Capitulo 8
El bromista
A una semana después del incidente, las cosas siguieron lo más normales que se podrían después de sobrevivir a un secuestro y a una multa. Pero a pesar de todo, tres cosas buenas habían salido de todo eso. La primera era, que a pesar de que me multaron no tuve que pagar las reparaciones del techo de restaurante, por que efectivamente, la madera tenía colonias y colonias de termitas. La segunda era, que Ryu se había ido de la casa si ningún rasguño y completamente feliz, hasta mi cuñado nos felicito por hacer tan buen trabajo (y por nuestro lado no tuvimos que hace nada, Anko se hizo cargo de el durante toda esa noche debido al incidente con la llave de gas). Y la tercera era, hablando de la llave de gas, que aprendí a cerrarla después de terminar de usar el gas; no tenía ganas de volar en pedacitos.
¿Y mi mujer? Se han de estar preguntado. Con respecto a lo de Temari era harina de otro costal. Ahora que ella había desistido de darme batalla ya todo se había puesto mas tranquilo en la casa.
Muchos pensaban que estaba feliz por haber ganado la que se pudo haber convertido en una guerra eterna. Pero no era así. La razón era por que Temari ya no se miraba con la misma energía. Aunque tengo que admitir que aunque me sentía mejor sabiendo que estaba teniendo sexo seguro con ella (lo que le había dado descansó a mis testículos), no me gustaba la manera en que se veía tan deprimida, mas aun cuando la mitad de las situaciones pasadas ese día en realidad había sido mi culpa.
No me podía ver mas como el ejemplo de la palabra "fracaso". No solo era una papa para cuidar niños, en ese momento me sentía una papa para ser marido.
-En lo que terminamos la semana te haz terminado dos cajas cuando no termina ni una después del fin de semana. ¿Hay algún problema?- me pregunto Chouji.
Buena observación gordo, había comenzado a fumar más de la cuenta durante ese tiempo y otra vez estaba oliendo a cenicero. Apague el cigarro y mire a mi amigo a los ojos.
-Problemas de pareja viejo, solo es eso- le respondí.
-Bueno, tenía que pasar, todos los matrimonios tienen los suyos- me respondió -¿Se enojo contigo y te hecho de la casa? -
-No Chouji, solo esta deprimida por lo que pasó en el restaurante la semana pasada-
-Y te sientes aplastado por la culpa-
-¡No! Bueno, si- dije llevándome la mano a la frente.
Suspiraba mientras sacaba otro cigarro del a cajetilla de mi bolsillo.
-¿Sabes? Al principio pensaba que todo este asunto de los hijos era un berrinche por parte de los dos. Yo haciendo lo posible por evitarlo y ella haciendo lo posible por tenerlos- le dije mientras encendía mi tabaco -Y ahora que logre hacer que se callara por que yo pataleaba más fuerte, me di cuenta de lo importante que era para ella y que no era un simple capricho suyo-
-Bien dicen que el golpe no avisa Shikamaru…-
-¿Y sabes que es lo peor?-
-¿Qué?-
-Que ahora ya no me siento ni a gusto haciendo el amor con ella. Así no se puede Chouji, simplemente no-
-Bueno, su aniversario es la próxima semana, justo antes de que nos caigan las fiestas de diciembre. Creo que podrías hacer algo muy lindo por ella para levantarle el ánimo-
-En eso tienes razón- le respondí -Pero no se me ocurre que-
-Ya pensaras en algo, por algo Kami te dio ese cerebrote-
Le sonreí al gordo. No sabía como, pero siempre aparecía ahí para levantarme el animo.
-Cambiando de tema, no es que quiera ser metiche, pero, ¿Kanna no tomo muy mal su castigo, verdad?-
-Que mas te puedo decir, jamás en mi vida llegue a creer que fuera necesario nalguear a mi propia hija. Pero nuestros padres se ponían en esa posición cuando hacíamos desmadre en la oficina y en la escuela, y crecimos normales, así que, creo que fue adecuado para mantenerla a raya aunque no me agrado para nada- me respondió -Lo que si se me hizo extraño es que no hiciera berrinche, ni gritara, ni se tratara de justificar o me dijera la típica frase "te odio" que tanto sale en las películas. Tomo las cosas de mala gana, pero solo se sobo el trasero y se fue a su habitación sin decir una palabra. Creo que entendió el concepto, aunque a estado algo callada en estos últimos días-
Eso no me gustaba para nada. Por mas serio o maduro que fuera un niño, no creo que fuera tan rápido para entender el por que de un castigo, menos cuando la cosa no había sido enteramente culpa suya.
