Otro Drarry..! es el penúltimo..!xD y no se si subir el capi de A Part of Me antes del ultimo de este.. que opinan.? díganme en review si actualizo Becoming the Dark Prince o A Part of Me..!=D

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Good Friend Does Not Tattle – Un Buen Amigo no Chismea..!

Draco tocó la puerta de la habitación de su mejor amigo. La puerta se abrió y se apresuró a entrar.

-Harry?- lo llamó.

-Dame un segundo!- le respondió el chico desde la puerta cerrada del baño.

Draco podía escuchar el agua de la ducha aun corriendo.

-Un segundo, si como no- se quejó.

Miró la impresionante habitación, buscando algo para entretenerse en lo que Harry terminaba de bañarse, y a como era Harry, eso podría tomarle una hora. Escaneo los libros en las estanterías, pero él ya había laido casi todos. Se giró mirando el escritorio, ignorando todo el usual cochinero que su amigo acumulaba. Pero algo captó su atención. Draco se giro para miró el Pensadero negro, que descansaba imponente sobre el escritorio, una neblina plateada flotaba dentro de el.

El chico de trece años se acercó, su corazón latiendo salvajemente. Siempre había sentido curiosidad por el Pensadero de Harry. Lo había visto una vez, cuando había entrado sin tocar, había visto como el Pensadero se transformaba en el anillo negro y plateado que Harry siempre llevaba. Pero Harry siempre lo mantenía en secreto, sin importar lo mucho que insistía Draco, nunca le decía lo que tenía ahí guardado.

Claro, Draco sabía parte del contenido. No necesitaba que le dijeran que Harry mantenía ahi ocultos los recuerdos de como lo maltrataban. Y, a pesar de su curiosidad inicial, Draco no deseaba ver como habían tratado a su amigo sus padres biológicos. Pero Draco tenía una corazonada de que Harry no solo contenía esos recuerdos ahí, y el hecho de que Harry fuera extremadamente posesivo con su anillo-pensadero solo avivaba su curiosidad.

Draco miró sobre su hombro, hacia la puerta del baño. La regadera aun sonaba. Harry no saldría pronto, probablemente. Se giró de nuevo hacia el escritorio. Un pequeño vistazo no dañaría a nadie, cierto?

Con una sonrisa, Draco se inclinó, cayendo de cabeza en el Pensadero. Justo a mitad de la ultima memoria depositada, la cual era la de una multitud gritando y silbando, un cuadrilátero y un Harry que lucía mucho mayor, enfrentándose a un oponente Muggle.

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Draco probablemente solo había visto la mirad de la pelea contra el Muggle cuando una fuerza tiró bruscamente de él hacia arriba. Calló de espaldas al suelo en la habitación de Harry. Sorprendido levantó la mirada y vio a su mejor amigo de trece años mirándolo completamente furioso.

-Que demonios, Draco?- exclamó Harry- que estabas haciendo ahí?

-Yo?- Draco se puso de pie rápidamente- que demonios hacías tu en ese lugar?- saltó- un club de pelea Muggle? Estuviste en un club de pelea Muggle?

El rostro de Harry enrojeció. Su cabello seguía húmedo por la ducha y caía sobre sus ojos.

-Eso no te importa!- siseó.

-Por que irías a un lugar como ese? Acaso perdiste por completo la cabeza?- preguntó Draco.

-Que diablos hacías mirando mis cosas en primer lugar?- preguntó Harry.

-No sabia que iba a ver algo como eso ahí!- dijo Draco señalando el Pensadero. Sus ojos estaban muy abiertos- eso es lo que haces por las noches, no?- preguntó Draco- vas a ese club de pelea a luchar contra Muggles. Aprendes su modo de luchar!

Harry apartó la mirada y se acercó a su Pensadeto.

-Tienes que dejar de mirar entre mis cosas, Draco. Nunca sabes, uno de estos días tal vez me provoques demasiado.

