Ya les traigo el primer cap (?) se puede decir que sigue siendo una introducción al tema, por lo que no es taaaan largo xD. En fin... Demás cosas al final, así como las respuestas a los review :3.

DISCLAIMER: Vocaloid ni sus personajes me pertenecen, o sino estaría teniendo una crisis nerviosa ahora mismo (?).


Lunes, otra semana escolar empezaba. Y para cierta chica de cabellos agua marina, eso era algo hermoso. Significaba que vería a su bella novia durante cinco días seguidos y podría estar con ella, aunque solo sea a su lado.

Miku caminaba por las calles de su barrio, dirigiéndose a la estación, donde sabía que encontraría a su amiga y mayor confidente, Gumi Megpoid. Esa alegre chica de cabellos verdes era su compañera y acompañante de locuras. Iban en el mismo curso, pero eran de diferentes secciones.

— ¡Gumi! —saludó, ingresando al vagón del metro.

—Buen día Miku —contestó, sonriente.

Se pasaron todo el camino de sus chicas. Gumi tenía una linda novia en su curso, tal como su amiga. Conversaban animadamente, aunque Miku se veía algo preocupada por el rumbo que ahora mismo tomó su relación con Rin. A medida que pasaba el tiempo, la susodicha se volvía un poco más fría, pareciera que olvidaba que ella era su novia y la trataba como a una amiga más, siendo esto, un poco doloroso para la Hatsune. Cosa que solo sabía su amiga, nadie más.

Llegaron al instituto y, caminando por los pasillos, se encontraron con sus amigos, perdiendo el tiempo mientras hablaban con ellos. Sin que siquiera lo noten, el timbre de entrada sonó, exigiendo que todos estén en sus salones en ese mismo instante. El grupo de chicos caminó apresuradamente, saludando a otros conocidos que pasaban igual de apurados. Cuando Miku ingresó, notó que el docente aún no lo había hecho, cosa que la hizo suspirar aliviada. Miró en dirección a su lugar, que se encontraba al lado del lugar de Rin. Sonrió al verla sentada ahí, mirándola atentamente.

—Buenos días —saludó, sentándose, sin esconder su gran sonrisa.

—Buen día, debes ser más puntual —acotó severamente.

—Llegué a hora pero me quedé hablando con los chicos en el pasillo.

—Te dije mil veces que ya no lo hagas, tienes suerte que el profesor aún no llega.

—Está bien, lo siento —contestó Miku, apenada.

En ese momento, el profesor de Química ingresó al salón, pidiendo orden, dispuesto a seguir con el contenido de la clase anterior. A la chica le interesaba medianamente esta materia, mientras que a Rin la aburría de sobremanera.

A la hora del almuerzo, ambas se levantaron para dirigirse al encuentro con sus amigos, acompañados de SeeU, mejor amiga de Rin. Su lugar especial era cerca de las mesas que se encontraban en el medio de la estructura de las clases y la siguiente, que serían los laboratorios. Eran mesas de cemento puro, con asientos del mismo material. Se sentaban en una de las del extremo izquierdo, donde siempre llegaba la sombra del edificio. Camino al lugar, Miku iba contándole a Rin sobre su fin de semana, entusiasmada porque se fue a patinar con su hermano.

—Debes cuidarte, es peligroso —comentó la pequeña.

— ¡Pero es muy divertido! Debes venir con nosotros.

—No lo haré, los deportes no son lo mío —ella ni se dignaba en mirarla.

—Bueno —Miku se sintió algo desanimada, Rin parecía no disfrutar de nada, nunca.

Apenas llegaron junto a su grupo de amigos, Miku se sintió mejor, olvidando el ligero gusto amargo que Rin le dejó en la boca. Saludaron a sus amigos, entre ellos, estaban el gemelo de Rin, Kaito, Lily y Gumi.

Miku se sentó al lado de Kaito, siendo este, siempre, muy amable con ella, tanto, que le daban ligeros celos a Rin, pero nunca le dio mayor importancia a eso, podía confiar en ambos. Las conversaciones iban y venían mientras comían sus almuerzos, riendo por momentos, guardando silencio para masticar y luego volver a reír.

