Un poco mas de Drarry... ya mas creciditos.. pero no por eso menos tiernos... espiando al Lord Oscuro..! obviamente grave error.. pero bueno.. veamos ke tal va..!
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My Father's Men – Un Hombre de mi Padre..!
-Fíjate por donde vas!- el susurro furioso de Harry hizo eco en la oscuridad.
-Lo haría su pudiera ver!- respondió Draco.
-Siente tu camino- le dijo Harry, y un minuto después- ow! Ese era mi pie, idiota!
-Lo siento, lo siento.
Los dos pequeños de nueve años iban a tientas por un pequeño pasadizo, caminando lento. Estaba completamente oscuro, ni rastro de luz por ningún lado. Draco seguía a Harry, aferrándose a la manga de su camisa para no quedarse atrás. Harry simplemente adivinaba por donde ir, literalmente sintiendo su camino hacia adelante. Después de un largo rato, la textura que sentían sus dedos cambio de áspera roca a suave.
-Creo que aquí es- susurró Harry.
-Ábrelo- dijo Draco con una nota de urgencia en la voz- esta oscuridad comienza a desesperarme.
-Mantén la voz baja- le advirtió Harry. Se inclinó poniendo ambas manos sobre la lisa y resbalosa pared- ábrete, te lo ordeno- siseó en Parsel.
La pared comenzó a moverse, acariciando sus dedos.
-Detente!- siseó cuando la pequeña puerta se había abierto apenas un centímetro.
La luz proveniente de la habitación del otro lado, se filtraba por la apertura. Harry se giró, podía ver el nervioso rostro de Draco detrás de él.
-Esta bien- le aseguró.
Draco lo miró confundido.
-En ingles, Harry- le dijo.
-Oh, lo siento- Harry sonrió burlesco- es difícil distinguirlos.
Draco hizo una mueca.
-No tienes por que restregarme en la cara que hablas Parsel.
-No es mi culpa que no pudieras aprender- le dijo Harry.
Draco lo ignoró y se agachó para espiar por la pequeña abertura, Harry se quedó de pie. Podía ver el respaldo de la silla de Lord Voldemort y a un hombre envuelto en una capa negra que estaba de cara a ellos. Harry se sintió algo incomodo. Estaba espiando a su Padre durante una reunión con Mortífagos. Si lo atrapaba...
Pero Harry se forzó a calmarse. Estaba completamente seguro de que no podían verlo. Lo que se abría en la pared era un enorme retrato que estaba detrás del escritorio de su Padre en la otra habitación. La oficina de su Padre tenía incontables cuadros en las paredes, la mayoría tenía serpientes en ellos. Con ese retrato abierto apenas un poco, Harry estaba seguro de que nadie lo vería. O al menos eso esperaba.
-Ya comenzó?- susurró Draco.
-No puedo ver- respondió Harry, la silla de su Padre le bloqueaba parte de su visión.
Ese dia era la iniciación de un nuevo Mortífago. Los chicos habían escuchado a Bella y Lucius hablando el día anterior. Pero claro, mientras mas preguntaba Harry, menos cosas le decía Bella, siempre finalizaba la discusión con un "Se te hará saber cuando sea necesario que lo sepas". Así que Harry y Draco habían decidido que era necesario saberlo, todo.
La habitación estaba a oscuras, como siempre, con las antorchas en las paredes encendidas, mandando un brillo serpenteante en todas direcciones. Harry no podía verlo, pero podía sentir la presencia de su Padre. Particularmente en su cicatriz. Dedujo que estaba oculto por el respaldo de la silla, sentado del otro lado. Harry odiaba esa cosa. Le había dicho a su padre en incontables ocasiones, lo mucho que esa silla era excesivamente dramática.
El suave murmullo en la habitación se apagó al momento que una figura se puso de pie. La respiración de Harry se entrecortó al ver lo amenazador y peligroso que se miraba su Padre, envuelto en ropas negras y con su varita en mano. Pudo ver el perfil del rostro de su Padre cuando medio giró la cabeza, sin lugar a dudas su expresión helaba la sangre de todos sus seguidores. La expresión en su rostro era una que Harry nunca había visto antes. Tan cruel y viciosamente arrogante que le puso la piel de gallina al pequeño.
Su Padre irradiaba temor; un frio y brutalmente desgarrador aura que causaba que los pulmones de Harry no pudieran tomar oxigeno. Se estremeció, de pronto pensando que no estaba seguro si era buena idea ver lo que sucedía en la oficina de su Padre. Pero, como si fuera un magneto, se quedó justo donde estaba, dejándose llevar por su poderosa curiosidad.
