Disclaimer: Hetalia y sus personajes no me pertenecen son de Himaruya Hidekaz.
Oki ya estamos en el quinto capi de la historia ya no hay más flashback espero q les haya gustado ver un poco de la infacia de los hermanitos norteamericanos, pero igual no se desilusionen q todavía qda su niñez y adolescencia muajajajajajajajaj
En este capi habrá algo como q de crueldad animal no se depende de como lo tomen eran épocas asi que si no te gusta q la gente vaya de caceria estas advertida no quiero reclamos al respecto de todo lo demás de la historia si eso si lo acepto.
A través de los años
Crisis
Toda la familia estaba desayunando en el salón principal, los cuatro estaban muy contentos en especial los niños de la familia que extrañaban a sus padres.
-Te extrañamos mucho mamá- Alfred fue a abrazar a Inglaterra.
-Yo también los extrañé un mucho niños, ¿por qué ahora me dicen mamá? Tú no tendrás nada que ver Francia.
Tomó un sorbo de su té y luego contestó – ¿Cómo puedes pensar eso mon amour? A demás como podría yo hacer para que los niños exprese de tal forma esa muestra de cariño hacia a ti.
-No sé, los habrás sobornado con comida.
Francia y sus dos hijos se miraron como diciendo acá se terminó todo el engaño y Matthew ante ese comentario se ahogó con su té y comenzó a toser, Arthur se preocupó y dio un par de golpecitos en la espalda del chico de ojos lilas para poder desobstruir sus vías respiratorias.
-Te sientes mejor honey- El menor asintió con su cabeza, sus mejillas estaban rojas.
Los cuatro terminaron de desayunar y Alfred se llevó a Matthew a jugar por el jardín y estuvieron corriendo por todos los rincones que aquel espacio verde les proporcionaba, hasta que Alfred se aburrió de jugar en aquel jardín, se sentó en el piso y bufó con molestia.
-¿Qué sucede hermano?-Preguntó Matthew.
-Jugar aquí es demasiado aburrido.
-¿Qué quieres hacer entonces?- Matthew se sentó al lado de Alfred.
-Ven- Alfred se había parado automáticamente lo tomó de la mano y entraron a la casa.
-¿A a dónde me llevas?-
-Ya vas a ver-
Cuando estuvieron cerca del estudio donde siempre estaba Inglaterra, Alfred frenó y Matthew al estar detrás de él se chocó y casi se caen, el ojiazul se agachó y obligó a que su hermano gemelo se agachara también, los dos hermano pasaron por la habitación donde estaba Arthur, que tenía la puerta abierta, gateando y en absoluto silencio cuatro habitaciones después Alfred empezó a correr y Matthew lo tuvo que seguir corriendo también.
-Esta es la habitación de nuestros padres- Dijo Matthew.
-Sí y vamos a entrar- Levemente empujo la puerta y los dos hermanos entraron a la habitación de Inglaterra y Francia.
-¿Qué vamos hacer aquí Alfred?
-Ya los verás- La colonia abrió de par en par las puertas del guardarropa de sus padres. Pero al ojiazul una sola cosa la llamó la atención, un arcón de color celeste bebe que estaba escondido entre las chaquetas de su padre, el inglés nunca hurgaba entre las cosas del francés por eso nunca lo podría haber encontrado. El ojiazul empezó a jalar del arcón hasta llevarlo al centro del cuarto.
-¿Qué hay dentro de ese arcón?- Preguntó el ojilila parado al lado de Alfred.
-No lo sé pero tendremos que averiguarlo- Le guiñó un ojo a su hermano y luego abrió el arcón, en el baúl había vestidos y cosas de color rosa. Alfred empezó a revolver dentro del baúl y todas las prendas terminaron desparramadas por el piso.
-Espera, no desarmes todo, mira si viene alguien y nos ve- Matthew empezó a juntar la ropa que estaba en el piso y tomó con suma delicadeza un vestido finamente confeccionado con seda y raso.
-Es como para ti- Dijo Alfred cuando sacó la cabeza del baúl.
-Eeeh que dices hermano- Matthew estaba rojo de la vergüenza.
