Capitulo 2: Miedo.
El tiempo se había detenido o al menos eso le parecía al rubio, viendo como los como los cabellos de la chica se alborotaban con el fuerte viento que golpeaba la azotea, su corazón se oprimió con mayor fuerza que la primera vez, se movió rápidamente intentando de esa forma evitar que la joven cayera, sus zancadas fueron grandes lo suficiente para tomar el brazo de la castaña a tiempo antes de que su pie derecho dejara el suelo, la ojimiel perdió el equilibrio comenzando a irse de bruces pero los brazos del chico la rodearon y jalaron impactando contra el suelo de la azotea.
-¿Por qué?- chillo la castaña.- quiero morir, ¿Por qué me detienes?
-No puedo permitir que lo hagas, no soportaría ver cómo te dañas a ti misma.
-Quiero morir, sin él yo quiero morir, quiero paz, es todo lo que quiero.- las lagrimas recorrieron las mejillas de la castaña.- quiero morir.- susurro una vez más.
-Nadie que te produzca el deseo de morir vale la pena, debes alejarte de él, de esa forma encontraras paz.
-¡No!-grito.- estar sin él es un infierno, saber que no me ama me hace sentir un vacio tan grande que duele.
-Ese sentimiento va a pasar, debes darle tiempo a las heridas, esperar que sanen.
-Va dejar cicatriz, es demasiado grande.- gimoteo la castaña, mientras los brazos del rubio la rodeaban cada vez con más fuerza.
-Mientras este curada la herida, la cicatriz no importa en absoluto, anda vamos, te llevare a tu casa.- el rubio se puso de pie y extendió su mano para así ayudar a levantar a la castaña.
-Gracias.- dijo con un hilo de voz que apenas fui audible para el ojiazul, recogió sus pertenencias, para alcanzar al rubio que estaba junto a la puerta.
El camino hasta el metro fue bastante ameno, el rubio intento distraerla, no logro hacerla sonreír, pues nadie podría sonreír tan rápido luego de pasar por una situación así, pero consiguió producir un brillo en sus ojos.
-¿Cuál tren debes tomar?
-El que va directo a Toshima, no debe tardar en llegar… no es necesario que me acompañes a casa, ya estoy mejor, no quiero causarte problemas.
-No es problema, me quedare más tranquilo si te llevo a casa, por cierto
¿Cuál es tu nombre?, olvide preguntarlo con todo lo que paso.
-Mimi Tachikawa y ¿el tuyo?
-Yamato Ishida.- sonrió.- sabes tengo un amigo que vive en Toshima, es el capitán del equipo de futbol es muy agradable aunque algo loco.
-Taichi, es el hermano de mi mejor amiga, lo conozco desde siempre.
-Eso no me lo esperaba, ¿eres amigo de su hermana?, mi hermano está en su mismo salón, son compañeros de banco, Takeru habla de ella todo el tiempo.
-¿Takeru es tu hermano?, pero su apellido es…-la castaña se detuvo al ver el rostro del rubio, distante como si el tema no fuera del todo agradable.
Era tonta y descortés todo a la vez, como se le ocurre mencionar eso, no era de su incumbencia, pero que podía hacer el error ya estaba cometido.
-Nuestros padres se separaron, al principio mamá solo llevo a Takeru con ella, fue en ese entonces que él cambio su apellido… yo después de un tiempo fui a vivir con mamá pero mantuve el apellido de mi padre.
-Ya veo, entonces vives con tu hermano y tu madre, debe ser lindo tener un hermano, yo soy hija única, aunque le suelo quitar la hermana a Taichi, mejor dicho la compartimos.
-Taichi es muy amistoso, Hikari igual, la conocí el otro día por casualidad, mi hermano está haciendo un trabajo con ella y lo fui a recoger a su casa.
La conversación se hizo cada vez más estrecha, a la castaña le agrado saber que tenían conocidos en común la hacía sentir más segura, después de todo ella no lo conocía; el camino fue agradable, el rubio le conto su sueño de ser un músico famoso, sobre su banda, mientras la castaña le comentaba lo mucho se enfadaba cuando la gente trataba a las porristas como chicas tontas con pompones, su grupo era de atletas, no cualquier persona pueden dar volteretas y saltos triples.
-Esta es mi casa, ¿quieres pasar?, es decir, sé que es tarde pero podrías cenar con nosotros luego mi padre puede llevarte hasta el metro.
-No es necesario, debo irme a casa pero podríamos juntarnos mañana, para ver como sigues, que tal si vas a mi casa, te muestro mis canciones y luego podemos ir a comer Shinjukuestá rodeado por excelentes restaurants.
-De acuerdo.
-Nos juntaremos en el centro comercial queda cerca de mi apartamento, a la 13:30 ¿está bien?
-Sí, nos vemos entonces, gracias de nuevo.- la castaña abrió la reja de su casa.
-Nos vemos.
Era temprano por la mañana cuando Hikari salió de su casa en dirección al apartamento de Takeru por alguna razón sabia que debía verse bien, por lo que tomo unos shorts blancos los cuales llegaban a la mitad del muslo, junto con una camiseta verde jade un tanto suelta que dejaba sus hombros al descubierto el conjunto era Dior. Ese día terminaría el trabajo de química, el rubio insistió que debían terminarlo ahí, ya que durante la semana él invadió la casa de la castaña. Hikari se detuvo en el enorme y elegante edificio que tenía en frente, ese era el lugar, apartamento 707, séptimo piso, no le tomo mucho encontrarlo toco suavemente, la puerta se abrió lentamente.
-Tú debes ser Hikari.- dijo una mujer de cabello rubio oscuro.- es un placer conocerte, mi nombre es Natsuko.
-Mucho gusto señora Takaishi.- la castaña sonrió y para su sorpresa la mujer la rodeo con sus brazos.
-Anda entra, iré a buscar a Takeru, tomo asiento… Yamato se cortes con Hikari.
-Hola Yamato.
-Hola Kari, ¿como estas?
-Bien, te ves cansado ¿ensayaste hasta tarde ayer?
-Ehm… es otra cosa, debo hablar contigo de ello, ¿tienes tiempo ahora?
-Pues debo terminar el trabajo de química, aunque realmente solo nos falta la conclusión y verificar que todo esté bien, luego de eso podemos hablar.- sonrió.
¿Hablar? ¿Que podría tener que hablar el hermano de Takeru con ella?
-Lamento la demora, no creí que serias tan puntual.- dijo un rubio con tono adormilado.
-Tranquilo, recién llegue.- rio.- ¿estás durmiendo aún?, creí que bromeabas cuando decías que dormías mucho.
-Mi hermano es el bello durmiente de la casa.-rio el rubio mayor.
-¡Hermano!- rio, mientras le lanzaba un cojín que impacto en Kari.- Yamato eres un flan cómo pudiste poner a Kari de escudo.
-Los dos están muertos, no saben lo que es tener de enemigo a un Yagami.-la castaña rio malévolamente, lanzo dos cojines que impactaron en los rostros de ambos rubios.- ¡JÁ!, si mi hermano viera esto se sentiría tan orgulloso.
-Yo te defendí.- protesto el menor.
-Lo sé, pero tú comenzaste a lanzar cosas, anda quita esa cara, debemos terminar el trabajo.- la castaña miro divertida al rubio, iba comentar algo cuando su celular comenzó a sonar.
