y gruño.
— Te has vuelto loco, Desmond.
— ¿Desmond? ¿Lo conoces?— se acercó a Shaun amenazadoramente y lo tomó por los brazos— ¡Dime cómo los conoces!
— ¿Qué te pasa? ¡Deja de lastimarme o yo te lastimare! ¡Meteré tu espada imaginaria en tu trasero y juró que el dolor será real!— la advertencia de Shaun lo detuvo y lo dejó— En primera, si tú no eres Desmond, entonces quién. Segundo, no soy ningún mono. Y tercero…
—Ya, ya, deja de hablar. Me sorprende que no me recuerdes, Michel. Soy yo, Ezio… Este lugar es muy extraño es como si estuviera en una jaula o una caja hecha de metal. Todo está tan cambiado, excepto yo. Aunque tú sí que has cambiado. Ahora eres más alto y no tienes esa cara de niño bueno y travieso que traías antes. Pero sigues igual de lindo— Ezio sonrió en ese momento y ocasionó un sonrojo en Shaun. Lo que le hizo recordar su viaje en el animus y su "aventura" con Desmond en uno de los tejados.
Aunque…esa sería su oportunidad perfecta para… Sin decir más, se acerco a Desmond, rodeó su cintura con sus manos y lo besó. Esa situación dejó perplejo al Casanova. ¿No se suponía que debía ser al revés? Ezio trató de separarse pero Shaun, que para él era Michel, era más fuerte. Shaun no quería parar el beso a pesar de que el aire se le acababa. Llevo lentamente a Desmond hasta la cama y lo recostó. Se sentó sobre él y lo inmovilizó. Ezio ya no veía a su tierno ángel reflejado en esos ojos, lo que ahora veía era una bestia hambrienta… de sexo. Ezio ya no se resistía, pues uno de sus lemas era "Deja que los eventos sucedan y no intervengas en ellos" Se sentía nervioso pero también excitado ante el hecho de una acontecimiento nuevo. Se dejó llevar. Shaun empezó a acariciar el cuerpo de su amado, no tuvo la delicadeza de desvestirlo primero, pero cuando el acceso a ciertas zonas era imposible, lo desvistió. Eran tantas las ganas de Shaun que no se preocupo por el ritual previo a la penetración. Bajó sus pantalones, dejó al descubierto su miembro y penetro a Ezio, quien grito tanto que con ese grito era seguro que Abstergo los descubriría.
— ¡Ah!... ¡Figlio di putta…! ¡Saca esa…cosa!— ante el dolor y después de toda clase de insultos y maldiciones, Ezio se desmayo.
— ¿Eh?... ¿Desmond?...— ante tal evento, Shaun no tuvo la oportunidad de pensar porque casi inmediatamente la "victima" despertó.
Primero emitió leves gemido acompañados de movimientos como si se tuviera una pesadilla y como tal, despertó exaltado, el movimiento lo levantó tanto que sus labios se encontraron con los de Shaun. Desmond no sabía que pasaba, abrió de par en par los ojos y se encontró con su compañero. Se miraron por varios minutos y Shaun ya escuchaba los gritos de Desmond y los golpes, pero nunca llegaron. El asesino cerró los ojos, coloco una mano sobre la mejilla de Shaun y correspondió el beso. Aunque el otro no supo actuar rápidamente. Tardo varios segundos en actuar. Correspondió el beso también. Empezó a mover se y ahora no había barreras entre ellos, no como la vez pasada. Shaun ya había recuperado un poco de autocontrol. Sus embestidas no fueron rápidas ni toscas, después de todo su objeto de deseo ya no se resistía.
Se separaron un poco para tomar aire, Desmond lo vio con deseo, aunque muy en el fondo no sabía qué es lo que pasaba con él, se suponía que se odiaban, se suponía que Shaun lo odiaba, y sin embargo ahí estaban los dos, haciendo el amor. No quería resistirse pero sin duda, después de terminar pediría explicaciones, golpearía a Shaun y se sentiría un poco culpable…
Por otra parte, Ezio despertaba junto a Leonardo, ambos acostados la misma cama, dentro del mismo barco. Se levanto y se llevo la sabana con él. Descubrió entonces que Leonardo se encontraba semidesnudo, al igual que él. Su rostro alcanzo un tono rojizo debido a ello. Contempló a Leonardo mientras dormía. Jamás pensó que le gustaría ver dormir a alguien, por lo menos no a alguien que no fuera Cristina… "Cristina, ¿qué habrá pasado contigo amore mio?", se preguntó Ezio. Contemplando la figura del artista, pudo ver a su lado, un par de papeles, lo tomó para ver que contenían y se encontró con su propio cuerpo dibujado en finas y rápidas líneas por Leonardo. Aquellos bocetos, aún siendo simples referencias, habían captado plenamente su espíritu y esencia. No había en el mundo mejor artista que Leonardo. Y Ezio sólo lo corroboraba. Se conmovió ante esa revelación y de nuevo se recostó pero esta vez se acerco más a Leonardo: lo abrazó.
— Gracias, Capitán, por ayudarme— una voz melodiosa hablaba, provenía de la cubierta.
— ¿Y qué hacías en medio del mar, bambino?
— Señor, permítame decirle que no soy un niño, ya tengo 18— dijo aquel joven con tono orgulloso.
— Ok, ragazzo.
