Disclaimer: Hetalia no me pertenece es de Himaruya Hidekaz, como creo todo el mundo lo sabe.

Octavo capi no lo puedo creer nunca llegue a publicar tantos capis de una historia es tan genial llegar tan lejos wno espero q les guste este capi tiene mucha historia y hay FrUK y Americest y AustriaxHungría Wno no jodo más disfruten el capi gracias por leer.

"blablabla" es el pensamiento de los personajes no creo que haya mucho de eso pero lo aclaro ahaha no jodos mas.


Cuestión de familia

Una mañana primaveral del año 1904, ya habían transcurrido más de un siglo de la independencia de Estados Unidos, Matthew, o Canadá como se llamaba ahora, también se había ido de su casa aunque varios aspectos seguía dependiendo de él.

A comparación con París, Londres era demasiado húmedo y frío. El ojiverde se encontraba en las calles de la ciudad de las luces, la razón, Francia lo había llamado por que quería hablar, quería hablar después de años de estar enemistados, que quería hacer con él. Cuando había sido la ultima vez que caminó por una calle parisina.

"Para que me habrá llamado, no creo que haya sido una muy buena idea haber venido" Pensó para sus adentros el británico ojiverde. Ambos se odiaban, su relación nunca fue de las mejores y después de la independencia de uno de sus hijos las cosas entre ellos dos empeoraron, pero con el tiempo y desde que el poderío militar francés entro en una profunda decadencia, Inglaterra se mostró un poco menos reacio al dialogo con el galo.

Cuando llegó al despacho del francés una joven señorita lo atendió y luego se fue anunciarlo en su oficina, la secretaria del ojiazul volvió y amablemente le permitió pasar. Cuando entró en la oficina de Francia, el francés estaba sentado detrás de su escritorio con una sonrisa felina dibujada en sus labios. El humor del inglés cambió notablemente al ver aquella sonrisa.

-Siéntate por favor, Angleterre- Hizo una seña con su mano para que el ojiverde se acercara al escritorio.

Caminó hasta el escritorio del francés y se sentó frente a él -Para que me llamaste.

-Quería hablar- La sonrisa del francés no se borraba.

-Si querías hablar lo podías haber hecho con tu secretaria- Sonrió de lado -¡Ah! Claro con ella seguro no hablas, haces otras cosas- Fue un golpe bajo para Francia su sonrisa ahora era solo una mueca borrosa.

-¿Hace cuanto que no hablamos?

-En verdad quieres saberlo- Su seño estaba fruncido -Ciento cincuenta años.

-No sabía que llevabas la cuenta.

-Hay un millón de cosa que no sabes de mi wine bastard.

-Pero quiero conocerlas- Otra vez la sonrisa felina se había pintado en el rostro del ojiazul.

-Para que me llamaste, no tengo todo el día para estar aquí.

-Quiero firmar un acuerdo… - Francia se había puesto serio -Quiero firmar una alianza entre nosotros dos.

-Y que gano yo con ese acuerdo Francia- Alzó una ceja y rodó sus ojos -No estoy desesperado por firmar un acuerdo contigo a pesar de la amenaza del Reich alemán.

Con esa contestación le había dejado más que claro que no quería tener ningún tipo de relación con el francés, podrían decirle resentido pero no veía nada bueno en aquella alianza.

-Por favor, perdóname- Apoyó los brazos sobre su escritorio y los estiró como si intentara alcanzar al inglés que se encontraba del otro lado de la mesa -No puedes seguir así después de tantos años, es ridículo.

-Dime que gano.

-Tú te quedas con Egipto y yo me quedo con Marruecos, evitaríamos que suceda otra vez que paso en Fachoda* y seriamos aliados ante un posible ataque alemán, además de que me ayudarías a quitarle Marruecos a Alemania- Se paró y se dirigió hacía el inglés giró la silla donde se encontraba sentado el ojiverde y se sentó sobre sus piernas -Te extrañé mucho desde lo que pasó hace ciento cincuenta años.

Se sorprendió al sentir el cuerpo del ojiazul sobre el suyo, abrió los ojos de par en par, cuando el francés se percato de ello comenzó a besar el cuello del inglés con cierta dedicación -¿Qué haces Francia?- Intentó alejar al galo.

-Te pido disculpas- Lo volvió a besar.

-No, aléjate de mi Francia- Dijo entre gemidos pero rápidamente alejó la boca francesa de su cuello -Crees que con simples besos todo va a volver a ser como lo era antes.

-Por favor olvida eso- El francés se había alejado del británico, ahora le estaba dando la espalda.

Se paró violentamente -Cómo me pides que lo olvide, bastard- Había elevado el tono de su voz.

-Te pedí disculpas, yo te amo y mi amor no cambió a pesar de los años…- Parecía resignado.

-Tu amor no es confiable-

-¿Qué?

-Te acostaste con media Norteamérica y te atreves a preguntármelo, no tienes vergüenza Francia- Se disponía a irse de aquella habitación.

-Me arrepiento de lo que hice- Tenía la cabeza gacha, antes de que el inglés lo dejara hablando sólo lo tomó del brazo, el ojiverde se dio vuelta inmediatamente.

Francis se acercó a Inglaterra, cerró la puerta que había abierto el ojiverde, y lo estampó contra la misma -No sabes cuanto te extrañé- Con la mano que le quedaba libre tomó el mentón del inglés.

-Basta Francia.

-Me amas aun Inglaterra- El galo acercó su rostro al del inglés.

-Aah…- Sus rostro estaban tan cerca el uno del otro sus miradas se cruzaban en un duelo feroz, el francés siguió achicando las distancia y el inglés no lo detuvo solo dejo que sucediera lo inevitable, sus labios se tocaron en un beso sublime, ambas bocas se necesitaban después de tanto tiempo, su cuerpo pedían más de aquel contacto que hacía tiempo no sentían. Sus lenguas se volvieron a saborear, volvieron a degustar la cavidad contraria que años atrás se les había prohibido volver probar. Los dos países con sus ojos cerrados intensificaban sus demás sentidos, intensificaban el poder de la memoria. Pero cuando el aire en sus pulmones se convirtió en una necesidad primordial el beso quedo en segundo plano, se separaron y abrieron sus ojos rápidamente y sus miradas se volvieron a chocar.

-Te extrañé- Intentó pronunciar agitado por el beso anterior -Por más que haya dicho que ya no te amaba y me haya convencido de aquellas palabras, solo me engañaba a mi mismo y hoy vine aquí porque necesitaba verte lejos de los campos de batallas- Se abrazó al ojiazul.

-Entonces que dices aceptas mi propuesta- Rompió el abrazo para que el ojiverde lo mirara a los ojos -A demás no quiero seguir peleado contigo- Le sonrió.

-I do, France.

