Gracias por los comentarios!
jbadillodavila - Me alegra que te guste y sobre el abandono se verá con el paso de los capitulos.
diego uzumaki uchiha - El perdón se debe de ganar y no hay excusa para abandonar a un hijo a su suerte! Espero sorprenderte con la historia!
Hola –persona hablando.
(hola) –persona pensando.
Hola –Bestia con cola hablando
(hola) -Bestia con cola pensando
Naruto no me pertenece, solo esta historia sale de mi imaginación. Los protagonistas de esta historia pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capitulo 2 – Hora de repartir justicia
Han pasado siete años desde aquella noche. Durante todos esos años no ha habido un día en el que no haya entrenado ferozmente bajo la tutela del viejo. Su cuerpo era una imagen clara de la saña con la que Rikudo lo entrenó. Su cuerpo estaba lleno de cicatrices, pero sobre todo la parte superior llenando sus pectorales y espalda. Los primeros meses intentó huir de Rikudo y de la zorra que habita en su interior mas de una vez… pero siempre se daba cuenta que se encontraba metido en un genjutsu planeado por el maldito viejo. Claro que cada vez que se daba cuenta de ello tenía que aguantar las risas de Kara en su mente y los insultos que le dedicaba por ser tan tonto.
-Activa tu sharingan –ordenó Hagoromo a Naruto. Lo activó mostrando los ojos rojos con tres aspas. –Bien… ahora sube el nivel –volvió a ordenar Hagoromo. Ahora Naruto cambió al Mangekyo Saringan Eterno. ¡RINNEGAN! –gritó ahora Hagoromo. Naruto se concentró ya que hacía apenas unos días en los que pudo despertar el rinnegan, lo consiguió a duras penas. –Muy bien Naruto, tienes que seguir entrenando todos los días y pronto podrás controlarlo por completo. –Sensei creo que no valgo para eso de ser ninja… además no me gusta eso de jugarme la vida por gente que no conozco… después de decirme quienes eran mis verdaderos padres ¿crees que no voy a vengarme de ellos? –dijo Naruto intentando dar miedo, en cambio se llevó un bastonazo en la cabeza por parte de Rikudo. –Tu y yo sabemos que no eres de vengarte ni nada de eso… puede que lo pienses pero no eres capaz de llevar a cabo unos planes así. –miró a Naruto y puso su mano en la cabeza rubia- Eres un buen chico Naruto… además eres mi heredero. –rió con fuerza poniendo una postura sacando pecho. –Ves, por eso no quiero ser tu heredero… no quiero volverme loco y viejo, además lo de tu tercer ojo no lo veo… no me gusta para nada viejo. –salió corriendo tras ver la cara maléfica de Rikudo.
Flashback
-Viejo, ¿crees que me puedes enseñar eso de dar miedo que me haces cuando no quiero entrenar? –preguntó Naruto comiendo algo de pescado. –No es difícil de aprender… tu chakra ayuda mucho a transmitir ese miedo a las personas. Madara Uchiha lo usaba antes de comenzar una pelea sabiendo que le hacia ganar la lucha antes de comenzarla. –se puso de pie y miró fijamente al rubio. –Intentalo, mírame y transmíteme miedo, haz que me arrodille ante ti. –Naruto se levantó y lo miró pero antes de empezar el maldito viejo salió huyendo escondiéndose tras un árbol –Naruto-Kun da miedo… -dijo el viejo a la vez que Naruto calló de espaldas con una gota en la frente, se levantó rápido gritando con los ojos muy abiertos. –¡No juegues conmigo! –salió tras Rikudo para, al menos, intentar matarlo.
Fin flashback
Abrió los ojos, la luz del sol llamaba a un nuevo día. Dentro de su cabeza comenzó a andar entrando en la casa que había construido para Kara, entró. –Buenos días Kara-sama –nadie contestó. (¿Donde estará?)- pensó Naruto buscando por todas las habitaciones. Cuando desistió de seguir buscando a Kara giró su cabeza encontrándose a la mujer que era tapada por una simple toalla con su pelo rojo mojado y goteando sobre sus hombros. –K-Kara-sama –dijo Naruto tartamudeando. -¡NARUTO! –gritó Kara pegándole un puñetazo que lo mandó fuera de la casa y de su mente. –(Maldito niño… pervertido, mente sucia y… cada día está más guapo) –pensó Kara sonrojándose por lo último que dijo.