-Ven al frente.
Harry estuvo a punto de avanzar un paso, creyendo por un segundo que su Padre se dirigía a él. Pero el tono que había usado no era el correcto. Su Padre le daba ordenes, todo el tiempo, pero nunca era así de frio.
Una figura salio de entre el mar de capas negras, temblando, con la cabeza agachada y la capucha puesta. Se arrodilló frente a Voldemort.
-Ya viene- se escuchó el susurro emocionado de Draco.
Harry quería decirle que se callara, pero no encontraba su voz para poder hablar.
-Quieres unirte a mi ejercito?- la fría voz de Lord Voldemort hizo eco en la habitación.
La figura de rodillas frente a él, asintió.
-Habla cuando me respondas- dijo Voldemort- si quisiera que fueras mudo te removería la lengua.
La figura a sus pies tembló aun mas.
-S... si, Amo, de... deseo servirle.
Harry y Draco miraron como Voldemort alzaba su varita. Con la punta empujó la capucha para descubrir la cabeza del hombre que la llevaba. Harry se esforzó por ver quien era el hombre, pero todo lo que veía era una cabeza rubia, inclinada y quieta. Voldemort volvió a mover su varita y la puso bajo la barbilla del hombre. Levantó su rostro bruscamente. Harry miró el rostro pálido y sudoroso de un hombre joven, con aterrorizados ojos café, mirando fijamente a Lord Voldemort.
Harry sabía que ese era un error.
-Sabes quien soy?- preguntó la fria voz de Voldemort.
El hombre hablo, su voz ronca ante la amenaza de sentir la varita de Voldemort en su cuello.
-Si, Amo.
-Y aun así te atreves a mirarme a los ojos y hablar?
El hombre bajó la mirada rápidamente, pero era demasiado tarde.
-No creo que tengas lo necesario para ser un Mortifago- Voldemort apartó su varita, dejando que el hombre inclinara la cabeza nuevamente- los hombres que me sirven deben conocer cual es su lugar.
-Mi Lord- el hombre se estremeció- se que mi lugar esta a tus pies. Por favor, deme la oportunidad de servirle. No se decepcionará.
Hubo un perfecto silencio después de sus palabras. Harry y Draco apenas si respiraban, mirando como Lord Voldemort se giraba y daba un par de pasos hacia un lado, su roja mirada escaneando el mar de hombres encapuchados con las cabezas bajas. Harry vio una sonrisa formarse en los labios de su Padre. Le causó un escalofrío.
-Macnair, Nott- Voldemort señaló a los dos hombres. Ambos hicieron una profunda reverencia ante él antes de desaparecer entre la multitud. Voldemort miró de vuelta al hombre arrodillado- debes probar que eres digno de tener un lugar entre mis seguidores- le dijo- eres afortunado de que sea tan paciente. Te daré una oportunidad de que me lo demuestres.
El hombre asintió vigorosamente.
-Gracias, Mi Lord, gracias, gracias.
Harry y Draco miraron como el mar de hombres encapuchados se abría para dar paso a una figura, una inmóvil figura con la ropa llena de manchas de sangre era arrastrada por Macnair y Nott.
-Merlín- susurró Draco.
Harry observó sin decir palabra. Había un gracioso silbido en sus oídos, su corazón latía furiosamente en su pecho mientras miraba a la moribunda figura. Había sangre... en todos lados. En el rostro del hombre, su cabello, manos, todo estaba manchado en rojo. Pero era la forma en la que gemía, con tanto dolor y agonía, lo que había revuelto el estomago de Harry.
Macnair y Nott soltaron al hombre frente al próximamente Mortífago y se alejaron, con las manos en la espalda y la cabeza agachada. Voldemort sonrió y se acercó al hombre que sangraba.
-Sabes quien es?- le preguntó a su nuevo recluta.
El hombre negó con la cabeza.
-No, Amo.
-Este- Voldemort apuntó con su varita- es uno de mis Mortífagos. Un mago muy capaz, o lo era, hasta ayer, cuando me falló- volvió la mirada hacia el hombre arrodillado- esos que me fallan no tienen ningún uso para mi. No importa lo que hicieron en el pasado, ni todas las victorias que me hayan traído. Si me fallas, solo una vez, seras apartado del camino.