—A todo esto, chicos, les traigo una noticia —dijo Lily, todos la miraron expectantes.

—Escúpelo —apuró SeeU.

—Justamente tiene que ver con tu curso, mi querida rubia —Lily sonrió con picardía—, me he enterado que mañana llega una alumna nueva, extranjera.

— ¿¡Eh!? —exclamaron todos, sorprendidos por la noticia.

— ¿Después de dos meses de haber empezado las clases? —preguntó Rin, confundida.

—Pues, sí —Lily se alzó de hombros.

—Eso es raro —Len se rascaba la nuca.

— ¿Sabes de dónde es, mi vida? —preguntó Gumi.

—Solo me dijeron que es europea, pero no me especificaron el país.

— ¡Vaya, una europea, qué envidia! —Kaito rió.

—No comprendo si lo dice en serio o en broma —comentó Miku.

—Es en serio —se cruzó de brazos— ¡Las europeas son divinas!

—Bandido —comentó SeeU, todos rieron.

Siguieron hablando sobre el tema, hasta que se desviaron totalmente, como todo grupo anormal de amigos anormales. Miku se sentía ligeramente emocionada por conocer a la extranjera que vendría de Europa, justamente a su clase. Se imaginaba su aspecto, sin llegar a nada que logre convencerla. Sin motivos aparentes, su corazón estaba emocionado. Tenía un buen presentimiento sobre la nueva chica.

Al siguiente día, Miku se levantó con los mejores ánimos. Rápidamente, se dio una buena ducha y se vistió, tomando sus cosas. Con el mejor de los humores, fue a sentarse para desayunar junto a su madre y su hermano. Ambos, notaron que la menor se encontraba más alegre de lo normal, por lo que su madre no pudo evitar preguntar.

—Hija ¿Por qué tan feliz?

— ¡Hoy llega una alumna nueva! —informó ella, con una sonrisa.

— ¿Por eso estás así? —preguntó su hermano, sin comprender.

—Ya sé que no tiene sentido —suspiró—, pero no sé por qué me siento emocionada, ya quiero conocerla —volvió a sonreír.

—Entonces háblale, hazte su amiga, seguro se sentirá mejor.

—Sí, ha de ser extraño salir de tu país y venir en una sociedad tan distinta.

Minutos después, la conversación se finalizó. Los tres integrantes de la familia Hatsune se despidieron, tomando rumbos distintos. Miku se dirigió a la estación a paso rápido, ansiosa. Sabía que allí estaría Gumi y la cuestionaría sobre su actitud, cosa que la alegraba, ella siempre lograba leerla. No había necesidad de ir fingiendo por ahí ni llevar máscaras, su mejor amiga nunca la juzgaría.

— ¡Buen día, Gumi! —saludó, sonriente.

—Buenos días, parece que estás animada —soltó una risita.

—Sí, estoy emocionada por la chica nueva, sin ningún motivo.

—Supongo que es porque será una completa extraña de una cultura totalmente diferente.

— ¡Sí! Quiero conocerla y ser su amiga.

—Seguro que lo harás, con lo sociable que eres —sonrió.

—Sí —rieron.

Ya en el instituto, Miku fue directamente a su curso, pasando por alto a sus amigos, diciendo que no deseaba llegar tarde. Ellos intentaron comprender su emoción por la llegada de la chica nueva, fallando en el intento. Apenas ingresó, vio a Rin hablando con SeeU tranquilamente. Después de saludar a sus compañeros, se dirigió hacia las dos chicas, con una sonrisa.

— ¡Buen día! —saludó, interrumpiendo la conversación.

—Buen día —respondieron, al mismo tiempo.

—Veo que me has escuchado —mencionó Rin, sonriendo ligeramente.

—Supongo —fue su ambigua respuesta.

