Capitulo 4: Descubrimientos.


Era una noche pacifica y cálida, las castañas tenían la que era la tercera pijamada dentro de la misma semana, ambas habían llegado al acuerdo de que pasarían más tiempo juntas como apoyo, lo que se traducía en, apoyo para Mimi en el tema de Naoki y apoyo para Hikari en el tema de Kouji.

Emily will find a better place to fall asleep

She belongs to fairy tales that I could never be

The future haunts with memories that I could never have

And hope is just a stranger wondering how it got so bad.

-Es tan linda, ¡Kyyyaaaaaa!- grito la mayor.- ¿Cómo dices que se llama?- pregunto con tono ansioso.

-Love song requiem de Trading Yesterday, me enamore de la canción, es demasiado dulce, tengo ganas de bailar esta canción con alguien especial, de preferencia mi príncipe azul.- giro en la punta de sus pies, casi en un movimiento de ballet.

-¿Y ese seria?, ¿Keita o Takeru?- rio al ver como el rostro de la menor cambiaba de colores rápidamente, paso del color normal, al blanco en menos de un segundo para luego ponerse rojo.- Es uno de ellos no es cierto, ¿es… cierto chico que juega… básquet?

-Yo…yo… él, él no… es mi amigo, Mimi por ¡Dios!, como puedes preguntar ese tipo de cosas, estas fuera de lugar, además la que esta ciegamente enamorada de un rubio francés eres tú, no te creo que tú y Yamato solo sean 'amigos'.

Sus ojos se abrieron como plato, a pesar de que no era la primera vez que oía las mismas palabras salir de la boca de su amiga –Eso no es cierto, sabes lo que ocurre entre yo y Naoki, si sintiera lo que dices por Yamato… eso solo haría que las cosas sean aun más complicadas.

-¿Recuerdas que me dijiste que Kouji no era mi final feliz?, creo que Naoki tampoco es el tuyo, a fin de cuenta ellos se parecen mucho, tal vez Naoki no sea un enfermo mental como Kouji, pero es igual de cruel cuando se trata de ti.

-Kari…-las lagrimas afloraron de sus ojos color miel.- ayúdame, por favor, ayúdame…- los brazos de la menor la rodearon, con seguridad y cariño.- yo, yo no puedo sola, no me dejes sola, yo no puedo.

-Shhh, estaré contigo siempre, en el instituto solo nos separamos para ir a clases y para ir a los ensayos, ¿quieres que te acompañe durante los ensayos?-la mayor asintió en un movimiento débil.- está bien, ahí estaré, no llores por favor.

-Quiero ser más fuerte pero no puedo.- susurro casi para sí misma.- no soy fuerte.

-Cuando sientas que la fuerza te abandona, debes apoyarte en alguien más, alguien que siempre este ahí para ti.

-¿Eso es lo que haces?

-¡Ajá!, debes hacer lo mismo, te prometo que todo saldrá bien, faltan solo unos días para el baile, con cada día que pasa se acerca a que cumplas casi un mes estando lejos de Naoki, eso es un gran triunfo.

-Siento como si hubiese pasado solo un día, es como si todo fuera más lento o más rápido, no estoy segura.

-Es completamente normal, ya verás como todo mejora, ahora debes dormir, mañana debemos levantarnos temprano.

La ojimiel se acurruco en la cama, sus ojos se cerraron de inmediato, estaba más cansada de lo que se atrevía a admitir, no era cualquier cansancio, era físico y emocional, ambos mezclados pueden hacer estragos en una persona, siempre y cuando la persona se rinda ante él, cosa que la ojimiel no estaba dispuesta hacer.

Un leve suspiro escapo de sus labios, algo le decía que esta vez Mimi si se alejaría de aquel chico problemático, lo que en si era un alivio, para algunos las cosas son más fáciles porque se permiten alcanzar una solución simple pero efectiva, esa era la conclusión que logro dilucidar con el pasar de las semanas, entonces ¿Por qué le parecía que el problema solo estaba empezando?, no era normal de Kouji quedarse tan pacifico, algo tramaba, el meollo del asunto era saber cuál era su siguiente movimiento, apretó su mano en forma de puño, ella no conseguía nada alejándose del problema, tampoco aclarando la situación, tal vez la solución simple no sé aplicaba en su caso.


-No puedo creer que terminamos obedeciendo sus mandados, nos convirtieron en esclavos sin darnos cuenta.- bufo el menor de los rubios.

-Exageras, solo pidieron que les lleváramos agua, no le veo nada malo en ello, después de todo, ellas tienen esa extraña 'muestra de habilidades', es un favor no una orden.

-Favor, orden, para mi es lo mismo, somos esclavos.- pronuncio esbozando una cara de dolor notablemente fingida.

-Deberías acostumbrarte.- rio el moreno.- esta no será la primera vez que tengan esa competencia, agradece que esta es amistosa, cuando son competencias reales suelen ponerse exigentes con todos los que las rodean.

-No entiendo, ¿Por qué una competencia entre dos grupos con labores distintas?

-Es un acuerdo, hace años, las porristas y el grupo de danza era uno, dentro de este existía una división, las expertas en baile y las expertas en acrobacias, la rivalidad hacia que el equipo fuera uno de los más reconocidos en la ciudad, esta competencia es la prueba de que a pesar de que ahora lideran grupos distintos, sigue existiendo esa competitividad.

-¿Cuántas son durante el año?- pregunto curioso el menor.

-Cuatro, claro que la de este año, es mucho más relajada en comparación a la del año anterior, supongo que es debido a que la fiesta es mañana.

-¿Cómo deciden quién gana?

-Una de las integrantes del equipo 'x' debe cometer un error en la coreografía, si ninguno de los equipos lo hace, se declara empate.

-Eso es exigente, no me gustaría estar en el lugar de ellas.

Los tres chicos caminaron en dirección al auditorio donde se llevaría a cabo la competencia, ambas castañas los esperaban en la entrada, la mayor vestía el traje de las porristas, el cual consistía en un top en su mayoría azul, con las iniciales del instituto en letras verdes, los bordes tenían líneas blancas, mientras que la pequeña falda, poseía variados plises falsos, ya que en cada plise lo que había era una abertura que facilitaba la modalidad, el reverso de estos era verde, su cabello iba lacio y adornado por pequeñas estrellas, en su brazo derecho portaba una cinta verde, el cual la proclamaba capitana. La menor en cambio llevaba unos pequeños shorts azules y una ajustada camiseta blanca con las iniciales del instituto, su cabello caía graciosamente en delicados bucles, el maquillaje que llevaba era oscuro, produciendo que la mirada de la ojirubí pareciera más profunda, arriba de sus cejas llevaba pequeños brillos de diamantes, en el centro de su frente portaba uno en forma de flor, su mano derecha llevaba un guante negro largo que llegaba hasta la mitad del antebrazo, mostrando de esa forma su liderazgo dentro del grupo.

