El cuarto día de diciembre mi amor me regalo…

Cuatro perales

Tres cajetillas

Dos latas de taurina

¡Y una cruda de tamaño colosal!

Capitulo 15
Las Fiestas de diciembre

El hospital

-Son hermosos. ¿No Naruto?-

-Si Hinata, son muy lindos…-

-Yo diría que demasiado lindos, ¿estas seguro de que son tuyos?-

-Oh, ¡cierra la boca Sai!-

El hospital de la villa de hoja, el último lugar en donde quisieras estar a menos que fuera absolutamente necesario. El caos se sentía por todos lados, la mitad de la gente que estaba en la calle ahora trataba de guardar calor y dormir acurrucándose en las incomodas sillas de la sala de espera, mientras algunos otros encamados estaban tratando de salir de la hipotermia que habían adquirido en esa fría noche de tormenta.

Yo estaba recargado en la puerta de uno de los cuartos de recuperación, tratando de calmarme mientras observaba una enternecedora escena. Con excepción de los heridos y enfermos que tuvimos en el proceso de traer a los gemelos al mundo, todos nos encontrábamos rodeando a Naruto y Hinata, admirando lo que sus genes habían formado a lo largo de esos 8 meses y medio. Aunque la verdad no sabía si festejarlo o no. Viéndolos de cerca, los gemelos hijos de Naruto eran estúpidamente idénticos a Hiashi, pero con el pelo morado. No fue hasta que abrieron los ojos y mostraron sus dos pares de orbes azules que nos comenzamos a sentir aliviados. Parecía que los genes Hyuuga no eran tan fuertes como temíamos que eran.

-Yo pensé que tus hijos iban a heredar el byakugan Naruto- le dijo Tenten al Hokage.

-Puede ser probable que hayan adquirido otras habilidades, ¡pero por Dios! Acaban de nacer. Aun ahí tiempo para probar eso-

-Bueno, por que no en vez de hacer esas especulaciones nos vamos con lo básico y les ponemos un nombre- dijo Kakashi -No creo que sea muy apropiado que los hijos del Hokage sean llamados toda su vida por el seudónimo de "cosa 1 y cosa 2"-

Naruto se volvió hacia Hinata, quien sostenía a sus hijos, y le puso la mano en la cabeza a quien parecía ser el mayor de ellos.

-Hinata y yo lo pensamos bien y decidimos llamar Jiraya al mayor y Jirochi al menor-

-Es en honor al fallecido maestro sapo- dijo Hinata -Básicamente es como si llevaran el nombre de un abuelito-

-Me parece adecuado- dijo Sakura -Sabemos muy bien lo mucho que estimabas al buen sannin y recordarlo de esa manera es muy hermoso-

-¿No quieres sostenerlos un poco Naruto?- le dijo Hinata a su marido.

-¿De verdad? No lo se…-

-Son tus hijos Naruto, debes de comenzar a cargarlos- dijo Karin al lado nuestro.

Naruto tomo en sus brazos a sus hijos y sonrió con una cara tan cursi que creí que iba a llorar. Aunque, tenía que darle crédito por aguantarse las lágrimas. Era el Hokage, tenía una bella mujer y una familia completa para el solo, una casa grande, el respeto y la admiración de la aldea y todo el ramen que quisiera comer. Finalmente todo por lo que había trabajado estaba convertido en un fruto maravilloso y esos dos niños eran la conclusión de todo aquel esfuerzo para conseguir sus sueños. Definitivamente estaba en su derecho de disfrutarlo…

…Y la verdad creo que lo hubiera disfrutado más si no se le hubiera comenzado a quemar el sweater en ese mismo instante.

-¡¿Qué demonios? ¡AGH!-

-¡Naruto!-

Sakura le quito los gemelos a Naruto mientras veía como una pequeña flamita quería abrirse paso por la tela sintética. Una vez libre de sus hijos, Naruto comenzó a rodar en el suelo.

Como ninguno de nosotros creía en la combustión espontánea, me palpe el chaleco para darme cuenta de que no traía el encendedor. Mire luego hacia arriba para darme cuenta de que Jirochi traía mi encendedor entre sus dedos. Role los ojos. Seguramente lo sacaron con sus manitas cuando le ayude a Hinata a acomodarse a sus hijos cuando fue trasladada a la camilla de la sala de recuperación.

