El día de hoy, aceptando las peticiones de algunos lectores, e decidido poner el fic en varias perspectiva XD. Disfruten el capitulo

Capitulo 7

El sobrino

Tercera parte

Corrimos por los pasillos de los departamentos lo más que nos dieron nuestras piernas para ver si lográbamos alcanzar a Kanna. Realmente me sorprendía su velocidad, ¿como es que la mocosa podía caminar tan rápido aun cargando un bulto con la mitad de su tamaño?

-Oh Shikamaru, estoy tan preocupada, ¿y si les paso algo? Jamás podría perdonármelo-

Temari se había puesto sentimental, lo cual la dejaba vacilando y eso no me dejaba pensar bien la situación. Teniendo en cuenta mi problema, la tome de los hombros y me quede mirándola fijamente a los ojos para poder aminorar su preocupación.

-Mira Temari, trata de tranquilizarte. Kanna es una niña responsable (irresponsables seriamos nosotros por perderla). Te prometo que los encontraremos sanos y salvos, ¿de acuerdo?-

-Esta bien Shikamaru-

-Bueno, ahora que estas tranquila, debemos de pensar… ¿A dónde se iría una niña de 4 años cargando con un bebé?-

-Muchachos, ¿son ustedes? ¿Qué sucede?- no dijo una ligera y seca voz al lado nuestro.

Era nuestra anciana vecina de piso, doña Shisuka, una mujer de setentaytantos que vivía sola con su gato desde que había enviudado, lo mas que sabíamos de ella era que recibía visitas periódicas de sus nietos.

-Abuelita, que gusto me da verla- le dijo Temari refiriéndose a ella de una manera cariñosa -¿No ha visto una niña de complexión robusta cargando con un bulto metido dentro de una sabana azul celeste?-

-Si, si la e visto, la vi afuera cuando estaba regando mis arboles y me pidió la carretilla con la que jalo la manguera, decía que la necesitaba para pasear a su muñeca y que me la devolvería mañana en la mañana-

-Lo que llevaba esa niña no era una muñeca, es nuestro sobrino Ryu-

-¡Oh por Dios! ¿Por que dejan que una niña tan pequeña se haga cargo de un bebé?-

-Oh, esa enana…- pensé mientas crujía mi dentadura -Puedo entender ahora por que ese engendro se estaba moviendo tan rápido-

-Se salió de la casa junto con nuestro sobrino mientras estábamos teniendo una discusión y ahora está perdida- le respondió mi mujer.

-Oh, que chicos tan despistados son ustedes dos- nos dijo Shisuka -Bueno mis muchachos, no hay problema, los niños siempre tienden a decir para donde van cuando se escapan. Lo único que tienen que hacer es recordar si les menciono algún lugar mientras discutían-

Esa frase rápidamente me hizo sentir como si el peso del mundo se hubiera bajado de mis hombros; gracias la cielo que teníamos a la experimentada domadora de una decena de latosos duendecillos viviendo justo en el apartamento de abajo.

-Debió de haber ido a buscar a su padre- me dijo Temari

-También se pudo haber ido a casa de los Hatake-

-¿Y por donde comenzamos a buscarlos?-

-Separémonos- le dije -Tu ve a la casa de Kakashi y yo voy a buscarlos al restaurante donde se suponía iban a ir a cenar Ino y Chouji después de la película-

-Recemos por que se encuentren bien los dos-

Temari solo asintió con la cabeza y tomamos caminos separados, esperando encontrar a los niños antes de que sus padres vinieran a reclamarlos.

Y ahora tengo que decirlo, esa situación cliché que parecía sacada de una muy mala película de comedia me hizo reacomodar mis ideas… estaba mas convencido que nunca que servía como padre lo mismo que un burro de planchar servía como faro.

Temari

Corrí por la calle llevando sobre mis hombros toda la preocupación del mundo. ¿Cómo rayos había dejado que ambos niños se salieran de la casa? Me sentía como una tonta o como la peor mujer del mundo ¿Es que acaso lo que mi marido decía era cierto?

Tenia que admitir que la situación de verdad le daba puntos, pero esa era nuestra única experiencia con niños en realidad, eso no significaba que todas iban a ser así.

