El primer día de diciembre mi amor me regalo…

¡Una cruda de tamaño colosal!

Capitulo 12
Las Fiestas de diciembre

El intercambio.

La semana después del incidente de los balnearios vino calmada. Lo que pasó después de aquella pelea de bar no fue muy interesante en realidad. Por lo que supe del día siguiente, Neji y Sakura terminaron metidos en casa de Sai, quien después les cobro la renta de un cuarto de su casa cual hotel por la "guacareada" que se aventaron en su alfombra y por tener que aguantar los lloriqueos de Neji (aun ebrio) pues había reflexionado lo que le había dicho en el bar (repito, aun ebrio). Por el lado de Shiko, Tenten y Lee, solo llegaron a la casa de Gai a vomitar y a tirarse en el sillón, ninguno de los dos recordaba lo que había pasado aquella noche y Lee solo le sonrió a Gai y le dijo que iba a tratar de que no volviera a pasar (señal de que seguro iba a pasar seguido).

Por mi lado, era de esperarse lo que iba pasar. Me levante en la polvosa casa en un estado entre sobrio, crudo y ebrio, todo al mismo tiempo, estaba aun en mi traje de Adán y tarde como media hora en encontrar nuestra ropa interior, puesto que un pajarraco en el árbol del al lado la estaba utilizando para comenzar a hacer su nido.

¡Ajemh! El caso fue que logramos salir del disturbio sin que nos arrestaran.

Bueno, para no hacer más largo todo, las fiestas de diciembre llegaron al pueblo y no podía estar más fastidiado. A diferencia del calendario civil, nosotros los ninjas no tenemos vacaciones en esos días puesto que los problemas y los ninjas perdidos no se dan descanso. Además, por lo que esperábamos, Iruka seguramente seria agarrado con las manos en la masa puesto que el bromista aprovecharía las distracciones de la gente en las fiestas de diciembre para robarse adornos y luces.

Pero eso no era lo que mas me fastidiaba. La semana de descanso que me auto infringí la utilicé para pensar en un regalo para el odioso intercambio de la oficina. Sabía que el chico a quien le iba dar el regalo me detestaba, así que, aunque fue difícil al principio, simplemente relaje mi mente y con la gracia de Kamisama, di con algo que lo alegraría durante todo el año.

El día del mentado intercambio de regalos llego a la oficina y según el pronostico, nos venia una tormenta de nieve para esta noche. Chouji estaba esperándome en la puerta con la encarnación de Jashin detrás de sus piernas, ambos con su enorme humanidad metida dentro de una gabardina gruesa, un par de guantes y una bufanda para protegerse del frío de los mil diantres con el que había amanecido.

-Finalmente las fiestas de diciembre, ¿sientes el ambiente festivo Shikamaru?-

-Al menos el suficiente como para que me salgas con esas cursilerías Chouji, si-

-Alégrate, de menos Ibiki no se pone tan pesado por estas épocas del año y nos deja salir temprano- me dijo mientras me abría la puerta de la oficina -Llegaremos a la reunión anual temprano-

-Eso espero, Naruto salió sorteado como el anfitrión y tenemos que aprovechar que tiene muebles nuevos para amenazarlo de que no se la cobre tan cara con la casa del que sigue-

La celebración de las fiestas de diciembre se habían convertido en un ritual para nosotros desde aquella guerra contra el Akatsuki. Cada año, todos poníamos nuestros nombres en un sombrero, sacábamos a varios "afortunados", nos juntábamos en la casa del sorteado a hacer una fiesta y a prácticamente hacerla pedazos, la siguiente reunión era la casa de otro y así durante la semana que duraban las festividades. Al siguiente año sacábamos del sombrero los del año pasado y así había sido durante los últimos 5 años.