-¡Maldita sea, trataron de quemar mi sweater!-

-Naruto, tranquilízate- le dijo Hinata.

-Te aseguro que fue apropósito, ¡ese par de engendros...!-

-No-no lo creo Naruto kun- trato de calmarlo sus esposa -No debió de haber sido intencional, por Kami, que solo tienen 25 minutos de vida-

Naruto se tranquilizo, pero yo no. Comencé a dudar de las palabras de Hinata cuando Sakura me pasó a los gemelos para que les quitara el encendedor y mire a los enanos reírse con una pequeña mueca en sus caritas.

…Carajo…

No habían pasado ni 25 minutos respirando y ya tiraban para el lado equivocado, igual que todos los mocosos con los que me había topado hasta estos días. Lo peor es que no paro con eso, lo que había presenciado era la primera travesura de aquellos que en algunos años venideros se trasformarían en el "dúo demoniaco", quizás los gemelos mas latosos que alguna vez hubieran pisado Konoha.

Pero eso es harina de otro costal.

Después del pequeño "accidente" con el encendedor, me salí de la habitación en donde tenían a Hinata, quería ir a ver mi propia mujer. Temari se encontraba encamada con el cuerpo cortado y una expresión mareada en su rostro. Pobre de ella, de verdad que me preocupaba que algo muy malo le hubiera pasado, no sabia que tan fuerte le había pegado el virus Kiba y sinceramente no estaba seguro de como reaccionar, Temari nunca se había enfermado así.

Camine un poco por el pasillo que iba hacia los cuartos de recuperación y distinguí a Neji sentado en una de las bancas bastante cabizbajo. Hanabi estaba frente a el, hablando acaloradamente de su aventura en casa de Naruto a través de un teléfono publico con alguien cuyo nombre no lograba reconocer, pero con el que al parecer valía la pena gastar mas de 750 ryus en monedas para contarle todo.

Mire el pasillo, escuche a Hanabi parlotear y luego me volví hacia Neji. Maldita sea mi alma reciproca. El pobre genio no estaba recibiendo atención por parte de su prima y de verdad que se miraba deprimido. Decidí sentarme a su lado, creo que necesitaba un hombro en el cual llorar.

-Neji...-

-No digas nada, ya se lo que vas a decirme- me respondió -No estoy deprimido, solo muy pensativo-

Eso, señores, era algo nuevo en el Hyuuga desde hacia días. Después de todos los intentos desesperados de los últimos meses (y mas en estas semanas) por impresionar a sus camaradas, se me hacia raro que no hubiera entrado en una de esas típicas crisis depresivas suyas donde le entraban los deseos de venganza al mas puro estilo de Sasuke (o que no empezara con "el destino esto" o "el destino aquello").

-Existen muchas cosas que uno no puede componer- me dijo -El tiempo es una de ellas-

-Bueno Neji, se lo mal que te sientes por lo de tus compañeros de equipo. Y también se que lo que dijo Shiko fue demasiado para que nuestras cabezas lo asimilaran rápido, pero no hay caso seguir lamentándose por eso-

-No es eso en si, Shiko me dio un golpe duro y es que tiene razón- me respondió -Si realmente me hubiera dado a la tarea de conocerlos mejor en todo el tiempo que estuve con ellos, hubiera adivinado que Tenten era bisexual-

-Y no hubieras pasado tú tiempo lamentándote por una mujer que al final no ibas a tener nunca, no importa lo que hubieras hecho...- acomplete.

-¡No, deja tu eso, que sale a parte!- me respondió de una manera misteriosamente enérgica -¿Te imaginas todo el espectáculo que nos perdimos?-

Me quede frente a Neji con una cara de confusión digna de una fotografía, lo bueno es que nunca hay cámaras cerca cuando uno las necesita.

-¿De que hablas?- le pregunte.

-Shikamaru, en esta aldea donde todo lo que pasa entre los amigos parece sacado de una novela shonnen ai (tu solo mira a Sasuke y a Naruto), hubiera estado bien un poco de acción entre lesbianas para alivianar un rato toda la tensión sexual disfrazada de amistad inquebrantable o rivalidad mutua que tenían algunos. Estaba por volverme loco-

No pude evitar ver a Neji con una cara de... aprobación.

