¡Hola a todos! Luego de muuuucho tiempo sin actualizar, aquí aparezco yo como renacida de las cenizas luego de ya casi tres años sin actualizar~.

La verdad es que había iniciado una nueva serie de proyectos de otros fics. Fics que no aparecen en esta página y de otro tipo de fandoms. Y la verdad es que había dejado muchos de los de acá bien olvidados, principalmente por problemas de tiempo, inspiración y porque ya no me sentía bien con muchos de los escritos que tengo acá.

Pero en fin, encontré por acá, mientras leía fics muy buenos, un foro que me llamó la atención y decidí entrar a ver qué tal. Debo decir que el foro y las hisotrias que ahí encontré, me hicieron querer volver a Fanfiction ya acá estoy.

Esto nuevo que publicaré, son una serie de drabbles que son parte de un reto del foro Proyecto 1-8, foro en el que personalmente me hace ilusión porque muchas de mis escritoras favoritas del fandom se encuentran.

Bueno, ya dejando la parla, empezaremos con el primer drabble de todos. Espero que les guste.

Pero primero aclaro: Digimon ni sus personajes me pertenecen.


Promesas

–"... Recordar que todos los mundos llegan a su fin y que una muerte noble es un tesoro que nadie es tan pobre que no pueda comprar." –Fueron sus palabras, cada una de ellas recitadas con total calma y una pausa entre ellas, con el tipo de entonación propia de quién está leyendo un libro. Sin embargo, hizo una pausa a las mismas a la par que arrugaba un poco el ceño, reflejando la preocupación que sentía en aquel momento por haber herido con ellas a la persona que pacientemente le escuchaba con una expresión neutral.

No sabía si la sola mención de esa palabra podría haber causado algún efecto negativo en esa joven de cabellos castaños y ojos cobrizos que a pesar de que ahora no fuese posible apreciarlos, siempre habían sido realmente hermosos y expresivos. Tampoco sabía cómo continuar o qué decir.

– ¿Por qué te detienes? –Preguntó suavemente la joven estirando su mano hacia el libro que el joven sostenía y, pasados unos minutos, entendió el porqué del silencio del joven; por ello, esbozó una sonrisa un tanto melancólica mientras su mano recorría un camino invisible desde aquel objeto hasta el brazo de él–. Takeru, no debes sentirte mal si dices esa palabra o cualquier cosa que me recuerde mi situación. Tal vez parezca que soy débil y que esta nueva opción de vida es más grande que yo pero no es así.

–Sé que es así pero... –Comenzó un tanto nervioso por sus próximas palabras, tragando saliva y bajando un poco el rostro se armó de valor para decirlas–. Hikari, eras una gran fotógrafa. Con tus ojos, sabías captar el alma de las cosas. Todas tu fotografías venían cargadas de tantas cosas y ahora... Ahora no vas a ser capaz de poder volver a captar todo eso. Tus ojos ya no son capaces de mostrarte todos los hermosos colores y formas que exhibe el mundo.

Y una vez más, guardó silencio. Internamente se insultaba así mismo por pensar en el daño que causarían sus palabras. Aguardaba que la joven frente a él comenzara a llorar amargamente y a lamentarse por la pérdida de sus seres queridos y de su propia vida a como había sido antes, tal y como pasaba desde el día en que despertó luego de aquel fatídico accidente.

Pero para su sorpresa, la joven sólo estuvo en silencio un rato y luego le dedicó una sonrisa. Pero aquella no era esa sonrisa melancólica y llena de dolor o una fingida, sonrisas a las que ya se había acostumbrado luego de tanto tiempo. Esa nueva sonrisa en su rostro era el tipo de expresión que siempre adornaba su rostro mucho antes de todo, cuando era una chica normal con muchos sueños e ilusiones. La chica de la cual se enamoró hace ya muchos años.

–No tienes que sentir esa lástima. Aunque no lo creas he ido aceptando toda esta situación –Respondió con total calma y confianza mientras buscaba a tientas su mano–. Porque antes sólo estuve encerrada en mí misma y en mi dolor. Pero gracias a ti y a todos los demás, he recuperado nuevamente la esperanza de vivir. Y si bien es cierto que ahora no podré ver los colores y formas que ofrece el mundo, siempre te tendré a ti para que con tus historias seas capaz de explicármelos.

Esas palabras hicieron sonreír al joven, quien miró la mano de la castaña mientras entrelazaba sus dedos con los de ella. Aquella había sido una promesa que le había hecho cuando se hallaba sumida en la tristeza: Todos sus escritos se los dedicaría a ella, le mostraría el mundo que sus ojos le habían negado a mostrarle.

Porque ella era su musa, ella y su existencia le brindaba esa luz que necesitaba para encontrar la inspiración y las ganas de escribir.


¿Qué tal les pareció? Cualquier crítica constructiva es bien recibida. Perdonen las faltas tanto de redacción como gramaticales. Me emocioné tanto que decidí subirlo sin betearlo antes. El fragmento que aparece citado pertenece a las Crónicas de Narnia.

Saludos a todos~

Okashi P.