IMPRIMACIÓN

Maldición, le escuché balbucear a Jacob mientras salía de la iglesia, seguido por Reneesme.

-"Que hable ahora o calle para siempre"…

-Esto va a ser muy divertido –susurró Elisa.

-Sí que lo será. –exclamó Alice.

-¿Van a necesitar ayuda? –preguntó Tomás preocupado.

Las dos mujeres se miraron nuevamente con complicidad.

- Si, deberías ir TJ, necesitarán tu presencia –contestó Elisa con un dejo misterioso.

El muchacho salió de la iglesia.

-Mejor salgamos todos, no se querrán perder esto –nos dijo Alice en voz baja.

Yo no tenía idea de qué estaba hablando.

Finalmente, todo nuestro grupo, vampiros y brujos, salimos a contemplar la escena que Leah le estaba cargando a Jacob en los jardines de la iglesia.

No pude entender por qué necesitarían de nuestra ayuda, pues con una sola orden del Alfa, Leah tendría que retirarse, aún contra su voluntad.

Afuera, Jacob contemplaba a su beta con los brazos cruzados, mientras Nessie intentaba hacerla entrar en razón.

-Cuando estés sobria te arrepentirás.

-Déjame, no querrás que te golpee a ti también.

-Cuidado Leah, no me hagas enojar –advirtió Jacob.

-¿Me estás amenazando Jacob Black?

Leah estaba a punto de meter la pata, en el sentido código lupino, cuando Tomás entro en escena.

-¿Cuál es el problema? ¿Necesitas algo, estás bien? –preguntó el chico amablemente a la mujer lobo.

Pero ella no contestó. Se quedó boquiabierta contemplando al joven brujo y se puso roja de pies a cabeza.

Reneésme dio un paso hacia atrás rápidamente, asustada por algo que no pude ver. Tomás estaba hechizado mirando a Leah, y está (borracha), parecía que se iba a derrumbar en llanto en cualquier segundo.

Jacob miró a TJ, luego miró a Leah y así sucesivamente, sin lograr entender el silencio entre los dos, mientras seguía haciendo preguntas que no eran contestadas.

-Oh no –le oí decir a Edward, aunque sus labios no se movieron.

-¿Qué?

-¿Qué significa eso? –preguntó Olivia.

Observé al resto de los brujos, que cuchicheaban entre ellos, alterados por lo que estaban viendo, aún cuando ante mis ojos la escena era normal: dos personas contemplándose, en silencio, mirándose profundamente a los ojos como si nunca se hubieran visto pero siempre se hubieran estado buscando. Como cuando Harry conoció a Sally y… ¡Tin Tin Tin!, la campana ganadora sonó en mi cabeza: ¡Leah había imprimado a TJ!

Era la única explicación a que los dos se estuvieran mirando así, como si nunca hubieran visto algo igual antes, como si se adoraran y se amaran y se necesitaran.

-Papá, es eso… -preguntó Reneésme.

-Si.

-¿Y ella?

Él se quedó fijo observando a la chica, que se iba poniendo cada vez más roja.

De pronto Edward torció el gesto preocupado, al mismo tiempo que el pecho de Leah comenzó a acelerarse.

-¡Se va a transformar! –gritó Edward a Jacob.

Jacob reaccionó de inmediato: la tomo por la cintura y comenzó a correr muy rápido, escapando hacia el bosque para evitar que ella entrara en fase en medio de la boda.

Tomás echó a correr inmediatamente tras ellos, pero Reneésme se abalanzó sobre su espalda, haciéndolo caer en el césped. Apoyó sus manos en las mejillas del chico y él se calmó.

Desde el bosque, escuchamos un aullido, y luego tres jóvenes de traje salieron corriendo desde la iglesia.

Eran Seth, Quil y Embry, acudiendo al llamado de Jacob.

-Disculpen mi ignorancia –habló Amanda –pero nunca había visto algo como esto. No entiendo nada ¿Qué sucedió?

Edward y yo levantamos los hombros. No sabíamos.

-No entendí nada –exclamó Xia.

-Sucedió que lo perdimos. TJ no volverá con nosotros –contestó Gabriel amargadamente.

-¡¿Qué?! –gritó Olivia -¿Podría alguien explicarme?

-Olivia por favor, abre los ojos. No es necesario saber de reiki para entender lo que les sucedió. Basta con mirar a Nessie y Jacob –replicó Gabriel.

-Oh…-susurró Olivia.