Francia le sonrió y lo volvió a besar, mordió los labios del ojiverde para que dejara colar su lengua en la boca del británico, recorrió toda la cavidad del menor con pasión y cierta rudeza. El inglés tomó al ojiazul por los cabellos atrayéndolo más a él, Francia al sentir que podía avanzar más le comenzó a quitar el saco que le inglés llevaba puesto y cuando lo hubo tirado lejos de donde se encontraban los dos europeos le comenzó a quitar su camisa, blanca inmaculada, sin siquiera dejarlo respirar a cado acto, no quería terminar aquel beso tampoco quería que el inglés se alejara de él.

Inglaterra al percibir que el ojiazul lo quería desvestir lo empujó -Que te haya perdonado no significa que las cosas vuelvan a ser como eran antes- Se abrochó los botones de su camisa que el francés le había desabotonado y se arregló su rubia cabellera con las manos y luego buscó con su verdosa mirada su saco.

Francia lo quedó mirando totalmente atónito un par de pasos alejado de él, tenía razón las cosas nunca volverían a ser como antes por más que se empeñara en creerlo y el culpable era el ojiazul, él había arruinado todo entre ellos dos; pero no pasaba ni un solo día en el que no se preguntara que hubiese pasado si él ojiverde lo hubiera perdonado o si el no hubiese hecho lo que hizo claro que rápidamente trataba de sacar esas ideas de su cabeza ya que un país con la historia que tenía Francia no podía permitirse ver hacía atrás con el simple propósito de soñar con un imposible.

-¿Francia dónde tengo que firmar?- Le preguntó desde la puerta -Ey! ¿En dónde firmo? Deja de tomar vino que ya se te terminó de atrofiar el cerebro o lo poco que funcionaba de él- Hizo una mueca que parecía una sonrisa.

-Nhn… Desole~ - Sacudió su cabeza un par de veces par volver en sí- ¿Qué decías? No te escuché- Le sonrió.

-¿Dónde tengo que firmar?- El ánimo del inglés había vuelto a ser el de siempre, se estaba hartando de ese juego y se quería ir de aquel lugar en ese momento.

-Despreocúpate yo iré a tu casa y firmaremos la alianza allí- Le sonrió felinamente.

-Como quieras- El anglosajón se fue dando un portazo a la puerta del salón donde se encontraba con ojiazul anteriormente.

Y así como Inglaterra y Francia preparaban las bases para firmar un acuerdo el imperio alemán se estaba volviendo cada vez más fuerte y empezó a buscar alianzas para afirmar su hegemonía en Europa y África. *Las decisiones de Prusia habían llevado al imperio alemán a donde se encontraba ya que su hermano todavía no contaba con la experiencia que tenía Gilbert, él lo aconsejaba y le había enseñado todo sobre las tácticas de guerra y política, quería crear un gran imperio con su hermano menor.

-¿Para qué no llamaste Alemania?- Preguntó Hungría que estaba sentada al lado de su esposo, Austria.

-Los llamé para…- El ojirrojo había empezado a hablar pero rápidamente fue interrumpido por la húngara.

-No te pregunté a ti- Gruñó la ojiverde.

-Yo no te invité a ti, solo a tu querido esposo- Contestó en tono de burla el prusiano.

-¿Qué me lo quieres robar?- La chica castaña tenía una mueca maniática en su rostro, el austriaco le tomó la mano, para que se tranquilizara.

-Hagan todos silencio- El ojiazul elevó la voz para llamar la atención de todos los presentes.

-Perdón Ludwig- Se disculpó la húngara, Gilbert rió con malicia.

-Eso va también para ti, Gilbert- Gruñó el rubio.

-Pero yo soy tu hermano mayor, no me puedes callarme a mí- Enfatizó la última palabra.

-Claro que puedo- Se llevó una mano a la frente -Solo has silencio por un segundo- Soltó un suspiro que denotaba cansancio.

-¿Por qué estamos aquí Ludwig?- Peguntó muy cortes el austriaco.

-Los llamé porque quería… - El ojiazul miró a los presentes y se dio cuentan que faltaba Rusia -¿Dónde está Rusia?- Le preguntó a Gilbert.

-No te avise, Rusia dijo que no quería formar parte de ninguna alianza pero agradecía la invitación- Sonrió el ojirrojo -Mejor que no esté el ruso no parece muy confiable, a demás si me tienes a mí para que lo necesitas. Soy mucho más genial y maravilloso que ese ruso bipolar.

Trató de no prestar mucha atención al ególatra discurso de su hermano-Bueno entonces empecemos…

-Los llamamos- Empezó a hablar Prusia -Para afianzar nuestro dominio en Europa, tenemos que terminar con los vestigios de poder que todavía tiene Francia y aniquilar a Inglaterra.

-¿Y qué va a pasar con Rusia?- Preguntó la castaña.

Ni Austria ni Hungría se llevaban bien con el ojilila ya que Roderich y Elizabetha luego de ayudar a los hermanos balcánicos a huir de la casa de Turquía los obligaron a vivir en su casa y Rusia quería que los hermanos formaran parte de su imperio, desde finales del siglo XIX el amante del vodka mostró interés sobre la península que era bañada por el mar Mediterráneo.

Luego de la guerra que tuvo Rusia con Japón y por que por su falta de tecnificación perdió ante la isla que se estaba alzando como una nueva potencia, el imperio Austro-húngaro había conquistado toda la zona de la península balcánica. Los hermanos pidieron la ayuda de Inglaterra pero este quiso resolver el conflicto un pacto, eso era imposible a esas alturas del conflicto; pidieron la ayuda de Francia, pero el francés no tenía ganas de meterse en una guerra en las que tenía todas las de perder, alegando que estaba muy lejos de la península balcánica, esta más ocupado tratando de recuperar Alsacia y Lorena territorios que Prusia le había quitado; y por último le pidieron la ayuda a Rusia, estaban seguros de que él los ayudaría pero este al verse derrotado no pudo hacer nada no tenía el poder militar para enfrentar a Roderich y Elizabetha en ese momento, ellos solo formaron una liga para poder defenderse del avance del imperio Austro-húngaro.

En América estos conflictos y guerras no llegaban aunque Matthew al seguir formando parte, de alguna manera, del Imperio británico estaba al tanto de todo lo que sucedía en el continente europeo.

Cómo era habitual el estadounidense visitaba a su hermano con frecuencia y se quedaba en su casa varios días desde la vez en que se separaron, Alfred se había vuelto extremadamente cariñoso con su hermano.

-Ya volví Matthew- Dijo enérgicamente el ojiazul desde la puerta de la casa del canadiense, Matthew le había dado las llaves de su casa a Estados Unidos.

El rubio no recibió ninguna respuesta siguió caminando por la casa y en el estudio encontró a su hermano sentado detrás del escritorio y parecía muy ocupado estaba leyendo una cartas, al lado del escritorio estaba su oso sentado en el piso. El ojiazul hizo una entrada ruidosa para llamar la atención de su hermano.

-¡¿Alfred?- El canadiense se sorprendió al ver a su hermano, el estadounidense se acercó hasta su escritorio.

-¿Qué es lo suficientemente importante como para no prestarme atención?

-Es una carta…- Suspiro -De Inglaterra- Siguió leyendo el papel.

-Si es de Inglaterra- Dijo con cierto enojo -No es importante.

