El quinto día de diciembre mi amor me regalo…
¡Cinco condones!
Cuatro perales
Tres cajetillas
Dos latas de taurina
¡Y una cruda de tamaño colosal!
Capitulo 16
Las Fiestas de diciembre
La decisión
Mi mujer estaba embarazada.
Si, embarazada de un crío que deseaba que no hubiera salido de mi escroto.
De verdad, me sentía tan jodido que deseaba con todas mis fuerzas que mi mujer me hubiera engañado con el vecino y hubiera quedado embarazada para que se lo pudiéramos retacar al susodicho. Pero como las cosas nunca pasan como a uno le gustan, era más que obvio que me pertenecía. En estos momentos también deseaba volver en el tiempo y advertirle a mi yo de hacia un mes que no preguntara, que solo fuera con la señora Inuzuka y se practicara una vasectomía.
Ese día me encontraba hecho un mar de nervios en las oficinas del AMBU mientras la cajetilla de cigarros que había comprado esa mañana se vaciaba en tiempo record. Un repentino desliz me hizo darme cuenta de que Chouji estaba haciendo bolitas de papel con una hoja de su libreta de anotaciones y me las había estado lanzando para despertarme del colapso nervioso en el que me encontraba. Por la pila amontonada al lado mío, me daba la impresión de que llevaba tiempo sin reaccionar.
-¿Aquejado otra vez, Shikamaru Nara?- me dijo en un tono desafiante.
-No estés molestando- le replique.
-No nos fue tan mal en la casa de Naruto, al menos todos salimos con vida y los daños materiales de la aldea no pasaron de nada que no pusieran a reparar la mano de obra barata, acá, nuestros chicos gennin-
-No es por eso…-
-¿Le pasó algo a tu mujer en el hospital? Si es así deberías decírselo a Sakura…-
-¡No es eso viejo! Lo que pasa es que…-
-¿Siiii?- me pregunto ansioso, como tratando de ayudarme a sacar lo que tenía dentro del pecho.
-Temari… esta… embarazada-
La última parte la dije muy bajo, esperando que mi amigo el grandote no me escuchara. Pero se me había olvidado que, al ser Chouji un muy buen observador, tenía un oído muy bueno también.
Mi amigo se me quedo observando con una cara de puntos suspensivos que tenían algunos personajes de los mangas que leíamos cuando estábamos chicos. Sin embargo, de manera repentina y sin darme aviso, su expresión cambio a la de un tipo que estaba tratando de aguantarse la risa y finalmente estallo en una carcajada que hizo estruendo gracias a su profunda voz.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA-
-Chouji, ¡deja eso! ¡No le veo en nada lo gracioso!-
-Quizás tu no… ¡pero yo si! JAJAJAJAJAJAJA-
-¡¿Podrías parar de reírte?-
-Lo siento, lo siento, es que no pude evitarlo- me explico calmándose -¿Sabes lo irónico que resulta todo esto?-
-¡No lo digas, que ya lo se!- le repliqué -Lo peor es que mi mujer no lo sabe-
De repente su sonrisa se cambio a una cara de preocupación, así de una manera tan repentina como hacia unos minutos.
-Un minuto… ¿tu mujer no sabe que esta embarazada?- me pregunto exasperado.
-Esteee, no- le dije un poco confundido -¿eso tiene algo de raro?-
-¡Claro que si! ¡Lo tiene todo de raro!- repitió -¿Cómo es que una mujer no puede darse cuenta de que esta embarazada?-
-No se si ya se a dado cuenta, pero Sakura no se lo dijo en el hospital, solo me lo dijo a mi- exclame molesto -Sakura me pidió de favor que se lo dijera a mi mujer por ella estaba medio mareada aun por el cochino virus y aunque se lo dijera seguramente se lo tomaría como una broma o simplemente no la iba a escuchar-
-¿Y por que no se lo haz dicho aun?-
-¡No lo se! En estos momentos me encuentro yo también en shock, no se siquiera como va reaccionar-
-Yo más bien pediría que se lo digas cuanto antes- me dijo mi amigo castaño -a las embarazadas siempre se les complican los hábitos alimenticios, la regulación de temperatura, el humor y el control de los intestinos; sin mencionar que cualquier cosa como una caída fuerte, tomar ciertos medicamentos y suplemento, beber alcohol en exceso y el humo del cigarro puede hacer que pierda al bebé o que este salga deforme-
Maldita sea mi karma. Escuche las palabras "humo del cigarro" salir de boca de Chouji en cámara lenta.
