Disclaimer: Naruto no me pertenece, todo es obra de Masashi Kishimoto.
Este fic hace parte de Amigos Secretos del Foro "La Aldea Oculta entre las Hojas"
Para: Inochan-uchiha
Trata sobre Ino y Sasori demostrando sus distintas formas de amarse mientras los Akatsukis se adaptan a una nueva realidad. Este fic se ubica en el mismo universo que "Mi camino Ninja" uno de mis fics y disponible en mi perfil sin embargo no es obligatorio leerlo para comprenderlo.
Capítulo 4: La Propuesta
Sasori no tenía deseos de ir al hospital, no porque no le gustaran o sintiera miedo, simplemente no los consideraba necesarios, durante años había sido una marioneta y las marionetas no necesitaban de tratamientos médicos pero sí de mantenimiento. De no ser porque se lo prohibieron hubiera modificado su cuerpo completamente, no solo uno de sus brazos.
Siendo un antiguo criminal de rango S no era algo que debiera preocuparle pero hasta él sabía cumplir órdenes y esta había venido directamente de Akatsuki. Iniciar una nueva vida era más difícil de lo que había pensado en un principio, más con unos compañeros tan peculiares como los que tenía, sin embargo no era algo que cambiaría.
Aquel no había sido uno de sus mejores días. A primeras horas del día anterior se instalaron en lo que sería el cuartel de Akatsuki. Como el lugar ya estaba en condiciones solo tuvieron que acomodar algunas de sus pertenencias y no es que tuvieran demasiadas, la mayor parte de tiempo estaban de viaje y Kakuzu era demasiado tacaño como para siquiera pensar en comprar algo.
No tuvieron problemas para instalarse pero estar allí era demasiado aburrido. En la aldea del Origen siempre tenían algo que hacer, allí tenían que soportarse y aprender a aceptar las diferencias del grupo, algo que no terminaban de hacer.
El día había terminado y uno nuevo comenzó. No fue de los mejores, se sentía extraño y debía ir al hospital ya que si no estaba en condiciones no podría afrontar futuras misiones. Extrañaba ser marioneta y dudaba encontrar algo bueno en esa nueva condición sin embargo el tiempo se encargaría de hacerle ver lo equivocado que estaba.
Su cuerpo era más sensible. Podía sentir frío, calor, inclusive dolor, era tan molesto. Tantas sensaciones que había olvidado y que debería redescubrir. Lo único que le alegraba era no tener que preocuparse por las termitas, realmente las odiaba, más que esperar.
Tuvo problemas para llegar al hospital. Sasuke se negó a darle la dirección y él no quiso preguntar, en el pasado solía viajar frecuentemente por lo que no lo consideró necesario, confiaba en su intuición de viajero. Fue gracias a sus habilidades ninjas que pudo encontrarlo ese mismo día.
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que la había visto y sin embargo la reconoció desde el primer instante. Su cabello rubio y la gracia con la que caminaba la delataban. Era ella, lo que más deseaba convertir en una marioneta, la mujer que más lo había inspirado, la marioneta que más deseaba en su colección.
Era una enfermera, no tenía dudas de ello, su uniforme la delataba. A pesar de no haberla buscado durante ese tiempo no había cambiado el deseo de convertir a esa mujer en arte, sin embargo tenía claro que no podría convertirla en marioneta, no porque estuviera prohibido sino porque no podría arrebatarle su alma, desde su encuentro con Kankuro no podía hacerlo pues él le hizo cambiar su perspectiva sobre el arte. La rubia se encontraba concentrada en la libreta que llevaba en sus manos, razón por la cual no notó su presencia. Retomó su caminata e ingresó al hospital. Esperaba que ella fuera la encargada de atenderlo, así podría continuar con la creación de su nueva marioneta.
Se adentró en las instalaciones del hospital. Su malestar había pasado a segundo plano, en ese momento deseaba saber más acerca de esa medic ninja. Quizás sus planes habían cambiado pero no del todo, era un artista, eso nunca cambiaría.
El lugar olía a desinfectante, demasiado para su gusto. En definitiva no deseaba regresar allí pronto, al menos no por voluntad propia, tanto blanco no ayudaba mucho. Inmediatamente fue a la recepción, cuanto antes saliera de allí, mejor.
Shizune fue la encargada de atenderlo. Se notaba nerviosa, no la culpaba por ello, podía ser aliado de la Alianza Shinobi pero eso no borraba lo que hizo en el pasado ni cambiaba el que por muchos años estuvo marcado en el libro Bingo. Muchas de sus víctimas regresaron a la vida, el Sabio de los Seis Caminos y Sasuke lo hicieron posible pero eso no borraba lo que él había hecho ni la reputación que se había creado.
