Capitulo 6

El sobrino

Segunda parte

Di un salto acertado hacia el tejado de una de las tiendas, estaba seguro de que había visto a ese pelele subir por el. Mire hacia ambos lados, temiendo que le hubiera perdido la pista y luego moví la cabeza hacia arriba para darme cuenta que estaba en el otro tejado observándome con una maliciosa cara de burla. Apreté los puños, no iba a dejar que un depravado que se encargaba de robar artículos de jardín se burlara de mí.

Corrí detrás de el, el me sonrió y se tiro a la calle, donde cayó con precisión. Lo seguí y pronto nos vimos en una larga persecución por el centro de Konoha al mas puro estilo de una caricatura de comedia. Pasamos de entre medio de unos muñecos de nieve artificiales (ni siquiera estaba nevando), saltamos a una mujer con un carrito, le dimos la vuelta a dos doñas que platicaban de lo altos que estaban los precios, brincamos por una baldosa, nos hicimos a un lado de un hombre con bebé, corrimos por la parte de atrás del tipo que vendía café en la esquina, le tiramos sus compras a un joven e hicimos a una anciana gritar. Terminamos volviendo a subir a los tejados de las tiendas, el aun sin soltar su pala, que misteriosamente no lo había hecho mas lento.

La agitación de mi cuerpo y el sudor recorriendo mi frente dejaron muy en claro mi falta de condición física. Maldita sea con mi flojísimo cuerpo, ahora me daba cuenta del predicamento en el que me había metido. Yo comenzaba a cansarme, pero el parecía tener toda la energía del mundo aun.

Se puso a saltar de tejado en tejado conmigo detrás hasta que por fin logre alcanzarlo en el techo de la lavandería, deteniéndose al darse cuenta de que esta solo daba a una calle cerrada y que la única manera de escapar por ella rápidamente era saltar hacia el otro tejado, que le quedaba bastante lejos. Se volvió hacia mí de manera desafiante y yo trate de no mostrarle miedo alguno.

Le di un vistazo al sitio donde me encontraba, para asegurarme de que no hiciera ninguno de sus conocidos trucos. No pude evitar sentirme un poco decepcionado al ver que nuestra escena de combate épico estaba rodeada por tenderos llenos de ropa interior delicada y una cobija de Donno san* bandereando con el viento de la noche.

Respire hondo y rápidamente prepare el Kagemane para atraparlo. Mi sombra se extendió gracias a la luz de la luna y esta se acerco a el a gran velocidad. Sin embargo, cuando creí atraparlo y tener su sombra contra la mía, no sentí su chakra. En pocas palabras, el bromista no estaba enganchado.

Subí la vista para darme cuenta que a parte de la pala se había robado una lámpara y por extraño que pareciera, con ella estaba iluminado su sombra en el piso, evitando así el contacto entre su sombra y la mía. No solo era un maestro para desaparecer sus huellas y un corredor maratónico, también era muy inteligente. Juro que había visto a alguien hacer eso nunca como estrategia. Quizás mi padre si, pero yo no. Y ahora que lo voy pensando, ¿por que a nadie se le había ocurrido antes?

El bromista lanzo la lámpara hacia el cielo la cual se perdió de mi vista y dio un salto muy acertado. El Kagemane corrió hacia el atrapando su sombra en el aire, haciendo que este se agarrar al pequeño punto que había hecho su sombra en el techo de la lavandería. Era demasiado tarde para detenerlo, ya estaba en el aire y se había puesto en posición de patada. Solté el kagemane y me cubrí de su sandalia con ambos brazos puestos en X. El se apoyo en mis codos para dar un salto hacia atrás rápidamente y caer en posición defensa.

Con gran destreza tomo la pala entre sus dos manos como si se tratara de una espada y corrió hacia mi, lanzando contra mi un golpe que corto el aire y un par de cabellos de mi barba de candado. Al diablo, el tipo también era una fiera peleando, era increíble pensar como una persona de su calibre solo se dedicaba a robar artículos de jardinería. Lanzo dos palazos más de los que me defendí esquivándolos. Desarmado y sin oportunidad de poder hacer algún justu, estaba en bastante desventaja. Y fue cuando me di cuenta de que la lámpara caía de vuelta hacia nosotros. Salte y logre tomarla antes que el, encendiéndola y cegándolo con "el arma" que antes había usado en contra mía.

