Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son de un señor llamado Kripke y todo su ejército de productores. Si Dean y/o Sam fuesen míos, yo estaría ahora lejos de un ordenador.
Gracias a Sabaku no Ant por el review en el drabble anterior.
En este drabble hay spoilers del capítulo 1 de la primera temporada, y fue escrito para lmf torneo, una comunidad de livejournal.
He intentado plasmar el dolor de Sam ante la pérdida de una de las personas más importantes de su vida. Espero que os guste.
APB Productions presenta...
Sin ella
Jamás podrá olvidar el momento en que la vio anclada al techo de su dormitorio. Jamás, por muchos años que viva, podrá olvidar su mirada perdida, clavada en la suya.
Porque Sam sabe que es por su culpa, y eso es algo que nadie podrá nunca cambiar.
Sam la quería. La quería tanto o más que a sí mismo. La adoraba.
Cada vez que Jessica sonreía, Sam sonreía, casi por inercia. Era prácticamente imposible no adorarla, cuando fue ella la única que aceptó compartir piso con un pelanas de aspecto desaliñado que llegó a mitad de curso con una cazadora desgastada y un bolso de cuero más desgastado todavía.
La quería porque ella se había preocupado de llevarle café cuando estudiaba por las noches, ya que por el día trabajaba para costearse los estudios. Ella se había preocupado por que descansase, comiese y durmiese lo suficiente. Se había encargado de hacerlo sonreír.
Y la adoraba por ello.
Siempre se quedaban a estudiar en la misma mesa, uno al lado del otro, intercambiando risas. Poco a poco, las sillas se iban acercando, y las risas se fueron cambiando por miradas y sonrisas. Hasta que un día en el que casi compartían la misma silla, de lo pegados que estaban, Sam tomó a Jess de la barbilla y la miró a los ojos antes de besarla.
Esa misma noche se hicieron compañeros de algo más que cama y piso. Y noche tras noche, mientras la contemplaba dormir, de costado, y un poco acurrucada, Sam entendía que había encontrado a la mitad de sí mismo.
Adoraba enterrar los dedos en su pelo rubio y hundir la nariz en su cuello mientras besaba su clavícula. Adoraba su cuerpo suave. Pero sobre todo adoraba su sonrisa. La forma en que fruncía los labios, y la dulzura con la que le susurraba al oído que le quería.
Y ahora está muerta.
De poco importa que Dean lo mire con preocupación o que intenta hacerlo sonreír. Él sigue soñando cada noche con Jess, con su sonrisa y con sus besos. Sueña con ella y eso le duele en lo más hondo.
Porque ella está muerta por su culpa. Y es como si un perro rabioso le royese las entrañas. Como si su corazón gritase que quiere pararse.
Sam sabe que, aunque está metido en una venganza, no vale la pena vivir sin Jess. Ella lo salvó de convertirse en un hombre amargado viviendo por y para la venganza. Lo salvó de convertirse en su padre.
Ahora ella está muerta, y él, como su padre, tiene que embarcarse en la búsqueda de ese cabrón de ojos amarillos.
Le duele más que nada el vacío que él ha dejado en su alma. Y sabe que no va a estar tranquilo hasta que le meta una bala entre las cejas. Hasta que lo vea en el suelo.
Porque Jess no está, y eso duele. Y aunque vengándola no va a volver, Sam sabe que cuando el cabrón de ojos amarillos muera, el dolor mitigará.
Y todo se reducirá a vivir sin ella.
Siempre me ha parecido tierna la relación de Sam y Jess. De hecho, me encanta la pareja, es la que más me gusta para Sam, más allá de las chicas-polvo de los capítulos.
Me parece irónico que siendo Jess la que lo salvó de ser como su padre, siendo una puerta a la vida normal que él siempre quiso, fuese su muerte la que lo empujó a la caza y la venganza. Algo así como la justicia poética del destino, o algo...
¿Reviews? Bue, realmente da igual, pero adelgaza xD. ¡Besos!
.:Thaly:.