-Eso significa…-
-Así es, de vuelta a los parches de nicotina- me dijo en un tono serio.
Temía por el día en que tuviera que volver a los parches de nicotina. Me hacían volver a aquellos años maravillosos en los que Kanna no hablaba y los momentos tortuosos en los que Naruto, Neji y Kiba me hacían el favor de (o mas bien me sujetaban para) pegarme esas porquerías hasta en el trasero cada que iba a ver a Chouji. Recuerdo que me lleve unas buenas depilaciones involuntarias de brazos, cara y piernas.
-Es increíble que vayas a ser padre-
-La cosa es que no se como va a poder sobrevivir ese pobre chamaco-
-¿Por qué no lo das en adopción si no te sientes seguro de esto?-
-¡¿Dejarlo en un orfanato dices? ¿Acaso estas loco? ¿No recuerdas por todo lo que pasaron nuestros amigos huérfanos? ¡Eso es peor que dejarlo conmigo! Imagínate que el mocoso crezca y se de cuenta de que sus padres lo abandonaron por poca responsabilidad hacia el, ¡no podría dormir pensando que tengo un hijo en alguna parte pasando todo lo que yo no tuve que pasar siendo yo un niño!-
-Al menos eso aseguraría de que no se convertirá en una bolsa-
-Kanna, ¡muestra un poco mas de respeto con un demonio!-
-No Chouji, déjala- le dije a mi amigo -Ya no se ni para que le reprendes sus comentarios, siempre tiene cierta razón en lo que dice. No se como le voy a hacer, pero creo que voy a tener que pensar muy bien por donde voy a comenzar-
-Bueno Shikamaru- me dijo Chouji con algo de nerviosismo -Si crees que no puedes darlo en adopción y crees que no puedes siquiera criarlo, creo que una de las opciones más viables es que tu mujer aborte-
Me le que viendo un rato a Chouji, dejando que el humo del cigarro se escapara a través del mismo.
-¿Y tú por que lo dices?-
-Dejar que un niño viva jodido con su familia es lo mismo que dejar que un niño viva jodido en un orfanato. En ambos les dan techo, comida y ropa, pero en ninguno de los dos les atienden sus necesidades, los educan, o tan siquiera les hablan- me explico -La materia prima basta para criar a una mascota, pero no a un niño. Por eso lo digo-
Deje un rato de silencio entre yo y el, y simplemente exhale un poco del humo.
-Mira viejo - le replique -Con toda sinceridad dime; si no tengo los huevos para abandonar al mocoso, ¿qué te hace pensar que los tendré para decirle a mi mujer que lo mate?-
-Shikamaru, eso ya lo se, aquí solo estoy dándote opciones para que te ayudes a tomar una decisión por que, a pesar de que eres muy inteligente, tienes toda la pinta de que no sabes ni que hacer ahora- me respondió -Las salidas fáciles ahí están, pero de aquí en adelante la cosa será a como tu la veas. La decisión de continuar con esto será solo tuya, por que a como es tu mujer, si no le agrada la idea de tener un hijo el que la haga conservarlo va ir por tu cuenta-
Odiaba cuando el gordo daba su opinión, por que siempre tenía razón.