Rodó los ojos y se sentó en su lugar, pasando por alto el, últimamente, constante malhumor de su novia. Miraba la puerta, expectante. Supuso que el profesor haría la presentación, así que empezó a desear que el timbre suene de una vez. Como si hubiese escuchado su pedido, se escuchó el agudo sonido que anunciaba el inicio de las clases. Sus compañeros lanzaron un quejido general, causando gracia a Miku, que solo sonreía, dispuesta a mostrarle esa sonrisa a la chica nueva.

La profesora de Literatura ingresó, sonriente, pidiendo orden.

—Buenos días chicos —recibió el saludo de los alumnos—, hoy, se incorpora a este grupo una alumna nueva —se escucharon murmullos, el corazón de Miku empezó a latir con fuerza—. Dejaré que ella misma se presente, reciban a su nueva compañera.

La profesora miró hacia la puerta, asintiendo. La alumna nueva hizo su aparición, dejando a más de uno sin aliento, incluyendo a Miku.

Era una chica alta y de tez blanca, cual fina porcelana china. Sus cabellos largos y rosados atraían la atención de cualquiera. Era más alta que la enana Miku. Se podía notar su voluptuoso pecho y su esbelta figura. Llevaba el uniforme convencional, un poco mal puesto, pero lo llevaba. El chaleco azul lo traía desprendido, la corbata azul estaba floja y traía la camisa afuera. Llevaba un par de medias negras que le cubrían las piernas hasta un poco más arriba de las rodillas, cubriendo mucha piel para el gusto de los chicos, pero no les interesó. Su rostro era angelical, parecía tallado minuciosamente, asimilándose a la más bella escultura de la antigua cultura grecorromana. Sus ojos eran azules, oceánicos. Mantenía el ceño ligeramente fruncido, con una sonrisa de lado, mirando a todos de forma desafiante, arrogante, haciéndola lucir sumamente atractiva.

—Buenos días —empezó, su voz era suave, con el acento muy marcado—, mi nombre es Luka Megurine, es un gusto conocerlos.

— ¿De dónde eres? Digo, por tu acento —cuestionó un chico.

—Provengo de Inglaterra, aunque mi familia es japonesa, yo he nacido ahí, en la ciudad de Guildford.

— ¡Genial! —gritó uno de sus ahora compañeros, Luka rió, robando varios suspiros.

— Megurine-san, debo continuar con la clase —dijo la profesora, amable.

— ¡Claro! Solo dígame mi lugar.

— ¡Mándela aquí, profesora! —exclamó un chico de cabellos morados, Gakupo.

— ¡Sí! Quiero estar al lado de él.

—Entonces ve.

—Con permiso.

Luka se dirigió hacia su lugar asignado al lado del chico. Cuando iba a avanzar entre los asientos, pasó al lado de Miku. La inglesa pasó la mirada rápidamente, devolviéndola a la enana instantáneamente, deteniendo sus pasos. Se quedó pasmada admirando la belleza de la chica de cabellos agua marina. Así mismo, ella se sintió atrapada por su mirada, curiosa, con el corazón latiéndole velozmente.. Luka parpadeó un par de veces, saliendo de su ensoñación y, algo aturdida, se dirigió a su lugar. Ese pequeño momento de conexión entre ambas no pasó desapercibido para nadie, ni para Rin, que le lanzó una mirada cargada de odio a la extranjera, cosa que, la aludida, ni siquiera lo notó.

Al llegar al lado de Gakupo, Luka lo saludó chocando puños, ambos, sonrientes. La familiaridad con la que se trataban llamó la atención de todos, pero en esos momentos no podían preguntar y lo sabían. El silencio reinó en el lugar.

Por momentos, Miku volteaba a mirar a Luka, descubriéndola, en varias ocasiones, con la mirada sobre ella. Momento en que la segunda volteaba rápidamente, manteniendo el rostro serio, hasta tal punto de ser inexpresivo, cosa que llamaba la atención de la pequeña.

A la hora del almuerzo, Miku quiso ir a hablar con ella, pero Rin se lo impidió.

—Que ni se te ocurra —amenazó.

—Pero, solo quiero saludar —se quejó, ligeramente desanimada.

