Té negro
By: Kitsuky R
Series:Soul Eater no me pertenece
Personajes:Soul Eater Evans, Maka Albarn
Género:Romance
Rating:T
N/A:Universo Alterno
¡Gracias por leer!
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Maka no entendía a Soul.
Estaba al corriente de ése hecho. No era ninguna ingenua –por más impulsiva que podía resultar en ciertas ocasiones-, pero concluía que aún después de varios meses, no estaba a la altura suficiente para poder llegar hacia él.
No de la forma en que ella creía que podría. No después del aquel incidente con el lavarropas, después de verlo en un ambiente que le había resultado tan sorprendentemente cómodo. De cierta manera había elevado sus expectativas, pero se había equivocado.
Tampoco es que le importara, no era que la fastidiara ni que ese fuese un pensamiento que estuviere dando vueltas en su cerebro de alguna fuerte forma. No pensaba en Soul antes de dormir ni en las veinticuatro horas de sus días.
Pero sí tenía algunos asuntos claros.
Un par, al menos.
La primera era que la actitud de Soul hacia ella había cambiado.
De una manera inesperada. Y en un buen sentido.
Pero, viéndolo de otro aspecto de vista, no podía afirmar –ni en un millón de años- que él fuese "simpático" con ella. Cordial, abierto o atento tampoco coordinaban en esas categorías.
Pensándolo como su jefe, era casi divertido. Tenía su misma edad o eso suponía, y le costaba colocarlo en la misma línea que Wes. Incluso sabiendo que tenía el mismo poder de echarla cuando se la antojara.
No le contaría sobre su relación a alguna persona conocida, porque lo considerarían como algo desastroso o peor, y Maka no quería que alguien supusiera algo así. No que le importara lo que otras personas pensaran, era solo que…
No era verdad.
Y si lo era, ¡qué lastima! Pero Maka no aceptaría eso.
No podía ser cierto.
Ella siempre veía más allá de las personas, y Soul –por más complicado que se veía de lejos- no era ninguna excepción.
Recordaba cuando él la ignoraba como algo muy lejano. Incluso cuando habían pasado sólo algunos meses desde eso.
Siendo consciente de que se trataba de la misma persona, sentía que ya no se parecían en nada.
Ni en un solo minúsculo detalle.
Pero de todas formas, le gustaba compararlos.
El Soul anterior y el Soul del presente.
Era entretenido, porque antes se escapaba cuando ambos se encontraban –por casualidad- en el mismo cuarto de la casa. Él solamente se retiraba a su habitación, como si ella fuese una especie de monstruo feroz que lo comería en cuestión de segundos.
Maka quería decirle "por favor, quédate. ¡Está bien!" Pero luego asumía que decir eso sonaría totalmente extraño y que su jefe solo levantaría las cejas y le daría una expresión de confusión y posiblemente, se alejaría de ella con pasos lentos. Así que las palabras se quedaban asfixiadas en su garganta.
Y ahora, cuando Soul se dirigía a la cocina para tomar un vaso de agua o, a la sala de estar para buscar algo que había dejado olvidado; ella estaba ahí. La rubia se preguntaba cómo es qué hacía eso. ¡Estaba en todas partes! Incluso tratándose de un lugar enorme, Maka estaba en cualquier habitación donde –casualmente- Soul aparecía. Juraba que no era apropósito, tan solo se trataba de una infortunada casualidad. Limpiando de un costado a otro, preparando la cena, acomodando los muebles. Y a veces sentía la necesidad de aclarar que no era algo que hacía agrede. No que tuviese que dar una explicación de ello, era tan solo casualidad, pero quizás él pensaba algo distinto.
Y antes de que pudiese decir algo, para su sorpresa; a Soul no parecía molestarle.
Ni un poco.
Porque cuando eso sucedía, le hablaba.
Sí, le hablaba.
Las palabras de su boca salían como algo totalmente casual, y Maka sentía cierto agrado por eso.
No que tuviesen una conversación profunda o interesante, pero tampoco era que ella hubiese esperado más que eso.
Y mientras la chica de ojos verdes seguía con su actividad; él se sentaba a un costado.