-¿Listas?, ¿Quién comienza?-pregunto un divertido Keita.

-Las porristas.- contesto la menor mientras tomaba la botella de agua mineral que el ojiazul le extendía.

-¿El grupo de danza no usara traje especial?, usas solamente ese traje para los entrenamientos.

-Claro que tenemos traje especial que creías, salí con esto para reunirme con ustedes, no quiero que vean los trajes hasta el momento de la competencia.

-Eso sonó tan engreído.- se burlo la mayor.- de todas formas ganaremos, no debieron preparar trajes especiales.

-¡Uhhh!- pronunciaron los tres chicos a una voz.

-Me agrada esa confianza, la necesitaras luego de que te derrote, Tachikawa.

-Ladrona de estilo.- dijo señalando el cabello de la menor.

-Podría decir exactamente lo mismo.- rio ampliosamenté.

-¿Deberíamos detenerlas no?- cuestiono el mayor en un susurro.

-Eso creo.

-Definitivamente sí.

-Recuerda que hoy veremos la película de la que te hable anoche.- comento con dulzura la menor.

-No lo he olvidado, llevare palomitas y dulces, ¿prefieres soda o café?

Ambos rubios se miraron el uno al otro para después desviar la mirada al moreno, parecían sorprendidos, ¿Qué rayos ocurría con las castañas?

-Esa rivalidad es solo para la competencia, una vez que esta termina, la rivalidad desaparece.- explico el que hasta ahora se había convertido en el traductor de las actuaciones de las castañas.

-Ya veo.

-Nos vemos luego, debo cambiarme.- la ojirubí camino hasta llegar a la puerta principal.

-Rómpete una pierna.- se voltio para regalarle una sonrisa a su amiga.

-Igual tú.

-Deberían entrar ahora, no sé cuánto tiempo Taichi pueda seguir reservándoles un lugar.

Los menores entraron sin más luego de escuchar esto, dejando a los mayores solos.

-Éxito.- dijo en tono dulce el ojiazul.- tengo confianza en ti, se que puedes ganar.

-Gracias.- en un impulso rápido beso la mejilla del rubio.- si gano deberás llevarme al cine.

Una sonrisa invadió el rostro de un sonrojado Yamato- De acuerdo, si no consigues ganar, te llevare a dar un paseo, de todas formas te divertirás.

-Genial, anda entremos ya, quiero terminar rápido con esto.


Las luces del auditorio cambiaron indicando que la competencia iniciaba, las porristas entraron adelantando algunas de las piruetas que realizarían durante la rutina, la castaña estaba junto a las otras dos voladoras, la voladora principal iba en el centro. Las seis chicas caminaron lentamente al centro de la lona, mientras movían sus pompones los cuales llevaban en su mano derecha, alzaron sus pompones, para luego bajarlos dejándolos al frente, movieron levemente sus caderas mientras cambiaban su posición, rozaron los pompones por sus rostros hasta llegar a su vientre, en un movimiento lleno de energía se deshicieron de ellos arrojándolos lejos, se dejaron caer a la lona de rodillas, posaron sus manos en la lona para después mover sus cabezas de forma coordinada, tan rápido como terminaron se pusieron de pie de un salto, menearon sus caderas de un lado a otro, se apartaron dando lugar a los chicos para que hicieron su entrada con piruetas triples, los chicos se ubicaron en parejas junto con sus compañeras, la voladora principal giraba sobre la punta de sus pies, tras ella sus compañeras estaban junto a los chicos, la castaña junto a Akane estaba frente a frente con sus respectivos chicos, ambas tomaron en un coquetamente el pecho de los chicos, giraron sobre sus pies para después deshacerse de ellos con una patada falsa, flexionaron sus rodillas para dar un salto y caer en los brazos de los chicos que estaban tras ellas, ambas fueron tomadas por la cintura para hacerlas girar con mayor facilidad. La voladora principal, Akira dio un salto hacia atrás con tres giros seguidos, tomando el impulso necesario para caer en los brazos de los dos bases, ambos la alzaron e hicieron girar en los aires para luego atraparla sin mayor problema, una pirámide se comenzó a formarse, en los costados superiores estaban Mimi y Akane, alzaron a Akira dejándola como la cabeza de la pirámide, esta alzo sus brazos para así mantener el equilibrio... equilibrio que no pudo mantener, la morena tambaleo sobre la castaña y la pelinegra para luego caer de mala manera en la lona, la música se corto en ese mismo momento mientras la porrista era atendida por sus demás compañeras.

-¡Por Dios!- chillo Mimi al ver como había caído.- debemos llamar a la ambulancia ahora, tiene que ser atendida por un médico.

-Mimi, esto no sé ve bien, ¿Qué haremos sin Akira?, es la voladora principal, sin ella estamos perdidas.

-Pensaremos en eso luego, lo importante ahora es llevarla pronto a la clínica.

-La ambulancia ya viene, tardaron unos cinco minutos en llegar.- dijo la castaña menor mientras se acercaba a ellas.- ¿Iras con ella a la clínica?

-No, la entrenadora se encargara de todo, además creo que Akira estará más tranquila si sus amigas la acompañan.

-¿Qué ocurrirá con la competencia?

-Termina, supongo.- respondió sin darle mayor importancia la menor.- seria cruel continuar, después de todo solo es una competencia.

-¿Solo una competencia?-bufo la entrenadora tras ella.- la competencia sigue, Yagami, ve alistar al grupo de danza, por mientras sacaremos las lonas.

-De acuerdo.- dijo en tono sumiso.- chicas, alístense estamos por entrar.- grito con energía.

-Akane vamos, Taichi nos guardo asientos.- ocuparon en silencio sus respectivos lugares esperando que diera inicio la actuación del grupo de danza.

-No puedo creer que vayan a seguir con la competencia.- comento el rubio mayor.- tú entrenadora es malvada.

-¡Oh si!, se enfado porque Kari no quería seguir la competencia, a veces me pregunto si tiene corazón.- dijo en tono divertido.

-Creo que la respuesta a esa pregunta es 'no'.- rio ante lo infantil de su comentario, provocando que la castaña riera con él.

