Bueno, primero, me siento horrible por haber tardado más de un año en actualizar. No tengo excusas además de de que entré a la universidad este año y ha sido un horror. No me mal entiendan, amo lo que estoy estudiando, pero es estresante.

Dos, este cap está dedicado a Thelsa quien quería un poco de DickJay en mi próxima actualización y a feriyen que esperaba ver un poco de KonTim.

Eso dicho espero que les guste.


Kon-el conoció a su verdadero padre a los ocho años en septiembre de 1699 cuando el anciano que lo había estado criando hasta entonces se enfermó. Un día estaba cuidando a lo más parecido que había tenido a un padre junto a su cama y al otro estaba siendo arrastrado a una enorme casa y literalmente siendo lanzado a los brazos de un desconocido desconcertantemente parecido a él.

"Él es tu problema ahora" Le grito el anciano al hombre "Estoy demasiado viejo para criar niños" Murmuró caminando lejos de su vida para siempre. Kon se preguntaría por el resto de sus días si aquel acto tan violento y desensibilizado fue el hombre amable que lo había criado durante los primeros años de su vida pensando en un futuro mejor para él, o sólo un hombre viejo y cansado, tratando de deshacerse de una molestia.

Durante el siguiente año, Kon vivió junto a Kal-el y su esposa Luisa en la gran casa con demasiadas habitaciones y muy pocas personas en las fronteras de Gotham Town que ambos llamaban hogar. Todo ese año bajo la austera mirada de su 'padre' y los ojos resentidos de Luisa.

Luisa era infértil y a diferencia de la madre adoptiva de Kal no pretendía adoptar a nadie, el solo hecho de pensar que su adorado y heroico Kal embarazó a una mujer sin nombre y que ese niño estaba viviendo bajo su mismo techo era enteramente escandaloso.

Al comienzo del nuevo siglo, Luisa se encargó de esconder su collar de brillantes más caro bajo la almohada de Kon e inculparlo por el delito. Kon no tuvo tiempo para tratar de defenderse a sí mismo antes de que Kal-el lo lanzara a la calle.

Sin una moneda a su nombre y cuando empezó a sentir la deshidratación en la lengua y el hambre en su estomago fue cuando inició su carrera como delincuente. Robando carteras en un principio, en peleas callejeras y apuestas peligrosas, para cuando llegó a los 14 años el arte del robo y la violencia eran poco más que un juego de niños para él.

A los 15 años ganó a un anciano en una apuesta, un barco de barniz rojizo y banderas negras con una gran calavera roja dibujada en ellas. Era uno de los mejores barcos que jamás haya visto, rápido e imponente, con tres grandes cañones ocultos en su base y una ballesta implantada en la mira del barco. Era un barco pirata, hecho para la batalla. Kon observó el futuro en ese barco. Un escape de los barrios y en rumbo a los mares. Todo lo que necesitaba era una tripulación.

Él lo llamó 'El tornado rojo'

Su primer tripulante fue un chico de 13 años llamado Bart Allen. Kon lo conoció una noche al salir de un bar cuando el chico intentó robar su reloj. Fue rápido e impresionante, pero él era más fuerte. Bart era un huérfano que había estado viviendo junto a sus abuelos hasta que ellos murieron. Kon le dio su reloj y le ofreció mucho más si emprendía el viaje a los mares a su lado.

Su segunda tripulante fue una chica llamada Cissie King-Jones la hija bastarda de una madre abnegada. Ella era una chica delgada, rubia y rota tras haber asesinado a los homicidas de su profesora en la escuela. Bart se la presentó cuando él comentó sobre la ballesta en la mira de su nave. Acerca de cómo sería un desperdicio sí esa arma se perdiera en las manos de alguien sin una puntería decente. En un principio Kon se encontró reacio a permitirla en su barco. Las mujeres y el mar no se mezclan después de todo.

Era mal augurio.

Cuando ella atrapó una flecha en movimiento a segundos de atravesar su pecho, Kon olvido todo lo que sabía sobre la mitología y el Tabú. Este era el siglo 17 después de todo. El futuro estaba en la mira más allá de los horizontes en el mar.

Bordeando la playa de Gotham Town conoció a Jason y a Richard, en ese punto de su vida Kon ya no vacilaba al reclutar niños huérfanos y adolecentes corriendo de sus casas, en cualquier caso los rumores sobre 'El tornado rojo' y su tripulación de jóvenes temerarios eran su mayor orgullo.