-Naruto no es el que debería preocuparse, si no yo. La última reunión es en mi casa- me dijo Chouji -Van a querer cobrarme todo lo de los años anteriores con los niños-

Se que han de estar con una tremenda cara de interrogación, así que les explicare solo para darles una idea a los que se atenía el pobre gordo. Al finalizar las fiestas de diciembre, el séptimo día se intercambian regalos, pero a los pequeñines se les pide que escriban 3 deseos en una hoja de papel durante el 5to día y que lo cuelguen en el árbol mas cercano a su casa para que se les sean concedidos en el mismo 7mo día. Esto claro, podía consistir en juguetes, caramelos o ropa nueva.

En pocas palabras, la tribu de pigmeos salvajes que ya se había hecho en estos últimos años iba a terminar en casa del buen gigante, lo que seria igual a vernos levantados temprano, escucharlos gritar como desquiciados mientras abren los regalos y reír al verlos salir de la marabunta con uno o dos dedos de menos.

-Akamichi sempai, ¿puede venir un segundo? Tengo problemas para bajar las cajas con los mugrosos adornitos- dijo la voz de un compañero de la oficina interrumpiendo nuestra caminata.

-Si, ya voy- dijo el Akamichi mientras se volvía hacia mi -Quédate con mi hija por favor, no tardo-

La engendro se quedo un rato parada al lado mío, pero no me dirigió la mirada, simplemente tomo entre sus brazos la mochila donde guardaba su libro de colorear. Yo solo suspire mientras sacaba de mi bolsillo el encendedor y los cigarrillos.

-Seguramente mis amigos me van a pedir mis crayolas y se las van a acabar, así que pediré crayolas este año- exclamo rompiendo el silencio.

-Kanna, lo de los deseos solo son para niños buenos- le dije con cierto cinismo.

-Usted se escabullo de la policía por provocar un disturbio en un bar cercano y de todos modos le van a dar regalos-

-¡¿Como demonios te..? Ya, que importa- replique mientras me llevaba uno de mis cigarros a la boca -Es solo una regla aplicada para los niños Kanna-

-No es justo- me dijo la niña -De niño te tienes que portar como un santo para recibir regalos, pero los adultos pueden comportarse como se les de la gana y de todos modos reciben regalos-

-Es por que los adultos tenemos que comportarnos bien frente a un jefe todo el año para sacar dinero para regalos Kanna-

-Sigue sin ser reciproco, tendrían mas dinero si no se comportaran tan estúpidamente durante las fiestas. Así no tendrían que pagar muebles, multas, finazas y demás cosas. ¿Nosotros que cobramos? A lo mucho un vidrio o un jarrón roto, a veces la ropa, pero nada que duela realmente en la billetera- me explico -Además, los adultos pueden comprar lo que sea en el tiempo que quieran o ahorrar para ello, nosotros no tenemos esa oportunidad-

Oh, maldita mocosa, ¿por qué siempre me dejaba encajonado? Para empezar, quien sabe como le había hecho para hacer esos argumentos, ¿cómo jodidos manejaba semejante información? Definitivamente, dejar que Chouji la criara en la oficina había rendido sus frutos, si eso se podría ver de esa manera.

Vaya vida la mía. Ya de por si se veía mas que patético que me las viera negras para poder mantener a raya a mi ahijada, ahora no podía ganarle en una discusión a la mocosa de 4 años (todo un erudito tenia que admitir, pero de 4 años, y se supone que el genio aquí soy yo).

-Mira Kanna, lo que pasa es que los adultos malos recibimos un castigo reciproco a las cosas malas que hacemos todo el año-

-Igual nosotros…-

-No siempre lo es-

-Claro que si, a los adultos los encierran, pero ya no los nalguean-

-Hay madre, hay vamos de nuevo con el complejo de culpa…- pensé

-Mire, le hice una simple pregunta, ¿Por qué los adultos malos si pueden recibir regalos el 7mo día y los niños no? Lo único que quiero es una respuesta-
-Lo que pasa es que… veras, es que… se trata de proteger a los niños malos-

-¿? ¿De que rayos esta hablando?-

-Las noches del 5to día se les pide a los niños malos que no escriban deseos por que… se los puede llevar el Krapus*-

Siendo pequeño, cuando me portaba mal mi padre solía asustarme con esa figurilla malévola, pero sutilmente usada para adecuar una consecuencia a algo que el no que quería que yo hiciera, pero que sabia que el hacia seguido y por lo que no tenia manera de reclamarme.

