Siento muchísimo la tardanza en actualizar, sobre todo porque este capítulo no me gusta demasiado, pero ahora que estoy libre de exámenes veré si puedo escribir más a menudo :) Lo cierto es que me gustó mucho más el capítulo anterior, la escena del sueño se escribió prácticamente sola. Pero bueno, prometo que el siguiente será mucho más interesante ;)
Capítulo 14: Seguimiento.
Yami bajaba a toda prisa las escaleras que llevaban a la juguetería. Como en su casa no tenían teléfono, debía ir hasta allí cada vez que quería hacer una llamada.
Justo antes de coger el auricular, este comenzó a sonar. Sospechando quien podría ser, Yami cogió el aparato y se lo llevó a la oreja.
-¿Kate? - preguntó agitado, y casi con la seguridad de que ella estaba al otro lado de la línea.
-Tú también lo has soñado ¿verdad? - la voz de ella sonó casi tan perturbada como la suya.
-Sí, aunque me gustaría no haberlo hecho - contestó él con pesar -, no fue una visión agradable.
-Lo sé, pero no creo que este sea el mejor modo de hablarlo. ¿Está bien si me paso por tu casa en una hora más o menos?
-Claro, ningún problema - hablar de ello cara a cara sería más efectivo que hacerlo mientras estás mirando la pared de enfrente.
-Bien nos vemos en un rato.
Seto se encontraba en el asiento trasero de su limusina, que recorría las calles rumbo a la Kaiba Corp. El joven ejecutivo aparentaba tranquilidad, a pesar de que por dentro seguía dominándolo la confusión con respecto a la noche anterior, y eso lo irritaba, pues sabía que no podría concentrarse en el trabajo si no conseguía aclarar ese tema.
Con esto en mente, presionó el botón del interfono que comunicaba con el conductor y le dio una nueva dirección. Mientras el chófer, extrañado, ponía rumbo a su nuevo destino, Seto hacía un par de llamadas para notificar que llegaría tarde y para asegurarse de que todo estuviera en orden en su ausencia.
No tardaron mucho en llegar al porche de la casa de Kate. Seto por fin se había decidido a hablar las cosas cara a cara con ella, pues sabía que postergar la situación en la que estaban sólo complicaba las cosas. Pero antes de que él pudiera bajar del coche, la vio salir de casa corriendo con cara de angustia.
"¿Qué habrá pasado? - pensó - ¿Estará así por lo de anoche?" Quizá cuando despertó aquella mañana había tomado consciencia de lo que había hecho y ahora estaba aterrada por su reacción.
Decidió seguirla. Envió al chófer a casa (pues una limusina no es muy discreta para seguir a nadie) y fue tras ella, siempre manteniéndose a cierta distancia, para que no notase su presencia.
Pero Kaiba se preocupaba en vano. Kate tenía tanta prisa por llegar a la tienda de juegos que no se habría percatado ni aunque la siguiese un ejército entero.
La frente de Seto se arrugaba más y más a medida que se daba cuenta de que la chica no se dirigía hacia su hogar, sino hacia la tienda de juegos del cretino de Yugi.
Vio como se detenía en la puerta a recuperar el aliento, apenas un par de segundos y luego llamaba al timbre. La puerta se abrió casi al instante, revelando el rostro de Yami, que parecía casi tan angustiado como ella.
Estaba pasando algo con esos dos y Seto debía saber qué era.
Dentro de la casa, Kate y Yami estaban sentados en uno de los sofás del salón, con un par de tazas de café frente a ellos, que el chico había preparado antes de que ella llegase, pues estaba seguro de que con las prisas no se habría parado a tomar nada como desayuno, lo cual era verdad.
Se quedaron en silencio unos instantes.
-¿Qué opinas del sueño? - dijo Kate finalmente, interrumpiendo el silencio.
Yami suspiró.
-Creo que tiene que haber un buen motivo para que hayamos soñado eso, y además los dos al mismo tiempo - la chica asintió, dándole la razón -. Tal vez ese mal que va a regresar tenga algo que ver con lo que soñamos anoche.
-Pienso lo mismo Yami, y creo que el hecho de que estemos teniendo estos sueños con tanta frecuencia puede indicar que ese ser está cada vez más cerca. No sé en tu caso, pero yo solía tener este tipo de sueños unas tres o cuatro veces al año, y ahora puedo llegar a tener uno o dos a la semana. Además de que son más intensos que al principio, más… reales.
-También en mi caso aumentaron de frecuencia y se hicieron menos difusos, aunque apenas hace un par de meses que los sufro, al principio sólo veía sombras y los sonidos se notaban muy distantes.
-Puede que nuestro encuentro haya conectado nuestras memorias del pasado, recreando los recuerdos comunes con mayor nitidez - argumentó Kate.
-No lo había pensado - admitió Yami - pero creo que podrías tener razón.
La chica asintió gravemente, dio un pequeño sorbo a su café y lo dejó sobre la mesa de nuevo.
-¿Qué piensas sobre esa persona que se mencionaba en el sueño Yami? ¿Has soñado alguna vez algo que pueda darte una pista sobre lo de anoche?
El joven negó con la cabeza.
Desde detrás de una de las ventanas, en el exterior de la casa, Seto Kaiba trataba de escuchar la conversación que los chicos tenían en el salón, aunque sin resultados, pues le resultaba imposible captar nada desde el lugar en el que estaba, pero por los rostros serios de ambos, podía deducir que era algo realmente grave.
"Dios, soy patético - pensaba agriamente el duelista -. Aquí estoy yo, Seto Kaiba, persiguiendo a una chica por la ciudad y espiando sus conversaciones (o al menos intentándolo), y esta vez a propósito. Hasta donde he llegado". Sin embargo no se movió, pues quería asegurarse de que lo único que Kate y Yami (porque Seto estaba seguro de que el que hablaba con la chica no era Yugi) intercambiaban era palabras.
Seto no supo cuanto tiempo estuvo esperando exactamente, pero le pareció una eternidad. Cuando la chica al fin salió de la tienda de la tienda de juegos, su cara parecía algo menos tensa, aunque continuaba manteniendo el semblante preocupado.
El joven ejecutivo cogió su teléfono e hizo una corta llamada antes de dirigirse hacia la chica, cogerla por el brazo y voltearla hacia él. Los ojos de ella se abrieron con sorpresa.
-Tu y yo tenemos que hablar - dijo seriamente.