… Al menos eso esperaba…

Aun sin creerlo, en medio del caos mi mente se calmo y se detuvo para pensar. ¿A quien quería engañar? Mis hermanos y yo básicamente nos criamos solos en medio de ese desierto paisaje que era Suna y de verdad de niños sabia muy poco, solo sabía lo básico. ¿Por qué rayos se me había venido a la cabeza que saber cambiar un pañal me hacia madre? No lo sabía.

Justo en ese instante me di cuenta de que había estado tan cegada por mis ganas de tener niños que había olvidado que me faltaba lo más necesario para ser madre. Instinto maternal.

Mi madre había muerto siendo yo muy joven y perdí todas las esperanzas de recibir el calor maternal perdido cuando nuestro padre no nos dejo bien en claro que no nos miraba más allá de un arma de fácil acceso y más aun, termine perdiendo todo sentido de la sensibilidad gracias al entrenamiento de Bakki. Había sido criada de tal manera que me habían hecho excelente para matar, pero para hacer lo contrario…

Al darme cuenta de mi error, mi cerebro se volvió a hacer una maraña de preocupaciones de nueva cuenta y no me dejaba pensar tranquilamente. Pronto todo mi discurso se borro como si alguien hubiera rallado un cassete y lo única idea que circulaba por mi cabeza era un repetitivo: ¡Dios, dios, dios! Mi hermano nunca me perdonara si algo malo le pasa a Ryu.

Entonces un ruido me saco de concentración, sonaba como un par de rueditas oxidadas rechinando contra el piso de concreto. ¡La carretilla de Shisuka! Tenia que ser eso.

Di media vuelta para asegurarme que fuera Kanna y cual fue mi sorpresa que dos calles al frente vi la carretita con la sabanita azul de Ryu… pero en manos de un hombre con una chamarra gris y un par de pantalones mezclilla gastado y deslavados.

¡¡Era el bromista y tenía a mi sobrino!! Seguramente se lo había robado a Kanna cuando la niña se distrajo.

En cuanto el hombre mi vio, agarro la carretilla con sumo cuidado entre sus dos manos y dio un salto hacia el techo. Apretando los puños y no dejándome intimidar, saque el kunai que siempre llevaba escondido debajo de mi ropa, el que esta atado con una liga a mis muslos, y corrí detrás de el. Estaba dispuesta a rescatar mi sobrino aunque ese hombre terminara desfigurándome la cara a golpes.

Ino

Una buena película, un buen restaurant-bar, sin niños, sin horarios atrasados, sin manchas en mi ropa y sin problemas con las reservaciones. Chouji había hecho hasta lo imposible para que la velada fuera perfecta y no tuviéramos interrupciones. Sin embargo, fuera de sus comentarios amables y el porte de caballero que había mantenido durante toda la cita, no había hecho ningún otro gesto, lo cual estaba comenzando a preocuparme, ¿estaba haciendo algo mal? Llegando al restaurant-bar donde habíamos reservado, Chouji y yo tomamos asiento, pidiendo disculpas mientras se acomodaba el cuello de la camiseta estilo polo que llevaba puesta. Llamo a uno de los camareros, un hombre que parecía conocerlo muy bien por que le sonrió y le pregunto por su padre, para pedirle un poco de sake.

Fue cuando finalmente me acomode que logre mirarlo al rostro, para toparme con ese par de ojos negros, brillantes como un pedazo de obsidiana... Por alguna razón me quede totalmente hipnotizada.

A pesar de que no se le había quitado lo ancho, era más que claro que ya no era el niño tímido que solía ser mi compañero de equipo. Desde hacia tiempo que se había convertido en un ser diferente, alguien con toda la intención de decirle el mundo "prepárense, que hay les voy y no les voy a dar descanso".

Sin embargo, eso no le había alejado de ser un tipo dulce, siempre estaba ahí para hacerla de almohada cuando todos estaban llorando y perdiendo la cabeza, a pesar de que el mismo no tenia la fortaleza emocional para afrontar las cosas duras de la vida. Aunque, no estaba segura si la había adquirido después de tanto tiempo. Digo, había criado a ese engendro llamado Kanna prácticamente solo, había pagado la fianza de una mujer que nunca dio un poroto por sus responsabilidades y manejaba un negocio los suficientemente prospero para mantener una casa.

-Y bien, que te ha parecido la velada- me dijo de una manera muy relajada

Su voz grave me saco de mis pensamientos.

