Este es sin duda el capi más largo que he hecho hasta ahora. Creo que me ha quedado un poco cursi pero supongo que hace falta en algún momento en un fic con algo de romance.
Ah, y para los que tengan dudas con lo de la adopción de Kate, es cierto que ella dijo que había sido adoptada hace 3 años y que el flashback donde conoce a su padre adoptivo es de hace 5, pero es que desde que se decide adoptar un niño hasta que se consigue la custodia pueden pasar años (de hecho aquí en España el tiempo de los tramites de adopción es de 9 años O.O), y no todo el mundo es Gozaburo Kaiba para poder llevarse a un niño del orfanato el mismo día que decide adoptarlo.
Aclarada la duda vamos con el capi.
...
Capítulo 15: El principio.
Kate se quedó momentáneamente sin habla, ¿qué demonios hacía Seto allí? ¿Y por qué estaba tan enfadado? ¿Sería por lo de anoche?
Sin embargo el chico no le dio tiempo a pensar mucho más, pues aún sosteniendo su brazo, prácticamente la arrastró hacia su limusina, que se encontraba aparcada frente a la tienda de juegos.
"¿Cuándo ha llegado ahí?" pensó ella.
Seto abrió la puerta y la metió en el coche para apenas un segundo más tarde sentarse a su lado. Le dijo al conductor que los llevara a casa y la limusina arrancó.
Durante el trayecto ambos permanecían callados. Seto porque no sabía realmente qué decir, a pesar de que había sido él quien la había ido a buscar a su casa, cualquier cosa que se le hubiera pasado por la mente se le borró cuando la vio hablando con Yami. Así que no sabía muy bien qué iba a pasar cuando llegasen a la mansión.
Kate sin embargo estaba bastante tranquila. Tras reponerse de la sorpresa inicial se había relajado en su asiento, a la espera de que Seto diese el primer paso para hablar con ella. Aunque sospechaba que el chico no hablaría hasta que llegasen a su destino, el viaje no le resultó para nada aburrido, conocía lo suficiente a Seto para saber que su ceño fruncido y su silencio significaban que estaba nervioso y desconcertado por lo ocurrido, y eso internamente hacía que la situación le resultase graciosa.
Quince minutos más tarde se detuvieron frente a la Mansión Kaiba. Aún sin decir nada, Seto volvió a coger el brazo de Kate y la llevó hasta el interior de la casa. Atravesaron el vestíbulo y, cuando llegaron al salón, el chico la sentó en uno de los sofás para después quedarse de pie ante ella.
Durante un momento ninguno de los dos dijo una palabra.
-Creí que habías dicho que debíamos hablar ¿no? - comenzó ella tratando de romper el hielo.
Kaiba salió como de un trance y la miró fijamente a los ojos. Normalmente nadie le sostenía la mirada mucho tiempo, decían que era intimidante, y él lo sabía y solía usarlo para beneficio propio. Esa vez sin embargo no funcionó, pues la chica se mostraba bastante tranquila, y le miró a los ojos casi sin parpadear hasta que él desvió la mirada.
-Sí - dijo finalmente -. ¿Se puede saber a qué demonios vino lo de ayer por la noche? - eso había sonado más rudo de lo que pretendía, ¿es que no podía dejar de meter la pata con ella delante? - ¿Acaso acostumbras a besar a todos tus anfitriones cuando cenas fuera de tu casa? - y seguía, pero ¿por qué no podía parar?
Kate tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no echarse a reír. Ver a Seto tan nervioso como estaba tratando de aparentar normalidad era realmente divertido. Ella sabía que él en realidad no quería decir todo lo que estaba diciendo, pero que no podía evitar hablar de ese modo, pues era su mecanismo de defensa hacia lo desconocido.
Además, en lo que se refería a ellos, Seto acostumbraba a ser más torpe y bocazas que con el resto de la gente. No podía evitarlo, cada vez que se ponía nervioso o se enfadaba con ella le decía alguna estupidez, y en ese momento se encontraba precisamente en esos dos estados de ánimo.