El hombre torturado soltó un lloriqueo, su sangriento rostro se elevó solo un poco. Sus manos se movieron temblorosas hasta que llegaron al pliegue de la capa de Voldemort y se aferró a ella. El sonido que dejó salir fue un lamento mas que palabras. Pero Harry escuchó una palabra, la única que entendió, y le heló la sangre.
-Piedad!
Voldemort sonrió de lado.
-Eso no existe- susurró como respuesta y se alejó, quitando su capa del agarre del hombre. Levantó la vista nuevamente para mirar a su recluta- quieres probarte a ti mismo?- preguntó antes de volver a mirar la ensangrentada figura- mátalo.
Harry escuchó el jadeo de Draco, pero estaba demasiado asustado como para reaccionar. Temía que, de abrir la boca, terminaría vomitando. Llenos de puro terror, los dos pequeños de nueve años se quedaron mirando como el hombre hincado sacaba su varita.
-No, no, no lo hagas!- susurró Draco desesperadamente.
El hombre apuntó con su varita al Mortífago ensangrentado. La victima gimió fuertemente, eran gemidos y gruñidos pidiendo piedad. Pero el hombre tenía que probarse a si mismo. Así que ni siquiera lo dudó.
-Avada Kedavra!
Harry no vio la luz verde, solo la sintió, se había apartado de la pared, tirando de Draco junto con él. No quería ver el asesinato de un hombre, y estaba seguro de que Draco tampoco quería verlo. Pero el sonido de aplausos y vítores que provenían de la habitación continua les aseguraba que el nuevo había hecho lo que tenía que hacer.
-Ciérrate!- siseó Harry al cuadro y este obedeció, dejando a los dos niños envueltos en oscuridad una vez mas.
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Cuando los dos niños salieron del pasaje, ambos estaban completamente pálidos y temblaban un poco. Draco parecía a punto de vomitar. Harry se sentía igual. Se escabulleron rápidamente hacia la parte de la mansión que era solo para Harry, llegando rápidamente a la habitación del chico.
No dijeron nada, no pronunciaron palabra. Se quedaron en la habitación de Harry, mirándose el uno al otro. Fue casi media hora después que Draco finalmente rompió el silencio.
-Eso fue... eso fue horrible.
Harry asintió.
-Muy horrible.
-No lo entiendo- Draco negó con la cabeza- por que el Lord Oscuro mataría a un Mortífago?
-No lo escuchaste?- preguntó Harry sintiendo que su estomago se revolvía al recordar- dijo que el hombre le había fallado.
-Quieres decir que falló en una misión?- preguntó Draco.
Harry se encogió de hombros.
-Debe ser eso- murmuró.
Draco se quedó en silencio.
-Harry?
-Hmm.
-Creo... que no quiero ser un Mortífago.
Harry lo miró.
-Buena idea, no creo que debas serlo tampoco.
-Pero esa no puede ser una iniciación normal- dijo Draco negando con la cabeza- quiero decir, si mata a un Mortífago cada vez que tiene un nuevo recluta, entonces el Amo tendría el mismo numero de Mortífagos sin importar cuantos se le unan.
Harry asintió.
-Si, exacto- hizo todo lo posible por calmar su acelerado corazón- esa no fue una iniciación normal. Mi Padre no haría esto a menos que fuera necesario- sintió que el nudo en su estomago se aflojaba un poco- aparte no sabemos que fue lo que hizo el Mortífago. Quiero decir, tal vez en verdad lo echó a perder, tal vez le costó mucho a Padre y era por eso que estaba... como estaba- pasó su lengua por sus labios forzando a su mente a olvidar la escena del hombre ensangrentado, y lo horribles que sonaban sus lamentos- Padre lo castigó tan severamente por que... por que tenía que hacerlo, ya sabes, es... es parte de su trabajo asegurarse que no lo arruinen.
Draco asintió.
-Si... si, exacto- aseguró- el hombre probablemente se lo merecía.
Harry se removió en su asiento. Muy en el fondo sabía que nadie se merecía ese destino. Lo molestaba mas de lo que quería admitir, que su Padre hubiera dado la orden para torturar a ese hombre, y lo fácil que había ordenado su ejecución. De no haberlo visto con sus propios ojos no lo hubiera creído.
-Creo que de ahora en adelante debemos enfocarnos en espiar solo a los Mortífagos y no al Lord Oscuro- dijo Draco.
Harry asintió.
-Si- respondió- de acuerdo.
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Si Draco.. no seas Mortífago.. solo quédate con Harry..! así esta mejor..! Reviews reviews..!