A falling star fell from your heart and landed in my eyes
I screamed aloud, as it tore through them, and now it's left me blind
The stars, the moon, they have all been blown out
You left me in the dark
La castaña busco rápidamente en su bolso, solo una persona tenía ese ringtone Kouji.- ¿Puedo tomar la llamada?- el rubio asintió, Hikari camino hasta el balcón.
-¡Hey! ¿Cómo está la estrella más hermosa del cielo?- se escucho del otro lado de línea.
-Muy bien ahora que escucho tu voz, porque llamas ¿ocurrió algo?
-Necesito un motivo para llamarte.- se escucho un suspiro.-solo anhelaba escuchar tu voz, ¿estás en casa?
-No, estoy haciendo un trabajo.
-¡Ah!, de acuerdo entonces ¿nos vemos mañana?
-Claro, en el lugar de siempre.
-Sí, te amo.
-Yo también, adiós.
¿Qué fue eso? ¿Por qué de pronto tenía miedo que Takeru escuchara que estaba con alguien más?, sacudió su cabeza, no era eso, no podía ser eso, ¿porque todo era tan extraño desde que ese rubio apareció?; Entro a la sala solo para encontrarse con el ojiazul frente a frente.
-¿Comenzamos?- dijo mientras esbozaba una brillante sonrisa.
-Claro.
La castaña giro en su cama, no tenia deseos de levantarse aun era demasiado temprano, claro que ese no era el único motivo, sentía que si abría los ojos por completo toda la sensación de enorme vacío que parecía que podía tragarla volvería de un momento a otro, se cubrió con sus cobijas ocultando de esa forma su rostro.
Lentamente comenzó a dormirse nuevamente, de pronto sintió que tocaban la puerta de su cuarto.
-Señorita Mimi, el desayuno está listo, ¿bajara a la sala o quiere que se lo traiga?
-Bajare en seguida Aiko.- chillo, se levanto sin prisa, para ir al baño, no se veía tan mal para alguien que había intentado suicidarse el día anterior.
'Nadie que te produzca el deseo de morir vale la pena' esas palabras resonaron en su cabeza una y otra vez, esa era la verdad, Yamato le decía la verdad, ¿entonces porque le pareció la mejor salida?, bajo la vista, era cobarde, esa era la respuesta ¿Dónde sacaría la fuerza para no desear morir por no estar con Naoki?, un suspiro escapo de sus labios, paso en un gesto nervioso sus manos por su cabello ondulado y luego se dirigió a la sala.
-Señorita Mimi, hice Croissant ¿son de su agrado?- pregunto dulcemente Aiko.
-Se ven deliciosos, muchas gracias.- la castaña dio un pequeño sorbo al jugo de uva que tenía en frente, para después dar pequeñas mordidas al croissant, no tenía mucha hambre aun así comió, después de todo el desayuno era la comida más importante del día.
Subió hasta su cuarto, debía darse un baño, arreglar su cabello y escoger la ropa que usaría, después de todo se reuniría con el rubio. Tomo un largo baño, necesita relajarse, olvidar por unos minutos todos, ya no quería saber cómo llego a tener una relación como la que mantuvo con Naoki por tanto tiempo, sin duda era su culpa, permitía que él hiciera todo lo quisiera con ella. Salió del baño envuelta en una toalla, usaría un vestido rosa hasta mitad del muslo, con pequeños tirantes, zapatos bajos y una chaqueta blanco perla, no pudo evitar sentirse satisfecha por su atuendo, después de todo era como toda chica, amaba la moda, y teniendo una posición social acomodada podía permitirse comprar ropa de diseñador.
Sus ojos le pesaban, no había conseguido dormir bien recordaba una y otra vez a esa chica que casi se quita la vida frente a sus ojos, el medio que le invadió en ese instante no lo había sentido desde que sus padres se separaron, cuando creyó que su madre nunca volvería por él, ahora ese miedo se acercaba nuevamente a su corazón pero esta vez no era a causa de sus padres, temía que Mimi intentara quitarse la vida nuevamente, ¿Por qué sentía tanto miedo? Era una pregunta a la cual no sabía responder. Dejo que la música apaciguara sus sentidos, tratando de mantener la calma, pronto la vería, nada de lo que estaba pensando sucedería, no si podía evitarlo.
-Listo.- exclamo Hikari con voz alegre.- todo esta correcto, sacaremos un diez.-le sonrió al ojiazul que la veía divertido.- ¿Qué?
-Me gusta verte sonreír.- se sentó junto a ella.- cuando sonríes iluminas todo a tu paso, me agrada sentir tu luz.
-¿Luz?-ladeo la cabeza mientras veía fijo los hermosos ojos azules con destello turquesa.- no creo tener esa luz que dices, exageras.
-¿Por qué no me crees?
-Porque eres francés, todos son extremadamente encantadores, creo que lo dices por eso, no deberías desgastar halagos conmigo, consérvalos para cuando estés con Catalina, o crees que no me he dado cuenta como te ve.- sonrió de forma picara.
-Pre juiciosa, digo que irradias luz porque es la verdad, sobre lo de Catalina ¿estás celosa?, porque más que un consejo pareció reproche.-la castaña bajo la vista.- ¿estás celosa?
-No es eso, es solo que…-miro al rubio.- tú sabes que ella es parte de los demonios, no quiero que te utilice, no quiero que te dañen como lo hicieron conmigo.
Estaba completamente segura de estar diciéndole la verdad al rubio, aun así sentía que tenía palabras atrapadas en su garganta, palabras que por alguna razón eran confusas.
-¿Aun te duele lo que Kouji te hizo?
Sabía que era una pregunta estúpida, claro que debía dolerle… no lograba comprender como el chico tuvo el valor de jugar con ella, como tuvo el valor de hacerle daño.
-Ya no, yo… ¿prometes guardar un secreto?- el rubio asintió.- estoy con Kouji, él dice que está arrepentido por lo ocurrido y le creo, él me ama lo puedo sentir, yo también lo amo.
-¿Bromeas?, como puedes estar con alguien así, jugo contigo, ¿Qué te garantiza que no lo está haciendo de nuevo?, no confió en él y tu tampoco deberías, él pertenece a los demonios por lo que te hizo.
-Lo sé.- respiro hondo, le dolía escuchar lo que decía el rubio.- tú dices que no confías en él, quieres saber mi opinión, creo que no deberías confiar en Catalina se de lo que es capaz, sé cómo se comporta con los chicos, seduciendo a uno logro entrar al grupo.
-No hables así de ella, tu no la conoces, yo sí, ella tiene razón eres egoísta, solo te preocupas por ti, todos los demás son prescindibles no es cierto.
-Yo imprimiré el trabajo.- la castaña tomo su bolso, para luego caminar a paso rápido a la sala.
Qué derecho tenía para hablarle así, él no sabe nada, lo peor de todo era que sus argumentos seguían retumbando en su cabeza… despejo rápidamente esas ideas, quería Kouji, merecían una oportunidad de ser felices aunque él o el mundo no lo aprobara.
-¿Hikari, ya te vas?- pregunto Natsuko, al ver que la castaña asentía.- creí que te quedarías a almorzar, ¿no puedes quedarte?
