Capitulo 3. Me tienes a mí, siempre.
Sus parpados se sentían pesados al igual que su cuerpo, después de lo sucedido no durmió en toda la noche, la culpa la consumía lentamente, la culpa y el enfado, con Kouji, consigo misma, la conversación con el pelinegro solo logro hacer que se diera cuenta lo equivocada que estaba respecto a él, cuan equivocada estuvo siempre, ni siquiera la ilusión que él creó para enamorarla valía la pena, nuevamente tropezaba con la misma piedra, pero esta vez dolía más que la anterior.
Volteo a ver el paisaje cercano a la clínica, eran las 6:30 A.M, iba rumbo a ver a Keita, bueno a esperar que las enfermeras se apiadaran de ella y la dejaran verlo, la noche anterior le rogo a su padre dejarla faltar al instituto, no le tomo mucho convencerlo, en parte porque su padre detestaba verla llorar, y en aquel momento no podía detener su llanto; se giro un poco hasta ver su reflejo en el espejo retrovisor, lucia terrible, no tuvo ánimos de maquillarse por lo que solo llevaba un poco de brillo labial, su cabello iba suelto, su ropa tampoco deslumbraba glamour como la mayoría de la veces, llevaba unos jeans desgastados, zapatillas de lona tradicional, una camiseta con tirantes color rosa y una chaqueta de cuero negra para protegerse del frio de la mañana. Bajo del auto, para luego darle un tierno beso a su padre, corrió hasta la entrada de la clínica, una de las enfermeras la reconoció.
-Disculpe.- pronuncio tímidamente.- quería saber cómo se encuentra Keita Hinomoto.
-Está dormido por los medicamentos, es un chico fuerte, no tardara en recuperarse.- sonrió.- tiene mucha suerte, eres una excelente novia, son las 6:40 A.M. y ya vienes para saber de él.
La castaña sonrió, no tanto por la afirmación de la enfermera, sino porque no era la primera vez que alguien pensaba que eran novios-Supongo que la suerte seria mía si fuéramos novios, pero solo somos amigos, es mi mejor amigo.
-¡Oh!- dijo la enfermera un tanto avergonzada.- es muy tierno de tu parte estar aquí, veré si puedes entrar a verlo, pero será un secreto entre nosotras.- sonrió.
-Claro.
La enfermera se alejo por los pasillos, la castaña se afirmo en la pared, alzo la vista al sentir pasos, la enfermera volvía.
-Ven, te dejare entrar pero puedes estar ahí solo un rato, debes salir antes de las 9:30, ya que a esa hora el doctor ira a visitarlo.
-Gracias, en serio, muchas gracias.
Entro sigilosamente a la habitación, tratando de producir el menor ruido posible, se sentó junto al moreno que dormía pacíficamente, sonrió al verlo así, siempre le pareció tierno cuando dormía, estrecho su mano con la de él, mientras recostaba la cabeza cerca de sus manos.
-¿Kari?-murmuro.- la aludida levanto la vista para encontrarse con la dulce mirada del moreno de ojos color chocolate.
-Gomen, no quise despertarte, ¿Cómo te sientes?
-Como si alguien hubiera golpeado mis costillas con un bate.- rio en forma dificultosa.- no me puedo quejar, los medicamentos evitan que sienta dolor, aunque estar inmovilizado me incomoda.
-Ya veo, gomen Keita, fue mi culpa, debí ver que algo así podría ocurrir, gomen.
-No es tu culpa, Kouji lo habría hecho de todos modos, nunca le agrade, además prefiero ser yo quien esté aquí, porque si él te hubiera hecho esto a ti, probablemente yo estaría en la cárcel por matarlo.
-Keita…
-Kari, no estoy enfadado, solo adolorido, y no busques más motivos para estar así de triste, porque mi dolor es físico no emocional, sigues siendo tan importante para mí como antes.
-Lo deje, no volveré con él, no después de esto, yo se lo advertí, tú bienestar para mi es más importante.
-Kari…
-Es la verdad.
-Lo sé, es solo cosa de verte, no recuerdo la última vez que te vi sin maquillaje.- sonrió.- me gusta, te vez más dulce.
-Tonto, me veo horrible.
-¿No dormiste no es cierto?- negó con la cabeza, el moreno se movió dificultosamente en la cama hasta dejar libre el lado en que se encontraba la ojirubí.- recuéstate, duerme un poco.-la castaña alzo una ceja.- no es la primera vez que compartimos una cama, además estoy inmovilizado.
Eso basto para que se acurrucara junto a él, ambos cerraron los ojos, hasta quedarse dormidos por completo.
Los castaños caminaron en silencio todo el tiempo hasta llegar al instituto donde se separaron para ir a sus salones, Mimi se detuvo al ver a cierto rubio acercase hacia ella o al menos eso le parecía, ¿Qué quería? Se veía serio, rio para sus adentros, él siempre se veía de esa forma.
-¿Por qué no me avisaste?, sabes también soy amigo de Keita.- acuso Naoki.
-Yo no fui la encargada de avisar, de todas formas tampoco creí necesaria tu presencia en la clínica, es decir, tú y Keita son conocidos, compañeros de equipo pero nunca los he visto juntarse fuera del instituto.
-Soy tan amigo de él como cualquiera de los que estuvieron en la clínica y ciertamente más que su adorada 'Kari', no sé necesita tener mi coeficiente intelectual para saber que fue su culpa lo ocurrido.
-Ella no tiene la culpa que Kouji sea un enfermo mental.
-Como sea, yo tenía más derecho a estar ahí que el músico de pacotilla, ¿Creías que no sabría que estuvo ahí?
-Es el hermano de uno de los amigos de Keita, por lo que tenía más derecho que tú, además si te molesta tanto, después de clases ve a visitarlo, no es como que la clínica vaya a cambiar de localización porque tú vas.
-¿Quién te lavo el cerebro?, tú antes no me habrías tratado de esta forma.
-Eres irritante.
-¿Quién fue tu amiguita?, no ella no logro conseguir alejarte de mí, ¿Hay otro chico?
-Quizás.- sonrió.- pero eso no es de tú incumbencia.
-Nunca lograras olvidarme, eso lo sabes muy bien, me amas demasiado como para hacerlo, no tendrás el valor.- el rubio tomo con fuerza sus muñecas atrayéndola en su dirección.- no vale la pena que intentes luchar con tus sentimientos…-el timbre interrumpió la frase del rubio, dándole la posibilidad a la castaña de zafarse y entrar al salón.