Dejen ver si entiendo: que sus auras se hayan mimetizado quiere decir que les sucedió lo mismo que a Jacob y a Reneésme, ¿eso de los lobos? –preguntó Bengara.

Amanda asintió. No pude distinguir nada de su expresión. La capa de melancolía era más fuerte en ella ahora. No se mostraba contenta, ni triste. Estaba absolutamente impasible.

- Edward –dijo TJ con tono grave, muy serio.

El joven brujo caminó hacia nosotros mientras se arremangaba las mangas de la camisa.

- ¿Por qué se la llevaron?

- Leah es parte de la manada de Jacob. También se transforma en lobo.

TJ no se mostró sorprendido por la noticia. No era eso lo que estaba preguntando.

Su rostro permaneció calmo, esperando a que Edward continuara.

Estaba enojada. No quería sentirse imprimada por nadie, pues cree que… -Edward dudó sobre su respuesta, y miró a Nessie buscando ayuda.

Pero Tomás insistió:

-Sólo dilo y ya.

-No cree que la aceptarás por ser parte de la manada. Por andar con hombres lobo, por ser uno. Cree que terminará sufriendo de nuevo. Odia su condición, y al sentir la imprimación se ha enfurecido más aún, pues teme sufrir por tu rechazo. Eso la hizo perder los estribos y…

-¡Tomás! –gritó Olivia de pronto.

Tomás salió corriendo hacia el bosque antes de que Edward terminara de hablar.

Olivia corrió tras él, pero Reneésme se puso en su camino, y le explicó a la bruja que su hermano debía encontrarse con Leah, pues no descansaría hasta verla.

Pero y si…

No lo tocarán. Los lobos son muy respetuosos del objeto de imprimación de sus hermanos.

Pero y ella…

Reneésme levantó una ceja burlona.

-Te aseguro que no lo herirá. Al contrario…

Emmet profirió una carcajada seca al comentario de Nessie. Quise gritarle algo, pero Olivia lo calló con una sola mirada.

-Será mejor que entremos –sugirió Edward –la ceremonia está por terminar.

Reneésme pasó un brazo sobre el hombro de Olivia. Luego caminamos todos juntos de vuelta a la ceremonia.

Estuvimos un rato conversando en la fiesta de la boda, pero no nos quedamos por mucho tiempo, pues incomodábamos a algunos de los invitados con nuestro aroma.

Al llegar de vuelta a la cabaña, nos esperaba una sorpresa. Sentados en el porche, Leah y Tomás eran escoltados por la manada completa.

Al vernos cruzar el jardín, salieron a nuestro encuentro. Caminaban tomados de la mano.

Olivia corrió hacia su hermano y lo abrazó con fuerza. Leah se apartó del medio, pero sin soltar a TJ.

La bruja comenzó a tocar el rostro de su hermano, comprobando que estaba intacto. Luego miró a Leah entrecerrando los ojos y tras un breve análisis se acercó a ella y le dio un abrazo cálido pero contenido.

-Bienvenida –le dijo con una reverencia.

-Yo. Eh… –tartamudeó la loba.

-Jacob –que se encontraba a su lado –carraspeó fuerte, llamándole la atención.

-Si. Eh… Quería disculparme con ustedes, fui una tonta hoy. Lamento haberles arruinado el momento –se sonrojó la loba.

Por primera vez, Leah se mostraba vulnerable.

Amanda se adelantó unos pasos hacia su hermano y su cuñada.

-No te preocupes, Leah. No has sido inconveniente para nosotros –sonrió la sacerdotisa –Te invitaría a tomar una copa de vino, pero supongo que la cuota de alcohol está completa por hoy.

La loba frunció el ceño avergonzada.

-Supongo que con una taza de té estaremos bien –la sacerdotisa le acarició el rostro y luego caminó hacia la cabaña, seguida por los brujos.

-Ustedes también son bienvenidos –dijo a los lobos cuando los encontró en el porche.

Entraron todos a la casa, menos Alice, Edward y yo.

- Estos lobos eh, son un caso –se burló Alice.

-Ojala Leah sea menos pesada ahora –dije.

-Bella…-Edward casi sonreía –Ella te puede escuchar, está adentro pero tiene un buen oído.

-Oh… ¡Lo siento Leah! –me disculpé hablando más alto – ¡aunque aún me debes unas cuantas!

-¿Uno versus uno? –le escuché amenazarme divertida desde la casa.

-Ya quisiera ella –susurré para Edward y Alice.

Luego decidimos entrar a compartir, pues la noche era larga y ya no habría tanto tiempo para divertirnos.