-Tengo cosas que hacer, en otra ocasión prometo no rechazar su oferta, gracias por su amabilidad.
-No es nada cariño, eres siempre bienvenida, espero verte más seguido en casa.
-¿Hikari podemos hablar ahora?- pregunto el rubio mayor.
-Claro, te importa si caminamos, así me acerco más al metro.- el rubio la miro dudoso.- debo irme a casa.
-Ya veo, claro no hay problema hablamos en el camino.
-Adiós señora Takaishi.- Natsuko se despidió con la mano mientras ponía la mesa.
Mientras caminaban el rubio puso al tanto a la capitana del grupo de danza sobre lo ocurrido con Mimi, llevaban un rato sentado en una banca, la castaña no para de llorar después de escuchar lo que estuvo a punto de hacer su amiga.
-Tranquila, no ocurrió nada.- tomo su hombro en señal de apoyo.
-Yo debí verlo venir, le he dijo mil veces que Naoki no vale la pena, que no debe dejarse lastimar por él.- miro al rubio que estaba sentado a su lado.- tu hermano tiene razón soy egoísta, esta semana me he dejado llevar solo por mis problemas que no pude prever algo como eso.
-¿Naoki?, rayos ese chico está en mi salón, es bastante irritante.- la castaña asintió mientras esbozaba un frágil sonrisa.- ¿peleaste con Takeru no es cierto por eso te fuiste antes de casa?-la castaña fijo la vista en el cielo.- no me pareces alguien egoísta, estas preocupada por tu amiga, una persona egoísta solo se preocupa por sí misma.
-Soy egoísta, yo… debo irme, Mimi está por llegar, debes juntarte con ella, le hará bien estar contigo, más tarde pasare a ver como esta.- sonrió.- iré a ver el pequeño parque que hay en este sector, dicen que es muy bonito, nos vemos en la escuela.
-Sí, ve con cuidado.
Una vez que vio desaparecer a la pequeña castaña, camino con paso lento al centro comercial, ya era casi la hora acordada con Mimi, no quería quedar como el chico que siempre llegaba retrasado por lo que no le importaba estar caminando casi veinte minutos antes.
Al llegar al centro comercial se sentó en las escaleras de la entrada, puso sus brazos sobre sus piernas, observo a la gente ir y venir, todos apresurados como si se fuera a acabar el mundo, entre toda esa gente logro divisar a Mimi, la castaña caminaba algo distraída, su cabello suelto revoloteaba alrededor de su rostro, no pudo evitar sonreír, se veía bien en todos los sentidos.
-Hola.- dijo mientras se levantaba.
-Hola, ¿te hice esperar mucho?, me retrase en el metro lo siento.
-No es nada, salí antes de casa a caminar, ¿Cómo has estado? ¿Te sientes mejor?
-Estoy… simplemente estoy.- suspiro.- supongo que me encuentro mejor no he intentado arrojarme de ninguna azotea hoy.
-Eso es bueno.- sonrió.- anda vamos al apartamento te mostrare las canciones que te prometí y luego iremos a comer.
-Genial.
El centro comercial estaba relativamente cerca del lujoso apartamento, Mimi quedo impresionado con lo lindo que era tanto por dentro como por fuera, una verdadera joya arquitectónica pensó, al llegar al apartamento se encontró con una hermosa mujer rubia y Takeru, parecían hablar o más bien le estaban dando un sermón al rubio.
-Mamá llegamos.- anuncio el ojiazul.- pasa.- la castaña se acerco a la sala en silencio, seguida por el rubio.- Mamá ella es Mimi, recuerdas te dije que vendría hoy.
-Claro, mucho gusto Mimi, soy Natsuko la madre de Yamato y el pequeño inconsciente de brazos cruzado.- indicando a Takeru.- ponte cómoda, no te preocupes por su rostro de 'perrito abandonado' muestra esa expresión cada vez que sabe que cometió un error.
-Gracias, el gusto es mío.- sonrió la ojimiel.- Hola Takeru ¿todo bien?
El menor la miro unos instantes, su rostro demostraba arrepentimiento- He estado mejor, ¿Cómo estas tu?
-Pues.- hizo una pausa… él no sabía nada, se limitaría a fingir.- estoy bien ¿ya terminaste el trabajo de química?- el rubio suspiro ruidosamente.
-Sí.- bajo la vista.
-Enano, ella está en el parque cerca del restaurant de comida italiana, si te apresuras la encontraras, se veía igual que tú, anda arreglen las cosas, no seas tonto.
-Gracias, nos vemos luego Mimi, Mamá voy a salir.- grito.
-¿Ella? ¿Peleo con su novia?- pregunto curiosa la ojimiel.
-No, discutió con Hikari, creo que ambos se dijeron cosas hirientes, Hikari salió prácticamente corriendo de aquí.- la castaña hizo un gesto de preocupación.- ya lo solucionaran, sinceramente no creo que puedan estar sin hablarse mucho tiempo, iré por las canciones sí, espérame aquí y ponte cómoda.
La castaña se sentó el gran sillón color blanco invierno, la sala estaba delicadamente decorada, tenia fotografías de Yamato y Takeru por doquier, lo que más robo su atención fue un hermoso cuadro, sin duda era la campiña francesa, el cuadro estaba compuesto por pinceladas tan delicadas que si cerrabas los ojos podías imaginarte dentro de aquel paisaje.
-¿Te gusta el cuadro?- pregunto divertido el rubio al ver el brillo de los ojos de la castaña.
-Es maravilloso, me encanto, tanto como esa fotografía tuya en la que estás lleno de barro.- rio al ver que el ojiazul se ruborizaba.- te ves adorable.
-No me agrada esa fotografía.- rodo los ojos.- ten, las canciones, a mi parecer son buenas, pero siempre son bienvenidas las críticas constructivas.
La castaña leyó una y otra vez la letra de la canción que tenía en sus manos, simplemente cada frase, cada estrofa le llegaba al corazón, como si en cierta forma la canción se amoldara a ella, haciéndola sentir identificada, realmente el amor se había vuelto malo pintando todo de negro.
-Es hermosa, ¿tú la escribiste?-pregunto mientras alzaba la vista para encontrase con la profunda mirada azul del chico.
-Hay partes que saque de otra canción.- sonrió de medio lado.- lo demás lo escribí yo.
-Pues eres muy bueno, ¿tu grupo ya ha tenido tocatas?
-Algunas, estamos recién empezando a hacernos conocidos, no me puedo quejar, la suerte parece estar de nuestro lado.
-La suerte y el talento.- sonrió.- gracias por dejarme leer la canción.
-No hay de que, es para que sepas que todos alguna vez hemos tenido una decepción, y cuando eso ocurre debes mantenerte en pie y continuar.- la castaña sonrió al escucharlo.- vamos a comer, ¿Qué prefieres?, hay muchos restaurants por aquí, puedes elegir.
-Mmm, elegí tú, con demasiadas opciones no me decidiré nunca.
-Comida francesa, es la mejor.
-El halago es bastante dudoso viniendo de un francés.- rio.
-Admite que la comida francesa es la mejor.- la castaña asintió.- vez, solo estoy consciente de ello.
