Disclaimer: Naruto no me pertenece, todo es obra de Masashi Kishimoto.
Este fic hace parte de Amigos Secretos del Foro "La Aldea Oculta entre las Hojas"
Para: Inochan-uchiha
Epílogo
Los débiles rayos del sol entraban con dificultad por la ventana pero eso no parecía afectarle al pelirrojo, nada parecía distraerlo de su tarea. Pocas personas caminaban por la calle y él lo agradecía, odiaba las distracciones. Para su desgracia sus compañeros no eran precisamente las personas más normales y los habitantes de esa aldea tampoco, nunca se acostumbraría a vivir en Konoha.
Ciertamente ese no era el lugar oficial de Akatsuki, ni siquiera tenían uno fijo, algo que a nadie parecía importarle. Las cosas habían cambiado tanto en los últimos tiempos, pasar de criminal a héroe no era sencillo pero supuso que eso era lo correcto, aquel había sido el propósito inicial de la organización en la que formaba parte.
Quería mantener su belleza para siempre pero no apagar con la vida de la original, ya no era el mismo antes, seguía apreciando la eternidad del arte pero no quería arte sin alma, una lección que aprendió después de haber muerto, podría parecer irreal pero en el mundo shinobi muchas de las cosas cotidianas lo eran. Llevaba días trabajando en ese proyecto y seguía insatisfecho.
La primera vez que se vieron no causó la mejor impresión. Su belleza lo cautivó desde el principio y él quería hacer de ella algo eterno e inmortal. No entendía como alguien podía asustarse ante la idea de ser una marioneta, lo había hecho con él mismo y no era algo realmente perturbador. De hecho el tener nuevamente un cuerpo de carne y hueso lo hacía sentir aún más extraño, todavía no lograba acostumbrarse.
Amar a Ino era todo un desafío, amarla con sus virtudes y defectos, amarla como una rosa, frágil y peligrosa. Quería que su nueva marioneta guardara todo lo que la rubia representaba pero no que fuera ella.
— Sasori — Le llamo el shinobi que acababa de entrar, era Tobi, nunca creyó conocer a alguien tan inmaduro como Deidara hasta que lo conoció a él — ¿Qué haces?
—Arte — respondió sin muchos ánimos, no deseaba interrupciones y mucho menos hablar con su compañero.
—Se parece a Deidara, es usted tan bueno Sasori.
— ¿Qué? — respondió el marionetista notablemente alarmado ¿Cómo Tobi podía comparar a su musa con su piro maniático compañero varón?
— Esa marioneta tiene un fleco en el rostro, como Deidara.
— ¿Acaso no notas sus facciones femeninas? — respondió Sasori mientras reflexionaba las palabras dichas por Tobi. Pensando en ello recordó que muchos de los rubios que había conocido solían usar ese peinado ¿Acaso se trataba de una moda?
— Pero Deidara es mujer.
— Tobi, fuiste su compañero por un tiempo y ¿nunca notaste que es un hombre?
La expresión sorprendida de Tobi le dijo que efectivamente había pensado que se trataba de una mujer. No era fanático de las bromas pero sabía que esa información podría llegarle a ser útil y cuando ese momento llegara sabría cómo usarla.
— El jefe nos llama, dijo que nos reuniéramos en la sala —agregó Obito tratando de cambiar el tema de la conversación —, es urgente.
— Pudiste haberlo dicho al principio — respondió Sasori a la vez que guardaba sus herramientas, no tenía miedo de Nagato pero sinceramente prefería evitarse problemas.
Se dirigió al punto de encuentro seguido de su molesto compañero. Los demás estaban reunidos, ninguno mostraba expresión alguna por lo que era difícil deducir de lo qué estaban enterados.
— Nos vamos de vacaciones — dijo una Konan extrañamente sonriente.
— Querrás decir que vamos a derrochar dinero —agregó un muy molesto Kakuzu quien no se molestó en disimular su enojo.
— Sabes que no tienes opción —canturreó Konan.
Era extraño ver a Konan tan sonriente, o al menos eso pensaba Sasori. Sin embargo decidió no preguntar. Konan podría ser una mujer pero no por ello era más débil, ella también fue considerada una criminal rango S y su estadía en Akatsuki, rodeada de hombres y criminales, reforzó su carácter.
— Estúpidas nuevas reformas ¿acaso no entienden que la explotación laboral está bien? Es más económico, prefería cuando éramos criminales.
