Destinado a conocerte


Confrontación

— ¿Q-que significa esto Oreki? —lo miró exigiéndole no solo una respuesta, sino algo que sonara más que convincente como para ameritar una situación así.

—Así que era verdad Houtarou, me has remplazado —comenzó a llorar haciéndose el afligido —pero como tu amigo no puedo estar más feliz por ti, felicidades.

—E-esperen, esto no es… —después de que su amigo cambiara su actitud y lo felicitara con una gran sonrisa y pose de victoria el trató de explicar las cosas pero parecía que no le iba a ser fácil.

—Oreki-san…

La noche pasada se quedó a dormir en la casa de Irisu ya que se hizo de noche mientras terminaban con los preparativos, claro que no pudo descansar sino hasta después de haber respondido un par de preguntas de sus padres por todos los rumores que corrían sobre él gracias a su hermana. Afortunadamente y fuera de lo que espero no era nada de lo que se imaginó más que un par de exageraciones en cuanto a sus habilidades deductivas, pero gracias a eso la conversación resulto amena, tranquila y rápida, después de ello preguntó por la habitación en la que pasaría la noche y finalmente cuando Irisu lo llevo, sin perder un solo segundo más se durmió en el futon que habían preparado para él.

A la mañana siguiente todo transcurrió sin ningún contratiempo, se arregló para asistir a la escuela levantándose un poco tarde ya que los sábados entraban una hora después que de costumbre. Desayuno nuevamente junto con Irisu y sus padres y cuando terminaron alistaron las últimas cosas para partir.

Y de entre todos los días del año, del mes, de la estación y de la semana justamente hoy, ¡hoy! Tenía que venir Chitanda junto con Ibara y Satoshi a la casa de Irisu. Justamente vio que ella cruzaba la puerta informando que ya se iba y él la imito demorándose un poco más al agradecerle a sus padres las atenciones que habían tenido con su persona, estos de manera gentil le dijeron que siempre era bienvenido y que no dudara en volver, él o su hermana.

Cruzó la puerta esperando que Irisu no se hubiera adelantado tanto o que lo hubiera esperado fuera, y de esa manera fue. Se encontraba a dos calles que conectaban a la puerta de su casa por lo que camino hacia ella cuando se percató de que no se encontraba sola; podía esperar que fueran amigas suyas, alguna kōhai esperando por su atención o incluso algún pretendiente, pero justamente en el peor momento se percató de que era Chitanda junto con sus amigos.

—Irisu-senpai, al menos podrías esperarme para irnos juntos… —y fue justo al terminar esa línea que se percató de la identidad de sus amigos.

Por lo que obviamente tanto Chitanda como Ibara y Satoshi se sorprendieron por no decir que quedaron estupefactos al verlo salir de su casa y que le dijera que fueran a la escuela juntos.

El primero en malinterpretarlo fue Satoshi quien aunque no dijo nada soltó un par de risas y sonrisas picaras hacia su amigo, de cierta manera felicitándolo.

—Creo que están malinterpretando las cosas —interrumpió Irisu, sorprendiendo a todos por su forma tan calmada he indiferente de responder a pesar de la situación en la que se encontraban —, Oreki-kun me ayudo con un par de cosas y se oscureció por lo que le ofrecí quedarse a dormir en mi casa, mis padres que se llevan muy bien con Tomoe-san insistieron en que se quedara para poder conocerlo y hablar un poco durante la cena.

— ¿Enserio? —preguntó de inmediato Chitanda.

—Es tal y como dice Irisu-senpai —también respondió casi de inmediato para aclarar el malentendido, de cierta manera calmándose al ver la seguridad y la calma con la que Irisu hablaba.

Al escuchar las palabras de ambos Chitanda por fin fue capaz de volver a respirar. No supo cómo describir aquella sensación, el ver a Houtarou saliendo de la casa de Irisu fue como si la hubieran rociado con un balde de agua helada que recorrió cada nervio de su espina dorsal. Por instinto su cara se enrojeció y sintió que iba a llorar, que iba a gritar, que iba a correr, sin embargo se quedó inmóvil sin poder hacer nada, no fue sino hasta que lo aclararon que sintió que dejaba de sofocarse.

—Y-ya veo —formó una sonrisa por instinto y prosiguió —, Irisu-san, mis padres querían que te entregara esto lo antes posible —de su mochila saco una carta que le extendió con la mano derecha, que aun levemente le temblaba.