Llevaba un buen rato en el parque, no tenía fuerzas para caminar, no concebía entender porque le afectaba lo que el rubio opinara de ella, por alguna razón su mayor deseo era que él nunca pensara o creyera algo malo de ella, la hacía desear ser mejor persona algo que claramente era imposible teniendo a Catalina cerca de él hablando pestes en su contra, tal vez terminaría uniéndose a los demonios… no era imposible, Takeru era demasiado amable, cortes, cálido, como para formar parte de aquel grupo despreciable, no sería capaz de condenar a alguien socialmente, sonrió para sí misma, era distinto a Kouji, no pudo evitar pensar que era masoquista, ¿Por qué no enamorarse de alguien como Takeru? Todo sería más sencillo, fácil, maravilloso, si pudiera elegir de quien enamorarse sin dudarlo lo elegiría a él, pero ya no sé podía, su corazón era de Kouji.
-Lo siento.- escucho la castaña de pronto, levanto la vista para encontrarse con aquellos ojos azul turquesa.- realmente lo siento, no debí tratarte de esa forma, es solo que, no quiero que te lastimen.
-También lo siento, no sabes cuánto, yo tampoco quiero que te lastimen, yo no tenía porque referirme a Catalina de esa forma, más cuando sé que ella es importante para ti… ¿Cómo me encontraste?
-Yamato me dijo que estarías aquí.
-Soy pésima huyendo de las personas, doy mi localización en seguida.- rio.
-En algo debías ser mala.- sonrió.- yo soy muy bueno huyendo, ¿quieres huir conmigo?
-Estaba huyendo de ti, tonto.- sonrió.- ¿ahora de que podríamos huir?
-Del mundo, anda vamos por un helado.
-A Kouji no le gustaría saber que pase prácticamente todo el día contigo, no le agradas, me lo dijo el primer día de clases.
-Bueno tenemos algo en común, tampoco me agrada, ¿crees que a Catalina le gustaría saber que estoy contigo ahora?, obviamente no, pero no me importa, porque quiero tomar un helado contigo.
-¿Y huir de todo?- dijo sonriendo.
-Sí, quiero tomar helado contigo y huir de todo.- el ojiazul tomo la mano de la castaña, produciendo un leve sonrojo en ambos.- vamos.
Los primeros periodos de clases se le hicieron eternos, ni siquiera le prestó atención a lo que los maestros decían, quería salir, ver el cielo y dejarse perder por la música de su ipod, después de pasar el día sábado con Yamato se había hecho adicta a las canciones de Pearl Jam, Muse y otras bandas, todas recomendadas por el chico, las canciones hacían que no se sintiera sola, bajo la vista simulando ver su cuadernos con los 'supuestos apuntes de la clase'.
-Mimi.- al no escuchar una respuesta la pelinegra sacudió el hombro de la castaña.- Mimi, es hora del almuerzo, Naoki está afuera.
-¿Qué?-levanto la vista y la dirigió a la puerta del salón, rubio estaba afirmado en el marco de la puerta.
¿Qué hacia ahí?, ¿no se suponía que estaba harto de ella?
-Supongo que nos veremos luego.
-Sí… Akane, no olvides que hoy es tu primera práctica con las porristas.
-Créeme que no lo olvidare.- sonrió, la muchacha se alejo dejando a Mimi sola en el salón viendo fijo en dirección del rubio.
-Ya no me saludas.- dijo un inexpresivo Naoki.- anda vamos es hora de almorzar.
-¿Qué haces aquí?
-Vine a buscarte, recuerdas, siempre lo hago.
-No se supone que vengas a buscarme, no cuando me dejaste.
-Yo no te deje, tú fuiste la que no me acompañaste.- aclaro.- te llame el fin de semana por lo del aniversario pero no contestaste ¿Dónde estabas?
-Eso ya no es de tu incumbencia.- la castaña tomo su bolso para tomar dirección a la puerta.
-Es de mi incumbencia, soy TÚ novio, ¿recuerdas?, es lo que repites todos los días.
-Ya no somos nada.- la castaña corriendo en dirección del gran patio del instituto, solo debía apresurarse y mezclarse entre los demás estudiantes, de esa forma Naoki no se volvería acercar.
Al llegar al patio se sentó en una banca alejada del edificio, puso los auriculares en sus oídos, cerró los ojos y respiro hondo, definitivamente era eso lo que más deseaba en el mundo, aire fresco y música.
As reason clouds my eyes, with splendor fading
Illusions of the sunlight
And the reflection of a lie will keep me waiting
Love gone for so long
La castaña movía su cabeza al ritmo de la canción, por alguna razón cuando estaba triste escuchaba canciones igual de triste que ella, algunas veces creía que era para sentirse como en una película, donde cada emoción es cubierta por una canción que está acorde a esta, sonrió por lo infantil de su pensamiento.
El rubio se sentó junto a ella y le dio un leve empujo en el brazo haciendo que la ojimiel girara a verlo - ¿Qué hace la capitana de las porristas tan aleja de sus fans?
-Vine a escuchar música, respirar aire fresco, me sentía aprisionada en el salón de clases, ¿y tú qué haces aquí?
-Soy un renegado social, los renegados sociales vienen aquí.- puso una cara de sufrimiento claramente fingido.
-Eres un músico, tienes fans, aún recuerdo que muchas chicas se acercaron a ti el sábado por un autógrafo o una fotografía contigo, a los renegados sociales no les piden autógrafos, ¿Qué haces aquí?
-Siempre vengo aquí, me gusta la tranquilidad, además a veces suelo venir a escribir canciones, el silencio suele ayudarme.
-Ya veo, creí que tenías un lugar exclusivo donde escribías tus canciones, es decir un solo lugar de inspiración.
-No, eso sería prácticamente imposible, tomando en cuenta que nos acabamos de mudar a Shinjuku, si tuviera solo un lugar de inspiración hace mucho ya no escribiría canciones.
-Ya veo.
-¿Cómo estas hoy?
-Mmm, mejor creo, Naoki fue a mi salón hace un rato, él realmente pensaba que lo del viernes no tuvo importancia, a veces me sorprende su actitud, es cuando recuerdo que siempre ha sido de la misma forma.
-¿Eso en que los deja?
-Nos deja en ex novios, aunque él no esté muy convencido de ello.
-¿No almorzaras?, la hora esta casi por terminar.
-La cafetería debe estar llena, de todas formas no alcanzaría a comer.
-Ten.- saco un pequeño pote.- es tarta de frambuesa, Mamá me pidió que se la diera a Takeru pero esta con la chica francesa.
-¡Oh!, creo que por primera vez, debo agradecer a Catalina por ser así de arrastrada.- rio, mientras tomaba la tarta de frambuesa.- gracias, ¿no quieres?
-Ya comí, ¿cómo es eso de que la chica es arrastrada?
-Ehm… es solo que Catalina es así, sé que se oye mal que otra chica hable así pero es la verdad.- dio una pequeña probada a la tarta.- ¡esta deliciosa!
-Lo sé, Mamá cocina muy bien.
-Y es muy simpática.
-Pues sí, y eso que no la encontraste en su mejor momento, suele ser mucho más tierna.
-Me pareció genial, me recuerda a mi madre, tienen cosas parecidas, suele hacer conmigo lo mismo que hizo con Takeru el sábado.-rio.- ese tipo de sermón que quieras o no te da vueltas una y otra vez en la mente porque a pesar de todo sabes que es la verdad.