El soltó la pala de sus manos para proteger sus ojos y me lancé contra el como un animal salvaje. Rodamos por el techo mientras yo trataba de someterlo y el trataba de agarrarme por el cuello. De repente, en un respiro de fuerza dado por la adrenalina, logre finalmente ponerme en pie y agarrándolo de la chamarra y lo estrelle contra el poste donde estaba colgada aquella horrible cobija.

-Ya no tienes lugar a donde escapar, ahora dime, ¿Por qué robas artículos de jardín y ropa interior para luego devolverlos?- le dije jadeando por el cansancio.

No hubo respuesta. Pensé que jugaba conmigo. Pensaba en golpearlo contra le poste e insistirle, pero de repente, y como si las cosas que habían pasado hace rato no fueran lo suficientemente bizarras, lo escuche respirar hondo y luego soltar de su boca un leve ronquido. ¡¿Se había quedado dormido?! Imposible, ¿Cómo demonios alguien se podía quedar dormido en una situación como esta?

Molesto apreté mi puño…

-Ahí esta, ¡es el!-

Como 5 chicos del AMBU brincaron sobre mí haciéndome tortilla y de repente vi a Kiba con su perro saltar hacia la azotea.

-¡Panda de inútiles! ¡No era a ese era al otro!-

Uno de los chicos me miro a través de su mascara y pregunto incrédulo.

-¿Capitán Shikamaru?-

-No cabrón, soy tu madre- le respondí sarcástico

-¡Perdone capitán! Es que esta muy oscuro-

-¡Bueno, no te quedes ahí! ¡Bájate de encima de mi, que se esta escapando!-

Para cuando los tipos se me bajaron de encima el bromista estaba a la orilla de la azotea, agarrando vuelo para saltar al otro tejado. Frente a nuestra sorpresa, dio un salto impresionante que lo hizo llegar hasta el otro tejado. Aunque quedo solo agarrado de los dedos de su mano, simplemente se dio otro impulso y se subió a el. Los otros chicos decidieron optar por una opción que no les quitara más tiempo y se bajaron del tejado para seguirlo por la otra calle.

Me quite el polvo de la camisa, me limpie la sangre de la nariz y mire a Kiba molesto.

-Mira, no tengo la culpa- me dijo -Cuando nos avisaron ellos fueron los primeros que estaban a la mano-

-Ahora entiendo por que no podemos atrapar a este sujeto, las tropas nuevas no dan para un carajo-

-Nosotros también la pasábamos mal nuestras primeras misiones, solo espera a que se acondicionen un poco-

-Son mayores que nosotros Kiba-

-Ser más grandes no les quita la torpeza Shikamaru-

Kiba se despidió de mi y dio un salto acertado hacia la otra azotea (aun no entiendo como lo hace), cayendo como si nada.

Me di media vuelta por el terreno donde rodamos, esperando encontrar algo que me diera una pista. La lámpara y la pala que se había robado sonaban como un buen sitio de donde sacar huellas, pero la lámpara estaba contaminada con mis huellas también, así que quizás la pala serviría mejor que esta. Pero de pronto, mire un articulo que me llamo la atención y que creí no estaba en el techo cuando comenzamos a pelearnos. Era un libro abandonado, y en la gastada portada se podía leer la palabra "Skull". ¿Umh? ¿No era esa la novela de porquería que todo el mundo estaba leyendo? La verdad me la recomendaron hacia mucho y ya la había hojeado. Pero después de leer dos párrafos del prologo decidí aventarla por un lado, la forma de escritura del autor era horripilante.

Encontré una de las bolsas de plástico que los lavanderos utilizaban y tome una para meter la novela en ella al mismo tiempo que la pala. Así me dispuse a ir a la oficina con esas cosas a cuestas como si me tratara de un ropavejero.