—Gracias —la recibió y leyó el remitente —iré a entregársela a mis padres, pueden adelantarse sin mí.

— ¿Estas segura? —Irisu asintió con una sonrisa diciéndoles que no se preocuparan, después regreso sobre sus pasos para volver a entrar a su hogar.

—Vaya, esto realmente me sorprendió —exclamó ligeramente Satoshi mientras estiraba los brazos —yo que creí que… —se detuvo al ver la mirada asesina con la cual su amigo lo estaba mirando —hey, tranquilo Houtarou solo estaba jugando, solo eso —se disculpó rápidamente.

—Estoy de acuerdo con Fuku-chan, esto realmente me sorprendió en un principio pero debí saber que un idiota como Oreki ni en sueños saldría con alguien como Irisu-senpai —río recuperando un poco el ambiente mientras que Oreki la miraba con molestia para después solo suspirar resignado, tenía razón, no creía que hubiera alguien que estuviera interesado en alguien como él, pero así estaba bien pues de otra manera su ahorro de energía se vería aun en más peligro de lo que había tenido que soportar estos últimos meses.

Siguiendo las indicaciones de Irisu se adelantaron y comenzaron a caminar. Fue algo raro pero acogedor, los cuatro estaban acostumbrados ir solos por lo que un grupo de cuatro resultaba bastante numeroso.

— ¿Cómo van las cosas con Irisu-san? —le preguntó Chitanda.

— ¿A qué te refieres? —por lo que entendió podría ser que aún no le quedaba claro lo que paso.

—Bueno, la has estado ayudando en algo ¿no Oreki-san? —Preguntó con cierto interés —el salón del club ha estado un poco solo sin ti… —mantuvo la mirada al frente al terminar, no quería imaginarse la cara de sorpresa de Houtarou o que la mirara raro.

— ¿S-si? —Desvió su rostro también —ayer decidimos terminar todo y por lo mismo se me hizo tarde y me invito a quedarme, empezando por hoy volveré al salón de clásicos después de clases.

—Ya veo, me alegra oírlo —volteo a verlo y se percató de que Oreki la miraba de reojo, cuando sus ojos chocaron ambos desviaron sus rostros esperando a que alguno de los comenzara con otro tema de conversación ya que Satoshi había dicho algo inapropiado y Mayaka enojada amenazó con golpearlo por lo que salió corriendo con Ibara detrás de él dejándolos a ambos solos.

¿Sera un bueno momento? —lo pensó por unos momentos. Ahora que se encontraban solos quería preguntarle a Chitanda sobre si estaba interesada en alguien. Maldecía a Irisu por meterle esa duda en la cabeza y aún más por hacerlo darse cuenta de que no le gustaba esa posibilidad. Era más que obvio que Chitanda le respondería con alguna negativa ya que no era algo que alguien estaría divulgando a todo el mundo sin embargo tenía la urgencia de preguntarlo aunque sabía que no le responderían con la verdad.

Ajeno a sus pensamientos Chitanda se encontraba de la misma manera, quería saber por qué se sentía así, por que tuvo esa sensación cuando lo vio salir de la casa de Irisu y aún más quería escuchar de sus propios labios que no tenía ningún tipo de relación o interés amoroso con ella. El malentendido se había arreglado, pero eso no significaba que no hubiera algo detrás de eso, aunque era obvio que si ambos querían mantenerlo en secreto Oreki no respondería con la verdad sin embargo sentía la urgencia de hacerlo, ¿ahora sería un buen momento?

—Chitanda…

—Oreki-san…

Hablaron al mismo tiempo, se miraron por unos segundos para después sonreír ante aquel suceso tan inusual y divertido.

— ¿Qué me querías decir Oreki-san?

—N-nada importante en realidad, ¿tú que me querías decir Chitanda?

—N-nada importante tampoco —ambos se echaron para atrás, sin embargo al menos la tensión se había roto y sin darse cuenta habían llegado a la escuela, subieron las escaleras para llegar al piso de su grado y como el salón de Oreki se encontraba primero, Chitanda lo acompaño a la puerta, despidiéndose de manera animada diciéndole que lo esperaría para que fueran juntos al salón del club a lo que él asintió de la misma manera.