De repente me sentí observado por una sombría y malévola mirada desde la mesa de trabajo atrás mío. Volví la cabeza para ver a Kanna dibujando como siempre, enteramente callada, concentrada en el papel y sus crayolas. Levanto la cabeza y me sonrió de una manera tétrica que me recordaba a una de esas muñecas de porcelana, si ustedes saben, de esas que mueven los ojos y que dejas en las tardes en el desván, y en la media noche te levantas y están enfrente de ti con un cuchillo llamándote "Mamá".
-Que sucede Shikamaru, ¿Por qué sudas?-
-¿Qué? Nada…- le mentí.
-Por cierto, ya que estamos hablando de aniversarios, ¿ya pensaste en que le vas a regalar a Irochi?-
-Justo ahora que vamos para el fin de semana voy a ir a comprar el regalo para el intercambio. Aun no se ni que voy a conseguir, como dije, no importa que le de el mejor regalo del mundo, de todos modos me golpeara la cara en cuanto lo reciba de mis manos. Irochi me odia- le dije resignado -Y tu que, ¿ya compraste un regalo para Mazuko?-
-Como dije, no lo conozco, de manera que tuve que abstenerme de comprar licor, cigarros, ropa, animales, comida, colonias y accesorios- me dijo con una cara muy seria.
-En pocas palabras, todo lo regalable-
-Fue difícil, pero conseguí algo lo suficientemente sencillo como para que me lo rechacen-
-Una camisa unitalla…-
-Muy chistosito, pero no-
¿Se han dado cuenta de que cuando no saben que regalarte, aparecen con una camisa unitalla o de plano con los billetes que iban a usar para tu regalo en la mano? Bueno, más o menos en esa situación estábamos.
Una vez marcada la hora de salida, tome mis triques y salimos de forma ordenada detrás de Ibiki, quien esta vez no había hecho su típico ritual del viernes: "esperarme una hora sentado en mi oficina dejándolos sin hacer nada para que se desesperen". Seguramente el torturador estaba igual de cansado que todos. Sin embargo, justo antes de que se me ocurriera salir por la puerta, el hombre nos detuvo a mi y a Chouji justo en la salida de la misma.
-Enanos, vengan-
Enana su abuela.
Detestaba cualquier adjetivo que me hiciera ver más joven de lo que realmente era. Y todo por que Ibiki era de las pocas personas en la aldea que no se había sacado de la cabeza que ya no éramos los llamados novatos. Para el tipo no salíamos de chicos, enanos, mocosos, etc, etc. Y seria bueno si solo fuera a nosotros, pero ya varias veces se le había ido la onda y había llamado escuincle a Naruto en actos oficiales frente a todos los demás kages.
Volviendo a la realidad, escuche a Chouji le pedirle a Kanna que se quedara quieta en su asiento mientras seguíamos a nuestro superior hasta su oficina en lo profundo de los cuarteles de investigación. Lo mas seguro era que nos llamaba para que siguiéramos sobre las pistas del bromista. Y como era de esperarse por mi, lo preguntó.
-¿Y que encontraron con respecto al bromista, señor?- le pregunte a Ibiki con curiosidad
-Bueno jóvenes, las pistas de huellas que nos trajiste nos fueron muy difíciles de codificar, pero en cuanto descubrimos de quien eran, se nos fue mas difícil de asimilar-
-¿De que habla?- pregunto Chouji intrigado
Oh, oh. Por la cara que Ibiki nos puso, deduje que no nos iba a gustar lo que íbamos a oír. En ese momento le pedí a Kamisama que Ibiki no nos dijera que el bromista era conocido nuestro.
