Bien.. trabajo arduamente en el próximo capi de A Part of Me..! no se por ke me he retrasado... es culpa de mis amigos..! me sacan de fiesta y no puedo hacer nada..!¬¬ bueno aki esta el ultimo de nuestro Príncipe creciendo.. aunke aki ya esta mas grandecito.. tengo otro terminado pero es de otra cosa diferente... "El cumpleaños de Damien".. lo recuerdan..? cuando Damy estaba enojado con Harry por que perdió el partido de Quidditch a propósito...!xD bueno bueno aquí les dejo este.. disfruten..!=D

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Alex..!

La multitud aun seguía emocionada después de haber visto la pelea que había tenido lugar hacia diez minutos. Había sido brutal... el chico que había retado al favorito del club tenia que ser eliminado. Ya se estaba volviendo una regla, ya que Alex raramente dejaba a sus oponentes de pie al final de la batalla. Dos chicos mas habían entrado al ring y pelearon con todo lo que tenían, pero ninguno pudo acaparar la atención de la multitud, no como Alex lo hacia.

Sentado en el bar, Harry vació su vaso antes de que John le sirviera otra bebida d e "celebración".

-Hoy estuviste estupendo- sonrió John.

-Lo dices como si estuvieras sorprendido- dijo Harry con una media sonrisa.

-Honestamente, lo estoy- dijo John.

Harry murmuró algo antes de beber otro trago.

-Nunca había visto a alguien con una racha tan buena como la tuya- continuo John sin notarlo- en todo el tiempo que llevas peleando exclusivamente para mi club, no has perdido una sola pelea- dijo bebiendo de su propio vaso- o tienes los mejores reflejos del mundo, o hiciste un pacto con el diablo.

-Eso es- rio Harry asintiendo- le vendí mi alma solo para poder dar un par de golpes de vez en cuando.

John soltó una risa. Levantó su vaso para beber nuevamente pero se detuvo a medio camino, sus ojos fijos en algo a la distancia. Sonrió mirando a Harry.

-Parece que capturaste la atención de alguien- dijo.

-Como es?- dijo Harry sin reaccionar. Simplemente siguió con su bebida.

John se inclinó hacia él, recargándose en el bar con los ojos aun fijos en la mujer al otro lado del club.

-Rubia, como 1.70 de estatura, piernas largas- sonrió- justo tu tipo.

-Como sabes cual es mi tipo?- preguntó Harry.

-Bellezas altas y bronceadas siempre están a tu lado- dijo John. Sus ojos se apartaron de la mujer rápidamente, mientras se estiraba detrás de la barra- ahí viene. Mantén la calma.

-Calma? Cuando no mantengo la calma?- rio Harry sacudiendo la cabeza.

-Mantente sobrio entonces- le advirtió quitandole el vaso que bebía.

-Hey!- Harry recuperó su vaso rápidamente- tengo alta tolerancia al alcohol.

-En ese caso- dijo una profunda voz detrás de él- toma otra, va por mi cuenta.

Harry se giró para ver a un hombre mayor, tal vez cerca de los cuarenta, vestido con un traje viejo, le sonreía de pie detrás de él. Harry se tomo un momento para estudiarlo. Era Muggle, juzgando la falta de aura mágica a su alrededor. Su cabello negro comenzaba a ceder dejando ver unas entradas enormes en su cabellera. Sus ojos azules se miraban cansados y sus ojos estaban marcados por unas finas ojeras. Sonreía, revelando dos dientes de oro.

-Lo siento- dijo Harry- no acepto bebidas de extraños- y luego añadió con una sonrisa- y no eres mi tipo.

El hombre rió.

-Mark Stevens- dijo teniendo una mano que Harry no aceptó.

-Que estas haciendo aquí, Stevens?- preguntó John, la severidad en su voz llamó la atención de Harry, se giro para mirarlo. John lucia molesto.

-Vine a beber algo y a ver la pelea- respondió Mark- pensé que tratabas bien a tus clientes, John.

John se cruzo de brazos mirándolo fijamente.

-No a clientes como tu- dijo- fuera.

-Con gusto- dijo Mark- en cuanto termine de hablar con Alex- miró a Harry nuevamente con una sonrisa- he escuchado mucho sobre ti, y después de verte pelear en el ring hoy, tengo que decirlo, lo que he escuchado no te hace justicia- sacó una pequeña carta de su traje- soy dueño de un club de pelea, el mejor en Londres- miró a John con una sonrisa- un negocio establecido, no como este lugar- volvió a mirar a Harry- me gustara que trabajaras para mi- sus ojos brillaron- podría usar a alguien tan talentoso como tu.