La pelinegra le indicó el lugar al que debería ir e inmediatamente se retiró. Espera lo atendieran rápido pues odiaba esperar. Si se tardaban demasiado no dudaría en irse, con solo presentarse allí ya había cumplido.
Durante el camino notó como varias miradas se posaron sobre él. Algunas eran de reproche, otras de temor e incluso algunas de desprecio, al parecer ellos tampoco olvidaban el pasado y menos lo que había hecho.
Se preguntó qué haría cuando tuviera que instalarse en una de las aldeas que había atacado y cómo reaccionarían. Konan y Nagato pasaban por esa situación, a pesar de que para esa época había muerto, estaba enterado de la invasión a la aldea.
La puerta se abrió y una mujer de cabellos rosados hizo acto de aparición. La reconoció al instante ¿Cómo no hacerlo cuando fue ella quien lo ayudó a morir por primera vez? Aquella situación era irónica, debía curar a quien en el pasado intentó matar. De haber tenido mejor sentido del humor se habría reído pero como no lo tenía se limitó a entrar en la habitación.
—Llamaré a Tsunade— murmuró Sakura, no parecía feliz por la situación—. Tengo trabajo pendiente por lo que debo apresurarme.
A él eso poco lo afecto, sabía que sería demasiado ingenuo esperar un mejor recibimiento. No se quejó, no le molestaba el que alguien más lo atendiera, no porque dudara de las habilidades curativas de la kunoichi, es solo que se trataba de algo extraño.
Tsunade no demoró en llegar. Ella era una de los mejores doctores pero él no tenía nada de gravedad así que se le hacía extraño el que esa mujer lo atendiera personalmente. Dedujo que era por ser un miembro de Akatsuki, medidas de seguridad, no privilegios.
La doctora hizo algunos exámenes de rutina y abrió un nuevo expediente. Al haber sido una marioneta durante tantos años eso era algo relativamente nuevo para él. El dolor de estómago volvió y con ello su limitada paciencia se hizo más escasa.
—Tengo problemas con el estómago—le dijo con expresión seria—, dudo que tomando la presión encuentre algo.
—Sé lo que hago—comentó molesta la rubia—todo es parte del procedimiento médico.
Afortunadamente para Sasori, no pasó mucho tiempo antes de que la mujer llegara a una conclusión, no era nada grave como había pasado pero sí algo en lo que indirectamente era responsable.
—Es una indigestión—comentó la doctora—ha comido algo en mal estado y su estómago lo resiente.
En ese momento recordó el día anterior. Tobi se ofreció a hacer la cena y nadie lo pudo alejar de la cocina. Había sido el único que probó aquella comida, ignorando las palabras de Deidara. Tenía sentido, poco después comenzaron los malestares.
—Con este medicamente se sentirá como nuevo—agregó Tsunade a la vez que llenaba una receta médica—. Por ahora puede retirarse.
Salir fue más sencillo que entrar. Ya tenía una breve idea del hospital y habían menos personas, únicamente se encontró con una enfermera y un paciente en silla de ruedas. No quiso saber quiénes eran, inmediatamente siguió con su camino.
En uno de los pasillos encontró a Ino. Ella vestía una bata de laboratorio por lo que dedujo que se dirigía o había estado en ese sitio. Decidió acercarse a ella, tenía una propuesta que hacerle y esperaba no se negara.
—Quisiera convertirla en una marioneta—le dijo directamente. Odiaba esperar y quería una respuesta rápido.
— ¿Qué? —preguntó la rubia notablemente exaltada. De haber más gente en ese pasillo sería reprendida por lo que disminuyó el volumen de su voz—. No quiero ser una marioneta.
Sasori rió ante la ingenuidad de la mujer. Quizás lo recordaba, era solo una probabilidad. Si quería continuar con sus planes debería explicarlo de una mejor manera.
—No será necesario, es solo que necesito de una musa y eres perfecta para ser la imagen de una nueva marioneta.
—En ese caso no puedo negarme—respondió Ino con voz coqueta, alagada de ser considerada una musa. Ella solía tener una debilidad con los hombres atractivos y serios… Sasori no sería la excepción—. Cuando tenga tiempo libre te aviso.
El pelirrojo sonrió ante la respuesta. Debería preparar los materiales para su nueva obra de arte y reportarse con Yahiko. Y como nota mental debería tener cuidado con las comidas de Tobi, no deseaba volver al hospital a pesar de que fue esa visita lo que le permitió volver a ver a su musa, Yamanaka Ino.
