Por mayoria de votos..! aunque en verdad solo 4 votaron..xD aqui esta el capi de la primera varita de Harry..! como es corto subiré los otros este mismo fin de semana.. cual sigue..? Alex..? o tal vez algo inesperado cuando Harry obtiene sus primeras dagas..?=D

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Harry The Wizard – Harry el Mago

-Que estas esperando?- preguntó Lord Voldemort al pequeño niño de pie frente a él- toma una.

Harry le dedicó otra nerviosa mirada a los palos de madera antes de volver a levantarla hacia el hombre que ya comenzaba a ver como su "Padre".

-No... no se que hacer con ella- dijo con sinceridad.

-No tienes que hacer nada- dijo Voldemort- la varita elige al mago. Todo lo que debes hacer es tomarla.

Dando un largo respiro, Harry se acercó y tomó la primera varita, 30 cm, madera de pino. Cerró sus dedos al rededor de la varita y espero. No pasó nada.

-Prueba la otra- le dijo Voldemort, lucia tranquilo.

Harry tomó otra varita, 35 cm. Nuevamente, no pasó nada. La decepción llenó el pecho de Harry mientras dedicaba una rápida mirada a su Padre. No parecía molesto o decepcionado. Parecía mas intrigado.

-La ultima- Voldemort señalo la varita de 20 cm.

Lentamente, Harry tomó la ultima. La sacudió desesperadamente, pero nada paso.

Voldemort se enderezo en su silla, mirando las varitas inservibles.

-Esas fueron las que elegí para ti- dijo- estaba seguro de que una de ellas te elegiría.

Harry puso la varita sobre la mesa en silencio, no se atrevía a decir lo que su mente le gritaba. Ninguna varita lo elegiría; era un Squib. Voldemort se quedo quieto de pronto, cuando un pensamiento llego a su mente. Sus ojos escarlata se posaron en Harry, estudiándolo.

-Me pregunto...- murmuró. Sonrió antes de tomar las tres varitas mientras se ponía de pie- te veré a tiempo para la cena, puntual, a las siete.

-Si, Padre- dijo Harry inmediatamente al recordar el desayuno esa mañana. Se había quedado dormido y había llegado tarde casi diez minutos. Su padre había estado tan molesto, apenas si lo había mirado durante el desayuno, sin importar lo mucho que Harry se hubiese disculpado.

Con un ultimo asentimiento de cabeza, Lord Voldemort salio de la habitación de Harry, dejando al niño de cinco años solo. Harry respiró profundamente, forzándose a si mismo a no caer en la desesperación ante lo que sucedida. Sabia que su padre aun no se había rendido. Le había traído un puñado de varitas ese día, y haría lo mismo el día de mañana. No se rendiría hasta que Harry hubiera probado con todas las varitas del mundo. Pero Harry sabia, sabia que no importaba lo que hiciera, nunca tendría una varita que lo eligiera. Las varitas elegian magos. Él era un Squib, si papá... Harry se estremeció al recordar a James Potter, siempre se lo había dicho. El solo pensar en James Potter ponía a Harry sumamente incomodo, no podía quedarse ahí sentado. Se levantó y fue hacia su escritorio para tomar la pequeña mascara plateada. Se la puso y salió por la puerta. Necesitaba ir afuera, a tomar aire fresco, en donde los pensamientos de su padre biológico no lo sofocaran.

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Harry camino por el bosque, caminando sin rumbo fijo. El sol ya comenzaba a ponerse, el cielo estallaba en colores naranjas y rosados. Harry quería quitarse la mascara, pero recordaba que su Padre le había advertido que ocultara su rostro. Era peligroso que alguien mas viera su rostro estando cerca de la Mansión Riddle, Harry tenia que ser muy cuidadoso.

Sintiéndose deprimido, Harry siguió caminando adentrándose entre los arboles, aventurándose mas allá de lo que siempre había llegado. El reconfortante silencio que lo rodeaba fue roto por un extraño sonido. Harry se detuvo, sus oídos alertas en dirección a donde provenía el sonido. Se giró hacia la izquierda, escudriñando entre la poca luz que había para ver lo que se acercaba arrastrándose sobre las hojas. Se tranquilizo al ver a la enorme serpiente saliendo de entre los arbustos, acomodándose frente a él.