-Seguro te queda perfecto- Lo miró por unos segundos y luego asintió con su cabeza y una sonrisa.
-Nno.
-Si pruébatelo yo te ayudo a ponerte el vestido- Le sacó a Matthew el vestido de las manos y lo empezó a acomodar para que su hermano entrara en él.
-No a demás tú no sabes poner estas cosas- Dijo Matthew.
-Es fácil además son como los vestidos que usan las doncellas que están aquí, no parecen muy difíciles de poner- dijo inflando sus mejillas.
-Está bien me probaré el vestido- Suspiró el ojilila.
-¿Cómo sabes tú poner estos vestido?
-Seré en héroe y los héroes tiene que rescatar a la damisela en peligro y si eso requiere ponerle un vestido lo haré, además no parece muy difícil- Se paró e infló su pecho mirando hacia un supuesto horizonte esas acciones por parte del ojazul hacían que Matthew se sonriera.
El ojiazul se equivocó ponerle ese vestido a su hermano era más difícil de lo que parecía terminó enredado sus manos en los lazos que sujetaban el vestido y provocó que su hermano cayera al piso enredado en esos listones. Francia estaba caminando por los pasillos cuando escuchó el ruido que provenía de su habitación, cuando entró en su cuarto y vio a sus dos hijos con toda la ropa revuelta se sorprendió pero se sorprendió más cuando vio a Matthew con un vestido.
-Yo no hice nada- Dijo Alfred que se chocó contra la cama cuando se estaba alejando de Matthew, cuando el ojilila vio a su padre se sorprendió pero no pudo moverse porque estaba todo atado en el piso.
El francés caminó hasta las dos colonias y ayudó a Matthew a que se pudiera parar y luego los desató –Déjame que te ayude con esto- Francis empezó a ajustar el corsé del vestido que tenía Matthew, con una tierna sonrisa.
El francés empezó a ajustar el vestido de a poco pero llegó un momento que el ojilila perdió un poco el equilibrio porque su padre seguía tirando de los lazos de aquel corsé -¿Estás bien mon enfant?- El pequeño negó con su cabeza.
Francis comenzó a aflojar las cintas de a poco y el pequeño empezó a respirar exageradamente, mientras Alfred veía como su padre ataba y desataba aquel corsé con tanta facilidad -Alfred mon amour no viste adentró del baúl un listón de este mismo color- Tomó la tela del vestido en sus manos para que vea el color del vestido.
Alfred empezó a revolver el arcón de donde había sacado el vestido, el ojiazul sacó toda la ropa del baúl y cuando la vio tirada en el piso la siguió revolviendo buscado aquel lazo que su padre le había pedido, cuando Francia vio lo que estaba haciendo su hijo solo puso reírse de como buscaba las cosas.
-¿Lo encontraste mon petit?
-No.
-Está bien- El francés se quitó el lazo azul con el que llevaba atado su cabello e hizo un moño con él y se lo pudo en la cabeza a Matthew -Ce magnifique!- Exclamó contento el francés y el niño ojilila se sonrojó un poco al verla sonrisa de su padre y de su hermano.
-Yo sabía que te quedaría bien, vamos a jugar tú serás la damisela en peligro y yo seré el héroe que salve el día- El ojiazul tomó a Matthew de la mano y lo sacó corriendo de aquella habitación.
Cuando vio a sus dos hijos esfumarse por la puerta de su cuarto suspiro sonoramente y comenzó a arreglar todo el desastre que había en su habitación.
Alfred no notó que tendrían que pasar por la habitación donde estaba Inglaterra estaba tan ansioso por jugar con su hermano que pasó corriendo como lo hacía habitualmente, pero esta vez con su hermano vestido como una pequeña princesita francesa.
Cuando el inglés empezó a escuchar los sonoros pasos de su hijo, quitó la mirada de los documentos que estaba leyendo y fijó sus verdes ojos en la puerta abierta esperando a que su colonia pasara corriendo por el pasillo, pero lo que vio lo dejó bastante sorprendido Alfred era el que estaba corriendo pero con él había una niña de su misma edad que por su atuendo parecía francesa.