¿Qué le ocurría?, ¿Por qué le molestaba tanto tenerla lejos?, bajo su mirada, tenía razón no existía un motivo lo suficientemente fuerte que hiciera que sus sentimientos hacia él cambiaran, ni siquiera sus discusiones o golpes lo habían conseguido.
-Mimi, ¿estás bien? ¿Cómo se encuentra Keita?-pregunto la pelinegra.
-Akane.- sonrió.- estoy bien, respecto a Keita, anoche nos dijeron que lo inmovilizarían, le tomara meses recuperarse, espero que expulsen a Kouji.
-Después de la primera hora tiene una reunión con el director, todo el instituto se entero de lo ocurrido, se rumorea que lo máximo que obtendrá será unas semanas de detención, su padre tiene planeado hacer una gran donación al instituto.
-¡Argh!, es increíble que todo en este lugar se arregle con dinero, aun así no se les hará tan fácil, Kari le pidió a su padre que interviniera, el Señor Yagami tiene más influencia que el padre de Kouji, y conociendo al Señor Yagami es capaz de demandar al instituto, siempre le ha agradado Keita.
-Espero que funcione, no entiendo los motivos de la agresión, es decir, son del otro grupo, pero ¿Por qué Keita?, digo podría haber sido cualquiera, ¿Pero porque darse la molestia de esperarlo a él?, es obvio que el motivo es personal, pero Keita es un buen chico.
-Kouji está loco, no necesita motivos.
¡Dios!, si alguien se enteraba de los motivos, Kari, querrá que la tierra la trague, lo ocurrido con ambos es el secreto de ambos grupos, ya que afecta a ambos.
El maestro de Historia comenzó la clase para sorpresa de todos los alumnos que se encontraban chismorreando del que ahora el tema del momento.
La castaña estaba demasiado aburrida y preocupada por sus propios problemas que decidió no escuchar la aburrida explicación del maestro y leer el tema ella misma, sin duda el libro planteaba todo de mejor manera que el maestro, motivo… pues el maestro por alguna razón creía que era redundante y transcendental referirse a cualquier otro tema que tuviera parecido con el principal, algo que molestaba a la ojimiel pues nunca terminaba de explicar lo que comenzaba.
El receso no tardo en llegar, Mimi envió un mensaje de texto a Taichi y a los demás para reunirse fuera de la oficina del director, para así enterarse más rápido sobre la decisión respecto a Kouji.
Ambos rubios se dirigían a la oficina del director, deseaban saber que ocurriría después de todo.
-¿Crees que lo expulsen?- pregunto un incrédulo Willis.
-Eso espero, Kari tomo fotografías de Kouji en el lugar, es evidencia que no podrán refutar.
-Todo este asunto me preocupa, es decir, siempre hemos tenido rivalidad pero es la primera vez que alguien del otro grupo hace algo como esto, lo he pensado y no sé que es mejor, hacer algo en su contra o intentar olvidarlo, ¿pero qué ocurre si lo olvidamos y ellos continúan atacándonos?
-No les conviene, el instituto no tendría más opción que expulsarlos, se aman demasiado como para exponerse de esa forma, por lo mismo dudo que todos hayan estado al tanto de lo que Kouji hizo.
-¿Estas tratando de defender a Catalina?
-No lo digo por ella, lo digo en general, los demonios son extremadamente vanidosos, es cierto que les gusta humillar a los demás pero lo que Kouji hizo los expone demasiado y en cierta forma los deja frágiles.
-Tienes razón, ¿Catalina sabía esto no es así?
-Eso parece, no sé veía sorprendida, ni alterada porque todos lo comentan, ni siquiera le pareció mal.
-¿Realmente te gusta?
-Es linda.
-¿Te gusta?
-No, definitivamente no, es linda pero no.
-¿Te gusta alguien del instituto?
-¿Por qué la pregunta?-el otro rubio solo movió la cabeza.- no conozco a muchas chicas, es decir, he visto a muchas, las del salón, del grupo de danza, pero solo conozco a Kari y a Catalina.
-Catalina está descartada, ¿Te gusta Kari?
El ojiazul se detuvo en seco ante la pregunta del rubio- No… no que yo sepa, en realidad no sé.- ladeo la cabeza un poco.- adoro pasar tiempo con ella, sea aquí o en cualquier otro lugar, me encanta verla sonreír, ¿pero a quien no le gusta ver a su amiga sonreír?
El camino hasta la oficina del director fue silencioso, luego de la respuesta de Takeru, el rubio de cabellos claros ni siquiera lo volteaba a verlo, algo que en cierta forma inquieto al ojiazul ya que no entendía del todo su actitud, ¿Por qué era normal adorar ver sonreír a una amiga?, claro que sí.
-Por fin, creí que no vendrían.- se quejo el moreno.
-¿Ya llego Kouji?- pregunto Takeru.
-Sí, esta con el director ahora, tenía un corte en el rostro, después de todo Keita si se alcanzo a defender.- agrego la castaña.
-Genial, tal vez el señor Minamoto argumente que Kouji solo se defendió.- bufo Willis.
-No están solo los Minamoto con el director, también esta papá, Kari se encargo de que viniera, técnicamente papá tuvo que traducir lo que dijo Kari entre sollozos.- sonrió el moreno.- así que no podrán usar el corte como escusa de tres costillas rotas.
Los chicos permanecieron un buen rato fuera de la oficina, al punto de saltarse la clase siguiente, después de una hora de espera la puerta se abrió dando paso a dos furiosos Minamoto y un inconforme Yagami.
-Papá, ¿Qué ocurrió?
-Le dieron un mes de suspensión, pero tranquilos, arregle otra reunión con el director, sin mencionar que llame a mi abogado, el instituto no querrá un escándalo que puede ser seguido por la prensa tal vez si negociamos de esa forma logremos expulsar a Kouji.
-¿Cuánto tardaría eso?- pregunto ansioso el ojiceleste.
-Tal vez una semana, depende que tan rápido el instituto quiera arreglar la situación, Taichi, debo irme, recuerda pasar por Kari a la clínica, estoy seguro que no se ha movido de la sala de espera, así que apenas la veas llévala a algún café para que coma algo.
-Papá, tengo una reunión con el equipo de futbol es por el incidente, como capitán estoy obligado a asistir.
-Yo iré por Hikari.- dijo el ojiazul.- me asegurare de que coma algo y la llevare a casa.
-¿Seguro no es molestia?- pregunto el Señor Yagami.