Richard y Jason eran algo completamente diferente. Diferentes a la chica asesina en la mira de su barco jugando con la ballesta como si fuera un juguete o el niño ladrón que tenía como segundo al mando, diferente a la asesina a sangre fría, de cabello blanco y un parche en el ojo llamada Rose o la chica de piel dorada y cabello rojo y llena de ira que salvaron de los esclavistas hace no más de una semana. Diferentes incluso del chico rubio de ojos rojos obviamente maldito y de algún país Europeo desconocido llamado Connor a quien no podía entender.

La historia de Jason y Richard era un escándalo en las clases altas en la sociedad Gothamita, los dos hijos mayores de la familia Wayne enredados en un romance incestuoso, su celoso hermano menor descubriéndolos y su padre desheredándolos y dejándolos en la calle.

Normalmente Kon jamás se entrometería en esa clase de escándalos…

Pero Jason era un artista con las armas de fuego en su propio derecho y Richard era un acróbata y un maestro en las artes marciales de las que todos hablaban en el oriente.

Con el tiempo Kon descubrió que los besos ocultos entre Jason Y Richard y su camarote compartido no eran diferentes a las miradas significativas entre Bart y Cissie o la forma en que Bart siempre bajaría desde la mira del barco cada mañana en vez de su propio camarote.

La vida era una buena vida hasta el día en que oyeron sobre el tesoro del Pirata Negro oculto en la Bahía de Bristol.

Kon siempre tendría la llana sensación de que lo que lo llevó a esa horrible isla maldita durante una tormenta inclemente el verano de 1717 fue algo más que la avaricia en el centro de su corazón pirata.

Su barco cayó en medio de una cueva guiado por algo casi mágico al corazón la isla en el nido de un tritón. El nido era poco más que una cueva con algo parecido a un estanque de agua subterránea increíblemente cristalina.

Ninguno de ellos se atrevió a bajar del barco y asesinar a la criatura. Richard estaba gravemente herido, sin poder despertar y los demás no estaban mejor. Kon observó con una curiosidad enferma como la criatura con el torso y la cabeza de un adolescente atractivo de cabello negro y la cola de un pez, cazaba murciélagos más grandes que su cabeza para luego devorarlos con dientes extremadamente afilados.

Ellos se ocultaron en la protección de su barco con relativa facilidad rezando a los dioses del océano que no ocurriera nada. Pero como suele ocurrir con los piratas y sus peticiones a los dioses y Dios, sus plegarias no fueron oídas.

Todo ocurrió en la noche.


Timothy sintió el olor de la sangre humana en el preciso momento en que el barco pirata atravesó la paz de su nido. Con una férrea decisión él evitó el dulce aroma de la sangre cazando tres de esas criaturas despreciables que la maldición de la tribu humana Miagani había creado y devorándolas con más fervor que nunca.

Con su estomago saciado y con el aroma del humano lastimado en el aire, el decidió dormir temprano, silenciosamente hundiéndose en el agua.

Pero en la noche, en la noche el hombre herido empeoró, Timothy pudo oler la sangre y el sudor y hedor de la fiebre a través del agua y estaba seguro de que el hombre no sobreviviría la noche sin ayuda.

Sin su ayuda.

Él día en que Timothy decidió no alimentare de hombres fue el día en que decidió no volver a cantar, en vez de eso, cuando necesitaba atraer a sus presas Timothy descubrió que tararear era un sustituto tan bueno como realmente cantar las canciones que sus hermanas y hermanos habían aprendido para alimentarse. Sin pensarlo dos veces salió de la protección de su nido en el agua y comenzó a tararear.

Una melodía tranquila y acompasada tratando de encantar al humano herido a dejar su barco y acompañarlo en su nido. La melodía cada segundo más rápida y Timothy pudo ver al hombre herido tratando de bajar del barco.

Timothy sonrió.

El hombre caminó lentamente hacia él y Timothy sabía que cada paso dolía más que el otro pero también sabía que todo acabaría en un segundo. Cuando el hombro cayó exhausto en sus brazos él beso su frente.

"Oh mi valiente marinero" Él suspiró acariciando un cabello en la frente del pirata "¿Abre tus ojos por mi?" Preguntó tentativamente. Él hombre jadeó y el hedor de la fiebre y el sudor se hizo más fuerte. Timothy sabía que tenía que apresurar las cosas "Abre tus ojos por mi" murmuró besando la mejilla del hombre.

Él hombre se retorció en sus brazos y comenzó a abrir sus ojos poco a poco "Eso es" susurró "Eso es, todo está bien" murmuro "Tienes unos ojos hermosos mi marinero" Sonrió.