-Quédate cinco minutos más, el maestro no te dirá nada, eres buena alumna.- el pelinegro abrazo la pequeña cintura de la castaña mientras depositaba pequeños besos en su cuello.
-No es justo, siempre haces lo mismo.- rio.- sabes que no me puedo negar, eres malvado.- se giro quedando frente a frente al pelinegro.- sabias que amo esa profundidad de tus ojos.
-Sabias que me podría terminar acostumbrando a tenerte así siempre a mi lado.
-No se puede cuando estamos en el instituto, no es necesario que te lo diga.
-¿Entonces porque tú puedes abrazar a cada instante a Keita?, te vi en el receso de la primera hora, estuvieron un rato abrazados, no me gusta que se te acerque, tu le gustas.- pronuncio las últimas palabras en tono de enfado.
-¡Basta!, eso no es cierto, Keita es mi amigo y no voy a dejar de abrazarlo porque te moleste, los amigos se abrazan.
-Exacto los amigos, Keita hace mucho que no te ve como su amiga, si se atreve a pasarse de listo contigo no seré tan amable con él como lo he sido hasta ahora, te llevare al salón.
-En la mañana dijiste que era mejor que no nos vieran juntos.
-Pero…
-Lo dijiste, yo respeto tu palabra, cada uno por su lado en el instituto, por lo menos cuando allá mucha gente alrededor.-le dio un beso fugaz al pelinegro.- nos vemos luego.
La castaña camino a paso lento, estaba molesta, ¿Qué tenía que el instituto viera que estaban juntos? No era nada malo… ¿se avergonzaba de estar con ella?, eso no tenía sentido porque si se avergonzara de estar con ella no se pondría celoso de verla con sus amigos… ¿Qué tenía contra Keita ahora? El tono usado por el ojiazul le produjo un escalofrió que recorrió su espalda. Al llegar al salón se encontró con Catalina y Takeru abrazados ¿a punto de besarse?, más bien Catalina estaba a punto de besar al rubio, se quedo viéndolos unos segundos, ¿Por qué se quedaba viendo? Ese no era asunto de ella, entro al salón.
-La maestra no vino, tenemos la hora libre.- dijo Keita mientras sonreía.
-¡Argh!, si hubiese sabido eso antes no me hubiera apresurado en volver.- bufo.
-¿Dónde está la maestra?
-Ufff, Catalina realmente te tiene mal, no vino Takeru, estabas aquí cuando nos avisaron.- rio el ojiceleste.
-Lo olvide.- paso la mano por su alborotado cabello.- ¿Kari dónde estabas?, no fuiste almorzar, te busque pero saliste rápido del salón.
-Hacia algo parecido a lo que tu hacías hace no sé casi un minuto atrás.- tomo nuevamente su bolso.- iré a caminar, los veo después.
-Kari, recuerda que debemos hablar.- dijo el moreno en voz seria.
-Lo sé, Keita, no lo olvidare.- la castaña salió del salón, poso su mirada en Kouji que estaba entrando a su salón, debía hablar con él, no se quedaría con todas esas interrogantes sin responder.
-Chicos, también iré a caminar.
-¿Vas por Kari?- pregunto el rubio de cabellos más claros.- el ojiazul se limito asentir.- trata de alcanzarla se veía molesta.
El rubio bajo las escaleras prácticamente corriendo de pronto se detuvo en seco ¿Dónde se suponía que estaba Hikari?, había dicho que caminaría pero no lograba divisarla en el patio, sin darse cuenta sus pies lo llevaron al gimnasio de básquet, entro sin hacer mucho ruido, ahí estaba la castaña que buscaba.
-¿No se suponía que caminarías?- el rubio dejo sus pertenecías en las gradas y se dirigió al centro del gimnasio donde estaba la castaña.
-Cambie de opinión, quería pensar o no pensar, aun no lo decido.
-¿Qué ocurre?- se sentó frente a ella, para así poder verla a los ojos.
-Kouji no quiere que nos vean juntos en el instituto, es decir, no quiere que hagamos una escena de 'estamos saliendo' cuando allá gente alrededor… y luego se enfada porque abrazo a Keita o porque estoy con ustedes, esto no es lo que creí que seria.
-¿Se lo has dicho?
-No, pero planeo hacerlo después de clases, creo que le da vergüenza que nos vean juntos, no le encuentro otra explicación, ¿y tú, como van las cosas con Catalina?
-Pues tiene el mismo problema de Kouji, dice cosas que me molestan, sobre alguien que me importa.
-¿Cosas malas?- el rubio asintió.- ¿te habla de mi?- dijo la ojirubí con un notable tono de nerviosismo.
-Cómo… sí me habla de ti, pero yo no creo lo que dice, sé que el sábado te dije que lo creía pero lo hice porque estaba enfadado, desde que se acerco a mí, ella busca la forma de hacerte quedar mal, nunca le prestó mayor importancia, pero empieza a molestarme.
-Tal vez sea costumbre 'ellos' ser así, me siento estafada, creo que cambiaron al Kouji que yo quería, a veces el modo en el que habla me asusta.
-Si te asusta, ¿Por qué estas con él?
-Sinceramente… porque tengo o tenía la esperanza de que volviera a ser el chico que era el semestre pasado, pero está muy cambiado, yo… -el rubio la rodeo en un fuerte abrazo.
-¿Le tienes miedo?
-Tengo miedo de lo que puede hacer, yo le advertí que si dañaba a alguien que yo quisiera no me quedaría de brazos cruzados, lo acepto pero no sé, la forma en cómo hablo hace un rato…
-Shhh… todo estará bien.
Fuera del gimnasio de futbol se encontraban tres chicos, detallando cada paso que darían, pues estaban conscientes de lo que harían no era bueno, si los descubrían podían expulsarlos o como mínimo suspenderlos; realmente no les interesaba cual era el castigo, estaban demasiado extasiados por su plan.
-De acuerdo, ¿alguien tiene alguna duda?, debemos ser rápidos, nadie puede vernos salir o entrar a los camarines.
-Tranquilo, todo está claro, nadie nos vera y ese idiota obtendrá su merecido, después de todo para que están los amigos.
-No olviden que debemos cubrir nuestros rostros hasta el final, aunque dudo mucho que el tarado pueda identificarnos, si tenemos suerte estará en coma por algunos días.
-Todos aquí a las seis en punto, la mayoría del equipo de futbol no demora más de 10 minutos, por lo que la espera no será larga.
Las porristas estaban en la mitad del ensayo, Mimi las había coordinado con una nueva rutina, su plan, era ensayar duro para así poder ganar la competencia nacional, el año anterior sacaron el segundo lugar, cuando una de las demonios 'cayo' en medio de la rutina, esa era versión oficial, que la chica no logro mantener el equilibrio pero nadie se lo tragaba pues prácticamente parecía que se había arrojado; por lo que la ojimiel estaba determinada a obtener el trofeo del primer lugar, aunque debería amarrar a Zoe en su lugar.
-Mimi, ven acá.- dijo la entrenadora la cual era la coordinadora tanto de las porrista como del grupo de danza.- estas sobrecargando a las chicas, es la primera práctica y ya se extendió más de la cuenta.- se giro para ver a las porristas.- chicas la practica ha terminado, pueden irse a casa.
-Pero entrenadora, solo se extendió un poco, además es por el bien del equipo.