-No, de todos modos, tengo deseos de ver como se encuentra Keita.
-Muchas gracias, vayan a clase.- el Señor Yagami se despidió de los chicos para luego dirigirse a la salida.
El ojiazul se encargo de mandar un mensaje a Kari, para mantenerla informada de lo ocurrido con Kouji, una vez que el mensaje fue enviado, guardo su celular e intento alcanzar a Willis quien lo había dejado atrás.
Después de lo sucedido con el director simplemente decidió saltarse las demás clases, todo estaba siendo injusto sin mencionar que no tenía el ánimo para escuchar parlotear a todo el instituto sobre el tema, como si eso no bastara no dejaba de pensar en las palabras de Naoki, ella aun lo quería, ese era el motivo por el que decidió saltar aquel día, pero no entendía porque le había dado a entender que existía alguien mas ¿Por qué no existía alguien más o sí?, nuevamente estaba en aquella banca lejos de todos se estaba volviendo una costumbre, no del todo mala.
-You left me in the dark.- canto la castaña creyendo que nadie la oía.
- Florence and The Machine, si no te escucho cantar un tema de ella no pensaría que te gustara.- se sentó junto a ella.- ¿Por qué te saltaste las clases?
-No tengo ánimos de escuchar chismes, ¿Cuál es tu escusa?
-Es un lindo día, y no tenia deseos de seguir discutiendo con un compañero.
-¿Quién?- pregunto curiosa, casi sabiendo la respuesta a esa pregunta.
-Naoki, pero supongo que ya lo sabías no te ves sorprendida.
-Algo me dijo en la mañana, en realidad en poco tiempo dijo muchas cosas, si supiera que estoy aquí pensado en ello se sentiría tan orgulloso, su ego estaría al máximo.
-¿Piensas volver con él?
-Aun lo quiero, no, yo no solo lo quiero, yo lo amo, es un sentimiento demasiado fuerte con el que luchar, aun así él debe estarse desgastando por dentro intentando descubrir quién es el chico que me hizo cambiar mi forma de actuar.
-¿Aun no sabe que soy yo?-rio.- pues si no lo sabe no es tan inteligente como cree.
-¿Quién te dijo que eras tú?- alzo una ceja mientras veía divertida al rubio que estaba a su lado.- de acuerdo eres tú, pero él cree que tenemos algo más.
-¿Tenemos algo más?- sonrió pícaramente haciendo reír a la castaña.
-No, hasta donde yo sé, pero él lo cree así.
-Él es el tipo de persona que supone muchas cosas, sabes yo creía que era frio, es decir mi actitud, pero él me supero con creses, no le digas porque de seguro se jactara de eso.
-Es irritante, llevo mucho tiempo escuchando a mis amigos decir eso y solo hasta ahora veo la razón, realmente es irritante.
-¿Iras a la fiesta a fin de mes?
-Sí, me agrada que el tema sea 'Famosas Parejas de la Literatura y de la Historia'
-También me agrada es diferente, deberíamos elegir que personajes nos quedan mejor e ir juntos.
-Me encanta la idea.- sonrió.- ¿iras a la clínica hoy?
-No, ¿Por?
-Curiosidad, yo tampoco iré, con todo lo ocurrido se cancelaron los ensayos de la mayoría de los grupos extracurriculares que usan gimnasio.
-Eso oí hace un rato, tendrás más tiempo libre, tengo deseos de tomar jugo natural, ¿vienes conmigo?
-Pero aun no terminan las clases.
-Tienes planeado entrar.- la ojimiel negó.- entonces ven, se por donde podemos irnos sin problemas.
El rubio no mentía, una de las salidas posteriores del instituto no estaba vigilada, no les tomo mucho escabullirse y salir normalmente, los ojos de la castaña estaban llenos de emoción, nunca había hecho algo como eso, siempre se comportaba como la niña modelo, su madre la crio de esa manera.
-¡Dios mío!, nunca creí que haría algo como esto.
-¿Por qué?, es divertido.
-Porque no está bien, si mi madre se entera me mataría, no, estoy dramatizando, pero se enfadaría mucho.
-¿Hija modelo?
-Hija única, no me puedo quejar, mis padres me consienten mucho pero también me exigen mucho.
-Supongo que ellos no saben lo de Naoki, es decir, sus discusiones y eso.
-No, nadie lo sabe, bueno tú y mi mejor amiga, claro que con ella ocurrió algo parecido que contigo, no tuve la intensión de contárselo, simplemente lo descubrió, desde entonces no se lleva bien con Naoki, se detestan.
-Me resulta un tanto extraño que siendo hija única tus padres no lo hayan notado.
-Mis padres si lo supieran no lo creerían, adoran a Naoki, ya sabes, un chico con un futuro prometedor, mi madre imagina mi boda con él.
-¿Y tú?, logras imaginarte casada con él.
-Antes lo hacía con frecuencia, ahora sinceramente no recuerdo la última vez que fantaseé con eso.
- En cierta forma es normal.
-¿Tú tienes novia?, es hora de saber de tu vida amorosa.
-No, hace mucho estoy solo, aun espero por la chica indicada.
-Indicada en el sentido que sea capaz de soportar a tus fans.- rio.
-Indicada en el sentido de ser diferente a los demás, que provoque sentimientos distintos que cualquier otra chica, no sé que me comprenda un poco.
-¿Te sientes incomprendido?
-No todos entienden él porque tengo una banda.
-Porque adoras la música, además es una forma de expresarse, como el baile, las porristas.
-Tú, si entiendes.
Las clases habían terminado, por lo que el rubio decidió no perder más tiempo y dirigirse al metro, debía recoger a Kari y llevarla comer, al entrar al metro recordó su plática con Willis, realmente no entendía la reacción del rubio, después de su 'extraña pregunta', no volvió a dirigirle la palabra, ¿Acaso le gustaba, Kari?, no, parecían tener una relación casi de hermanos, ¿Entonces porque su reacción?, su pequeño análisis mental fue interrumpido al percatarse de que debía bajar, para su suerte la clínica no estaba muy alejada, al entrar la chica de informaciones le indico la habitación de Keita, para fortuna del rubio, le tenían permitidas las visitas.
Abrió suavemente la puerta, para encontrarse con la castaña dormida en el sillón de la visitas, sonrió ampliamente se veía tierna, giro su vista hasta encontrarse con la mirada de Keita, quien también observaba a Kari.
-Hey, ¿Cómo estás?- susurro.