Él pirata en sus brazos trató de sonreír, casi inconsciente y aun delirante con la fiebre "Voy a llorar para ti mi marinero" Susurró contra su frente a centímetros de su rostro "Y cuando todo terminé contarás tu historia en los bares de tu gente, de cómo una sirena te dio su favor" Sonrió, lagrimas formándose en sus ojos, esa era la parte difícil, llorar "Pero te diré algo" Suspiró "Yo soy un tritón"

Él hombre de los ojos azules trató de reír pero se oyó más cómo un hombre ahogándose.

Timothy sonrió cuando las heridas comenzaron a cerrar y cuando el olor de la enfermedad y la fiebre comenzaron a extinguirse. Él hombre cerró sus ojos pero antes de que pudiera abrirlos de nuevo, se oyó el sonido de un disparo. Timothy sintió el ardor y el dolor en la punta expuesta de su cola y sin pensarlo soltó al hombre en sus brazos siseando como un animal salvaje antes de ocultarse en la seguridad de su nido submarino otra vez.


Jason no se dio cuenta de que Richard no estaba en su camarote hasta que fue muy tarde, en un momento estaba durmiendo tranquilamente junto a la cama de su amante y al siguiente estaba disparando al monstruo que residía en la cueva.

Jason le había dicho a Kon que debían asesinar a la criatura pero su capitán parecía extrañamente encantado con la belleza en la superficie como para vez al monstruo que realmente era. Jason había oído las historias.

Sobre sirenas enamorando marineros hasta su muerte, obviamente, la criatura era masculina, no había duda de eso. Pero al parecer, su género no era impedimento para que usara su influencia luciferina sobre la tripulación.

Jason, dispara en el agua, hasta vaciar todas y cada una de sus municiones, el agua cristalina se tiñe de rojo y de vez en cuando se pueden oír los siseos medio dolidos pero amenazadores de la criatura marina, Jason dispara por cada onda de agua que cambia de curso. La ira y el miedo a perder a su amante llenando su mente y alma por la sed de sangre.

Para entonces, el resto de la tripulación está fuera de la embarcación, todos atraídos por el sonido de los disparos. Bart, posicionando a Richard –quien no ha parado de hablar en deliriosos e incoherentes gemidos- en su regazo, Rose a su lado, tomando su temperatura y limpiando el sudor de su frente. Cissie en la mira del barco, siempre preparada para disparar si la situación lo amerita. Y Connor junto a Koriand'r, mirando el espectáculo barbárico como si fuera algo divertido, como nobles viendo pelear a indigentes por su comida.

Kon, por otro lado, corre como una bestia poseída, tratando de detener a Jason pero fallando en su intento.

Finalmente, el cargador se queda sin balas, el agua se mueve en círculos por última vez hasta detenerse en perfecta sincronía.

Es entonces cuando puede oír la voz de Richard.

"No le hagas daño" Suplica el acróbata a través de su voz rasposa "Él me salvó la vida" Entonces se desmaya, víctima del estrés y Jason se olvida de la criatura malévola que mora a centímetros bajo sus propios pies.


Kon-el ha visto varias cosas bellas en su corta vida. Como cuando su Tornado embarcó en las costas de Temicira, hogar de las Amazonas, donde conoció a las mujeres más bellas y más poderosas de la creación. A la reina Hippolyta, Diana, su princesa y Cassie, su protegida.

O cuando volvió a su tierra natal y robó los cristales de memoria de las propias válvulas de su padre.

Kon ha visto cosas hermosas, bellas, inolvidables. Pero sus ojos jamás han visto algo como la criatura que Jason ha intentado matar como la bestia rabiosa que todos saben que él puede llegar a ser.

El capitán del Tornado rojo no es estúpido, hay una razón por la que su tripulación es tan temida y su nombre una leyenda. Él sabe que las gentes del mar son criaturas demoniacas a quienes temer.

Pero la criatura no puede ser tan malvada, si salvó a Richard de la fiebre.

Kon puede ver la sangre del tritón marchar el agua de la fosa. Su tripulación está en el barco.

Con un suspiro, él pirata toca el agua con su mano, solo para ser atacado por el tritón.

Kon no tiene tiempo para asombrarse, cuando el tritón sale del agua, con un siseo animal, instintivo de las bestias heridas y asustadas. Los dientes de la criatura son afilados como los de un tiburón y sus manos terminan en amenazadoras garras. La criatura lo sostiene de ambas manos y con una fuerza sobrenatural lo golpea en el suelo. Ambos terminan en el piso de la cueva. Kon sobre su espalda, con el peso del hombre-pez sobre él.