Regresando a mi casa cabreado, me tope con la ventana de mi anciana vecina. Dios, estaba más jodido y asqueroso que si me hubieran mandado de misión. O el bromista era un animal o es que los de lavandería no limpian su tejado. Y lo peor de todo no era esa horrible apariencia que traía, si no que esperaba una tunda en casa, o de menos, los terribles gritos de mi mujer enojada por haberla dejado sola con el crío de su hermano. Cual fue mi sorpresa que lo primero que recibí al entrar fueron sus caricias y sus besos. Confundido, levante la ceja.

-Shikamaru, ¿estas bien?-

-¿Qué?-

-Sakura me llamo desde el centro de la ciudad, dijo que te vio corriendo detrás se un hombre con una pala. Pero mira como te ha dejado…- me dijo preocupada.

-Era el bromista Temari-

-¿Fuiste detrás de el? ¿Qué quería ese horrible hombre en nuestra casa?-

Tenía una cuartada ahí, mi esposa pensaba que me había salido por la ventana para protegerlos a todos del bromista. Como decirlo, gracias Dios, salí librado por una barrida.

-Mírate nada más cielo, te dejo todo mugroso. A la próxima que lo veas solo avísame, no quiero que se robe las macetas que tengo en la azotea-

Después de asegurarme de que Ryu estaba dormido y que mi mujer desistiera de violarme debido a que había "tenido una noche algo difícil", agarre del librero el tomo de Skull al que se le había acumulado el polvo. Me lo había comprado siguiendo las recomendaciones de lectura de Sai, pero luego me arrepentí. Me sentí como un tonto después de adquirirlo, había gastado mi dinero por nada, pero debí de haberlo sabido. Solo a un tipo sin sentimiento alguno podía haberle llegado a gustar una novela tan insípida (lo que se me hacia raro era, que todos los demás subnormales de la aldea lo leían por que era el libro de moda).

Me salte las primeras 4 paginas que por cierto había leído sin mucho esfuerzo ya antes y llegue al primer capitulo. El libro describía un escenario muy parecido a Konoha, pero hacia alusión a la aldea de la niebla. Como una parodia de ambas. Seguí leyendo aburrido por la pobre escritura de la novela cuando encontré algo que me llamo mucho la atención.

En el libro salto a mi vista un párrafo que describía a un caminante nocturno con chamarra gris, pantalones gastados y un par de sandalias de madera que cargaba un flamenco de plástico cubierto de sangre. Levante la ceja; sin la sangre sobre el, el animal rosado artificial correspondía al primer robo reportado por el bromista. Al releer la contraportada para ver nuevamente el resumen del libro, recordé que Skull trataba de un asesino demente que mantenía al AMBU de su aldea despistado ya que mataba con las cosas más inimaginables pensadas.

Me tumbe en el asiento y apague mi cigarro en el cenicero del buró, lentamente me lleve la mano a la frente y comencé a masajearla en tono de frustración. Ya para entonces, me habían pasado muchas cosas estrafalarias en mi vida y me había enterado de algunas peores, pero, nada como esto.

No podía ser cierto, hacia una hora me enfrente con EL REY DE LOS FRIKIS y ni siquiera me había dado cuenta. ¿Qué seguía después? ¿Un sujeto en botarga de Donno san con aires de conquistador mundial? El sujeto se creía el villano principal de una novela policiaca y precisamente le estábamos haciendo su sueño realidad teniéndonos a todos tras sus huellas y dejándonos despistados.

Quería pegarme un tiro para entonces. Era increíble pensar que un maldito friki tuviera las habilidades de un super ninja…

Bueno, no era increíble de imaginarlo una vez que lo pensé detenidamente. Quizás al tipo había leído chorrocientas veces los comics de ninja man y podía copiar cada uno de los movimientos del super héroe o en su defecto, quizás también se hubiera aprendido todos los movimientos de espada de samurái wars. Y ahora gracias a esos conocimientos adquiridos había logrado hacer un cosplay perfecto de su villano favorito de novela y así llevarlo a lo grande con toda la pobre aldea.