-Bien, Kari ya me conto lo ocurrido.- frunció el ceño.- también la escuche hablar con su padre, el Señor Yagami tiene planeado llevar todo por la vía legal.
-Sí, antes de irse del instituto nos dijo eso, por lo menos una vez que puedas volver al instituto no te encontraras con Kouji, ya que está suspendido un mes.
-Sí, eso es bueno.
-¿Hace cuanto está dormida?
-Unos diez minutos, llego muy temprano, luego estuvo un buen rato esperando para poder entrar, sin mencionar que no ha comido nada.
-Esa es una de las razones que estoy aquí, soy el encargado de llevarla a comer, ¿hasta qué hora están permitidas las visitas?
-Está por terminar el horario, deberías despertarla, pero hazlo lentamente porque podrías asustarla.- el rubio asintió.
Se dirigió al sofá gris, al llegar cerca de este, se arrodillo dejando su bolso a un lado, con una de sus manos acaricio el rostro de la ojirubí una par de veces, hasta ver que la castaña comenzaba a despertar lentamente, cuando abrió completamente los ojos, le regalo la más tierna sonrisa.
-Hola, el horario de visita está terminando, vine a recogerte.
-Takeru.- sonrió.- ¿Cuándo me quede dormida?- suspiro.- se suponía que no debía dormirme.
-No pasa nada, disfrute viéndote dormir, soy todo un psicópata.- rio el moreno.
-Somos dos.- rio la castaña.- yo también te vi dormir hace un rato, sabias que arrugas la nariz, te ves muy gracioso cuando lo haces.
-Duermes con el dedo en la boca, Yagami.
-¿QUÉ?
-Es mentira, Kari, no duermes con el dedo en la boca, Keita, lo dice para fastidiarte un rato.- sonrió.
-¡Tonto!-saco su lengua y se la enseño al moreno quien solo pudo reír por tal acto.- mañana no podré venir todo el día, pero te visitare después de clases.- sonrió.
-Ok, así pones al día mis cuadernos.- sonrió ante su abusiva petición.
-Ya tenía pensado hacerlo, pero no quiero que tengas fotocopias de las materias así que me encargare de apuntar todo a mano.- sonrió.
-Lo decía en broma, Kari, es mucho trabajo.
-Chicos el horario de visita termino, deben irse, les daré unos minutos para que se despidan.- dijo la misma enfermera que ayudo a Kari en la mañana.
-Gracias.- sonrió la ojirubí.- de acuerdo, duerme bien, trata de olvidar que estas inmovilizado tal vez así no te incomode tanto, te adoro, mañana te visitare sin falta.- la castaña se acerco al moreno, beso dulcemente su frente, produciendo rubor en el moreno.
-Duerme bien, Keita, nos vemos mañana.- se despidió con la mano gesto que fue correspondido por el moreno.
Al salir de la clínica, ambos chicos iban en dirección a un café cercano, sin que lo notaran un incomodo silencio se produjo, silencio que ninguno se atrevía a romper, una vez que pidieron algo para comer, la ojirubí mordió su labio inferior y dirigió su mirada a la del rubio.
-¿Qué ocurre?, te ves pensativo, ¿discutiste con alguien?- pregunto por fin.
-No.- negó.- es solo que no entendí la actitud de Willis es todo, no me hablo después de hacerme preguntas extrañas.
-Es probable que sea mi culpa.- el ojiazul abrió los ojos como plato, ¿Acaso adivino lo ocurrido?- está enfadado conmigo lo que es comprensible y bueno tu ayer fuiste un gran apoyo, tal vez dirigió el enfado que tiene conmigo hacia ti.
-Quizás sea eso, ¿Cómo estas tu?, digo después de ir hablar con… bueno sabes a quien me refiero.
-Enfadada conmigo, con él, pero sobre todo conmigo, lo peor es que Keita me trata igual o mejor que antes y eso me hace sentir mal, más culpable, más idiota.
-Sus órdenes chicos.- dijo la camarera mientras servía los cafés, pasteles de chocolate, ambos agradecieron con la cabeza.
-Detesto verte triste.-confeso.- por favor sonríe sí, él ya no se acercara a ti, tú tampoco a él, el sentimiento de culpa se desvanecerá con el pasar del tiempo, cuando tú decidas dejarlo ir, por mi, déjalo ir pronto.
La castaña sonrió ante la petición del rubio, por unos segundos se perdió en su mirada azul, con esos pequeños destellos turquesa, que lo hacían tan único- Lo intentare, solo por ti, pero no es fácil.
Terminaron de comer en silencio, intercambiando miradas y sonriendo, expresando con aquellos gestos todo lo que no decían en palabras, por alguna razón que ambos desconocían, no era precisamente necesario para ellos hablar todo el tiempo, tan solo una mirada, un gesto les bastaba para comprenderse el uno al otro a la perfección.
Al terminar, el ojiazul pago la cuenta, el camino una vez más era silencioso.
-Gracias.- soltó la castaña de pronto.
-¿Por?- pregunto curioso.
-Por ser así conmigo, me agrada estar contigo, porque contigo todo es simple.
-También he notado eso, y no es algo que solo yo haga, creo que es la mezcla de ambos lo que hace todo más simple.- el rubio tomo la mano de la castaña y la hizo girar.- cerca de aquí hay un feria, si nos damos prisa, podremos estar un tiempo antes de que se nos haga tarde.
-Genial.- rio.- vamos.- entrelazo sus manos con más fuerza.
Ambas castañas caminaban en dirección al instituto, la menor solía ver de reojo a la capitana de las porristas que parecía estar en las nubes, suspiro con un dejo de exageración tratando de esa forma ganar su atención, pero la castaña seguía con la mirada perdida.
-¡Mimi!- chillo, haciendo que la aludida diera un salto, trayéndola de esa forma al mundo real.- ¿En qué pensabas?
-Naoki, Yamato, el baile a fines de mes.- pronuncio la mayor según el orden de importancia.
-Ok, ¿Qué hay con el baile, tienes pensando quien serás?- pregunto un tanto curiosa, sintiendo que podía adivinar la respuesta de su amiga, Romeo y Julieta.
-Julieta, Yamato será Romeo, lo decidimos ayer, después que nos fugamos del instituto.- sonrió.
-Me agrada escuchar eso, últimamente pasas bastante tiempo con Yamato, es un buen chico, creo que haces muy bien, ¿no le molesto ser Romeo?
-No, puse mirada de perrito chiquito, no pudo decirme que no.- rio.- ¿tu quien serás?
