Miro con cuidado ese rostro pacífico, y con su mano derecha recorrió cara. Al fin había logrado calmar a su hermano y que reposa por un rato en un sofá. Ha tenido una gran impresión y lo mejor era que reposara.

-Pobre, has de tener muchas dudas y preguntas dentro de tu mente West- acarició el cabello rubio de su hermano quien se encontraba dormido. –Pero no es tu culpa, era algo que no se podía evitar- suspiro. Se agacho levente y depositó un beso en su frente. Alemania solo reacciono con un leve gesto.

Prussia se dirigió hacía la puerta de la habitación, hecho un último vistazo a su hermano y cerró la puerta. Bajo las escaleras principales y se dirigió a la puerta trasera de la casa. ¿Qué se supone que debe hacer ahora con lo ocurrido? ¿Qué pasara de ahora en adelante? Y lo que más le preocupaba, que iba a hacer con Italia. Era el más afectado. Al llegar a la puerta trasera, se encontró con Romano. Su cara estaba totalmente serie, no como la habitual de molestia. Si no una cara que mostraba preocupación y angustia. Prussia solo lo observo con seriedad.

-¿Y bien?- habló el italiano -¿Ya se encuentra descansando ese macho idiota?- miro al prussiano y dio media vuelta encaminándose hacía una mesa jardinera. Prussia solo suspiro y se siguió al italiano. –Sí, he logrado que se calmara un poco- jalo la silla y se sentó de golpe. Romano también hizo lo mismo, pero no dirigió su mirada hacía él. Se encontraba realmente serio. No era algo normal en él. El peliplateado miró la mesa y vio que había una botella de vino y dos copas llenas. –Veo que no desaprovechaste la alacena llena de bebidas de mi hermano- rió. –Cállate- contestó, tomó la copa llena de vino y se los acerco a sus labios.

-¿Es él verdad? Sacro Imperio Romano- dio un sorbo a su copa para luego dirigir sus orbes verdes hacia los de su acompañante. Prussia extendió su mano para tomar su copa y ponérsela enfrente de su vista. Y empezó a moverla de un lado al otro, viendo como el líquido guinda se movía. -¡Dime de una buena vez!- gritó molesto la Italia. -¡Si en ver es él, te juro que-

-No es él- bajo la copa prussia y miro fijamente a Romano. -¿Eh?- Romano se encontraba confuso. –Que estas diciendo, ¿Vistes sus ojos no? Me vas a negar que es él- lanzo un bufido e intento calmarse. Prussia empezó a jugar con la orilla de la copa recorriendo de un lado a otro con su dedo. –Tampoco estoy diciendo que no es él- murmuró -¿Entonces me puedes decir que sucede?- subió un poco el tono de su voz el italiano. -¿Por qué actúas como si no te importara? ¿Acaso no te preocupa lo que esta pasando?- Prussia levanto su mirada y suspiro. –Ordeno mis ideas y viajo en mis memorias- alzó la copa y bebió de ella.

-No te puedo negar, que en este momento mi hermano es Sacro Imperio Romano-

Por fin logro decir algo en concreto Prussia. La Italia del sur solo permaneció en silencio.

-Pero tampoco te puedo decir que es él exactamente- se recargo en la silla y hizo su cabeza hacía atrás, observando directamente el cielo. –Realmente, nunca pensé que llegaría este día- suspiró –Pero al parecer, west recobro su memoria gracias a algo- continuó viendo el cielo. –Seguramente fueron esas cosas viejas que saco mi hermano de la azotea- dijo a regañadientes –Eran de la época cuando se encontraba con ese mocoso y yo estaba separado de él- -Posiblemente se debió a eso- contestó prussia. -Correctamente hablando, Alemania sigue siendo Alemania. Solo recuperó sus memorias como Sacro Imperio Romano. Aquellas memorias que llevan varios siglos olvidados. Pero que gracias a Ita-chan logró despertarlos- desde su posición como se encontraba, dirigió su mirar hacia la ventana de la habitación de su hermano. –Aun que lo más seguro, es que su "Yo" como Sacro Imperio Romano este peleando con su "Yo" como Alemania- -¿Su "Yo"?- murmuro Romano –No entiendo-.

–Así es- se incorporó nuevamente, tomó la copa de la Italia, tiro su contenido en el suelo y lo lleno con tierra. Agarró su copa de vino –El vino es "Alemania"- agarró ahora la copa de tierra –La tierra es "Sacro Imperio Romano"-

Romano solo observaba con atención.