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Saliendo de la oficina me dio una tremenda jaqueca, quizás por que las preguntas no dejaban de joderme. ¿Quería un hijo? ¿De verdad iba tener los pantalones bien puestos para hacerme cargo de un enano rebelde? ¿Qué tal si me salía un psicópata maniaco con la cara de su abuelo materno? La verdad me encontraba en un momento de duda muy fuerte, ni siquiera sabía como se lo iba a decir a Temari y ni siquiera yo estaba seguro de cuanto quería tomar la responsabilidad.
Al sentir mi cabeza a punto de explotar, decidí entonces pasearme por el parque antes de llegar a mi casa a ver si se me ocurría algo, estar un rato mirando las nubes quizás iba a calmar los nervios.
Y es que, como si no fuera ya suficiente la etapa por la que pasaba, la ola de robos volvió a suscitarse la noche que estuvimos en el hospital, justo al finalizar de las vacaciones de Iruka en la aldea la niebla. Eso nos hizo pensar seriamente en prepararle una celda en la parte más "light" de la prisión de Konoha.
Camine por la nieve y me dirigí a mi lugar favorito para ver el cielo. Hacía mucho que Chouji y yo no nos parábamos por ese sitio, al menos no después de que cada quien hizo su vida adulta. Vi el sitio desolado, le quite las hojas secas y las piedras, me recosté y puse mis brazos detrás de mi cabeza. Después de eso me relaje y dispuse a no pensar en nada, sin importarme el frío del piso.
A medida que pasaban los minutos y me quedaba viendo las nubes, poco a poco me fui dejando llevar por el viento, mi cerebro se dio el lujo de viajar en el tiempo. Mis recuerdos de cuando era un niño despreocupado llegaron a mi mente de manera lenta, casi como una película casera donde el rollo se ve extremadamente jodido.
-Cielos, aquellos días eran hermosos comparados con estos últimos meses- me dije a mi mismo, pensando en voz alta.
A pesar de que solo contaba con 21 años, ya sentía lejanos aquellos días en los que el sexo, los ninjas perdidos, las parejas, las cuentas, la guerra y las responsabilidades en general eran solo cosas de los adultos y de lo que solo ellos se preocupaban. Haber madurado a porrazos desde los 13 por culpa de las broncas de Konoha no había sido bueno para mí, me habían convertido en un viejo atrapado en el cuerpo de un muchacho, y lo peor era que aun no había madurado lo suficiente como para pensar en lo obvio.
De manera repentina, mis pensamientos fueron interrumpidos por ligera cantidad de pisadas en la nieve.
-Oye Shinta, acabo de darme cuenta de que recibiste una mención para el examen chunnin- escuche de repente hablar a dos chicos -Es una suerte con lo corto que eres de edad-
-Si ¿verdad?, después de mucho esfuerzo por fin la conseguí- le respondió el otro -Mi padre va estar orgulloso de eso-
-Ja, eso no seria nuevo, se emociona con todo lo que haces-
-Bueno, como soy el primer ninja de la familia, el que llegue lejos en esto sin pertenecer a un clan poderoso lo llena de felicidad-
Los chicos se fueron y yo me quede sentado viendo como se alejaban.
Fuera quien fuera el padre del tal Shinta, debía ser uno de los hombres más felices del mundo. El hombre tenía algo que le llenara de orgullo su vida, dándole una razón para levantarse todos los días. Recordé entonces que Chouji llego a contarme algo parecido de Kanna; el demonio lo volvía loco, eso no lo negaba, pero al menos sus travesuras lo hacían sentir que seguía respirando y no paraba de asombrarle lo adelantada que estaba para su edad. Naruto y Lee también, a pesar de tener uno un par de enanos que le recordaban mucho a su suegro y el otro a un ganster que repartía puñetazos a todo a aquel que lo mirara feo, ahora estaban formando lo que siempre anhelaron y que por X o Y razón, les habían negado, y eso era una familia. Hasta Kankuro y Karin se veían bien. Se podía percibir su alegría en sus hijos a pesar de que uno había sido un producto formado a la fuerza con lo que ahora era "su mejor amiga" y el otro un enigma que pudo haber surgido de la mano del menos esperado.