-Mmm, primero seria Catherine, de Cumbres Borrascosas, y bueno el imbécil seria Heathcliff, pero como no planeo dirigirle nuevamente la palabra al infeliz sin cerebro, quiero ser Scheherezade de Las Mil y una Noches, pero me falta mi Sultán Shahriar.
-¿Qué tal Keita?
-No ira, dice que prefiere descansar y la verdad prefiero que haga eso, Willis, bueno está enfadado conmigo.-rodo los ojos.- no tengo con quien ir.
-Porque no le preguntas a Takeru, no creo que sea capaz de decirte que no, aunque se verá gracioso de Sultán.
-Sí, muy rubio para ser Sultán, pero creo que en si el traje le quedaría bien, todos los chicos que practican básquet tienen buen físico.- sonrió.- eso sonó un tanto pervertido, como si los viera a todos.- se cubrió el rostro con las manos.
-Los futbolistas también tienen buen cuerpo.- sonrió.- es inevitable que no los veamos debemos animarlos y los muy animales se quitan la camiseta donde sea.- ambas se echaron a reír con eso.
Al llegar a las escaleras, la menor se detuvo, haciendo que la mayor hiciera lo mismo.
-Debo ir a mi salón.- sonrió.- nos vemos luego, ¿con quién almorzaras?... Oh, es obvio, pásalo bien, dale mis saludos.- sonrió.
-Sí.- el rubor cubrió su rostro.
¿Tan predecible era?, no importaba, se le estaba haciendo un hábito almorzar con aquel rubio que amaba la música, su Romeo.
Subió lentamente las escaleras, aun tenia sueño, al menos no tendría entrenamiento con las porristas, eso era lo mejor de todo, volteo su mirada en dirección a su salón, encontrándose con otra mirada, Naoki, ¿Qué hacia ahí?, que rayos le ocurría, ¿Estaría todos los días a la misma hora y en aquel mismo lugar por siempre?, no importaba, debía parecer natural, por lo que mantuvo su ritmo al caminar, hasta llegar donde él se encontraba.
-Ayer vine por ti al terminar las clases, pero me encontré con la sorpresa de que ya no estabas, ¿Ocurrió algo?
-No, ¿Por qué viniste?, que yo sepa no tenemos ningún tema pendiente ¿o me equivoco?
-Ayer no terminamos de hablar, no creas que lo olvide, hoy después de clases, solucionaremos esto.
-¿Dónde?
-Vendré por ti, espero que no sé te ocurra saltarte las clases nuevamente, a tus padres no les agradaría saber que estas actuando como una chica rebelde.- sonrió para luego darse la vuelta.
Estaba satisfecho, nadie, ni siquiera Mimi, le haría un desaire, ahora solo le quedaba descubrir quién era él que le estaba metiendo ideas en la cabeza a SU chica, ninguno de sus amigos sería capaz, lo intentaron pero no lo consiguieron, lo que le indicaba que ni siquiera era del grupo.
La castaña entro al salón casi por inercia, ¿Qué haría?, si no podía escaparse de Naoki terminaría regresando con él, pero más importante aun ¿Realmente deseaba escaparse de él?, ¡NO!, realmente no lo deseaba, pero tampoco podía defraudar a Yamato, entonces, ¿Qué hacia?
-Escuche que por fin, Naoki te boto, una decisión muy inteligente pero claro viniendo de él no se podía esperar menos.- hablo la pelirroja.
-Vete de aquí, Nanami.- bufo mientras la pelirroja arreglaba su cabello.- para que sepas, me ha estado buscando, por lo que no creas todo lo que escuchas en los corredores.
-Tranquila, si tanto te molesta esos comentarios, hare que dejes de ser el centro de atención, después de todo cuando me convierta en la novia de Naoki, yo seré el centro de atención.
-¡JÁ!, sigue soñando con eso, nunca te tomaría en serio, ni siquiera nota tu existencia.
-Ayer me fue a dejar a casa, ¿no lo sabías?, estabas demasiado ocupada con el rubio francés.- una sonrisa arrogante se rebeló en su rostro.- ¿Creíste que no lo descubriría?, me pregunto que dirá Naoki, cuando se entere que lo cambiaste por un 'músico'.
-Porque no te preocupas de tu vida y dejas a los demás vivir tranquilos, sé que es difícil no tener vida, pero si no interfirieras tanto en la de los demás, probablemente tendrías una.
De acuerdo, era consciente que su comentario rebasaba los niveles de crueldad, pero realmente estaba harta de esa chica.
-Naoki, será mi novio, luego no te enfades porque no te advertí.- tomo asiento al final del salón.
La castaña recostó su cabeza sobre una de sus manos, obligándose de esta forma a poner atención a la clase de matemáticas, resolvió los problemas sin mayor dificultad, realmente eso no era lo que la tenia ocupada en verdad, ¿Qué haría si lo que decía Nanami era cierto?, no, no podía ser cierto, Naoki no vendría por mi todos los días si viera a otra chica ¿o sí?
Por algún motivo que no logro entender, el maestro los dejo ir antes de la hora habitual, sin quererlo sus pies involuntariamente la llevaron directo al salón de Naoki, observo por la ventana, ahí estaba, perdido viendo el pizarrón, ¿Qué ocurriría con ellos?, esa era la pregunta del millón, desvió la mirada al final del salón, Yamato parecía escuchar música de su ipod, por alguna razón no le sorprendió, sonrió y al hacerlo se percato que él también la veía, el rubor invadió sus mejillas haciendo que dejara de espiar, deseaba que la tierra la tragara, que le diría a Yamato después, ¿fui a tu salón a ver a Naoki?, ¡NO!, se preocuparía, entonces que, ¿Deseaba verte?, un minuto ¿deseaba verlo?, bueno era su amigo eso era normal.
Bajo a paso acelerado en dirección a la cafetería, necesitaba café, tal vez el sueño producía ese extraño comportamiento.
El cielo estaba más azul que nunca, era un día hermoso, de los que te llama a salir y desfrutar del aire, por primera vez en mucho tiempo, Hikari no ponía atención a lo que decía el maestro, ya había entendido la explicación, por lo que decidió desconectarse de todo, ver el cielo la calmaba, ver a Takeru la calmaba, un suspiro se escapo de sus labios, vio como el rubio escribía un papel y lo arrastraba por la mesa hasta dejarlo frente a ella.