¿Estaba ahí para buscar algo de comer, para buscar algo o simplemente para recorrer su propia casa?
La miraba a los ojos y tenían algo similar a una conversación decente.
Olvidando por completo qué hacía ahí en primer lugar.
BlackStar, Kid o los demás.
Eran nombres de sus amigos, los de su universidad. La rubia los había recordado con facilidad, porque él los había mencionado más de una vez.
Y con el tiempo, Maka recordaba cada hecho que él nombraba. Porque honestamente, cada cosa que Soul decía despertaba su interés. No significaba que a él realmente le interesara lo que ella tenía que comentar, pero no importaba.
Porque podía admitir –solo en sus pensamientos- que la compañía de Soul le agradaba.
¿Y cómo no hacerlo?
A cualquiera le hubiese interesado un poco de distracción en medio de su trabajo.
Nada importante. Nada influyente en su vida.
Otra cosa que había notado, -porque Albarn era detallista- es que al Soul del presente no le afectaba mirarla a los ojos.
Ojos rojos carmín con ojos verdes esmeralda se encontraban mucho, y estaba bien.
Algo que anteriormente, él evitaba establecer con sumo esfuerzo.
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Maka trabajaba de lunes a viernes en la mansión Evans. Wes se despertaba temprano para irse, pero regresaba a las ocho o nueve de la noche así que no tenía oportunidad de verlo por más de ese tiempo.
Soul, en cambio; regresaba aproximadamente a las cuatro o inclusive cinco. Así que tenía circunstancia de verlo –casi- todos los días.
Exceptuando que, existían días en que no tenía ocasión de ver al chico de cabello blanco y ojos rojos. Como esas veces que desaparecía porque se juntaba con sus amigos después de sus clase. O porque simplemente hacía otras cosas que no eran de su incumbencia. Y para el momento de regresar, probablemente su turno había finalizado y la rubia ya había regresado a su hogar.
Estaba bien. Porque Maka no pensaba en él, ni extrañaba un poco su compañía.
Eso hubiese sido anormal.
Era importante destacar que durante sus pláticas, Soul había adquirido el hábito de burlarse de ella.
Como esa vez en la que le había comentado lo mucho que adoraba leer.
Era algo bueno, algo que destacaba su forma de ser, pensaba al observar sus ojos abriéndose en sorpresa, pero lo único que escuchó escupir de sus labios fue una sencilla frase. Una que escuchaba varias veces.
-Así que, eres una nerd.-
Y Soul no se atrevería a detenerse ni a dejarla en paz únicamente con algo así. Eso hubiese sido amable y él no tenía la mínima intención de tener ese trato con ella.
Se gritaban, y alguien observándolos podría testificar que su relación era un completo desastre.
Pero nadie hubiese pensado que ella era una simple empleada de un niño –malcriado, idiota y descortés- en una enorme casa llena de lujos que no todos podrían obtener.
Oh, y cuando Soul quería dirigirse hacia Maka, jamás –ni por accidente- la llamaba por su nombre.
No.
Nada de "Maka", "Albarn" o "Maka Albarn".
En vez de eso, formulaba un "oi", "hey", "tú" o sólo la miraba con un gesto aburrido en sus ojos; indicándole que en cuestión de segundos iba a decirle algo.
Maka lo miraba, con ambas manos apoyadas en su cintura o se cruzaba de brazos sobre su pecho. Acompañada de una expresión llena de molestia en todo su rostro. Una que a Soul parecía entretenerlo más de lo normal.
La verdad, Maka no sabía si realmente recordaba su nombre.
No, no lo recordaba.
No recordaba su nombre.
¡No podía ser tan difícil! Asumía –estúpidamente- que después de meses podía recordar algo tan básico como su nombre. De la misma forma que ella recordaba el suyo y el de su hermano.
Incluso cuando Wes le dirigía la palabra en frente suyo y más de una vez, la llamaba por su nombre. ¿No lo escuchaba? ¿Ni siquiera por su propia voz?