-No estas respondiendo mis preguntas!- Draco ignoró la amenaza. Recibía una de vez en cuando, pero sabía que Harry no lo decía en serio- te escapas por las noches a pelear con Muggles! Por que?

-Por que quiero y por que puedo, si?- escupió Harry.

Draco se quedó en silencio un momento, antes de negar con la cabeza.

-Te das cuenta de lo que te haría el Lord Oscuro si se entera de que te reúnes con asquerosos Muggles a sus espaldas?- preguntó, aterrorizado- acaso quieres morir lenta y horriblemente? Por que eso es lo que te pasará.

-Eso no te incumbe- le dijo Harry- lo que mi Padre haga o no me afecta a mi, no a ti.

-Claro que me importa!- dijo Draco- pero me alegra no ser parte de ello- dijo señalando molesto hacia el Pensadero- pero mas te vale tener una buena razón para ofrecerle al Lord oscuro.

-La tengo- respondió Harry.

-En verdad?- preguntó Draco con ojos entrecerrados- por que no me iluminas? Cual propósito podrías tener para salir por las noches a pelear contra Muggles?

Harry miró a Draco por un momento. Un tenso silencio quedó entre los dos.

-Recuerdas el incidente con Nott?- preguntó Harry rápidamente.

Draco frunció el ceño.

-Te refieres al que sucedió cuando tenías siete años?- preguntó.

Harry asintió.

-Desde ese incidente, siempre siento un pequeño temor en mi cabeza. Estaba completamente indefenso ante Nott. Sin mi varita no soy nada- dijo Harry y Draco podía escuchar el miedo en su voz- mi poder solo esta presente cuando tengo mi varita. No puedo protegerme sin ella. Aun con la magia sin varita, los hechizos que puedo hacer son limitados. Así que me puse a pensar; si pudiera aprender combate físico entonces podría ser poderoso con o sin varita. Se me ocurrió que podría defenderme sin varita. Y como ningún otro mago se ha molestado en aprender combate físico, sería una desventaja para ellos. La única razón por la que no le he dicho a mi Padre es por que se que se negará a dejarme por miedo a mi seguridad. Recuerdas lo que te dije de esos Muggles que lo molestaban cuando estaba en el orfanato?

Un escalofrío involuntario invadió a Draco. Las historias que había escuchado sobre Lord Voldemort y esos horribles Muggles torturándolo se pasearon por su cabeza. Era

demasiado perturbador. De hecho le había rogado a Harry para que no le contara mas.

Harry siguió, tomando el silencio de Draco como afirmación.

-Una vez que aprenda todos los aspectos del combate físico planeo mostrarle a mi Padre mis nuevas habilidades. Le confesaré todo. Estará molesto al principio, pero después, cuando vea lo poderoso que me he vuelto, estará contento.

Draco negó con la cabeza.

-Estas tan obsesionado con el poder como mi papá.

Lo decía como broma, pero el semblante de Harry se ensombreció.

-El poder lo es todo, Draco- dijo en voz baja- sin poder, yo no era nada. Me trataban peor que un animal por que estaba indefenso- un pequeño escalofrío recorrió a Harry- mi Padre me dio mi poder y quiero que crezca. Quiero usar mi poder para hacerme mejor. No quiero estar indefenso nunca mas.

-Si, bueno, eso esta bien... pero... no lo se, Muggles?- dijo Draco con una mueca de asco- no pudiste aprender a luchar con... no se, dragones?

Harry sonrió.

-Lo se, es terrible, pero si tienen buenas técnicas de lucha- se defendió el moreno.

-Pero son criaturas despreciables, no tanto como los Sangre Sucia. Se debería ser un mago sangre Pura, o un Muggle-Muggle. Todo esto de la mezcla de sangre es asqueroso!

-Exacto- dijo Draco.