Harry estiró la mano y tomo la carta, sin siquiera mirarla la lanzó hacia un lado.

-No, gracias- dijo- no me interesa un trabajo.

La sonrisa flaqueó en los labios de Mark.

-Solo piénsalo. Estoy listo para ofrecerte una cifra de seis dijito...

-No me interesa- Harry se giró y tomó su bebida.

-Te aseguro, esta es la oportunidad única en la vida.

-Entonces ve a ofrecérsela a alguien que le importe- dijo Harry.

El rostro de Mark enrojeció. Se levantó a toda su altura y miró a Harry con ojos entrecerrados.

-Estas cometiendo un error- dijo tranquilamente, dejando claro un pequeño tono de amenaza.

-Si?- sonrió Harry girándose para mirarlo- que harás al respecto?

Mark no dijo nada. Miró a Harry unos segundos antes de apartar la mirada y sonreirle a John, después dio media vuelta y se retiró.

-Al fin se fue- murmuró John mirando la figura que se alejaba.

-Conoces a ese payaso?- preguntó Harry-

-Me sorprende que tu no- dijo John sirviéndose otra bebida, mas fuerte que la anterior- Mark Stevens es una molestia. Es el dueño del Champions Ring, pero todos saben que ese es solo la fachada de su verdadero negocio.

-El cual es?- preguntó Harry con una sonrisa.

-Ya sabes- respondió John- drogas, armas, contrabando.

Harry miró hacia la puerta nuevamente, el hombre ya se había ido.

-Ese sujeto?- preguntó- no parece que pudiera con eso.

John sonrió y se pasó una mano por el cabello.

-Las personas no siempre son lo que parecen, Alex- dijo levantando una botella.

Harry no dijo nada, pero empujó su vaso hacia adelante.

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Casi una hora después Harry salio del club Little John's. Dijo un rápido "Hola" a Fiona y miró al pequeño de un año durmiendo, Nigel, antes de comenzar a caminar por la oscura calle. Era casi media noche. Bella se iba a poner histérica si se daba cuenta que otra vez no estaba. Su padre regresaría de su viaje en dos dias. Harry sabia que esta vez ella se lo contaría. La ultima vez que Harry había sido atrapado llegando a casa después de media noche, había podido convencerla de que no dijera nada. Esta vez sabia que Bella iría directo a Voldemort.

Se apresuró caminando por la calle buscando un buen lugar para aparecerse. Era tarde y estaba oscuro, pero aun había muchas personas caminando por la calle, esperando dentro de los carros o saliendo de los clubs de la zona. Eligió un pequeño espacio oculto entre un par de arboles del otro lado de la calle.

Iba cruzando a la mitad de la calle cuando una pequeña van apareció de la nada. Se detuvo justo frente a Harry, bloqueandole el camino. Las puertas se abrieron y dos hombres salieron.

-Entra!- ladró uno.

Harry, sorprendido por la repentina a aparición de la van y los hombres, se quedo quieto. Se quedo donde estaba, tratando de descubrir que era lo que pasaba. No eran Aurores, ni siquiera eran miembros de la Orden. Podía sentir la falta de magia en ellos. Eran Muggles. Por que esos Muggles lo atacaban?

Escutuchó un extraño sonido, un pequeño click. Harry bajó la mirad apara ver que los dos hombres tenia algo en sus manos, y lo apuntaban con eso.

-Adentro- repitió el hombre- ahora.

Harry no sabia que era eso con lo que le apuntaban. Eran pequeñas y negras, quedaban perfecto en sus manos. Un cilindro delgado de metal le apuntaba directo al pecho. A pesar de que Harry nunca había visto un arma antes, era lo suficientemente inteligente para sacar conclusiones y darse cuenta de que era una pistola. No quería experimentar los efectos del arma, así que se movió lentamente y entró en la van. Dentro había otros tres hombres, todos con una seriedad mortal reflejada en el rostro.

Al segundo que Harry entró en la van, los dos hombres lo empujaron dentro y subieron también, cerrando la puerta. La van aceleró hacia la oscuridad.