—No lo harás, vámonos —y la estiró, siendo seguida con SeeU.

Miku miró en dirección a la nueva, que estaba hablando con algunos chicos animadamente, sonriente. Deseó estar en ese grupo, conociéndola, viendo esa hermosa sonrisa llegar hasta sus ojos azules. Se sintió mal porque en ese momento era Rin, su novia, quien estaba a su lado, y ella deseando estar con otra. Suspiró, ganándose la mirada curiosa de las dos rubias, que simplemente guardaron silencio. La Kagamine se sentía muy molesta y celosa por la forma en que ellas dos se miraron, pero nunca lo admitiría, su orgullo era mil veces superior a esos sentimientos que ella consideraba banales.

Llegaron con sus amigos y Miku ya tenía el ánimo por los pisos. Saludó a todos con la sonrisa forzada, cosa que no pasó desapercibida para sus amigos. Gumi la miró preocupada, siendo que esa misma mañana estaba muy entusiasmada con la nueva.

—Dinos, Miku —empezó Len— ¿Qué tal con la nueva?

—Eh… Bien —trató de ocultar su nerviosismo.

—De bien nada —espetó Rin—, es una insoportable.

— ¿En verdad? —inquirió Kaito.

—Sí, era una arrogante y presumida por su país —Rin bufó— "Soy de Inglaterra, nací no sé dónde pero mis padres no" blah, blah, blah —imitó la chica, sumamente molesta.

—Nació en Guildford y sus padres son japoneses —corrigió Miku, molesta.

— ¡Oh, te lo memorizaste! Se ve que le diste toda tu atención.

—Rin —se sintió herida por la forma en que su novia la trataba.

— ¡Claro! Después de todo, te la comiste con la mirada.

—Basta —masculló.

—No, tú tienes que detenerte, no puedes andar mirando así a las personas.

—Sí —dijo, en un hilo de voz.

—Bien.

Un silencio tenso se instaló en el ambiente. Sus amigos miraban preocupados a la pareja que acababa de discutir, o, mejor dicho, la forma grosera en que Rin había tratado a su novia, regañándola de manera hiriente. Len enseguida notó los celos que su sintió a causa de la inglesa. El chico miró a Miku, arrepentido, disculpándose por tocar el tema de la nueva. Ella le dedicó una ligera sonrisa, dándole a entender que todo estaba bien.

Cuando acabó el almuerzo, la vuelta al salón fue una tortura para Miku. Rin estaba callada, con un aura maligna rodeándola. Tanto ella como SeeU prefirieron mantener silencio, inseguras sobre qué decir y qué callar, sintiendo, miedo. Ella estaba bastante asustada de las recientes actitudes de su novia, temiendo el posible quiebre de su relación. A pesar de todo, ella amaba a su rubia.

Cuando ingresaron, notaron el animado ambiente, del cual, la protagonista, era la inglesa. Todos la escuchaban atentamente, mientras ella relataba cosas sobre su país. Apenas cruzó miradas con Miku, sonrió ampliamente, saludándola con un asentimiento. La aludida sintió un tenue sonrojo adornando sus mejillas, por lo que no devolvió el saludo. Rin la miraba con odio y, sin más, fue a sentarse, sumamente molesta por el bullicio general que reinaba en el curso.

Luka miraba a Miku constantemente, sintiéndose hechizada por ella. Para la inglesa, la belleza de la chica de cabellos exóticos era comparable solo con la de la mismísima Afrodita. Deseaba hablarle, dirigirse a ella, pero se sentía muy insegura. A pesar de que ella siempre tenía una actitud alocada, puede llegar a ser muy tímida para acercarse a una chica linda. El hecho que sea su compañera de curso le daba cierta tranquilidad, eso significaba que la vería todos los días.

Ella esperaba que, algún día, pueda escuchar su voz.