La música inundo cada rincón del gran auditorio, Manic star – Conjure One, invadió los sentidos de los presentes, lentamente las integrantes del grupo de danza entraron, un caminar rítmico, casi meciéndose al ritmo de la música, todas llevaban un vestido blanco de tirantes, en la cintura tenia adornos dorados, era largo a los costados y en la parte delantera llegaba a la mitad del muslo.

Hikari se adelanto quedando en medio, extendió su brazo izquierdo para dar un salto y aterrizar en la punta de sus pies, alzaron sus brazos en para darse impulso y girar, las chicas se adelantaron en pasos delicados, su baile era una mezcla de ballet y contemporáneo, atractivo para los ojos de los presentes, la castaña extendió sus brazos a la altura de su rostro y retrocedió en un movimiento en el cual parecía que flotaba, las demás se alinearon, dejando tanto como a Hikari y a Catalina en lados opuestos, las chicas que estaban en la alineación, alzaron su pierna derecha girando hasta quedar de costado, lentamente tocaron el piso, mientras ondulaban su brazo izquierdo; Catalina y Hikari estaban tendidas sobre el piso, giraron sus piernas hasta quedar sentadas, posaron su brazo derecho a cierta distancia como si estuviesen tocando algo que parecía ser invisible, ambas se pusieron de pie, alzaron ambos brazos y giraron en un salto triple, la castaña aterrizo sobre la punta de sus pies, mientras la rubia una vez realizado el salto se lanzo al piso, gritos escaparon de la boca de la francesa, alarmando a todos los presentes.

Catalina chillaba desde la misma posición en la que había aterrizado, la música una vez más se interrumpía, la ojirubí giro su mirada hasta donde se encontraba la chica a la cual debía llamar compañera muy a su pesar, rápidamente la desvió hasta la de su mejor amiga dentro del grupo, Mai, esta movió la boca, en un mensaje mudo, "Se lanzo al suelo, sin motivo", sus ojos se entrecerraron, eso era algo muy propio de Catalina.

Mordió su labio inferior con torpeza, aun sabiendo que estaba fingiendo, debía ir y cerciorarse que se encontraba bien, sino la rubia se encargaría de dejarla como la bruja de la película, avanzo con desgana hasta llegar donde se encontraba la chica de ojos azules -¿Estás bien, que ocurrió?

-No, no estoy bien, como puedes preguntarme qué ocurrió, me caí acaso eres ciega.- grito con un molesto acento francés.

-No pude ver lo sucedido, solo te vi tendida en el piso, ¿te torciste el tobillo?

-Vas a ayudarme o me interrogaras, eres una pésima capitana.- grito nuevamente captando las miradas de todos.

-Necesito saber si te torciste el tobillo, no te preguntaría sino fuera necesario.- contesto con calma.

Los maestros se acercaron a ayudar, la escena protagonizada por ambas chicas era algo que el Instituto no estaba dispuesto a permitir.

-Yagami, creo que será mejor que te alejes de ella, se ve alterada, quédate tranquila yo velare porque este bien.

-Pero…

-Hiciste todo lo que pudiste.- sonrió la maestra, la castaña se limito a devolver el gesto, como adoraba a esa maestra de Literatura, camino arrastrando los pies, lo único que necesitaba en ese momento era sacarse el estúpido vestido que ahora solo la incomodaba.


Caminaban a paso normal, en silencio, sin duda lo ocurrido era lo más extraño que ambos habían visto, ¿Cuál era la probabilidad que en ambos equipos una de las integrantes se cayera?, de acuerdo no sabía la respuesta exacta a eso, pero estaba seguro que era casi nula, observo con cuidado a la castaña que iba junto a él, ¿estaba así por lo sucedido?

-No fue tan malo, digo, ¿quedaron en empate no?

Se golpeo mentalmente, eso no era del todo tranquilizador, debió haber guardado silencio.

-Sí, pudo haber sido peor.- rio produciendo que el rubio hiciera lo mismo.- no estaba pensando en los resultados de la competencia, pensaba en que salió mal con la pirueta de Akira, por la forma de la caída, creo que estará uno meses fuera.

-¿Quién la reemplazara?

-No hay nadie en el equipo que pueda tomar su lugar, yo nunca he entrenado para ser la voladora principal, se hacer piruetas como todas, pero ser voladora principal es casi una locura, tiene riesgos.

-¿Qué harán?

-Esperar que dirán los médicos, y luego buscar una reemplazante, rayos será difícil, ninguna de las chicas que se presento a las audiciones tenia lo necesario para ocupar el lugar de Akira, sino conseguimos una nueva integrante no podremos competir.

-Anda, olvida eso por un rato, luego tendrás todo el tiempo para preocuparte por ello, tenemos un paseo pendiente.

-¿Ahora?- pregunto divertida.

-Claro, no se me ocurre un momento más oportuno que ahora, además mañana es el baile, y en la noche iras a ver una película con Kari, por lo que tenemos un par de horas.

-Ya tienes todo planeado, ¿dónde iremos?

-¿Dónde?...-paso la mano por su alborotado cabello, debió pensar un lugar antes de recordarle el paseo.- el lugar que escojas por mi estará bien.

-Anda caminemos un poco, en el trayecto decido donde nos detenemos.

Le parecía divertido que el ojiazul se pusiera nervioso, porque ¡sí que lo estaba!, solo pasaba la mano por su cabello cuando no sabía que decir, realmente no era consciente desde cuando podía leer los gestos y miradas de aquel rubio encantador, ¿Encantador?, bueno sí lo era, pero no como para alagarlo por ello ¿o sí?

Conforme avanzaban, la castaña diviso lo que parecía ser un lindo parque infantil repleto de juegos, por alguna razón desconocida, estaba casi vacío, era el lugar perfecto, quizás porque aquellos juegos le traían lindos recuerdos o porque creía que la alegría de los pocos niños que jugaban podían iluminar su tarde; en un impulso tomo la mano del rubio y comenzó a correr en dirección a unos columpios cercanos a unos subí y baja.

Se sentó con cuidado para no arruinar su uniforme, volteo a su lado izquierdo, sonrió al ver la expresión del rubio, una mezcla de alegría y misterio se apreciaba en su mirada.

-¿Qué piensas?

-Intentaba recordar la última vez que estuve en un lugar como este… fue un día antes que papá se fuera, recuerdo que jugué toda la tarde con Takeru, desde entonces no he vuelto a aquel lugar.