-Como sea, ahora que te lo dije, necesito que me prometas algo- dijo Harry girándose hacia su Pensadero, volviendo a transformarlo en un anillo con un movimiento de su varita.

-Lo se, lo se, no debo decirle a nadie, verdad?- murmuró Draco.

-De echo iba a decir que no intentes recordarlo- Harry se giró con varita en mano y apuntó a su amigo- Obliviate.

Draco no tuvo oportunidad de reaccionar. El hechizo de lio directo en el pecho. Draco pareció confundido, parpadeando unas cuantas veces.

-Um... Harry, que... que estaba diciendo?

Harry sonrió y se acercó a su mejor amigo mientras se ponía su anillo.

-Me decías sobre tu partido de Quidditch antes de las vacaciones de Navidad- le dijo llevando a Draco hacia el sofá.

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Fue casi una semana después que Draco regresó a pasar el día con Harry. Las horas pasaron rápido para el par de chicos, antes de darse cuenta, Lucius ya había regresado para llevarse a Draco de vuelta a casa.

-Pero aun no le muestro a Draco mi nuevo set de dagas- se quejó Harry.

-Me iba a enseñar como lanzarlas- se le unió Draco.

-Deberás esperar a ver al Príncipe Oscuro en acción otro día- sonrió Lucius.

Bella entró en la habitación.

-Es hora de ir a casa, Draco- insistió la mujer- Harry tiene que entrenar antes de la cena.

-Por que no puedo mirarlo entrenar?- rogó Draco- por favor, padre, si? Puedo ser el compañero de duelo de Harry.

Harry soltó una risa burlona.

-Si, claro.

Draco se giró para mirarlo.

-Por que no? Soy bastante bueno en duelos- protestó Draco.

-Tal vez si- sonrió Harry- pero no es posible que puedas resistir un duelo contra mi.

La indignación de Draco aumentó al darse cuenta que ambos, su papá y tía, también sonreían burlonamente.

-Si, bueno, no eres Merlín re-encarnado!- exclamó mirando a Harry.

-Nunca dije que lo fuera- aseguró el moreno- pero estoy seguro que soy lo mejor que ha habido desde su muerte.

-No eres perfecto, Harry- dijo Draco, girándose para mirar a su padre antes de decir- ese árbol que explotó la semana pasada, fue culpa de el "Confringo" de Harry, falló al banco.

-Oye!- la sonrisa de Harry pronto se transformó en una mueca de molestia- que estas haciendo?

Draco le sonrió burlonamente antes de girarse hacia Bella.

-Y esa maldición "Ripple" de la que estas tan orgullosa de él? Harry aun no puede hacer que funcione!

-Draco?- Harry estaba demasiado sorprendido. Sus ojos brillaron peligrosamente antes de girarse hacia Lucius- ese agujero en la pared de tu salón de reuniones no fueron los Elfos Domésticos, fue el patético intento de Draco por conjurar un "Impedument Jinx".

Lucius se giró hacia su hijo, sin habla. El pequeño rubio había enrojecido de enojo.

-Si, bueno, esa marca en la alfombra de la entrada no fue culpa de los Mortífagos, fue un intento fallido de un "Incendio" por parte de Harry, tía Bella- reveló Draco.

-Eso fue tu culpa, me distrajiste mientras intentaba conjurar bolas de fuego sin varita!- dijo Harry. Se giró hacia Lucius- Draco fue el que intentó hacer una poción para descinchar y explotó el escritorio en tu oficina!

-Eso fue hace cuatro años!- gritó Draco- Harry fue el que robó Felix Felicis del armario de pociones del Amo.

-Hace seis años!- gritó Harry- y solo lo hice por que tu me retaste a hacerlo!

-Chicos...- trató de calmarlos Bella, pero los dos estaban perdidos en su enojo el uno con el otro.

-Draco rompió la mesa de tu comedor!

-Harry perdió su varita por casi tres días antes de que yo le ayudara a encontrarla!