-¡Es Maka!- le gritaba, acentuando lentamente y modulando cada letra con sus labios rosados. - Albarn. ¿Recuerdas? ¡Maka Albarn!-
Soul le respondía con un suspiro, quizás una mirada hacia otro costado, o sólo encogía sus hombros antes de asentir con la cabeza y retirarse de su vista. Como si ella estuviese diciéndole algo realmente pesado, y él no estaba a la altura para lidiar con eso.
Maka no quería insistir demasiado, aunque lo que pedía era algo mínimo y lo sabía. Pero, más bien; porque estaba al tanto que no lo recordaría al día siguiente.
Y a la rubia no le gustaba cargar con cosas innecesarias.
Aun así, podría decir que estaba tranquila. Porque por lo menos, no era como antes.
Ahora habían formado una especie de confianza entre ellos, o algo similar a eso.
Y eso era gracioso e irónico. Pensaba que jamás lo iba admitir, después de su primer encuentro.
Pero la verdad era, que Soul no era tan malo después de todo.
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Estaba acostumbrándose a él. Algo que no pensó que iba a suceder jamás, pero boom. Ahí estaba. Algo que estaba determinado y concreto en su mente, hasta que Soul con cierta sencillez había cambiado su estructura. Realmente la había sorprendido.
"¡Algo que considero realmente bueno!" pensó ella,esbozando una pequeña sonrisa en un momento donde estaba segura que Soul no estuviese mirándola desde un rincón.
Lamentablemente su sonrisa se borró, cuando un empleado de la cafetería la llamó. Diciéndole que su entrevista se realizaría en los siguientes días.
Oh, maldita sea.
Dentro suyo, esperaba que jamás la llamaran.
Inclusive cuando sabía que había enviado sus datos junto a su número de teléfono y una espantosa foto de su rostro.
No lo había visto venir.
¡Era como una pesadilla!
Sintió un revuelto en su estómago pensando en cómo sería estar ahí otra vez.
Llevando un uniforme ridículo, acompañado de una sonrisa falsa, y las voces en su oído que le resultaban a gritos diciendo "¡Apresúrate de una vez, Albarn!"
No, no otra vez.
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Su cuerpo estaba ahí inmortalizado, pero su cabeza estaba dando vueltas en lo que ella consideraba como "el desastre regresando, parte dos".
-Oi.-
Su mente se detuvo.
Pero entre medio del llamado, se asustó y la pequeña estatua que estaba limpiando hace unos segundos atrás tambaleó entre sus manos. Era una en forma de elefante, y ella no tenía idea de cuánto era su valor, pero parecía lo suficiente como para dejar escapar un grito de su voz.
Por suerte, no tuvo que juntar ningún fragmento porque la estatua se mantuvo firme en sus manos. Aunque escuchaba los latidos de su corazón palpitando más fuerte y rápido cada segundo.
-¡¿Qué haces?! ¡Casi lo destruyo! ¡No me asustes así!-
Esperó escuchar una risa por su reacción, pero cuando se dio vuelta; observó a un chico de cabello blanco buscando algo entre un estante cercano hacia ella.
Entrecerró las cejas y formó una mueca con sus labios.
-¿Estás loca?-
Probablemente, sí.
Maka suspiró antes de colocar con mucho cuidado la estatua devuelta en la mesa. Con una mano sobre su corazón, dirigió su mirada hacia él. –Lo siento. ¿Qué quieres?-
Soul esperó unos instantes antes de volver a hablar. Parecía difícil. Como si las palabras estuviesen atragantadas en su cuerpo y para dejarlas salir necesitaba de un monumental esfuerzo.
Pero al final, lo logró.
-¿Estás bien?- le preguntó con su mismo tono de voz de siempre.
Nada especial.
Bueno, al menos eso sería lo que otra persona hubiese pensado.
Pero Maka notó cierto titubeo en su parte. Era inusual, y no estaba segura por qué.
Y también sintió algo más cálido en su pregunta. Si es que lo podía llamar así. Pero no podía estar tan equivocada. Es decir, Soul acababa de preguntar por ella. Por su bienestar. Casi como si una persona normal hubiese hecho.
Y todos sabían que Soul no entraba en esa categoría.