¿Qué ocurre, te sientes bien?, estas roja
La castaña tomo su rostro, estaba tibio, no tibio no era la palabra ardía, no se sentía enferma, entonces porque… ¿estaba sonrojada? ¿Por qué?, repaso en su mente todas sus acciones, ¿sonrojada por ver a Takeru?, se llevo la mano a la boca, se volvía loca, eso es lo que ocurría, tomo su pluma y escribió en el trozo de papel, lo arrastro en un delicado movimiento hasta dejarlo al alcance del rubio.
El rubio de inmediato lo tomo.
No es nada, solo, estaba pensando en el baile a fin de mes.
El ojiazul vio de reojo a la castaña, mientras tomaba su pluma algo indeciso, vamos no es nada malo, se decía, sin más escribió una vez más mientras arrastraba el papel.
La castaña veía como el maestro se paseaba alrededor de los bancos, poso su mano sobre el papel ocultándolo de esa forma, una vez que el maestro estuvo fuera de su mira.
¿Tienes pensado con quien ir?... ¿Te gustaría ir conmigo?
Hikari solo pudo sonreír ante lo que decía aquel trozo de papel, tomo la pluma…
-Señorita Yagami, deme el papel.- la castaña de mala gana lo entrego.- como Ud. Intervino mi clase por esto, lo leeré ya que debe ser sumamente importante. Chicos el primer mensaje no es tan interesante, pero el segundo es sobre el baile, y el último es una invitación, ¿Señorita Yagami, quien más escribió esto?
-Yo fui quien comenzó.- dijo el rubio mientras veía como el maestro cambiaba de colores por el enfado.
-Los dos fuera del salón, y su trabajo será el primero que revise, y créame que los primeros son a los que más les exijo.
Tanto la castaña como el rubio tomaron sus cosas, para dirigirse fuera del salón, el rubio cerro con cuidado, mientras la castaña comenzaba a caminar en dirección al patio.
-No puedo creer que me hayan hecho salir del salón.- dijo mientras pasaba su mano por su largo cabello.
-Lo siento, debí esperar al receso para preguntarte, pero estabas tan distraída y roja, creí que tal vez estabas enferma.
La ojirubí miro con cuidado al rubio, no le podía decir 'creo que me haces sonrojar', ladeo la cabeza - Estoy bien, sobre la última pregunta, me encantaría ir contigo, era lo que iba a escribir cuando el maestro me quito el papel.
-Genial, ¿tienes pensado quienes ser?
-Sí, Scheherezade de Las mil y una noches, lo que te deja a ti como el Sultán Shahriar.
-Sultán, me agrada la idea, ¿donde conseguiremos trajes acordes?
-Eso déjamelo a mí.- sonrió.- anda vamos a sentarnos bajo aquel árbol.
Vio en dirección al sol, fue cuando se sintió inmóvil, como atrapada en un recuerdo en particular.
FLASHBACK.
No estaba segura porque rayos había aceptado ir a verlo, pero ya no tenía caso, estaba a unos centímetros del portal de la puerta, tomo una buena cantidad de aire y la abrió, ahí estaba, con la mirada fija en el portal, esperando verla.
-¿Por qué me llamaste?- pregunto acercándose a la orilla de la cama.
-Tenía que explicarte lo que paso, Kari, yo… él lo merecía, nos iba a separar, él merecía todo, sé que prometí no hacerle daño a las personas que querías, pero él no merecía tu cariño, toda esa ternura que le demuestras, es mía, no la pienso compartir con él ni con nadie.
-¿Me quieres solo para ti?, porque rayos vine aquí, realmente nunca mereciste la pena.- la castaña apretó su mano haciendo que se volviera blanca como la nieve.- todo esto que se supone teníamos, olvídalo, yo no puedo amar a alguien como tú, simplemente todo ese amor que sentí por esa persona que creaste se convirtió en desprecio al ver cómo eres en realidad, yo no te conozco.- respiro dificultosamente.- ni siquiera esa persona que creaste para utilizarme, vale la pena, porque tu creación no puede con las personas autenticas como Keita.
-Prometiste que nunca me dejarías, Kari, me dijiste que me amabas y ahora lo prefieres a él, prefieres a todos menos a mí, eres falsa.
-Yo me enamore de una persona completamente distinta, alguien que necesitaba apoyo, alguien que era dulce y comprendía cuando los demás intentaban utilizarte, pero ese chico nunca existió, un día dije a un chico llamado Kouji que lo amaba, pero no eres tú.- la castaña se dirigió a la puerta a paso rápido.
-Kari, no te vayas, esto no ha acabado, te dije que no te dejaría ir, ¡Eres MIA!, ¡KARI!- grito un furioso pelinegro.
Fin Flashback.
-¿Kari?- el rubio tomo el rostro de la ojirubí haciendo que lo viera.- ¿Qué ocurre?
-No me va dejar ir.- susurro, intentado no dejar libres las lágrimas que exigían salir.- no es la primera vez que me advierte lo mismo, tengo miedo.- las lagrimas le ganaron, a pesar de intentarlo no podía detenerlas.
-Kari, no estás sola, yo estoy aquí, él va dejarte ir porque no le voy a permitir que te haga daño nuevamente, entiendes, no estás sola, me tienes a mí, siempre.- la rodeo con sus brazos, apegando su cabeza en su pecho.
-¿Cuánto tardaras en hacerlo?- pregunto ansioso.
-Los entrenamientos comienzan la próxima semana, debo esperar a que se dé una oportunidad, tener un motivo, un argumento tan fuerte que nadie se atreva a refutarlo y por supuesto que ni ella pueda refutarlo.
-Aun así, de igual forma quiero que él salga lastimado.
-De eso no te preocupes, mediremos su instinto, tal vez ni siquiera pueda prevenirlo.
-Realmente no deseaba llegar a esto pero no tengo más opciones.
-Me agrada que llegaras a esto, además me conviene.
Leía una y otra vez el libro de biología, ¿Por qué el maestro la corrigió?, ¿Acaso no sabía nada?, el libro era su testigo de que su respuesta era más que valida sin mencionar muy adecuada, estúpido maestro, formulaba preguntas abiertas a toda la clase y cuando respondía se enfadaba, no lo entendía, el periodo se le hizo eterno no porque no le agradara la nutrición, sino porque el maestro comenzó a burlarse cruelmente de unas chicas que no pudieron responder unas preguntas, sin duda era un hombre malvado.
-¿Dónde está Willis?- pregunto la castaña, que parecía escanear con su vista la totalidad del salón.