-Como capitana debes saber cuándo detenerte, piénsalo.- la entrenadora dio la medio vuelta y se fue.
-¡rayos!- bufo.
-¡Hey capitana!- dijo la ojirubí.- ¿aun seguían entrenando?
-Sí, y tu porque estas con ropa de entrenamiento, se supone que hoy no tienes practica con el grupo o me equivoco.
-Solo quería distraerme así que fui a bailar a tu gimnasio, el mío está ocupado con el equipo de básquet.
-Supongo que estuviste bailando ballet, digo por tus zapatos.- la castaña asintió.- ya veo, la entrenadora se enfado conmigo, por extender la práctica.
-Me dijo algo parecido a mi también, supongo que nos estamos tomando muy enserio el rol de jefas.- la ojirubí comenzó a saltar en las colchonetas.- ¿Puedo?- la mayor se limito a asentir.
La pequeña tomo impulso para luego correr por la lona y dar tres piruetas seguidas, se giro para luego comenzar a bailar con el ritmo de la música que seguía sonando en el patio.
-Detente o dirán que te obligo a hacer de porrista porque estoy frustrada.- rio.
-¡Oh!, pero es divertido saltar en la lona.- se sentó junto a la mayor.- ¿te irás a casa enseguida?
-Eso creo, ¿por?
-Es solo que debo quedarme, Keita quiere hablar conmigo por lo de Kouji.
-Ufff, se te viene un gran discurso que escuchar, ¿Cómo están las cosas con tu novio?
-No somos novios oficiales, tampoco extra oficiales, no quiere que nos vean juntos… tengo un mal presentimiento, Mimi, como si fuera a pasar algo malo… hoy Kouji hablo de una forma tan extraña que me dio miedo.
-Deberías alejarte ahora que puedes.
-Es lo que estoy pensando, a quien engaño, el chico que yo quiero nunca existió, eso lo tenía claro en el verano ¿Por qué creí que sería diferente?
-Porque todos queremos un final feliz, definitivamente tu final feliz no está con Kouji.
-Ni el tuyo con Naoki, es mejor que estén separados, todo lo que está pasando es por algo.
-¿Desde cuándo crees en el destino?
-Desde siempre, sabes que soy cursi.- rio.- termino la práctica de futbol, rayos olvide mi bolso en el gimnasio de futbol, si lo vez dile que volveré en seguida, se supone que debo entregar unas fotos para el periódico escolar mañana no puedo darme el lujo de dejar mi cámara en cualquier lugar.
-Ve, yo le digo que volverás en seguida.- la ojimiel vio como su amiga desaparecía a toda prisa, fue cuando comenzó a escuchar risotadas, bromas, y mucha palabrería proveniente del equipo de futbol, se volteo no quería ver a cierto rubio.
-¡Mimi!, ¿has visto a Kari? Se suponía que debía estar aquí.- el moreno se acerco lentamente mientras bebía una botella de agua.
-Olvido el bolso con su cámara en el gimnasio de futbol, dijo que enseguida estaría aquí.
-¿Qué hacia allá?
-Bailar ballet.
-¡Oh!, eso es malo, cuando se encierra a bailar algo anda mal, me daré prisa.
La castaña tomo sus pertenencias, emprendiendo paso a la salida de la escuela, en cierta forma se sentía orgullosa de no caer en el juego de Naoki, aunque de cierto modo si lo hizo, ya que lo esquivo durante todo el día, aun así un aire de realización se esparcía por su cuerpo, todo estaría bien.
-¿Ya te vas?- pregunto una voz conocida para la ojimiel.
-Yamato.- sonrió.- sí, ¿tú?
-También, te parece bien si caminamos juntos hasta el metro.- la castaña asintió.- ¿Cómo estuvo la practica?
-Bien aunque la entrenadora dijo que estaba exigiendo demasiado para ser el primer día.
-Mmm, ¿tenía razón?
-Es solo que no quiero un segundo lugar como el año anterior, quiero el primer lugar, no voy a permitir que mi equipo se auto sabotee.
-No me digas, chicas del otro grupo.- la castaña asintió.- ¿Cómo pueden estar en el mismo instituto sin matarse los unos a los otros?, es decir, su rivalidad aumenta a gran velocidad, ¿siempre fue así?
-Sí, aunque hace unos años era una rivalidad sana, como una competencia, ahora se volvió un juego sucio, ¿Por qué te quedaste hasta tan tarde?
-Estuve en el ensayo del grupo de música, son bastante buenos, es una lástima que no los tomen muy enserio.
-¿Planeas unirte a ellos?- pregunto mientras veía de forma divertida al rubio.
-Posiblemente, son gente agradable.
Hikari comenzaba a entrar por la puerta principal al gimnasio de futbol, detuvo su mirada, el lugar estaba vacío o por lo menos no lograba ver a nadie, busco minuciosamente su bolso hasta encontrarlo, ya se imaginaba teniendo que tomar todas las fotografías nuevamente por un tonto descuido suyo. Estaba por salir cuando recordó que debía llamar a Kouji, después de todo tenían una conversación pendiente, necesita saber que era lo que ocurrió, saco su celular del bolso y marco el numero que memorizo hace mucho, espero unos segundos solo para escuchar que la mandaba al buzón de voz, iría al gimnasio de básquet a buscarlo, si eso haría, le pediría que se juntaran en la cafetería cerca del instituto y luego hablaría con Keita.
La ojirubí camino a paso rápido hasta llegar al gimnasio de básquet, agradeció mentalmente que no estuvieran muy apartados uno del otro, según la hora, Kouji debería seguir ahí, una vez dentro lo busco con la vista pero no lo vio.
-Willis, ¿has visto a Kouji?- pregunto mientras se acercaba al rubio que secaba el sudor con una toalla.
-No vino a la práctica, ¿no lo sabías?
-¿No vino?- sin notarlo abrió los ojos como plato.- no me aviso que faltaría a la práctica.
-A mi tampoco, mando un recado con otro jugador, es extraño nunca se pierde una práctica, supongo que debe ser por un motivo contundente.
-Supongo, aunque no parecía preocupado por algo cuando lo vi en la hora del almuerzo.
-¿Kari?, ¿tuviste practica con el grupo de danza?- pregunto el otro rubio.
-No, ¿Por qué…? fui a bailar un poco al gimnasio de futbol, sabía que ustedes estarían acá, por lo que no quise molestar, ¿Qué hora es?
-18:35 P.M, ¿por?
-Rayos, Keita debe estarme esperando, nos vemos mañana.- dijo mientras corría a la puerta.
El moreno permanecía sentado en la gradas esperando que llegara Hikari, fue cuando escucho un estruendo proveniente de los camarines, se levanto de inmediato para ir a ver, pues sabía que todos los integrantes del equipo de futbol ya se había marchado, lentamente entro al pasillo de los camarines, las luces estaban apagadas lo que producía que no viera muy bien, camino más rápido hasta llegar a los camarines, abrió la puerta… ¿tres sombras? Eso lograba dilucidar entre tanta oscuridad, busco el interruptor hasta encontrarlo, tres encapuchados estaban frente a él, uno de ellos llevaba un palo de beisbol.
-¿Quiénes son y que hacen aquí?
-Nadie te dio autorización para hablar.- dijo uno con un tono de voz notoriamente fingido, tratando de esa forma no ser descubierto.