-Draco no puede hacer el hechizo para cambiar cosas de lugar, aun no le sale!

-Eso fue hace dos años! Ahora ya puedo!- escupió Draco- no fue un Mortífago de rango menor el que rompió la ventana del primer piso, fue Harry!

-Draco usa "Petrificus Totalus" en los elfos Domésticos para hacerlos faltar a sus labores!

-Harry sale por las noches a un club de pelea Muggle!

La boca de Harry se abrió hasta el suelo mirando a Draco lleno de sorpresa. Lucius y Bella se giraron hacia Harry, sin habla, sus ojos muy abiertos y sin parpadear. Obviamente esperaban que Harry negara esa horrenda acusación, pero lo único que Harry podía hacer era abrir y cerrar la boca en completo shock. Finalmente encontró su voz.

-Como sabes eso?!- gritó.

-Oh, por favor- se burló Draco- te crees superdotado pero no pudiste hacer ese simple "Obliviate" correctamente. Recuerdo todo lo que vi en tu Pensadero- señaló a Harry acusadoramente- ahí es a donde va por las noches, tía Bella. Va a asquerosos clubes de pelea y lucha con Muggles! Entonces esconde esos recuerdos en el Pensadero.

La mano de Harry se movió por reflejo para cubrir su anillo, escondiéndolo de la vista. Se encontró con la mirada horrorizada y sorprendida de Bella.

-Bella, no es...

Y fue entonces que sintió el ardor en su cicatriz.

Se giró rápidamente, su corazón a punto de salirsele del pecho, y vio a su Padre, de pie en la puerta. Harry pasó saliva, su boca se había quedado completamente seca de repente al mirar los ojos rubí de su padre brillar furiosos. La habitación quedó en silencio. Lucius y Bella cayeron de rodillas de inmediato. Draco los siguió, después de recuperarse de la sorpresa de ver a su Amo entrar en la habitación de repente. Pero Lord Voldemort solo tenía ojos para su hijo, quien estaba de pie nerviosamente frente a él.

-Padre, yo...

Eso fue todo lo que Harry pudo decir antes de que su Padre se girara y saliera de la habitación.

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Harry estaba en problemas. Estaba en muchos problemas. Lo dejaron solo en su habitación, solo su punzante cicatriz le hacia compañía. Harry se paseó por todo centímetro de la habitación inventando todo tipo de excusas y explicaciones detalladas que le podría dar a su Padre. Pasó una mano por su cabello. Estaba tocando fondo. Sin importar lo que dijera, su Padre estaba que no cabía en si mismo.

Un golpe en su puerta llamó su atención. La puerta se abrió y Draco asomó su cabeza. Harry lo miró con ojos entrecerrados.

-Que quieres?- gruñó Harry- no hay nadie aquí mas que yo. Ve a buscar a mi padre para chismearle un poco mas.

Draco lo miró con sus ojos grises entornados.

-No estaría tan a la defensiva de ser tu- dijo- tu comenzaste.

-Yo?- Harry se giró a mirarlo- tu fuiste el que comenzó a delatarme!

-Si, por que actuabas como si el mismo Dios te hubiese dado los poderes del universo.

-Ya me conoces- dijo Harry- sabes que no lo decía en serio, solo trataba de molestarte.

-Pues hiciste un buen trabajo- dijo Draco.

Harry meneó la cabeza.

-Por que no me dijiste que el Obliviate no funcionó?

Draco lo miró fijamente.

-Oh, si, eso parece buena idea. Oye, Harry, el Obliviate que me lanzaste no funcionó, por que no lo intentas de nuevo- lo regañó- que crees que soy? Un completo idiota?

-Pues no eres inteligente, eso es seguro- dijo Harry- de otro modo no hubieses abierto la boca- se pasó las manos por el rostro. Su cicatriz seguía doliendole- maldición, Draco! Por que tenías que decirles a todos sobre las peleas. Somos mejores amigos, los mejores amigos no se delatan los unos a los otros!