Me pregunté a mi mismo, ¿pues que tenían esos mocosos que hacían de todo algo tan afable?
Un poco de nieve comenzó a caer y en ese momento me di cuenta de algo importante. El hombre que era padre de ese chico y mis amigos tenían algo en común. Todos y cada uno estaban felices de su legado, aun con sus errores y sus defectos seguían siendo parte de lo que ellos eran. Y donde un error marcara la diferencia, la experiencia decía que un buen momento lo compensaría. Eran felices por que sus hijos los hacían felices, era todo un reto si, pero donde el fruto rindiera todo el mundo les iba a reconocer el trabajo.
Mi propio legado ahora venía en camino, pero todo dependía de una decisión y aparentemente era la más obvia.
-Si ya me llevo, que me lleve en limosina- suspire -Si mis genes resultan dominantes no creo que llore mucho, le dará flojera hacerlo-
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Llegue a mi casa y vi la puerta semi abierta. Al entrar, vi con horror como Temari estaba metiendo una bola de boliche dentro de una caja de cartón y tratando de subir las escaleras que iban hacia nuestra habitación. No quería pensar lo que le podía pasar si se llegaba a caer.
-¡¿Qué diablos estas haciendo Temari?-
-Limpiando el armario, ¿que mas?- me respondió con un tono extrañado -Voy a subir las cajas a nuestra habitación y meter de una vez todas las chacharas. Estoy en planes de vender todas las cosas viejas ya que el bromista anda de vuelta en las andadas y no quiero que se meta nuestra casa. ¿Y tu por que gritas?-
Era cierto, mi mujer estaba embarazada y ella aun no lo sabía. Sin embargo, para lo que planeaba hacer debía de encontrar un momento adecuado para hablarle y este, definitivamente, no era el momento.
-No, por nada Temari. Déjame mejor hacer eso- le dije a Temari.
-¿Y tu por que de repente tan servicial?- me preguntó -Conociéndote, a parte de no ayudarme a subir cajas, me hubieras pedido que lavara tu ropa-
-Tengo un exceso de cafeína y nicotina en el cuerpo y tengo que gastarlo para evitar ponerme hipertenso- le dije con rapidez.
-Esta bien, como quieras-
Temari me puso las cajas en los brazos y cada vez comencé a sentir mas peso. Por Dios, juro que oí el piso debajo de mis crujir por el peso de las cajas (aunque, lo mas seguro es que fueran los ligamentos de mis tobillos); un par de kilos mas y seguramente me caería al piso de abajo, ¿de verdad planeaba subir todo esto por las escaleras?
Con dificultad subí las escaleras con mi mujer detrás de mí hasta que llegamos a la habitación. Ahí baje todas las cajas con mucho cuidado mientras Temari me miraba.
-Diablos- exclamo un poco molesta -Se me olvido subir un banquillo, espérame un poco, iré por el-
-No, no, déjame, yo voy por el- dije tratando de contener el aliento.
En ese momento me llegue a preguntar el por qué a las mujeres no tenían una alarma integrada que les dijera que están embarazadas, con eso no habría necesidad de pruebas de embarazo y nos ahorraríamos los problemas. Como no quería que Temari se esforzara, ahí me veían de vuelta caminando por las escaleras y subiendo un banquillo de la cocina para poder alcanzar la parte de arriba del armario. Trate de no resbalarme con las patas y metí el mentado banquillo dentro de la habitación.
-Gracias Shikamaru, ahora detenme el banquillo para que pueda bajar los que estaba arriba de nuestro armario-
-No Temari, las cosas de haya arriba están muy pesadas, déjame bajarlas yo-
Mi mujer me vio con una enorme cara de "¿wtf?". Creo que ya había mencionado lo mal mentiroso que soy y en ese momento se me notaba por toda la cara. Kami sama, tenia la cara roja como la de un tomate con tan solo subir las malditas cajas, afortunadamente no me encontraba cansado pero si era evidente que estaba haciendo mucho esfuerzo. Temari encogió los hombros y me detuvo el banquillo mientras me disponía a bajar cajas y cajas de adornos, ropa, cosas que ya no estábamos usando y algunos discos con música que ya no escuchábamos. De repente mi mujer soltó el banquillo.