FLASHBACK
Se encontraban estudiando en la habitación de ella. Seto se había colado allí para poder pasar un rato juntos, pero como la chica le dijo que tenía un examen al día siguiente ambos se pusieron a estudiar. Después de todo él también tendría ese examen pronto y no le venía mal el repaso.
Todo iba bien hasta que ella salió diciendo que iba a la cocina a por algo de comer, él asintió sin despegar la mirada del libro.
Cuando volvió Seto alzó la cabeza y alargó la mano esperando recibir un par de galletas (que recibió), pero le extrañó ver que la chica además de la comida llevaba unas flores en la mano.
-¿Te has pasado por el jardín a coger flores? Creí que lo del examen era importante y por eso no salíamos - comentó un poco molesto, sin saber por qué aquellas flores le daban mala espina.
-No seas bobo - lo regañó ella -. Claro que no he ido al jardín a por ellas.
-¿Entonces? ¿Las has robado de un jarrón o qué?
-¡Seto no digas burradas! - exclamó - Me las ha regalado Dain.
-¿Dain? - preguntó Seto - ¿Qué Dain?
-Ese chico que llegó la semana pasada. El del pelo negro y los ojos verdes.
Seto entrecerró los ojos. Sí, ya sabía a quien se refería, pero ¿qué hacía aquel imbécil (porque era un imbécil) regalándole flores a Kate? ¿Y por qué ella las aceptaba?
-Y ¿por qué te las ha regalado? - indagó pretendiendo aparentar desinterés.
-Yo le pregunté lo mismo y dijo que porque soy muy bonita y las flores también, así que tenían que ser para mí - contestó tranquilamente mientras las ponía dentro de un vaso con agua.
Seto se puso pálido a causa del asco y luego rojo del enfado. ¿Pero quién se creía ese tipo?
-¿Y tú las aceptaste? - preguntó apenas conteniendo la rabia en su voz - Ese niño es un idiota, deberías haberlas rechazado.
Kate se dio la vuelta sorprendida.
-¿Desde cuando me dices tú lo que yo debo hacer Seto? Que yo sepa no eres mi padre.
-No - respondió él - pero soy tu amigo ¿verdad?
-Sí, pero eso no te da derecho a decirme lo que debo hacer o de quien puedo hacerme amiga.
Seto sintió nauseas.
-¿Os habéis hecho amigos?
Sólo de imaginarse que tendría que compartir el tiempo que pasaba con Kate con ese tipo se le revolvía el estómago. ¿Es que no estaban bien los dos solos? ¿Por qué tenía que meter a alguien más entre ellos?
-No, para nada.
Seto creyó que moriría de alivio.
-¿Y eso? - dijo él tratando que ella no notase el alivio que sentía.
-Porque es un imbécil y un niño mimado. ¿No recuerdas la que organizó el otro día en el comedor?
Claro que lo recordaba, el muchacho había montado una escenita a la hora de la cena porque su filete estaba demasiado crudo y el zumo de naranja no era natural sino procesado.
-Si piensas eso ¿por qué has aceptado las flores? - preguntó Seto confundido.
Ella le miró un momento antes de sentarse sobre la cama y bajar la cabeza a su libro de matemáticas.
-No voy a tirar unas flores preciosas sólo por que me las haya regalado un cretino - contestó mientras mordía una de las galletas.
Seto abrió un poco los ojos sorprendido, pero luego sonrió con suavidad y volvió la cabeza de nuevo su propio libro.
FLASHBACK END
Kate rió mentalmente pensando que aunque no la hubiera reconocido no podía evitar comportarse con ella del mismo modo que cuando tenían 11 años.
-Bueno - empezó a la vez que se levantaba - en primer lugar: no, no acostumbro a besar a mis anfitriones cuando ceno fuera de mi casa. Pero creo que eso ya lo suponías ya que no creo que lo hayas dicho en serio.
