ASSASSIN'S CREED 2

Capitulo 9: Raro espécimen.

Lucy y Rebeca corrieron hacia el cuarto de Shaun. No debían perder la oportunidad o nunca se repetiría. Entraron sigilosas puesto que Shaun parecía tener orejas de perro, lo que le daba la habilidad de escuchar casi cualquier sonido. Como ellos eran fugitivos, sus cuartos no estaban tan ocupados: las cosas de Shaun parecían ocupar solo la mitad de la recamara, pero gracias a una impecable organización, todo parecía encajar. Rebeca sólo poseía algunos libros, un escritorio y una laptop personal. Lo mismo que para Lucy. En el cuarto de Shaun, ambas señoritas encontraron libros de "todo tipo", sobres de té que guardaba celosamente (Rebeca tomo unos cuantos), una taza de té sobre una repisa en la cual se leía: "Dios bendiga a la reina", pañuelos y vaselina. "Bueno, con algo se ha de entretener el pobre", comento Rebeca. También encontraron manuscritos de lo que parecía ser un libro de amor. Y en lo más recóndito de la habitación, que era más bien encima de su cama, encontraron fotos de Desmond desde cualquier ángulo, cualquier pose y a cualquier hora, sería imposible decir cómo las tomo.

— Wow, ¿estamos seguras de que esta "investigación" no es para asesinarlo y hacerlo parecer un accidente?— preguntó Rebeca algo preocupada.

— No seas tonta— rió Lucy— Aunque esto es algo perturbante. Oh, pobre Desmond, tal vez fue obligado por ese maldito de Shaun para tener sexo— a la cabeza de Lucy vinieron escenas de lo que pudo haber sido la violación del pobre señor Miles y empezó a actuarlo:

"—Yo sé que lo quieres— hablo un Shaun con voz de Lucy.

"— ¡Nooo¡ Déjame— lloraba un pobre Desmond, cuya voz era extrañamente femenina.

"— Ahahaha.

— Creo que ya deberías dejar de leer tantas novelas gays— le dijo Rebeca para sacar a Lucy de sus fantasías.

— Y yo creo que deberían salir de mi habitación— una voz masculina hablo detrás de ellas.

— ¡Ah, Shaun!— gritaron al mismo tiempo.

— Salgan…— miraron mejor al ogro y percibieron que se encontraba desnudo.

— Oh, por Dios, Shaun. ¿Quisieras vestirte?

— No. ¿Qué demonios hacían en mi cuarto?— Shaun notó uno de sus preciados sobres dentro del guante de Rebeca— ¡Hey! ¿Cómo pudiste?— preguntó Shaun con lagrimas en los ojos— Mi preciado sobrecito, sniff.

— ¿Es que no has oído aquello de "Lo tuyo es mío y si lo vi ni me acuerdo"*?— decía Rebeca mientras ambas eran literalmente arrojadas del cuarto.

Sin más que hacer, Lucy fue con Desmond. Lo encontró durmiendo aún, en una posición parecida a la de un gato. No pudo resistir tanta ternura y sacudió al durmiente para que despertara. Cuando este se movió a reclamar, algo de la parte trasera de su cuerpo le dolió, además de las piernas. Se levantó como pudo y trató de caminar hasta su ropa pero a cada paso que daba sentía mucho dolor. No tuvo más opción que pedirle ayuda a Lucy y ella aceptó pero mientras lo hacía no podía evitar reírse de la situación. Y aunque Desmond no quisiera, tendría que entrar en el animus, ya estaban a un paso de descubrir la localización de los demás fragmentos.

Sus recuerdos lo llevaron a Venecia, mientras caminaba junto a Leonardo, este le contaba las maravillas del arte y de lo está representaba en su vida. De pronto una mujer chocó contra Ezio, quien volteo a verlo y el Auditore se percato de su belleza, en ese momento dijo que era linda y Leonardo le dirigió una mirada de soslayo. Al poco tiempo se dio cuenta de que no había sido un accidente, aquella mujer se había robado su bolsa de dinero. Sin pensarlo salió corriendo tras ella.

Sin saber por qué, los recuerdos de Desmond avanzaron súbitamente hasta encontrarse en el estudió de Michel Ángelo.