-Perfecta Chouji- le respondí -Me ha parecido de lo mejor. Espero volvamos a repetirla-

-Eso es precisamente de lo que quería hablarte-

-¿Qué quieres decir?-

Me vi reflejada en sus ojos, y en ese momento me puse nerviosa.

-¿Realmente crees que un par de halagos te harán madre de mi hija Ino?-

-Chouji…-

-Ino, no te hagas la inocente- me sonrió -Es mas que obvio que comenzaste esto por que no quieres quedarte como una solterona-

-¿Por qué piensas eso? Yo jamás…-

-Llevamos, ¿que?, ¿casi 11 años conviviendo juntos sin contar los años que mis padres nos juntaban para que jugáramos? No soy tonto-

Me moleste y le respondí indignada.

-Y eso que Chouji, ¿crees que vas a poder solo con una niña? Necesitas una pareja y eso lo sabes bien, ¿acaso planeas quedarte abandonado y desamparado el resto de tus días?-

-Esta bien Ino, te daré la razón- me respondió muy calmadamente -Espero entonces que estés dispuesta a echar lo que te reste de juventud al caño, eso, si quieres llegar al final conmigo en esto-

Mis ojos casi se salieron de sus orbitas al escucharlo, como me había tomado un sorbo de agua para asimilar el enojo.

-No solo ocupo a alguien que este en la casa para hacerme compañía, si no también al alguien que este dispuesto a afrontar de cara los problemas y bendiciones que ofrece una vida en familia- me dijo -Si de verdad planeas llegar al altar de mi brazo, vas a necesitar dejar de lado un montón de libertades para atender una casa, y si planeas seguir trabajando, vas aunar eso a tu vida de ninja. Sin mencionar que te van a tocar la mitad de las responsabilidades y la parte de la educación que yo no puedo dar como hombre. Además de hacerte a la idea de que si me llega a pasar algo, espero que no, serás lo único que le vaya a quedar a mi hija-

Tomo un sorbo de agua y me miro directamente a los ojos

-Pareja podría ser cualquier mujer que quiera vivir conmigo Ino, pero una esposa... Bueno, pongámoslo en la razón principal del por que hay tanto divorcio hoy en día-

Me dejo callada. En realidad, cuando planee esto nunca me imagine en que terminaría todo, solo buscaba el calor de un hombre y un techo donde establecerme para decirme independiente. Y pensé que siendo el un tipo bonachón, de el lo iba a conseguir fácil.

-Ino- suspiró -Eres una mujer muy hermosa, con mucho talento y un futuro que llevar por delante, jejeje, también eres la flor más hermosa que podría tener tu florería. Mereces la oportunidad de conseguirte una vida feliz, digo, creo que ya pasamos por suficiente durante nuestra niñez y adolescencia para agregar más drama a nuestra biografía. Que no arruine tu vida una prisa-

Y entonces me sirvió un poco de sake, levanto su cara, y me mostro la sonrisa mas sincera del planeta clavando sus ojos negros en los míos. Era el gesto más cálido que había recibido de un ajeno a mi familia en años, es más, quizás el único. Pude sentir un aire adulto ahí, casi, paternal en su rostro.

En ese momento me veía a mi misma como una niña de doce saliendo con su amigo de Internet de 34. El ya era un hombre hecho y derecho; pero yo seguía estancada en mí ser antiguo, aun siendo la niña que soñaba con la llegada de un caballero de cuento de hadas, cosa que a los 21 ya no se valía del todo. Teníamos la misma edad, pero las situaciones lo habían avejentado mentalmente de una manera absurdamente rápida… yo en cambio no había madurado ni un miligramo.

De cierto modo tenia razón, no estaba preparada para esto.

-¿Ino?-

Reconocí la voz de manera inmediata.

-¿Sakura? ¿Neji? ¿Qué hacen aquí?- exclame

-Pues que crees, Neji me invito a salir, ¿qué hacen en el mismo restaurante?-

-¿Qué mas? Aquí Chouji me invito a salir también-

-Si claro, si crees que me voy a tragar eso-

-No comiences frentesota, ¿acaso crees que solo estoy aquí para ver que haces? ¡Ya madura! Además, ¿desde cuando andas saliendo con Neji?-

-¡Desde hoy!-

Neji

Traje a Sakura a un lugar elegante según yo para conquistarla y ganarle de una vez por todas a ese anuncio de jugo andante llamado Tsukichiro Sokku (comercial de jugo por que en todos los comerciales de jugo salen tipos felices de la vida, disque admirando la naturaleza), pero parecía que estaba más ocupada peleándose con su amiga de la infancia que atendiendo la mesa que había reservado para los dos.