-¿Sabes? Hace rato vi una rata salir del armario cuando le pedí a la vecina algunas cajas de cartón. Voy a agarrar el rociador y voy a fumigar-
Una señal de alarma de prendió en mi cabeza. Cuando estaba chico todavía había de esos insecticidas con los que fumigabas y te quedabas tirado en el piso completamente inconsciente si tan solo aspirabas un poco del humo. Pero a mis 21… también los había, y era del que teníamos en la casa por que los malditos insectos no se morían con nada (tenía sospechas de que eso pasaba por que dichos hexápodos se habían reproducido con las mascotas de cierto clan de la comarca). Me baje tan rápido del banquillo que casi me mata una caja llena de uniformes para chunnin y con un tropezón caí enfrente de mi mujer, tapándole el paso.
-¿Y tu que?- me dijo en un tono agrio.
-Mejor fumigo yo, no vaya a ser que no te ajuste la mascara Temari-
-Que raro estas actuando Shikamaru, ¿lo sabías?-
-Creo que estoy trabajando demasiado-
Mi mujer bajo de todas maneras y yo me quede bajando cajas. Una vez que termine, el olor de la comida me llego a la nariz. Por mi mente paso un "ya era hora", me estaba muriendo de hambre. Después de bajar la última caja camine por las escaleras hasta la sala de estar y mire a mi mujer en la cocina. Me acerque a ella con un poco de cautela y pronto vi una caja de pastillas al lado de ella. Me horroricé, no sabía si ya las había tomado y que especie de pastillas eran.
Vi a mi mujer de repente acercar la mano a la caja de pastillas y comenzar a sacar una para poder tomársela.
-¡Temari, espera, no tomes eso!- grite como si se tratara de una bomba.
Corrí hacia mi mujer. Casi me lancé sobre ella, pero lo único que termino pasándome fue que por las malditas prisas me tropecé, me rompí la nariz con el horno de la estufa y que la tabla de cortar se callera de la mesa y me golpeara en la cabeza. Afortunadamente Temari había quitado el cuchillo de ahí, que seguramente me hubiera matado.
Después de un par de vendas sobre la cabeza y un curita en la nariz, mi mujer termino de preparar la comida y me hizo la pregunta obvia.
-¿Y a ti que te esta pasando? Desde que llegaste a la casa que has estado actuando muy extraño Shikamaru-
-Creo que debió ser la cafeína-
-No necesito repetirte que mientes malísimo Nara- me respondió -¿Qué demonios me escondes?-
-Temari… no creo que sea el momento para discutir eso-
-Dime, o si no te hare lo de la maroma del chivito en el precipicio, pero con mi abanico de metal-
Abrí los ojos de par en par y decidí soltar la sopa. Era mejor eso a que me atacara.
…
Seguramente ustedes querrán saber a lo que se refería mi mujer con eso. Créanme, por la salud de sus aparatos reproductores no querrán saberlo.
-Temari, esto… bueno… No se si sabes… se muy bien que la condición de la mujeres es una cosa complicada, lo se, pero es que, de verdad quiero… acepto todo lo que tu opines al respecto pero yo, digo, tu sabes…-
-¡Habla de una buena vez Nara!-
-Hay, ya, ¡no te pongas problemática!- exclame -No se si lo presentías Temari, pero estas embarazada-
Mi mujer se quedo en silencio. Yo simplemente me dispuse a continuar.
-Mira, se que podría sonar raro para ti y todo eso, pero es que Sakura me lo dijo a mi y quería que yo te lo dijera. Pero, bueno, la eh estado pensado muchísimo y creo que…-
Temari puso un dedo sobre mi boca y me sonrió.