-¡Alfred!- Inglaterra se asomó por la puerta de aquel salón y vio como sus dos hijo se volteaban a ver que sucedía -¿Qué fue lo que te dije de correr por los pasillos?- El inglés sabía que nunca iba a dejar de hacerlo pero lo hizo para conocer a la pequeña que lo acompañaba.
-Qué no debo hacerlo- Dijo refunfuñando.
-¿Dónde está tu hermano?- El inglés se arrodillo para estar a la altura de la pequeña niña -¿Y tú quién eres?- Preguntó con una cálida sonrisa.
Alfred se rió por dentro no lo había reconocido -Soy yo, papá- Dijo Matthew con una sonrisa.
-Eeh Matthew por favor ve a cambiarte- Dijo con un semblante frio el inglés nunca se hubiera imaginado que era su hijo quien llevaba ese vestido.
-¿No te gusta?- Sonrió débilmente.
-Mira, cariño esta ropa no es adecuada para un hombrecito- El inglés acaricio su cabello y le quitó el listón que tenía en su cabeza al notar el color y el perfume extremadamente fuerte que tenía ese pedacito de tela enfureció -Francia- Susurro.
El ojilila se fue a su habitación a cambiarse y Alfred se fue con él para ayudarlo a quitarse aquel vestido, y Gran Bretaña fue a buscar a Francia para arreglar cuentas lo buscó por toda la casa tenía que hablar con aquel francés inmediatamente, como pudo haberle hecho eso a su hijo; el británico llegó a su habitación abrió las puertas de par en par todavía tenía aquel listón en sus manos, y allí estaba Francia sosteniendo con ambas manos el arcón llevándolo a su guardarropa, el francés estaba bastante contento y lo que le llamó potencialmente la atención al inglés fue que tenía su pelo suelto, Inglaterra se dirigió con total furia hasta el galo y le arrojó en la cara sus listón azul.
-¿Cómo te atreviste hacerle eso a Matthew?- El inglés estaba muy enojado que de la furia tiró el baúl que el galo tenía en sus manos, el arcón se abrió y dejó en evidencia que no solo el francés tenía un vestido sino que en él guardaba más de una prenda para vestir a su hijo de mujer.
-Yo no le hice nada a Matthew.
-A no y que este corriendo junto a su hermano vestido de mujer no te suena familiar.
-Ellos dos estaban aquí y Alfred estaba enredando a Matthew con los lazos del corsé pensé que querían jugar y los ayudé, por favor tranquilízate.
-¿Por qué tienes un baúl llenó de vestiditos?
-Porque pensé que en algún momento tendríamos una hija y la quiero vestir con los mejores diseños franceses- Francia tomó a Inglaterra de la cintura y lo acercó a su cuerpo para poder besarle el cuello.
El galo dejó un camino de besos por todo el cuello del británico hasta llegar a su boca cuando llegó a sus labios el inglés corrió el rostro, pero Francia lo tomó del mentón obligándolo a que lo mirara a los ojos.
-¿Tú no quieres?- Todavía seguía sosteniéndolo de la cintura.
-Aléjate de mí y todavía sigo enojado no me vas a comprar con unos simples besos- El británico se separó de Francis.
-Entonces te daré más que simples besos.
-Aléjate- el británico lo empujo y se fue de la habitación.
Antes de Arthur abriera la puerta de su habitación para ir las dos colonias huyeron de atrás de la puerta, para que el ojiverde no los descubriera. Los dos hermanos estaban en la sala principal.
-¿Qué pasa Matthew?- Preguntó el ojiazul porque los ojos de Matthew denotaban tristeza.
-Estoy triste porque por mi culpa papá y mamá se pelearon, yo no quiero que estén mal por mi culpa.
-Matthew no fue tu culpa en todo caso yo tendría que ser el culpable yo te obligué a usar ese vestido- El ojilila lo miró a los ojos -Lo siento Matthew- Alfred abrazó a su hermano.
En la cena ni Francia ni Gran Bretaña hablaron de lo ocurrido esa misma tarde, fue una cena bastante tranquila para su familia, ni sus hijos hablaron durante la cena en especial el ojiazul que hacía que todas las noches las cenas en ese palacio fueran bastante ruidosas desde que él era solo un bebe.