¡¿Que? ¡Era verdad lo que decía!

-Si me hubiera enterado que Tenten era bisexual, la hubiera alentado a que se hubiera juntado con alguna de las chicas y ¡Presto!, hubiéramos tenido algo sexy que disfrutar entre todos nosotros-

-En eso tienes razón-

-No es por decir nada, pero tu mujer hubiera sido buena opción...-

-¿Perdón?-

-Si digo, dos mujeres, rivales, ambas armadas y las dos con buen cuerpo- me explico -Ropas rasgadas, sudadas, haciendo fuerza una contra la otra...-

Tenia que ponerse a describir todo de esa manera. Mientras más hablaba Neji, mas me llegaba a la cabeza una escena triple X y mas me tenía que aguantar la erección. Aun no estaba seguro de que decir al respecto, por un lado era sexy, pero por otro lado, ¡estaba hablando de mi mujer carajo!

-…Y después de un pequeño ruedo, pasamos a la parte de la acción…-

-¡Oh!, ¡ya basta!- le dije para que se detuviera. Aunque no muy seguro aun si lo hacia para sacarme esas escenas de la cabeza o para evitar que siguiera hablando así de mi mujer.

-Bueno, ya tranquilízate, solo lo decía por bocón, no es para que te molestes de esa forma-

Maldito y perverso Neji, era bueno saber que no había nadie más escuchándolo por que seguramente mi mujer lo hubiera desnucado con el abanico. Aunque siendo sincero, me sorprendí con la rapidez que había tomado la sexualidad de aquella mujer de la que estaba enamorado, era como para darle un premio al chico, la verdad de estar en sus zapatos ya hubiera mandado todo a la mierda.

-Me sorprende tu capacidad para asimilar las cosas Neji- le dije pensando en voz alta.

-He pasado por peores cosas- me respondió -Además, de cierta manera me lo temía. Con ese equipo tan raro en el que estaba, lo que realmente me sorprendió fue que Lee fuera machín-

En eso tenía razón.

Me levanté de mi asiento y deje a Neji formulando dentro de su mente una versión remasterizada de Icha icha paradise. En ese momento Sakura llego a atenderle su tobillo doblado y Neji la dejo a sus anchas. Era obvio que algo se cocinaba entre ellos desde que habían sincerado sus problemas en aquella banca del parque hacia semanas. Estaba feliz por ambos, de alguna manera debían de olvidar todas las decepciones por las que habían pasado y juntarse se me hacia una buena opción para ello.

Mientras me acercaba al cuarto de mi mujer, respire hondo y me dedique a pensar en la inmortalidad del cangrejo con las manos en los bolsillos. Eso hasta que me detuvo una sensación fría, por no decir tenebrosa, proviniendo de uno de los cuartos continuos a los de espera, donde tenían todos los juguetes para los niños.

Me asome para darme cuenta de lo que lo causaba, y no me sorprendí cuando la noté. Al parecer Kanna y la liga del mal en etapa preescolar se encontraban todos sentados alrededor de una mesa de plástico color verde chillón, hablando de una manera extremadamente seria mientras Matsuri dormía a pierna suelta en uno de los sillones del cuarto. La curiosidad me ganó, y como no queriendo la cosa, me fui acercando poco a poco. En realidad no estaba seguro del por que lo estaba haciendo, tomando en cuenta de que mi ahijada era capaz de mandar a otro matón para que me lanzara otro globo apestoso, pero la experiencia me decía que cualquier cosa que esos chicos estuvieran tramando no era nada bueno, especialmente para mi.

-…Y por eso les digo, esto no es equitativo. Los adultos mal portados pueden tener regalos en las fiestas de diciembre y los chicos mal portados no, y todo es culpa de ese diablo rojo-

-¿Y tu que planeas hacer Kanna?- pregunto Asuma.

-Muy fácil querido amigo, vamos ha hacer algo que nadie nunca a logrado. Vamos a capturar al Krapus-

¿Capturar al Krapus? ¿Habían escuchado bien mis oídos?

