ESTRATEGIAS Y PÉRDIDAS

Rosalie se puso de pie, dándoles la espalda a las dos mujeres sentadas en el sofá. Miró a Nessie con expresión de angustia, pero la furia que transmitían sus labios, fuertemente apretados, alejaba la humanidad de su semblante para dar paso al animal furioso que escondía detrás de la máscara. Reneesme la miró directo a los ojos, con una determinación que me hicieron caer en cuenta de que no había nada que pudiera hacerla cambiar de opinión.

La vampira se acercó dos pasos hacia ella antes de que esta levantara la mano a la altura de su pecho, indicándole que no se acercara más. Reneesme no tenía intenciones de escuchar excusas, estaba determinada.

Con firmeza caminó hasta arrodillarse frente a la bruja, le tomó la mano y dijo, "Quiero verlo todo".

Ambas se quedaron en silencio, mirándose fijamente a los ojos.

Edward se mantuvo atento a la escena durante unos segundos, pero luego se levantó con tanta fuerza que dejó caer la silla donde estaba sentado. "¡Maldita sea!", gruño entre dientes, mientras en dos pasos se alejó de la sala para ir al comedor. Rosalie y Jacob seguían de pie cerca de la puerta, mirando con cara de pánico el intercambio silencioso que ocurría entre Amanda y Nessie.

Mi atención iba desde mi hija a mi marido, y luego de vuelta.

El silencio se hacía imposible de soportar. No se escuchaba a nadie respirar, solo cuatro latidos interrumpían mis oídos.

Olivia, sentada a la derecha de Amanda, tenía un brazo apoyado en la manga del sofá; con los ojos cerrados, había dejado caer la cabeza sobre su mano. Su posición era relajada, casi indolente, pero pude intuir que estaba siendo partícipe de la conversación entre su hermana y mi hija, debido a que no se le movía ningún músculo; incluso el pecho lo tenía casi inmóvil, solo subía y bajaba levemente cuando respiraba, lo cuál sucedía en un intervalo más largo de lo común .

Después de unos minutos, supe que la conversación había terminado porque Edward volvió de un salto al living, dando a Reneesme una mirada de desaprobación mezclada con dolor, que ella pareció ignorar mientras se ponía de pie y volvía al lado de Jacob.

Este la examinó de pies a cabeza, luego le puso la mano sobre la frente, le acomodó los rulos que caían sobre sus clavículas detrás de la espalda, la tomó de los hombros con firmeza y frunciendo el ceño le dijo: "¿Te volviste loca?". Pero Reneesme no contestó. Se soltó de sus brazos para poder acercarse a él y rodearlo de la cintura, apoyando la cabeza contra su pecho.

De nuevo estábamos atónitos. La entrada de Reneesme había sido repentina para todos, y ahora su actitud nos era incomprensible, ¿cómo podía abrazarlo así, después de haber dicho que iría a una guerra que no le incumbía, para salvar a gente a la que no conocía, arriesgando su vida de esa forma? Peor aún, ¿cómo no decía nada? ¿Qué había visto? ¿Qué le había mostrado la bruja? ¿Nos estaba tomando el pelo con ese abrazo que pretendía ser un acto cotidiano y casual?

Sentí una rabia crecer desde mi pecho y luego subir por mis pulmones, para finalmente salir convertido en un gruñido de exasperación por mi boca. Me puse de pie en el mismo lugar donde antes estaba sentada, esperando una reacción de mi hija hacia la amenaza que le había recién hecho.

Por supuesto, reaccionó como de costumbre: soltó rápidamente a Jacob y se giró para enfrentarme. Sus ojos volvieron a ser dulces, como de niña. Abrió lentamente la boca, dudando de las palabras que iba a ocupar, seguramente para convencerme de que esto era lo que quería hacer. Pero yo no iba a escuchar. Cualquier cosa que me dijera, tuviera razón o no, simplemente yo era su madre y podía prohibirle cosas sin motivo aparente. Nunca pensé en ejercer esa herramienta con ella, siendo tan comprensiva como se había mostrado hasta ahora, pero la situación era grave y conociéndola, sería difícil hacerla cambiar de opinión.

Cualquier cosa que ella hubiera estado dispuesta a decir, no alcanzó a hacerlo, porque Edward lo escuchó primero en sus pensamientos y respondió antes de que las palabras salieran de su boca:

Sabes que no tienes razón – inquirió.