-Oh…-se castigo mentalmente por ello, sí hubiese sabido aquello nunca, nunca se habría detenido allí.- si quieres podemos irnos, no tengo problema en ello.

-No es necesario, me agrada estar aquí, ha pasado mucho tiempo… la herida de la partida de mi padre ya sano por completo.

-¿Mantienes el contacto con él?... sí es muy personal la pregunta no respondas.

-Prácticamente sé toda tu vida, es tiempo que me conozco mejor.- suspiro pesadamente.- tengo una relación llevadera con él, no me puedo quejar, he aprendido a conocerlo de nuevo, creo que todo lo que paso sirvió para dejar de ver a mi Padre como un superhéroe, es humano igual que todos, tiene derecho a cometer errores.

-Eres muy valiente y maduro, espero llegar a ser así algún día, si estuviera en tu lugar no habría tenido el valor para dirigirle la palabra nuevamente.

-Eso no es del todo cierto, solo lo sabrás cuando algo así en verdad te ocurra, no es bueno ser prejuiciosa menos cuando lo eres contigo mismo.

-Sí… ¿lo ves seguido?

-Algunos fines de semana nos quedamos con él, también para las vacaciones sean de invierno o de verano, claro que repartimos el tiempo entre papá y mamá.

-Claro.

Fuerte, esa era una de las palabras que describían a Yamato, tan fuerte que parecía ser capaz de darle fortaleza a las personas que lo rodeaban, la hacía sentir fuerte a pesar de siempre haberse considerado la princesa en peligro, o mejor dicho la princesa que se ponía en peligro.

-Se nos hace tarde, deberíamos irnos.- se limito a asentir.- si tomamos esta calle llegaremos más rápido al metro.

-Yamato…

-¿Sí?

-Gracias, por contarme lo de tu padre, por ser así como eres conmigo.

-¿Cómo soy cuando estoy contigo?-pregunto un tanto curioso.

-Encantador…-se llevo las manos a la boca, ¿Ella había dicho encantador?, ¡TONTA!, no debía decir eso, se suponía que no le diría eso, aunque no fuera mentira.

-Tú me pareces adorable.- sonrió al ver como sus ojos se abrían como plato.-es algo de lo que deberías estar consciente.


¿Por qué se había arrojado al piso?, ¿Tanto era su deseo por hacerla quedar mal?, porque se preguntaba eso, la respuesta era bastante obvia, la detestaba, seguramente tanto como para arrojarse al suelo sin importarle lo que los demás pensaran, ¿Por qué los demás se percataron de lo que hizo o no?, tomo el bolso donde guardaba su vestido, si hubiera imaginado que algo así ocurriría no se habría tomado las molestias de preparar un traje especial, simplemente nunca se habría quitado su vestimenta para entrenar, al menos se sentía cómoda nuevamente en ella.

Busco su celular, debía llamar a los chicos para saber donde se habían metido, detuvo su andar de manera sorpresiva al sentir que alguien tomaba su hombro, un escalofrió recurrió su espalda, no quería voltear…

-¿No pensabas esperarme?, eres malvada.- su espalda se relajo, giro despreocupa al identificar al emisor del mensaje.

-Creí que te habías ido.

-Dime cuando desde que nos conocemos, te he dejado sola, siempre te encamino a casa, no me puedes salir ahora con eso.

-Es un día extraño, podría haber sido, ¿Willis y Keita ya se fueron?- el ojiazul asintió.- ¿seguro que no me esperaste porque tienes algo en contra del disfraz?

-Adoro el disfraz, seré un sultán ¿Qué más puedo pedir?

-Muy cierto, Takeru… ¿Por qué no acompañaste a Catalina?, estoy segura que ella querría sostener tu mano mientras la examinan.- una carcajada escapo de sus labios al ver como el rubio lanzaba una mirada asesina.

-Ya te lo he dicho antes, no debes estar celosa, nunca te engañaría, siempre te soy fiel.- las mejillas de la castaña se tornaron carmesí, algo que el rubio no dejo pasar.- hice que te sonrojaras, te ves tierna de esa forma, me encanta.

-¡Basta, tonto!- chillo, provocando que el ojiazul sonriera más complacido.- eres insoportable.- ajusto el bolso para emprender camino sin esperarlo.

La siguió paso rápido hasta alcanzarla – ¡Vamos!, no era para que te enojaras, además no es la primera vez que bromeo con que estas celosa por mi causa.

-¿El hecho de que pueda estar celosa de ti… es un tema importante?, digo, eres insistente con eso, yo solo bromee con lo de Catalina, es como si tú te burlaras de mi y Keita.

-Pues, yo…

No tenia palabras, ahora que lo pensaba, él estaba consciente que el comentario sobre Catalina solo era broma, pero, las preguntas que lanzaba a la castaña, no lo eran, de eso se había percatado en las últimas semanas, Hikari le interesaba no solo como amiga.

Se detuvo haciendo que la ojirubí hiciera lo mismo, le diría lo que pensaba, ¿Qué podía ser lo peor que pasara?, después de todo, la castaña acepto ir con ÉL al baile –Yo… yo…

-Tranquilo no pasa nada.- lo miro con dulzura.- mi intensión no era ponerte nervioso, fue una pregunta tonta ¿no crees?, también un poco engreída, no creí que fuera a sonar de esa forma, olvídalo por favor.

-Yo comencé, supongo que merecía una pregunta que me dejara sin palabras.

Siguieron en silencio hasta la entrada, la ojirubí se sentía incomoda, realmente su pregunta logro desconcertar al rubio, no sabía si eso era bueno o malo, técnicamente no tendría que ser malo, no le molestaba que se preocupara de sobremanera por ella, la hacía sentir protegía.

-Te reto.- pronuncio en tono solemne.- el que llegue primero a la tienda de helados gana y obtiene…-ladeo la cabeza intentando pensar en un buen premio.

-Un helado.-finalizo la oración.- acepto tu reto, recuerda que amo el helado de chocolate, ese sabor tendrás que comprar luego de que te venza.

La castaña lo miro divertida, tomaron posiciones, para luego dar comienzo a la carrera, Hikari no estaba interesada en ganar, solo quería que la tensión entre ella y Takeru desapareciera, no era normal que permanecieran tanto tiempo en un silencio incomodo, aun más extraño era que él evitara hacer contacto visual.

