Capítulo 7: Charla nocturna.
Un par de horas después casi todos dormían en el avión, pero había tres personas que no lograban conciliar el sueño, aunque las razones de cada uno eran distintas.
Yami no podía creer que hacía apenas unas horas había descubierto que en su antigua vida tenía una hermana, y que además esta se había presentado ante él poco después, aún cuando apenas había tenido tiempo para asimilar la noticia.
Por otro lado, Seto no paraba de pensar en Kate. Desde que la había mirado a los ojos cuando le salvó de caer al vacío no podía dejar de pensar en ella, y cuando se cogieron de la mano por aquel pasadizo le había recorrido una sensación agradable que en ese momento no supo identificar. Además apenas había podido mirarla a la cara, le ponía demasiado nervioso, se sentía torpe y eso que ni siquiera habían cruzado una frase. ¿Quién era esa chica? Y ¿por qué le provocaba esas sensaciones? Tenía que averiguar por qué se sentía así.
Kate tampoco dormía. Se mantenía despierta mirando al techo, con una sonrisa triste en los labios. Él no la había reconocido, es más, ni siquiera parecía interesado en mirarla a la cara. No podía creer que la hubiera olvidado, sobre todo porque ella le había reconocido al instante.
Cuando salió del pasadizo y vio aquel grupo de gente en la puerta del templo, en seguida se dio cuenta de que estaban esperando a alguien, nadie se quedaría a las puertas de un lugar que se está derrumbando de lo contrario. Volvió a entrar y recorrió el túnel todo lo deprisa que pudo hasta llegar a la entrada, fue entonces cuando le vio retroceder y caer por una grieta en el suelo. Al cogerle la mano pudo por fin mirarle la cara y su corazón dio un vuelco, apenas podía creer lo que estaba viendo, pero disimuló su sorpresa ya que la situación lo requería.
Él sin embargo no dio signos de reconocerla ni pareció inmutarse en ningún momento. Tal vez su amistad no era tan sólida como ella había pensado, quizá ni siquiera se acordaba de su existencia.
Deprimirse no servía de nada, y además no era su estilo, así que decidió dar un paseo ya que no podía dormir.
Se levantó de su asiento y caminó a través del avión, vio a Joey y Tristán roncando uno encima de otro y tuvo que contener la risa para evitar despertarles, también pudo ver a Mokuba durmiendo con la cazadora de su hermano sobre él, eso la hizo sonreír, a pesar de todo algunas cosas no cambiaban.
Sus pies la llevaron a la sala de reuniones en la que había estado unas horas antes, que, sorprendentemente no estaba vacía.
-¿Problemas para dormir? - preguntó a la silueta que estaba sentada en una de las sillas.
La figura levantó la cabeza y sonrió.
-No soy el único por lo que veo - dijo.
-¿Quién puede culparnos?
-Yo no desde luego - contestó Yami desperezándose -, no he podido pegar ojo.
-Es normal - comentó ella mientras tomaba asiento a su lado -, cuando yo empecé a tener sueños con mi vida pasada a veces no quería dormir porque no sabía lo que podía llegar a ver en ellos.
-Yo no he visto mucho - confesó él con tristeza -, apenas sé quien soy.
-No puedo ni imaginarme como debe de ser eso, pero si te sirve de consuelo yo no sé mucho sobre mi auténtica familia.
-¿Auténtica familia? - se extrañó Yami.
Ella asintió.
-Soy adoptada. Quedé huérfana cuando tenía cuatro años así que apenas recuerdo a mis padres, he pasado casi toda mi vida en un orfanato hasta que hace 3 años mi padre adoptivo me sacó de allí.
-¿Fue duro?
-No tanto como pueda parecer, a pesar de haber perdido a mis padres seguía teniendo a mis hermanos y eran un gran consuelo para mí. Además de que no podía permitirme quedar hundida, soy la mayor y me tocaba ser fuerte por ellos.
Yami se rió.
-Me recuerdas a Kaiba.
Kate esbozó una triste sonrisa pero gracias a la oscuridad Yami no se dio cuenta.
-¿Tú crees?
-Claro, sólo que tú no eres tan fría como él.
-¿Siempre ha sido así? - preguntó, intentando averiguar qué había transformado al chico que ella había conocido en el hombre frío que era ahora.
-Sí, al menos desde que yo lo conozco.
Se escuchó un ruido detrás de ellos y ambos volvieron la cabeza, pero no vieron nada raro.
-¿Por qué lo preguntas? - continuó él, ignorando el sonido.
-Es un chico extraño - se limitó a responder ella.
-Sí, es verdad. Pero nosotros no somos los más indicados para decir algo así ¿no crees?
Ella se rió.
-Cierto.
Yami la miró por unos instantes antes de volver a hablar.
-Kate, ¿qué opinas sobre nuestro pasado?
Ella le sonrió con amabilidad.
-Creo que es algo que no podemos borrar porque forma parte de nosotros, yo ya no soy una princesa egipcia y tú hace tiempo que dejaste de ser el faraón, no hay nada que nos relacione ya, no obstante, fuiste parte de mi familia y siempre serás una persona especial para mí. Ya no nos unen lazos de sangre pero existen otros lazos que pueden conectarnos.
El chico sonrió también y se quedaron así por unos momentos.
-Creo que deberíamos volver - dijo ella después de un rato -, tenemos que descansar si no queremos levantarnos mañana con ojeras.
-Tienes razón - Yami miró su reloj -, ya hace más de dos horas que los demás están durmiendo y nosotros todavía seguimos despiertos.
-Vaya, mañana voy a tener una cara de sueño horrible - comentó Kate levantándose de su asiento.
-Kate tú nunca podrías tener una cara horrible.
Ella se rió.
-Vaya, gracias.
Ambos salieron de la sala charlando en voz baja, tan concentrados en su conversación que no notaron la sombra que estaba agazapada en el lado izquierdo de la puerta.
Seto Kaiba.
