Un mundo extraño

"Una visita"

Avanzaban por el Bosque Petalia en absoluto silencio, no encontraban sus miradas siquiera, lo único que tenían en mente, era llegar pronto al puerto más cercano y así embarcarse rumbo a la región de Johto.

-Emm…

Rompió el silencio con su suave voz.

-Aún no quiero irme, no así…

Exclamó con cierto aire de tristeza.

-Creí que tenías ganas enormes de volver a donde perteneces, Sapphire.

Soltó bastante sorprendido el joven acompañante.

-Si, eso deseo. Créeme que lo deseo con todo mi corazón, pero cómo soy consciente de que haremos un viaje de días… Quisiera ir primero a Villa Raíz.

El guardó silencio por un par de minutos, dibujó una sonrisa en sus labios y llevando una mano hacia el hombro de la chica, dijo.

-Te entiendo perfectamente, vayamos primero a Villa Raíz.

Ella le regresó la misma sonrisa. Juntos se dieron la media vuelta, regresando de esa forma sobre sus pasos. Al atravesar la Ciudad Petalia, el joven de ojos esmeraldas se percató de que la mirada de la castaña parecía brillar con intensidad, se le veía emocionada al ver esos caminos llenos de fauna que tanto amaba.

-Niño.

Musitó mirando hacia la rama de un árbol.

-¿Me tienes la misma confianza que a esa chica?

Preguntó esbozando una sonrisa traviesa al tiempo de que se ataba con un nudo más firme su pañoleta.

-Eso es algo que no podría responderte, siendo una absoluta desconocida para mí… Pero siento que si.

Ella se hincó un poco y se paró enfrente del joven dándole su espalda.

-Entonces, rodea mi cuello con tus manos.

Sabía que no era la misma, pero no pudo sentir un poco de pena. Con sus brazos, rodeó delicadamente a la castaña cómo tantas veces deseó hacerlo con la chica que quería.

-Te aconsejo que te sujetes muy fuerte.

Justo antes de que él señalado pudiera responder, la chica dio un brinco de proporciones no humanas que los llevó juntos a la rama más alta de aquel roble.

-¡Genial! Parece que ya estoy totalmente recuperada, y vaya que es un alivio, llegaremos más rápido ¿Verdad niño?

El pobre chico tenía la cara pálida y con una tonalidad algo azul, más que emocionado estaba petrificado del miedo. Su única respuesta, fue sujetarse fuertemente a la aludida.

-Bueno… ¡Vamos!

Sapphire brincaba de árbol en árbol con Drew sujeto a su espalda. Con suma agilidad, se columpiaba entre las lianas y corría a enorme velocidad. Poco tiempo después, ya se encontraban en aquel pueblito en el cual se respiraba un fuerte y delicioso aroma a hierbas.

-Qué delicia, este olor sea el sitio que sea… No cambia.

Exclamó la jovencita mientras inhalaba aquel aire con suavidad.

-Tierra… ¡Tierra por fin!

El joven se soltó de la aludida y cómo si no hubiera tocado suelo en días, se arrojó en el piso para abrasarle lleno de alivio.

-Aunque debo admitir… Que a pesar de oler igual… Se ve distinto también.

No era el mismo pueblito con su par de casas, pero de todos modos consiguió diferenciar el laboratorio Pokémon de entre todo.

-¡Papá!

Gritó la belleza castaña que echó a correr de improviso.

-¡Sapphire, espera!

El joven de ojos esmeraldas, hizo lo mismo y la siguió. Juntos entraron en el laboratorio, donde encontraron al profesor Birch cargado de papeles y planos.

-Hola, no esperaba visitas el día de hoy.

Muy pocas veces se le veía llorar, pocas veces demostraba esa ternura y sentimientos delicados. La pequeña, simplemente se lanzó a los brazos del hombre mientras escondía su rostro entre su pecho.

-Pero… ¿Qué te pasó…?

El científico miró sumamente extrañado al chico, el cual prefirió salir del sitio para darle su espacio a la bella castaña.

-No llores… Todo estará bien…

Susurró por inercia el hombre, la apretó con fuerza hacia si y acarició suavemente su cabeza.

-Todo estará bien…