-¿El Krapus?-

-Es un diablillo rojo vestido con ropa elegante color negro, de ojos blancos sin pupilas, con largas orejas y cuernos torcidos. Cambia de tamaño dependiendo del niño al que ataca, pero normalmente se aparece de unos 30 centímetros. Cuando un niño malo pide deseos en el 5to día, se les aparece a la media noche entre el 6to y 7mo día y los mete dentro de un costal. Todo esto con la finalidad de llevarlos a su guarida secreta, sacarles las muelas como cobro por sus deseos y dejarlos abandonados frente a su casa al día siguiente- le dije a Kanna -Cuando se aparece, llega moviendo las caderas y las manos a un ritmo que solo el conoce mientras carga su saco, después, el resto es historia-

Obviamente, una persona adulta con amplio criterio del mundo no se iba a tragar semejante fumada de marihuana, pero sabía que eso del Krapus era un cuento universal y que todos los niños se lo tragaban.

Lo se, ahora ustedes me dirán pensando en mi ahijada, ¿no lo estarás diciendo por alardear? Si, ABSOLUTAMENTE TODOS los niños del mundo se creen el cuento del Krapus, y la cara de susto de Kanna era prueba fiable de que la teoría era cierta.

En ese segundo, Chouji llego y su hija le jalo el chaleco que traía puesto.

-Papi-

-¿Si nena?-

-¿De verdad existe el Krapus?-

-Brrrr, ¿hablas del diablillo rojo con traje elegante? Trató de llevarme una vez, pero lo detuvieron los venados de la casa de tu tío Shikamaru, ¿Quién te hablo de esa cosa?-

El efecto después de esa confesión no se hizo esperar. La cara de Kanna se puso pálida y agarro su bolsa con una fuerza que casi pude escuchar tronar sus crayolas dentro de la misma.

Vaya la suerte. Casi había olvidado por completo lo que nos paso en la cabaña y que precisamente tenía que ver con el Krapus.

Mientras éramos una banda de malandros, decidimos hacer un pequeño camping de invierno en el establo de mi casa y festejarle su primera semana con regalos a Naruto. Esa noche, uno de los venados se metió a la cabañita donde estábamos durmiendo Kiba, Naruto, el y yo y jalo la bolsa de dormir de Chouji hasta el patio donde lo despertó el frío. Al ver al venado en la oscuridad, Chouji pensó que era el Krapus y comenzó a gritar. Obviamente sus gritos nos despertaron y cuando nos dijo lo que pasó… bueno, solo digamos que nos portamos bien durante una temporada. Obviamente, después le encontré una explicación lógica a lo que había pasado, pero al pobre gordo no lo sacamos de ahí hasta que cumplió los nueve. Y de cierta manera, el trauma no se le quitó (quizás eso hizo que se volviera un chico mejor portado, solo por si las moscas).

-¿Tú crees que sea capaz de llevarme?-
-Haz sopesado bien tu castigo Kanna, no te pasara nada-

Su cara pálida y su expresión asustada me hicieron tan feliz que me sentí culpable. De verdad me sentía como una víbora rastrera por asustar a la niña, pero ya era hora de que ajustara cuentas con ese irremediable engendro. Hasta cierto punto, el cigarrillo que prendí que me supo a victoria.

-Shikamaru, ¿le contaste verdad?- le me dijo de manera acusadora mientras su hijita se le adelantaba.

-Vamos Chouji, algo debes de hacer para que se porte bien al menos por esta semana-

-¿Pero el Krapus?-

-Te lo digo viejo, esa nunca falla-

Chouji solo rolo los ojos y se metió dentro de la cabina sin reclamarme nada. Era más que obvio que no aprobaba mi método, pero igual y sabía que tenía razones para usarlo.

Al entrar, Ibiki apareció de la nada con un sweater de lana tejido y una taza de chocolate caliente que rezaba la frase en el frente "mate a miles por conseguirte esta $#$& taza". Sonriendo cínicamente, como lo hacia siempre, nos dio la bienvenida mientras bajaba la mano para darle una palmada en la cabeza a la hija de Chouji.