-Fuera los tres, solo las porristas y los integrantes del equipo de futbol tienen acceso aquí.
-Siempre intentado ser el héroe no es cierto, esta vez no conseguirás serlo.- hablo nuevamente el mismo encapuchado.
-No intento nada, ustedes no están autorizados para estar aquí, así que fuera.- grito el moreno.
-El imbécil se está alterando, terminemos de una vez.- anuncio uno que había pronunciado palabra.
Los tres encapuchados rodearon a Keita, el más bajo de los tres se abalanzo sobre él con la intensión de tumbarlo en el piso, pero los reflejos del moreno fueron más rápidos y lo esquivo, produciendo irá en los otros dos, quienes esperaron que su compañero se pusiera de pie para luego recibir la una señal con la mano del que portaba el bate de beisbol, traicioneramente los otros dos sujetaron a Keita dejándolo desprotegido mientras el chico del bate comenzaba con su labor, golpeando una y otra vez las costillas del moreno.
Keita logro zafarse del agarre de uno de sus captores, sin dudarlo tacleo al del bate haciendo que este se cortara el brazo derecho con un objeto de vidrio en el que aterrizo, los otros dos encapuchados al ver tirado en el suelo al que parecía ser su líder, salieron rápidamente de los camarines.
Tanto como Keita como el encapuchado quedaron tirados en el suelo sin moverse, el moreno no dejaba de tocarse el abdomen.
La castaña llevaba un rato en las gradas, con el pasar de los minutos creyó que sería buena idea entrar a ver si Keita estaba en los camarines, tal vez quería vengarse de ella por hacerlo esperar, fue cuando escucho una carrera, alguien corría… entro a los camarines.
-¡Oh Dios mío!- la castaña se arrojo al suelo quedando al lado de Keita.- ¿Estás bien?
-El otro, quítale el gorro, quiero saber quién es.- la castaña asintió, se acerco rápidamente al otro tipo y le quito el gorro.- ¡Lo sabia!- chillo el moreno.
-¡No!- susurro la ojirubí, Kouji.
Todo tomaba sentido en su mente, por eso falto a la práctica de básquet, por esa misma razón se comporto extraño a la hora de almuerzo, era tanto su enfado con Keita que no pudo aparentar; la rabia, tristeza y decepción llenaban el corazón de Hikari, ella le advirtió que no hiciera nada en contra de los que ella quería, busco rápido en su bolso, saco la cámara fotográfica y tomo una foto de un medio inconsciente Kouji, del bate, y del estado en que los camarines habían quedado luego del ataque, cruzo su bolso en uno de sus hombros, mientras marcaba a la clínica, Keita no sé veía bien, el dolor en su abdomen casi le impedía respirar, una vez terminada la llamada.
-Tranquilo, ya están por llegar.- dijo mientras se sentaba y acunaba al moreno.- no dejare que nada malo te pase.
-K… Ka… ri…Kari.- apenas logro articular.
-Gomen Keita, Gomenasai, esto es mi culpa.- la castaña comenzó a llorar.- gomenasai, gomenasai.
-N…No.- dijo en tono quejoso.
-No hables, la ambulancia está por llegar, ellos te curaran.- susurro mientras escondía su rostro con un mechón de cabello, cerró los ojos unos segundos, fue cuando se percato que se le olvidaba algo de suma importancia, tomo nuevamente su celular y llamo a las autoridades del instituto dando aviso de lo ocurrido, debían expulsar a Kouji, ella era testigo, ella y la misma víctima, pensó mientras veía a su amigo entre sus brazos.
Tanto las autoridades del instituto como la ambulancia no tardo en llegar, la castaña le entrego al director el chip de memoria de la cámara como parte de la evidencia, el asunto del ataque seria tratado por el consejo del instituto al día siguiente, ya que tanto Keita como Kouji necesitaban atención medica. Hikari fue en la misma ambulancia que el moreno, aviso a todos sus amigos, para luego continuar con lo más duros, los padres de Keita.
La ojirubí estaba en la sala de espera, mientras atendían al moreno, al parecer tenía tres costillas rotas, por lo que debía inmovilizarlo, dos semanas en la clínica había conseguido por la paliza dada por el idiota que se suponía era 'su chico', lo odiaba eso era lo que sentía, odio por aquel chico, ¿Por qué tuvo que dañar a Keita? ¿Por qué no ella?, sostuvo su rostro entre sus manos mientras los Hinomoto padres de Keita hablaban con los médicos.
-¡Kari!- escucho a un grupo decir su nombre a una voz, eran sus amigos, Willis, Mimi, Takeru, Yamato y Taichi, la castaña corrió hasta los brazos de su hermano mientras este la sostenía en un estrecho abrazo, por sus ojos nuevamente corrían lagrimas.
-Shhh, no llores, ya está bien.- decía con voz calma Taichi, mientras la acunaba como si fuera una niña de tres años.- ¿Quién lo hizo?
-Kouji.- dijo con la voz ronca.- yo misma le descubrí el rostro, llevaba un gorro para ocultarse.
-¡Maldito mal nacido!- grito el ojiceleste, haciendo que el grupo se volteara a verlo pues siempre era el más calmado.- ¿Qué? Todos sienten lo mismo por ese imbécil.
-¿Cuánto tiempo estará en la clínica?- pregunto la ojimiel.
-Dos semanas, son por lo menos cinco meses de recuperación, le quebró tres costillas.- la ojirubí lanzo la información extremadamente rápido como si alguien la apurara.
-Ya veo, Kari quédate aquí iré hablar con los padres de Keita.- dijo el moreno mayor, la castaña asintió.
Yamato y Mimi fueron por café mientras los dos rubios y la castaña se sentaron cerca de un ventanal.
-Kari.- nadie respondió.- ¡Hikari!- chillo el ojiceleste.- quita esa cara esto no es tú culpa, Kouji lo habría hecho de todas formas, es un enfermo mental.
-Debí ser yo.- grito la ojirubí levantándose abruptamente.- yo debería ser la que está con tres costillas rotas, no él, esto no me lo voy a perdonar nunca.
-No digas eso.- dijo Takeru que hablo por primera vez desde que llegaron a la clínica.- estoy seguro que Keita no te culpa y no solo eso, sino que de cierta forma agradece haber sido él y no tú.
-Eso es cierto.- afirmo el otro rubio.
-Me quedare con él hasta que salga de la clínica, me apartare de su lado solo cuando me lo exijan.
-¿Cómo lo harás con el instituto?- cuestiono el ojiazul.
-Mañana no iré, los otros días tendré que ir, pero apenas sea la hora de salida vendré a verlo, ajustare los ensayos con el grupo de danza.
-Todo esto parece tan irreal, es como si estuviera soñando.- declaro la castaña mientras presionaba el botón de la máquina de cafés.
-Lo sé, me alegra que no allá sido peor, supongo que luego de esto, expulsaran a Kouji.
-Eso espero, pero su padre tiene influencia en el instituto, realmente no me extrañaría que solo lo suspendieran.
-¿Crees que pueda ocurrir algo así?
-Claro, el instituto no querrá que esto salga a la luz pública, por lo que hará todo lo que esté en sus manos para acallar el problema.
-¡Rayos!
-Sí, vamos con los demás.
