EL FUTURO EN LLAMAS

Edward y yo entramos a la casa en silencio.

En el living, Jacob y Carlisle discutían sobre el tema de la brujería.

El vampiro le estaba intentando explicar las razones que nos habían llevado a permitirle a nuestra hija que emprendiera el entrenamiento con las brujas, y que a su vez nos embarcaron a todos, incluso a los licántropos, en una guerra en la que probablemente muchos moriríamos.

-Esto va más allá de lo que podemos permitir que suceda en nuestro mundo Jacob – intentaba razonar Carlisle-. No podemos quedarnos de manos cruzadas.

-Unos chupasangre más, unos menos. A nosotros eso no nos incumbe, ¿sabes? Sean los Vulturi o cualquier otro aquelarre de vampiros que gobiernen el mundo, siempre van a ser asesinos. Ninguna manada, ni la mía ni la de Sam, se pondrá a disposición de esta guerra estúpida, en defensa de monstruos come-humanos.

-Vuelves a sonar aburrido –le interrumpí-. Parece que sigues sin entender la gravedad de las cosas.

-Tiene un buen punto, debes reconocerlo amor –dijo Edward mirándome seriamente – No es como que nosotros fuéramos a ser los nuevos justicieros de la ley. Una vez que los Vulturi desaparezcan, alguien tendrá que tomar su lugar, al menos como mediadores de nuestro mundo. Y lo más probable, hablando estadísticamente, es que quién sea que se instale en ese puesto, no tendrá el mismo respeto que tenemos nosotros por la vida de los humanos.

-Eso ya lo sé, Edward –dije entre dientes mientras me acomodaba en el sofá-. Pienso que es un tema que tenemos que discutir con las humanas y luego con nuestros hermanos y amigos. Mientras tanto, me parece bien que Nessie aprenda a defenderse junto a las sacerdotisas –mi mirada se volvió hacia Jacob, buscando en él un poco de comprensión –espero que tu también seas capaz de entender que esto es muy importante para ella.

-Lo sé Bella, –respondió Jacob desesperado –pero no puedo siquiera imaginármela en medio de una batalla.

-Si eso llegara a ocurrir, todos estaremos ahí para evitar que algo le suceda –le contestó Edward, apoyando su mano en el hombro de Jacob –y esa no será la única forma en que tú podrás protegerla.

Jacob lo miró sorprendido, frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos, completamente perdido en lo que Edward había dicho.

- ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó.

-Queremos que vigiles a Nessie a partir de ahora – le contesté yo.

-¿Vigilarla?

-Si, queremos que te mantengas lo suficientemente cerca como para que puedas ayudarla en caso de que algo falle. Amanda dijo que no podías estar con ellas mientras que comenzaban a trabajar, pero que sí podías patrullar los alrededores. Con Edward queríamos pedirte que estés atento a lo que sucede durante este "entrenamiento": no sabemos de qué se trata exactamente y preferimos controlar los eventos de cerca.

-¡A ustedes nadie los entiende! Si no me equivoco, ustedes son los que dejaron que esto sucediera. ¡Vigilen ustedes a las brujas entonces!

-No queremos ir para no molestarla. Probablemente no nos quiera husmeando mientras aprende con las brujas. A ti en cambio, te necesita, por lo que con gusto aceptará que patrulles los alrededores con tal de mantenerte cerca –le explico Edward –te lo pedimos por favor, Jacob.

Jacob se levantó de su asiento y se fue directamente a la cocina, refunfuñando entre dientes improperios varios en contra de nosotros. Miré a Edward a ver si él entendía mejor la reacción de Jacob, pero no me dijo nada; se limitó a guiñarme un ojo, dándome a entender que habíamos logrado el apoyo de Jacob, solo que este era muy orgulloso para decirlo en voz alta: simplemente dejó que mi marido le leyera el pensamiento.

-¡Fabuloso! –sonreí.

La vigilancia de Jacob me sacaba un gran peso de encima.

Aunque el relajo no duró muchos segundos más, pues me percaté de Carlisle, aún sentado a mi lado, con la mirada extraviada y nuevamente en silencio, con cara de nuevos inconvenientes.

No quería más indirectas, así que le pregunté inmediatamente qué era lo que estaba pensando.

- No tengo muy claro qué es lo que tenemos que hacer ahora, Bella, y eso me preocupa. Creo que debería hablar con algunos amigos, con aquellos que nos apoyaron cuando estuvimos a punto de ser ejecutados por los Vulturi –Carlisle contestaba mi pregunta, pero parecía más que estaba hablando para sí mismo que conmigo.