-Felices fiestas pequeña-

-No hay de que-

-Te traje un regalo, no es mucho, pero de cierta manera es para festejarte las fiestas siendo que prácticamente eres la empleada mas joven del plantel, jejejejeje-

-Gracias- dijo la niña mientras recibía el paquete por parte de Ibiki.

-Disfrútalo, este no te lo cobrara el Krapus-

La niña palideció de nueva cuenta y se fue a sentar en su mesita de siempre mientras abrazaba el paquete. Ah, grandísimo hijo de puta que eres Morino Ibiki, sabía que tus actos de bondad siempre van dirigidos a este tipo de estupideces y era más que obvio que no te ibas a resistir a eso. Chouji solo lanzo un largo suspiro, quizás esperando que su hija no terminara igual que el.

-Bueno chicos, ¿cómo la han pasado en estas fiestas de Diciembre? Espero que bien, por que ya es hora de hacer el intercambio de la oficina-

En traducción, ya es hora de recoger los frutos de mi cosecha, verles las caras de sufridos y las sonrisas fingidas.

-¿Listos chavos? Pásenselos, no sean tímidos-

Kanna abrió el paquete de Ibiki que contenía un juego de madera para armar casitas, el susto se fue, se le ilumino la cara y la niña solo saco las piezas con rapidez para comenzar a armarlo.

-¿Cómo se dice Kanna?- le replico Chouji

-¡Gracias!-

-¿Y usted como lo supo?- le pregunté al hombre.

-¿Olvidas que también se lo suficiente de psicología para hacerle un perfil a alguien en cuanto lo veo Nara? A todos los niños con el carácter de Kanna les gustan los rompecabezas-

-¿Y eso por que?-

-Tenia que darle algo por que ya son varias las veces me ayuda a arreglar unos papeles mientras ve la tele en mi oficina. Será un engendro, pero hace cosas lindas cuando se lo propone- me explicó -Es como ustedes cuando estaban enanos. Nos sacaban canas verdes a todos, pero igual llegaron hasta donde llegaron-

Touche.

-Bueno, ¿trajiste tu regalo para Irochi?-

-No se preocupe, se lo daré en cuanto en cuanto lo vea-

-¡Vaya! ¡Masacre en el valle de los condenados II! ¿De donde lo saco Akamachi sempai?- exclamo el chico Mazuko detrás nuestro -Le juro que lo e buscado por todos lados-

-Contactos con el de la tienda de videos, solo digamos que el tipo me debe su alma-

Chouji atrapo al sujeto mientras filmaba con una cámara las bragas de las mujeres que pasaban debajo de una escalera… ¿Qué? El fue el que nos pidió que lo estafáramos casi a gritos con tal de que no lo regañaran, no me culpen de la patetiques de algunas personas.

-Se lo agradezco mucho sempai, mis amigos se van a poner celosos cuando vean que ya lo conseguí. Vamos a jugarlo toda la noche- le dijo el chico mientras se iba.

-¿No me decías que no lo conocías?- le dije yo acercándome.

-No lo conozco-

-¿Y entonces como lo adivinaste?-

-Cuando me entere de que era el especialista en ciencias computacionales del área de comunicaciones, rápidamente cayo en una sola clasificación: Friki. Tengo un primo igual más o menos de su edad, ahorita todos están enajenados con los "survival horror", por lo que el resto fue prácticamente fácil**-

Sensato, la verdad no había manera de combatir con esa lógica.

Ino de repente apareció detrás nuestro, se le colgó de los hombros y le dio un beso en la mejilla al pobre y despistado Chouji, quien solo levanto la ceja al sentirla al lado suyo.

-¿Y eso?- pregunto mi amigo desconcertado.

-Un regalo extra, felices fiestas cachetón-

-Te estas volviendo igual de aventada y loca que Anko- le dije.