El sol salió y me levante mirando el reloj de la cocina. Me di cuenta mas tarde de que me había quedado dormido en el sillón de la sala con el libro en la cara y la lámpara encendida. Sentí entonces un peso sobre mi pecho para darme cuenta de que mi sobrino estaba sobre mi, igual de dormido que yo. ¿Cómo es que había llegado hasta acá?

-Oh, aquí esta Ryo, me preocupe al ver que no estaba en el moisés-

-¿Cómo es que apareció aquí?-

-No lo se Shikamaru, pero te vez adorable con el sobre el pecho. Voy por la cámara-

-Me tomas una fotografía y te juro que me divorcio- le dijo molesto.

-No seas un papanatas- me respondió sonriendo.

Mi mujer apareció frente a mí con la cara soñolienta y la bata de baño corriéndosele por un costado. Levantarse temprano en sábado era una porquería, pero debíamos hacerlo, tenía que ir por Kanna.

La puerta sonó y nos preguntamos quien podría ser a esa hora de la mañana. Cuando Temari abrió la puerta nos dimos cuenta de la presencia de Chouji con el pequeño engendro detrás de sus piernas.

-Ermh, dijiste que vendrías por Kanna a las 8- me dijo algo nervioso.

-¿Pues que horas son?- le dije molesto.

-Ya son casi las 12-

Mire el reloj de la cocina y observe con horror que mi gordo amigo tenía razón.

-Oh diablos, lo siento-

-No te preocupes, Kiba me dijo lo que paso con respecto a lo del bromista-

-No es escusa, me quede dormido y se supone que el que quedo contigo fui yo, no tu conmigo-

-Papá, si no me vas a dejar quedarme contigo, de menos déjame quedarme con el abuelo. ¿Qué te garantiza que el tío Shikamaru me vaya a cuidar bien si ni siquiera puede levantarse de la cama a tiempo?-

Hice una mueca, Temari comenzó a reírse a mis espaldas mientras se iba a la cocina y Chouji le puso la mano en la cabeza a su hijita.

-Ya discutimos eso Kanna. Además, para entonces tu abuelo ya hizo planes y no esta en casa. Ahora, levanta tu mochila del suelo y pórtate bien, volveré por ti mas o menos a las 8, ¿de acuerdo?-

-Esta bien papí- exclamo Kanna con resignación.

Chouji le dio un beso en la mejilla a su hija y luego hizo una mueca de advertencia.

-Y es en serio, pórtate bien-

-Esta bien, ya entendí tu indirecta- le respondió la niña cruzándose de brazos.

Chouji se retiro y Kanna me miro directo a los ojos con el seño fruncido.

-¿Y ahora que?-

-¿Cómo que ahora que Kanna?-

-Haga algo divertido que estoy bastante aburrida-

-¿Y que acaso crees que soy tu payaso?- le dije molesto.

-Mire, me hicieron levantarme temprano en sábado, bañarme con agua fría y desayunar cereal frío manteniéndome con las esperanzas de que iba llegar por mi a la casa. Tengo que buscar la manera de sacarme el sabor amargo de esta mañana y las imágenes mentales de mi padre y la tía Ino en un romance tan tórrido como el de la caperucita y el lobo- me dijo en un tono desafiante, juraba que poco le faltaba para jalarme la camisa -Estoy aquí atascada por una idea suya, haga que valga la pena-

Saben, había veces que dudaba que Kanna tuviera 4 años…

-Bueno, ¿y que quieres que haga? ¿Qué baile?-

-¿Sabe hacerlo? Por que eso seria muy divertido-

-¿Fue eso un sarcasmo?-

-¿Qué le hace pensar que lo dije con sarcasmo?- me dijo con más inocencia.

Y había veces que me confundía, ya no sabia si tomar en serio o no sus comentarios.

-Querida, iba a hacer Hot cakes, quieres comer algo- dijo la voz de Temari desde la cocina.

-Por supuesto, gracias tía Temari-

-¿No me habías dicho que ya habías desayunado?- le dije mirándola de reojo.

-Los de mi clan tenemos ciertos requerimientos alimenticios tío Shikamaru, pensé que usted ya lo sabia- Me dijo levantando la ceja -Además, el cereal de salvado de trigo es asqueroso, si se cae un pedazo de la caja en el plato no lo distingues-

No podía hacer nada en contra de esa lógica.