El rubio tomo rápidamente la delantera, la ventaja que tenía era casi nula, pero ni siquiera por eso la ojirubí logro alcanzarlo, al llegar a la heladería, la morena simplemente sonrió y entro a sabiendas que debía cumplir con lo prometido, no tardo mucho en conseguir ambos helados de chocolate para él y de pistacho para ella, esbozo una gran sonrisa al entregarle el premio al rubio.

-Te das cuenta que fue una mala idea retar a una carrera a un jugador de básquet.- probo el tan preciado helado.- delicioso, es el mejor helado de chocolate que he probado en mi vida.

-No creo que allá sido una mala idea, quería que nos divirtiéramos y eso fue lo que ocurrió, los helados de esa tienda tienen un sabor diferente porque son hechos con una receta casera.

-¿Te dejaste ganar?- desvió su mirada hasta la castaña, que de inmediato lo quedo viendo con expresión burlona.

-Claro que no, soy competitiva, no me dejaría vencer, perdí porque tu corres más rápido, eres mucho más alto, tus zancadas son más extensas que las mías.

-¿Segura?

-Sí, ¿Qué te hace pensar que te deje ganar?

-Que eres buena en todo y que tienes un buen estado físico.

-No te deje ganar, de eso puedes estar seguro.- roso su helado en la mejilla del rubio.- te ves adorable así, me encanta.

Rio mentalmente, no sabía cuál era el motivo, pero siempre que estaban juntos tenía uno de dos comportamientos o era extremadamente infantil, o era frágil como una muñeca de porcelana, lo que si era claro que no importaba cual fuera su actitud, el chico de ojos azules, siempre que se lo proponía era capaz de hacerla sonrojar.

-¡Hey!, recibirás tu merecido.- intento tomar el delicado brazo, pero esta fue más rápida y se escabullo, le tomo unos instantes alcanzarla.

-Por favor, no en el cabello.-susurro.

Dio dos pincelazos con el helado en las mejillas de la chica que tenía en frente, fue en ese momento en que vio el mismo brillo que el primer día de clases, en ese entonces creyó que provenía de sus ojos, pero ahora notaba que el brillo venía de la totalidad de su rostro, ante algo tan bello no pudo evitar quedar embelesado.


Todo el camino hasta llegar al gimnasio de Básquet estaba adornado, con pequeños arreglos florales luminosos, las castañas caminaban notablemente lento, no tenían real prisa por apresurarse en llegar a la fiesta.

Mimi llevaba un vestido acorde a la época en color rojo, en sus hombros era suelto y ajusto en los brazos, bajo el busto poseía un cinturón con piedras negras alrededor de este, caía ceñido hasta su cintura para caer libremente, su cabello iba en dos trenzas en los extremos de su rostro, se unían una coleta que caía en su hombro izquierdo.

Por su parte, Hikari, llevaba un Caftán plateado con adornos negros en la parte posterior, el cinturón en el centro poseía un broche de piedras preciosas que hacia juego con el conjunto, tenía una abertura que empezaba arriba de la rodilla, su cabello iba suelto, solo con dos mechones tomados por finos diademas, una cadena adornaba su frente.

-¿Por qué Taichi no vino con nosotras?

-Fue a buscar a su cita, creo que va en serio, parece gustarle demasiado, pobre Akane, me hubiese gustado tenerla de cuñada.

-¿Sabes quién es la chica misteriosa que lo tiene loco?

-Nop, no me dijo quien era o si la conocía, de todas formas me enterare es seguro nos encontraremos con ellos con el transcurrir de la noche.

Siguieron su andar hasta toparse con dos siluetas familiares, los rubios la esperaban a corta distancia, no tardaron mucho en notar la presencia de ambas.

-Las dos lucen hermosas.- comento con una gran sonrisa el mayor de los rubios.

Él vestía con un Vest negro, en el pecho tenia líneas rojas horizontales, pantalones color crema y sobre estos botas negras.

-Gracias, Uds. También lucen increíbles.- tomo con firmeza el brazo de su Romeo.

-Eres la reina más linda que he visto.-camino hasta ella, tomo con cuidado su mano.- vamos.

-Te ves adorable Sultán Shahriar.

El disfraz del ojiazul consistía en un Caftán masculino, la gran camisa era de color dorado con figuras grises, el cinturón era un tono más gris y en él iba envainada una espada, los pantalones eran de un color gris oscuro al igual que el cinturón.

El interior del gimnasio estaba decorado por miles de luces, en medio de la cancha se instalo una pista de baile, las mesas estaban a un lado de esta, garzones se veían por doquier ofreciendo bebidas a los presentes, el lugar está repleto gran parte del instituto había asistido.

Una situación en particular llamo la atención de las dos parejas, mejor dicho, una pareja, Taichi y Zoe disfrazados de Marco Antonio y Cleopatra bailaban en medio de la pista, sonriéndose el uno al otro.

-Misterio resuelto, ella es la cita de tu hermano.-comento la mayor con una mezcla de impacto y risa.

-¡Oh por Dios!- susurro.- bueno ahora entiendo porque no me quiso decir el nombre de ella, definitivamente prefería a Akane de cuñada.

-No es tan malo, tal vez no están saliendo formalmente.

-El enano tiene razón, deberías esperar a saber lo que realmente ocurre entre ellos antes de traumatizarte.

-Demasiado tarde.-un suspiro se escapo de sus labios.- iré a ver el resto del gimnasio, ¿vienen?

El rubio menor hizo un gesto a su hermano, dándole a entender que "NO" era la palabra que debía salir de su boca –No, iremos a buscar una mesa, nos reuniremos después.-la castaña asintió.


-La decoración esta hermosa, no creí que quedaría tan bien.

-¿Es enserio… quieres hablar sobre la decoración?-alzo una ceja- evades lo que viste segundos atrás.

-No lo hago… de acuerdo tal vez lo hago solo un poco, no puedo reclamarle por lo que hace, yo hice algo parecido, Taichi nunca me recrimino nada a pesar de saber todo.

-Tienes razón, anda vamos a bailar… en otra sección para no encontrarnos con Cleopatra y Marco Antonio.

-Hecho… no puedo creer que mi hermano este usando falda.- comento divertida.

¿Por qué no lo podía creer?, cuando las personas se enamoran hacen cosas inexplicables como vestirse de Marco Antonio y usar falda o acceder a ser un Sultán y vestir un caftán –Es parte del disfraz.-dijo casi para sí mismo.

-Lo sé, le queda bastante bien, ¿o será que lo adoro demasiado y por eso lo creo?...

Un cálido y cómodo silencio los rodeo, sus miradas estaban conectadas al igual que sus movimientos, la canción cambio dejando como soundtrack de aquel baile a Plumb-Blush, cada palabra de esa canción representa un poco como se sentían.