Cuando los cuatro terminaron de comer las dos colonias se fueron a jugar a la sala hasta que sus padres decidieron que ya era hora de que fueran a sus camas.
Los dos reinos estaban en su cama acostados también, había sido un día muy agotador para Gran Bretaña que solo quería que el día terminara por fin para poder descansar.
-¿Qué, que haces Francia?- Preguntó sorprendido por los besos del galo.
Francia de repente comenzó a besarle el cuello lentamente para ir subiendo por su mejilla y llegar a la boca inglesa.
-Vamos a hacer una nena- Le sonrió y volvió a besar su cuello.
-Suéltame, todavía sigo enojado- Apartó a Francia –Y quiero dormir por si no te diste cuenta aun- El ojiverde se dio vuelta en la cama, mientras que el galo se quedó sorprendido y luego de unos minutos intentó dormirse.
A la mañana siguiente los cuatro bajaron a desayunar y Alfred estaba demasiado alegre como en las comidas familiares de siempre. El pequeño ojiazul terminó de desayunar rápido para llevarse a su hermano gemelo a jugar, pero cuando los dos hermanos estuvieron en la puerta del comedor el británico anunció algo muy importante.
-Esperen ahí un momento- Las dos colonias se dieron vuelta al mismo tiempo esperando lo peor, o por lo menos Alfred -Estuve pensando varios días en esta idea y como creo que ya son lo suficientemente grandes, e decido en enseñarles a cazar hoy.
-¿De verdad?- El hiperactivo ojiazul estaba muy contento no lo podía creer.
-¿De verdad?- Preguntó incrédulo el francés mientras termina su desayuno.
-Sí, en uno de los últimos viajes que hicimos a Europa traje varios fusiles y un arcabuz que está un poco viejo pero creo que debe servir todavía.
-¿Vamos a ir de cacería como lo haces tú en los bosques de Inglaterra?- Preguntó Alfred aún sin poder creerlo.
-Exacto, intentaremos algo parecido aquí.
-¿Por qué no nunca me dijiste?- Preguntó el galo.
-Nunca me lo preguntaste frog- Las típicas peleas eran normales pero quedaban en comentarios o pequeños insultos por parte de los dos reinos.
Matthew miraba toda la escena sin mucha felicidad, no había dicho ninguna palabra al respecto, el inglés se había ido a su estudio para buscar las armas y Alfred lo había seguido la idea de ir a cazar con su padre lo tenía emocionado más de lo de costumbre y Matthew se había quedado parado en medio de la puerta, Francia se acercó al pequeño ojilila.
-¿Matthew estás bien mon amour?
-Oui- Dijo intentando hablar el idioma de su padre.
-Yo te enseñaré a cazar- Francis tomó a su hijo en brazos y lo llevó al jardín.
Inglaterra se había ido al estudio y abrió un armario bastante amplio de nogal negro finamente tallado y puños de bronce allí dentro estaban los dos fusiles y en una caja de madera, que el inglés delicadamente sacó de aquel armario y llevó hasta el escritorio, estaba el arcabuz, Alfred se quedó hipnotizado viendo aquellas armas solo había oído hablar de ellas en las anécdotas que contaba el inglés, Arthur notó eso y tomó sería precauciones.
-No toques nada Alfred, ven aquí- La colonia se dirigió hasta el escritorio.
-¿Qué hay en esta caja?- El ojiazul tocó la caja con la punta del dedo índice.
-Aquí está mi primer arma de largo alcance, un arcabuz- Inglaterra abrió aquella caja, las bisagras rechinaron la abrirse hacía años que no abría esa caja, el inglés la sacó de ahí y se la mostró a Alfred. La colonia estaba sorprendido y la quiso tomar acercó sus manos al cuerpo de madera del arma -No toques nada Alfred no sabes usarla todavía- El inglés la alejó de sus manos y la colonia infló sus mejillas y se cruzó de brazos -Ve a buscar a tu hermano, que pronto nos iremos al bosque.
-That's right mom- Alfred salió corriendo devuelta lo volvió a llamar "mom", lo irritaba.