—Houtarou, por fin llegas, me estaba aburriendo —tomó asiento en su pupitre dejando su mochila a un lado, vio como Satoshi que se sentaba frente a él volteo y lo recibió con una de sus clásicas sonrisas —, sabes esta vez Mayaka casi me alcanza, por accidente dije que si tu no tenías nada con Irisu-senpai a mí me gustaría intentarlo y ya te imaginas como se puso —comentó entre risas.

— ¿No crees que estas siendo un poco insensible? —lo miró sin mucho interés regresando a su yo normal —, tu mejor que nadie sabes lo que Mayaka siente por ti, aunque no lo digas enserio al menos deberías de evitar esos comentarios cuando estés con ella.

—Lo sé, es solo que no puedo evitarlo. No es que quiera provocarla ni nada por el estilo, solo no quiero que…

—Todos a sus asientos —la puerta corrediza se abrió dando paso al sensei de matemáticas —, saquen su libro en la página 89, también tengan su cuaderno de apuntes a la mano, en unos momentos revisare los ejercicios de ayer.

—Que lastima, nos interrumpieron en el momento más interesante —nuevamente Satoshi cerro la conversación sentándose correctamente y dándole la espalda a Houtarou.

Ambos acataron las órdenes de su sensei y después de abrir su libro en la página indicada buscaron el último apunte que habían hecho el día anterior que era el mismo lugar en el que se encontraban los ejercicios.

Por alguna razón en vez de pedirles que fueran a entregárselos como de costumbre decidió ocupar la clase para que sus alumnos pasaron a resolverlos al frente. La mayoría eran ejercicios sobre ecuaciones diferenciales con límites cerrados; para el agrado de su sensei todos lo que pasaban los resolvían correctamente acompañado de alguna duda de cómo habían hecho cierto paso siendo respondido entre los mismos compañeros.

Las clases volaron y finalmente el timbre que anunciaba el fin de estas sonó, guardaron sus cosas y se prepararon para las actividades extracurriculares.

— ¿No vienes? —Oreki le preguntó a su amigo al ver que no se movía de su asiento.

— ¿Lo olvidaste? —Lo miró con desprecio —hoy nos toca a Shuu y a mí la limpieza —tiró su rostro al pupitre completamente desganado —además hoy tenemos una reunión en el consejo estudiantil sobre los presupuestos para los clubs, no sé si me dé tiempo pero tratare de darme una vuelta en la tarde, al menos para ver si podemos regresarnos juntos.

—Vaya —respondió sin un ápice de asombro —suerte entonces —le dio la espalda y siguió su camino.

—Eres realmente cruel Houtarou —cerró los ojos y sonrió ante el acto —al menos pídeme que aumente el presupuesto del club de clásicos ¿no sería genial? —extendió su puño en pose de victoria bastante animado.

—No es que lo necesitemos ¿o sí? —Se detuvo para contestarle —no hacemos nada más que perder el tiempo.

—En eso tienes razón —asintió mientras se ponía de pie —bueno, más vale que vaya empezando, nos vemos. ¡Shuu! Yo pido limpiar la mitad de atrás.

— ¿Qué? Eso no es justo Fukube —reclamó al ver que no necesitaba mucho esfuerzo arreglar esa parte.

—Vamos, vamos. Toma esto como un entrenamiento para las adversidades de la vida, cuando salgas serás duro como una roca y nada podrá contra ti.

— ¿Por limpiar medio salón desordenado? —no supo si molestarse o reír por lo que opto por la segunda. Después de todo Satoshi le había prometido hacer todo lo posible para que aumentaran el presupuesto del club de judo.

Dejando a su amigo atrás, tan pronto y como cruzo la puerta se encontró con Chitanda quien lo estaba esperando recargada al lado de unas ventanas del pasillo.

—Oreki-san —saludó con una sonrisa.

—Chitanda —se sorprendió al verla, recordando que habían quedado para ir juntos al club —, Satoshi me dijo que tal vez no fuera a ir al club por una junta con el consejo estudiantil.

—Ya veo —miro hacia el tercer salón —Mayaka-san salió corriendo de su salón hace unos momentos y me dijo que sus senpais se enfermaron y tenía que estar cargo del club de manga por lo que tampoco creo que venga al salón hoy —rio un poco —parece que solo seremos nosotros dos Oreki-san.