-La pala misteriosamente no tenia huella alguna más que las del tendero, a quien descartamos debido a que fue el quien fue robado y esto fue corroborado por varios testigos. El libro, muy en cambio, tenia un par de huellas frescas que después de investigarlas, descubrimos que le pertenecían a Umino Iruka-
-¿Nuestro maestro de academia? No habla en serio, ¿verdad?- le pregunto Chouji con un tic en la ceja derecha.
Maldición, la revelación nos causo una tremenda confusión. En ese momento le pedí a Kamisama que Ibiki no nos dijera que hablaba en serio.
-Desafortunadamente Akamichi, no es así, hablo muy en serio-
-Pero, ¿Iruka?- exclame -Podría haber jurado que el tipo era un ninja de elite por la manera en que peleaba, además, según el reporte de su ultimo intento de captura, le puso una golpiza tremenda a dos del escuadrón AMBU mientras trataba de escapar-
Mi superior se puso las manos en el mentón e hizo una mueca de fastidio. Demonios. En ese momento le pedí a Kamisama que Ibiki no nos dijera algo que corroborara sus sospechas.
-Iruka no es un ninja cualquiera aunque no lo quieras creer joven Nara- nos explico -Se a mantenido como chunnin solo debido a que prefiere seguir dando clases. Si recientemente subió su grado a jounnin fue por que necesita dinero extra para mantener a su próximamente creciente familia. Aunque no lo creas, Iruka es un hombre muy bien entrenado que ha participado en varias misiones de alto riesgo desde que tenía los 15. Tiene altos grados en muchas cosas, pero se ha mantenido al margen debido su trabajo. Es experto en genjutsu, uso de armamento, espionaje y para darles un dato de mi convivencia con el, es muy, pero muy buen mentiroso. Además que investigando en su currículo parece tener cierto grado de conocimiento en extracción de información e incluso, de seducción. Dejaría de ser raro que nuestro bromista pelee como una fiera y luego se desaparezca sin dejar rastro si el hombre al que buscamos es Iruka-
Al diablo, ahora estábamos con la boca abierta frente a nuestro superior. Pero, rayos, ¿Iruka? No podía ser. En ese momento le pedí a Kamisama que Ibiki no nos dijera que el ahora era el sospechoso numero 1 en la lista de posibles tipos que eran el bromista.
-Con estas últimas pruebas encabezo la lista de los hombres que podría llegar a ser bromista, eso, además de que es de los pocos sujetos en esta aldea que no ha sido robado aun por el mismo-
-Y si realmente fuera Iruka, ¿le esperara un castigo severo?- le pregunto Chouji bastante nervioso.
La pregunta era tan obvia que lastimaba, todos queremos a Iruka. Supuse que Naruto se volvería loco si eso fuera cierto. En ese momento le pedí a Kamisama que Ibiki no nos dijera su típica frase sadista de la semana.
-Dependerá del consejo. Podría ser una pugna o un escarmiento haciendo servicio social, lo cual, como saben, es de lo mas leve. Pero nos ha causado tantos problemas que quizás le consejo pida que lo arraiguen en su casa o en su defecto, que lo metan a la cárcel con la misma condena que un criminal de alto rango debido a ese potencial tan peligroso que presenta-
-Pero, solo roba gnomos de jardín y ropa interior. Artículos mínimos y sin importancia, los cuales aparecen en el patio de los vecinos de los afectados al día siguiente. ¿Qué podría hacer eso para que el consejo lo considere como un criminal de rango S? Es más ridículo que e escuchado en mi vida- repliqué.
-No seria tan ridículo si lo siguiente que apareciera en un patio fuera un cadáver sin huellas o rastros de violencia y sin nada que apunte a un culpable-
-¡Ahí no lo puedo creer! ¡Hágame el favor, eso es demasiado exagerado!-
El gordo tenia razón, era lo mas exagerado que podían haberme dicho, si no por de mas, exageradamente absurdo. Pero lo malo en realidad no era eso, si no que nuestro jefe seguía en posición de defensiva, por lo que deduje que algo mas nos quería decir. En ese momento LE IMPLORE a Kamisama por que Ibiki no nos dijera que no íbamos a encargar de investigar a Iruka.