Los tres chicos estaban sentados en silencio cuando algo sobresalto a la menor, su rostro se puso más pálida de lo que estaba, sus ojos estaban completamente rojos por llorar pero aun así se podía notar un dejo de enfado retenido.
-¿Qué ocurre?- el ojiazul, tomo las frías manos de la chica que tenía a su lado.
-Ellos.- dijo indicando con la vista.- son los padres de Kouji, los veo y me dan ganas de gritarles que su hijo es un maldito loco y que es culpa de ellos.
-No, soporto esto.- confeso el otro rubio.- iré a tomar un poco de aire, no demorare mucho.- el rubio se marcho a paso rápido por el corredor.
-Está enfadado conmigo.- sonrió de forma torcida.- sabes yo también lo estoy, me siento tan…
-Frágil, impotente, un tanto responsable.- completo el ojiazul.
-Sí, quiero estar soñando… deseo que todo esto sea una pesadilla, un sueño premonitorio me da lo mismo, solo quiero que esto no sea verdad, deseo tanto que esto no esté ocurriendo.
-Pero no lo es, y debes ser fuerte para afrontar lo que venga, realmente yo no creo que tengas culpa en esto, es decir, Kouji te busco desde el primer día, podrían incluso no haber estado saliendo y él habría actuado de la misma forma, ¿recuerdas que me contaste que una vez Zoe, Kouji y Catalina amenazaron con atacarte?
-Yo…- un escalofrió recorrió su espalda. Era cierto.
FLASHBACK
Hikari caminaba hacia el gimnasio de futbol, eran las audiciones para las porristas, estaba ansiosa, pues si quedaba estaría con Mimi en una actividad extracurricular con lo que pasarían más tiempo juntas, se tenía fe, pues bailaba bien sin mencionar que era buena haciendo piruetas, una excelente voladora, justo lo que las porristas necesitaban.
-¡Hey Yagami!, ¿a dónde crees que vas?- tres chicos la rodearon.- ¿la pequeña quiere entrar a las porristas para animar a su hermanito?-dijo el pelinegro que hasta ese momento era un completo desconocido para ella.
-Olvídalo, ese lugar es de nosotras, si intentas entrar te las veras con nosotros.- hablo una rubia de cabello lacio.
-Las audiciones son libres, ¿Qué planean hacer? ¿Golpearme?, realmente son una lacra.
-¡Uyy!, la pequeña saco sus garras.- la rubia de cabello ondulado y acento francés jalo su brazo.- eso haremos si intentas siquiera entrar, créeme no bromeo, eres el tipo de chica que me gustaría aplastar con mis propias manos.
-No les tengo miedo.- chillo la ojirubí.
-Deberías, esto es solo una advertencia.- el ojiazul la miro de pies a cabeza.- vamos no quiero que pierdan el tiempo con 'esto'.
La castaña vio como se alejaban, aun así tenia frio y sus piernas le temblaba, era definitivo estando en ese estado no podría volar adecuadamente.
FIN FLASHBACK
-Lo había olvidado, en ese tiempo yo no los conocía, me amedrentaron para no entrar a las porristas, por eso ahora soy la capitana del equipo de danza.- miro al rubio que tenía a su lado.- aun así no todo salió mal, ahora me gusta más el grupo de danza que las porristas…
-¿Después de eso como llegaste a ser amiga de ellos?
-Nos encontramos nuevamente en la competencia de relevos mixta, me toco en el equipo que se encontraba Kouji, yo y el debíamos atravesar juntos unos obstáculos, para después correr hasta la meta, una vez que cruzamos los obstáculos Kouji se lastimo el tobillo me pidió que siguiera pero no le hice caso, pase su brazo sobre mi hombro y lo lleve hasta la meta para que lo revisaran, lo acompañe mientras lo vendaban… desde ese día comenzamos a frecuentarnos más, a esas alturas yo estaba en el grupo de danza.
-¿Lo ayudaste a pesar de que te amenazo?
-Sí, soy tonta no crees.
-No, eres buena persona, algo muy diferente.- tomo su hombro y la atrajo hacia él.- ¿querías ser porrista?-rio.
-¡Hey!, soy buena voladora, el ballet ayudo mucho a eso, además que esperabas mi mejor amiga es Mimi, ella hizo que respetara a las porristas, a veces suelo ayudarla con las coreografías.
-¿Por qué no intentaste entrar este año?
-Porque me siento más que realizada en el equipo de danza, el baile es lo mío, es mi forma de expresarme, es de las cosas que más amo hacer en todo el mundo, además no necesito estar en el mismo grupo de Mimi, ella nunca dejara de ser mi amiga es nuestra promesa.
-Niños les traemos café, capuchino vainilla para Hikari y para el enano un expreso, por cierto enano, te bebes el café y nos vamos no quiero preocupar a mamá.- el menor asintió.- ¿Mimi te quedaras más tiempo?
-No puedo, mis padres dijeron que pasarían por mí, ya son las diez, deben estar por llegar, ¿Kari, tú y Taichi vendrán conmigo?
-No sé que hará Taichi, pero yo me quedare más tiempo, quiero saber cómo esta Keita antes de irme.
-No deberías quedarte hasta muy tarde, mañana no estarás al 100% en el instituto.
-No iré, hablare con papá para que me deje faltar, solo será mañana.-la ojimiel alzo una ceja.- cancelare el ensayo con el grupo de danza y lo recuperare el sábado por la mañana, soy la capitana recuerdas que puedo hacerlo.
-De todas formas hablare con la entrenadora, le contare lo ocurrido y diré que estas un poco enferma, lo que sea para que cuando vuelvas no te de un discurso.- sonrió.
-Te amo por preocuparte.- rio.
-También te amo.-rio, ante la mirada de impresión de ambos rubios.- somos mejores amigas, nos podemos decir eso, no sean mal pensados, es obvio que ambas somos hetero, los hombres son increíblemente extraños.
-Muy de acuerdo.- sonrió la menor.
-¿Hikari Yagami?- dijo una enfermera haciendo que la castaña se levantara.- el paciente está preguntando por ti, quiere verte.
-Pero sí sus padres están con él.- miro extrañada a la enfermera.
-No, sus padres ya se fueron, los médicos le pidieron quedarse aquí para observaciones.
Los cuatro se miraron los unos a los otros, la enfermera no hablaba de Keita, hablaba de Kouji, el pelinegro quería ver a Hikari después de todo lo que había hecho.
-No vayas, no es tu obligación.- dijo el rubio mayor.
-Tiene razón, estas demasiado afectada por lo ocurrido, no sería bueno para ti.- sentencio el menor.
-Iré, le advertí que no se metiera con mis amigos, no lo cumplió, no le voy a permitir que me siga viendo como un títere al que puede manipular, hare que lo expulsen, cueste lo que me cueste.
-Pero…- la ojimiel se cayó, ya no tenía sentido, pues la menor emprendió camino junto con la enfermera.
Continuara…
Demore en subir el segundo capítulo por varias razones, pero la más importante es que tener tan pocos Reviews es súper desalentador, agradezco a los que dejaron Reviews, pero deseo más, sé que no soy una escritora verdadera, pero tampoco mis historias apestan, al menos eso es lo que yo creo, y la verdad es que si los Reviews siguen escaseando no sé si continuar u.u.