I wanna be in love with only you

I wanna watch the sky turn grey and blue

I wanna know the kiss that always new

I wanna be in love with only you

Just you

Las luces de la decoración iluminaban de forma maravillosa a Takeru, resaltando el hermoso color de sus ojos, hacían ver mucho más dulce su perfecta sonrisa, ¿Desde cuándo el rubio se había convertido en aquel chico tan guapo?, él siempre fue así, pero ¿Por qué solo hasta ahora lo noto?, la respuesta a eso solo la hacía sentir más tonta de lo que ya sabía que era; aun así algo le decía que no era demasiado tarde para notarlo.

-¿Tan mal bailo?- pregunto más que nada para hacerla reaccionar.

-No, de hecho lo haces bastante bien, solo me acabo de dar cuenta de algo… soy muy boba.- las tres últimas palabras fueron casi inaudibles, aun así el rubio logro escucharlas a la perfección.

-¿Cuál es tu descubrimiento?

Mordió su labio inferior… ¿debía decirle lo que pensaba o inventaba algo?, nunca le había mentido, pero era algo arrebatado decirle…-Me di cuenta que eres uno de los chicos más lindo que conozco, no solo físicamente, interiormente eres igual o más bello.- no sabía cómo lo tomaría pero prefería decirle la verdad.

-¿Solo hasta ahora lo notaste?-una gran sonrisa se esbozo en su rostro.- eres la chica más hermosa que conozco pero a diferencia tuya yo lo note el día que te conocí.-la hizo girar para luego atraerla nuevamente hacia sí.- ¿Soy uno de los chicos más lindos que conoces o soy EL MÁS lindo?

-Eres el más lindo, pero ya sabías que diría eso, solo querías escucharlo ¿no?-no pudo evitar sonreír, era increíblemente adorable.

-Tienes razón lo admito, ¿eso me convierte en alguien despreciable?

-No para mí, sigues siendo igual de adorable.

Intercambiaron sonrisas, lentamente comenzaron a corta la distancia entre ellos hasta unir sus frentes, sus respiraciones se mezclaron, todo parecía indicar que se besarían, pero un 'clic' paralizo a la ojirubí.

-Tengo sed.- dijo mientras se alejaba.- ¿vamos por sodas?

-S…Sí.

Podía jurar que se iban a besar, ¿Qué había hecho mal?, no la presiono ¿o sí?, por más que lo pensara, no tenía nada de malo besarla, a fin de cuentas era algo que deseaba hacer hace un tiempo ya.

Junto a la mesa de refrescos se encontraban Cleopatra y Marco Antonio, que al parecer habían tenido exactamente la misma idea que ellos.

-Te ves encantadora, Hikari.- sonrió con dulzura.- es una linda coincidencia que ambas seamos reinas.

-Supongo.- sonrió de medio lado, más que nada por compromiso.

-Se amable.-susurro el moreno cerca del oído de la menor, dedico una rápida mirada en su dirección, volteo.- vamos a bailar.

-Es una reina con una mala reputación, tú por otro lado hiciste que alguien desquiciado retomara su camino.


-¿Promete que no te reirás de mi?-la castaña asintió.- de acuerdo, pero bailo mal, no puedes quejarte después.

-No lo hare, anda vamos.- tomo su brazo y lo arrastro hasta la pista de baile.

-Espérame aquí.- camino directo hacia el DJ de la fiesta, susurro algo que solo fue audible para el receptor, sin más volvió con la castaña que lo veía curiosa.-si voy a bailar quiero bailar algo que me guste, esta canción me hace pensar en ti, en mí, en nosotros.

-¿Me la estas dedicando?-asintió levemente, lo suficiente para que ella lo notara.- gracias.

Se movían lentamente intentando seguir el ritmo de la canción, la ojimiel estaba recostada en el hombro de su pareja, dejándose llevar por cada frase, se sintió de alguna forma más cercana a aquel chico, como si compartieran exactamente los mismos sentimientos en uno por el otro.

And again we are the same

We are young and lost and so afraid

There´s no cure for the pain

No shelter from the rain

Oh and we´re so to fame

Well in joy and sorrow I am holding your arms

In world so hollow

-¿Qué opinas de la canción?

-Realmente se acopla muy bien a nosotros…

-¿Te gusto?

-Sí.-dedico una mirada a aquellos ojos azules que la hacían sentir paz, le sonrió produciendo que naciera una sonrisa también en su rostro.

La escena se vio envuelta por la melodía de la canción, ya no había necesidad de decir nada, la simple confirmación de que la letra de esa canción los identificaba tenía un gran significado para el rubio, era casi como una declaración por parte de los dos, una alegría llenaba todo su ser, nunca vio a Mimi como una amiga, sino como esa persona especial, con enorme belleza tanto interna como externa, con esa fragilidad tan característica de ella, que solo le producía deseos de protegerla de todo mal posible que quisiera acercársele. Sería su protector, su caballero, la protegería siempre.

Una sonora y cantarina melodía se escucho, era la risa de la castaña.

-¿De qué te ríes?-pregunto confundido.

-Es solo que el cambio en la música fue muy brusco, ¿Kesha?, su música no me gusta pero debo admitir que es muy pegajosa, se varias canciones y no tengo idea cuando las memorice.

-Eso pasa con la música sin contenido.- comento riendo.- ¿quieres tomar un poco de aire fresco?

-Seguro, comienza a molestarme tanto ruido.

Tomados de las manos se encontraron con el refrescante aire del exterior, completamente distinto al del interior del gimnasio, se sentía puro y limpio, se acercaron lentamente hasta unas bancas no muy lejanas de la entrada, las estrellas y las luces de la fiesta hacían perfecto aquel momento.

-Hace mucho que no veía una noche tan linda, es extraño que en la ciudad se vean tantas estrellas.- recostó la cabeza en el hombro de su acompañante.

-Yo…cuando te dije lo de la canción, yo quería decirte algo más pero creí que allá dentro no era el lugar para hablar, Mimi…tú me… tú me gustas.- la castaña se tenso, y sin pensarlo dos veces se levanto de inmediato quedando frente a frente.-quiero que me des una oportunidad.

-¿Es enserio?-pregunto, rezando para que la respuesta a esa pregunta fuera solo es una broma.

-Sí, no bromearía con algo así, yo no jugaría con tus sentimientos, dame una oportunidad y te prometo que no te arrepentirás.