-Pero como saben, el largo historial del bromista a través de estos meses no ha sido más que un cuento interminable de fallo tras otro en encontrar al culpable, que debido a la falta de pruebas nunca han seguido las acusaciones sobre todos los sospechosos que encontramos- no dijo -Este hasta ahora es nuestro sospechoso mas solido, por eso ahora les tengo un trabajito. No puedo mandar a cualquier ninja a esta misión, solo los más cercanos a Iruka, lo malo es que el más cercano a nuestro sospechoso es el Hokage, de manera que no podemos tomar ese riesgo. Así que serán ustedes quienes se encarguen de hacer una investigación sobre Umino Iruka-
Había tres opciones para mí que explicaban la situación por la que pasábamos. Una, mi karma estaba hecho una mierda. Dos, alguien me había hecho algún tipo de mal de ojo o tres, seguramente yo y Chouji éramos actualmente los bufones de Kamisama y estaba haciendo esto a propósito para que todos se rieran de nosotros en el palacio de jade.
-¿De manera tal que, estaremos detrás del trasero de Iruka durante el resto del mes hasta que se pruebe si es culpable de robar cosas de plástico completamente inservibles?- le replique molesto.
-Me temo que si joven Nara, hasta entonces, disfruten las próximas fiestas de Diciembre-
La maldita sonrisa sadista Ibiki nos despidió a los 2 de la oficina, mientras salíamos con más dudas que respuestas en nuestras mentes.
No sabía que era más absurdo. Pensar que nuestro maestro de academia, con lo decente que se veía, era un maldito friki que peleaba a la altura de un criminal de rango S. O que nosotros íbamos a ser los encargados de investigarlo.
Fuera lo que fuera, significaba que este año quizás no iba a ser el mejor de mi vida
…
Llegue a casa con una jaqueca de los mil demonios. Mi cerebro estaba maquilando posibilidades a mil por hora y ahora sentía la cabeza como un panal de abejas a punto de explotar. Pero luego pase por el sillón y vi a mi mujer sentada en el televisor, con esa cara triste que había estado teniendo desde la semana pasada, y todo el dolor desapareció en menos de un segundo.
La abrasé por detrás y le di un beso en la mejilla, era lo menos que podía hacer para ver si levantaba una sonrisita nuevamente. Ella puso su mano en mi mejilla y me saludo tranquilamente.
-¿Cómo te fue en la oficina?-
La pregunta devolvió mi dolor de cabeza.
-Horrible Temari, según pruebas, es probable que Iruka sea el jodido bromista-
-¿Tu maestro de academia? ¿No hablas en serio verdad? Ese tiene pinta de todo lo que fuera, pero no de criminal-
-Ibiki prácticamente nos dijo que de esos es de lo que mas hay que sospechar-
-Se que no suena muy bien, pero, ¿por que pones esa cara?- me preguntó -¿Tan preocupado estas por tu antiguo maestro?-
-No es eso, si no que nos toca a nosotros investigarlo-
-Eso no suena para nada agradable- me dijo mi mujer en un tono algo preocupado - ¿Pero como podría ser tu maestro? La última vez que lo vimos casi nos mata a los dos-
-Nadie sabe como funciona la mente criminal-
Temari bajo la cabeza. Sabía que estaba molesto por lo que había pasado en la oficina, así que cambio de tema de manera abrupta.
-Tu madre llamó, dijo que si teníamos tiempo, que fuéramos mañana a la granja de venados para ayudarle a tu padre a darle el mantenimiento semestral-
-Iremos mañana entonces-
-¿Eh?-
-Durante las fiestas de diciembre todo el mundo comienza a pedir carne y cuero-
-No es eso, ¿tu trabajando por voluntad propia? ¿Qué le hiciste a mi marido?-
-Muy chistosita señora Nara- le respondí sarcástico -Digamos que el trabajo es lo que menos me importa, necesito ver a mi padre-
Estaba algo tenso y desorientado, de verdad necesitaba algunos consejos del viejo para poder tranquilizarme.
…
Aquel sábado estaba soleado, pero frío. Eso significaba que el Sr. Clima amenazaba con hacer nevar para esas fiestas de diciembre.