-Mujeres, no hay razón para pelear- exclamo Neji

-CALLATE TU- le gritamos ambas

-Mejor siéntate- escuche decir a Chouji -Detenerlas a ambas va a resultar lo mismo que tratar de detener a la marea-

Me senté al lado del Akamichi y suspire. Quizás la misión de "conseguirme una esposa" iba a resultar más difícil de lo que yo me había imaginado.

Shikamaru (volviendo a la narración común)

Corrí entre las calles para poder llegar al restaurante, aun con la preocupación en mi mente. Al diablo con ese engendro del demonio, parecía que hacia todo eso a propósito… esperen un segundo… ¡¡si lo hacia a propósito!!

Como detestaba que los niños hicieran eso, era lo que mas me hacia querer golpear contra la pared a esos psicoanalistas modernos cuando surgía el tema de la crianza de niños. Algunos locos dicen que darles un par de nalgadas los deja traumatizados, cosa que salió contraproducente por que ahora lo han estado utilizando las jóvenes bestias aprovechándose de su falsa inocencia para salir prácticamente ilesos de cualquier cosa que los inculpe. Que se vayan al diablo, siendo ninjas los traumas van a llegar de un modo o de otro en cualquier momento.

Ya se que me salgo del tema, pero igual, estaba tan molesto con el asunto que mi mente no maquinaba nada coherente.

Fue cuando sentí que alguien saltaba detrás de mí; y sin que pudiera moverme antes, escuche un "clang" de algo oxidado golpeando contra el suelo mientras apretaban mis manos contra mi espalda y me ponía un kunai en el cuello. Cual fue mi sorpresa cuando, tratando de observar a mi captor con el rabillo del ojo, alcancé a divisar al bromista detrás mío, ¿acaso el tipo planeaba hacerme pagar su ultimo intento frustrado de robo? El hijo de perra tenia que agradecerme de que aun no hubiera mandado sus huellas al laboratorio.

-¡¡Suéltalo!!- escuche la voz de mi mujer.

-¿Temari? ¿No te dije que fueras a la casa de los Hatake?- le replique.

-Tiene a Ryu- me respondió.

Cual fue mi sorpresa al ver lejos de mi la carretilla oxidada de Shisuka al lado mío con la sabanita azul celeste de mi sobrinito.

-Si vas a matarme- le dije al bromista -De menos deja libre a mi sobrino-

El tipo camino conmigo sometido un par de pasos hacia atrás y empujo la carretilla hacia los pies de mi mujer, quien tomo el bulto envuelto en la sabanita azul celeste con sus manos rápidamente. Pero luego, después de parecer aliviada por una milésima de segundo, su cara cambio de tranquilizad a espanto.

-¿Qué sucede?- le pregunte alarmado.

-Este no es Ryu…- me dijo casi al borde de la desesperación.

Mi mujer dejo caer un patito de hule envuelto en la sabana de Ryu. Sabíamos que esa era la caretilla de la anciana donde Kanna lo trasportaba y también que esa era la sabana donde estaba envuelto, pero aun así el no estaba ahí. Entonces, si mi sobrino no estaba en la caretilla, ¿¿dónde rayos estaba??

Sus manos rozaron mi camisa, el bromista golpeo mi nuca y pronto me vi atrapado entre los brazos de mi captor. Saltamos otra vez entre los tejados ¿Qué fijación tenia este maldito friki de saltar entre lo tejados? Sin embargo, eso no era lo que me preocupaba del todo, mi mujer estaba abajo tratando de asimilar que me habían tomado como rehén y estaba poniendo su cara de héroe de película de acción, ¿qué no se supone que es a la chica a la que siempre toman como rehén?