— Odio estar de acuerdo con el bastardo de Kakuzu pero esta vez el cabrón tiene toda la maldita razón —agregó Hidan malhumorado — ya no puedo hacer mis sacrificios a Jashin en paz, dicen que no es correcto asesinar, esos malditos bastardos hijos de…
— Hidan — le regañó Nagato —Cállate, a nadie le interesa oír sobre esa estúpida religión tuya, aquí el único dios soy yo.
— Malditos ateos.
— ¿A dónde vamos? —preguntó Tobi quien parecía ser el más emocionado e ignoraba la miradas molestas de los demás.
Era difícil creer que alguien pudiera ser tan inmaduro pero aún más que él había sido uno de los responsables de la cuarta guerra ninja. Quizás planeaba algo y hacia eso para despistarlos, lo mejor sería mantenerlo vigilado.
— Acamparemos en el bosque, es el lugar más barato que hay.
— Sí —gritó Tobi demasiado emocionado —Tobi ama los campamentos.
— Solo acepto porque el Hokage cubrirá nuestros gastos y los de todo el cuerpo shinobi si fuera por mí, las vacaciones serían en el patio o lavando carros donde podemos ganar dinero —agregó Kakuzu un poco menos molesto.
Ino era una kunoichi activa de Konoha y eso significaba que probablemente estuviera allí. Aquel era un buen incentivo para asistir a dicho evento, aunque era algo que no quisiera admitir en voz alta.
La admiraba por su fuerte carácter, la deseaba por su belleza, la amaba por ser ella. Nunca creyó ser alguien enamorado pero en ese tiempo Ino se había convertido en su todo. No podía decir que habían vivido una historia de amor como los cuentos de hadas, menos que fue amor a primera vista. Dicen que hay buenas primeras impresiones, algunas sin importancia y otras malas, después de esas estaba la que él causó en la rubia. No sabría definir lo que vivieron pero tal vez podría decir que fueron una serie de encuentros casuales.
…
Un Akatsuki no tenía miedo a pasar la noche en el bosque, de hecho un Akatsuki no le tenía miedo a nada, pero en esa ocasión Sasori no estaba seguro de ello. Llegar al bosque no fue un desafío pero cuando el campamento inició las cosas comenzaron a tornarse un poco extrañas.
Fue incomodo cuando Deidara quiso "alegrar" el ambiente con uno de sus explosivos, al principio lo logró pero eso no duró mucho tiempo. Una colmena cerca terminó destruida y las abejas que clamaban venganza lo atacaron sin piedad.
Le picaban partes que no sabía que tenía, cosas como esas no pasaban cuando era una marioneta. En realidad debía preocuparse por las termitas, Kakuzu era tan tacaño que no gastaba en un insecticida decente ni aunque su vida dependiera de ello.
Cuando faltaba poco para la cena notaron otro inconveniente… no tenían comida, nada, ni siquiera una taza de ramen o un dango a pesar de que habían hecho la lista y...
—Kakuzu —murmuro una Konan molesta… muy molesta —No hiciste las compras ¿cierto?
—Como tesorero mi deber es evitar que se gaste el dinero.
—Tu deber es administrar el dinero y comprar lo necesario, maldito bastardo— agregó Konan sin dejar esa expresión fría que les causó escalofríos a todos.
—Estamos en medio del bosque, no será difícil encontrar comida gratis.
—Entonces si quieres conservar todos tus huesos completos ¡BÚSCALA TÚ! —gritó la única mujer de Akatsuki sin disimular su molestia.
Quizás Konan no era la líder pero era una kunoichi de temer. No por nada era la compañera de Nagato, líder de una de las organizaciones criminales más peligrosas (aunque en ese momento no se pudiera considerar como tal) y la única mujer del grupo.
El que Kakuzu hubiera salido de cacería no era garantía de tener algo que comer. Ni siquiera solucionaba el problema. El ruido que hacia el estomago de Tobi confirmó lo que todos pensaban. Dejar que Kakuzu se encargara de la compra de víveres fue una mala idea pero es que era tan difícil separar a ese tacaño de su dinero.
—Itachi —lo llamó Tobi —tú y tu novia podrían invitarnos a comer.
Normalmente mandarían a callar a Tobi pero en esa ocasión lo dejarían pasar. Todos tenían hambre y la comida que tenían Itachi y su novia desprendía un olor agradable. Aunque pareciera extraño también estaban de acuerdo en lo que decía Obito.
Ninguno notó cuando Tobi desapareció. Si bien ya todos conocían su verdadera identidad cuando estaba en Akatsuki prefería ser el buen chico que siempre mostró ser. Sin embargo en ese momento tenía otros planes, desde que supo que Rin había revivido se había propuesto conquistarla, seguía tan enamorado de ella como lo estaba en su anterior vida.