—Eso parece…

Comenzaron a caminar al salón del club sin ningún tema en particular, cosas triviales a las que realmente ninguno le prestaba atención, lo único que tenían en mente era que estarían solos y que tal vez sería una buena oportunidad para hacer esas preguntas que tanto los consumían.

—Realmente extrañaba este lugar —le dio un rápido vistazo recordando que se había ausentado ya por cinco días —tampoco es como si hiciéramos mucho aquí —se dijo a sí mismo. Camino a la mesa, recorrió la silla en la que siempre utilizaba y tomo asiento sobre ella, puso su mochila en la mesa y saco las libretas de las cuales tenia tarea o algo pendiente por hacer.

Chitanda lo imito tomando asiento frente a él, el lugar que siempre ocupaba.

— ¿Tienes tarea Oreki-san?, es extraño ya que es sábado.

—No sé si se pueda considerar como tarea —le mostro la libreta de filosofía —teníamos que traducir este poema al japonés y relatar que sentimos al hacerlo, lo dejaron desde hace tres días pero no sé cómo terminar la segunda parte.

— ¿No eres bueno expresando tus sentimientos? —preguntó curiosa.

—Supongo que no —vio Chitanda por unos instantes —realmente no lo soy.

— ¿Quieres que te ayude?

—No me vendría mal —miro nuevamente la libreta —la traducción fue lo más sencillo, pero aun así creo que hay palabras que no sé cómo interpretar.

—Combinar cualquier materia con ingles la complica un poco.

Al final tal y como lo había propuesto Chitanda termino ayudándole. No era nada del otro mundo, una reflexión bastante interesante sobre la nula diferencia entre lo real y lo irreal; el autor alegaba que tenían el mismo valor y en ciertos cosos lo irreal tenía aún más peso, sin duda mientras discutían aquello se les fueron al menos dos horas.

Miraron el reloj y se sorprendieron por el tiempo consumido. Aún era relativamente temprano si lo comparaban a la hora en la que solían retirarse por lo que decidieron quedarse un poco más.

—Sabes Oreki-san —llamó su atención —Fukube-san realmente te extrañó esta semana y pensar que el día en el que vuelves él está ocupado… —rio un poco —es gracioso.

— ¿Lo es? —Preguntó sin verle la gracia —me cuesta creer que me extrañara, ya que le veo la cara todos los días.

—No seas tan rudo Oreki-san —lo regañó —, a pesar de todo Fukube-san te aprecia mucho, aunque siempre está bromeando al respecto creo si le pesaba pensar que lo habías remplazado por Irisu-san.

— ¿Enserio? —vio a Chitanda con interés — ¿dijo algo más?

— ¿Q-que? —Se sorprendió —no, nada, ¿debería?

—Espero que no —se llevó las manos al rostro —, solo no quería que hiciera cosas innecesarias.

— ¿Innecesarias? —Volvió a preguntar —pero ahora que lo mencionas… —de inmediato le llego a la mente ese mensaje que Satoshi leyó en voz alta diciéndole que quería hablar con él y que no quería que ella ni Mayaka se enteraran.

— ¿Dijo algo? —aún no había consultado a su amigo para preguntarle sobre el interés amoroso de Chitanda, pero conociéndolo pudo haber inventado cualquier cosa que lo metiera en problemas.

—S-se supone que yo no debería de saber esto… —admitió apenada.

—Ese maldito —murmuró con frustración —, y bien ¿Qué te dijo?

—N-no me ha dicho nada aun, solo nos leyó un mensaje que decía que, bueno, querías hablar con él y no querías que Mayaka-san y yo nos enteráramos.

—Ese maldito —volvió a repetir.

— ¿De qué se trata Oreki-san?

—De nada realmente, una tontería.

—Si es una tontería entonces no hay problema de que sepa ¿verdad?

—No es eso, veras…

—Oreki-san…

Y la historia se repetía una y otra vez. El negándose por todos los medios posibles, mientras que ella lo presionaba con esos ojos tan clásicos suyos, era una batalla perdida, ya lo sabía pero al menos tenia evitar ser descubierto por lo que trato de pensar en una excusa rápidamente.

—Solo quería preguntarle sobre…

— ¡Oreki-san!

Sabía que no podía engañarla, si quiera había empezado y ya lo había descubierto. Pero tenía que pensar rápidamente en algo, no podía decirle simplemente que había escuchado de Irisu que le gustaba alguien y que por alguna extraña razón que ni siquiera el entendía la curiosidad lo mataba.

