Debido a un semi-coma etílico no pude subir capi el fin de semana..-.- lo lamento mucho pero mi vena Bane no me deja en paz.. bien.. solo hubo dos votos.. pero como mi Parabatai es muy buena persona (una de las dos que voto) va a dar oportunidad de que suba el capi de las dagas para Margarita..=D disfruten..! espero Review...! recuerden ke aun esta el de Alex esperando..!
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
The Boy that Play woth Blades – El Niño que Jugaba con Cuchillos..!
Había algo de darle un regalo a un niño que sorprendía y aturdía a Lord Voldemort. De niño, Voldemort nunca había recibido un regalo. En el orfanato en el que había pasado sus primeros once años de vida no tenía esos lujos. Aun en Navidad no había ni pizca de envolturas o moños. Así que el regalar cosas era algo completamente extraño para él, pero ante la insistencia de Lucius y Bella, Voldemort había decidido darle a Harry su primer regalo.
Voldemort estudio a su joven prodigio por un silencioso momento. Apenas había cumplido ocho años, Harry ya dominaba la mayoría de los hechizos que se suponía debían enseñar en los primeros dos años de Hogwarts. Su aptitud para las Pociones era increíble, así como su retención de encantamientos. Y eso era en gran parte la razón por la que Voldemort le quería dar un regalo. No para compensarlo, no, para nada. Voldemort le había repetido a Harry día y noche que el aprender magia era derecho de todo mago, no un lujo. No, el regalo seria un nuevo desafió. Otra cosa con la que Harry tendría que trabajar, practicar hasta perfeccionarlo.
Harry también lo miraba, sus ojos entrecerrándose curiosos, su cabeza ladeada un poco hacia la izquierda. La pregunta estaba a punto de dejar sus labios, Voldemort podía verlo, especialmente cuando los brillantes ojos de Harry se posaron en la gran caja cuadrada que estaba sobre la mesa entre ellos. Al fin, Voldemort decidió dejar de jugar y dárselo a Harry.
-Adelante- dijo señalando la caja- es tuyo.
Harry se movió hasta la orilla de su silla, sus ojos recorrieron la caja de madera.
-Que es?- preguntó.
Voldemort frunció el ceño y escupió.
-Que pregunta tan estúpida, Harry- le dijo- si te fuera a decir lo que es, ya lo habría hecho.
Harry tomó el regaño como siempre lo hacia, con silenciosa dignidad. Recorrió la madera con una mano, tratando de adivinar lo que había dentro.
-Por que me la estas dando?- preguntó, había cierta incertidumbre en su voz.
Entonces se le ocurrió a Voldemort que, justo como él, Harry nunca había recibido un regalo en su vida.
-Por que, Harry- se inclinó para acercarse- pienso que es hora de que tengas algo con lo que jugar.
Los ojos de Harry se abrieron mucho. Voldemort no tuvo que decirlo dos veces, Harry ya estaba abriendo los seguros dorados que cerraban la caja y levantando la tapa. Lo que había en el interior dejó a Harry sin aliento. Por un momento, no hizo nada mas que mirar las brillantes dagas plateadas que descansaban en la caja. Harry acercó una mano, acariciando el frío metal con los dedos. Miró nuevamente a Voldemort.
-Pensé que ya era tiempo de que practicaras tu puntería- dijo Voldemort como explicación, sentándose de nuevo- y que mejor que practicarlo con dagas?
Harry sonrió.
-Son asombrosas, Padre- dijo- gracias.
Voldemort movió la mano quitandole importancia.
-Fue idea de Bella. De echo, prácticamente eme rogó para que te diera esas.
-En verdad?- preguntó- por que?
-Pienso- sonrió Voldemort- que es para que su marido tenga el honor de enseñarte a usarlas.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
-Primero lo primero- dijo Rodolphus conjurando un montón de blancos flotantes- una regla de oro. Una que no debes de olvidar cuando manejas objetos con filo.
Harry asintió, parado con los pies separados, espalda recta y luciendo determinado.
-Que?- preguntó.
-Cuando sostengas una daga, nunca, bajo ninguna circunstancia... te talles los ojos- levantó un dedo y señaló su ojo, haciendo una mueca- nadie quiere sacarse los ojos.