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Cuando le quitaron la venda d ellos ojos, Harry tuvo que parpadear un par de veces para ajustarse a la luz. Había sido sacado de la van con una gruesa venga amarrada para cubrirle los ojos y con las manos detrás de él, pero no se las habían atado. Los hombres lo habían llevado rudamente hacia el edificio, atravesando muchos pasillos hasta llegar a una habitación. Una vez que lo habían empujado hacia una silla, le quitaron la venda.

La habitación estaba impecable, llena de muebles costosos. Una alfombra bastante peluda estaba a sus pies y un sorprendente candelabro adornaba el salón. Las paredes estaban decoradas con pinturas doradas. La mesa frente a Harry era de reluciente caoba. Del otro lado de la mesa estaba un orgulloso Mark Stevens. Se miraba particular mente feliz de tener a Harry ahí.

Harry no le dedico mas de dos segundos de atención. Después se giró para ver a siete hombres de pie detrás de él, todos armados y apuntándole. Obviamente pensaban que esas armas eran suficientes para mantenerlo en su sitio, por que no se habían molestado en atarlo a la silla. Harry se giro nuevamente hacia Mark.

-Si así es como invitas a las personas a tu casa, no me sorprende que estés tan desesperado por tener amigos.

-No necesito amigos, Alex- rió Mark.

-Bueno, si no es amistad lo que buscas- dijo alzando una ceja con una media sonrisa en los labios- ya te dije que no eres mi tipo. Deja de intentar hacer que me gustes.

Mark rió nuevamente. Señalándolo con el dedo.

-Eres gracioso- dijo- pero verás, Alex, no te traje aquí para bromear.

-Déjame adivinar- dijo Harry- no puedes dejar de pensar en mi.

-Eso es verdad- Mark se inclinó sobre su asiento, mirando a Harry- tengo que confesarlo. Esta noche no fue la primera vez que te veo pelear. Te he estado observando por mucho tiempo. Tienes talento, Alex. Un verdadero y bendito talento. Peleas como nunca había visto antes. Es como si supieras exactamente lo que la otra persona va a hacer. Tus movimientos son precisos, sin errores, perfectos...

-Basta ya- dijo Harry sin emoción- me harás sonrojar.

-Sabes lo que vi en todas tus peleas?- dijo Mark sonriendo- eres despiadado. No tienes miedo de hacer lo que tienes que hacer para ganar. Admiro eso- amplió su sonrisa- alguien como tu me serviría.

-En tu club de pelea?- preguntó Harry- la verdad es que no creo que te molestaras en hacer todo esto solo para obtener a otro peleador.

Una siniestra sonrisa tomó lugar en los labios de Mark.

-Inteligente aparte de hábil- rió- eres lo que busco.

Harry no dijo nada.

-Tengo una larga... base, en lo que a negocios se refiere- dijo Mark- cubro mucho terreno. Tienes que hacerlo, si quieres mantener la reputación- se inclinó sobre la mesa- te puedo dar mucho mas de lo que John te esta dando- dijo- te puedo hacer mas rico de lo que nunca soñaste. Mira a tu alrededor- dijo señalando la habitación- puedes tener una casa justo como esta. Si solo trabajas para mi.

-Estas presumiendole a la persona equivocada- dijo Harry soltando una risa- esta habitación es mas pequeña que mi baño- sonrió al ver la expresión sorprendida del hombre- no necesito tu dinero. Tengo mucho por mi cuenta.

-Puedo darte fama, el mundo sabra quien eres- trató Mark.

-Ya soy muy famoso- respondió Harry. En el mundo Muggle ya era un luchador popular, Alex. Y en su mundo, el mundo magico ya comenzaba a conocer y temer al Príncipe Oscuro.

Mark se quedó sentado, aparentemente decepcionado.

-Que es lo que quieres?- preguntó secamente- para hacerte trabajar para mi?

Harry se inclinó hacia adelante.

-No trabajo para nadie- dijo. Su lealtad estaba con su Padre. Hacia lo que su Padre le pedía, pero no trabajaba para él- mucho menos para basura como tu.

Mark pareció confundido por un momento. Sus cejas se juntaban mientras asentía y volvía a sentarse en su silla.

-Es una pena- dijo- tenias mucho potencial.

Harry se tensó al escuchar los clicks detrás de él. Al mismo tiempo sintió esa familiar sensación cosquillear en su interior. Su glamour comenzaba a desaparecer. Muy pronto, Mark y sus matones estarían viendo a un chico de quince años y no al luchador de veinti-algo con el que trataban.