Convertido de manera involuntaria en la dama en desgracia, me di cuenta de que mi mujer podía tomar el rol de hombre en cualquier momento, y yo, bueno, no podía ni hacerla bien de mujer. No estaba gritando, ni pidiendo auxilio, me sentía mas como un tronco por que estaba totalmente inmóvil debajo de las axilas de un leñador. Pero que mas daba, de todos modos mi manera de actuar no cambiaba el hecho de que estaba en una de las situaciones más patéticas de mi vida después del baile que me hizo hacer Ibiki en el festival del año pasado.

Saltamos 4 techos de casas y 5 edificios, además de correr sobre un cable de teléfono, lo cual me hizo asombrarme de la facilidad con la que el bromista mantenía el equilibrio. De verdad que tomaba riesgos, ¿es que el tipo no le temía a nada? Mi pregunta fue respondida cuando un pedazo de madera filoso rozo su rostro y este solo se dio la media vuelta para detenerlo con la mano con la que no me estaba sosteniendo. No temerle a las alturas era una cosa, pero no temerle a mi mujer enojada era ser un temerario.

El bromista quedo a merced de mi mujer en un techo de teja en forma de triangulo que apuntaba a una calle iluminada. El podía saltar, pero mi mujer no lo dejaba moverse, ya que paso que daba, era bloqueado por un arma improvisada. Ahí la ventaja de tener a una kunoichi asesina del lado de uno.

-No te atrevas a lastimar a mi marido- lo amenazo.

El tipo no le respondió nada, simplemente se mantuvo silencioso como siempre lo hacia y me agarro de nueva cuenta por el cuello, lo que temí, hizo enojar mas a mi mujer. Busque una manera de zafar las manos cuando logre ver de reojo una bicicleta de cuatro ruedas acercándose a la parte trasera, donde los cochineros salían a tirar la basura.

-Gracias por traerme Asuma, ¿podrías esperarme aquí hasta que vea en lo que esta mi padre haya adentro?-

-Como quieras, pero apresúrate, no quiero estar en un sitio tan oscuro tanto tiempo-

Rayos, era Kanna, vaya momento para aparecerse de la niñata. Minuto ¿estábamos en el techo del restaurante?

El bromista, al notar nuestra distracción, dio media vuelta y me soltó, dejándome tirado al lado suyo, obviamente quería aprovechar este pequeño lapsus para huir despavorido. Me levante de manera inmediata y me le colgué del cuello, pero el tipo dio un salto hacia atrás y me golpeo la cara con las suelas de sus zapatos. Recibió un golpe seco de parte de mi mujer que pude escuchar, casi le rompió la quijada, pero el tipo aprovecho el impulso del impacto para pararse de manos sobre el filo del techo y saltar hacia la calle.

-Maldita sea, escapo otra vez-

-En realidad eso no es lo que me preocupa Temari- le dije -Si no que escucho el techo cuartearse-

En efecto, comencé a escuchar el quejido de la madera del techo. Cosa que se me hacia raro, si se suponía que el techo estaba bien fijo, entonces debía de tener mas de esas condenadas termitas.

Oh, como odio a las termitas.

La madera se partió antes de que le pudiera decir otra cosa a mi mujer y pronto caímos como 4 metros y medio en picada justo arriba de una mesa, llenando la comida y los platos con escombros. Cuando recupere la conciencia, vi a Sakura arriba de los brazos de Neji y a uno de los camareros que llegaba a auxiliarnos.

-¿Esta bien señor?- la pregunta hasta parecía un insulto.

Me volví hacia el y le conteste molesto y adolorido.

-Dile a tu jefe que este techo tiene termitas-

-Shikamaru- escuche la voz de Chouji -¿Qué rayos estas haciendo aquí?-

Me resigne y le dirigí la mirada a una maceta que se movía. Chouji se acerco y jalo a su hija de la camisa. Era obvio que había tratado de escapar.

-¡Papá!-

-Tú y yo debemos hablar…-

Mi mujer envuelta con una manta en una ambulancia, el AMBU investigando, el dueño del local gritándome y Asuma diciéndonos que el bebé estaba sano y salvo en las casa de Rei. Así había terminado nuestro primer día con hijos, creo que nada más podía decirles al respecto, pueden comenzar a sacar sus propias conclusiones.