Los hombros de Harry cayeron y le gruñó a Rodolphus.
-Cállate, no eres gracioso.
-Soy hilarante.
-En verdad sabes como usar dagas?- preguntó Harry- por que hemos estado aquí por casi media hora y no me has enseñado nada aun.
-He manejado dagas toda mi vida- dijo Rodolphus- mi padre me enseño a cazar con ellas.
-Que bien por ti- gruñó Harry- pero yo no voy a cazar. Que puedes enseñarme?
Rodolphus soltó una risa.
-Relájate, Harry, estas demasiado preocupado- se acercó al chico y puso ambas manos sobre sus hombros- esto se supone que debe ser divertido.
Harry se quitó sus manos de encima.
-Lo sería, si de verdad me enseñaras algo.
Rodolphus levantó ambas manos mostrando que se rendía y retrocedió un par de pasos.
-Lo que usted ordene, Príncipe.
-Deja de llamarme así!- exclamó Harry- se esta volviendo molesto.
-Es lindo- dijo Bella desde el fondo de la sala- ademas, el titulo te queda. Eres nuestro Príncipe Oscuro.
Harry se giró para verla.
-Por favor! Lucius lo dijo una vez, solo para molestarme.
Bella rió.
-Es verdad, pero creo que, por una vez al menos, esta en lo correcto al darte el titulo.
Harry le dio la espalda nuevamente.
-Vete de aquí!- exclamó.
-Ohh, mira nada mas- sonrió Bella compartiendo una mirada con su esposo- nuestro Príncipe nos esta dando ordenes.
-A menos que te ofrezcas como un blanco molesto, vete- dijo Harry sosteniendo fuertemente una de las dagas en su mano.
-Me gusta- Bella lo rodeó y se arrodilló frente a él, levantando la mirada para verlo- pero creo que te tomará un par de años reunir el nervio para darle a un objetivo vivo.
Bella se levantó y se giró hacia Rodolphus, así que no pudo ver el cambio en la expresión de Harry. No vio la llamarada de revolución que recorrió los ojos verdes o la preocupación que invadió sus facciones durante un segundo antes de volver a ocultarlo detrás de un ceño fruncido. Bella no lo vio, pero Rodolpgus si. Bella le dedicó otra mirada a su marido, sonriendo con orgullo al verlo ser capaz de enseñarle al Príncipe Oscuro.
-Diviértanse- dijo suavemente.
Rodolphus asintió mirándola y esperó hasta que salió de la habitación antes de girarse hacia Harry, se arrodilló frente a él, justo como lo había hecho su esposa, y tomó a Harry por los brazos.
-Oye- le dijo- no tienes que pensarlo de esa forma.
-De que forma?- preguntó Harry, Rodolphus podía escuchar el temor en su voz.
-Todo lo que te están enseñando es para protegerte a ti mismo o a tu Padre. No puedes permitirte pensarlo de otra forma. No importa su es tu varita o una daga lo que sostienes- miró fijamente los ojos de Harry- haces lo que tienes que hacer, lo que es necesario, para proteger a aquellos que quieres.
Harry se relajó, incluso le dedicó a Rodolphus una pequeña sonrisa antes de asentir. Rodolphus desordenó el cabello de Harry cariñosamente antes de levantarse.
-Ahora, si su alteza terminó de hacer berrinches, podemos volver a la lección?
Harry levantó la cabeza mirándolo, sus ojos verdes lucían mortales.
-Cállate!- exclamó- solo enséñame como lanzar estas cuchillas.
Rodolphus rió.
-Ahí esta el seguro Príncipe que conozco, dando ordenes.
Harry gruñó como respuesta, levantando su daga, listo para lanzarla. Rodolphus se giró rápidamente y movió su mano. Una daga, la cual Harry ni siquiera había visto, salió disparada de su mano y dio justo en el centro de uno de los blancos.
-Wow!- jadeó Harry, sus ojos sumamente abiertos llenos de asombro. Miró hacia Rodolphus con un nuevo respeto- eres bueno con las dagas.
Rodolphus sonrió.
-Y pronto tu también lo seras.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El Principito Oscuro es tan tierno..! por mas malo ke kiera parecer no puedo con él.:! lo adoro... bien.. espero Reviews..!