-En serio?- preguntó Harry controlando su magia a quedarse en su lugar, manteniendo el glamur lo suficiente para poder tener algo de ventaja- vas a matarme solo por que no quiero trabajar para ti?

Mark soltó una risa.

-Claro que no- dijo- eso seria una locura- ladeó la cabeza mirando fijamente a Harry- veras, Alex, llegué a donde estoy usando solo dos principios. Uno, tengo que ser el mejor, lo que significa que contrato a los que son mejores también. Dos- sus ojos brillaron con fría malicia- si no puedo tener lo mejor, entonces me aseguro de que nadie mas lo tenga- le sonrió a Harry- eres demasiado bueno para dejarte ir, Alex. Si no trabajas para mi, me aseguraré de que no trabajes para nadie mas- miró a sus hombres- disparenle a las rodillas, codos y tobillos, después déjenlo en donde lo encontraron.

Quiso levantarse de la mesa, pero Harry fue mas rápido. Se levantó mientras pateaba su silla hacia atrás, dándole a tres de los hombres con ella. Se lanzó hacia abajo de la mesa, evadiendo apenas las balas que los otros cuatro le dispararon. Escuchando los balazos y viendo los agujeros que las balas habían hecho en la mesa, Harry ta estaba mas que seguro de que debía evadir que le dieran a toda costa. "Piensa en ellos como un Avada Kedavra" se dijo Harry, "Justo como cuando entreno con mi Padre. Evadelas, que no te den!".

Harry volteó la mesa, usándola como escudo para protegerse de la lluvia de balas que iban en su dirección. Vio a Mark del otro lado, de pie y con su propia arma en mano.

Harry había tenido suficiente.

Levantó una mano y Mark salió disparado contra la pared. Su cabeza hizo un horrible sonido cuando se estrelló contra una de las pinturas. Mark cayó al suelo. Harry sacó su varita de su bolsillo interior. Su ataque a Mark había confundido a los otros siete hombres. Por un instante, los disparos cesaron. Eso era todo lo que Harry necesitaba. Salió de detrás de la mesa y lanzó hechizos aturdidores a la velocidad de la luz, dándole a dos y fallando al tercero.

Se agachó cuando los disparos volvieron. La mesa ayudaba mucho a protegerse, pero no resistiría mucho mas. Harry tuvo que lanzarse sobre la peluda alfombra para evitar ser herido. Lanzó una bola de fuego hacia un lado. Escuchó las maldiciones sorprendidas de los hombres, llenos de miedo y sorpresa al ver el fuego aparecer de la nada y golpear la pared.

Aprovechando su distracción, Harry se levantó, dio un gran respiro antes de salir de detrás de la mesa. Disparó los hechizos dándole a dos de ellos y moviendo su mano hacia otro mandándolo contra la pared. Las armas cayeron de las manos de los que quedaban, estaban en shock ante lo que acababa de pasar, no lo creían. Harry se apresuro a terminar su trabajo, disparó dos maldiciones mas, dejando fuera a los últimos dos hombres que quedaban en pie.

Harry se giró para mirar a Mark, estaba sentado recargado en la pared, su arma no estaba muy lejos de él, había salido volando cuando había dado contra la pared. Parecía luchar para mantenerse consciente. Cuando giró la cabeza, Harry pudo ver la sangre gotear por el costoso acabado en la pared.

Harry caminó hacia él, con la varita aun en su mano. La sensación del cosquilleo había terminado y Harry vio el efecto que había hecho al ver los ojos de Mark abrirse a mas no poder. Su boca se había abierto también, jadeando por la sorpresa. Trató de moverse cuando Harry se agachó frente a él, pero no podía ir a ningún lado. Tembló bruscamente, ya fuera por la perdida de sangre, o por el miedo al ver a una persona cambiar de ese modo ante sus ojos. Harry le sonrió.

-Q... que...- luchó Mark para sacar las palabras- quien... que... eres?

Harry levantó su varita, apuntando justo entre sus ojos.

-Tu fin.

Murmuró una maldición y los ojos de Mark se abrieron a mas no poder cuando la luz lo golpeó.

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-Una pelea estupenda, Alex!- aplaudió John dándole un golpe en el hombro a Harry mientras tomaba su asiento usual en el bar después de un par de rounds contra un chico que era casi medio metro mas alto que él.

