Los Esclavos de Volterra
Todos los que estábamos en la habitación contuvimos el aliento al escuchar el plan de las mujeres. Jacob dejó caer su mandíbula un par de centímetros, lo suficiente para verse ridículo. Esme se tapó la boca, Rosalie se cruzó de brazos y frunció el ceño, desaprobándolas definitivamente, mientras que Alice, Edward y Carlisle se mantuvieron estáticos con expresiones de terror.
-Están locas – sentenció Emmet sarcásticamente, riéndose de lo Amanda.
Desafiar a los Vulturi era una locura incluso para los inmortales. Todos los vampiros del mundo hemos sido advertidos de las reglas de nuestra especie, y de los castigos que vienen al quebrantarlas. La condena a muerte, en ese caso, es lo que menos importa: si los Vulturi te ejecuta es una cosa sencilla, un trámite que no toma más de un par de minutos realizar, y que termina con tu cercenado cuerpo ardiendo en una hoguera. Lo que hace a los Vulturi más terroríficos que el poder de ejecutar los castigos, es todo lo que pueden lograr antes de poner fin a tu existencia. Torturas mentales como las que te pueden infligir Jane y Alec, unos gemelos que con sus habilidades especiales, son capaces de torturar con la mente a grupos enteros, reduciéndolos a tal punto de desear la propia muerte. Ese es el elemento más temido de la guardia italiana.
Si alguien dice conocer el mundo de los vampiros, sus características, capacidades, sentimientos, e incluso se considera conocedor del pasado, presente y futuro de los inmortales, entonces debe de saber que el poder que los Vulturi han detentado por milenios, no tiene opuesto en ninguna parte del mundo, por lo que derrocarlos en un conflicto armado es una idea de dementes.
La opción de que estas dos mujeres estuvieran locas, como decía Emmet, se cruzó por mi cabeza por un momento. Pero la mirada que sostenía Edward sobre Amanda, y como ella – por el esfuerzo que denotaba la cara de él- seguía bloqueando su telepatía, la levitación de los objetos, el vuelo de Jacob y Emmet por la habitación, y sobre todo la ferviente intención que tenían ellas de ayudar a mi hija, hicieron que toda duda sobre sus intenciones se evaporaran rápidamente.
-Esto es más grande de lo que me es posible imaginar – admitió Carlisle – un grupo de humanos amenazando los muros de Volterra para enfrentarse en combate con el ejército de vampiros más poderoso del mundo, con la absoluta intención de derrocarlos.
-Suena divertido, ¿no? – respondió risueña Olivia.
El comentario no fue bien recibido por Amanda, que la miró de reojo con desaprobación. Al otro lado de la sala, Emmet sonrió a la joven trigueña y ella le contestó guiñándole un ojo. Él, seguramente sorprendido por el extraño coqueteo de la chica, se tensó inmediatamente y dirigió su mirada a Rosalie, que – gracias a Dios –no estaba prestando atención.
-Déjame escuchar – pidió Edward seriamente.
Tal vez siempre supo que un enfrentamiento con los Vulturi debía venir en algún momento, pero el impacto de la palabra guerra saliendode la voz de dos hermosas mujeres completamente humanas, le hacía dudar considerarlas genuinas. Lo que necesitaba era poder escuchar la verdad. Leer los pensamientos de Amanda para descubrirla, a ella y sus motivaciones: qué era lo que realmente quería lograr con todo esto, con Reneesme y con una guerra que hasta ahora no tenía sentido.
Él quería escuchar de verdad.
-Sabemos que esto es difícil de comprender, pero por favor, déjenos explicarnos a nuestra manera. Si no funciona, entonces los desbloquearemos a todos y podrán mirar con los ojos que quieran.
La bruja se inclinó hacia nosotros, tomando aire, mirándonos directamente a los ojos, seria y solemnemente.
-Hay muchas cosas que tenemos que mostrarles de nuestra realidad para que la puedan creer. Hay veces que las palabras no alcanzan para describir ciertas cosas, sin que suenen exageradas – explicó Amanda –nosotros podemos también ver el futuro. Para ser más exactos, recibimos cierta información, como si tuviéramos una división de inteligencia. Gracias a este… método, vemos a veces lo que está sucediendo, el presente. A veces obtenemos solo las consecuencias o los orígenes. Eso no depende de nosotros. El caso es que desde hace ya dos años hemos estado concentrados en Volterra.
-En los Vulturi – interrumpió Olivia.
-¡Ya sabemos! – contestaron con irritación Jacob y Emmet al unísono.
Una ola de secuestros comenzó a atacar pequeños pueblos de Italia.