-Pase una temporada de entrenamiento con ella antes de que se embarazara, algo tenia que aprenderle, ¿no lo crees?-

-Pues felices fiestas a ti también, si quieres te lo devuelvo jajajajaja-

-No es necesario, lo que se regala no se devuelve- le dijo Ino mientras le entregaba el paquete envuelto aun estando detrás de el -Felicidades-

-Un CD de REMU, ¿Y tu como supiste que me gustaba este grupo?-

-¿Olvidas que te conozco bien?-

-Se nota, muchas gracias. Solo espero que quien te toco sea reciproco contigo-

-Tarde para decirme eso, Yuhi me dio una camiseta unitalla. Creo que eso era lo que esperaba Ibiki- dijo mientras hacia círculos con el dedo indicie en el hombro de Chouji.

-Es obvio, Morino siempre tiene motivos escondidos en todas las cosas fáciles que deja- le dije a la rubia.

De repente sentí en mi hombro un par de dedos helados. Ahí estaba Irochi, el joven de cabello azul que había llegado a las oficinas hacia casi un año y que recién había cumplido los 18. Aquel al que le molestaba que le dijera crío, a pesar de que eso era lo que era.

Irochi no era mi favorito en la oficina, pero tenía una capacidad de admirarse; no era para nada hipócrita, sumamente sincero. Ya me había dicho de manera abierta y al frente d mi cara que me detestaba con todas sus fuerzas cuando comencé a trabajar con el, pues le parecía un pedante y presumido sabelotodo. Algo difícil de ver en una persona, pues normalmente hablan a tus espaldas antes de enfrenarte.

-Ibiki dijo que me toco darte tu regalo- dijo el chico en un tono seco mientras me entregaba un paquete.

Dentro había un encendedor de gas, uno muy parecido a uno que tenia Asuma por cierto. Se notaba que se había esforzado en eso, y tengo que admitir que me sentí muy bien teniéndolo en mis dedos. Solo había estado usando desechables hasta que me dieron ese, pensaba en comprarme uno de gas, pero me parecía un gasto innecesario.

-Supe que te entrenó el segundo hijo de Hiruzen. Pensé que seria una especie de detalle ya que, según me dijo Shiho, comenzaste a fumar cuando el murió para mantenerlo en tus recuerdos- me dijo metiéndose las manos a los bolsillos mientras me dirigía su inexpresiva mirada con sus ojos ojerosos.

Hay Shiho, no puedes decirle nada a nadie en la oficina por que los chismes siempre se corren como reguero de pólvora.

-Bueno, si, muchas gracias- le dije -También me mandaron a darte un regalo-

-¿Y que fue lo que me trajiste, una camisa unitalla?- expresó el chico con un tremendo tono de sarcasmo.

-Nada de eso, te voy a dar algo que te va poner feliz el resto de la semana y que me costara quizás una ortodoncia. Además, quizás sea lo único que pueda cobrar de manera reciproca este encendedor- le explique -Dame un puñetazo…-

Como si fuera un momento premeditado de la fiesta, en ese momento todo el ruido de la sala se paro. Ibiki se volvió hacia mí y todos hicieron una ligera barrera alrededor nuestro. Irochi levanto la ceja y se saco las manos de los bolsillos.

-¿Es una broma acaso Nara?-

-Me odias mas que nadie en todo el universo, creo que incluso mas que mis enemigos, pero se que eres una persona detallista y que no hay manera fácil de devolverte lo que regalas- le repliqué -Desde el segundo que supe que me tocarías como compañero de intercambio supe que no iba a ponerte feliz con mi regalo aunque este te arreglara toda tu vida. Así que, ¿qué estas esperando crío? ¿Te acobardas?-

Y así paso todo tan lentamente que pude verlo a mi alrededor. El puño de Irochi venir hacia mí con su inexpresiva cara mientras tomaba el vuelo, los chicos haciendo muecas, las chicas llevándose las manos a la boca, a Chouji tapándole los ojos a Kanna, a Ino con un grito ahogado y a Ibiki poniendo una sonrisa estúpida mientras le brillaban las pupilas. Yo, solo cerré los ojos, la inercia me ganó.