La granja, por su lado, estaba hecha un asco. No era de sorprenderme, siempre que llegábamos estaba así, y era la rutina de nunca acabar de todos los semestres desde que mi memoria comenzó a trabajar. La única vez que me queje con mi padre con referente a esa pequeña cuestión, se me ocurrió decirle que era un milagro que los venados no huyeran con esa cerca vieja y jodida, pero el me contraataco diciéndome que si no me gustaba como estaba la cerca, que la arreglara yo… Les digo que cuando no esta recostado en el sillón como lagartija al sol se le salen las palabras sabias.
Me encontré a mi mismo levantando pacas de heno mientras Temari hablaba, aunque todo lo que decían era inaudible, seguramente solo hablan de cosas sin importancia. Por mí, que hablaran de lo que fuera con tal de que mi madre no volviera a salir con el tema de los hijos, que si no, seguramente la cosa se podría peor con esa depresión que ella ya llevaba por culpa de eso.
-Te veo molesto- exclamo mi padre mientras hacíamos el trabajo pesado, para variar -¿Pasa algo?-
-Hasta parece que todo el mundo nota mi estado ánimo- le respondí -Solo es mi trabajo en la oficina es todo-
Mi padre se quedo en silencio, creo que lo conocía lo suficientemente bien como para saber que no estaba convencido con lo que le había dicho. Di un suspiro.
-Ya sabes que mi madre reacciono mal frente a esa decisión de no tener hijos que habíamos tomado Temari y yo, ¿pero, que hay de ti? Nunca diste un maldito comentario al respeto, de hecho, no te eh escuchado decir ni pio al respecto desde que les platicamos eso. ¿No pensaste tan siquiera en algo? ¿No te llego una idea o una molestia?-
-¿Por qué lo preguntas? ¿No me digas que tu madre te taladro esa idea en tu cabeza?-
-No, solo que se me hace extraño viendo de ti, siendo que siempre me haz dicho que nunca me guarde mis opiniones-
-Mira Shikamaru, déjame aclararte un punto. Que tengas hijos o no es muy tu problema, no el mío, por eso no dije nada al respecto-
-¿Umh?-
-Pero te advierto, si te retractas y mi nieto termina igual que tú, iré por la escopeta. No me importa que seas mi hijo-
Era su manera de decirme que prefería que no tuviera hijos hasta que estuviera preparado. Sabía que había cometido errores como padre, y con esas simples palabras expreso que si de verdad planeaba formar una familia, tenía que evitarlos a toda costa.
-Pero hablando en serio, ¿por qué tan de repente se te ocurrió esa pregunta?- volvió a preguntarme.
-Es una historia larga que no valdría la pena contar-
-¿Tratas de decirme que estas en planes de formar una familia?-
-No te hagas ilusiones viejo- le respondí molesto -Solo me dio curiosidad-
-Como digas-
Mientras mi padre se acomodaba, di media vuelta para ver una misteriosa bola de color verde fluorescente rompiendo la barrera de sonido dirigiéndose hacia mí. La esquive, tirando a mi padre al suelo como si de un kunai se tratara y cuando este golpeo contra uno de los postes de la cerca, hizo un "pop" y libero un líquido asqueroso de un olor fétido insoportable. Volví la cabeza para ver al responsable del ataque am i persona, pero no pude ver nada alrededor mas que el árbol cercano a la cerca y la mesa donde mi mujer y mi madre estaban poniendo los bocadillos.
-Diablos… ¿Pero que demonios fue eso?- exclame.
-Al parecer no le caes bien a alguien. Quizás no tanto como para quererte muerto, pero si lo suficiente como para que trataran de aventarte una combinación de huevos podridos, colonia barata, arena de gato y caldo de pollo echado a perder-
Se me vino un nombre a la mente.