El muchacho, tiene el cabello negro y perpetuamente mojado, una pequeña nariz respingona y una boca fina y roja de labios delgados. De no ser por los dientes de tiburón seria casi tierno. Su pecho es amplio y firme, su cintura es estrecha, sus músculos son el tipo de músculos de quienes no comen lo suficiente. Su piel es blanca, cremosa, pura y sin mancha alguna. Su cola es un espectáculo lapislázuli de escamas azules, celestes y Calipso. Solo una mancha de sangre roja depravando la pureza de la criatura marina.

"Estoy muriendo" Gime la criatura, su voz suena adolorida pero amenazante "Estoy muriendo y es tu culpa"

"Yo no tiré el gatillo" Se excusa el capitán lastimeramente.

"Tu trajiste a esa bestia a mi hogar" Sisea en respuesta "Es tu responsabilidad, tu eres su capitán"

"¿Qué puedo hacer para salvarte?" Pregunta entonces, el remordimiento, la culpa y el sentido de la responsabilidad golpeándolo como a ningún otro bandido de los mares.

"Necesito una nueva vida" Responde el tritón "Puedo morir ahora o vivir como mortal" Explica "Pero necesito el favor de un mortal" Kon no sabe de lo que está hablando y su rostro de confusión probablemente habla por sí mismo, mejor de lo que las palabras podrían. "Necesito el beso de un mortal" Continua el ojiazul, acariciando los labios del bastardo "El beso de un mortal que pueda darme una nueva vida" Susurra, Kon piensa que está cantando, porque su voz sueña como los cuentos de los marinos, capaz de convencerte a caminar hasta tu propia muerte "¿Puedes darme eso, mi capitán? Pregunta tentativamente "¿Puedes darme una vida que no me aleje de mis amados mares? ¿Con tu tripulación? ¿A tu lado?"

Kon mira los labios de la criatura, desde los labios, hechos para besar, hasta los dientes afilados, hechos para un depredador.

Y una sola respuesta le va a la cabeza "Si"

El beso no es gentil pero Kon puede sentir la sonrisa del tritón –ahora humano- contra sus labios, una lengua tentativa tratando de hacerse paso a su boca, un par de brazos sosteniéndose a su cuello con un salvavidas, Kon nota, sus manos ya no tienen garras. Su cabello se ha secado y el hedor a hierro de la sangre inhumana ya no asfixia el aire de la cueva, Kon ya no siente la humedad incomoda del cuerpo sobre el suyo y al parar el beso para poder respirar, se da cuenta de que donde alguna vez hubo una larga cola azul, ahora hay dos piernas largas y delgadas, la criatura sonríe tímidamente, ante su desnudes notoria.

Kon sonríe, se para y ayuda al nuevo mortal a pararse. Lo que termina siendo una empresa más difícil de lo esperado, sus piernas son una novedad, la criatura las toca y sonríe extasiada, cae varias veces y Kon puede sentir un poco de la felicidad contagiarle. Sin pensarlo dos veces se saca su gran túnica negra, la que lo distingue como capitán y superior a sus subordinados y se la entrega al chico, quien se la pone a medias aun sentado en el suelo.

El chico se levanta, medio vestido pero esta vez por sí mismo, y toma sus manos entre las suyas. Grandes manos llenas de callos y bronceadas bajo el sol del mar, contra las delicadas manos jamás besadas por el sol. El chico toma sus manos y besa la derecha.

"Mi nombre es Timothy" Se presenta.

"Kon-el" Responde él, sin saber que otra cosa decir.

"Mi capitán" Sonríe Timothy, altaneramente, como si el titulo fuera más una posecion suya que una frase de respeto, como –mi señor- o frases iguales. De alguna forma, esta criatura puede hacer una afirmación tan sencilla como, mi capitán en mi capitán.

Extrañamente, Kon no puede encontrar nada malo en eso.

Dos días después, con su embarcación arreglada, El tornado rojo sale de la bahía de Bristol, sin un tesoro en sus válvulas, pero un joven de ojos azules y cuerpo delgado, sonriendo hacia el horizonte, con un mapa en la mano y el capitán del barco a su lado.


Que decir, bueno, el tritón de Tim fue inspirado medianamente en las sirenas de Piratas del caribe. Varios de los años mencionados realmente son los años canónicos en que Gotham tubo piratas. La bahía de Bristol y la isla mencionada también son parte del canon de Batman. Me pareció divertido juntar eso con el fic ya que Tim es nativo de Bristol.

Espero que les haya gustado y como siempre, si tienen peticiones para que Tim sea alguna criatura o para alguna pareja, no duden en pedirlo en un review, pero recuerden, este es un fic Timcentric así que pidan parejas de Tim y alguien. XD