Kaiba frunció un poco el ceño, él solía hablar en serio siempre, ¿cómo había sabido ella que en esta ocasión no era así? Tal vez la pregunta era demasiado estúpida. Sí, debía de ser eso.
-En cuanto a lo del beso - continuó mientras se acercaba a él -. No creo que necesites que te explique algo tan obvio como el motivo porque una chica besaría a un chico - ahora sus rostros estaban apenas a un par de centímetros de distancia - ¿verdad Seto?
Dios mío, ¿tenía que estar tan cerca de él? Estaba seguro de que como siguiera así iba a darle un infarto, porque el corazón le iba a mil por hora.
La chica se limitaba a permanecer de pie a escasa distancia de su rostro. No había hecho nada más porque quería que en esta ocasión fuese él quien diera el primer paso. Hacía ya mucho que Kate había comprendido que estaba enamorada de Seto, pero necesitaba saber si él lo estaba de ella. Al menos ahora, ya que parecía no recordar lo que sentía hace 5 años.
Seto no sabía qué hacer. Su cabeza le decía que no debía confiar en ella porque apenas se conocían, que podría estar aprovechándose de él para obtener su dinero y su poder e influencia. Sin embargo su corazón le gritaba que dejase de pensar tanto y que la besara de una vez, antes de que ella se cansase de estar de pie esperándole, o de que se hartase de su comportamiento y decidiera irse con otro.
Este último pensamiento hizo hervir su sangre, pero el fuego que le ardía en las entrañas se apagó en cuanto sintió las manos de ella en sus mejillas.
Al principio se extrañó pero al momento cerró los ojos para disfrutar la caricia. Ese tacto… le resultaba tan familiar, y sin embargo no lograba recordar a nadie que le hubiese tocado jamás de ese modo. ¿Sus padres? No, los recordaba lo suficiente como para saber que no eran ellos. ¿Su hermano? Ciertamente, no. ¿Su padrastro? Que estupidez. Entonces ¿quién?
Abrió los ojos de nuevo y se encontró con los de ella, tan bonitos, tan azules. Creyó que podría mirarlos eternamente.
Con cuidado alzó su mano izquierda y la situó en la nuca de la chica, lentamente comenzó a acercar su cabeza a la suya. Ella deslizó las manos desde sus mejillas hasta detrás de su cuello y se aferró a él con fuerza.
Al empezar, el beso no fue más que un roce entre los labios de ambos, pero tras el titubeo inicial al fin unieron sus bocas.
Fue lento al principio, disfrutando el momento y degustando cada uno el sabor del otro. Kate enredaba sus manos lentamente en el cabello de Seto mientras se besaban y él pasó con fuerza su brazo derecho por la cintura de la chica, para acercarla más a él.
El contacto de sus cuerpos hizo que los dos soltasen un pequeño gemido y entonces todo se descontroló. El beso se volvió hambriento y devorador, ninguno de los dos quería parar, ella porque había esperado demasiado tiempo ese momento como para querer que acabase tan pronto, él porque las sensaciones que recorrían su cuerpo eran nuevas pero a la vez sentía que no le eran del todo desconocidas, que las había experimentado antes aunque no lo recordase, y no quería dejar de sentirlas.
Desgraciadamente necesitaban respirar, así que se separaron, sólo lo justo para poder coger aire. Aún mantenían los ojos cerrados y respiraban con dificultan.
Kate fue la primera en abrirlos y cuando puso de nuevo su mano en la mejilla de Seto lo hizo él.
Ambos permanecieron en silencio durante un momento, luego Seto movió la mano que tenía en la nuca de la chica hasta la que ella tenía en su mejilla, y se la llevó a los labios para después apretarla levemente, lo que hizo que Kate se estremeciera.
Iba a decir algo pero él habló primero.
-Sal conmigo.
Por un momento los corazones de ambos se pararon. El de ella por la sorpresa, el de él por la incertidumbre.
-Sí - consiguió susurrar ella segundos después.
Él la abrazó sin que de su boca saliese nada más que un suspiro de alivio.