-Si serás tonto Shikamaru- me explico -Eso ya lo sabía-
-¡¿Qué?-
-¿Crees que una mujer no sospecharía que esta embarazada? Llevo al menos un par de semanas de retraso desde lo que pasó en nuestro aniversario y lo único que confirmo mis dudas fue el ver venir a Sakura con una caja de pastillas de acido úrico*- me dijo mostrándome la caja de vitaminas que había tratado de impedir que se tomara.
-Y si ya sabías que estabas embarazada, ¿por qué de todos modos te esforzabas en fumigar y cargar cajas?-
-Sakura me explico lo que paso en el hospital y me di cuenta que ya lo sabías pero por alguna razón no me contabas- me dijo ella -Así que decidí hacerte una jugarreta-
Mi mujer era el diablo en persona. Como odiaba cuando me hacia este tipo de cosas descaradas.
-Es algo irónico ¿no?- me dijo -Tantos intentos para no procrear y ahora resulta que estamos los dos en esto-
-Mas irónico aun es que me haya decidió a tomar mi responsabilidad como padre-
-¿Cómo has dicho Shikamaru?-
-Te digo, todo esto es muy irónico de por si. No quiero entrar en detalles, solo- le dije tomándola de la mano -Evitemos entre los dos que nuestro pequeño psicópata se convierta en un vago-
-De manera que quieres conservar al bebé- me dijo ella en un tono de entre sorpresa y alivio -Pensé que ibas a optar por darlo en adopción o…-
-Bueno Temari, ya te dije que no quiero entrar en detalles. Supongo que al menos puedo tratar de ser mejor padre de lo que fue el mío. Digo, no creo que sea muy difícil superar al tuyo-
Ella solo río y me dio un beso en la nariz, solo sentí mi tabique roto sanarse un poco.
Un poco de emoción me recorrió de pies a cabeza. Iba ser a ser padre, ¡de verdad iba a ser padre! Un segundo de felicidad corrió por mi cuerpo por el momento, ya que no se estaba seguro si mi casa iba terminar igual que la pesadilla que había vivido en carne propia el mes pasado con Kanna y mi sobrino. Sin embargo, Temari y yo estábamos felices, y frente a esto no había pasado nada de lo que teníamos. Creo que el dios del karma finalmente me estaba dando un descanso…
…Aunque, ahora que lo pensaba, todo hubiera sido miles de veces más fácil si hubiera acepto mi destino y no hubiera querido hacer un ultraje contra mis genitales. Las peripecias por las que habíamos pasado durante esos últimos días se convirtieron en un enorme monumento al gasto de energía innecesario, por que de todos modos lo que queríamos evitar que pasara, paso, y no hubo consecuencias dramáticas por ello.
Los ánimos de ser padre se me bajaron al darme cuenta de que me había convertido en el monumento a la estupidez humana.
No se por que, pero en ese momento sentí que alguna presencia invisible me sonreía de manera avispante. Me patea la rejodida madre, seguramente Kamisama debió de haberse sentido orgulloso de haberme troleado por casi dos meses y sin que me hubiera dado cuenta. Afortunadamente ya todo el inicio se había resuelto y ahora lo único que me quedaba era prepárame para una batalla que quizás duraría otros 21 años en promedio, eso si no traía al mundo a un maldito superdependiente o a un rebelde que huyera de casa a los 10 y se uniera a un circo.
En eso tocaron la puerta y Temari se apresuro a abrirme. Era Shino.
-¿Qué sucede? - pregunté desde el sillón.
-¿Recuerdas los chunces que robaron ayer, aprovechándose de que todo estaba solitario por la tormenta?-
-Si…-
-Kiba las encontró enterradas en el patio de Iruka y tiene sus huellas. Debes de acompañarme para ir con Naruto y abrir una orden de aprensión-
Continuara…