-No tienes que repetir lo obvio- sonrió Harry.

-Oh por Dios, como es que logras ser tan modesto?- preguntó John en tono burlón mientras le tendía un vaso.

Harry lo tomó y, haciendo un gesto de brindis, se lo termino de un trago. John tomó el vaso nuevamente para llenarlo.

-Adivina que escuche- comenzó el hombre- recuerdas a ese idiota que vino la semana pasada? El que intentó contratarte? Mark Stevens.

-Claro- respondió Harry sin darme mucha importancia.

John se inclinó sobre la barra, sus ojos brillantes.

-Se entregó a la policía.

Harry fingió confusión.

-Que quieres decir?

-Fue a la policía y confeso todos sus crímenes- John sacudió la cabeza, sirviéndose un trago- aparentemente tenia una larga lista. Contrabando de drogas y armas, extorsión, esclavitud, asalto, incluso confesó el asesinato de nueve personas- dio un gran trago- siempre supe que era un idiota, pero un asesino?- negó con la cabeza.

Harry estaba luchando contra la sonrisa que quería salir.

-Por que confesó?

-Ese es el asunto- dijo John- nadie sabe por que. Simplemente entro en la estación, llevando toda la evidencia con él y les contó todo a la policía. Algunos dicen que perdió la cabeza. Simplemente hablaba y hablaba, contándoles todo sobre las personas que había matado, de donde conseguía sus armas, las personas que le compraban droga, todo. Es como si... como si...

-Quisiera limpiar sus acciones- dijo Harry.

-Exacto- dijo John mirandolo. Harry le sostuvo la mirada un momento antes de mirar su bebida.

-Bueno- dijo levantando su vaso- como tu dices, fue todo para bien.

John golpeo su vaso con el de Harry y después bebió+o. Harry no pudo evitar sonreír con sus labios pegados en su vaso. Sabia que usar la maldición Imperius para hacer que Mark Stevens confesara todo era una forma perfecta de hacer sufrir al bastardo. Había usado un Oblivate para que lo olvidara, claro, a Mark y a sus siete matones. No podía tenerlos hablando sobre un chico de quince años que lanzaba bolas de fuego y que podía lanzarlos hacia atrás con solo mover una mano. Sin mencionar el palito de madera del que lanzaba rayos de luz. No quería que las autoridades pensaran que estaban mal de la cabeza y los dejaran ir sin castigarlos.

-Oye- lo llamó John, pero sus ojos miraban hacia el otro lado del club- tienes otra admiradora.

-Como es?- dijo Harry sonriendo.

-Es hermosa, 1.70, piel blanca, cabello pelirrojo...

-No- lo interrumpió Harry de inmediato- no me interesa.

John lo miró confundido.

-Que? Por que?

-No salgo con pelirrojas.

Los ojos de John se abrieron mucho y su quijada cayó al suelo.

-No creí que fueras del tipo que tiene prejuicios contra la gente, Alex.

Harry se encogió de hombros.

John lo observo, notando como su humor había cambiado. Rellenó su bebida de nuevo.

-Es una lastima- dijo- he escuchado que las pelirrojas son muy divertidas. Son un desafío, eso si. De temperamento fuerte.

-Si- dijo Harry- lo se.

Las imágenes de la mujer que lo había traído al mundo cruzaron su mente... sus gritos, sus ojos verdes, tan parecidos a los de él, mirándolo con odio. Su temperamento siempre parecía alterarse cuando él estaba cerca. Sus palabras usadas para lastimarlo, casi tanto como su padre solía lastimarlo físicamente...

Harry se terminó el contenido del vaso de un trago.

-Creo que es hora para otro round.

John lo miró sorprendido.

-Nunca peleas dos veces en una misma noche...

Pero Harry no lo escuchaba. Ya se dirigía hacia el ring, la furia y el dolor retumbaban en su interior al recordar a Lily Potter. Entro en el ring causando que todo el club comenzara a silbar y gritar emocionado, sonriendo cuando el duo que ya se encontraba peleando lo miraba confundido. Les hizo una seña con la mano a ambos, para que fueran a atacarlo. Los chicos se miraron entre ellos antes de decidirse, pensando que entre los dos podrian vencer al legendario Alex.

Estaban equivocados.

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Y bien.. que tal...? no sale con pelirrojas..!xD hahahahaha pobre.. se tragara sus palabras..! espero reviews..!