Entonces Prussia hecho la tierra dentro la copa de vino. Al hacer contacto con el vino, este se disolvió rápidamente y sin hacer cambio alguno.

-Así están sus memorias, una sobre otra; pero sin que se vea un cambio en específico- dijo seriamente, pero luego sonrió levemente. –Yo soy el hermano mayor de Sacro Imperio Romano- empezó a mover la copa de un lado al otro - Era realmente un niño. Me sorprendió cuando dijo que quería ser como el Gran Imperio Romano. Aspiraba grandeza- rió –Pero lo que más quería era estar con Ita-chan, pensaba que era una niña. ¿Y quien no lo pensaría así?, si lo hacían usar vestidos y luego su voz que no cambiaba- un viento soplo levemente. –Pero abusaron de él. E hicieron que buscara mucha mas grandeza, y así; lo mandaron a la guerra- agacho su mirada. –Especialmente contra Francia, su rey lo disolvió por un orgullo en vano*. Y no pudo cumplir su promesa con Ita-chan- suspiro. El prussiano levanto su mirar y observo que el italiano se encontraba relajado, pero con su mirada seria. Realmente le estaba poniendo atención.

-¿Realmente te preocupa tu hermano no es así?- murmuro el pelicastaño, Romano volteó a su derecha para ver el gran jardín que había al frente de él. –Mi tonto hermano, amaba con mucho fervor a ese idiota. No había ni un día ni noche que estuviese pensando en él y en su retorno. Siempre miraba la ventana esperando que a que regresara. Pero…- bajo su tono de voz –Cuando se entero que él había desaparecido… se quebró como un espejo- bajo su mirar. Con su mano formo un puño y frunció su ceño.

Romano, aun que fuese duro con su hermano. Lo quería. Era su otra mitad, la mitad que formaba su bello país. Y verlo de esa forma, sin ser el idiota de siempre.

-Hubiera sido mejor que no recuperara sus memorias- renegó -Tu sabías que en algún momento regresaría su memoria-. Un silencio rodeo a ambos mientras se miraban fijamente a los ojos.

-Pero no cuando estuviera con Veneciano- dijo –Tu y yo éramos los encargados de que esto no pasara; solo cuando viéramos que era el momento correcto-

Prussia sabía que tenía razón pero…

-Pero es mas tu culpa por que dejaste a mi west con Ita-chan, mientras sacaba sus recuerdos- le dio una risa burlona. Romano hizo un mojín.

-¿Con que eso era?- se escucho una voz desde lo lejos. Los dos voltearon al mismo tiempo.
-¡Kesesesesese!- rió con fuerza Prusia -¿Señorito? ¿El viento te tumbo de tu cama de oro?- Para su sorpresa, entrando al jardín, apareció Austria. –Guarda silencio por favor- dijo con seriedad mientras se acercaba a la mesa. -¿Acaso, no hay un lugar para que me pueda sentar?- miro como si nada a Prussia. -¡Ja! Claro que no- rió –Pero si te parece- abrió sus piernas -¿Por qué no te sientas aquí?- le guiño un ojo. -¡Pero que insolente eres!- frunció el ceño. -¡Jajaja! No te resistas, yo se que quieres estar con el awesome de…- pero antes de terminar su oración, sintió un fuerte golpe en su cabeza. –Eso te pasa por pasarte de listo- dijo a regañadientes una chica de pelo castaño. -¡Itetete! ¡Hun… Hungría! ¿Qué es lo que te sucede hombre vestido de mujer?- dijo mientras sobaba su cabeza.

-Eso no importa ahora- dijo educadamente Austria –Prussia, Romano. Por favor díganme que fue lo que ocurrió-

Un silencio rodeó a los cuatro.