-Si, pues los mejores amigos tampoco se lanzan Obliviate entre ellos- dijo Draco. Harry se quedó en silencio. Draco negó con la cabeza, sus ojos grises fijos en su amigo- sabes, todo lo que tenías que hacer era pedirme que guardara el secreto y yo lo hubiera hecho- le dijo tranquilamente- pero trataste de hacerme olvidar. Los mejores amigos no hacen eso.

Harry no dijo nada, pero su rostro se sonrojó de vergüenza. Lentamente caminó hacia el sofá y se sentó.

-No se que hacer- confesó Harry- esta muy molesto- se sobó la frente.

Draco se sentó junto a él.

-No te preocupes por eso- dijo- quiero decir, eres tu. El Amo se enojará, te gritará un poco y eso es todo. Ni Dios podría salvarnos su fuera uno de nosotros, nos arrancaría la cabeza y las usaría para decorar las paredes.

Harry hizo una mueca, otra pinzada de dolor llegó a su cicatriz.

-No estoy seguro de eso- dijo- juzgando por el dolor que siento, creo que si me va a decapitar- cerró los ojos fuertemente presionando su cicatriz con los dedos, pro el dolor no aminoró.

-Jura que nunca intentaras un Obliviate en mi de nuevo- dijo Draco tranquilamente- y yo juro que nunca mas volveré a acusarte de algo.

Harry, a pesar del dolor, sonrió.

-Nada de Obliviate para ti- prometió.

-Nada de acusaciones para ti- respondió Draco.

Un fuerte golpe en la puerta se dejó escuchar antes de que se abriera. Bella entró, con expresión fría, la decepción estaba claramente reflejada en sus ojos.

-El Amo quiere hablar contigo- le dijo a Harry.

Sintiendo como el nudo en su estomago se apretaba a mas no poder, Harry se puso de pie y fue a ver a su Padre.

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Su Padre estaba sentado en su silla de respaldo alto cuando Harry entró en su oficina. Harry cerró la puerta detrás de él con un golpe sordo. Voldemort levantó la cabeza, su mirada tan molesta como la ultima que había visto Harry. Respirando profundamente, Harry se acercó, odiando como sus pasos hacían eco en la silenciosa habitación. Se paró frente a él con las manos en su espalda pero la barbilla alzada. Se encontró con la mirada furiosa de su Padre y trató de mantener su expresión tan neutral como fuera posible, aun cuando su cicatriz quemaba furiosamente. No pudo mantenerse en silencio por mucho tiempo.

-Padre, se que estas molesto...

Se detuvo cuando su Padre levantó una mano para callarlo.

-No quiero tus explicaciones.

Harry tragó, el tono era duro y frío. De verdad había hecho enojar a su Padre. Obedientemente guardó silencio. Lord Voldemort escaneó a Harry con su roja mirada.

-Cuanto tiempo?- preguntó- cuanto tiempo llevas escapándote para encontrarte con Muggles?

Harry no dudó. Mentir no era su mejor opción ahora, no con su Padre.

-Tres años.

Voldemort no dijo nada. Mantuvo la mirada puesta en Harry. La cicatriz de Harry dio otra dolorosa y profunda punzada.

-No iras allá nunca mas- dijo Voldemort, su voz cargada de furia- esto se acaba hoy.

Harry asintió. Su cicatriz se sentía al rojo vivo. Se tomó las manos fuertemente en la espalda para no subirla y presionar los dedos en su frente, sabía que si lo hacía solo molestaría mas a su Padre. Siempre le había dicho a Harry que odiaba el dolor que le causaba sin querer cuando se molestaba. Harry ya había hecho enojar demasiado a su Padre por el día, no quería empeorarlo, así que evitó prestarle atención a su cicatriz.

