¡Otra vez estoy aquí! -se siente una agonías-
Me han estado diciendo que los fics así son cómodos, son faciles de leer al ser los capitulos tan cortos -se alegra-
Bueno, ¡aqui va otro capitulo!
Advertencias: RussAme
Varios meses habían pasado después de su independencia, tras muchos papeles firmando por fin tenía un nuevo nombre "Estados Unidos de América" dando pie a la unión de todos los países que formaban parte de él, ahora eran un todo y nada podía ser más perfecto que aquello.
Alfred dejó los papeles a un lado, ya se había leído las nuevas leyes, su jefe era un gran hombre que había prometido cuidarlo y ayudarle. "Debo confiar en él" era su pensamiento. Sonrió alegre mientras se apoyaba sobre una de sus manos moviendo los pies, ese toque infantil aun no lo había perdido y lo cierto es que le gustaba seguir teniéndolo. Muchas cosas habían desaparecido y ,sin querer, había comenzado a guardar en una habitación vacía de su casa los recuerdos que tenía de su anterior vida como colonia y hermano menor de Arthur Kirkland. Su otro hermano le había felicitado de una manera modesta y muchos otros países también, se sorprendía lo que su rebelión había causado a parte del mundo. Ahora era libre y aunque aun se sintiese triste por el inglés su orgullo como país estaba llenando cada rincón de su cuerpo hinchándole y haciéndole explotar de alegría.
Soltó una risita atontada mientras recogía los papeles y el escritorio, se levantaba de la silla y se dirigía a la salita de su nueva casa. Una casa hecha por él mismo y no por la mano de Inglaterra.
Quizás fue coincidencia en pensar en el ruso, pero cuando se sentó en el sillón a leer la correspondencia la primera carta que vio fue con un remitente de Moscú y el nombre "Ivan Braginski" rezaba sobre su dirección. Abrió los ojos sorprendido y un poco nervioso comenzó a abrirla, no podía ser. Después de tanto tiempo era imposible de que ese hombre se acordase de él como colonia, aunque ahora que se había independizado quizás y solo quizás había llamado la atención de ese gran país al que quería conocer mejor.
La pequeña y apretada letra del ruso se pudo ver cuando terminó de abrirla y no pudo evitar sonreír al descubrir una nueva faceta suya. Esa "b" la hacía de una manera diferente y la "e" también y a veces la "r" le salía de una forma peculiar, se sorprendió a si mismo mirando casi con adoración la carta que acaba de recibir. Se sonrojó ligeramente, era solo un país, un país muy grande y poderoso que parecía buena persona y amable, pero solo un país. Paró de pensar para poder leer más tranquilamente la breve carta:
Al Sr. Alfred F. Jones.
Estados Unidos de América.
Felicidades tras la ansiada independencia. Espero que esté disfrutando de sus nuevos días como país y que pronto podamos comenzar negocios juntos. Siento no haber contactado con usted antes por algunos asuntos que me tenían ocupado sino lo hubiese hecho justo en el mismo momento que oficialmente se convirtió en país.
Confiaba en que lo conseguiría. Enhorabuena de nuevo, Alfred.
Atentamente:
Ivan Braginski.
Imperio ruso.
Tragó saliva, no era una carta formal, se alejaba de todas esas cartas que había recibido de demás países, esta era diferente. La volvió a dejar sobre la mesa sin dejar de mirarla. Muchas preguntas se le venían a la mente "¿Por qué tan corta?" fue la primera "¿Comenzar negocios juntos?" Juntos. Esa palabra le hizo ponerse nervioso, se sentía estúpido por pensar cosas que seguramente no debían ser. Había otras cosas de la carta que le sonaban a algo muy cercano, le había llamado Alfred tan despreocupadamente y además en el párrafo anterior se le notaba muy ansioso por verle. Seguramente le caería bien, si, seguramente fuese eso.
Soltó una risotada mientras se levantaba e iba a por papel, iba a contestarle ahora mismo, él también quería verle lo antes posible.
Hamburguer~~ -levanta brazos- No, en serio, ahora tengo hambre xD
La bielorrusa no deja de acosarme, creo que ha cambiado su objetivo [?]
¿Review~? Aunque no os deje tranquilos de tanto subir XD