-Yo…-tomo aire.- necesito pensarlo… a solas.

-¿Eso quiero decir que hoy me darás la respuesta?

-Es una posibilidad, iré a caminar un poco.

Camino sin saber realmente a donde se dirigía solo se dejaría llevar por sus pies, las preguntas comenzaban a atormentarla, ¿Qué sentía por Yamato? ¿Sentía algo más que amistad? ¿Se podía estar enamorado de dos personas? ¿Si realmente no sé podía como diferenciar a quien amas?... ¿Es la persona que ha producido ese sentimiento por más tiempo?

Ya no veía los adornos de la fiesta, se acercaba a la pileta que estaba cercana al edificio principal del instituto, cerca de la enorme y basta biblioteca, se detuvo, ya no sabía a dónde ir, todas esas preguntas no dejaban de rondar su cabeza provocando angustia en su corazón, no quería lastimar a Yamato, no quería lastimar a nadie, ¿Cómo se había podido enamorar de ella?, sin duda alguna era una de las personas con más problemas a pesar de su corta edad.

El clima era cálido siendo refrescado por pequeñas ráfagas de viento, el silencio predominaba en aquel lugar o al menos eso pensó.

-Creí que a esta hora estarías bailando animada con aquel músico.

Sintió como la electricidad recorrió su cuerpo, sabía perfectamente quien era el dueño de aquella voz, una parte de ella se sentía feliz de escucharlo, de saber que no asistió con otra chica, mientras otra parte solo pensaba que debía volver con Yamato, solo él evitaría que cometiera una estupidez.

-Quería tomar aire, ¿desde cuándo tú faltas a esta clase de eventos sociales?- volteo con deseos ocultos de ver aquellos ojos azules que al ponerse en contacto con los suyos la aprisionaban haciéndola sentir 'solo suya'.

-Me rehusé a venir a una fiesta así, solo vendría contigo pero eso no es una posibilidad ahora ¿no es así?-sostuvo su mirada, deseando conservar cada sentimiento, cada emoción que se reflejara en aquella mirada color miel.

-No es necesario que mientas, no quiero volver a escuchar algo como eso a menos que sea una verdad absoluta.

-¿Deseas oír una verdad absoluta?, te extraño como nunca pude imaginar que lo haría, te quiero nuevamente a mi lado, te necesito a mi lado.

Algo en ella se quebraba, tal vez era aquella parte ilusa que creía que distrayéndose lograría olvidarlo, no era así, Naoki seguía tan internado en su corazón como antes- ¿Por qué?- fue lo único que logro articular.

-Sin ti mi vida sigue siendo tan gris como siempre lo ha sido, pero cuando tú estás conmigo eres capaz de traer a mi mundo toda clase de colores y emociones que nunca creí que viviría por mi mismo.

Eso era todo, aquella parte que luchaba por olvidarlo, por dejarlo atrás ya no tenía palabras ni argumentos que valieran, todos aquellos motivos se volvían inválidos, una persona se puede equivocar, como también puede arrepentirse y cambiar, el antiguo Naoki nunca habría admitido todo aquello.

-Naoki.-pronuncio con aquella voz que solía dedicarle solo a él, los ojos del rubio reflejaron cariño, esperanza.- también te quiero a mi lado.

Solo eso alcanzo a pronunciar, sus labios se encontraron con ansias, en un beso que era muy diferente a los anteriores, lento, dulce, demostrándose todo el amor que sentía, porque aquello era amor desde el punto de vista de la castaña. Dejo atrás todas esas preguntas que rondaron por varios minutos su mente, solo le importaba aquel chico que aprisionaba sus labios contra los suyos.


La fiesta estaba cada vez más animada, todos parecían pasarla bien, todos menos ella, eso era lo que le parecía, las cosas se habían tornado extrañas con Takeru, después de su 'casi beso'; en aquel momento escucho dos voces en su mente una le decía que lo besara ya que era lo que deseaba, en cambio la segunda solo le decía que debía detener aquello hasta estar 100% segura de no sentir absolutamente nada por Kouji, ni amor, ni odio, lo que menos quería era lastimarlo, por ello esquivo el beso…pero ¿Cómo hacia entender al ojiazul aquello? ¿Cómo hacerlo sin lastimarlo?

Volvían al gimnasio después de recoger la cámara que guardaba en el periódico escolar, al salir de casa la dejo olvidada y sabia que sino cumplía con el pedido de Mimi haría un berrinche.

Recorrió con la mirada todo el lugar sin encontrar ni a Romeo ni a Julieta, bueno al menos ya no dependía de ella, no podía tomar las fotografías sin ellos.

-Quizás salieron a tomar aire o algo por el estilo.-comento más para sí misma sin esperar una respuesta de su acompañante.

-Es posible.- el ánimo abandonaba su cuerpo, quería con todas sus fuerzas que la tierra lo tragara, cometió un error el cual no estaba seguro de poder enmendar.

Fijo sus ojos en los de él, no necesito oír el porqué de su estado, rozo su rostro con la punta de sus dedos haciendo que se estremeciera por aquel contacto – Gracias por estar conmigo me hace feliz.- sonrió devolviéndole el gesto al que esa noche era SU sultán.

-Hikari…-la rodeo en un estrecho abrazo, deseando tenerla así por siempre.- no es nada, soy feliz estando a tu lado.

¡Mierda!, eso se podía mal interpretar perfectamente ¿Qué rayos le pasaba? Era como si no pudiera conectar su cerebro con el resto de su cuerpo, solo le quedaba esperar que dejara pasar aquello.

-Takeru…-murmuro, bajo la vista avergonzada por su actitud, él no merecía que ella dudara tanto…pero era preferible dudar antes de que pase algo y luego se arrepienta ¿no es cierto?

Sus corazones tenían un peso adicional, no es fácil ocultar los sentimientos sobre todo cuando se sabe que al hacerlo solo consigues más sufrimiento, estaban absortos en sus pensamientos tratando con un esfuerzo sobre humano no hacer contacto visual.

-Por fin los encontramos llevamos un buen rato buscándolos, ¿Dónde se metieron?-la voz masculina sobresalto a ambos jóvenes que en un reflejo se voltearon.

-Hermano… fui… a buscar la cámara.- sonrió tratando de que así el moreno no preguntara nada más.

-¿Se han tomado muchas fotografías?, ¿quieres que les tome algunas?

-De hecho la cámara era para fotografiar a Mimi.- explico el rubio.

-¡Oh!, ¿Dónde está la capitana?-pregunto dirigiéndose a la que ahora era su cuñada.