No me presiones papá, la decisión está tomada – la dulzura de su mirada se volvía a perder. Se cruzó de brazos e inclinó su peso hacia su pierna derecha, tomando una posición de adolescente mimada. –Ahora que puedes ver lo que está sucediendo, ¿puedes quedarte sin hacer nada?

Encontraremos una manera de ayudar a los híbridos, sin necesidad de que te conviertas en una paramilitar al estilo Che Guevara – contesté con la mayor calma que me era posible juntar; la verdad es que mi tono de voz salió más alto de lo acostumbrado: para evitar sonar dominante tuve que susurrar las últimas palabras.

He visto a los Vulturi. Vi la ejecución de Irina cuando tenía tres meses de vida…

Ahora sólo tienes tres años – contestó Rosalie de inmediato, quitándome las palabras de la boca.

Los parámetros no son los mismos, y lo sabes.

Nessie, aunque ese fuera el camino correcto y lograras estar preparada para hacerlo bien, convertirse en guerrera no es una cosa que pase de un día para otro – arremetió Jacob con dulzura.

Cuando se trataba de Reneesme, él y Rose solían estar siempre en la misma frecuencia, nunca se contradecían, teniendo una visión de lo apropiado y peligroso que siempre coincidía. Esta no fue la excepción: ninguno de los dos quería a Nessie en medio de una guerra e iban a hacer todo lo posible por evitarlo. Aunque llegado el momento, si ella no cambiaba de opinión, preferirían hacerla feliz acompañándola a la batalla, que encerrándola a gritos y llantos con tal de mantenerla con vida.

Desde mi punto de vista, Nessie los tenía comiendo desde la palma de su mano.

Tomará alrededor de un año – explicó Olivia a Jacob. Su voz seguía calmada, y su cara mostraba una serenidad muy controlada, a pesar de proyectar una autoridad impecable. Se había re acomodado en el sofá, ahora sus piernas estaban cruzadas a lo indio sobre el cuero blanco –. En un ser humano normal, el aprendizaje puede ser lento y tomar décadas. Pero considerando la energía que emana, la determinación de su mente y las habilidades de vampiro que corren por su sangre, creo que seis meses de preparación energética y seis meses para que se familiarice con su arma serán más que suficientes.

Un gruñido salió sin barreras de mi boca y tuvo eco en Rosalie y Edward, que me acompañaron con el gesto casi como si fuéramos un coro. Carlisle parecía haber dejado de escuchar hacía mucho rato, pero aún así se reacomodó en su asiento al escuchar las palabras de Olivia; Alice, que mantenía los ojos cerrados y los dedos masajeando sus sienes como intentando ver el futuro, rompió su concentración y abrió los ojos con expresión de pánico, fijando la mirada en la pequeña figura de la bruja sentada en el sofá. Emmet cambió el gesto, ahora la dureza de su rostro reflejaba una mezcla de desaprobación y sorpresa.

Con un singular tono de alarma en su voz, Esme interpretó la reacción del grupo y preguntó a las hermanas:

¿Un arma? ¿De qué pueden servir las balas en una guerra como esta? Sin contar que Nessie es solo una niña y esas cosas no son simples de usar.

Podemos parecer muy poderosos, pero como les dijo antes mi hermana, si no logramos bloquear el paso de un vampiro y este nos alcanza, nuestras posibilidades físicas contra él son prácticamente nulas. Nuestra única opción es la rapidez y saber ocupar con destreza las herramientas que tenemos – le contestó Olivia con una actitud de mucho respeto. Sus palabras habían sido más lentas de lo normal, como tratando de no sonar confusa.

Tomó un respiro para seguir explicando, pero fue interrumpida por el vozarrón de Emmet:

Las balas no pueden con nosotros, mujer. Ya me estabas convenciendo de que no estabas loca, pero lo que acabas de decir simplemente suena tonto.

Se escuchó una risita entre dientes de Rosalie e instintivamente Emmet se acercó a ella para tomarle la mano. Olivia vio el gesto y lo analizó detenidamente por una fracción de segundo, entrecerrando ligeramente los párpados. Luego se volvió hacia Esme, dando la espalda a la pareja, y continuó:

Por supuesto que no ocupamos balas. Nosotros nos defendemos con armas cortopunzantes. Los vampiros solo pueden ser eliminados así – sus manos hicieron un gesto que simulaba picar fruta. Jasper levantó una ceja-. Por lo mismo, esas son las armas que desarrollamos para protegernos en caso de contacto físico.