-Kanna…- masculle -Espera un minuto ¿Cómo sabes de que estaba hecha esa cosa? No creo que tengas un olfato mas desarrollado que un Inuzuka-
-Cuando Inoichi, Chouza, el cuarto y yo estábamos más chicos, hicimos algunas para aventárselos al profesor. Éramos unos monstruos, pero si hubieras estado en nuestro salón durante la academia hasta nos hubieras aplaudido-
-¿Don Chouza también?-
-Vamos Shikamaru, así como lo vez de calmado de adulto no lo tenia de niño. No era precisamente un angelito… bueno, no era para nada un niño bueno, quizás era el peor portado de los 4 y eso que éramos un grupo de monstruos-
-¿Qué paso con Sauchi?-
-¿El que se sienta al lado de mi? Me asegure de que no volviera a llamarme gordo-
-Chouza, ¿qué rayos le hiciste?-
-Nada. Solo lo tiré por la escalera-
-…-
-¿Qué? ¿Por qué me miran así? Solo se rompió una pierna, no hagan tanto barullo-
-Se comenzó a calmar en cuanto le llego la pubertad-
Al parecer toda la carga no venia de Sayuri. Seguramente el gen malvado se saltaba generaciones.
…
Entrada la noche, Temari y yo caminamos por la calle para llegar a nuestra casa. A pesar de que el frío estaba congelándome los dedos y del ataque con la bomba pestilente del medio día, estaba completamente tranquilo. Tenia cosas más importantes en las que pensar; como el regalo de Irochi, Iruka como posible bromista y la reciente depresión de mi mujer. Recordando esto ultimo, le tomé la mano de manera discreta, justo cuando lo hacíamos cuando éramos novios, al menos esperaba que un par de mimos le levantaran el animo nuevamente.
-Ya casi cumpliremos nuestro primer año de casados Shika- me sonrió.
Victoria momentánea.
-Lo se, ¿quieres hacer algo en especial?-
-La verdad, no se me ocurre nada- me dijo volteando la cabeza
Lo que fácil viene, fácil se va.
-Sabes, estas ultimas semanas del año de verdad que han sido funestas ¿no?, jajajaja- exclamo de manera repentina Temari, seguramente había adivinado que estaba algo incomodo -Con eso me eh dado cuenta de que hemos pasado por mucho para llegar a donde estamos y eso que apenas llevamos un año de casados. Recuerdo bien cuando te conocí, la verdad que deseaba matarte, te consideraba un idiota de primera. Pero con el tiempo fuiste convirtiéndote en un amigo para mí. Aunque cuando pasamos a otros planos la cosa fue muy diferente-
-Tienes razón, no se como es que sobrevivimos a todo nuestro noviazgo sin matarnos el uno al otro- le respondí -Es increíble pensar que a pesar de la gente decía que nunca íbamos a terminar casados, terminaste achacándote el titulo de señora Nara dos años después-
-Bien lo dice el dicho, Dios dispone y las gallinas ponen- me dijo riendo.
-Lo único que espero es que el próximo sea mejor, no creo poder sobrevivir a otro problemático año-
-Jajajaja-
-¿De que te ríes?-
-No lo se, me siento bien en saber que algunas cosas no cambian con el tiempo-
Escucharla reír de nueva cuenta me hizo sentir como si me hubieran quitado el peso del mundo de encima. Lo diría una y otra vez, si muero y me dan la oportunidad de repetir lo que quisiera de mi vida anterior, seria casarme con Temari.
A pesar de que me aturdía con frecuencia y que era una escandalosa a veces, era la única mujer que me comprendía a la perfección y que sabia que era lo que quería. Me complementaba, además, prácticamente se movía por mi. Por no decir que tenia muchas cualidades que me atrajeron de ella. Inteligente, sensual y fuerte. Quizás exageraría en decir que es la mujer perfecta, pero no exageraría en decir que siempre fue y ha sido la perfecta para mí.
También estaba en lo cierto. Era increíble ver como las pocas situaciones de estas últimas semanas habían mandado completamente al carajo todo el año. Pero si tenía que soportar más estupideces, esperaba, de menos, soportarlas al lado de mi mujer.
-¿Vas a comprar el regalo para Irochi alguna vez Shikamaru?- me dijo sacándome de mis cavilaciones.
-Tengo que hacerlo, aunque aun no se que regalarle al crio para que se ponga feliz-
-Sabes bien que te odia con todas sus fuerzas, creo que lo único que lo pondría feliz el resto del año seria el poder dejarte un ojo morado-
Fruncí la boca. Lo que decía también era cierto.