—E-es sobre Irisu-san ¿verdad? —preguntó ligeramente decaída.

— Q-que… ¿Cómo es que?

—Entonces era verdad —se forzó a esbozar una diminuta sonrisa

—N-no es lo que piensas Chitanda, yo no quería…, solo tenía un poco de curiosidad y…

—No, está bien Oreki-san, no veo porque lo mantenías en secreto.

—Bueno, es que no sabía cómo reaccionarias si te lo decía directamente —desvió un poco la mirada.

—Su-supongo que tienes razón, pero creo que decir las cosas siempre es lo mejor.

Se quedaron en silencio por unos momentos. Chitanda aun asimilando el hecho de que Irisu y Oreki estuvieran saliendo y que hasta ahora todas sus sospechas fueran reales, aunque después de todo se había ausentado una semana para estar con Irisu, he incluso esta mañana lo vieron salir de su casa.

Mientras Houtarou se caía de la vergüenza, imaginarse que Chitanda se enteraría de que estaba buscando saber la identidad de la persona que le gustaba, incluso si dejaba de hablarle lo entendería a la perfección pues esto ya entraba hasta el punto de parecer un acosador.

— ¿Desde hace cuánto? —preguntó sin despejar sus ojos de él.

—Irisu-senpai me lo dijo apenas ayer —respondió igualmente avergonzado, más al ver que Chitanda no dejaba de verlo. Al parecer, si se había molestado.

— ¿Ayer? —exclamó sorprendía. Entonces no tenía tanto como imagino y… ¡un momento! ¡Irisu había tomado la iniciativa con Houtarou! Era algo que jamás imagino posible, pero desde que la conocía ella iba directamente a por lo que quería, la admiraba por eso pero no espero que esto llegara a incomodarla tanto.

—S-si —comenzó a jugar con sus manos —sobre eso quería hablar con Satoshi, como él está en todo quería saber si no tenía alguna idea.

—Ya veo, ciertamente Fukube-san está en todo, desde el primer día que te ausentaste el me lo había dicho.

— ¿Enserio? —Eso realmente era para sorprenderse —, no esperé que él lo supiera.

Volvieron a quedar en silencio sin que ninguno de los dos quisiera dar alguna otra palabra. El ambiente era pesado y probablemente alguno de los dos terminaría yéndose para aliviar el ambiente. Al menos ya estaba seguro de que Satoshi sabía quién era el interés romántico de Chitanda y podría acabar con la duda que tantos problemas le trajo y posiblemente le traería si no se disculpaba apropiadamente.

Vio a Oreki poner una pose incomoda mientras trataba de mirar a otro lado, quizá se había excedido. Si no habían hecho pública su relación ambos debían de tener sus razones, o tal vez lo harían pero no querían precipitarse tanto y ella lo había presionado para que lo aceptara, al menos ante ella. Pensó que cuando todo quedara claro se sentiría más tranquila, todo lo contrario a la realidad.

¿Debería felicitarlos, desearles suerte? No asimilaba la idea y realmente no creía que podría acostumbrarse, ambos eran sus amigos y tenía que apoyarlos. Apenas entendía las palabras que Mayaka le dijo aquella vez, y tal y como las pronuncio no se imaginaba soportando verlos diario.

Ya no necesitaba que Oreki resolviera el misterio, ya lo entendía a la perfección: estaba interesada en Oreki Houtarou y simplemente lo dejaría en un interés antes de que se hiciera más daño.

—Oreki-san…, no me siento muy bien, creo que me iré a casa —se forzó a sonreír, guardo sus cosas en su mochila y se puso de pie… Si tan solo las cosas hubieran podido seguir como hace unos minutos en los que ambos estaban platicando animadamente sobre su tarea.

— ¿Quieres que te acompañe? —se puso de pie imitándola, tal vez consumiera todas las energías de su día pero tenía que disculparse con ella por entrometerse en su vida amorosa —, si no te sientes bien es peligroso que vayas sola.

—Estaré bien Oreki-san, solo quería estar sola para aclarar mi mente —le dio la espalda y comenzó a caminar.

—Chitanda yo… —trató de decir algo pero nada más salió de sus labios —lo siento, no quería decírtelo porque supuse que te enojarías… ¡discúlpame por tratar de meterme en tu vida amorosa! —cerró los ojos he hizo una pequeña reverencia a manera de disculpa. Realmente la acción que le había consumido más energía durante los últimos cuatro meses.