-Puedes retirarte.

La orden fue fría, y le dolía. Voldemort usaba ese tono con sus Mortífagos, pero nunca con él. Harry se giró y dio un par de pasos, pero después se detuvo. Se giró para ver la expresión de sorpresa en el rostro de su Padre.

-Si me permites- dijo Harry- quisiera decir algo.

Voldemort se tomó un momento, pero asintió, sus ojos rubí mirando fijamente a Harry.

-Debes saber, Padre, que mis intenciones no eran hacerte enfadar- Voldemort permaneció en silencio- se que no quieres ninguna explicación, pero debo decir algo, es importante.

Voldemort asintió nuevamente.

-Me escapaba al mundo Muggle. Iba a clubes de pelea y luchaba con Muggles- dijo Harry dando un paso hacia en frente- pero hice eso con un solo propósito- tragó saliva, esforzándose por decir lo que debía- por los primeros cuatro años de mi vida solo supe del dolor y el miedo. No era nada mas que una bolsa de boxeo, y la razón era simple; era vulnerable. No sabía como defenderme- levantó la mirada para ver a su Padre a los ojos, sintiendo que la quemazón en su cicatriz aminoraba un poco- hace siete años, cuando Nott me atacó, eso me llevo a darme cuenta de la terrible verdad; seguía siendo vulnerable. Sin mi varita estaba indefenso- Harry negó con la cabeza- no quiero ser vulnerable, Padre. No puedo estar indefenso. No puedo soportarlo- dio otro paso al frente- quería aprender a luchar al estilo Muggle, por si en algún momento me encuentro sin varita, aun podré defenderme. Es mi segunda estrategia, Padre, y es buena. Nadie en el mundo Mágico espera que un mago sepa combate físico- con una pequeña media sonrisa, Harry continuó- y tu siempre me dices que el elemento sorpresa algunas veces puede ganar la batalla.

Voldemort no dijo nada, pero Harry sentía el dolor en su cicatriz aminorar mas y mas. Miró a los ojos a su Padre.

-Iba a decírtelo todo yo mismo. Lo juro, Padre. Solo estaba esperando a que mis habilidades en combate físico mejoraran a un nivel apropiado antes de poder mostrarte... ah!- apenas pudo contener el siseo cuando su cicatriz ardió nuevamente, mas ferozmente que antes. Respiró profundamente, jadeando de dolor. Levantó la mirada para ver los brillantes rubíes de su Padre.

-Si no quieres que aprenda a luchar como Muggle, te juro, Padre, nunca mas iré a esos clubs- dijo Harry- hice lo que hice para hacerme mas fuerte. Pero si no lo apruebas entonces no lo haré. Prefiero morir a decepcionarte, y lo sabes.

Voldemort aun seguía en silencio. Miró a Harry por un minuto entero antes de ponerse de pie.

-Padre...

Harry trató una ultima vez, pero su Padre caminó y lo pasó de largo, ignorándolo perfectamente. Harry cerró los ojos derrotado, sus hombros decayeron.

-Mañana por la mañana- dijo Voldemort al llegar a la puerta- a las siete en punto. Me mostrarás esta segunda estrategia que tienes.

Harry se giró, sus ojos verdes brillando de felicidad.

-Si, Padre- dijo.

Voldemort seguía molesto, su expresión y el dolor de su cicatriz se lo hacían saber a Harry.

-Yo decidiré, después de ver tu presentación, si puedes continuar ese horrible hobby o no.

Harry asintió nuevamente.

Voldemort lo miró una ultima vez.

-Ve a descansar- se dio la vuelta y salió- y toma poción para aliviar el dolor.

La puerta se cerró tras él suavemente.

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La mañana siguiente, a las siete en punto, Harry estaba en la oficina de su padre de nuevo, pero esa vez no estaba solo. Lucius, Draco, Bella, Nott y Macnair también estaban ahí. Lord Voldemort estaba nuevamente sentado en su silla de respaldo alto. Escaneando a los seis frente a él.