- Los que nos apoyaron vieron lo que los Vulturi son capaces de hacer –continuó –pero no creo que estén dispuestos a morir en un conflicto por intentar derrocarlos. Además, no quiero que nadie tenga que morir por esto, aunque sé que es el riesgo que hemos decidido tomar, probablemente destruirá más de una vida.

- De seguro Tanya y el resto de nuestros primos estén más que felices con desaparecer a Aro y a Cayo del planeta –sugerí –.Ellos nos apoyarán sin importar el riesgo de muerte.

Con la injusta ejecución de Irina frente a los ojos de sus hermanas, Tanya y Kate, lo más seguro era que todo el clan de Denali aún guardara la venganza contra los Vulturi en una caja de Pandora. Tal vez les apetecería ir a una guerra donde podrían impartir la justicia que se les fue denegada hace casi cuatro años atrás.

- Es lo más seguro. Ya los hemos llamado. Estarán aquí lo antes posible. Les pedimos que vinieran preparados para una larga estadía en Forks, por lo que se tomarán su tiempo para dejar las cosas andando en Denali mientras se ausentan. No les especificamos por qué requeríamos de su presencia, pero sí les dijimos que tenía que ver con los Vulturi.

- ¿Y el resto? –Preguntó Edward –No creo que sea una buena idea contarle a todos sobre nuestros planes, Carlisle. De hacerlo, corremos el riesgo de que aquellos que no estén de acuerdo con nosotros, puedan advertir a los Vulturi; y si eso sucede perderíamos el factor sorpresa, además de arriesgarnos a una ejecución relámpago en pocos días.

- No olvides Edward, que nosotros tenemos nuestras propias armas –Alice sonó con una autoridad que nunca antes le había sentido. Había vuelto de su expedición en el bosque junto Jasper, que se sentó a mi lado mientras ella seguía hablando.

Su entrada en el living había sido triunfal, autoproclamando sus visiones como una de nuestras armas.

-Tia, Benjamin, Siobbahn y el aquelarre Irlandés se unirán con nosotros. Ellos están esperando el surgimiento de un conflicto y ya han decidido ser parte de él cuando suceda. Estarán más que contentos de ser liderados por Nessie.

Como siempre, las visiones de Alice nos mostraban el camino, permitiéndonos el relajo de saber cómo irían las cosas. Con la predicción sobre quienes nos apoyarían, no solo un nuevo optimismo nació en mí, sino también una pequeña motivación, una extraña sensación –que podía ser entusiasmo –por sacar a los Vulturi del mapa.

-Zafrina y las amazonas estarán aquí en cuánto Reneesme se comunique con ellas.

La voluptuosa vampiresa brasilera había desarrollado un enorme cariño por Nessie. Tanto así, que compró un celular sólo para comunicarse con ella. Reneesme era la única que conocía el número, por lo que quedaba en sus manos reactivar ese lazo.

- ¿Entonces qué hay que hacer? –pregunté entusiasta a Alice.

- No te aceleres Bella -me contestó Edward sonriente –Esperemos a que lleguen los de Denali para crear planes de acción. Debemos ser muy cautos en nuestra forma de actuar; además, hay que tener un ojo puesto sobre Reneesme.

- ¿Debería estar en eso ahora? –preguntó Jacob, que se había preparado un gran sándwich en la cocina que ahora se le atragantaba en la boca mientras hablaba, de pie junto a la puerta.

- Esperemos a que llegue Olivia, luego te vas con ella a la cabaña.

Justo en ese momento, escuché el ruido de un motor doblando por el camino hacia nuestra casa.

- No tendremos que esperar mucho, viene entrando el jeep de Emmet –dije en voz alta, a pesar de que sabía que ya todos lo habían escuchado.

Olivia y Emmet llegaron cargando maletas, seguidos por Esme y Rosalie, que traían bolsas de supermercado y de distintas marcas de ropa. Los cuatro se habían encontrado en el pueblo, por lo que volvieron todos juntos.

Al entrar en el living, Olivia revisó con los ojos el lugar.

- No están aquí. Se fueron a la cabaña, al otro lado del río, para comenzar con el entrenamiento –dijo Edward respondiendo a los pensamientos de la chica.

- Compramos de todo tipo de alimentos, no sabíamos cuáles eran sus preferencias –la voz dulce de Esme siempre disolviendo ambientes-. Si quieres te podemos acompañar hasta la cabaña, para ayudarte con el equipaje y la comida.

-Si, muchas gracias Esme –la chica entrecerró los ojos desviando su atención hacia la ventana –Creo que debería irme, algo está…

La mirada de Olivia se quedó fija en el vació. Su cara era muy parecida a la de Alice cuando estaba en medio de una visión.

No tardé en darme cuenta de que algo andaba mal.