"Desapariciones de mujeres a lo largo de todo el país alertaron nuestros sentidos. No hubiera sido la primera vez que un asesino en serie arrasa con una alta cantidad de personas, es cierto. Pero las advertencias que recibimos de La Madre nunca deben de ser ignoradas, por lo que nos mantuvimos altera. Estas mujeres eran normalmente solitarias, seres que no serían extrañados por muchos. Ese era el único patrón"
"Tras un par de meses, las desapariciones se expandieron por toda Europa. Las vibras comenzaron a ser extrañas, la humanidad estaba resentida por estas pérdidas, aunque no lo notáramos conscientemente. Finalmente, tras casi un año entero de estar alerta, sin obtener ninguna pista que nos mostrara lo que de verdad estaba sucediendo, pasamos a la etapa de la vigilancia"
"Nos establecimos en las montañas alrededor de la sede de los Vulturi, buscando un método para poder ingresar y ver qué estaba pasando dentro de las grandes murallas que resguardaban el interior de la ciudad".
-¿Entraron a Volterra? –preguntó Carlisle con terror.
"No, eso no fue necesario –los ojos de Amanda se apagaron tiernamente, súbitamente presos por un velo de tristeza -Una madrugada, uno de nuestros compañeros entró en trance mientras dormía. Todos aquéllos que en ese mismo minuto también estábamos en el estado necesario para poder conectarnos, lo acompañamos mentalmente, viendo lo que él veía, sintiendo lo mismo, estando con él, dentro de él, desde nuestros sueños. La fuerza de La Madre lo guió a través del bosque en las montañas, donde a más de 20 kilómetros desde donde dormíamos, una gran reja cercaba una extraña instalación moderna, basada en containers, los cuáles estaban perfectamente ordenados de tal forma que se tapaban entre ellos, generando una especie de fortaleza secreta y cerrada, retapizada por alambres".
"Todo era gris. La muerte se expandía desde el interior de la instalación, llevando a los alrededores del lugar, los aires de putrefacción que delataban el crimen que se llevaba a cabo ahí dentro."
"Siguiendo sus instintos, nuestro compañero entró a la fortaleza. Su vida alcanzó a durar lo suficiente para mostrarnos lo que estaba sucediendo, lo que tenían entre manos los Vulturi, la razón de nuestra batalla, el dolor de la tierra".
-¿Tú viste lo que estaba ocurriendo dentro de ese lugar? – preguntó Alice inquieta.
-Y será imposible que vuelva a estar en paz hasta que esa realidad ya no exista en nuestro mundo.
Los Vulturi estaban cometiendo un crimen. No podía sonarnos extraño que Aro o Cayo estuvieran abusando de su poder para lograr cualquier cosa que se les haya ocurrido. Nosotros mismos lo vivimos. Ellos manejaban la ley a su antojo, adaptándola a sus propias ambiciones. Aunque de seguro, que hubieran construido un lugar entre las montañas era muy extraño. ¿Qué sería tan terrible, incluso ante los ojos de los vampiros, para que quisieran esconderlo?
Y si estas hermanas dicen saber que siempre han sido el bocadillo de lo sobrenatural, entonces ¿qué es lo que los Vulturi están haciendo, que desequilibra el perfecto balance que estas mujeres tanto protegen y que ahora están dispuestas a traspasar?
"Cuando Aro decidió dejarlos a ustedes libres –prosiguió la pelirroja –tenía más en la cabeza que tan solo un pacto pacífico. Sus intenciones siempre fueron derrocarlos, ya que debido a la nueva forma de vida que proponen para los vampiros y a los poderes que protegen la unión de su familia, se transformaron en una amenaza latente para el dominio de los Vulturi. Cuando se fue, pidiéndoles perdón por dudar de vuestra hija, su intención estuvo siempre puesta en volver a cobrarles por la humillación".
"Al no tener cómo eliminarlos sin perder su imagen misericordiosa y justa, se mantuvo en silencio durante un par de meses, planeando el ataque definitivo. Pero para su sorpresa, le surgió un inconveniente que nunca pensó le iba a jugar en contra: su esposa".
"Las mujeres de los vampiros –como ya saben –no pueden procrear, por lo que saber que los machos sí pueden hacerlo, siempre que sea con una mujer humana, despertó en las esposas de Cayo y Aro, la necesidad de tener un híbrido a quién cuidar.
"La esposa de Aro era la más empecinada en obtener una cría, por lo que insistió a su esposo con su deseo, hasta que este no tuvo más remedio que otorgarle lo que quería: Sulspicia eligió a la mujer, basándose en las características físicas, cuidando que se asemejaran en algo a lo que ella solía ser cuando era humana".