— Bueno, le contaré que me embarque desde Forlì (en Florencia en donde resido actualmente, no hay puertos), pues me han ofrecido un trabajo en Venecia. Sin saber qué me esperaba, subía al primer barco que salía pero mi desgracia fue que después de unos momentos, entiéndase como casi a la mitad del viaje, el capitán del barco, un hombre viejo, y desafortunadamente para mi, rabo verde, me jaló dentro de su camarote y empezó a tocarme. Como buen hombre que soy (y no como un tipo que conozco del cual no diré su nombre) me defendí y pude provocarle una gran herida pero aquel hombre no es de los que se disculpan, por lo que me arrojó fuera del barco con mis cosas, las cuales se han echado a perder y me han servido de bote. Y por último y gracias al increíble destino, fui rescatado por ustedes.
— Oh, vaya historia. Bueno, no debes preocuparte por eso ahora. Aquí ninguno de nosotros se siente atraído por un bambino, digo ragazzo— agregó el capitán al ver el desconcierto del joven al ser llamado niño— Ahora, puedes ir a tu camarote, no sobran unos cuantos. Sólo debes ir hacía allá— señalo un lugar—, luego hacía la derecha hasta el fondo.
— Gracias, Señor.
Feliz de que no estar muerto, el joven florentino fue hacia su destino. Camino ante las miradas de varias mujeres, y eso le halagaba. Llegó al fondo, pero su curiosidad era uno de los enormes talentos que poseía, así que espió cada camarote que encontraba, en la mayoría de ellos no había más que camas vacías, sólo la que estaba justo enfrente de la suya tenía pasajeros, eran dos y ambos estaban durmiendo abrazados. Ambos eran hombres, lo que desconcertó un poco al joven, pero ya estaba acostumbrado. En un momento uno de ellos se movió dejando al descubierto su cara. El joven entró en la habitación como si alguien estuviera robando. Grito:
— ¡Leonardo Da Vinci!— el tono que el joven usaba era de burla.
Ante tal intromisión y llamado, Leonardo se levanto asustado. "¡In nome di dio!", gritó. Después de recuperarse vio al intruso, pero no dijo nada, pues esa persona no era precisamente un santo de su devoción.
— Leonardo, querido "amigo". Quien iba a pensar que te encontraría aquí y con un hombre. No tienes decencia.
— Lo que haga o deje de hacer es algo que no te concierne Lodovico, pues tú, como la mayoría de los hombres, no entiendes la verdadera esencia de las cosas. Te limitas a ver lo que está bajo tu nariz y tus pies, pero nunca lo que hay más allá de eso.
— Soy Michel, para ti. Y tienes razón, ¿por qué me interesaría la vida de un anciano? El cual por cierto, está a punto de ser olvidado.
— ¿Anciano? Sólo tengo 24. Tú 18, sólo te faltan 6 años para ser un anciano y ahora que lo veo: tu percepción del mundo es muy limitada, ¿de verdad eres artista?
— Tú… figlio di...
— Ñam... ¿qué pasa Leo?— Ezio despertó, y no pudo haberlo hecho en el mejor momento
— ¿Ezio?— se sorprendió Michel— ¿Qué...qué haces aquí? ¿Tú... él...?— si no fuera porque Michel consideraba que un hombre no debía llorar, como casi todos los demás, en ese momento habría empezado a hacerlo, pero lo único que hizo fue acercarse lentamente a Leonardo como si fuera a decirle algo, cuando se encontró muy cerca lo golpeó en el estomago, luego salió del camarote y se dirigió al suyo.
Ezio quiso ir tras él pero, ¿y Leonardo? Le oyó quejarse. Y sin saber por qué todo eso le pareció divertido...
— ¿Oye, Lucy? ¿Crees que Desmond esté bien?— Rebeca y Lucy entraban a la guarida, cargando montones de víveres.
— Sí. No te preocupes. Sólo fue un mareo, espero.
— Bueno, sí, pero lo digo por Shaun. Mmm no sé si te diste cuenta pero desde el principio se han visto con… malos ojos— subían por las escaleras.
— Lo sé. Es por eso que dejarlos solos en esta situación era crucial. Tal vez así, Shaun entienda lo importantes que son otras vidas.
— Ojala estés en lo cierto…— daban la vuelta para ir directamente a Desmond— No me gustaría encontrarme un panorama en el que Shaun destripe a Desmond.
— Bueno, ¿y qué te parece este panorama?— ambas se encontraban junto a la cama de Desmond, junto al escritorio de Lucy para ser más precisos.
— ¡Wow! No creí que avanzaran tan rápido—rió— ¿Qué hacemos ahora?
—Dejarlos solos.
— ¿Otra vez? Ya me harte de salir a cada rato, yo también vivo aquí.
— No. Iremos al cuarto de Shaun— Lucy miró con entusiasmo a su compañera— Generalmente sabemos qué cosas hay en el cuarto de un hombre pero, este es Shaun, un espécimen sin clasificar y extravagante. No querrás perderte la oportunidad de husmear en sus cosas, ¿o sí?
— Jamás— contestó Rebeca. Ambas rieron mientras se dirigían a su destino.
Otro capi, demasiado extraño y corto a mi parecer. Nos vemos. Me he estado preguntando ¿ustedes, querrán algo en especifico que suceda en la historia?
Bueno como dato curio: Estaba jugando de nuevo AC II y me dio curiosidad por leer la biografía de Ezio. Me decepcionó un poco enterarme de que Ezio en realidad era un vándalo Don Juan y que bien pudo haber hecho algo terrible
