Disclaimer: Naruto no me pertenece, todo es obra de Masashi Kishimoto.

Este fic hace parte de Amigos Secretos del Foro "La Aldea Oculta entre las Hojas"

Para: Inochan-uchiha

Capítulo 6: Un mundo a tu lado

En ocasiones Ino podía ser imprudente y a veces impulsiva. Cuando descubrió que la primera vez que vio a Sai él había considerado que era fea se molesto, ni siquiera quiso darle una oportunidad para explicarse.

Por eso cuando Sai llegó a la floristería de su familia no dudo en ignorarlo. No era lo más apropiado, lo sabía, pero realmente estaba molesta. O así era hasta que dijo las palabras que menos imaginó escuchar de él.

—Lo siento.

— ¿Dijiste algo? —preguntó Ino incrédula.

—Eres algo fea pero simpática.

Naruto tenía un extraño poder, podía lograr que confiaran en él, Sai por el contrario podía irritar a cualquiera con unas palabras. Quizás cuando lo conoció eso podría haber cambiado la opinión que tenía de él, quizás se había enojado al saber que la primera impresión que tuvo de ella no fue la que hubiera esperado, pero ese momento era diferente.

Por un tiempo creyó estar enamorada de Sai, no podía negar que le agradaba estar a su lado pero algo había cambiado, alguien más estaba ocupando un lugar en su corazón. No apresurar sus sentimientos, lo había hecho con Sasuke, lo hizo con Sai y se había equivocado.

Se despidió del ex miembro de Anbu, no sin antes dejarle claro que no había rencores. Había perdido la noción del tiempo y tenía una cita con Sasori, faltaba poco para terminar su marioneta y su presencia seguía siendo necesaria.

No le sorprendió ver a Sasori de mal humor, se había demorado en llegar. Pero no se arrepentía, Sai le había dicho que necesitaba hablar con ella y esa conversación le hizo comprender muchas cosas.

Sin embargo esa no fue la única razón de su retraso, en su camino encontró a ciertas personas de las cuales, estaba segura Sasori estaría feliz de volver a ver. No podía negar que la aldea del Origen le preocupaba, un lugar donde a diario resucitaban personas. A pesar de que el Hokage había dicho que ese lugar no era una amenaza temía las consecuencias que estas podían provocar.

—No me gusta esperar ni ser esperado —le dijo Sasori con su voz profunda. Estaba más molesto de lo que había imaginado en un principio.

—No puedes culparme por ello, la belleza se toma su tiempo.

—La belleza es arte y el arte es eterno, esa es la única verdad.

—Como sea, hoy no podremos terminar con mi maravillosa y perfecta marioneta.

—Perder el día de hoy retrasando un proyecto que ya ha demorado demasiado sería absurdo, odio que me hagan esperar y odio hacer esperar a la gente. Si esto sigue así no dudaré en convertirte en una marioneta humana, no abuses de mi paciencia.

—Esa no es la forma de hablarle a una bella señorita —escuchó decir a una voz y en ese momento Ino supo que su sorpresa se había adelantado.

Una sonrisa se dibujó en sus labios al ver la expresión en el rostro de Sasori. Si bien sus ojos era lo único que lo delataba aquello le bastaba a la rubia para saber que el marionetista sí tenía sentimientos y que había revivido por una buena razón.

—Abuela Chiyo —susurró Sasori sin apartar la vista de la anciana en el taller — ¿No deberías estar muerta?

—Tú también pero estamos aquí —respondió la anciana mientras que reía, de la misma forma en que solía hacerlo después de haber fingido estar muerta.

Ino se dirigió hasta la puerta, quería darle un poco de privacidad pero también observar aquel peculiar encuentro familiar. Al principio había tenido sus dudas, tanto abuela como nieto intentaron asesinarse en el pasado.

—La aldea del Origen nos permitió regresar —había dicho una voz femenina al momento de cruzar la puerta —. Sasori, lamentamos haberte hecho esperar tanto tiempo.

Lo último que vio Ino antes de cruzar la puerta fue a la mujer correr y abrazar a su hijo. No era un niño, ella lo sabía pero el sentimiento del reencuentro era tan grande que solo podía ser calmado con un abrazo del hombre al que no veía desde que era un niño. El hombre que había dicho no tener sentimientos descubrió que sí los tenía pues recuperó lo que hace mucho había perdido.

El padre del marionetista no tardó unirse a tan tierno momento. Todo eso ella podía verlo desde la puerta. El abrazo terminó pero Sasori permanecía igual de inexpresivo. Por un momento Ino tuvo deseos de salir de su escondite y golpearlo para que reaccionara. No fue necesario, aunque algo lenta, una sonrisa apareció en el rostro del miembro de Akatsuki. Después de tantos años sus padres finalmente habían regresado.

—No son marionetas —fueron las palabras que dijo Sasori —. En verdad son ustedes, regresaron.

Para Ino saber que había logrado que el rostro de Sasori fuera un poco menos expresivo era motivo suficiente para sentirse feliz. Quizás no tuvo la mejor primera impresión de él, quizás al principio solo le importaba la marioneta que hacía de ella pero eso había cambiado, había algo en su personalidad misteriosa que le atraía. No solo era que le pareciera atractivo, le interesaba el artista que habitaba en su interior.

—Hemos escuchado que eres un gran marionetista y nos gustaría ver tu trabajo —escuchó decir a la madre de Sasori con autentica admiración. Eso la hizo sentir un poco incómoda, empezaba a considerar inapropiado observar un momento tan íntimo.

Él le mostró su marioneta. La creación que los había unido y notó la risa en los parientes de Sasori, no pudo evitar sentir curiosidad por las mismas por lo que desistió en sus deseos de retirarse. La voz de Chiyo la hizo detenerse, avergonzada al ser descubierta.

— ¿Eres la novia de Sasori? —escuchó cómo le preguntaban y no pudo evitar sonrojarse. Quizás ese pelirrojo comenzaba a atraerle. Trató de serenarse, sabía que la brecha de edades entre los dos era grande y que aunque él la consideraba su musa era probable que la viera como a una niña.

—Es mi musa —respondió Sasori con calma —. Todavía no terminamos con la marioneta por lo que no puede irse todavía.

—Es una lástima —agregó la madre del pelirrojo —. Porque es una maravillosa mujer y harían una hermosa pareja.

—Quizás —respondió Sasori ¿era una declaración? Porque a ella le parecía que sí lo era.

Esas palabras le bastaron para saber que existía la probabilidad de una vida a su lado. Extrañamente no era algo que le disgustara, al contrario, sonaba prometedor.

Notas Autora:

Espero que hayan disfrutado de este capítulo, cualquier cosa, las críticas son recibidas. Solo falta el epílogo y esta historia habrá terminado. Gracias por leer.