-Nagini- la saludó Harry.

-Joven Amo- dijo la serpiente saludando al niño con un asentimiento de cabeza.

-Como supiste que era yo?- preguntó Harry- llevo puesta una mascara.

-Que otro niño humano de cinco años conocería la antigua lengua de mis ancestros?- preguntó Nagini.

-Oh- Harry sonrió detrás de su mascara- si.

Harry miró hacia el castillo a la distancia.

-Solo... necesitaba salir y tomar un poco de aire fresco.

Nagini siseó, levantando la cabeza para quedar a la altura de la del niño.

-Te sientes molesto- comentó.

-No- Harry negó con la cabeza- solo un poco... preocupado.

-Pensé que estarías cómodo, viviendo con el Amo- dijo Nagini.

-Lo estoy- dijo Harry rápidamente- me encanta vivir aquí. Padre es... es muy diferente a... a él- se estremeció- pero... creo que el espera mucho de mi... demasiado, no creo poder hacer esas cosas.

-Como cuales?- preguntó Nagini.

Harry miró a su alrededor, pero nadie lo miraba, estaba protegido por la enorme cantidad de arboles. Se sentó en la tierra y se quito la mascara.

-Nagini- comenzó Harry con voz tranquila- estar aquí, vivir con mi Padre y ser su hijo, es lo mejor que me ha pasado- dijo Harry- mi Padre nunca me grita. Aun cuando esta molesto, como lo estuvo esta mañana que llegue tarde a desayunar, simplemente me dedico una severa mirada, pero no me gritó ni... ni me pegó- Harry se sobó la mano que había sido brutalmente quemada el mismo día que había conocido a su nuevo padre- me gusta mucho estar aquí, no me quiero ir.

-El Amo no quiere que te vayas- aseguró Nagini.

-No aun- dijo Harry en voz baja- pero una vez que se de cuenta de que soy un Squib, no me querrá aquí nunca mas- podía sentir la quemazón en sus ojos mientras luchaba por contener las lagrimas- dijo que iba a enseñarme a hacer magia, pero para eso necesito una varita. Me trajo tres varitas hoy, pero... pero ninguna de ellas funciono- el corazón de Harry comenzó a latir rápidamente y su visión comenzó a opacarse por las lagrimas. Mi papá siempre me dijo que yo era un Squib. No puedo hacer magia. Soy un inútil. Ahora Padre va a darse cuenta de eso y... y por que le daría una varita a un hijo que es Squib? Me echará a la calle.

-Joven Amo- Nagini acercó mas su cabeza, mirando fijamente a Harry- no te echarán a la calle.

-Como lo sabes?- preguntó Harry, estaba a punto de comenzar a sollozar.

-Por que no eres un Squib.

-Lo soy- repitió Harry- mi papá siempre me lo decía.

-Entonces como es que un Squib puede hablar Parsel?- preguntó Nagini.

Harry se quedo quieto, con los ojos llenos de lagrimas mirando fijamente a la serpiente.

-Que?- preguntó.

-Puedes hablar Parsel- dijo Nagini- hablas la lengua de mis grandes ancestros. No solo muestra que tienes que ser un mago, muestra que debes ser un mago grandioso, con inmenso poder.

Harry la miró, escuchándola sisear.

-Estas... estas segura?

Nagini se contrajo, bajando la cabeza y siseando, sus colmillos al descubierto.

-Me insultas, Joven Amo- dijo- yo se quien es digno de hablar la gran lengua de las serpientes. Yo no cometo errores con eso.

Harry se inclinó hacia atrás, alejándose de la serpiente.

-Ok, si- dijo rápidamente- te creo.

Pero la verdad era que no estaba completamente convencido. Hablar Parsel era una cosa. Tomar una varita y hacer magia con ella era otra. Harry no estaba seguro de como había sido capaz de hacer lo primero, y no tenia idea de como hacer lo segundo.