Maka se quedó en silencio, sin sentirse capaz de responder.
-Te ves extraña desde ésta mañana.- explicó.
La chica de ojos verdes sintió un leve cosquilleo en su espalda y como sus piernas temblaban un poco.
Él la había leído. Lo había visto en su rostro, y eso era algo que ella odiaba. Así que, si una persona como él había conseguido leerla, significaba que estaba pensando más de lo necesario. Y antes de que pudiese darse cuenta, su cuerpo siguió intacto, sin decir una palabra más.
Hasta que notó como los labios de Soul se arqueaban en una sonrisa, claro.
Una grande.
-Hey, ¿estás ahí? ¿Te rompiste o algo así?-
Si se hubiese tratado de una persona distinta, alguien estándar; quizás las palabras hubiesen sido otras.
Pero el menor de los Evans no sólo era alguien intolerante, sino que, burlarse de ella era algo que disfrutaba.
Su risa aumentó, haciendo presente cada uno de sus colmillos.
Ella no podía leer absolutamente sus pensamientos, pero sí podía notar su risa llena de arrogancia.
Lamentablemente, nada que la rubia necesitaba justo en ése momento.
Él se hubiese reído más tiempo, sino fuese porque recibió un golpe –sorpresivamente más fuerte de lo que esperaba- sobre su cabeza.
-¡Ouch! ¡Eso dolió! ¿¡Qué haces?!-
La rubia se encogió de hombros sin arrepentimientos.
Jefe o no jefe, se lo merecía.
Incluso después de eso, Soul realmente deseaba preguntarle una vez más.
Pero ella lo miró –con la misma mirada extraña que había demostrado desde esa mañana- y dijo:
-¡Déjame en paz!-
Soul siguió frotándose la cabeza antes de verla retirándose de la habitación, posiblemente buscando algo más entretenido que hacer en la casa.
Ow.
Definitivamente, él no era bueno para ésas cosas.
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-¿Recuérdenme una vez más porqué estamos aquí?-
Con su mejilla apoyada en la palma de su mano y su vista en la ventana que tenía a un lado; Soul estaba aburrido y fastidiado por esa situación.
Y no se esforzaba por ocultarlo.
BlackStar continuaba riéndose a carcajadas sobre eso.
-Ohhhh, ¡relájate un poco!- dijo su amigo, dándole un par de palmadas en su espalda; sin controlar demasiado su fuerza en cada una de ellas. Soul gruñó entre dientes.
-Tenemos que hacer un poco de tiempo.- dijo el chico de ojos ámbar, observando un lujoso reloj negro que colgaba sobre su muñeca. –Cuarenta minutos.-
Soul bostezó. -¿Y no podríamos hacer eso en otro lugar? Como… no lo sé; ¿afuera?- intentó de pensar en alguna mejor idea, algo que pudiese entusiasmarlos a los tres. Pero evidentemente, no se le ocurría en nada interesante.
Y sabía qué tan estúpido sonaba.
-Tsubaki está trabajando y BlackStar dijo que la esperaría y nos juntaríamos luego, ¿recuerdas?-
Sí, nada que hubiese borrado de su mente en los últimos minutos.
-Seh. Como sea.-
Kid lo miró. -¿Realmente odias tanto éste lugar?-
Deathbucks no era, realmente; lo peor. Era sólo que…
-No es mi estilo. Supongo.-
Todos los demás clientes presentes en el lugar miraron al extravagante chico de cabello azul claro con atención cuando su carcajada se hizo presente, sin ninguna aparente intención de descender su volumen.
-¡VAMOS, SOUL! ESTÁS AQUÍ CON EL MEJOR. CON TU DIOS. ESTOY SEGURO QUE CON MI SONRISA TE SENTIRÁS MEJOR.-
Kid escondió su cara, avergonzado, en la palma de su mano.
-¡Cállate, estás haciendo un escándalo!-
-¡GENIAAAAAAAAL! ¡SOY DEMASIADO SUPERIOR COMO PARA QUE TODOS ENFOQUEN LA ATENCIÓN EN MÍ, Y SÓLO EN MÍ!
-¡Buenas tardes! ¿En qué puedo ayudarles en el día de hoy?-
El chico de cabellos oscuros –acompañado de tres extrañas líneas blancas a un costado- la miró.El escándalo que estaba haciendo su amigo probablemente había sido demasiado, como para que comiencen a tomar su cuenta apenas unos minutos desde su llegada.
-Buenas tardes. Un café sin azúcar para mí, por favor.-
La chica escribió el pedido en un cuaderno de notas que reposaba en sus manos.
-Muy bieeen. ¿Ustedes?- preguntó, fingiendo atención al par de chicos restantes en la mesa.
-Hmmm. ¿Un jugo de naranja? ¿En gran tamaño? ¿Tienen eso?-
-S…sí, tenemos.-
El chico –demasiado enérgico como para tener la necesidad de tomar algo así- levantó sus brazos y gritó un "YAHOO".
-¿Y usted?-
El muchacho –que no había prestado atención hasta ahora- dirigió su mirada hacia ella y ésta cuando notó que no era un desconocido, sintió como el color de su piel cambiaba drásticamente a un tono más pálido.
Casi tan blanco como el cabello de Soul.
Y hubo un momento de silencio.
Una gran, gran pausa.
Intentó de disimularlo, pero sus ojos verdes se abrieron en la sorpresa.
-Vamooooos, Soul. ¡Tienes que pedir algo! Deatbucks no es tan fantástico como el gran BlackStar, pero no es tan horrible.-
-Cuarenta minutos. No, espera.- Kid dirigió su vista hacia su reloj una vez más. –Treinta.-
Soul miró a la chica que se encontraba frente suyo de arriba abajo.
Era ella. No había duda alguna, era ella.
Con sus ojos verdes, su cabello y ahora, su uniforme propio de Deatbucks.
¡Maka!
-Un vaso de agua.- habló, finalmente.
La rubia le tomó un par de segundos extra para escribir en su cuaderno.
-Entonces… ¿un café, un jugo de naranja y un vaso de agua?-
-Eso es correcto.- afirmó Kid.
-Um…- dijo la rubia, enfocando su mirada hacia Soul. -¿Sólo un vaso de agua? ¿Está seguro que no quiere nada más?-
Él enfocó una mirada difícil de leer.
Una imposible, de hecho.
-Seh. Sólo un vaso de agua.- dijo. –Por favor.- y ahí apareció, esa sonrisa. Junto a sus colmillos blancos, perfectos, que podrían asustar a cualquiera.
La incomodidad que sintió la rubia podría verse a kilómetros de distancia.
-Está bien.- dijo, casi temblando. –Regresaré enseguida con sus bebidas.-
Cuando la rubia finalmente se había alejado de ellos, Kid susurró. – ¿Notaron a ésa chica?-
BlackStar se rió entre dientes. -¡¿Te gustó, cierto?! Como, ¿¡realmente te gustó?! ¡LO SABÍA, LO SABÍA, LO SABÍA! SI QUIERES, PUEDO DECIRLE QU- gritó, un poco más de lo necesario.
-¡No! ¡Idiota! ¡No me refiero a eso!- lo interrumpió antes de que terminara con una frase que, posiblemente; hubiese sido desagradable.
-¿En serio?- pestañó dos veces y entrecerró sus cejas, con curiosidad y un poco de decepción.- ¿Entonces qué?-
Su amigo colocó sus manos sobre su cabeza, haciendo su mejor imitación al cabello que Maka tenía. –Su peinado. Se veía perfectamente simétrico.-
BlackStar y Soul casi se caen de su asiento.
-¿Estás bromeando? ¿¡Estabas fijándote en eso?!- gritaron ambos casi al mismo tiempo.
-Pero, estoy preocupado. Porque no estoy seguro. ¿Y si me equivoco? ¿Qué sucedería? Y… ¿si la parte derecha está más baja que la de su izquierda por tres centímetros? ¿¡O CUATRO?! Oh, no. No, no, no. Debería correr y pedirle si pued-
Soul tomó su muñeca con fuerza antes de que pudiese levantarse -¡MALDITA SEA KID, NO!
-Sí Kid, eso sería realmente raro. Seguramente se espantaría y saldría corriendo por tu culpa.-
Kid se quedó en su asiento, con un par de lágrimas cayendo en sus mejillas y repitiéndose la misma frase. –Soy una basura, soy una basura, soy una basura.-
Cuando la rubia regresó a su mesa, encontrándose con un chico llorando, con otro riéndose entre dientes y con el último mirándola sin demasiada atención; cosa contraria a lo que esperaría que fuese su reacción.
Es decir, encontrar a su empleada en otro trabajo en un diferente lugar y de todos los empleados que había en el espacio ser atendida por ella no era, precisamente; lo que cualquiera hubiese esperado.
Por lo menos, eso supuso.
-Um… sus… bebidas.- dijo, algo inaudita por la escena; al mismo tiempo que desplazaba los vasos de la pequeña tabla a la mesa.
-¡Al fin!- exclamó BlackStar.
-¿Hay algo más que desean?- preguntó, fingiendo una sonrisa.
El chico de ojos ámbar dirigió una ojeada hacia ella, de una manera fugaz, y con un semblante agitado.
-T…Tu…¡Tu cabello!-
-¿Qué?-
Su amigo energético –el cual en la mente de Maka lo describió como alguien terriblemente insoportable- lo calló antes de que pudiese decir algo más, lanzándose encima de él.
-B…bueno, cualquier cosa que necesiten pueden consultarme. ¡Disfruten!- dijo.
No podía esperar otro segundo para retirarse de ahí.
Se dirigió hacia otra mesa, hasta que sintió un peso en su muñeca unos segundos antes.
Era la mano de Soul.
Se dio vuelta y no fue consciente en qué momento el chico se había levantado de su asiento y la había tomado por su articulación. Aparentemente, sus amigos tampoco; porque estaban observando la escena casi tan sorprendidos como ella.
Sintió la presión de su mano, de forma rígida sobre su muñeca.
Era fuerte.
Pero quizás él no se había dado cuenta qué tan fuerte se sentía.
Ella miró con un semblante de curiosidad –casi asombro- en sus ojos.
-Baño.-
-Eh?-
-¿Podrías decirme dónde están los baños?-
Sus amigos que seguían sentados en sus asientos, relajaron sus miradas al escucharlo.
Y ella lo hubiese hecho también, sino fuese porque su voz sonaba extraña. No era como la otra vez, no era cálida. Más bien, se escuchaba algo persistente y firme.
Casi como si hubiese querido decir otra cosa y como si ella lo hubiese entendido.
-Seguro… es por allá. Sígame.- dijo ella, y Soul la liberó de su agarre.
La siguió hasta las puertas que se encontraban a un lado de la barra sin decir nada, hasta que se detuvo.
-Es por aqu-
-¿Qué haces aquí?- preguntó, o por lo menos quiso hacerlo, pero su tono de voz sonó más agresivo de lo que se suponía.
-Q…¡Estoy trabajando, eso es lo que estoy haciendo!-
-¡Estoy consciente de eso!- exclamó, casi ofendido. No quería sonar como un total idiota. -Me refiero a que, ¿qué haces? ¿Acaso renunciaste?-
Después de ese día, y luego de que él se haya metido en sus asuntos de esa manera; no la había visto otra vez. Había estado ocupado, y cuando no lo estaba; su tiempo lo había ocupado junto a BlackStar y los demás. Cuando volvía a su casa, no había preguntado por ella. Y Wes tampoco había hecho un mínimo comentario que la involucrara. ¿Soul quería verla? Sí, No. ¿Quizás? No estaba seguro. No importaba, igual.
Pero el hecho de que Maka renunciara podría haber sido una posibilidad.
No lo había pensado hasta ese momento.
Pero sí, ¿por qué no?
La rubia se habría ofendido. Podía ser algo real. ¿Cierto?
Y luego, podría haber renunciado.
Diciéndole a su hermano mayor.
Pensándolo así, sintió una gran molestia en su estómago. Una que subía hacia su garganta.
Quería entender.
Y sí.
La rubia posiblemente sentía más confianza en Wes.
Porque él era el responsable.