El británico limpió cuidadosamente la parte interna del cañón de las tres armas y las dejó sobre el escritorio, salió de aquel cuarto para pedir que alistaran un carruaje y cargaran en el mismo las armas que había dejado en aquel escritorio.
-Ya están listos- Los tres estaban en el jardín cuando llegó el británico.
-¿Estás seguro de que están listos mon amour?- Le confesó el francés sus dudas al respecto de la idea de llevarlos de cacería con solo ocho años.
-Sí, además vivimos viajando a Europa cuando les enseñaremos, ¿Y crees que viviremos para siempre?- Suspiró y preguntó sin esperar una respuesta del francés –El imperio romano desapareció porque no podría pasarnos lo mismo a nosotros- El francés no respondió y Arthur siguió caminado hacía la entrada principal donde se encontraban sus hijos, dejando atrás a Francia.
Cuando llegaron a un claro del bosque, Arthur lo primero que les enseñó a sus colonias fue las partes de un arma como apuntar.
-¿Estás nervioso mon petit?- Preguntó Francia a la colonia de ojos violacios.
-No…non.
-Lo primero que tienes que hacer es mirar por esta cosita que está aquí, la mirilla- Francia le sonrió y volvió a explicarle cuidadosamente todo lo que había dicho Inglaterra y sabía que no había escuchado, el francés conocía lo suficiente la pequeña colonia que con solo mirarlo sabía exactamente lo que le ocurría en su rubia cabecita.
Francia estaba detrás de Matthew sosteniendo el arma ya que era muy pesada para el ojilila, en la misma posición estaba Inglaterra con Alfred.
-¿Estás listo Alfred?-El ojiazul asintió -Dispara- Se escuchó un fuerte estruendo y el disparó de Alfred había dado en su blanco -Veo que tienes muy buenas habilidades- Inglaterra dejó a un lado el fusil y revolvió los cabellos del ojiazul.
-Cuando cuente tres vas a disparar mon amour- Dijo delicadamente el francés para darle confianza a su hijo.
-…- Matthew quiso hablar pero de los nervios las palabras se ahogaron en su garganta y muriendo sin ser escuchadas.
- Un, deux, trois, haslo mon petit.
-No, no puedo papa, no puedo hacerlo- El pequeño se puso a llorar en el pecho del galo -Tengo miedo.
-Está bien mon petit no pasa nada- trataba de calmar al ojilila mientras acariciaba la espalda.
-No llores Matthew- Arthur se acercó a su hijo.
-No estás enojado con migo por eso- Todavía tenía lágrimas en sus ojos.
-Cómo me puedo enojar por eso contigo además como me puedo enojar contigo, la personita más dulce que conocí- El inglés lo abrazó -Si no lo quieres hacer no importa- Alfred también abrazó a su hermano para que se sintiera mejor.
Todo el día estuvieron en el bosque hasta la media tarde que Gran Bretaña tenía que terminar de revisar unos documentos y enviarlos a sus queridas y lejanas tierras, entonces los cuatro volvieron y terminaron el día en el palacio.
-Sabes Alfred quiero ser como tú y poder disparar esa tonta arma- Los dos hermanos estaban jugando en la habitación de Alfred.
-Si quieres te puedo enseñar.
-Harías eso por mi hermano- Tenía sus ojos violetas azulados desbordantes de ilusión.
-Claro, ahora ven Arthur no sacó las armas que estaban en el carruaje vamos a ir ahora mismo a practicar- Lo tomó de la mano y lo llevó hasta donde se encontraba aquel coche.
Los dos niños condujeron el carruaje como pudieron hasta una pradera y sacaron el pesado fusil del coche ambos se acostaron en el suelo y apoyaron el arma en el suelo también esperando que algo saliera. Alfred le explicó todo lo que había entendido de lo el británico le había explicado.
-Yo sé que puedes hacerlo Matt- El ojilila apuntó a una liebre que estaba parada en la mitad del prado no muy lejos de él.
Mientras tanto en el comedor Inglaterra y Francia esperaban a sus hijos para cenar, ya estaba anocheciendo y todavía no aparecían en la mesa para cenar juntos en familia. Los dos se preocuparon y los buscaron por todo el palacio.