Cuando desperté, estaba estampado contra el suelo, con la nariz mojado mi camisa de sangre y sintiendo un diente flojo dentro de las encías. Irochi, Ibiki, Ino y Chouji estaba rodeándome mientras Kanna llegaba con el kit de primeros auxilios.

-Vaya que la hiciste buena Shikamaru Nara- me dijo Irochi -Aun pienso que eres un pedante y presumido sabelotodo, pero al menos se que eres capaz de comprender a la gente que te rodea-

Irochi se fue y el grandote me levanto con una sola de sus manos. Ibiki me quito el polvo y me sonrío.

-¿Sabes? En todos mis años de servicio jamás había visto algo semejante. Hiciste feliz a tu compañero haciendo algo desinteresado por el y encima no gastaste ni un solo céntimo. Felicidades Nara, no me esperaba menos de ti- luego se dirigió a los demás -¿Y ustedes que esperan? Sigamos con la fiesta, aprovechemos que nos han llegado misiones de improviso-

Y el ruido y la música siguieron. Chouji e Ino me sentaron en una silla y Kanna le paso una curita a la rubia.

-De haber sabido que la cosa era tan fácil, le hubiera dicho a Ibiki que desempolvara el cuadrilátero- me dijo Chouji.

-Abre quedado jodido, pero míralo por otro lado Chouji- le replique -Así le quito las ganas de estallar y que me deje peor que cualquier cadáver que pase por la boca de Zetsu-

-… Tienes razón-

-El lado amable es que si le que daba chueca la nariz, puede pedir incapacidad-

-Oh, no hables Kanna- le replique.

XSCSXXTUIGDEKNF

Cuando le conté a Temari lo que había pasado, se comenzó a reír de una manera sonora.

-Hay, las cosas que se te ocurren Nara-

-Al menos no quede como muñeco de trapo en jardín de niños y puedo ir a la fiesta de Naruto si uso un par de curitas-

-Por cierto, ya tienes lista tu ropa, ya sabes que no quiero que se te apeste a cigarro-

-Si, ya la alisté Temari- le dije como niño regañado.

-Tenten dijo que iba a traer a Yoh para que Naruto le de su bendición, solo espero que no te le acerques mucho por que te dejara el otro ojo morado jajajajaja-

-No me pareció nada gracioso-

-Por cierto, mis hermanos van a estar en la fiesta, ¿no te comente?-

-¿Va a caernos Gaara? Lo pasó por tu hermano Kankuro, pero pensé que estaba ocupado-

-No lo suficiente como para no venir a felicitar a Naruto por lo de Hinata, faltan poco menos de 3 semanas para que nazcan los gemelos-

-Lo que significara una tribu de pigmeos más grande el siguiente año-

-Jajajaja, en eso tienes razón-

Mi mujer de repente se agarro el estomago e hizo una mueca, para luego llevarse el puño a la boca y tragar saliva.

-Temari, ¿estas bien?- le pregunté.

-Si Shika, solo, debió haber sido un cólico. Estoy por esos días del mes-

-Creo que no debiste de haberme especificado eso-

-Vivimos juntos desde hace un año Nara, deberías de haberte acostumbrado ya-

Mientras mi mujer iba a nuestra habitación para comenzar a arreglarse, yo me troné la nariz y mire hacia nuestro velntilador de techo (apagado por cierto). De cierta manera, sentí que ese fue el banderazo de salida para comenzar a preocuparme de nueva cuenta.

Owari.

*En realidad, el Krapus si es un ente navideño en forma de diablo creado en la época en la que se decía que San Nicolas era quien entregaba los regalos. Asustaba o raptaba a los niños malos (no me acuerdo muy bien) y les daba varas de fresno a los niños malos que se portaban bien durante la época de adviento. Obviamente, fue cambiado para adaptarlo a este mundo ninja sin tradiciones religiosas arraigadas mas que las del Rikudo sage XD.

** La autora de esta historia cae dentro de esta clasificación (ahora saben por que la historia esta como esta), ¿Dónde jodidos deje mi Left 4 Dead?