"Ese fue el principio de todo. Al hijo que nació de la unión de Aro con la mujer, le llamaron Giove, el príncipe de los Vulturi. El problema fue que los vampiros que servían a Aro, se rehusaban a servir a este engendro, ya que no lo consideraban digno, lo veían como inferior, les molestaba tener que someterse a un ser que físicamente no tenía poder alguno sobre ellos. Aro, en respuesta, masacró a todos quienes se negaron a servir a su hijo, lo cuál a su vez le trajo más y más problemas. La solución surgió naturalmente. Comenzó a crear híbridos para que sirvieran a su hijo, creo esclavos".
"El secuestro de las mujeres en Europa se masificó. Eran usadas sólo para procrear, cuando morían en el parto, sus cadáveres eran incinerados en secreto. Los hijos de los vampiros eran alistados en distintos grupos de esclavos. Estos comenzaron sirviendo a los herederos, pero luego pasaron a servir a toda la corte. Eran torturados desde pequeños para que aprendieran a someterse a la voluntad de sus amos. Sólo los que eran creados como crías de las esposas de la corte eran tratados igualmente.
"Actualmente hay decenas de esclavos. Algunos son asesinados cuando Aro considera que son potencialmente revolucionarios. A los que no componen ninguna amenaza, se los mantiene con vida, pero en condiciones precarias, humillados, maltratados y torturados. Y son sólo niños. ¡Los más grandes son solo meses más pequeños que Reneesme!".
"Esa es la razón de nuestro enojo. No podemos permitir que esto siga ocurriendo. Que las mujeres desaparezcan para ser usadas como vasijas y luego desechadas como basura. Que existan seres que viven como esclavos. Seres que tienen derecho a vivir como humanos o como vampiros, que tienen el libre albedrío que todos los que habitamos en esta tierra merecemos, por el mero hecho de existir."
"El accionar de los Vulturi y de Aro en particular, debe de ser detenido lo antes posible. Nosotros estamos dispuestos a morir por obtener la libertad de los que ahora son esclavos y devolver el equilibrio a nuestro mundo."
"Sabemos que a ustedes les compete este conflicto. Porque los Vulturi los quieren muertos, y apenas logren estabilizar el proceso de esclavización de la raza de Reneesme, rearmaran su ejército para venir a eliminarlos del mapa. Y también porque debido a la conciencia que han desarrollado –al amor que se tienen los unos a los otros –esta situación seguramente les molesta tanto como a nosotros. Sobre todo porque a vuestra hija, le podría pasar lo mismo si no estuviera tan bien protegida".
- Pero lo más importante de todo, es que también los necesitamos para esta guerra –interrumpió Olivia.
-Me parecen lo suficientemente poderosos como para poder ganar esta guerra solos – arremetió Rosalie con desdén.
-Podemos dar la batalla, pero no ganar. Si ustedes y sus aliados se alinearan con nuestra causa, las posibilidades de ganar aumentan a nuestro favor. Nosotros podemos darles batalla, asustarlos con nuestras habilidades y anular sus ataques. Pero si llegaran a poner una sola mano sobre nuestra piel, la batalla estaría perdida. En un encuentro cuerpo a cuerpo, seguimos siendo inferiores, nos aniquilarían sin problema. Ustedes serían nuestra infantería.
-Pero sobre todo, necesitamos a Reneesme –Amanda esperó a mi reacción antes de seguir explicándose.
-¡No! Mi hija no se acercará de nuevo a los Vulturi, menos si están reclutando esclavos.
-Ella es la única opción. Ella es hija de vampiros y goza de libertad. Tiene poderes extraordinarios y puede desarrollar muchos más.
-¿En qué puede ayudar Nessie en esta batalla? No lo entiendo. Es casi tan débil como ustedes.
-Para el momento de la batalla, los híbridos se habrán multiplicado. Pero como han vivido en cautiverio toda su existencia, no osarán alzarse contra sus amos, menos frente a Giove, el príncipe Vulturi. Él los guiará a la batalla en el nombre de su padre. Necesitamos a Reneesme para que les muestre el camino a la libertad, para que sea el líder que ellos necesitan, que los incentive a luchar y a alzarse en contra de sus opresores.
-Es demasiado vulnerable, yo no le permitiré ponerse en peligro – replicó Jacob.
-No soy tan débil Jake – la voz de Reneesme nos tomó a todos por sorpresa.
-¿Desde hace cuánto rato estás escuchando? – preguntó Jacob con una mezcla de enojo y nerviosismo.
-Sabe lo suficiente – Edward ya había revisado los pensamientos de nuestra hija. Había leído lo que sabía, lo que pensaba y lo que planeaba hacer al respecto.
- Cuenten conmigo – dijo Reneesme haciendo una reverencia con la cabeza a las hermanas sentadas en el sofá blanco.