-La cosa esta así Naruto, con respecto al bromista…-

-Tío Shikamaru, quiero ir a jugar con Asuma y Sakumo-

-No puedes salirte de la casa Kanna-

Después de pasar un desayuno-almuerzo más o menos relajado, trate de hablarle a Naruto con respecto a lo que había encontrado del bromista ya entrada la tarde. Pero las constantes interrupciones solo estaban haciendo la cosa más difícil para mí en ese momento, todo por que Kanna comenzaba a aburrirse y no teníamos nada en casa para mantenerla entretenida, y de que Temari había perdido la pañalera de Ryu justo en el instante que este había decidido probar el mejor volumen de sus pulmones.

Fue en esos momentos en donde entró esa vida casera de la cual tanto me temía.

-¿Qué? No, le estoy diciendo a Kanna… ¿Umh? ¿Qué te abría de importar que Kanna este en mi casa?-

-NAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH-

-¿Qué? Perdón ¡no te escucho!- le exclame a Naruto por el auricular.

-Shikamaru, ayúdame, no encuentro la mamila de Ryu-

-¿Podrías esperarme un rato? Estoy haciendo una llamada… ¿Eh? ¡No! Es mi sobrino Ryu… ¡¿Y eso a ti que te importa?!-

-Tío Shikamaru, ¿puedo ver la televisión?-

-Espérame… No Kanna-

-¿Por qué no?-

-Por que no quiero que te metas a nuestra habitación a desordenarla… Bueno Naruto, como te iba diciendo…-

-Y que quiere que haga, no me deja salir de casa ni ver el televisor, ¿quiere que me quede sentada valiendo un poroto?-

-Si pudieras hacer eso me sentiría bastante feliz querida…-

-UUUUUUUUUUAAAAAAAAAA, -

-¡¿Todavía no logras hacer que se callé?!-

-¡¿Y con que demonios quieres que le de comida Shikamaru Nara?!-

-Tío Shikamaru, quiero hacer algo-

-Ponte a dibujar Kanna-

-Tengo todas las hojas de mi cuaderno llenas para esta hora. Jamás me había puesto a dibujar tanto, ni siquiera cuando estamos en la oficina. Ya tengo cansada la mano-

-Mira, por que no te vas para haya y piensas en que hacer, ¿sale? Ahorita estoy ocupado-

Un segundo de paz y volví a mi teléfono.

-Perdona esa interrupción Naruto… bueno, como te iba diciendo…-

Un disco de rock comenzó a sonar a todo volumen de manera repentina. Un tic apareció en mi ojo derecho y volví mi mirada casi psicópata sobre la responsable, Kanna, quien había prendido el estéreo y estaba buscando los audífonos en los cajones de la mesita donde lo teníamos colocado. Lo peor era que ni siquiera la música fuerte despejaba el llanto de Ryu en la otra habitación.

-¿Qué? ¿Una fiesta? No tenemos ninguna fiesta Naruto-

--

-NECESITO AYUDA AQUÍ SHIKAMARU-

-Maldición, ¡¿no podrías esperarme un segundo?!- camine hacia la mesita y apague mi estéreo.

-Oiga, ¡estaba escuchando eso!-

-Kanna, ya basta ¿quieres? Me estas comenzando a poner nervioso-

-Usted me dijo que pensara en que hacer, pero no me deja hacer nada-

-Shikamaru, ya estoy cansada- dijo Temari apareciendo de la nada mientras ponía la canastilla de bebé con mi sobrino en el piso -No puedo callar a Ryu con nada, no encuentro su pañalera y de verdad necesito esa mamila-

-Temari, estoy tratando de hablar con Naruto, cosa que no e podido hacer, y quizás ya nos cobraron como 2500 ryus de teléfono en puras interrupciones-

-Pues cuelga el teléfono si no puedes llamar-

-Oye Shikamaru, estas ahí- se escucho por auricular -Mejor te llamo luego, ¿de acuerdo?-

Al colgar Naruto, sentí que estaba a punto de estallar. Mi sobrino seguía llorando a todo pulmón mientras Kanna se iba de donde estábamos.