-¿Castigada por un mes? ¡¿Pero por que?!-

-Normalmente no te expelo los castigos a más de una semana, pero esto ya se paso. No solo me desobedeciste, también pusiste en peligro a tus amigos y también les cáusate molestias a los Nara-

-Me dejaste prácticamente abandonada con un tipo que no sabe ni cambiar un pañal, ¡comenzaron a gritarse entre ellos de manera repentina!-

-Kanna, basta, eso no es algo que me puedas discutir-

-¡Claro que si! ¡¿Y tú que querías que hiciera?! ¿Quedarnos adentro y dejar que la casa se incendiara? ¡Dejaron abierta la toma de gas!-

Oh, demonios. Me había olvidado de cerrar la toma del gas cuando terminamos de comer, ¿así que por eso se había salido?

-Mira, no me hagas una escena aquí-

-¿¿Te preocupa una escena?? ¡Ibas acaso a esperar a que estallara!-

-¡Ya estuvo bueno jovencita! Una palabra mas y te aumentare el castigo-

-¡Vete al diablo!-

Auch… Pensé que ese tipo de cosas no te llegaban hasta que el enano cumplía 15.

-Que, haz, dicho…-

-Papá… yo, yo no quería-

-…Muévete Kanna-

Kanna se le quedo viendo asustada, como si le fuera a esperar una tunda en casa, y quizás por eso era que ponía esa cara. Crimen y castigo. Llegue a pensar que era lo más adecuado, ya que la manera en que le había respondido al tipo que tenía al lado no ameritaba otra cosa. Lo malo es que justo en ese segundo sentí como si el peso del mundo no cayera en mi otra vez, después de ver su cara mientras se alejaba de la mano de su enojado padre (no antes de disculparse con Ino por el ajetreo), me di cuenta por que los psicoanalistas decían semejantes barbaridades.

¿Por qué no me alegraba de que finalmente pusieran en su lugar al mentando engendro? Por que mi maldita conciencia me replicaba que todo el ajetreo de hacia rato había sido culpa mía. Podría compararse con la captura de un criminal que luego es inculpado por un delito que cometiste, no se siente muy bien en realidad.

-¿Cree que van a castigar a Kanna de por vida?- me pregunto Asuma.

-Espero que no- le respondí -Me sentiría muy culpable-

-¿Pero por que?-

-No lo se, sinceramente no lo se- le dije para no tener que explicarle todo de nueva cuenta.

Neji y Sakura estaban descansando cercanos a la ambulancia hablando el uno con el otro. Ambos se veían el uno al otro sonriendo de manera nerviosa.

-Muchas gracias por salvarme- le dijo ella.

-Saltaste a mis brazos, yo solo te cache-

Vaya escenita más cursi. Gracias al cielo, Ino se acerco a mí y me sonrió, ayudándome a evitar regurgitar. Estaba lo suficientemente nervioso como para hacer semejante cosa en ese instante.

-¿Y, como te fue? ¿Lograste tu cometido?-

-No hablemos de eso, creo que esto del matrimonio puede esperar algunos años más. Espero…-

-¿Quien eres tú y que hiciste con Ino?-

-Muy chistoso- me contesto -Pero creo que eso no es lo importante. Creo que mas que nada deberías hablar con ella-

Apunto con la mirada a Temari, cuya cara larga hacia que mi corazón se hiciera chiquito. Respire hondo y le dirigí la mirada de nueva cuenta a Ino.

-No te preocupes- me dijo -Yo llevare a Asuma a su casa-

Me acerque am i mujer mientras todos se iban, me senté al lado de ella y sobe su espalda, tratando de tranquilizarla.

-Vaya noche, ¿no?-

-Y que lo digas- me respondió sin muchas ganas -El bromista sigue suelto, debimos de haberlo capturado en ese instante-

-Ya tenemos suficientes pruebas en el bolsillo, creo que nos será suficiente para capturarlo-

Ella me miro a los ojos y luego dirigió su mirada al suelo.

-Tenías razón…-

-Eh, ¿que?-

-Voy a desistir en mi decisión, creo que no estamos hechos del todo para ser padres-

Epilogo

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..

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FELIZ DIA DE LOS INOCENTES ATRASADO

LoL, se la creyeron ¿verdad? Es obvio que la historia no se va terminar aquí. Van a tener más capítulos enfadosos dentro de poco, esto solo es el final de temporada, lo que significa el principio de otro montón de peripecias por las que va a pasar Shikamaru antes del final de la historia XD.