-Alfred por favor- Se quejó el canadiense -Es nuestra "madre"*.

-Está bien, está bien- Se quejó mientras le sonreía -Que dice esa carta de importante.

-En Europa las cosas no están bien todos están haciendo alianzas hay conflictos…- Dijo muy preocupado el ojilila -A demás- Su semblante cambió totalmente -Nuestros padres se arreglaron después de tanto tiempo- Matthew abrazó a su hermano.

-Me alegro por ellos dos- Dijo simplemente.

-Deberíamos ir a visitarlos ¿No lo crees?- Dijo tímidamente.

-No- Se quejó -Nosotros estamos juntos y nadie lo celebra- Se cruzó de brazos -A demás vine aquí para estar contigo no para cruzar el océano para estar con ellos.

-Alfred ¿Cómo puedes decir eso?- Se alejó de su hermano.

-Tengo razón.

-No, no la tienes- Matthew se había marchado de la habitación.

Alfred tomó el muñeco de Matthew que estaba en el piso y lo abrazó, empezó a caminar hacia la salida de la habitación con un suspiro derrotista.

Matthew estaba muy enojado -Es nuestra familia, son las personas que nos criaron- Decía para sí mismo.

Alfred lo había alcanzado y le había entregado su oso -Te lo olvidaste al lado del escritorio.

-Gracias- Le sonrió y abrazó su oso de peluche -Alfred yo lo…- El ojiazul lo interrumpió.

-Lo siento- Lo abrazó muy fuerte -Tienes razón son nuestros padres- Matthew lo miró sorprendido no creyó que se disculparía -Y que querías decirme.

-Tte qqueria pedri disculpas- Tartamudea y estaba rojo de la vergüenza.

Alfred sonrió y lo volvió a abrazar -No hay motivo para que lo hagas- Y lo besó en los labios.

-No debí comportarme así- Se aferró más a su gemelo -Lo siento, lo siento Alfred.

-No te disculpes yo tengo la culpa…- Se separó un poco de su hermano y lo tomó por el mentón para que lo mirara a los ojo.

-Pero…

-Pero nada yo tengo la culpa Matty… -Le guiñó el ojos -¿Y todavía sigue en pie la visita a Inglaterra?

-Si tú quieres ir-

-Claro- Soltó una carcajada -Vamos te ayudaré a preparar las maletas- Lo tomó de la mano y lo llevó corriendo hasta la habitación de Matthew, se podría decir que el ojiazul se conocía los planos de la casa a la perfección.

Lo llevó a hasta la habitación, abrió las puertas de par en par y lo empujó dentro del cuarto de ojilila y lo empezó a besar primero besó su frente, luego bajó hasta su nariz y depositó un besó en la puntita de la misma, le sonrió y luego besó sus labios. Alfred empezó a lamer los labios de su hermano, Matthew estaba muy avergonzado como para poder corresponder al beso, el ojiazul al ver que su hermano respondía ni colaboraba en el beso decidió pisarlo para que abriera su boca y lo dejara colar su lengua dentro de ella, y eso sucedió él estadounidense introdujo su lengua en la cavidad de su gemelo; tímidamente el ojilila le comenzó a corresponder, sus lenguas se rozaban se tocaban en un juego lujurioso. Alfred tomó por la cintura a su hermano mientras que el ojialila pasaba sus brazos por alrededor del cuello de su hermano y lo tomaba por los cabellos para juntar más aún su bocas. El beso se volvía adictivo, se necesitaban cada vez más, tenerse así de cerca los complementaba, pero el aire se hizo indispensable y Matthew se separó de su hermano, aunque los gemelos quedaron unidos por un fino hilo de saliva, Alfred le sonreía, los dos respiraban agitadamente. Alfred volvió a atacar los labio del canadiense, sin ningún miramiento estaba deseoso de volver a probar esos labios de miel y volver a perder el control con su hermano, una sensación que por nada en el mundo cambiaria.

-Mnh… mhnn- Lo empujó un poco para separarse, del ojiazul -Espera Alfred.

-¿Por qué?- Se quiso volver a acercar a su gemelo pero le canadiense puso sus manos en el pecho del norteamericano para poner cierta distancia.

-No quiero...- Se puso rojo antes de terminar la frase -Hacerlo ahora- Susurró ocultando sus mejillas coloradas.

-Esta bien Matty, lo haremos cuando tu quieras- Le guiñó un ojos -Espero que tengas ganas de hacer lo pronto, porque yo tengo ganas de hacerte el amor ahora mismo.

No sabía cuantos tonos de rojo existían, pero en su rostro Matthew los tenía todos mezclados -Basta Alfred- Se dio media vuelta y fue hasta su armario.

-Adoro, cuanto te sonrojas así- Siguió hablando sabía que tenía toda la atención de su hermano, claro siempre la tenía.

-Cállate Alfred- Las palabras del ojiazul lo seguían ruborizando. Abrió su armario y empezó a sacar su ropa y apilarla sobre su cama, más tarde iría a buscar una valija para guardarla.

-Eres tierno y por eso te quiero tanto- Lo abrazó por detrás y lo tiró un poco hacía su pecho para poder besarlo suavemente. Le sonrió. No pretendía soltar a su hermano quería tenerlo así para siempre -I love you bro- Le susurró al oído.

-Basta Alfred- Trató de zafarse, pero fue inútil -Tengo que preparar la maleta para ir a Europa- El ojilila se separó bruscamente del ojiazul que lo hizo perder el equilibrio.

Fue otra vez a su armario y sacó una maleta vacía y un poco empolvada, la tela de la valija era de un color medio verdoso con los bordes hechos de cuero marrón chocolate y remaches de bronce dentro de la maleta había varios bolsillos de diferentes tamaños para guardar cosas muy pequeñas o algo medianamente grande. Cuando la sacudió y se dispuso a guardar toda la ropa que había separado, mientras se volvía sobre sus pasos hacia su cama vio que su gemelo estaba sentado sobre ella con una radiante sonrisa. Abrió la maleta y empezó a guardar las camisas, pantalones, suéteres livianos y todo lo que el canadiense creyese necesario para aquel viaje, el estadounidense lo ayudó a guardar la ropa en la valija, en un momento las manos de los hermanos se rozaron y las mejillas de Matthew se tornaron rosadas y rápidamente alejó su mano de la de Alfred.

-Sigues siendo tan inocente como cuando éramos niños- Sonrió sin mirarlo a los ojos estaba ocupado doblando un suéter y guardándolo dentro de la maleta.

-¿Y esos esta mal?- Preguntó tímidamente el ojilila.

-¡No! Es lo que amo de ti, tú aun no has perdido tu inocencia- Se arrodilló en la cama y tomó el rostro de Matthew y besó su frente luego lo abrazó.

Desde la proposición de Francia hacía Inglaterra de una alianza entre ambos había pasado un poco más de una semana y el británico no había tenido información alguna sobre el francés desde aquella vez no le dio mucha importancia pensó que se había encontrado con otro país que quisiera tener una alianza con él y siguió haciendo lo que diariamente solía hacer leer y firmar documentos.