-Temari, mira lo que haz hecho-

-¿Yo? ¿Por qué no llamaste mas temprano a Naruto?-

-¿Qué acaso crees que soy un adivino para saber cuando va a ponerse a llorar Ryu?-

-Quede con mi hermano de que íbamos a cuidar bien de nuestro sobrino, hasta no veo que pongas de tu parte para nada-

-Madre santa, yo no quede con Kankuro para cuidar de Ryu, fuiste tu, hazte cargo tu-

-Échame todo el paquete a mi ¿no? Si a esas nos vamos, no haz estado haciendo nada para entretener a Kanna y fuiste tu quien la trajo en primer lugar-

Por alguna extraña razón, Ryu había dejado de llorar. Cuando volteamos, el bebé tenia una mamila entre sus manos y Kanna traía la pañalera a sus pies.

-¿Donde encontraste eso?- le pregunto Temari.

-Fui a buscar algo al armario y la encontré retacada entre el burro de planchar y los paraguas. No se que hacia ahí, pero si se iban a gritar por ello, de menos debieron de haberlo puesto en un lugar mas accesible-

El tic volvió a mi ojo derecho.

-¿Se puede saber que estaba haciendo esa cosa en el armario?- me dijo mi mujer, claramente inculpándome.

-Yo que se, yo no la metí ahí- respondí con rudeza.

-Por el amor de cielo Shikamaru, tú traías esa pañalera la última vez que la miré-

-¿Y por que quieres llegar a pensar que tú no la metiste en el armario?-

-No lo se, ¡por que eres un tipo que le vale un pepino el mundo maldición! Ni siquiera puedes hacer un poco de esfuerzo para cuidar a tu sobrino-

-Ya te lo dije, yo no lo traje aquí, ¡deberías hacerte cargo TÚ del hijo de TU hermano!-

-¡¿Y que crees que puedo yo sola con toda la responsabilidad de un crio?!-

-Yo que se, ¡tu eres la que los quiere en primer lugar!-

-¿Qué… dijiste…?- me dijo frunciendo el seño.

Me di cuenta muy tarde de que había dado en un lugar blando . Vaya estupidez.

-Yo, yo, yo…- tartamudeé como un estúpido.

-No lo puedo creer… ¿¿AHORA VAS A ACHACARME ESO??-

-Temari, ¡esta mas que claro que ninguno de los dos puede hacerse responsable de un niño!-

-Lo único que necesitamos es adaptarnos, no se nace siendo padre-

-Corrección, no se nace siendo padre, con el tiempo se hace. Pero existe gente que por mas que lo intente no logra las cosas, igual como hay gente que no nace para ser ninja, ¡nosotros no nacimos para ser padres Temari!-

-¡¿Y que te hace pensar eso?! ¡No haz tenido un niño hasta ahora!-

-Mira a tu alrededor, ¡todo es un desastre! No llevamos ni medio día con Kanna, ni más de un día con nuestro sobrino y nuestra casa se ha vuelto un caos. ¡Hemos estado discutiendo durante un buen tiempo sin ponernos de acuerdo y seguramente los niños deben estar…!-

-Los niños- dijo mi mujer -Por dios, ¡nos hemos estado gritando frente a los niños!-

Cuando me di cuenta de eso, volví mi cabeza hacia el portabebé de Ryu y note que ya no estaba, así también como Kanna. Nos alarmamos y comenzamos a voltear la casa. Mesas, sillas, muebles, cada habitación de nuestro apartamento, lo revisamos todo sin señales de ellos. Cuando corrimos los dos a la cocina para ver si no estaban ahí, encontramos una nota en el refrigerador escrito con crayola azul:

"Fuimos a buscar un lugar menos caótico"

-¡¡KANNA!!- exclamamos en unisonó.

Owari

*Donno san es un personaje parodia al monstruo japonés Domo kun. Es lo mismo, solo que un pequeño atuendo de ninja. Esta parodia tiene un programa en la televisión equivalente a Plaza sésamo llamado "ai no gakure" que es muy popular entre los niños de 1 a 7 años.