—No te preocupes Oreki-san, yo entiendo que… ¡Q-que! —rápidamente se sobresaltó al escucharlo con atención, ¿Acaso la había descubierto? No le sorprendería sabiendo que era un genio, pero ahora como respondería a eso, es más ni siquiera podía voltearlo a ver a la cara.

—Por alguna razón no podía estar tranquilo desde que Irisu-senpai me dijo que había alguien que te interesaba, y por eso quería consultar a Satoshi pero con todo esto…, supongo que lo dejare así. No quiero causarte más problemas, prometo que olvidare el tema.

—Q-que… yo, ¿d-de que estas hablando Oreki-san?

—Lo siento, realmente no sé qué me paso —se sonrojó ligeramente —es algo vergonzoso pero no me sentía tranquilo y estaba un poco preocupado de que pudiera ser una mala persona pero imagino que si tú, bueno, si tú eres la que lo eligió debe de ser alguien increíble —sacudió su cabeza —. Prometo no volver a sacar el tema y te pido disculpas nuevamente.

Todo volvió a quedar en silencio.

—Oreki-san, ¿q-que no estábamos hablando de tu relación con Irisu-san? N-no entiendo que tengo que ver yo en…

— ¡Q-que!

Nuevamente algo que le costó más energía de la que esperaba.

Ambos se miraron tratando de entender que estaba pasando.

—C-creo que será mejor que nos sentemos y volvamos a hablar. Preparare un poco de té.

Siguiendo las indicaciones de Chitanda volvió a sentarse mientras la veía preparar el té expreso que solían tomar de vez en cuando durante su estancia en el club. Cuando termino y le extendió su tasa ambos comenzaron a tomarla en silencio, siguiendo el mismo proceso durante veinte minutos en los que ambos se lo terminaron quedándose sin excusas para aplazar lo inevitable.

Armándose de valor Houtarou le conto que mientras ayudaba a Irisu; omitiendo las partes que pudieran darle una pista de que preparaban una fiesta sorpresa, ella le había dicho que Chitanda estaba interesada en un chico y le preguntó si no sabía nada al respecto y que finalmente se había quedado con la duda que por alguna razón que aún no entendía, quería resolverlo lo más pronto posible.

—Pero supongo que el hecho de que seamos compañeros del club de clásicos no me da el derecho de meterme tanto en tu vida.

—Oreki-san, eso no… —se sonrojó ante esa posibilidad sin embargo aclaro su garganta y prosiguió —c-creo que ambos malentendimos las cosas. Fukube-san me dijo que probablemente ustedes dos estaban saliendo he incluso Mayaka-san me hizo un par de preguntas sobre cómo me sentiría al respecto. Cuando te vi salir de su casa esta mañana pensé que era cierto aunque como Irisu-san lo negó con total calma pensé que solo eran rumores, hasta que…

—Hasta que ambos confundimos las cosas… —sonrió ante este hecho.

Chitanda también lo hizo, se miraron por unos momentos y ambos comenzaron a reír sintiéndose como los más grandes tontos del mundo. Cualquier persona se hubiera sorprendido de ver reír a Oreki sin embargo ambos lo hacían como si fuera lo más natural del mundo.

Definitivamente era el día en el que había gastado más energías en lo que llevaba de sus años de vida.

—Entonces Irisu-san y tú no están saliendo —comentó aliviada.

—No, no lo hacemos —respondió volviendo a su clásico yo —me sorprende ver cómo terminamos uniendo estas ideas.

—Ya lo creo Oreki-san, aunque…

— ¿Pasa algo?

— ¿Por qué tanto interés en saber quién me gusta? —se sonrojó al terminar su pregunta pero trato permanecer con la cara en alto.

—Ah, eso… —trató de buscar una excusa pero no la encontró —no lo sé, solamente quería saberlo —de ninguna manera iba a responderle que mientras pensaba si había alguien por quien podría sentir algo más que amistad ella había resaltado y quería apaciguar esa duda.

— ¿Q-quieres que te diga Oreki-san?

—N-no es necesario si no quieres —desvió el rostro.

—Solo si prometes mantener el secreto — ¡Que estaba pensando hacer! ¡Realmente que estaba a punto de hacer! Le hizo una seña para que se acercara.