-*Chuik chuik chuik*-

-Tienes razón, y es probable que mucha más otra gente no solo haya fallado, si no muerto en el intento- les explico la castaña -Pero los sacrificios son necesarios para alcanzar ideales y eso, señores, es lo que tratamos de buscar. Esto no es por los juguetes o por los dulces, esto es por alcanzar la equidad entre las edades en estas fechas y para liberar a los chicos del miedo. Una vez que desaparezcamos de la faz de la tierra a esa bestia, ya nadie tendrá miedo de perder sus dientes de leche antes de tiempo y se les exigirá a los adultos cuentas reales por sus actos-

-¡Ja! Así se habla-

-Vaya muñeca, de vegdad que tienes podeg de padabla-

-Si, pero una cosa es el parloteo y otra la acción, ¿están conmigo o no?-

-Cuenta conmigo- exclamo Sakumo

-Esto se me hace una locura, pero no puedo dejar a mi hermano solo. Cuenta conmigo también-

-*Chuick*-

-Estade en lo que necesiten mientlas este aquí-

-Perfecto, entonces estamos armados como un equipo. ¿Alguna idea de inicio?-

-Bueno, como primer punto debemos saber que usaremos en su contra, por eso debemos investigar bien sus debilidades y utilizarlos en ventaja nuestra…-

-Muy cierto Asuma. Por eso debemos hacer una cuartada para que el padre de Rei la lleve a la biblioteca mañana y le saque un pase para niño, así ella investigara sobre el Krapus-

-¿Y podque Dlei?-

-Por que ella es la única que sabe leer-

Los niños de verdad estaban elaborando un plan para acabar con el Krapus… y comenzaba a asustarme su capacidad para hacer movimientos de guerra. Algo definitivo teníamos que hacer con esta generación, o todo el rollo de pendeja paz por el que había luchado Naruto y por el que casi nos matamos se iba a ir al carajo una vez que a esa bola se le ocurriera crecer.

Solo esperaba que a los padres no se les hubiera ocurrido la buena idea de inscribirlos en la academia.

-Jajajaja, ¿no se te hace divertido?-

Voltee para ver quien estaba hablando detrás de mi hombro. Era Kiba.

-¿Perdón?-

-Vaya inocencia, acabar con el Krapus. Que ocurrencias las de los niños hoy en día, ¿no Shikamaru?-

-Pues, a mi no se me hace ninguna ocurrencia, de verdad que se miran serios en este asunto-

-Deja pasar 5 segundos y a los chamacos se les va a olvidar, seguramente deben estar en uno de sus raros jueguitos-

Creo que Kiba no estaba enterado del todo de cómo actuaban la tribu de demonios. Creo que lo mejor era instruirlo antes de que se metiera en problemas realmente serios.

-Kiba, cuando esos niños se ponen de acuerdo, normalmente pasa una desgracia-

-Si, ¿pero el Krapus? Se me hace increíble, sabiendo que todos los niños del mundo se tragan el cuento y prefieren dejarlo así por miedo-

-Te lo digo por eso…-

-Ja, comenzaran a retroceder para el 5to día de diciembre, te lo aseguro-

Kiba no conocía tanto a mi ahijada y a su sequito de bestias como para decir semejante cosa. De verdad estaban decididos a acabar con el diablillo rojo y eso me preocupaba…

Oh maldito karma. Por eso era que me advertían que nunca había salidas fáciles a los problemas.

Estaba seguro de que cuando Kanna y su grupito se diera cuenta de que el diablillo rojo del que les hable no existía iba a haber consecuencias graves. Y esas consecuencias iban a ir dirigidas a mi persona, puesto que fui yo quien les hable de aquel adefesio para escaparme de sus preguntas constantes.

Camine lejos, no quería ser presa de alguna desgracia y quería llegar con mi mujer. Sin embargo, algo me detuvo de manera repentina.

-¿Donde esta?- de repente escuche una voz detrás mío.

-¿Dónde esta esa quie…?- estuve a punto de responder de una manera ruda.

Comencé a cuidar mi vocabulario al ver que quien me había agarrado el hombro. Ahí estaba el señor Hiashi atrás mío con una cara de muy pocos amigos. Aunque en cuanto lo vi me di cuenta de que era con quien Hanabi hablaba por el teléfono, la verdad me sorprendí de verlo aquí. No lo habíamos vuelto a ver desde la boda de su hija menor en la que se miraba algo cohibido (y en la que, por que me di cuenta, se estaba protegiendo con una concha las partes nobles).