¿Tendré una espada entonces? – exclamó Reneesme con entusiasmo

A su lado, Jacob ahogó una mueca de desaprobación que prefirió esconder para no contradecirla.

Una espada tal vez no. Muy pocos usan espadas. Por su peso y su largo son poco recomendables contra vampiros: el control que hay que tener para moverla sin presentar flancos débiles es una habilidad de pocos; normalmente hombres. Si tengo que ser específica… – Arrugó la cara y levantó los ojos hacia la izquierda, escaneando en su memoria –…de hecho no, no conozco ninguna mujer que use espada. Es una cosa bien difícil eh, no tiene nada que ver con ser machistas.

Cuando se ha avanzado lo suficiente en el control de la mente y la recepción de la energía- interrumpió Amanda- se puede realizar el rito de la iniciación, mediante el cuál La Madre se comunica con nosotros y muestra al recién llegado el arma que mejor se adapta a su mente.

A pesar de que Amanda explicaba las cosas con más precisión, la soltura de Olivia me hacía sentir más cómoda. Tal vez se debía a que su semblante recordaba menos a una sacerdotisa, y su adolescencia seguía aún manifestándose en su forma de mirar. Amanda en cambio, tenía una voz casi susurrada, por lo que transmitía calma y serenidad, dos cosas que en ese minuto me eran muy ajenas.

Reneesme enderezó su postura, respirando hondo para alzar el pecho. Por el suspiro de Edward supuse que estaba imaginándose como una guerrera al estilo de los súper héroes o algo así. Mientras tanto yo no sabía qué decir. No quería arruinar las posibilidades de convencerla sin tener buenos argumentos. Preferí mantenerme en silencio para después poder hablar con Edward y Alice sobre el asunto y profundizar con las humanas sobre los Vulturi, la guerra, los híbridos, la brujería, las armas y Nessie "Guevara "Cullen. Después armaría un buen discurso para convencerla. Si no funcionaba, simplemente la iba a castigar. Sentí un alivio tras vislumbrar esa posibilidad, por lo que mi cuerpo se destensó y volví a sentarme.

Edward me miró con incredulidad, de la manera en que lo hacía cada vez que no tenía idea de lo que yo estaba pensando y mis reacciones lo sorprendían.

Es hora de que nos vayamos Olivia – dijo sorpresivamente Amanda poniéndose de pie e incitando a su hermana a que la imitara.

Tuve unos segundos para analizar su cuerpo. Era realmente bella. Sus amplios rulos rojos caían suaves sobre su espalda, sus ojos eran grandes y almendrados, de un suave color verde agua, tan bellos que para un humano hubieran parecido casi transparentes.

Olivia, como siempre más reticente, se puso de pie a su lado haciendo una mueca con la nariz. Ella era más oscura que su hermana, tenía el cabello largo y negro, sin ningún rulo. Llevaba un vestido blanco y se notaba más juvenil en sus movimientos. Había una inquietud en su mirada, sus ojos recorrieron rápidamente la expresión de su hermana, como dudando de la decisión de irse.

Amanda, la miró calmadamente y respondió a la pregunta que esta nunca alcanzó a hacer: "Tienen que discutir toda la información que les dimos hoy, debemos dejarlos para que lo piensen. Ya habrá más tiempo, hermana".

- Si tú lo dices…- murmuró Olivia.

- Las dejaré en la puerta – por fin Carlisle abrió la boca.

Ágilmente se puso de pie y alargó el brazo, indicándoles a las hermanas que se acercaran a la puerta principal. Ambas caminaron tranquilas hacia la salida, mientras el resto de nosotros las seguimos impacientes.

Antes de irse se giraron hacia el grupo, hicieron una pequeña reverencia con la cabeza y agradecieron la hospitalidad. Ya bajaban por las escaleras de entrada cuando Olivia se volteó repentinamente, como si hubiera dejado algo en la casa y tuviera que volver. La impaciencia de su gesto me puso rígida, ya estaba pensando que la extraña reunión se había terminado, no las quería más en la casa confundiendo a mi familia.

Una vez más, las palabras de Olivia no calmaron mi inquietud:

¿A qué hora quieres que vengamos mañana, Nessie? – una sonrisa acogedora se dibujó en sus labios.

