Un mundo extraño
"Mi padre"
-Por favor, deja de mentirme ya. Estás actuando cómo una loca, May.
En una cafetería, una hermosa chica permanecía en silencio mientras un joven de ojos esmeralda le reprochaba con molestia.
-Y tú, deja de llamarme de esa manera… Ya te dije que mi nombre es Sapphire.
Ella solo mantenía su mirada en la taza de café que tenía enfrente, no deseaba verle el rostro a ese chico tan ruidoso y arrogante, pero debía de aguantar si quería poder salir de allí, ya que notó que por sus medios le era imposible.
-No entiendo, May. Desearía hacerlo… Pero cómo te veo en mal estado, te llevaré la corriente.
Contestó él con la taza de latte en la boca.
-Majadero…
Bufó ella mirando en otra dirección.
-Te llevaré con tu padre, seguro estarás bien a su lado.
Esa oración hizo que sus ojos azules brillaran cual los zafiros que se suponía que eran. Estaba tan confundida, tan perdida, pero vio la luz de esperanza en la persona que más la amaba en el mundo, la persona que cuidó de ella desde que llegó al mundo. Su padre, el Profesor Birch.
-¡Mi padre, llévame con él!
-Como quieras…
El chico pagó la cuenta y se pusieron en marcha, caminaron un poco y se pararon enfrente de lo que parecía ser una casa tradicional japonesa.
-¿Y esto qué es…?
Preguntó ella confundida.
-Pues es tu casa… "Sapphire".
Un hombre alto salió al encuentro de los dos jóvenes, la chica reconoció su rostro de inmediato.
-¿Norman…? ¿Qué haces aquí…? Ruby… ¡¿Ruby se encuentra bien?!
Recordando el ataque sufrido por aquella bestia Pokémon, lo primero que hizo por inercia, fue preguntar por su querido y preciado compañero.
-¿Ruby…? ¿Te encuentras bien, May…? ¡¿Y por qué te encuentras en ese estado?!
Preocupado, se puso a su altura y comenzó a revisarle por todas partes.
-Hija ¡¿Qué te ha pasado?!
Ella quedó helada ¿Sus oídos le mentían?
-¡Déjeme! ¡Yo no soy su hija! ¡Mi padre es el Profesor Birch!
Tanto cómo el joven de ojos esmeralda y el hombre alto, se le quedaron viendo de piedra.
-¡Usted es Norman, el padre de Ruby, mi compañero Pokédex-Holder! ¡Es el padre de Ruby! ¡Ya dejen de confundirme, dejen de gastarme esta cruel broma!
Los dos, no supieron que responder. El silencio reinó el sitio.