-Sé fue a mitad de la clase.- rio.- no lo notaste porque fue mientras discutías con el maestro.- volvió a reír al ver como el rostro de la ojirubí se llenaba nuevamente de enfado con el solo hecho de mencionar el tema.
-Yo tenía razón.- se defendió.- ni siquiera entiendo porque le molesta que responda las preguntas que hace.
-Creo que intenta hacer participar a los demás.- un puchero apareció en el rostro de la castaña, produciendo una carcajada en el rubio.
-Pero yo amo participar en clases.- bajo la vista.- intentare no hacerlo.
-Anda vamos, Keita nos espera.
No fueron necesario que el rubio insistiera nuevamente en que debían darse prisa, la castaña guardo a toda velocidad sus pertenencias en su bolso, para luego comenzar a correr junto con el ojiazul en dirección a la salida del instituto, no tardaron en llegar al metro.
-¿Crees que el entrenador de futbol saque del equipo oficial a Keita?-pregunto con la vista perdida en la ventana.
-No lo creo, hasta donde tengo entendido es una de las estrellas del equipo, probablemente solo ponga un reemplazo en su lugar hasta que pueda reincorporarse.
-Eso espero, para Keita es muy importante el futbol, es muy parecido a mi hermano en eso.
-¿Sabes jugar futbol?- se volteo a verla curioso.
-Claro, soy la hermana de Taichi Yagami, no solo sé jugar futbol sino que soy muy buena, ya lo veras cuando viajemos por mi cumpleaños, los equipos son siempre mixtos.
-¿Estoy invitado?
-Obviamente, tonto.- rio.- aunque aún falta mucho, ¿Qué se siente tener una amiga joven?- rio al ver el rostro del rubio.
-Solo soy cinco meses mayor que tú.- dijo en un tono de fingido enfado.- sobre tú pregunta, es muy notorio que solo tienes quince años, demasiado inmadura a mi parecer.- como replica obtuvo un codazo de parte de la castaña.
Ambos se alejaron dispuestos a comenzar una lucha de meñiques.
-Takeru, se supone que debemos bajarnos en esta estación.
Sin más el rubio y la castaña tomaron sus cosas, alcanzaron a cruzar las puertas y estas se cerraron, caminaron en silencio, viéndose de vez en vez. Al llegar a la clínica, emprendieron rumbo de inmediato a la habitación de Kouji. El rubio abrió la puerta con cuidado mientras Hikari se asomaba con una gran sonrisa.
-¿Quién es el paciente más talentoso de todo este lugar?
-Depende de a que deporte te refieras.- musito el ojiceleste, provocando que la sonrisa de la castaña se desvaneciera casi por completo.- nos vemos luego, Keita.- el rubio paso a un lado de Kari sin siquiera voltear a verla.
-¿Qué fue eso?- pregunto confuso el moreno.
-Está enfadado conmigo, ya se le pasara, lo importante aquí eres tú ¿Cómo te sientes hoy?- se sentó en la orilla de la cama.
-Mejor, creo.- sonrió.- estoy dopado, no te sabría decir con certeza, ¿Cómo estuvo el instituto?
-Nos echaron de la clase de química.- rio el rubio.
-Eso suena interesante, ¿Qué hiciste Yagami?
-En realidad fue mi culpa, nos encontraron 'hablando', el maestro se molesto más de la cuenta y nos pidió que saliéramos.
-Ya veo, esta es la primera vez que te hacen salir del salón, Kari, ¿Cómo te sientes?- el moreno acaricio el cabello de su amiga que lo miraba con ternura.
-Bien, siempre creí que sería peor, no fue nada del otro mundo en verdad, el maestro de biología me reprendió.- el moreno rio al oír eso.- es mi condición de Lisa Simpson no es mi culpa.
-¡Oh!, maestro estúpido.- rio.- no es tu culpa es suya.- la castaña solo le regalo una sonrisa mientras jugaba con la mano que acariciaba su cabello instantes atrás.- ¿me dirás porque lloraste?- lo miro extrañado.- te conozco desde que teníamos seis años, sé cuando lloras aunque hayan transcurrido un par de horas.
-Fue por una tontería, nada realmente importante, no te preocupes sabes que si fuera algo grave te lo contaría de inmediato.
-¿De qué hablaste con Willis?, está enfadado conmigo también y no tengo idea de cuál es el motivo.
-No está enojado con nadie, bueno con… pero no con ustedes, lo que si me extraño fue su actitud fría, eso no es común en él, ¿Kari que tanto hablaste con la enfermera que te dejo entrar ayer?
-No mucho, ¿por?
-Me dijo que debería pedirte que fueras mi novia.- la ojirubí se tapo la boca.- ¿segura que no le dijiste nada?- tomo su mano haciendo que lo mirara.
-Fue error de ella, ayer me vio llegar temprano, creyó que éramos novios, yo solo aclare la situación… le dije que la afortunada seria yo, ya sabes, porque eres un chico tierno, amable sin mencionar tus actitudes psicopáticas como observar a la gente dormir.- rio.- realmente lamento su comentario, no creí que fuera a mencionar algo como eso.
-No me molesto, no es la primera vez que nos pasa, es solo que esa enfermera estaba realmente convencida que debía hacerte mi novia, me causo un poco de gracia.
Mentía, pero era algo que debía hacer, lo que menos necesitaba la castaña ahora era problemas, y sus sentimientos quisiera o no, le traerían problemas, ya sea porque no pudiera corresponderlos o por lo sucedido.
-Ya veo…
-Es hora de irnos.
La hora de salida ya estaba encima, paso su mano por su rostro aun podía pensar en qué hacer, no quería, realmente no quería decepcionar a Yamato de esa forma, no ahora que se estaban convirtiendo en amigos; Naoki debía entender que no seguiría siendo la misma ilusa de siempre, si la quería realmente debía demostrarlo, dejar esa actitud pedante que siendo sincera ya ni ella soportaba.
Tomo su bolso siendo consciente que el rubio probablemente se enfadaría por no esperarlo como habían acordado pero si deseaba mantenerse firme en su decisión debía irse de inmediato, bajo rápidamente las escaleras mezclándose con los de demás estudiantes, estaba tan ocupada viendo si 'su querido Naoki' estaba tras ella que no se percato de la distancia real que tenia con la persona que iba delante, produciendo un choque inevitable.
-Ay no, lo lamento mucho.- se disculpo mientras recogía unos cuadernos y ¿Un Ipod? , levanto su vista.- Yamato.
-Deberías tener la vista al frente cuando caminas, porque si no lo haces pasan cosas como estas.- rio, mientras estiraba su mano para ayudarla a levantarse.- ¿A dónde ibas tan aprisa?
-Me urge salir rápido de aquí.- dijo viendo a los lados.- ¿alguna idea?
-Claro, por aquí.- tomo el brazo de la castaña, haciendo que lo siguiera.
Ambos chicos salieron por unos de los accesos laterales, cruzando por frente al gimnasio de básquet para llegar a una de las rejas que según la castaña estaba cerrada.
-¿Desde cuándo esta salida está abierta?, se supone que siempre la mantienen cerrada.- observó al rubio que caminaba a su lado.
-Siendo sincero no sé, pero la semana pasada note que este acceso estaba abierto por lo que cuando deseo evitar salir con la marejada de gente, la utilizo.
-Ya veo, eres como un detective o algo, primero descubres como salir del instituto sin ser vistos y luego esto, ¿trabajas para la CIA?- pregunto divertida.
-¡JÁ!, ¡no!, solo soy observador, ¿Por qué estabas tan distraída?
-Necesitaba salir rápido es todo.- esbozo una tierna sonrisa.- ¿tienes pensado como será tu traje para la fiesta?
Era el cambio de tema más brusco que había hecho desde hace mucho, pero no quería mencionar a Naoki, seria arruinar el momento.
-Mi madre está viendo eso, le pedí ayuda y accedió de inmediato, por cierto, dijo que quería fotografías de nosotros disfrazados, ¿no te molesta cierto?
-Claro que no, de todas formas tenía planeado sacarnos fotos, ya sabes para el recuerdo, pero como estás las quiere tu mamá, buscare una fotógrafa profesional.
-¿Fotógrafa profesional?, ¿no es un poco exagerado?
-No.- rio al percatarse que el rubio no entendía de quien hablaba.- ya verás quien es en la fiesta.
-¿Cobra?- la castaña solo pudo soltar una carcajada, al recobrar el aliento, negó con la cabeza.- no entiendo porque te hace gracia.
-Olvídalo, ¿quieres helado?, cerca de aquí venden helados deliciosos, no tengo deseos de llegar a casa aun.
-¿Me quieres utilizar de distracción?, por hoy lo dejare pasar, tampoco quiero llegar aun a casa, mamá saldrá tarde de su trabajo y el enano está visitando a Keita, así que estoy disponible.
La tienda era pequeña pero muy agradable a la vista, tenía aspecto de cabaña, demasiado verde para estar en medio de edificios, algo que sin duda la hacía especial y diferente a las demás.
La ojimiel escogió helado de fresas mientras que el rubio uno de chocolate, ambos salieron riendo, les hacía gracia el haber elegido esos sabores, ya que la tienda en si tenía una enorme variedad de sabores y por alguna razón eligieron los sabores más comunes en todo el mundo.
-¿Escogiste el de fresa porque es rosa?- rio al ver el rostro de la castaña, el cual tenía una expresión de risa ante lo escuchado y un poco de molestia.- vamos te gusta mucho ese color.
-Lo elegí porque me gusta, ¿Tú porque elegiste chocolate?
-Porque me gusta.
El camino se hizo silencioso, silencio que no era incomodo para ninguno de los dos. La castaña comenzaba a preguntarse cuál habría sido el comportamiento de Naoki al no encontrarla en el salón como habían acordado ¿Qué tanto se habrá enfadado?, no deseaba estar preocupa por ello en aquel momento pero por algún motivo si lo estaba, ¿Debía intentar explicarlo?, probablemente sí, no tenía planeado cambiar de opinión respecto a no ser la misma ilusa de siempre, pero consideraba que su forma de actuar era muy reprochable sin mencionar que contenía una enorme falta de cortesía.
Sus ojos se posaron en una pareja que se acercaba al parque, la chica parecía desbordar alegría, en cambio el chico se veía un tanto serio, aun así esbozaba una delicada sonrisa, sus ojos siguieron a la pareja con detenimiento, no sabiendo exactamente el porqué, se le hacían conocidos, llevaban el uniforme del instituto, un rubio y una pelirroja, un rubio y una pelirroja, se repitió, mientras intentaba acercarse discretamente para observarlos mejor.
Naoki y Nanami.
Su corazón latía tan rápidamente que parecía que saldría de su pecho o explotaría, sin importar cual sucediera primero, no era algo bueno. Quito la vista casi de inmediato luego de identificar a ambas personas, una sonrisa triste se apodero de su rostro, después de todo Nanami si le dijo la verdad, Naoki pasaba tiempo con ella, castigo, era un castigo, esa era la palabra más adecuada para lo que hacia Naoki en esos momentos la estaba castigando, por dejarlo esperando en el salón, por tratar de ignorar sus sentimientos hacia él.
-Ocurre algo.- dijo en tono tranquilo el rubio que la observaba sin entender el porqué de su actitud.
-No, vamos a otro lugar sí, no me agrada este parque, todo el mundo viene aquí, no es un lugar tranquilo.
-Claro, ¿segura que solo eso?- la ojimiel solo asintió, esperando que esa fuera la última pregunta del rubio.
Se encaminaron por la calle principal, Mimi ya podía sentir que su corazón latía nuevamente con normalidad, necesitaba hablar de lo que sentía, de lo que pensaba, pero Yamato no era una opción para hacer de receptor, necesitaba de alguien que no le sorprendiera la forma de actuar de Naoki, ni su propia forma de actuar, alguien que no juzgara, Kari, sin duda la necesitaba.
Al divisar el metro disminuyo la velocidad en su caminar, debía hacer tiempo antes de llegar a casa, no quería que su madre le preguntara porque traía esa cara, le bastaba saber el porqué de ella.
-No camines tan rápido, recuerda que no queremos llegar pronto a casa.
-Lo sé, pero siempre podemos hacer una desviación, ¿A qué hora tienes planeado llegar a casa?
- Ocho y media más o menos, tal vez un poco después, ¿Qué sugieres?
-Son las seis, ¿tienes hambre? Porque podríamos buscar una cafetería y comer, después ir a dar una vuelta, tal vez visitar algunas tiendas que sean del agrado de los dos.
-Es la mejor idea que he escuchado hoy, ¿café o restaurant?
-Restaurant, así tendremos mayor variedad para elegir.
Continuara…
Gracias por los Reviews ^^, espero que el capitulo sea de su agrado, dejen Reviews me harán increíblemente feliz :B
¡Xoxo!