-Cinco oponentes son suficientes?- le preguntó a su hijo.

Harry sonrió de lado y se encogió de hombros.

-Puedo contra mas.

Voldemort levantó una ceja.

-Veamos que tal te va con cuatro de mis mejores- llevó su mirada hacia Draco- y un mago mediocre.

Draco se tensó pero aun así hizo una reverencia de agradecimiento, como si Voldemort le hubiese dicho un cumplido. Sus ojos grises se encontraron con los de Harry, quien le sonrió y le cerró un ojo.

-Las reglas- comenzó Voldemort- los cinco atacaran con sus varitas- habló mirando a sus Mortífagos y a Draco- todo vale, incluso la Imperius.

Harry sabía que eso era lo de siempre. Siempre entrenaba con las tres Imperdonables, pero la única Imperdonable que Voldemort les permitía a los demás usar era la Imperius. Y eso era por que Harry podía deshacerse de ella fácilmente. El único que podía usar la maldición asesina o la Cruciatus en presencia de Harry era el mismo Voldemort. Le había dicho a Harry que la razón era simple; él era el único del que estaba seguro no quería lanzarle esas maldiciones a Harry en realidad.

-Harry no puede usar su varita ni su magia- Voldemort levantó la varita de Harry para probar que no la tenía con él- el duelo terminara ya sea que Harry derrote a los cinco de ustedes, o que derroten a Harry.

Harry soltó un bufido burlesco.

-Como si eso pudiera pasar- murmuró.

Draco lo miró con una ceja alzada.

-Cálmate, Merlín, comportarte así fue lo que te llevó a este embrollo- le susurró el rubio.

Voldemort levantó su propia varita. Chispas verdes volaron de esta.

-Comiencen.

Harry se encontró rodeado por los cinco. Lo rodearon y,a l mismo tiempo, el lanzaron maldiciones. Harry vio los proyectiles de lux ir hacia él. Usualmente, Harry movería su muñeca y su escudo de cuerpo completo color azul lo cubriría al instante. Pero como no tenía permitido usar magia o su varita, tenía que usar métodos alternos. Se lanzó al suelo, esquivando apenas los hechizos. Rodó por el suelo hasta su primer blanco; Nott.

Aun en el suelo, Harry lanzó una patada, dándole con su pie al Mortífago en el estomago, haciendo que el hombre se doblara de dolor. Harry se puso de pie en un fluido movimiento, usando a Nott como escudo para protegerse de las nuevas maldiciones. Pero fue solo durante un momento. Una buena patada en el costado y Nott estaba fuera. Harry se tuvo que lanzar fuera del camino de los hechizos de Macnair, Bella, Lucius y Draco, le lanzaban de todo, desde "Stupefy" hasta "Imperio". Harry se agachaba, rodaba, corría, hasta que llegó a su segundo objetivo; Macnair. La patada de Harry lo hizo perder la varita rápidamente, pero Macnair no se daría por vencido tan fácilmente. Le lanzó un puñetazo al chico, pero era un puñetazo bastante lento e inestable, por lo que Harry pudo atrapar su puño con una mano fácilmente.

Con un leve giro en el sentido equivocado y la muñeca de Macnair estaba rota. El hombre gritó de dolor y sorpresa, dándole la oportunidad a Harry de golpearlo fuertemente en el rostro, noqueandolo. Un "Imperius" de Lucius le dio a Harry sorpresivamente.

-Detente!- le ordenó.

-No!- Harry empujó y rompió la maldición Imperdonable.

Le tomó unos diez segundos, pero aun así, era demasiado tarde. Bella tomó la oportunidad de la pequeña pausa de Harry para lanzarle un hechizo bastante fuerte. Harry salió disparado hacia el otro lado de la habitación, cayendo al suelo con un ruido sordo. Algo mareado, Harry se puso de pie. Bella le sonrió, moviendo su varita.