— ¿Ese es… Shaun?— preguntó Desmond al darse cuenta de donde estaba y con quien.

— Bueno, no sé tú Desmond pero yo estoy aquí, en la realidad, trabajando— al parecer el sarcasmo del inglés no paraba ni aunque el afectado fuera su amante.

— Vaya, y yo que pensé que por fin habría paz…—comentó Rebeca con resignación.

Michel, al parecer se encontraba discutiendo con Ezio, mientras este último sólo miraba al suelo.

—No puedo creer que me hicieras eso— protestaba Michel.

— Lo siento, Michel, pero no he hecho nada indebido. Estaba con Leonardo, sí, pero solamente dormimos juntos.

— Pero no protestaste por ello…Bueno, no voy a ponerme como una mujer celosa.

— ¿Y que no estás celoso?— Ezio sonrió pícaramente.

— ¿De ese bastardo? Claro que no, a menos que… ¿Debería…? ¿Acaso te interesa…?— No hubo respuesta, Ezio sólo desvió la mirada. Ante eso, Michel reaccionó de la única manera que sabía: lo golpeo en la cara y luego salió de ahí.

— Wow… eso debió doler.

— Calla, Rebeca.

— Bien hecho, Desmond. Otro trabajo bien logrado— dijo Shaun.

— Calla tú también Shaun, o la próxima vez seré yo quien tire el primer golpe— sentenció Desmond.

El recuerdo avanzó de nuevo. Lo llevó a un tiempo donde ya se había vengado de casi todos, sólo le faltaba el español. Ezio se encontraba en Venecia pues según su tío y un nuevo aliado (Nicholas Maquiavelo), el español transportaría el fruto del edén, que desde hace tiempo tenía en su poder. La noche había caído sobre aquella ciudad. Ezio avanzaba hacía su objetivo pero esta vez no avanzó por los tejados. Camino sin importarle con cuantos guardias peleara o a cuantos matara. Dejó un rastro de cuerpos a su paso. Entre más se acercaba su corazón se exaltaba más, latía más rápido, por fin tendía su preciada venganza, pero como le enseñaron: un asesino debe ser discreto. Tomó el traje de uno de los guardias muertos y se lo colocó. Escoltando un cofre, se dirigió al punto de reunión de los guardias con el español Rodrigo Borgia. Pero nada salió como esperaba: todo fue una emboscada, pero la ayuda llegó para Ezio, su tío y sus aliados llegaron en su auxilio. Pudieron recuperar el fruto, pero Ezio resultó herido, aunque no de gravedad. Paola lo llevó al burdel, a la habitación a la que usualmente pedía cuando visitaba lugar. Varias cortesanas querían atenderlo pero alguien las sacó de ahí alegando que sólo él podía tocarlo.

— ¡Ezio! ¿Estás bien?

— Michel…claro que estoy bien. Con quién crees que hablas.

— Me da gusto— Michel se abalanzo contra Ezio y lo abrazó se recostó sobre él y ahí se quedaron un rato, sonriendo.

Ezio estaba a punto de caer dormido cuando el sonido de la puerta azotándose lo despertó, no vio a nadie en la habitación. Se incorporó haciendo de lado al Michel, salió de la habitación y pudo ver a lo lejos la figura de Leonardo, grito su nombre pero este no respondió. Quiso ir por él pero Michel lo detuvo.

— Tú fuiste mío primero. Fuimos amantes primero. Yo te… ame primero. Y a pesar de eso, me he vuelto el segundo en tu vida— el artista abrazo al asesino— Tal vez él me haya ganado esta, pero no será así en el arte, haré que todos se olviden de él… Aún así, por favor, déjame estar contigo una vez más. Quisiera poder recordarte y plasmar tu esencia de la única forma que sé. Al final no sabrás cual de todas las esculturas que crearé serás tú— por primera vez Michel dejó salir lagrimas.

Ezio lo tomó en brazos, lo llevó a la cama y le concedió su última noche como amantes.


Otro capítulo corto u,u, pero este en especial me gusto. Es el penúltimo capítulo de la 2° temporada XD. Se me ha ocurrido una idea para un nuevo fic de AC, así que espero les guste. Y claro, no dejaré pasar la 3° temporada,, claro, si aún les interesa. ^^

Gracias por leer.