Le habló a mi hija como si hubieran sido grandes amigas, refiriéndose a ella por su apodo y no por su nombre. Eso me fue más molesto aún. El corazón de Reneesme latió un poco más rápido por la emoción de la invitación que estaba recibiendo en las palabras de Olivia.

Le contestó con una sonrisa: "Suelo despertar a eso de las 9, pasen por aquí a la hora que quieran. Yo las estaré esperando".

Cuando se fueron, volvimos a la casa y nos reinstalamos en el living. Reneesme se sentó en medio del sofá blanco, donde antes estaban las mujeres, lista para recibir reprimendas, advertencias, amenazas, retos y seguramente más de un gruñido. Parecía tranquila, lo cuál me descolocó un poco, ya que su actitud indicaba que probablemente tendría que recurrir a la persuasión del castigo. Lo cuál no me hacía ninguna gracia.

Emmet se acercó a la ventana sigilosamente, para observar por dónde y cómo se marchaban las mujeres. Luego exclamó exasperado:

Brujas. Ningún humano normal desaparece así de la nada – caminó hacia Rosalie frente al sofá.

Esto no es una buena idea – comenzó Edward ignorando a Emmet y buscando en Carlisle una voz de apoyo.

Sabes que no soy fanático de la guerra hijo – dijo Carlisle en su sólito tono paternal – pero los Vulturi tienen que ser detenidos. Además, tarde o temprano volverán por nosotros. Esta alianza no me parece tan mala idea después de todo.

¿Cómo confías en ellas Carlisle? – interrumpió Rosalie – no podemos saber si dicen o no la verdad. Son solo brujas comunes y corrientes, con sueños de grandeza y seguramente bastante locas, si pretenden eliminar a los Vulturi prendiendo inciensos y velas.

Emmet soltó una carcajada.

Estas comunidades de humanos han sido una leyenda desde que el hombre es hombre. Actualmente son un mito para todos, humanos y vampiros. Seguramente serían llamadas brujas, de la misma forma en que Jacob es confundido con un hombre lobo – Jacob soltó un bramido – pero me parece que sus intenciones son honestas.

Lo que dices no tiene sentido – dijo Edward – ir a desenmascarar a Aro y pretender salir con vida es un sueño insensato. Si nos involucramos en esto, la guerra será inevitable, habrán pérdidas.

Si le demostramos a Aro y a Cayo lo fuerte que es nuestra alianza, tal vez se vean vencidos y desistan de estos experimentos macabros. Saben que no pueden con nosotros.

Si Aro de verdad tiene tantos híbridos como para armar un ejército en potencia, no dudará en usarlos. Los considerará parte de su ofensiva, por lo que no cederá ante nuestras exigencias – Jasper habló con dureza. Su conocimiento de estrategia en los conflictos físicos entre vampiros era de muchos años, las marcas en sus brazos eran la evidencia del combate con neófitos y lo hacían un buen referente cuando se discutía sobre psicología de guerra –. Las mujeres tienen razón cuando proponen a Reneesme como una herramienta para poner a los híbridos de nuestro lado y así desarmar a los Vulturi. Sin ese cambio de bando, la guerra sería una masacre, con bajas, lamentablemente, numerosas. Edward tiene razón, es una mala idea.

Yo cumpliré con mi parte – dijo Reneesme –. No hablen del futuro como si yo no estuviera en él.

Tú no vas a ir a ningún lado – gruñó Edward entre dientes.

Papá…-

No lo voy a repetir.

No solo el débil gruñido que Edward profirió a Nessie nos desconcertó, también su voz sonó muy dura, tanto incluso que ni yo supe cómo reaccionar. Todos lo miramos impactados, pero él ni se percató de nosotros. Sus ojos estaban puestos en su hija, con tanta furia que por un momento temí que fuera a lanzarse sobre ella. Seguramente Rosalie pensó lo mismo, porque comenzó a gruñir amenazante, doblando los muslos para tomar posición de ataque, dejándole claro a Edward que no podía tocar a Reneesme.

Contuve el aire dentro de mis pulmones por un segundo, hasta darme cuenta de que tenía que hacer algo para disolver el ambiente.

"Edward…" susurré.

Soltó la mirada de Nessie para tomar la mía y la niña aprovechó la instancia para salir corriendo de la casa, llorando a mares.

"¡Fantástico!", le dije con rabia y dejando caer los brazos con exasperación, "Esa es la mejor manera de hacerla cambiar de opinión".

Le di la espalda y salí detrás de Reneesme.