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Lord Voldemort llegó a la puerta de Harry al día siguiente, llevando consigo solo una varita. Harry la miró nervioso. 28 centímetros, hecha de acebo y parecía no haber sido tocada por ningún otro mago, la varita estaba reluciente en su caja forrada en ceda verde.

-Anda- lo alentó Voldemort- esta te elegirá. Se que lo hará.

Harry se preparó y estiró la mano para tomar la varita. Su conversación con Nagini el dia anterior hacia eco en su mente. Trató lo mejor que pudo de mantener su confianza en si mismo al máximo, para creerse que no era un Squib, pero todo lo que sentía era la horrible ansiedad que comenzaba a apoderarse de él. Conteniendo el aliento, Harry levantó la varita. El momento en que sus dedos se curvaron al rededor de la madera, sintió un calor llenarlo por dentro. La varita brilló por un momento antes de mandar chispas rojas volando por la habitación.

Harry se sintió demasiado sorprendido. Su boca se abrió de incredulidad, sus inocentes ojos verdes se abrieron a mas no poder. Levantó la mirada hacia su Padre para verlo sonreír orgulloso.

-Varitas gemelas- dijo- que casualidad.

Harry volvió a mirar la varita antes de devolverle la mirada a su Padre.

-Varitas gemelas?- preguntó.

-Esta varita es muy especial, Harry- dijo Voldemort- no solo por que te eligió a ti, sino que tiene una conexión con esta varita- sacó su propia varita, levantándola para mostrársela al sorprendido niño- estas dos varitas tienen en su núcleo una pluma, que proviene del mismo fénix. Las únicas dos plumas que dio- sonrió ante la maravillada expresión de Harry- nuestras varitas son hermanas. Te das cuenta de lo que significa?

Harry negó con la cabeza.

-Significa- Voldemort se agachó hasta quedar a la altura de los brillantes ojos verdes de Harry- que bajo mi guía tienes el potencial de ser tan poderoso como yo.

Harry jadeó y rapidamente negó con la cabeza. Apenas habia entendido que no era un Squib, sino que era un verdadero mago. No podia imaginarse siendo ni la mitad de brillante que era su Padre.

-Nunca podre ser tan poderoso como tu, Padre- dijo.

Voldemort sonrió con satisfacción. Se enderezó sonriendole ampliamente a Harry.

-Tus lecciones comenzaran esta tarde. Me encontrare contigo en la sala numero tres en exactamente una hora.

Ante la mención de las lecciones, una gran sonrisa invadió el rostro de Harry.

-Ahí estaré, Padre- prometió.

Voldemort le sonrió antes de girarse y salir de la habitación.

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-Lo primero- explicó Voldemort de pie ante el niño de cinco años en la sala de entrenamiento- que debes aprender es la habilidad mas importante.

Harry tenía su mano apretando fuertemente su varita, asintió con la cabeza.

-Defensa- aclaró Voldemort- no puedes pelear si no sabes como defenderte a ti mismo- sacó su varita de entre sus ropas y la sostuvo en alto- esto, Harry, es el hechizo mas básico que aprenderás- conjuró un escudo, dejándolo flotar frente a él por unos segundos antes de hacerlo desaparecer- es simple, cualquier imbécil puede ser capaz de conjurarlo en la peor situación.

-Parece complicado- dijo Harry tratando de recordar la forma en la que lo había hecho su Padre, imitando su movimiento de varita.

-No, Harry- sonrió Voldemort- eso no es complicado. Y tampoco esto- movió su varita y una brillante burbuja roja salió de ella, envolviéndolo de pies a cabeza.

Harry dejó caer su varita, sorprendido. Voldemort mantuvo el escudo en su lugar un momento antes de dejarlo desaparecer. Sonrió ante la expresión asombrada del niño.

-Wow- jadeó Harry- seré capaz de hacer eso?

-Harry- Voldemort lo miró fijamente sin dejar de sonreír- no descansare hasta que lo hagas.

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Y bien..? tierno..! tierno a pesar de que Papi Voldy este ahí..xD espero algunos Reviews..=D