Una semana había pasado desde la llegada de Luka al curso de Miku. En toda esta semana, la pequeña tuvo que tragarse las ganas de hablarle. Los únicos momentos en que se dirigía a ella era por las mañanas, dándole los buenos días y a la salida, despidiéndose de ella, momentos en lo que Miku se sentía sumamente nerviosa, respondiendo inaudiblemente, pero la inglesa parecía no molestarse en lo absoluto. Mientras que, a Rin, le molestaba que siquiera le dirija una mirada, siendo cada vez más hostil con ella.

El mal trato de Rin hería a su novia constantemente, pero ella soportaba todo eso, quería hacer feliz a la enana y buscaba desesperadamente una forma de lograrlo, fallando siempre en el intento. Durante toda la semana, la rubia se ha mostrado más reacia de lo normal, negándole todos los besos que le pedía, apartándola, rechazando toda mísera muestra de cariño. Y esa carencia de afecto, dolía.

Miku se sentía desolada, porque ella, siendo tan cariñosa como es, necesitaba ese mismo cariño en respuesta, aunque nadie lo nota, aunque siempre se muestre feliz. Por más sonrisas que muestre, ella deseaba llorar, lanzarse a los brazos de su novia y que ésta la abrace con fuerza, diciéndole que todo estará bien.

Pero eso nunca ocurriría y ella lo sabía. No le quedaba más que aceptar su realidad y moldear su carácter al de su novia.

Esa mañana, Luka llegó un poco más tarde que ella, de todas formas, se acercó a saludar.

—Buenos días, Miku —saludó, con una sonrisa.

—Buen día —respondió ella, tímida.

— ¿Cómo has amanecido?

—Bien.

— ¡Me alegra! Yo me levanté de buen humor —la extranjera trataba de armar conversación.

—Ya veo —susurró.

—Bien, me retiro.

Luka volteó, desanimada, odiaba que la chica tenga una actitud tan esquiva con ella, pero no podía hacer nada al respecto. Se dirigió a Gakupo, que la miraba ligeramente preocupado. Se sentó pesadamente y dejó salir todo el aire que contuvo sin siquiera notarlo.

—Luka, ya deja eso.

—No puedo, no quiero.

—Te hará daño y lo sabes.

—Gakupo, es muy temprano para darme un sermón.

—Sí, sí, lo siento —se resignó.

—Luka, te ves algo decaída —dijo una chica de cabellos cortos, al momento que saludaba con la mano.

—En efecto, Meiko, las nulas respuestas de Miku me sacan las energías.

—Deberías intentar cortejarla —sugirió.

—Meiko, no le des ideas —advirtió el pelimorado.

—Es solo una sugerencia.

— ¿Cómo? —preguntó la inglesa, interesada.

—Pues no lo sé —se rascó la nuca—, envíale cartas o dale algún regalo.

— ¿Y qué se supone que dirán las cartas? —preguntó Gakupo, arqueando una ceja.

— ¡No lo sé, fue una sugerencia! —exclamó Meiko, exasperada.

—No te alteres, Meiko —se acercó un chico de cabellos grises.

—Oh, Piko.

—Debes inspirarte más si quieres a esa chica para ti —dijo, cruzándose de brazos.

— ¡Pero no sé qué hacer!

Sus amigos suspiraron, resignados. En ese momento, entró la profesora de Física, exigiendo orden. Esa mujer era muy mandona, así que, todos obedecieron sin rechistar. Durante todas las clases, Luka no logró concentrarse, pensando en la idea de Meiko. Dándole vueltas al asunto y quemando algunas neuronas de su cerebro, se le ocurrió una idea que le pareció buena.

De su cuaderno, arrancó una hoja y escribió en letras grandes "Oh, dime quién eres… En verdad quiero saberlo, dime quién eres" sonrió satisfecha y, cortando los bordes que quitó de del espiral, hizo un avión de papel.

Gakupo la miraba con una expresión incrédula, sorprendiéndose de que en verdad haría lo que Meiko sugirió. Así mismo, Piko miraba la escena, dándose un manotazo por la frente. Ignorando las diversas reacciones de sus amigos, Luka apuntó hacia Miku, deseando con todas sus fuerzas que el avión le llegue y que la profesora no la descubra.