-Esteeeee…. ¿Qué esta haciendo aquí?-

-Que pregunta muchacho, vengo buscando a mi hija Hinata. ¿No crees que tengo algo de derecho de ver a mis nietos, al menos una vez?- dijo con una cara mucho mas calmada.

-Bueno, supongo que si- le respondí también con mas calma.

-Y bueno Shikamaru, ¿dónde está?-

-¿Su hija mayor? En el cuarto 45B, allá al fondo-

El padre de Hinata me agradeció y se fue. Seguí a Hiashi con la mirada mientras caminaba por el pasillo en dirección contraria a la mía, esperando que no hubiera ningún contratiempo como los de siempre. No me dedique a seguirlo mas aya por que sabía lo que iba a pasar en cuanto llegara al cuarto. Seguramente iba a ver a sus nietos, iba a hacer cara de fuchi a Naruto, iba a tocarles el pelo a sus nietos y se iba a ir. Quizás se iba a parar a saludar a Hanabi y demás cosas, no había nada por que preocuparse por que Hiashi funcionaba como un reloj.

Camine un poco más y finalmente logre llegar al cuarto de mi mujer. Estaba recostada en una camilla, vestida con una de esas feas piyamas del hospital, con el cabello suelto y unas ojeras marca diablo, mirando directamente a la puerta.

-¿Dónde estabas?- me dijo con algo de debilidad.

-Estuve algo distraído, lo lamento cariño- le quite el fleco y le di un beso en la frente.

-Hay mi amor, ¿Por qué será que últimamente todas nuestras fiestas han terminado así?-

-No lo se Temari, pero no te preocupes por eso, tu solo procura descansar-

-Señor Nara, será mejor que se retire- dijo una enfermera por afuera de la habitación -Su mujer puede contagiarlo de influenza estacional-

-Lastima cariño-

-No te preocupes Temari, estaré por estos lugares-

La enfermera me condujo a la salida y se lo agradecí.

Estaba feliz de que Temari estuviera bien, se veía medio maltrecha, pero la había visto peor después de algunas crudas. Era un alivio para mi que ya no estuviera vomitando y estuviera estable, al menos ahora estaba segura en un lugar donde la atenderían.

Pero ahora que la dejaba atrás, me había quedado pensando en su pregunta. Entre sexo, bebés, planes malignos, fiestas, alcohol, intentos de boda, Iruka y desastres naturales, esas habían sido, ganando por mayoría de votos, las semanas más problemáticas de toda mi vida. Ni siquiera el enfrentamiento contra los zombis de Kabuto en la 4ta guerra ninja se comparaba con estos días.

En solo un mes todo lo que había planeado desde pequeño para que mi vida de adulto fuera perfecta se había ido al carajo, casi tan rápidamente como mi idea de tener un hijo y una hija después de pasar un tiempo con Asumita y conocer a fondo a mi ahijadita.

Pero justo cuando creí que las cosas no se podían ir mas al caño desde el lugar de donde estaban…

-Shikamaru, que bueno que te encuentro-

Era Sakura.

-Sakura, aun no te había agradecido por salvarnos de la casa congelada de Naruto-

-No es solo eso Shkamaru, debia de, hablarte del estado de tu mujer…-

-¿Temari? ¿Esta grave?-

-No, no es eso, la influencia estacional no le pego tan fuerte como a algunas personas. Pero de todos modos nos dimos cuenta por que tiene las defensas bajas-

-¿Umh?-

-Esta embarazada-

Interpreten mi silencio señores. Creo que para ese momento ya nada mas podía hacer que me saliera de mis casillas todavía más.

-Vaya ternura de criaturas, no dudo que no lleguen alto. El abuelo se va a encargar mucho de ustedes, ¡si señor!-

Ahora que lo venía pensado, no estaba seguro de cómo le había hecho Hiashi para llegar al hospital 5 minutos después de recibir la llamada de su hija menor, aun con casi medio metro de nieve afuera y en medio de la noche.

Continuara.