Hungría preparó unos tes y los sirvió en la mesa. Al terminar volvió a tomar su asiento al lado de Austria. -¿Así que Alemania por fin recupero sus recuerdos?- dijo con calma el pianista. –Así es- inclino su cabeza Prussia confirmando lo que había dicho. Austria dirigió su mirada a Romano, y coloco su mano arriba de la de Romano. Romano levantó su vista y Austria le dio una sonrisa –Italia puede que sea un idiota. Pero sabe salir adelante sin importar lo que sea- La Italia del sur solo agacho su mirada. –Grazie, pero aun estoy preocupado por Veneciano- dijo en voz baja -¿Cómo demonios arreglaremos esto?-

-Tranquilo- le sonrió Hungría –Arreglaremos todo esto juntos-
-Ah…- quedó Prussia observando a los dos nuevos invitados -¿Qué es lo que ocurre Prussia?- volteó Austria para verlo -¿Se puede saber como supieron que estaba pasando eso?- los miro sospechosamente. Austria y Hungría se miraron así mismos. –Es algo difícil de explicar- suspiro Hungría mientras tomaba su tasa de té.
-Nos invadió un sentimiento de tristeza y agobio. Y empezamos a investigar que pasaba- dijo seriamente –Pero no es solo eso- agregó Austria –No solamente fuimos nosotros, también fueron varios países.-

-Francia, España, Suiza, Polonia, y entre otros sintieron lo mismo- le dio un sorbo a su té. –Son los países que tuvieron una relación con Sacro Imperio Romano- dijo la Italia. –Así es, todos lo que tuvieron una conexión con él, sintieron lo mismo-

Austria miro a los tres países que estaban junto con él. Termino de tomar su taza de té y lo deposito con delicadeza en la mesa. Entrelazo sus manos y recargo su mentón sobre ellas. Cerró los ojos por un momento y permaneció en silencio. Los tres países, quedaron en silencio. Miraban fijamente a Austria.

-Lo más importante ahora, es que Alemania se entere de toda su historia- dijo con seguridad Austria y volteó a ver a Prussia. –No la que tú le forjaste, después de que disolvieron su Imperio. Si no la desde la edad cuando fue fundado Sacro Imperio Romano- asentó con la cabeza Prussia. Luego dirigió su vista hacía la Italia –Romano, volverás con tu hermano inmediatamente. Fue un gran error que lo hayas dejado solo, más en su estado mental que a de estar pasando ahora mismo- Romano solo quedo en silencio y asentó de igual manera que Prussia.

Austria sonrió y miró hacia al frente.

-Alemania, ¿Por qué no sales de ahí una buena vez?- dijo en tono burlón el pianista. Romano, Prussia y Hungría voltearon con sorpresa a ver a Alemania. Se encontraba detrás de un frondoso árbol, no muy lejos de donde ellos se encontraban. –Como era de recordarse, eres un maldito Austria- salió el país del árbol. Ya no se notaba tan inseguro y mostraba un poco más de cordura que antes. Camino hasta acercase a un metro de ellos.

Austria se levantó y se puso delante del país. –Realmente han vuelto a ti tus memorias, incluso tus ojos cambiaron. A esos ojos azules penetrantes- sonrió –Calla, que no me tienes muy contento. Ahora que me acuerdo- pero aun así el país le sonrió.

-No diré nada por que ya no eres un niño, ahora eres más grande que yo- suspiro. Alemania volteó a ver a su hermano, de ahí a Prussia y por último Romano. –Por favor…- le dirigió una fuerte pero calida mirada, haciendo entender el mensaje. Romano solo se hecho a correr, pero antes de desaparecer de la vista de los demás, se detuvo en seco. –¡Maldito come patatas! ¡No te perdonare esta!- gritó a todo pulmón y se marcho.

-Realmente a de estar molesto conmigo- suspiró largamente Alemania -¿Cómo no debería de estar? Siempre se ponía entre ustedes dos, por el bien de su hermano- sonrió Austria. Una pausa larga los invadio

-¿Estas seguro que quieres hacerlo?- retomo de nuevo su seguridad Austria. –No te aseguro nada de cómo saldremos de esta-

El pelirrubio solo sonrió levemente.

-Por él, no me importa que pase. Mientras pueda volver a verlo sonreír- susurró

-Entonces empecemos west- jalo un asiento de la mesa Prussia. –Yo iré a prepararles algo de comer a los tres- sonrió Hungría partiendo hacia la cocina. Alemania se sentó y los otros dos países, se sentaron en frente de él. Se miraron fijamente y Alemania asentó con su cabeza.

-Todo empieza el 2 de Febrero de 962…-

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Capítulo 3° "conversazione" (Conversación)

*Francisco I (fue el último monarca del Sacro Imperio Romano) por temor de que Napoleón Bonaparte,

Tomará el título y su legítima historia; decretó que el Sacro Imperio Romano desapareciera. Para que no obtuviera lo que tanto deseaba Napoleón.