-¿Dónde podrán estar?- Arthur estaba muy preocupado.
-Matthew seguro Alfred quiso enseñarle a disparar- Dijo Francia.
-Bueno que esperamos hay que buscarlos ya mismo- Los dos reinos fueron corriendo hasta el establo y tomaron dos de los caballos más rápidos que tenían los montaron y fueron a buscar a sus hijos.
-¿Ha donde habrán ido?- Preguntaba muy preocupado el galo.
-No sé pero hay que buscarlos por todos lados les puede pasar cualquier cosa- Dijo el inglés mientras golpeaba al caballo con las espuelas de su bota para que acelerara el galope y lo mismo hiso Francia.
De repente se escuchó el ruido de un disparo que provenía de la dirección opuesta a la que se dirigían, raídamente obligaron a los caballos a que den media vuelta y se dirigieron con toda la velocidad que los caballos podían brindar hasta el lugar de donde escucharon el sonido. Fue difícil ya que solo escucharon un disparo y sus oídos podrían traicionarlos pero su intuición paterna no falló y llegaron a el prado donde sus hijos se encontraban vieron el carruaje y un poco más lejos estaba sus hijos tirados sobre la hierba. Arthur pensó lo peor se bajó del caballo y fue corriendo a donde estaban sus hijos.
-Están bien- El ojiverde se agachó y los abrazó muy fuerte -Pensé que les había pasado algo malo.
-Estamos bien m… Inglaterra- Dijo Matthew.
-Matthew lo hiciste- Alfred traía el cuerpo de la liebre muerta de un disparo en el centro del pecho del animal.
-Cómo se pudieron ir así sin avisar, solos, ya está obscureciendo y si les pasaba algo, su madre estaba muy preocupada por ustedes- el francés llegó cabalgando hasta los tres. En ese momento Francia pisó el palito y se delató a el mismo.
-Así que fuiste tú- Arthur se levantó del suelo y lo miró muy enojado.
-Sí, él dijo que si te decíamos mamá nos iba a preparar el desayuno cosa que no estuvo cumpliendo- Dijo el ojiazul y delató a su padre.
-J' suis désolé- Solo pudo sonreir.
-Tu y yo lo arreglaremos en casa- Lo miró furibundo –Vamonos a casa que no son horas de estar en un prado- Los volvió a abrazar y los tres subieron al carruaje, Francia tuvo que llevar los caballos al establo.
Cuando los cuatro estuvieron ya en la casa y en el comedor, el inglés quería decir algo muy importante.
-Hoy he recibido una carta con el lacrado real de la casa reinante de mis tierras, que pedía urgentemente que me trasladara al Reino Unido y he decidido partir mañana mismo.
-No te vayas, te extrañamos mucho solo estuviste con nosotros una semana ya te vas ir- Dijo Alfred.
-Está carta fue escrita haces seis meses, mi pueblo me necesita.
-Pero nosotros también- Matthew y Alfred lo abrazaron.
-No lo hagan más difícil. Francia se va a quedar con ustedes.
-No te marches- El niño se marchó a su habitación.
-Espera Inglaterra lo mejor será que este solo- Francia lo frenó -Mon petit, acompaña a tu hermano.
-Está bien papa- Matthew fue corriendo a su habitación.
-Ya está, te puedes marchar tranquilo- Había sido un engaño para que se pudiera marchar sin que los niños sufrieran más.
-Cuídalos por favor- Se dirigieron a la puerta principal.
-Quédate tranquilo no pasará nada-
-Goodbye.
-Adiue- Francia besó los con mucha pasión los labios del inglés -No te olvides de mí mon cher.
-Yo no lo haré ¿Y tú a mí?- El carruaje que donde estaban algunas de sus pertenencias lo estaba esperando para llevarlo al puerto.
Gracias por leer ahora la cosa se va a poner picante lo prometo mil gracias por los review y las visitas. No quedó como lo hubiera esperado queria poner un poco de FrUK pero no se que me pasa TT_TT
Perdón por las acciones de Alfred pero era el siglo XVII era otra época con otras costumbres, sepan entenderme gracias.
FELIZ FIN DE AÑO
Ja ne!