-Me vas a golpear, Harry?- lo retó- a una mujer? Que mal.

Harry le devolvió la sonrisa burlona.

-Una mujer? Donde?- le dijo Harry.

Bella soltó una risita mandando su propio Imperius hacia el chico. Esa vez, Harry se apartó y corrió directo hacia ella. Cambió de ruta a mitad del camino, evadiendo fácilmente las maldiciones de ambos Malfoy. Harry aprovechó que estaba junto a la pared y, dando un salto, dio dos pasos sobre la pared y se impulsó lanzando una patada. Su pie dio de lleno al pecho de Lucius, mandándolo hacia atrás y estampandolo contra la pared. Harry aterrizó sobre sus pies y tuvo que agacharse casi al instante para evitar un hechizo de Draco. Un simple puñetazo en la mejilla y Draco estaba fuera del juego, el chico respiró casi aliviado de que le hubiese tocado tan poco castigo. Solo quedaban Harry y Bella.

Bella hizo una pausa, luego envió un hechizo de desarme, Harry se lanzó hacia adelante, moviéndose ágilmente evadiendo los rayos de luz. Harry cerró su mano en la garganta de Bella, con la otra tomó la muñeca de la mano con la que tomaba su varita. Un pequeño giro y, con un jadeo, Bella soltó la varita. Harry le pateó las piernas haciéndola caer, con todo y su dignidad, sobre su trasero.

-Quédate abajo- le instruyó.

Harry se enderezó, sonriendo de lado mirando a su padre a los ojos. Abrió los brazos señalando los cinco cuerpos caídos en la habitación.

-Gané- declaró.

Voldemort sonrió.

-Creo que no.

Una fuerza invisible repentinamente golpeó a Harry lanzandolo hacia atrás. Golpeó con fuerza sobre el suelo, sacandole el aire. Un espasmo de dolor invadió su espalda y Harry gimió.

Lo siguiente que vio fue el sonriente rostro de su Padre.

-Magia sin varita- declaró- eso vence a las varitas y tu segunda estrategia- Voldemort se enderezó- tu defensa física puede ayudarte cuando te ataquen con varitas, pero no sirve de nada cuando no puedes ver o escuchar los ataques. La magia sin varita es lo que te servirá mas- sus ojos se entornaron mirándolo fijamente- ten los estúpidos hobbies que quieras, pero recuerda; la Magia es Poder. Nunca lo olvides.

-Harry gruñó.

-Si, señor.

Voldemort se inclinó, tomando a Harry por el collar de sus ropas y tirando para ponerlo de pie.

-Ahora que has aprendido la lección, puedes retirarte.

Harry asintió, soportando las protestas de su espalda.

-Y una última cosa- se acercó a Harry y le acomodó el cuello de la camisa- nunca mantengas nada en secreto, no a mi, entendido?

Harry sintió la advertencia clara en la voz de su padre, y también en la pequeña punzada en su cicatriz. Asintió con la cabeza.

-Entendido, Padre.

-Bien- Voldemort sonrió- puedes continuar tu entrenamiento físico. Puedo ver que necesitas practicar mas.

Harry, a pesar del dolor en su espalda, sonrió agradecido.

-Gracias, Padre.

-No entiendo como esto, escabullendote por todos lados como una rata, te ayuda, pero aparentemente te hace sentir mas confiado, así que esta bien por mi.

Harry rodó los ojos pero sonrió.

-Gracias.

Voldemort dio un apretón a los hombros de Harry antes de apartarse, sacando su varita para despertar a los hombres caídos en su oficina.

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Como todos buenos amigos siempre debe haber peleitas por ahí.. pero eso no disminuye el cariño que se tienen... el ke sigue ya es el ultimo de estos Drarrys tan lindos..! así ke dejen review..!=D