Mientras caminábamos a nuestra casa, pasamos por una calle medio oscura debido a la falta de alumbrado publico (siempre que empezaban los actos oficiales se me olvidaba decirle a Naruto de la calle que estaba cercana a mi casa). Fue cuando escuche el repentino rechinar de las ruedas de un cochecito. Pensando que se trataba de un niño, no le di importancia, pero al darme cuenta que el rechinido se hacia mas y mas fuerte conforme avanzábamos, y que los pasos que escuchaba eran demasiado pesados, me volví a mi mujer y le dije que se escondiera en el callejón que estaba cercano a nosotros.
-¿Que pasa?-
-Shhh…-
Ya metidos entre las sombras, distinguimos a una persona caminar cercano a nosotros. Un sujeto con chamarra gris, pantalones mezclilla y botas de trabajo de cuero, aprecio a contra luz llevando consigo un carrito oxidado con una bolsa de basura arriba. ¿El bromista?, parecía. Tenía el mismo atuendo y el mismo porte, pero no los mismos zapatos. Aun así, no dejando pasar la oportunidad de clara venganza, mi mujer se fue detrás de el asechándolo con cautela.
-Temari, ¿¿que haces??- le susurre.
-Ese carrito es el de la señora Shisuka- me señaló mientras me susurra -¿Recuerdas que el tipo ese se lo robo cuando Kanna llevo a nuestro sobrino a la casa de Gai? Nunca lo pudimos recuperar-
Tenía razón. A pesar del ajetreo por que habíamos pasado hacia una semana, no habíamos podido recuperar el carrito oxidado de nuestra anciana vecina (al igual que la sabanita azul celeste de mi sobrino, por la que Kankuro pregunto). La conclusión era que aun lo poseía el bromista, pero no pudimos confirmarlo hasta ese segundo.
Salimos del callejón para darnos cuenta de que ya no estaba en la calle, lo mas seguro es que se había metido a algún callejón. Caminamos con cautela, mi mujer con kunai en mano, y no paramos hasta que el ruido del golpe de un costal no alerto. Un gato salió despavorido entre nuestras piernas mientras nos metíamos en la oscuridad y seguíamos el ruido del golpe del metal. Una sombra se acerco de manera repentina a nosotros, mi mujer alarmada levanto el kunai y casi se lo encaja a nuestro supuesto agresor, de no ser por que le detuvo la mano casi en el aire.
Al salir a la luz de la luna, notamos que el que sostenía con fuerza la mano de Temari era Iruka.
-¿Temari?- exclamo incrédulo -Ya se que hay muchos robos últimamente, pero no es para que apuñales al primero que veas-
Ojos con mirada fija, camisa de cuello de tortuga azul marino acompañada con una bufanda blanca y ninguna señal del carrito. Quizás de primera instancia no se veía como el tipo que habíamos visto hace rato, pero, ¿qué estaba haciendo en le mismo lugar? Seria una locura si el mentado bromista pudiera correr a la velocidad de la luz. Iruka soltó a mi mujer y dejamos de ponernos a la defensiva,
-¿Qué hace aquí?- le pregunte tratando de no ser muy obvio con mi comentario.
-Vine a tirar mucha basura inservible, tengo una colección de desperdicios que no se ni de donde salieron y la verdad es que no ni siquiera caso en venderla. Además, con los últimos robos, tener basura es muy peligroso-
Iruka nos sonrió mientras pasaba dejándonos atrás. Lo mire retirarse no sin que antes, este se volviera hacia mí.
-Shikamaru, ¿aun tienes tu copia del libro de Skull? Al parecer le preste mi copia a Konohamaru, pero no la encuentro por ningún lado y el me dijo que ya me la había devuelto- me explicó -Se que el libro no te gustó, así que espero no se mucho pedir quitártelo de la manos, no eh terminado de leer la novela-
-Supongo que esta bien Iruka sensei-
-Bueno, nos vemos, y gracias-
Temari salió detrás mío con la carretilla oxidada de Shisuka en una mano y una chamarra gris en la otra.
-La encontré en el basurero-