Cualquier cosa que Olivia estuviera viendo, pensando o escuchando, molestó mucho a Edward, que también podía leer los pensamientos de la bruja.

-¡Olivia! –exclamó – ¿Qué está sucediendo? Ese incendio, es…-

-¡Incendio! – susurraron los vampiros al escuchar lo que Edward veía en la mente de Olivia.

Rosalie y Jasper se apresuraron hacia la ventana, pensando –al igual que yo- que podía ser el bosque el que estaba en llamas.

Jacob tomó a Olivia por los hombros, sacudiéndola para obligarle a hablar, pero ella mantenía fijos los ojos en la nada.

Al cabo de unos segundos, la bruja soltó el vacío y se centró en los ojos de Jacob, que seguía sujetándola con fuerza.

-Está todo bien, no se preocupen. La energía de Nessie es muy fuerte, he podido ver claramente sus visiones. Tuvo su primera experiencia y a pesar de que fue muy buena, terminó abruptamente y Amanda no ha podido explicarle las cosas. Nessie está un poco consternada.

-Viene hacia acá –anticipó Edward.

Antes de que siguiera hablando, Jacob ya estaba saliendo de la casa, corriendo desesperado hacia el río. El resto lo siguió, pero no con tanta prisa, pues esperábamos que Olivia explicara mejor lo que había sucedido, por lo que nos quedamos en el jardín, a la espera de Nessie y atentos a la conversación que la humana y Edward tenían dentro de la casa.

-Salió de su cuerpo sin dificultad- explicó Olivia -. Pero lo que vio la perturbó mucho. Ella pudo sentir lo que los vampiros están haciendo en Volterra. Experimentó el sufrimiento, el fuego de la masacre. Vio a…-

-Entiendo –interrumpió Edward.

La bruja no terminó la frase, y yo tampoco me quedé para escucharla, pues Nessie ya había cruzado el río y ahora lloraba desconsoladamente en los brazos de Jacob.

Con todas mis fuerzas corrí a su lado, seguida de cerca por mis hermanos.

Jacob le frotaba la espalda y le besaba la frente, pero ella no dejaba de llorar. A pesar de las palabras de consuelo que él le susurraba, ella no tenía fuerzas para contestarle. Intenté hablarle, interrumpir su ataque de histeria, pero no pude distraer su atención. Se aferraba a Jacob con todas sus fuerzas.

De pronto, divisé una tenue niebla amarilla que se expandía entre nosotros. Era casi invisible, no tenía ningún olor. Provenía de Jasper. Supe entonces que estaba intentando calmar a Nessie con su habilidad de manejar las sensaciones.

Lentamente comenzó a hacer efecto. Sus sollozos se fueron haciendo más pausados.

-Nessie –Olivia había llegado a la orilla del río.

Se dirigía a mi hija con toda calma, hablándole a solo dos pasos de distancia. En contra de todas las posibilidades, Reneesme reaccionó inmediatamente a la voz de la bruja, soltando ligeramente a Jacob y volviendo el rostro hacia ella.

-Ten calma, hermana. Lo que viste no es el futuro, no tiene que serlo. Estamos aquí para cambiar eso. Es más, deberías estar contenta: superaste tus límites y puedo ver como en ti, la vida es muy fuerte. Tienes una energía increíble, La madre está contigo y tú la puedes sentir. Te felicito por lograr tu primer viaje, cuatro o cinco veces más rápido que cualquiera de nosotros.

¿Entonces el dolor de Reneesme se debía a que había visto el futuro? Yo no entendía nada, y al parecer, mis hermanos tampoco: estábamos todos en silencio escuchando a las dos niñas hablar.

-¿Estás diciendo que… ese no es el futuro? –la voz de Nessie sonaba débil, pero más relajada.

-No tiene que serlo. Debemos ir con Amanda, ella va a contestar tus preguntas.

Rosalie estaba lejos del grupo, con los brazos cruzados mirando la escena. Alice y Jasper se mantenían de la mano, él concentrado en calmar a Nessie y ella con los ojos fijos intentando ver el futuro. Emmet era el que estaba más cerca. Por su posición, se podía decir que estaba flanqueando a Jacob como si Olivia fuera una amenaza, pero sus ojos no demostraban ningún recelo hacia ella.

Esme le acariciaba una mano a Reneesme y Carlisle miraba atento hacia el bosque. Yo mantenía los puños cerrados, impotente de no poder socorrer y aliviar a mi hija como lo estaba haciendo Jacob.

Edward me tomó por la cintura y luego forzó uno de mis puños a abrirse ante los dedos de su mano. Aproveché el contacto para soltar mi escudo y dejarle leer las preguntas que afloraban en mi cabeza.

"Te explicaré más tarde", me contestó al oído.