Cuando se sentía segura de lo que hacía, o al menos lo suficientemente segura, dejó el ir el avión de papel. Miraba su camino atentamente. La figura de papel llamaba la atención de los alumnos a medida que se dirigía al frente, en dirección a Miku. La pelirrosa se encontraba rezando un Padre Nuestro internamente, agradeciendo a Dios y a todos los Santos cuando el avión cayó perfectamente sobre la mesa de su objetivo. Observó los movimientos de la pequeña que, luego de deshacer la forma del origami, leyó la nota atentamente. Ella levantó la cabeza, volteando a todos lados, tratando de descubrir al emisor de tal nota. Luka la miraba disimuladamente, reprimiendo una sonrisa.

Se armó de valor y decidió enviarle otra carta. Miró le papel por unos segundos y luego de pensar lo suficiente, escribió las siguientes líneas "No puedo despegar mis ojos de ti". Volvió a sonreír satisfecha. Decidió esperar un par de horas cátedras para enviarle esa nota, sintiéndose feliz sin explicación alguna.

En la siguiente clase, que era la de inglés, decidió enviarle la nota. Volvió a formar el avión de papel y, luego de apuntar precisamente, volvió a soltar el origami, con un ligero empujón. La figura voló, volviendo a llamar la atención de todos. Los que la descubrieron la miraban curiosos, pero ella los ignoró, volviendo a rezar un Padre Nuestro durante el vuelo del avión de papel. Suspiró aliviada cuando volvió a caer sobre la mesa de la chica. Ella detuvo su escritura y volvió a mirar el papel, curiosa. Esta vez, miró a sus alrededores antes de leer al nota, sin hallar indicios de quién es el emisor.

Miku abrió la nota y luego de leer las líneas, un fuerte sonrojo adornó sus mejillas. Se sintió bien, era un gesto, en su opinión, sumamente romántico. Volvió a buscar a su admirador con la mirada, pero no lograba identificarlo. Mostró una sonrisa, deseando que la vea. Obviamente, Luka vio esa sonrisa dulce, sintiendo la calidez recorrerle el pecho, causando hormigueos en su cuerpo.

Miró a Gakupo, que desvió la mirada, molesto, al momento que su amiga hacía un gesto de emoción, como restregándole en la cara sus exitosas acciones. Sin más, le lanzó una bola de papel a Meiko, sin cuidado, dándole en la cabeza. Algo cabreada, la chica castaña volteó, encontrando a una sonriente chica extranjera. Abrió la nota y le devolvió el gesto. Era una nota de agradecimiento.

Meiko solo deseaba que todo termine bien para su nueva amiga.


Fin :v.

Aquí termina todo lo que sería la introducción al tema, creo que se entiende por dónde va la cosa xD intentaré que las cosas avancen más rápidamente (?) ya verán que sí y si no me creen lean el siguiente cap (?).

Como siempre, cualquier duda, queja, corrección o sugerencia, será bien recibida c:

Vamos a los review...

FanRubius: Me encantan que te encante (?) T-T y no puedes quejarte, vos dejaste en una parte más densa xD aunque te comprendo, es muy divertido hacer eso (?). A mí no me gusta el RinxLuka ni el RinxMiku (?), me partí la cabeza pensando en las parejas porque ninguna lograba convencerme xD. En fin, espero que te guste este cap :3.

Dianis Mar: Gracias T-T 3... Hum, creo que sería interesante xDD lo tendré en cuenta. Gracias, de vuelta, espero que te guste este cap :3

Ako: Con el paso del tiempo, la odiarás más, creéme xD ¡Gracias por tu review! *-*

Vixo: Ahora presenté a Luka, o algo así (?) es que es que es que... No sé xDDD. Medio lo quise ocultar pero no tanto tampoco (?). Ahora creo que se nota cuál es la trama, espero haber compenzado el largo del anterior con este xD en fin, espero que te guste :3.

Muchas gracias a todos los lectores, dejen o no review xD aunque me anima bastante que lo hagan (?)

¡Nos leemos en unos dás! (espero xD)