—E-enserio, si no quieres no es necesario —ajeno a sus palabras se acercó a ella al ver la indicación.

—Q-quien me gusta es… — ¿Realmente lo haría? ¡Ya no había marcha atrás! Oreki acerco su oído para escuchar con mejor atención cuando inesperadamente sintió una pequeña sensación cálida en su mejilla. Rápidamente se separó al acto tratando de encontrar una explicación lógica a lo que estaba pasando. Buscó la mirada de Chitanda con alguna explicación pero simplemente vio su rostro sonrojado y ligeramente desviado para evitar encontrarse con el suyo.

¿Acaso… ¡acaso Chitanda le había dado un beso en la mejilla!? ¿Qué demonios significaba eso?

—Oh, creo que interrumpo algo —con la puerta del club ligeramente abierta se encontraba el rostro de Satoshi asomándose con una mirada picara muy parecida a la de esta mañana, salvo por que esta vez iba dirigida hacia los dos.

—N-no, espera Fukube-san esto es…

—No tienen por qué explicarme nada —su rostro no cambio en lo más mínimo.

— ¡N-no te hagas ideas equivocadas!

—Ooh —exclamó en burla — ¿Cuándo fue la última vez que te vi tan exaltado Houtarou?

— ¡Tú!

—No se preocupen, no se lo diré a nadie, me quedo con la satisfacción de que hasta una base de datos puede sacar conclusiones —sin más cerró la puerta dejando el eco de sus pasos corriendo a lo lejos.

Nuevamente volvieron a quedar solos, Houtarou dejó escapar un bufido finalmente sentándose y relajándose un poco —No entiendo por qué nos volvimos amigos.

—No seas así Oreki-san, estoy segura de que Fukube-san no hace nada con mala intención.

—Ya lo sé, es solo que…

Se miraron y volvieron a recordar lo que Satoshi había interrumpido hace unos momentos. De nuevamente se sonrojaron sin ser capaces de decir alguna otra palabra, ¿Qué era esto, que estaba pasando?

No tenía que meditarlo mucho, era más que obvio ¿pero por qué él? No pudo hacer nada más que perderse en sus reflexiones y recuerdos pensando en la primera vez que se encontraron en ese mismo salón.

—Sabes Chitanda, tal vez suene algo fuera de lugar pero la primera vez que te vi, cuando estabas en aquella ventana por unos momentos pensé que estábamos destinados a conocernos.

—Yo pensé lo mismo Oreki-san.

— ¿Qué curioso no?

—Sí, es muy curioso.

Aún quedaba festejar el cumpleaños de Chitanda en un par de días, pensaba encargarle algo a Irisu para que fuera su regalo también pero por alguna razón quería elegir uno por sí mismo. Todo lo que pasaba a su alrededor era cada vez más y más extraño para alguien como él pero al menos estaba seguro de que no se arrepentía de nada.

— ¿Esto es a lo que llaman una vida escolar colorida? —se preguntó a sí mismo.

—No puedo responder eso Oreki-san, pero, p-podemos descubrirlo —de nuevo esa sonrisa de Chitanda que acostumbraba ver cada momento en el que terminaban resolviendo algún misterio, no era algo típico de él pero tendría que buscar algún método para almacenar más energía en su cuerpo ya que mientras estuviera a su lado la derrocharía en la primera cosa que le llegara a la mente, tal vez se estaba volviendo loco pero le parecía bien de esa manera.


¿Que les pareció? ¿Reviews?

Notas del autor: Y así es como esta hermosa historia llega a su fin, realmente le agradezco a todos los que siguieron este pequeño three-shoot y en especial a aquellos que me hicieron llegar sus opiniones por medio de un review que es lo que me da ánimos para seguir escribiendo.

Si llegan a encontrarse con esta historia dentro de un par de años no duden hacerme llegar sus opiniones, que para mi serán siendo igual de importantes hoy que dentro de diez años c:

mary-animeangel: De esta manera termino su pequeña escena de celos x) Gracias por seguir la historia y espero te haya gustado.

Ashbell: Gracias, realmente me alagan tus comentarios, y nada me pone mas feliz que te gustara mi historia. Y tal y como dices mas vale tarde que nunca, y supongo que eso mismo aplica a mi xD Me disculpo por la tardanza en colocar este tercer capitulo, espero te haya gustado y nuevamente te agradezco por seguir aqui c: