Cap #6
El rubio caminó a paso lento hacia ella y la rodeo con sus brazos metiendo su cabeza en el ángulo de cuello. Ella sorprendida parpadeó dos veces. Temblaba, ya que todavía no se acostumbraba al tener al ojiazul para ella. Por tal motivo le causaba nervios que la hacían tiritar.
No sabes cuánto ansiaba verte…— susurró en su oído. — Sé que fueron tres días pero se sintió mucho tiempo. — habló ya a unos centímetros separados de ella sonriéndole.
Yo tam-también— dijo sonrojada pero se dio cuenta como estaba vestida y la vergüenza le recorrió todo el cuerpo haciendo que se cubriera con sus manos. Esto alejo también al rubio que se sonrojo por llegar tan imprudente.
L-lo siento Hinata no quería…— dijo sobando su nuca y poniéndose de espaldas. — Creo que llegue en el momento menos indicado. — dijo causándole una pequeña sonrisa a la chica que tomó una toalla y se cubrió el cuerpo. — No me voltearé. Lo prometo.
Y la chica tomo su pijama y su interior para meterse al baño. Cuando Naruto oyó que se cerró la puerta pudo respirar tranquilo. "Hinata tiene buen cuerpo" pensó pero rápidamente se golpeó mentalmente por ser tan pervertido. "Ero-sannin creo que me enseñaste algo más que el rasengan" se dijo para sí cerrando sus ojos recordando ciertos momentos donde el viejo hacía de las suyas. Hecho un vistazo a la ventana porque sintió que alguien lo observaba, y vio que solamente los árboles se movían con el viento, frunció sus cejas y cerró las ventanas y cortina blancas. Echo una mirada a todo el cuarto de la fémina, muy ordenado, distaba mucho del suyo. Todo el dormitorio tenía su aroma impregnado, en cada espacio del mismo. Sobre la mesa de noche estaban tres fotografías en portarretratos. La primera estaba un foto cuando la pelinegra era pequeña, estaba su madre a la izquierda sosteniendo a un bebe, de seguro su hermana, ella en medio y sus padre en el lado derecho, serio como siempre. La mamá de Hinata era idéntica a ella misma. En la segunda foto estaba con sus equipo ocho. En la última estaban todos los doce novatos antes de los exámenes chunnin. También estaba Sasuke su dolor de cabeza. Al verlo allí le comenzó a dar esa terrible ansiedad que tenía. Se enteró de muchas cosas, su cabeza estaba echa un desastre. Empezó a respirar agitadamente se arrodilló en el piso. "Otra vez no "se dijo, sentía que poco a poco su mente se ponía en blanco pero un voz lo sacó de su repentino ataque.
¡Naruto-kun…! ¿Te encuentras bien?— dijo preocupada la morena.
Si, solo…estoy— dijo levantando su cabeza para ver a la morena que tenía puesta un pijama de pantalón largo rosado pastel y una blusa de tiras color blanco. — un poco mareado.
Qué bueno, me sentía intranquila al verte agitado— dijo con una sonrisa y también se agacho a la misma altura y puso su mano en la frente del rubio. — Tienes temperatura Naruto-kun— dijo pero se quedó el joven no respondió, es más se la quedó mirando extraño. "Hice algo mal" "Que torpe" se dijo y quitó la mano. Pero el rubio no se lo permitió.
Es la caricia más dulce que nadie jamás me ha dado. — dijo regresando la mano de la ojiperla a su lugar. — Tu mano es muy suave Hina…— continuó y cerró sus ojos.
N-Naruto-kun es serio tienes l-la fiebre muy alta.
No importa, ya estoy contigo y tu compañía es cálida. — mencionó viendo directamente a los ojos a la joven. Fuertes latidos empezaron en el corazón de la muchacha. — ¿Hinata puedo besarte?
Sorprendida — ¡P-puedes…!— dijo y cerró sus ojos, sonrojada y con el cuerpo temblándole. Cada cosa que hacia la Hyuga lo atrapaba más y más, no podía evitar sentirse más atraído hacia ella. Todo en ella lo sorprendía. Le encantaba. No podía creer que él fuera la causa de que la hermosa joven se pusiera nerviosa. Sonrió. Le dio un dulce beso en los labios. Hinata se arrodillo para ponerse más cómoda y sacó su mano de la frente para ponerla detrás de su nuca. Fue un beso suave y sentían que con ello, estaban protegidos.
Hinata…— dijo como último aliento y se desvaneció cayendo su cabeza en el hombro de la joven.
¡Naruto-kun!— expresó pero el ya no estaba consiente. Al estar desmayado todo su peso estaba sobre la chica ojiperla. — ¿¡Naruto-kun!?— se alarmó, el cuerpo del rubio prácticamente estaba hirviendo. Acaso estará enfermo. Se preocupó demasiado. Casi perdía la calma. Pero el rubio recobró la conciencia.
Que…me pasó… — dijo volviendo en sí, para alivio de la Hyuga, volviéndose para atrás apoyando una mano en el suelo y la otra en la frente. — Tengo un fuerte… dolor de cabeza. — dijo levantando su cabeza para mirar su compañera. Se quedó con los ojos muy abiertos, la ojiperla estaba ¿llorando? — Hina…ta. —Ella se abrazó al chico por el cuello. — ¿Por qué lloras? ¿Por qué lloras Hime?— dijo en tono suave.
Estaba m-muy asustada Naruto-kun. Es que t-te desmayaste de repente y eso me preocupó. — se sinceró derramando lágrimas.
No es nada. Ya me examinó Sakura-chan y dijo que solo era cansancio. Nada más. — calmó, acariciándole la cabellera negra. — Ella se alejó un poco con una pequeña sonrisa.
En serio solo es eso. ¿No es nada grave?
Claro. No te mentiría.
Al hacerse de más tarde él joven Uzumaki se fue pero dejando muy preocupada a la pelinegra. Esta se acostó a dormir pero con el corazón muy acelerado. En la mañana los consejeros del Hokage se enteraron de todo lo que había sucedido en la reunión, la muerte de Danzo y la declaración de guerra, por parte de "Madara" aunque nadie en la aldea sabia de lo último. Dejando sin jefe a la aldea, por lo que decidieron llamar al único ninja capaz de ponerse a cargo a tan semejante responsabilidad, Kakashi Hatake, el ninja copia como todos los conocían. Los habitantes de Konoha estaban de acuerdo en esto al enterarse que él había sido escogido. A un Naruto y a Guy-sensei lo felicitaban aunque él no estaba del todo contento con su cargo. Cuando estaban ya por asumir el cargo un ambu les comunicó que Lady Tsunade había despertado del coma por lo que Kakashi se dijo en su mente "A buena hora" soltando un suspiro.
Todos los habitantes de Konoha sintieron una alegría extrema al saber sobre la recuperación de Tsunade. Por supuesto Naruto le inundó la felicidad. Shizune la había puesto al día de todo lo sucedió mientras ella se encontraba en estado de coma, a lo que la rubia bufó molesta. Después ella es llamada a una segunda reunión de Kages donde se había negado rotundamente a que Naruto y Killer Bee sean aislados de la pronta guerra que se avecinaba pero después accedió a ocultarlos pero exigiendo de muy mala manera que el jinchuriki del ocho colas entrenara Naruto.
Naruto saber de esto y que tenía la posibilidad de controlar el poder del Kyubi y hacerse más fuerte se entusiasmó. Pero otra vez tenía que dejar sola a Hinata. Cada vez que se alejaba de ella sentía un intenso vacío que solo a ella llenaba con sus sonrisa y sonrojos. Todavía no podía creer que la primogénita del clan Hyuga estuviese enamorada de ella. Cada vez que pensaba en los suaves y carnosos labios de la chica contra los suyos no podía evitar sentirse el joven más afortunado del mundo.
¿Naruto-kun? ¿Estas dormido?— se dejó oír una dulce ya que el chico se encontraba recostado contra un árbol con los ojos cerrados. Este abrió los ojos, se deleitó con la vista. La ojiperla estaba agachada teniendo sus manos en ambas rodillas y con mechones de cabellos a su lado cayendo en cascada. Como siempre su rostro sonrojado.
No, claro que no Hinata. Solo pensaba en lo hermosa que eres. — dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Poniéndola nerviosa a la joven. Él la jaló para sí plantándole un beso y sentándola a su lado. Después de unos segundos mientras la pelinegra se le tranquilizara el corazón. Él comenzó a hablar. — Mañana tendré que partir.
Si…pero ¿Por cuánto tiempo?— agregó con desgana con la cabeza gacha entre sus rodillas.
Bueno supongo que más de dos meses. Pero te prometo que entrenaré duro para poder hacerme más fuerte y controlar al Kyubi.
Hai…— dijo todavía con la cabeza gacha. Él le acaricio el cabello.
Hinata disculpa por no pasar más tiempo contigo. Apenas vine y me tengo que ir otra vez. Debes pensar que soy lo peor.
¡T-Te equivocas Naruto-kun! Tu meta es ser Hokage ¡cierto!— él asintió con los ojos muy abiertos. — así que no me perdonaría si por mi causa no lo fueras. Así que te estaré apoyando en lo que hagas, si con ello cumples tu sueño. — dijo determinada viéndolo directamente a los ojos para luego poner su cabeza en el pecho del rubio azotada por la vergüenza.
Hinata… — dijo todavía sorprendido. — No te defraudaré. Pero seré sincero voy a extrañar tu deliciosos labios. — comentó sonriendo y ella se apegó más a él. — Hinata…
Ella levantó su rostro para mirarlo con los ojos llorosos— Sé que te volverás muy fuerte eso de seguro. — le sonrió y él la miro con ojos de entendimiento. — Además no importa donde estés, mi corazón siempre será tuyo— y lo besó de forma tierna. Al joven rubio se le aceleraba el corazón de tan solo pensar que recibía demasiado amor por parte de alguien que considero su amiga. Ello estaban en su mundo que no se dieron cuenta que cierta pelirrosa los miraba desde lejos con ojos comparecientes. En aquel árbol donde Hinata estaba desmayada después de ver a Naruto cuando vino con Jiraya.
Al siguiente día Naruto se despertó muy temprano porque tenía que partir pero antes de eso visitó a su chica que todavía estaba dormida. Como él estaba en modo sabio así nadie podía detectar su presencia y más si es un Hyuga. Estaba vestido con su ropa habitual, de chompa y pantalón en color naranja con negro. Se escabulló por la ventana y encontró a la joven dormida de lado. Él suavemente se acercó pero estando al tanto de todo su alrededor.
Hinata…Hinata— llamó y ella se removió un poco al oír su voz.
¡N-Naruto-kun!— dijo pero en voz baja, se sentó sobre su cama rápidamente.
Disculpa por despertarte pero solo vine a despedirme.
T-Te vas tan temprano…— dijo porque estaba todavía un poco oscuro.
Si es que la obachan me dijo que salieran antes que el sol. — aclaró. — Parece como si quisiera echarme de aquí lo más pronto posible.
Mmmm— pronunció. — Cuídate. — dijo abrazándolo por el cuello.
Lo haré. — dijo también envolviéndola en sus brazos. — Nos vemos. — y él se alejó desapareciendo por la ventana solamente dejando que las cortinas se movieran al compás del viento mañadero.
Como a las ocho de la mañana después que él rubio se había ido, la ojiperla se dirigía a donde la Hokage. Una reunión urgente dijeron. Tsunade-sama decidió ir al grano y comunicar que estábamos a puertas de una guerra. Todos lo que estaban presentes contuvieron el aliento. Estaban todos sus compañeros, los ninjas de toda la aldea reunidos en un enorme salón construido recientemente. Su corazón dejo de latir un segundo que fue eterno. Y lo peor es que dijeron que Madara Iba tras el Kyubi y Hachibi. En pocas palabras iban tras Naruto. Más aterrador fue que escuchó que lo querían vivo o muerto ya que lo único que deseaban era al Kyubi al más poderoso de las bestias con cola, para completar su plan "Ojos de Luna" que era un genjutsu supremo que los atraparía por siempre. Su cuerpo tembló sentía que caería pero una mano en su hombro lo evitó. Era su primo Neji que se mantenía a su lado aunque su rostro estaba serio podía ver en sus ojos comprensión, puesto que sabía sus sentimientos hacia Naruto. Su padre estaba al frente de ella siempre con un rostro confiado y sereno.
Lady Tsunade estaba en lo más alto para que todas la pudieran ver y escuchar. Siempre tan segura de sí misma, decía que todas las cinco grande naciones ninjas se habían unido para conformar "La Alianza Shinobi" para derrotar al enemigo común Madara. Pero lo que realmente le sorprendió es que por eso habían enviado a Naruto tan lejos, porque él no iba a participar en la guerra. Hubo muchos desacuerdos pero la Hokage les hizo saber que era decisión mayoritaria de todo el resto de los Kages.
¡Lucharemos con todas nuestras fuerzas para proteger a Naruto porque así podemos proteger a nuestros seres queridos y a la misma aldea!— habló fuerte con una firme determinación. — ¡Voy a poner toda mi fè en esta alianza para derrotar a Madara Uchiha y su estúpido plan! ¡Yo se los prometo! ¡Yo prometo poner mi vida en ello!— dijo cerró sus ojos un instante pensando en cierto rubio hiperactivo. — ¡Porque yo soy la Quinta Hokage, Lady Tsunade!
Después del discurso que dio la rubia exuberante todos gritaron ¡Hai! Y se retiraron porque tenía muchas cosas que hacer debido a que cada uno tenía un trabajo especial, una división especial. Hinata se dirigió con el resto de su clan ya que ellos había sido designados a la segunda división "De combate a corta distancia" donde era su fuerte.
En la tarde de ese mismo día se había encontrado con Sakura que estaba sentada en el banco donde la dejo inconsciente Sasuke antes de irse de la aldea. Estaba con la mirada perdida y derramaba unas cuantas lágrimas. La Hyuga sabía perfectamente porque se sentía así la pelirrosa, si casi era asesinada por su amor de toda la vida Sasuke Uchiha. Se sentó en silencio a su lado y ella al notar la presencia de alguien se secó rápidamente sus lágrimas.
Hola Hinata— dijo sonriendo falsamente.
Hola Sakura-chan. Siento lo que has pasado. — dijo condescendientemente.
No te preocupes estoy bien. — dijo. — Me alegro que el baka de Naruto por fin se haya dado cuenta de tu amor hacia a él. — comentó dándole un palmadita en el hombro a la chica, quien se sonrojó. — Yo lo noté en seguida porque a pesar de estar en esta situación él tenía un brillo en sus ojos. Además yo lo vì dándose besos. — conversó causando que la pelinegra ocultara su cara detrás de sus manos, deseando que se la tragará la tierra. Y la ojijade rió sinceramente. — Hinata tu eres la persona indicada para Naruto, siempre lo has amado hasta pusiste tu vida en riesgo por él. Por eso cuida de él por mí porque yo solo he sido capaz de causarle daño con una tonta promesa. — habló recordando lo estúpida que fue en su niñez por cometer semejante error que ahora es la fuente de dolor del rubio.— A veces deseo que Naruto me odie para que se olvide de cumplirla.
No digas eso Sakura-chan. Naruto-kun nunca te odiaría, él te quiere muchísimo. Eso te lo aseguro. — dijo de manera tierna sonriéndole.
Hinata de verdad Naruto te merece. — dijo rompiendo a llorar. — Yo simplemente soy una molestia. — puso su cabeza entre sus manos con espesas lágrimas. La ojiperla se levantó y la abrazó sobándole la espalda en forma maternal.
Sakura-chan tu eres la mejor amiga de Naruto-kun y no tienes por qué sentirse así.
Gracias Hinata— dijo en su mente siguió llorando y también la abrazó. "Prometo protegerte Naruto, tu mereces la felicidad más que yo"
Sus pies todavía temblaban estando en las filas de las alianzas shinobi, tenía todos los nervios pero tenía que mantenerse fuerte porque todo estos se llevaba a cabo para proteger a Naruto e iba a poner todas sus fuerza y su corazón en luchar porque de ello dependía la vida de su amado. Después del discurso del Comandante General del Ejército de la Gran Alianza Shinobi, líder de la cuarta división Gaara Sabaku No, todos absolutamente todos los shinobis presentes dejaron sus dudas y conflictos de lado para luchar por el bien de todo el mundo ninja.
Naruto-kun todos están unidos para protegerte, y yo voy a dar todo de mí para poder estar contigo. — dijo para sí con la mano en su pecho preparada para la guerra.
