Un mundo extraño
"Un mensaje"
"Escúchame… Yo… Ayudarte… Favor… Debes… Johto… Encinar… Siempre… ¿Entendiste?"
-¿Eh…?
No recordaba nada, solo se percató de haberse despertado en medio de una habitación color rosa, decorada por listones de concurso y fotografías que con solo darles un vistazo, hicieron que perdiera la cordura por un momento vago.
-Esta soy yo… No, claro que no.
Comprendió ya apaciguando su estado de shock.
-Esta chica se parece mucho a mí, debe ser la tal May con la cual me confunden.
Dedujo con sus manos temblorosas.
-Tenemos un mirar muy distinto, hasta yo misma me doy cuenta de eso.
Se incorporó y se aproximó a una ventana cercana. Se asomó y se percató que se encontraba en un tercer piso no muy lejos de su madre, El Bosque de Petalia.
-Tal vez estoy en otro mundo, algo sucedió con ese Pokémon y si de algo estoy segura, es de que no me puedo quedar ni un minuto más junto a estas personas.
Exclamó observando de media vista, una foto familiar de la chica que se le parecía.
-Bien, hora de partir.
Abrió la ventana y puso un pie en el borde. Justo estaba por marcharse cuando una voz le cortó el paso.
-¿Y a dónde crees que vas…?
-No es de tu incumbencia, molesto.
Un chico de cabellos verdes, permanecía recostado contra el marco de la puerta de la habitación.
-Ya está de cuentos. No dejaré que te marches, May.
Caminó hacia la castaña y la tomó por la cintura con ambas manos.
-No sé que te pasó, no tengo idea de lo que te ocurre, pero no permitiré que te vayas estando en ese estado de locura.
Ella lo empujó bruscamente y con un rápido movimiento lo arrojó al suelo.
-Ya te he dicho que no me toques y entiende, yo no soy la tal May.
Le tomó por el cuello de su camiseta y lo levantó con brusquedad, lo puso contra la pared y pegó su rostro al del joven acercando y enfrentado sus miradas.
-Mírame bien. Estoy consciente de cuanto debes de apreciar a esa chica, así que sus ojos deben ser reconocibles al cien porciento por ti. Dime ¿Acaso estos son sus ojos? ¿Es esta la mirada a la cual, tanto afecto le tienes? ¡Mírame!
Esos ojos no eran cómo los que el conocía. Su brillo, su profundidad, su color, su intensidad. Todo, absolutamente todo era distinto.
-Tú no eres May…
Los dos se quedaron viéndose el uno al otro, tratando de buscar una explicación a lo que acontecía.
"No tengo mucho tiempo… Mis fuerzas se desvanecieron… Escapaba… Atención…"
-¿Qué fue eso?
Miró hacia todos los rincones de la habitación la joven castaña.
-No lo sé, pero parece que alguien nos habla.
Respondió el de cabellos verdes haciendo la misma acción.
"Maldita sea… La… Cortando… ¡SAPPHIRE, VE A JOHTO!"
Silencio, la voz no se escuchó más.
-Esa voz… Me ha llamado por mi nombre…
La chica llevó ambas manos hacia su pecho, sentía un gran alivio, parecía que querían rescatarla de alguna manera.
-Iremos juntos. Iremos a Johto.
El joven de cabellos verdes, tomó determinación. Los dos se dirigirían a la región Johto, para poder ayudar en alguna manera a Sapphire.