Una semana fue lo que tardaron en cruzar el océano Atlántico y llegar al puerto de Londres, los dos americanos. Los gemelos estaban en las tierras de su madre, por así decirlo, los norteamericanos tenían pensado en darle una sorpresa ya que se presentarían en su oficina sin ser anunciados y lo felicitarían por haberse arreglado con Francia después de tantos años de disputas y guerras.

Esa misma mañana, el galo después de una hora de viaje para cruzar el Canal de la Mancha había llegado a Londres y se dirigía a la oficina del inglés para concretar formalmente su alianza.

En la oficina del inglés una mujer anunciaba la llegada inesperada de Francia, la mujer dijo que era urgente que tuviera una reunión con él, el inglés había apartado los papales que estaba revisando bufó bastante molesto por la intromisión del francófilo y le dio una respuesta a la mujer.

La mujer dejó seguir al francés este abrió de par en par las puertas de la habitación donde se encontraba el anglosajón, Gran Bretaña tenía un semblante frío y duro, se notaba a leguas que no quería su visita.

-¿Me extrañaste mon amour?- El ojiazul avanzó por la habitación, hasta el escritorio de Arthur.

-A que viniste estoy ocupado- Tomó una pila de papeles y la dejó caer sobre el escritorio -Ves.

-¿Por qué estás tan tenso amour?- Volvió a preguntar.

-Las cosas no están bien para que tengas ese trato conmigo Francis y lo dejé muy claro hace un par de días- Dijo mordazmente y serio, siempre manteniendo la compostura.

-Fue hace más de una semana, Arthur- Se sentó en la silla que estaba delante del escritorio

-No sabía que llevabas la cuenta- Replicó.

-Desde que me diste aquella oportunidad no dejo de contar los días en que estoy sin ti, son tortuosos- Dijo con una sonrisa.

-Basta Francia que viniste a hacer a mi oficina- Gruñó, el francés lo estaba sacando de sus casillas.

-Vine a que concretáramos nuestra alianza, cherí.

-Hablando de esa alianza, yo preparé los papeles para hacerla oficial en cuanto lo…- El francés se levanto de su asiento y se reclinó sobre el escritorio para llegar al ojiverde y poner uno de su dedos sobre su boca para callarlo, le guiñó un ojo y volvió a su lugar del otro lado del escritorio.

-Yo traje algo especial- De uno de los bolsillos internos del fino saco que llevaba puesto sacó una cajita que la pasó por el escritorio hasta que llegara a las manos del inglés.

-¿Que es esto?- No había abierto la caja, pero presentía que era, estaba enojado.

-Es nuestra alianza- El inglés abrió la cajita y vio un anillo de oro -Quieres casarte conmigo- Sonrió, Francis estaba nerviosos y expectante a la respuesta del inglés. Quizás nunca en su vida se había sentido así delante del anglosajón.

Matthew sabía en que parte de la cuidad de Londres se encontraba la oficina de Arthur, él fue quien los guió hasta allí a pesar del sentido –pésimo y heroico- de orientación de Alfred que hacía cualquier cosa con tal de ser el guía entre los dos gemelos. Ya estaban dentro de la oficina del ojiverde le pidieron a la secretaria que no los anunciara ya que querían que fuese una sorpresa. Los dos rubios caminaron hacía la puerta cuando estuvieron a punto de abrirla escucharon ruidos extraños que provenían de la misma y después escucharon la voz de Francia.

-Por favor dime que sí, yo te pedí disculpas por lo que pasó aquella vez- El inglés dudaba en corresponderle o no hacerlo -Tu sabes que mi amor por ti es absoluto.

-Francis, cállate de una vez.

-Tu dime que sí.

-Francís yo no quie- El galo se levantó bruscamente de la silla y se dirigió hacía donde se encontraba el inglés, aun sentado, lo tomó por los hombros y lo besó sus labios, fue un contacto casto y romántico era la última cosa que intentaría antes de rendirse.

Ese beso lo había cautivado por completo y si tenía alguna duda al respecto, aquel beso del ojiazul se las había esclarecido una por una, pero se sentía mal al besarlo, otra vez había sido cautivado por un par de palabras lindas y un par de besos que sabiendo de que labios provenían para el galo no valían nada, pero él amaba esos besos y a su propietario al fin y al cabo.

-¿Qué dices, me aceptas otra vez?

- I do.

El francés se arrodilló en el suelo alfombrado de la oficina y tomó el anillo que estaba en la cajita y lo colocó en la mano de su amado. Arthur estaba ruborizado ni la primera vez Francis se había comportado así, el ojiverde seguía sentado mientras que el francés tomaba su mano y lentamente deslizaba por uno de sus dedos el anillo que simbolizaba su unión, el anillo calzó perfecto en la mano del británico Francia lo conocía muy bien y lo había encargado a un joyero en París con medidas exactas, para que todo fuera perfecto y no cupiera espacio para un error.

Arthur lo abrazó y Francis se paró por lo que obligó al ojiverde a levantarse también -Francis I love you- Le susurró en el oído al francés.

-Je't aime mon amour- Ronroneó el francés mientras besaba al inglés y este lo correspondía.

Después de tantos años estando desesperados el beso se había tornado violento y posesivo los dos querían tener el control de la situación los dos quería ganar pero en este juego nunca hay un ganador. Francia con una mano empezó a desvestir al inglés y con la otra se empezó a desvestir a él mismo, quería poseer a su querido esposo en ese momento. Inglaterra lo guió hasta un sillón de dos cuerpos que tenía en la habitación y lo tumbo sobre él, el inglés lo comenzó a besar. Aunque la isla no quisiera admitirlo lo había extrañado y esa muestra de pasión casi animal lo deja en evidencia. El sillón rechinaba con el movimiento de los dos cuerpos.

-Mon amour no sabía que estaba tan necesitado- Sonrió de lado mientras el inglés le terminó de sacar la camisa.

Los gemelos estaban sorprendidos escuchando detrás de la puerta lo que sucedía en la habitación, cuando escucharon esa voz lo suficientemente conocida como para descubrir a su dueño en solo un instante, los dos ya sabían que estaba sucediendo detrás de la puerta el ojilila se puso colorado de solo imaginarlos.

-Matthew creo que nuestra sorpresa llegó en un muy mal momento- Le guiñó un ojo a Canadá. Matthew lo miró extrañado que haría.

El estadounidense se quedó escuchando un par de segundos más detrás de la puerta luego sonrió maliciosamente y abrió de par en par las puertas, riendo con su escandalosa carcajada muy típica en él, Matthew se asomaba con una expresión muy tímida y con mucha vergüenza por detrás de la puerta, sin querer ver nada de lo que estaba sucediendo dentro de aquel cuarto, a pesar de la relación que tiene con su hermano el canadiense sigue siendo muy tímido con respecto a ese tema.

Arthur se sorprendió cuando escuchó el fuerte ruido de las hojas de la puerta al golpearse contra las paredes que las sostenían, y como si fuera una luz tomó una distancia prudencial de aquel sofá y se acomodó el cabello y la ropa que para ese momento estaban totalmente desalineados. El francés hizo lo propio con mucha elegancia se abotonó un par de botones de la camisa y con su mano sacudió su cabello sensualmente mientras se incorporaba sobre el sofá.

-¿Qué qué hacen aquí?- Preguntó el anglosajón un poco agitado.

-Te queríamos dar una sorpresa- Dijo Alfred, mientras su gemelo se ponía detrás de él.

-Mathieu mes petit- El francés se dirigió rápidamente hacía donde se encontraba Matthew a penas lo vio, lo quería abrazar hacía siglos que no lo veía y lo había extrañado bastante.

El ojiazul lo apartó del francés celosamente, lo que sorprendió bastante a sus padres. Matthew se separó a Alfred y fue a abrazar a su padre los dos estaban muy felices de volverse a encontrar.

-Papa, te extrañé mucho- Matthew abrazó a Francia.

-¿Una sorpresa por qué?- Preguntó Arthur.

-Porque ustedes dos…- Matthew lo interrumpió.

-Porque firmaron un tratado para proteger sus colonias en África.

Los cuatro había pasado la semana en la casa de Inglaterra Matthew y Alfred durmieron en la habitación de huéspedes y Francia durmió en la habitación del ojijade por una ardua insistencia por parte del francés, a la vista de todo el mundo volvieron a ser una familia feliz pero al inglés había algo que le inquietaba y era la reacción de Alfred cuando el galo se había acercado a Matthew.

-Que sucede mon amour?- El francés se iba a acostar junto a su esposo.

-Es Alfred…- Suspiró acomodándose mejor en la cama, mientras dejaba un libro sobre su mesita de luz

-Tú también lo notaste- Se acostó al lado del inglés.

-¿Por qué habrá reaccionado así cuando te acercaste a Canadá?- Murmuró la isla -Voy a averiguarlo- El inglés apagó la luz de su cuarto y se dispuso a dormir el francés lo abrazó y lo apegó hacía sí para dormir los dos juntos, uno pegado al otro. El ojiverde fingió estar molesto ante aquel contacto, pero sentir el cuerpo del francés y su avasallador calor lo reconfortaba.

Al día siguiente el inglés fue a buscar al rubio estadounidense, tenía que averiguar que sucedía entre sus hijos. Alfred nunca se había comportado así, quizás Francia le había hecho algo a Matthew, sería lo más razonable pero quería hablar con Estados Unidos primero.

Los dos norteamericanos seguían en la habitación cuando el inglés se dispuso a buscar al ojiazul. Como hombre de buenas costumbres Gran Bretaña llamó a la puerta antes de entrar.

-¿Inglaterra qué sucede?- Preguntó Matthew cuando abrió la puerta y dejo pasar al inglés.

-Quisiera hablar con tu hermano- Lo buscó con la mirada dentro de la habitación y lo vio acostado en la cama aun durmiendo, muy al contrario de su gemelo el ojilila estaba ya cambiado y a punto de abandonar la habitación -¡Alfred despierta en este momento!- Gritó el inglés.

El ojiazul dio un par de vueltas en la cama, luego se incorporó en la habitación y miró muy mal a la isla.

-¿Qué sucede?- Se quejó un poco y se colocó sus anteojos.

-Matthew puedes retirarte quisiera hablar con tu hermano a solas, si es posible.

-Por su puesto, yo iba a salir del cuarto ahora mismo- El canadiense se fue de la alcoba, pero se quedó detrás de la puerta, la curiosidad pudo más.

-Yo no hice nada, no tuve la culpa de nada- Se excusó de ante mano por las dudas.

-¿A qué te refieres?- Arthur se acercó a su hijo y se sentó junto a él en la cama.

-A nada- Rió nervioso.

El ojiverde se había puesto serio -¿Qué sucede entre tú y tu hermano?

-El ojiazul abrió sus ojos de sobre manera la pregunta lo había tomado por sorpresa -¿Entre mi hermano y yo?

-Si, ¿Por qué reaccionaste de esa manera cuando Francia se quiso acercar a Matthew?

Alfred suspiró sabía que se lo tenían que contar, no podían ocultárselo para siempre -Arthur…- Dudó en hacerlo o no -Matthew y yo estamos juntos.

El inglés no reaccionó al principio, esa respuesta nunca la había imaginado, sus hijos eran pareja -¿Hace cuantos que están juntos?- Parecía enojado.

-Desde antes de que…- Sabía que aquellos recuerdos le molestaban bastante al inglés por eso vaciló en decirlo -De que me fuera de casa. No piensas decir nada más ¿Estás enojado?

-Que quieres que diga nunca me imaginé esto.

-Porque nunca estuviste con nosotros- Se levantó de la cama y salió de la habitación.

-Espera. Lo siento Alfred- Le costó bastante pronunciar esas dos simples palabras. Cuando salió de la habitación el ojiverde se encontró con el restó de su familia, Francia y Canadá estaban escuchando todo de tras de la puerta.

-¿Es verdad eso Matthieu?- Preguntó el francés al ojilila.

-Lo siento papá- Matthew lo abrazó y rompió en llanto.

-No tienes que disculparte, me alegro que haya encontrado el amor- Correspondió el abrazó y acarició la cabellera del canadiense -Te extrañé mucho mon petit.

Alfred se sorprendió cuando los vio a su padre y a su hermano abrazándose y a Matthew llorando -¿Que pasó?- Estados Unidos estaba enojado era muy sobre protector con su hermano.

-Lo se todo y espero que lo cuides bien- Francis deshizo el abrazo para que Alfred pudiera abrazarlo y reconfortarlo.

-Ven- Le susurró al inglés y lo tomó de la mano -Debemos estar contentos porque ellos se conocen de toda la vida, dudo que Estados Unidos llegue a lastimar a mes petit Canada, se aman- Dijo antes de que el inglés dijera algo en contra de su relación y si no resultaba lo besó mientras lo llevaba muy lejos de aquel pasillo.

Luego de esa semana en que los cuatro convivieron juntos, los gemelos volvieron a América lejos de la tensión que rodeaba a los europeos, se podía palpar en el aire era un clima bastante incomodo.

Mientras tanto en el centro de Europa los hermanos alemanes estaban buscando un país más para su alianza, el mapa de Europa se abría ante las desesperadas miradas de Ludwig y Gilbert.

-Ludwig necesitamos que alguien más se nos una en nuestra causa- Gruñó -No podremos enfrentarnos a Inglaterra si no tenemos a otro país de nuestro lado.

-Eso ya lo sé, pero Rusia no aceptó nuestra proposición-

-Italia, sus fronteras limitan con el mediterráneo teniéndolos como aliados tendríamos el control del sur de Europa, Inglaterra no podría hacer nada al respecto- Rió ante su magnifico plan.

-Deben ser muy buenos soldados son los herederos del Imperio romano- Agregó el ojiazul.

-Tendremos que pactar una reunión con los hermanitos italianos.

Y así fue los hermanos italianos terminaron aceptando la proposición de los alemanes aunque el sur de Italia tardó bastante en aceptar entrar en la alianza, tuvo que ser convencido por su hermano Italia del norte que si había aceptado rápidamente formar esa alianza con el imperio alemán, por miedo o por otras razón que no se pueden justificar viniendo de la cabeza de Veneciano.

Lo mismo sucedió con Rusia al ver que su frontera sur europea era amenazada por el imperio conformado por Austria y su mujer Hungría decidió unirse a una de las dos alianzas más poderosas del continente europeo, la Cordial Entente*, que con la unión de Rusia se pasó a llamar la Triple Entente ya que solo no podía hacer frente a la amenaza del toro imperio y que no solo sus intereses conquistadores sobre los hermanos balcánicos estaban en juego sino que también su propio hogar.

Los dos bandos ya estaban conformados en el centro de Europa el Reino de Italia, el Imperio Alemán y el Imperio Austrohúngaro y del otro bando el Reino Unido de Gran Bretaña, la República francesa y el Imperio Ruso que contaban con el apoyo de Japón que se lazaba como potencia imperialista en Asia y la liga de los hermanos balcánicos que estaban en contra de pertenecer a la casa de Elizabetha y Roderich.

Los hermanos de la península de los Balcanes estaban cansados de esperar inútilmente la ayuda de alguno de los países que estaban en contra de la Triple alianza*, por lo que decidieron atacar al príncipe sucesor de la corona austrohúngara y lo mataron, el Imperio Austrohúngaro le veintiocho de julio de 1914 le declaró la guerra a Serbia y a sus hermanos, por lo cual el Imperio Alemán también les declaró la guerra. Rusia apoyó a Serbia y a la Liga Balcánica*, por esa razón Alemania le declaró la guerra a la Rusia zarista en 1914 y Francia al estar aliada militarmente a Rusia le declaró inmediatamente la guerra a Alemania, era su oportunidad de recuperar los territorios perdidos; la Triple Alianza les declaró la guerra a las otras naciones que se encontraban hasta ese momento pasivas en cuanto a los enfrentamientos bélicos en el centro de Europa.

La paz armada* había finalizado después de casi cuarenta años y las dos alianzas europeas se enfrentarían en los campos de batalla se preparaban para el enfrentamiento. Francia tomaría venganza en contra de Prusia después de treinta y cuatro años de haber perdido Alsacia y Lorena* las recuperaría, estaba seguro de ello.

La República Francesa tenía un plan estaba seguro de que no iba a fallar pensó que su estrategia era perfecta que volvería a recuperar el respetó bélico que tuvo en la etapa de Napoleón y que Inglaterra en Waterloo le había quitado, Francia había pensado en poner toda su defensa militar en el Este de su frontera con Alemania donde se ubicaban las zonas de Alsacia y Lorena y realizar un ataque frontal utilizando la fuerza bruta y había dejado solo un ejercito para proteger el Norte francés pensado que los alemanes respetarían el tratado firmado 1839 en Londres por el cual Inglaterra había decretado a Bélgica como zona neutral ya que esto implicaría que Arthur entrara en la guerra también

El plan estratégico Alemán consistía en aprovechar la ineptitud bélica que demostraba Francia en los diecisiete intentos de recuperar Alsacia y Lorena, Ludwig y Gilbert, violaron el tratado de Londres, ya que pensaban que era un papel inservible y pensaron que Gran Bretaña haría lo mismo, entrarían por Bélgica al país galo e invadirían Paris y Francia en seis semanas luego de tomar al rubio ojiazul bajo su poder marcharían a la gélida y blanca Rusia con las mismas intenciones. Francia fue invadida rápidamente los alemanes amenazaban Paris y tenían todo el norte de Francia bajo su poder.

Inglaterra que se había adherido al tratado de Londres al ver que la nación gala fue ataca le declaró la guerra a Alemania, cruzó el canal con su ejercito y rearmo las tropas francesas para preparar un ataque hacía los alemanes que había conquistado la mitad del país francés.

-Francis como pudiste haber ideado una estrategia ten inútil, dejaste toda tu frontera norte desprotegida, en que estabas pensando que Gilbert, respetaría un papel firmado- Arthur le estaba gritando a Francis -No lo puedo creer mírate- Francia estaba cansado tenía heridas en el rostro y en todo su cuerpo.

Arthur, junto con su ejército y las tropas de Francis, preparó el contraataque para detener el avance alemán sobre los territorios del ojiazul. Inglaterra estaba seguro de si mismo y su estrategia parecía que funcionaba las tropas que comandaban Ludwig y Gilbert se replegaban, de esa forma Gran Bretaña le daba esperanzas a Francis. El Imperio Alemán estaba preparando una invasión definitiva a Francia.

-Francia no puedes rendirte así- Le rogaba al francés -No puedes dejar a tu pueblo en manos de Alemania- Inglaterra estaba desesperado era la primer victoria efectiva de Alemania y por ende su derrota en terreno francés.

-No puedo seguir luchando- Suspiro y ahogó un gemido de dolor, le costaba respirar.

-Por favor no me dejes solo Francia- LE había tomado la mano -Lucha por tu pueblo grandísimo idiota.

Al ver que las cosas no estaban saliendo como esperaba el inglés decidió llamar a su hijo Canadá y pedir su ayuda, este no lo pensó dos veces y acudió al llamado.

Matthew estaba nervioso se lo tenía que contar de alguna manera -Alfred te tengo que decir algo- Estaba sumamente nervioso

-¿Que sucede?- Lo abrazó para darle valor y le contara que sucedía.

-Inglaterra me llamó como refuerzo de sus tropas y las de papá en la guerra- Dijo un poco inseguro.

-Y tu me imagino le habrás dicho que no- Dijo muy campante el estadounidense.

-No Alfred, si me es posible este mismo día partiré hacía Europa para ayudar en todo lo que me sea posible- Estaba muy serió.

-…

-Lo siento.

-¿Cómo puedes dejar que te use así?

-Alfred cállate.

-No, porque esta vez tengo razón, te está usando.

-Basta, me voy a ir hoy- Se acercó a su hermano y besó sus labios calidamente- Adiós Alfred- Se fue de la habitación dejándolo solo al ojiazul.

Después de eso Alfred empezó a mandar armamento a los Aliados, se sentía mal por haber dejado ir a su hermano de aquella forma no se pudo despedir y en cima le había gritado.

Matthew ya se encontraba en Inglaterra y estaba esperando a las indicaciones del ojiverde y partir hacía Francia para ayudar a su papá. El inglés no quería que su hijo participara en aquella guerra que todas las naciones pensaron no sería muy larga, pero necesitaba más ayuda que la que Francia con su ejército podría darle.

Matthew iba a pilotear un Sopwith Pup* sería piloto de combate, por primera vez volaría un avión durante una guerra, el ojilila era un muy buen piloto pero nunca había participado en una guerra como un piloto, los nervios querían apoderarse del él pero nunca se había sentido más seguro de si mismo. Estaba a punto de subir a su avión, se acomodó su gorro de aviador de cuero negro, le dio una última vuelta a su gruesa bufanda y arregló su campera, el ojilila estaba muy bien abrigado; ya que a quince mil pies del suelo la temperatura desciende estrepitosamente y un avión como ese sería la tumba cualquier hombre.

En el otro extremo de Europa Gilbert, Roderich y Elizabetha se preparaban para una invasión a la nevada siberia. Rusia contaba con un gran ejercito en numero era superior al de Alemania pero estaban muy mal equipados y no contaban con la disciplina de los soldados alemanes Gilbert estaba seguro que podría con el ruso y así fue los países centrales avanzaron sin ningún impedimento sobre la tierra rusa habían llegado hasta Riga y Varsovia. Por lo que el ojivioleta al ver que no tenía más escapatoria, que se ejercito se estaba revelando en su contra y las bajas eran enormes decidió hacer un tratado con Alemania para salir de la guerra a cambio de Polonia y una cuantiosa suma de dinero. Iván le dio todo lo que Gilbert todo lo que le pidió y abandonó a sus aliados. Fue la primer baja para el bando de los aliados.

Francia siguió luchando a pesar de que comparado con los hermanos, Ludwig y Gilbert, su fuerza militar era insignificante pero con la ayuda de Inglaterra y Canadá llegó casi a invadir la península itálica. Lovino y Feliciano durante el transcurso de la guerra no jugaron un papel importante para los países centrales, y si se puede decir se mantuvieron neutrales a pesar de que eran un país beligerante pero cuando Francia demostró que podía ser capaz de conquistarlos los hermanitos Vargas sintieron miedo rompieron la alianza que habían firmado con Alemania y Prusia y se unieron a Inglaterra y Francia.

A pesar del ruido de los motores y las balas cruzando el firmamento cuando se estaba allí arriba se sentí un vacío absoluto no solo el hecho de la guerra era algo aterrador allí en el cielo se estaba completamente solo delante de tu enemigo y tu vida se ponía en juego en manos del tormentoso azar, una mala maniobra o un proyectil que no dio en el blanco y tu vida podría darse por acabada. Matthew y Ludwig se enfrentaban en el cielo era un batalla aterradora, los dos deseaban ganar el futuro de su familia, para el ojilila, y el futuro de su hogar, para el ojiazul, estaban en juego pero ambos sabían que solo uno podía ganar.

Al ver que los alemanes seguían amenazando con tomar la capital de Francia el inglés no optó por otra que pedirle ayuda a Estados Unidos, este acepto sin muchas vueltas sobre el asunto lo haría como una venganza hacía Alemania, le habían hundido un barco que se dirigía a Gran Bretaña y supuestamente ese barco solo transportaba turistas y porque quería saber como se encontraba su hermano. Alfred, durante los tres años transcurridos de la guerra que azotaba a Europa, había incrementado su equipamiento armamentista y tambien había mejorado sus armas estaba listo para pelear en el viejo continente.

Cuando llegó a Inglaterra el norteamericano le pidió la ubicación de su hermano al inglés, él le dijo que se estaba quedando en la casa que tenía lejos de la ciudad de Londres y que en un par de días el canadiense volvería a partir a Francia.

Arthur y Alfred se dirigieron a la casa del ojiverde, cuando llegaron el anglosajón le indicó en que habitación se encontraba el canadiense y el ojiazul fue directo al cuarto. Abrió la puerta de par en par sin importar lo que sucedía allí a dentro, Matthew estaba placidamente dormido entre medio de las sabanas blancas de la cama. Alfred sonrió atontado, después de todo se encontraba bien parecía no tener ningún tipo de herida y eso lo tranquilizaba un motón, se acercó a la cama, se sentó al lado de el canadiense, le acomodó un par de mechones que caían sobre el rostro de su hermano y lentamente se acercó a él dándole un beso en la frente. Matthew al sentir los labios de su hermano sobre su frente comenzó a despertar.

-¿Estás bien?- Le preguntó con una sonrisa radiante.

-Si, pero que haces aquí- Le preguntó Canadá a Estados Unidos.

-Vine para ayudarlos- Lo abrazó -Porque acuérdate soy un héroe- Le besó los labios fugazmente.

Luego de tres días de la llegada de Estados Unidos a Europa, Inglaterra y su dos ex colonias partieron a Francia allí reorganizarían la estrategia para derrotar a Reich alemán de una vez por todas. Alfred tenía un plan perfecto. Tenían que hacer un ataque que los acorrale y que no les quede otra salida que firmar su rendición.

El Imperio Austrohúngaro era el eslabón más débil de los países centrales durante los tres años transcurridos de la guerra habían obtenido una sola victoria y gracias a la ayuda de Gilbert y su excelentes estrategas militares. La pareja vivía echándose la culpa de las derrotas bélicas.

-Eres débil Hungría.

-Pero por lo menos no temo pelear para no desgastar mi uniforme- Le había gritado la húngara a Roderich frente al prusiano y al ojiazul, ellos dos eran los habituales espectadores de las peleas de sus aliados.

-Cállate de una vez- El hombre de cabello castaño obscuro había elevado la voz por primera vez.

-Esta bien me voy a callar, pero también me voy a divorciar- Lo señaló con el dedo -Hasta acá llegué no soporto más estar al lado de una persona tan irritante como tú- La mujer empezó a caminar para retirarse del recinto.

-Esperen no apresuren las cosas- Dijo Ludwig tratando de calmar los ánimos entre las dos naciones.

-No pueden decidir algo así por una simple pelea- Dijo Gilbert con una sonrisa nerviosa, ellos dos se separaban quedarían solos contra las fuerzas aliadas.

-Voy a presentarle mi rendición a Inglaterra- Sentenció de la puerta del salón, la húngara -Si lo hago ahora no creo que vaya a sufrir tanto. No se que vas hacer tu, porque seamos sinceros sin mi no vales nada Austria- La castaña abandonó el lugar.

Al tiempo de que Hungría le presentase la rendición de las fuerzas aliadas, Austria no soportó más seguir siendo derrotado por el enemigo y también pidió negociar una rendición.

El plan de Estados Unidos estaba funcionando estaba cercando a los alemanes, los hermanos germánicos replegaban su tropas a un paso acelerado y tampoco tenían aliados para poder realizar un contraataque, estaban acorralados.

-Gilbert…- Trató de llamar la atención de su hermano, que miraba atentamente un mapa tenía que planear inmediatamente un contraataque.

-¿Qué sucede? Se te ocurrió algo.

-Debemos negociar el armisticio.

-Como puedes decir eso, tenemos que seguir peleando por nuestro honor por nuestro pueblo.

-Nuestro pueblo está devastado.

-Nuestro pueblo seguirá luchando, es su hogar es nuestro hogar- Sentenció el ojirrojo.

Por un lado Gilbert tenía razón pero por otro lado no podía seguir muriendo más gente ellos estaban agotados, sus cuerpos no resistían las largas horas en las trincheras o sobrevolando el terreno enemigo tratando de ocasionar bajas en el ejército contrario, era horrible ver morir a sus compañeros, a su pueblo.

Ludwig siguió luchando a la par de su hermano pero estaba extremadamente agotado, su cuerpo había llegado a su límite ya no soportaba ver como su país era diezmado por la guerra como los niños se quedaba sin un padre, como las familias era devastadas como las madres perdían a su hijos en un campo de batalla. Sin el consentimiento de su hermano mayor el ojiazul envió un telegrama a Paris pidiendo negociar un armisticio* un cese a las hostilidades los alemanes se habían rendido.

El primero de los aliados en enterarse de la rendición alemana fue Francia, el ojiazul fue a buscar a Inglaterra con suma urgencia era importantísima la noticia que tenía que contarle, a penas lo vio estaba dirigiéndose junto con Alfred al lugar donde los tres, o mejor dicho Gran Bretaña y Estados Unidos, discutían las tácticas y estrategias. Francis fue corriendo a abrazar y besar a Arthur estaba muy contento, el ojiverde se sorprendió y trató de quitárselo de en cima.

-¿Qué sucede?- Estaba sonrojado.

-Alemania se rindió- Dijo muy alegre al francés.

-¿Cómo?

-Acaban de enviar un telegrama diciendo que querían negociarlas bases de un armisticio.

Alfred cuando escuchó aquello salió corriendo del lugar sin dejar que las otras dos naciones le preguntaran hacía donde se dirigía, se subió a un jeep y se fue directo hacía los angares donde guardaban los aviones la Real Fuerza Aérea. Ese día Matthew partiría hacía el cielo alemán y seguro estaría alistando todo para partir, el ojiazul quería ser primero en contarle la noticia. Cuando llegó a los angares vio que Canadá estaba frente a su avión.

-¡Matthew!- Gritó Alfred sin bajarse del automóvil.

-Estados Unidos ¿Qué sucede?- Se dio vuelta sorprendido ¿Qué hacía su hermano allí?

-Hoy no tienes salir

-¿Por qué?

-Alemania se rindió- Bajó corriendo y fue a abrazarlo, con todas sus fuerzas.

Un año más tarde Francia Inglaterra y el Imperio Alemán se encontraban en Versalles para firmar el tratado que le pondría fin a la guerra. A Rusia no lo llamaron porque había abandonado la guerra sin consultar a ninguno de sus aliados antes.

Ludwig se seguí sintiendo culpable por lo sucedido un año atrás, sentía que su hermano estaba decepcionado de él aunque a simple vista no lo demostrase, el ojiazul pensaba eso, se torturaba día tras día con aquel telegrama en el cual sentenciaba a él, a su hermano y a su pueblo a un a humillante derrota.

-Lo siento bruder- Amos estaban caminando hacía el lugar donde firmarían aquel tratado de paz

-¿Qué dices Ludwig?- Se sorprendió -¿Por qué te disculpas?

-Lamento haber mando aquel telegrama Gilbert.

-Te estas convirtiendo en una gran nación y tu hiciste lo que creías mejor para tu pueblo, no querías ver que más gente muriera y esa fue la única opción que tenias y si tu lo creíste así para mi esta bien- Le sonrió -Me siento orgulloso de ti, estoy orgulloso de tener como hermano a una nación tan inteligente y responsable como tu, hermano.

Inglaterra había escrito el tratado por el cual, los hermanos alemanes le cedían Alsacia y Lorena a Francia, tenían que achicar su ejército a no más de trescientos soldados, fabricar armas para las fuerzas aliadas y pagar una suma millonaria de dinero a las fuerzas aliadas como indemnización.

Inglaterra se estaba retirando de aquel salón solo quedaban él y Francia ya que Alemania y su hermano se habían retirado apenas firmaron el tratado de paz, el inglés acomodó sus cosas y se dispuso a salir, rápidamente el ojiazul lo tomó de la muñeca.

-¿Qué es lo que sucede ahora?

-Gracias, Arthur- Se acercó a Inglaterra

-¿Por qué?

-Por haber estado junto a mí cuando más te necesite-

-Para eso estamos casados- Arthur le mostró el anilló que hacía dieciséis años el galo le había colocado en su mano -Y mientras lo estemos yo te voy a ayudar en todo lo que necesites- Inglaterra lo abrazó y luego lo besó dulcemente.

-Quiero que sepas que te voy a querer para el resto de mi vida, mon amour- Francia lo volvió a besar.


Gracias por leer y seguir comentando, espero q les hay gustado a mi parecer el capitulo me decepciona bastante lamento mucho si ustedes piensan lo mismo siento que no explique nada lo suficientemente claro, necesito sus criticas a respecto de este capitulo porque necesito mejorar con suma urgencia para los proximos capis ya tengo todo planeado pero necesito sus criticas para mejorar

Hablando de los proximos capis necesito q elijan q parejas quieren q incluya

1ºGercest y Itacest

2º Prumano y Aleita

Ustedes elijen que combo quieren el primero o el segundo ^^ `profa necesito q elijan.

Aclaraciones:

*Fachoda: El conflicto de intereses entre Francia y Gran Bretaña originó la crisis de Fachoda, zona de Sudán, porque las dos naciones querían construir líneas de ferrocarriles para unir partes de sus respectivas colonias en África. Los franceses enviaron su ejército desde el oeste, Marruecos, y los británicos desde el este, Egipto. Ante la inferioridad militar de Francia, Inglaterra pudo controlar la zona de Sudán.

*Decisiones de Prusia: Gracias al canciller Otto von Bismark, que era prusiano, que fue ministro de guerra se fundaron las bases del imperio alemán moderno y el que formó la triple con Italia y el imperio Austrohúngaro.

*"Madre" porque Inglaterra es la madre patria de Canadá y Estados Unidos.

*Cordial Entente: En español cordial entendimiento o cordial arreglo, la unión que firmaron Gran Bretaña y Francia para solución de sus disputas coloniales que a punto habían estado de llevar a ambos países a la guerra con el incidente de Fachoda en 1898.

*Triple Entente: es la alianza anterior pero con la participación de Rusia.

*Tiple Alianza: La alianza entre Alemania, Italia y el Imperio Austrohúngaro formaron para ailar a Francia y vencer a Inglaterra.

*Paz armada: Desde la guerra franco- prusiana hasta el asesinato del príncipe del imperio Austrohúngaro, fue un periodo de un complejo sistema de alianza en el que las potencias invertían en nuevas tecnologías para la guerra sin participar en una, hasta ese momento.

*Alsacia y Lorena: Territorios que Prusia le quitó a Francia en la guerra franco- prusiana por la cual Francia quería tomar venganza.

*Liga balcánica: Cuando el Imperio Austrohúngaro invadió Serbia los nuevos y pequeños países que estaban a su alrededor al ver que no obtuvieron a la ayuda de las potencias que estaban en contra de la Triple Alianza decidieron formar una Liga para apoyarse mutuamente.

*Sopwith Pup: Caza biplano construido en Inglaterra utilizado en la primera guerra mundial. Uno de los mejores aviones que participó en la primera guerra mundial

Gracias por seguir leyendo y bancando esta historia me hacen muy feliz

Ja ne!