El cortés. El amable. El atento. El agradable. El que le sonreía y la hacía sentir cómoda.
Y Soul no.
Soul era solo… el inútil.
¿Cómo podría ella verlo como algo más, como una cierta autoridad?
Tampoco quería eso.
Definitivamente, no quería eso.
Pero, ¿no tenía la suficiente confianza como para dirigirse hacia él y renunciar?
¿Era tan inservible?
No podía ser. Incluso si era así, Wes tendría que haberle comentado algo al respecto.
Al menos su hermano hubiese confiado en él.
-¡Claro que no!- Maka le gritó. No en un tono tan alto, porque no quería llamar la atención de todos los clientes, de sus compañeros y mucho menos de su superior.
Pero sí en uno en el que Soul podía escucharla y en uno en el que podría saber claramente que estaba furiosa. No sólo por la conducta que aparentemente él tenía con ella –casi naturalmente- pero también por su suposición.
¿Cómo podía pensar eso?
¿Qué se rendiría tan fácilmente?
¿Qué tipo de persona suponía que ella era?
Incluso en ese tono, Soul sintió algo que no pensó que sentiría en un momento así.
Y su cuerpo pareció relajarse.
Por lo menos, un poco.
¿Rendirse tan fácil?
No, de ninguna forma.
-Sólo…es un trabajo de medio tiempo, ¿está bien?-
-¿Medio tiempo?-
-Sí. ¿Esos en los que no trabajas todos los días? ¿Sólo la mitad del tiempo? ¿Es por eso que se llam-
-¡Ya sé lo que significa!-
Esa mujer tenía que dejar de tratarlo como un completo imbécil. –Quiero decir, ¿por qué?-
Ese hombre tenía que dejar de meterse en sus asuntos.
-¿A qué te refieres con "por qué"? ¡Necesito el dinero, idiota!-
Soul frunció el ceño.
-¿Wes no está pagándote?-
-¿Qué? ¡No! ¡No dije eso! ¡Jamás dije eso! ¡Tu hermano está pagándome, más de lo que debería, y me gusta estar trabajando ahí es sólo qu-
-Entonces, ¿por qué necesitas estar aquí?- se cruzó de brazos. -No es como si lo estuvieras disfrutando.-
-¿De qué estás hablando? ¡Ya te lo dije!-
-Maka, te ves miserable. Tiene que haber una razón por la que realmente necesites estar aquí. Como una urgencia.-
-Ugh… mira, hay algo que necesito hacer, y necesito dinero… extra para eso, ¿está bien? Incluso aunque no me guste.-
Soul no respondió y su mirada penetrante hacia ella seguía vivaz.
-…Van a despedirme si sigo hablando contigo. Puedo… ¿Podemos hablar de esto el Lunes? Te prometo que voy a decirte lo que quieras saber, pero no ahora.-
Soul formó una mueca en sus labios, dirigió su mirada hacia un costado y una vez más; le concedió una expresión que le fue imposible para ella de comprender.
¿Por qué eso seguía pasando?
Colocó ambas manos en sus bolsillos y caminó hacia la puerta del baño.
No estaba segura qué más decir.
-…¡Soul!-
El cuerpo de él se detuvo, de una manera tranquila; mirándola.
-¿Qué?-
-…¿Acabas de decirme "Maka"?-
Él la miró antes de reírse, haciendo que ella prestara suma atención.
-Qué idiota. ¿No es ése tu nombre?-
Maka quiso decir tantas cosas. Aunque casi todas eran quejas, con respecto a él. Sobre cómo jamás la llamaba así, y porqué de repente lo decía en un momento así. Sobre qué tan extraño era y sobre su repentino comportamiento. Sobre qué estaba pensando y porqué se atrevía a decirle cosas así. Sobre qué pensaba con respecto a ella. Y quién se creía que era.
En vez de eso, solo pudo modular algo estúpido.
-Te veo el Lunes, Soul.-
Ésta vez, él sonrió con un gesto suave.
-Te veo el Lunes, Maka.- y desapareció antes de que ella pudiese agregar algo más.
No que hubiese querido hacerlo.
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