-No lo sé.-volteo la vista a su hermano en un intento de ignorar a la chica.-supongo que salió a tomar aire.

-Vamos.- la rubia tomo el brazo de la morena y la arrastro hasta su lado.- quiero bailar, chicos nos esperan aquí ¿sí?- Hikari miro con desesperación a su hermano quien sonreía al ver a sus dos chicas favoritas juntas. Fue arrastrada hasta la pista de baile.

-No estoy jugando con tu hermano, él me gusta, nunca la dañaría no tengo motivos.

-¿Hablas en serio?-alzo una ceja.- tampoco tenias motivo para humillarme y aun así lo hiciste, ¿Por qué ahora es diferente?-su voz sonaba casi como un gruñido, aceptaba que lo sucedido con Kouji era su culpa, pero no dejaría que esa rubia sin corazón se burlada de su hermano.

-Cometí un error lo acepto, no debí hacer lo que hice pero no puedo retroceder el tiempo solo me queda enmendar mis errores, cuando digo que me gusta Taichi lo digo en serio.

-¿Quieres enmendar tus errores? Y ¿Cuál sería la manera de hacer eso?, Taichi no merece que juegues con él, si tanto te gusta burlarte de la gente, búrlate de mí pero de mi hermano.

-Ya te dije que no estoy con él, se que tomara tiempo para que confíes en mí, pero lo entiendo, quiero ser tu amiga se que las cosas entre nosotras se pueden arreglar, una vez fuimos amigas podemos serlo de nuevo.

-Eres amiga de Catalina y de Kouji no puedo ser tu amiga.

-Después de lo que ocurrió con Keita ya no somos amigos… yo entre a los demonios pero nunca lastime físicamente a nadie.

-Lo sé, físicamente no heriste a nadie, pero humillar a las personas muchas veces es más doloroso que una herida superficial, supongo que para ti eso no es importante ya que no es una herida física.- se mofo de la rubia que no te quitaba la vista de encima.


El viento rosaba su rostro, si alguien le hubiera dicho que volvería con Naoki no lo hubiese creído y es que fue algo tan inesperado y a la vez tan esperado, cada célula de su cuerpo mostraba la felicidad que existía en ella. Todo el dolor que sentido al creer que él no sentía nada había valido la pena, cada situación que le hizo pensar que nunca más habría un 'nosotros', realmente mereció la pena.

Era casi de madrugada, la mayoría de los estudiantes dejaban el instituto camino a casa o se marchaban para continuar la fiesta en otro lugar. Casi llegaban a la entrada, tomo con firmeza la mano que rodeaba su hombro, necesitaba asegurarse que no era un sueño.

El rubio beso su cabello haciéndola sonreír – No puedo creer que estemos juntos de nuevo, es demasiado perfecto para que sea verdad.

-¿Creíste que te dejaría ir?-se detuvo haciendo que la castaña hiciera lo mismo.- nunca te dejare menos aun sabiendo que me amas.

-Promete que siempre serás así, justo como ahora, quiero escucharte decir que me amas más a menudo.

-¿Es realmente necesario?, te lo estoy demostrando justo ahora.-la vio fijo, suspiro, ¿Quién podía negarse a una mirada de niñita pequeña?-te amo, Mimi Tachikawa.

Aquellas palabras eran como música para sus oídos, no era cualquier persona que las pronunciaba, era la persona más importante de su vida –También te amo.- se inclino hacia el rubio que no tardo en unir sus labios a los de ella.

Siendo sinceros ya habían perdido la cuenta de cuantas veces se habían besado desde que la encontró sin rumbo por el instituto.

El silencio rodeaba al pequeño grupo que se dirigía a la salida del instituto, optaron por irse al percatarse que lo más probable es que Mimi no volvería a la fiesta, prácticamente todos los que dejaron el gimnasio desde hacia una hora no volvieron.

El ambiente se podía cortan con un cuchillo, Taichi y Zoe iban tomados de la mano, Hikari miraba sigilosamente a Takeru, la situación no mejoro con el transcurso de las horas ¿Por qué dolía tanto hacer lo correcto?, anhelaba con todas sus fuerzas arrojarse a los brazos del rubio y dejarse llevar por todas aquellas sensaciones nuevas que producía en ella, pero no podía, no faltaba mucho para que Kouji regresara… eso haría que todo se volviera una pesadilla. Una cosa estaba claro, se enfrentaría a ese enfermo mental y se probaría así misma que ya no sentía nada por él.

Sus estados de ánimo se encontraban tan bajos que podrían llegar al centro de la tierra, el menor tenía el firme pensamiento que lo rechazaron porque no correspondían sus sentimientos, después de todo una persona no podía amar a dos persona, fijo su vista al cielo, SU chica amaba al más cruel, insano y despreciable espécimen de la especie humana.

Su corazón se oprimió una vez más, ¿Por qué las cosas no le podían salir bien con Mimi?, cada vez que pasaban tiempo juntos creía que podía dar más de sí para reconfortarla, hacerle ver cuán especial era, pero nunca quedaba conforme con su actitud.

Un grito ahogado escapo de los labios de la ojirubí llamando la atención del grupo, no sé movía, siguieron su mirada para encontrar el motivo de su actual estado de shock.

Mimi y Naoki besándose como si no existiera mañana, eso basto para que el rubio sintiera que moría por dentro, ese tipo era el motivo por el cual no le dio una respuesta a su pregunta, sonrió amargamente, hizo el ridículo todo ese tiempo.

-¡Por Dios!-susurro la menor.


Continuara…

Lamento la tardanza, demore más de lo esperado, mis escusas entre a clases u.u, estudiar Derecho es muy duro u_U, demasiada materia y todo lo demás, por lo que desde ya aviso que tardare en subir el próximo capítulo, no planeo abandonar la historia.

Espero que les guste :B, dejen Reviews me alegran el día.

Pd: daré otros avisos xd! Sobre 'Tú vives en mi corazón' tranquilos que la continuare :B, lento pero seguro xD, realmente me desagrada demorar en subir los cap. Pero las clases me quitan tiempo, por lo que es posible que los siguiente cap. Sean más cortos.

Pd2: Respecto a 'Inspiration', debo admitir que en algún punto deje de vislumbrar el final, pero ya ha vuelto a mi xD!, he estado pensando en volver a escribirla, es decir arreglar errores que sinceramente me dan ataque xD y cambiar el tipo de narrador, la historia seguiría siendo la misma claro está.