—No somos novios —se apresuro a decir Itachi —solo compañeros.
—Te creeremos si nos invitan a comer —respondió Deidara, evidentemente no le creía y ciertamente ninguno de ellos lo hacía.
—Aunque ahora seas parte de Anbu no debes olvidar que fuiste un Akatsuki —agregó Nagato con una seriedad que casi los convence, bueno al menos casi convence a Itachi.
—Cre-creo que hay su- suficiente para to…
Los Akatsuki no esperaron a que la Anbu terminara de hablar para empezar a comer. Sasori no pudo evitar sentir algo de pena ajena pero tampoco rechazo la comida. Culpen nuevamente de Kakuzu quien escondió no compró suficientes provisiones y escondió el dinero para que nadie pudiera encontrarlo. Definitivamente el nombrar como tesorero al rey e los tacaños no había sido la mejor idea.
Cuando el rostro de Sasuke comenzó a teñirse de rojo fue inevitable no verlo. Parecía que lanzaría fuego por a boca en cualquier momento, algo que era posible tratándose de un Uchiha.
El menor de los hermanos Uchiha tomó la botella que Itachi le había alcanzado e intentó tomarla pero estaba vacía. Cualquiera que conociera a Itachi no lo reconocería haciéndole bromas "pesadas" a su hermano y ciertamente eso era lo que Sasori experimentaba. Pero a la vez entendía ese cambio, ellos habían cambiado pues desde que aparecieron en la Aldea del Origen renacieron de muchas formas.
Cuando encontró a Ino decidió dejar el lugar. No la había visto en días y tenía algo importante que decirle y no quería esperar, odiaba hacerlo.
—Sasori— lo saludó la rubia enérgicamente a la vez que lo tomaba de la mano— Ven, tengo algo que mostrarte.
Sasori se dejó llevar. No era algo que acostumbrara a hacer pero tampoco tenía deseos de discutir, o al menos no en ese momento. Conocía el carácter temperamental de su novia y no quería hacerla enojar.
Ella se detuvo cuando llegaron al río y le entregó una flor, era un gladiolo multicolor. Antes de conocerla nunca se había detenido a observar una flor, no las consideraba bellas pues su tiempo de vida era tan corto, no podía decir que era un experto en floriografía como Ino pero aprendió a encontrar en ellas algo hermoso.
El arte es eterno y una flor en un libro también. Su forma de amar a Ino era artística, pues quería que fuera eterno y no fugaz como los explosivos de Deidara o una flor a la que se deja marchitar.
—Amor fuerte con un toque de locura.
Así era la forma de amar de Ino. Fuerte para asumir los riesgos de salir con un ex criminal, para buscar lo que quería cuando lo quería. La Yamanaka no buscaba permiso antes de actuar, solo lo hacía. No era impulsiva pues sí pensaba en sus acciones no por nada era una gran estratega, era decidida, nada la hacía retroceder.
Sasori estaba listo para hacer esa pregunta que durante tanto tiempo había preparado pero no pudo, no por falta de valor sino por la interrupción de uno de sus compañeros de Akatsuki, Sasuke Uchiha.
Él no había hecho nada, o al menos no intencionalmente, solo había caído en otra de las bromas de su hermano mayor y es que no era fácil ignorar a un Uchiha colgando de un árbol ¿Quién diría que Itachi podía ser un bromista? Definitivamente él no.
—Por fin llegas maldito bastardo— escuchó gritar a Hidan— si te hubiéramos esperado hubiéramos muerto de hambre.
—No creo tener tanta suerte— respondió Kakuzu dispuesto a ignorar al jashinista.
—Nos vemos luego— le dijo Ino antes de besarlo— Shikamaru y Chouji me esperan.
Sasori regresó con sus compañeros de Akatsuki, molesto por las interrupciones pero feliz de compartir un momento con Ino y eso hacía que aquel campamento valiera la pena. El festival de Origami sería su oportunidad y está vez se aseguraría de tener una respuesta.
Sus maneras de amarse no eran convencionales, se amaban en la distancia y en la cercanía. Ambos eran shinobis ocupados y lo entendían. Su manera de amar era artística, marcada con la eternidad de un instante.
Notas Autora:
Gracias por leer, de verdad que lo agradezco muchísimo. Con este capítulo la historia termina, espero que lo hayan disfrutado y de verdad me gustaría saber qué les pareció.
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Les invito a pasarse por otro de mis fics, es un InoxSasori pero con toques más oscuros y no tiene un final feliz, muy diferente a esta historia, se llama "Eternamente Bella" Disponible en mi perfil. Espero tengan un buen día!