Por suerte no tenía la mejilla roja salvo el dolor, es lo bueno de que te peguen en tu mente. Esa mañana el bosque de la muerte parecía bastante transitado, mas de lo habitual. Una de las cosas que entrenó con Rikudo fue vigilancia y sigilo por igual. Se sabía casi todos los nombres de los ninjas de Konoha, sus caras y casi todos sus jutsus. También sabía diferenciar a los buenos y los malos de la aldea con solo mirar sus gestos y por supuesto sus caras. Los que más le preocupaban era Danzo y Sasuke Uchiha, este último escapó de la villa prometiendo venganza sobre su hermano Itachi Uchiha por matar a su padre y a la mayoría de el clan. Aún vivía su madre, Mikoto y su hermana melliza Satsuki Uchiha. De su familia poco quería saber, aunque más de una vez los miraba escondido con mezcla de sentimientos, un poco de rabia y otro poco de necesidad de abrazarlos.
Otra de las cosas que descubrió fue el nombre con los que se diferencian a los grupos de gennins en la aldea. Equipo 1, equipo 2, equipo 3 y así hasta diez. Lo que le dejó mas sorprendido fue el nombre que le ponían a los ANBU según la careta que llevaran. Con respecto a los ANBU, Naruto se encaprichó por una careta de zorro que le robó a uno de los ninjas mientras este hacía sus necesidades entre los matorrales. Si, Rikudo y Kara se rieron bastante viendo como de silencioso hacía toda la operación, era mas ruidoso que un elefante en una cacharrería aunque eso solo fue al principio.
Podía decirse que Naruto era el mejor ninja del planeta salvo que nunca había luchado con alguien de carne y hueso. Rikudo le hacía daño, valla que lo hacía, pero era un maldito fantasma que lo hacía entrenar como un esclavo. Le faltaba experiencia en combate pero eso se iba a solucionar pronto. Ese mismo día, aprovechando que casi todos los altos mandos de Konoha junto a la mayoría de la seguridad de la aldea estaban en el bosque de la muerte celebrando el día del cumpleaños del querido Yondaime, Naruto saldría de la aldea para no volver en un largo periodo de tiempo, empezaba su misión en este mundo, buscar la paz en él.
-Muy bien Naruto, es hora de que vueles libre, mi trabajo aquí ha terminado. Te entrego estas dos espadas para que te ayuden en tu camino–dijo Hagoromo con una sonrisa dándole las dos espadas, una negra con el filo plateado y la otra blanca con el filo dorado- Cuida a Kara y no mueras en batalla, eres la única luz que puede alumbrar este mundo. Haz lo correcto, hazle caso a tu corazón y siempre mantén la mente fría… dejo todo en tus manos niño, hazme sentir orgulloso. –la luz empezó a emanar nuevamente como el día en que lo conoció. –Kara… este pergamino contiene un jutsu que te liberará del cuerpo de Naruto siempre que lo desees… pero recuerda que el día que salga de él, nunca más volverás, serás totalmente libre. –informó a Kara acariciando su cabeza y dándole el rollo. –Gracias padre, pero de momento no haré eso, es momento que esté junto a Naruto y vencer juntos en las batallas que comienzan.
-Gracias por todo viejo, cuidaré bien de Kara y… te echaré de menos –dijo Naruto llorando y abrazando a Rikudo antes de que este desapareciera para siempre. –Es hora Naruto… -avisó Kara- Ahora soy Menma… Menma Otsutsuki. Y es hora de repartir justicia –empezó a caminar mostrando una sonrisa zorruna acompañado por Kara. Colocó su careta de zorro en posición y su pelo se volvió negro.
